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Noticias de dictadura

20-07-2018 | Fuente: abc.es
«Todo el mundo era sandinista en Nicaragua, pero este régimen es peor que el de Somoza»
Los choques violentos en las manifestaciones contra el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, han dejado una cifra que expresa por sí sola la trágica situación que atraviesa el país: 351 muertos y un número indeterminado de desaparecidos es el balance que se manejaba este viernes, días después de que la la Organización de Estados Americanos (OEA) condenara al régimen sandinista ?el Frente Sandinista de Liberación Nacional entró en Managua en 1979, acabando con la dictadura de Anastasio Somoza? y le pidiera adelantar las elecciones. «Toda la gente de Nicaragua era sandinista, pero ahora se ha decepcionado, porque en su momento hubo muchísimos muertos por la libertad y ahora este régimen ha salido peor», explica Carlos Pérez, un nicaragüense de 39 años afincado en Madrid, a ABC. «Ortega solo cuenta con los empleados públicos, de la parapolicía y de los paramilitares, porque no le apoya nadie más. Organiza marchas para demostrar que tiene músculo, paga a la gente para que vaya y les pone autobuses, pero aún así no llegan muchas personas», añade. Trazando una analogía macabra, pero significativa, Pérez recuerda que los cadáveres de las víctimas de Managua se pueden encontrar en «la Cuesta del Plomo», donde los cuerpos de los opositores a Somoza también eran, antaño, arrojados por sus verdugos. «Todo empezó con la reforma del Seguro Social, pero eso fue solo la excusa, lo que encendió la mecha, porque la gente ya estaba cansada del régimen. La represión sobre ancianos y estudiantes hizo que el resto de Nicaragua saliese a las calles a manifestarse», recuerda Pérez. «El Gobierno no sabía qué hacer, así que convocó una mesa de diálogo para ganar tiempo. Nunca se la tomó en serio. Hizo algunas promesas, de las cuales no ha cumplido ninguna, y más bien ha recrudecido la represión», lamenta. El pasado 11 de julio, la propuesta de diálogo quedó paralizada después de que el cardenal Leopoldo Brenes y el nuncio apostólico Stanislaw Waldemar Sommertag fueran agredidos en Diriamba, al sur del país, por paramilitares afines a Ortega. Precisamente, el Papa Francisco ha manifestado en varias ocasiones su disgusto por la situación que sufre el país americano, y ha pedido, como hizo a finales de abril, que «se evite un inútil derramamiento de sangre». Sus ruegos no han sido escuchados. «Ahora, lo peor son las detenciones arbitrarias. En Nicaragua hay unas familias que se llaman CPC [Consejos del Poder Ciudadano] y que son como los oídos del Gobierno, los que le llevan las listas diciendo ?fulanito es líder de este barrio? o ?fulanito ha ido a manifestarse?», señala Pérez. «A esas persona las llevan a prisión, les ponen cargos, les detienen y luego les encuentran muertos», describe, añadiendo que muchos de sus conocidos han optado por abandonar el país. «Este régimen es peor que el anterior, porque antes había una especie de guerrilla, de armados contra armados, pero ahora son paramilitares y parapolicías contra civiles», critica. Ambos grupos violentos, a los que el Ejército, que «dice no meterse», provee de armas, cometen sus asaltos «vestidos de paisanos», pero «con un mismo color de ropa» para distinguirse de los civiles. Amnistía Internacional ya denunció que «el Gobierno nicaragüense ha utilizado a personas armadas o a grupos progubernamentales armados que actúan con la complicidad de funcionarios estatales, en particular la Policía, o con su aquiescencia o tolerancia» en un informe publicado a finales de mayo. «Creo que la comunidad internacional debería pronunciarse más», concluye Pérez, al otro lado del teléfono.
20-07-2018 | Fuente: abc.es
Venezuela y Nicaragua: gobiernos asesinos
Cuando creíamos que América Latina no podría sufrir escenas más dolorosas que las provocadas por la represión en Venezuela; cuando habíamos supuesto equivocadamente, que el caso venezolano era excepcional, y que en ninguna otra parte del continente era posible reproducir hechos de violencia tan desproporcionada; cuando los analistas habían estimado que, luego de las matanzas en las calles de las ciudades venezolanas, ya no sería posible que eso volviese a ocurrir en esta parte del mundo, henos aquí abofeteados por lo que viene sucediendo en Nicaragua desde el pasado 18 de abril. Al momento de escribir este artículo, la información proveniente de los últimos hechos, es todavía confusa. No se cuenta con datos firmes. Lo que sí sabemos es que los muertos sobrepasan el escandaloso número de 300 y que los heridos se cuentan por miles. También sabemos que la destrucción de infraestructura causada por los grupos paramilitares, agrega una táctica devastadora, en un país cuyo signo esencial es la pobreza de la mayoría. A la devastación de la pobreza se ha agregado ahora la devastación de la violencia política. Como en Venezuela, el gobierno ha respondido con las mismas estrategias: por una parte, simular, no más que unos días, su interés en un posible acuerdo producto del diálogo. Por otra parte, ha sacado a las calles grupos de paramilitares con una instrucción que no deja lugar a dudas: matar. Matar y matar, haciendo uso de una fuerza desproporcionada, que incluye armas de guerra, francotiradores, cuerpos policiales y participación constante de delincuentes comunes. En todas las ciudades donde se han producido estos terribles eventos, se ha seguido un patrón que pone en evidencia los perversos intercambios en curso entre los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela. No voy a repetir aquí lo que ya se ha dicho bastante: hay evidentes semejanzas en los métodos paramilitares y represivos utilizados por ambas dictaduras. Una y otra han diseñado estrategias, planes y han hecho inversiones para mantener muy bien aceitadas estructuras cuya capacidad principal consiste en matar: matar a quien se oponga al objetivo de la pareja Ortega, que es permanecer en el poder de forma ilimitada. Es lo mismo que ocurre con los Maduro en Venezuela: la meta de permanecer en el poder por tiempo ilimitado debe ejecutarse al costo que sea: violentando la Constitución vigente a cada minuto; inventando un circo llamado Asamblea Nacional Constituyente; cerrando medios de comunicación; sometiendo a la sociedad a condiciones extremas de hambre, enfermedad e hiperinflación; destruyendo a Petróleos de Venezuela, porque se aspiraba a que ella fuese, no una industria productiva, sino la caja chica del populismo y la corrupción galopante. Venezuela fue siempre un país muy distinto a Nicaragua. El brutal empobrecimiento venezolano, nos ha aproximado en muchos sentidos. En ambos, el robo de los dineros públicos ocurre a manos llenas y sin controles. En ambos, los familiares de la pareja presidencial controlan negocios, contratos, prebendas y ejercen una nefasta influencia corruptora en las instituciones del Estado. En ambos, unas cortes de aduladores, funcionarios y agentes cubanos, les repiten que todo está bien, que ellos son unas víctimas del imperialismo y que no hay alternativa a la de disparar y matar a quienes se les opongan. En medio de todo este horror, hay cuestiones a las que debe hacerse seguimiento. Por ejemplo, la posible presencia de paramilitares venezolanos en Nicaragua. Hay algo verdaderamente siniestro en la política exterior de Cuba, que actúa en la trastienda y alienta a los gobiernos de ambos países a desconocer las leyes, los derechos humanos y las más básicas necesidades de los pueblos respectivos. A lo anterior hay que sumar las complicidades internacionales. A menudo, esas complicidades están basadas en la negación de los hechos. En el desconocimiento de la realidad. Que todavía haya medios de comunicación que repiten que lo ocurrido en Nicaragua es responsabilidad de los estudiantes que salieron a protestar, es un dato que nos dice que la lucha que los demócratas tenemos por delante está plagada de exigencias y campos de batalla en la política, la comunicación y los tribunales internacionales especializados en crímenes de lesa humanidad.
20-07-2018 | Fuente: abc.es
Parecidos y diferencias entre la Venezuela de Maduro y la Nicaragua de Ortega
La crisis nicaragüense recuerda a la situación en Venezuela, país golpeado desde hace meses por graves problemas económicos y políticos donde las manifestaciones son reprimidas con violencia. Aquí, cinco parecidos y diferencias entre la situación de ambos países. 1. Control político. Los dos movimientos de protestas piden la salida de los dos dirigentes de izquierda, Nicolás Maduro en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua, o elecciones adelantadas. Contra ellos, los gobiernos utilizan la misma estrategia. «Han apartado a los líderes y partidos de oposición. No por las urnas, sino a través de decisiones de Justicia o de la autoridad electoral, engañosas e ilegales. Ortega lo hizo durante los comicios de 2016 y Maduro le imitó en 2018», explicó a AFP el politólogo venezolano Luis Salamanca. Ambos «han censurado a los medios de comunicación y reforzado su autoridad eliminando los contrapoderes», añadió Juan Felipe Celia, del centro de análisis Atlantic Council en Washington. 2. Represión. Llamadas «turbas sandinistas» en Nicaragua o «colectivos» en Venezuela, estos grupos paramilitares próximos al poder son utilizados «para enfrentarse a los manifestantes», explicó el experto en relaciones internacionales Mariano de Alba. «Actúan en apariencia por su propia cuenta, pero a pesar de su aspecto de civiles, forman parte del aparato de seguridad del gobierno para agredir e intimidar a los opositores», explica a AFP el analista Diego Moya-Ocampos, del gabinete IHS Markit de Londres. Pero «el gobierno nicaragüense ha tenido una mano de hierro, ha matado mucho más», añade. Al menos 125 personas murieron en cuatro meses de manifestaciones en Venezuela, frente a las 280 en Nicaragua en tres meses. 3. Retórica. En ambos países, los opositores acusan a los presidentes de haber instaurando una «dictadura». Por su parte, ambos gobiernos califican a los manifestantes de «terroristas» y de «golpistas de derechas» financiados por Estados Unidos, subraya Mariano de Alba. 4. Negociación. El sociólogo nicaragüense Óscar Vargas considera que, como Maduro, Ortega busca tomar aliento durante las fases de negociación mientras se centra en «la usura y la división de la oposición». «La solución depende en gran medida de las divisiones de la coliación en el poder o del apoyo del Ejército», considera Mariano de Alba. 5. Presión internacional. Los dos gobiernos están aíslados de la escena internacional y han sido diana de sanciones estadounidenses. La situación en Nicaragua, sin embargo, «no ha acaparado tanta atención como la venezolana», según Mariano de Alba. 6. Economía. Venezuela está atrapada en una grave crisis, pero el gobierno puede apoyarse en la renta petrolera (el 96% de sus ingresos). «Ortega depende de los empresarios y de los nicaragüenses para que la economía se mantenga a flote», revela Mariano de Alba. «Nicaragua es una economía muy débil, frágil, y eso podría ser un punto de ruptura si la crisis no se soluciona en el corto plazo», juzga la analista nicaragüense Elvira Cuadra. El Banco Central de Nicaragua ha bajado del 4,9% al 1% su previsión de crecimiento para este año. 7. Peso político. Para Cuadra, el peso regional de los dos países también es diferente. Gracias a la bendición petrolera, el difunto presidente Hugo Chávez consolidó sólidas alianzas. 8. Ejército. El Ejército de Nicaragua apoya el diálogo entre los dos bandos. «Es más institucional, el venezolano está fuertemente politizado», consiera Moya-Ocampos. «Maduro puede contar con el apoyo de los militares. En Nicaragua, las principales fuerzas represivas son los grupos de civiles armados favorables a Ortega», describe Celia. 9. Oposición. En Nicaragua, la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia dirige las manifestaciones, y agrupa a estudiantes, empresarios, campesinos y miembros de la sociedad civil. No se trata de un partido político. En Venezuela, la Platafoma de Unidad Democrática (MUD), una alianza de formaciones políticas con intereses divergentes, es la que lidera las protestas. 10. Apoyos. El analista nicaragüense Mauricio Díaz percibe una cierta «confusión» en el seno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, de izquierdas) en el poder y destaca que «los dirigentes históricos no se posicionan claramente». «El madurismo ha conocido importantes desafecciones, pero la coalición en el poder ha permanecido unida durante la crisis», concluye De Alba.
19-07-2018 | Fuente: elpais.com
Tumbas sin nombre para los dictadores argentinos
Ajenos al debate sobre el nuevo destino de los restos de Franco en el Valle de los Caídos, los cuerpos de los jerarcas de la dictadura sudamericana se pierden en el olvido
17-07-2018 | Fuente: elpais.com
Detenido un represor chileno que estaba prófugo en Argentina
El coronel Sergio Jara Arancibia enfrenta una condena por dos asesinatos cometidos durante la dictadura de Pinochet
16-07-2018 | Fuente: elpais.com
Detenido un represor chileno que estaba prófugo en Argentina
El coronel Sergio Jara Arancibia enfrenta una condena por dos asesinatos cometidos durante la dictadura de Pinochet
16-07-2018 | Fuente: abc.es
Eritrea y Etiopía sellan dos décadas de guerra fronteriza
Desde que llegó al poder el pasado abril, el flamante primer ministro etíope, Abiy Ahmed Ali, ha liderado el deshielo de las relaciones con la vecina Eritrea, país con el que la histórica Abisinia -la segunda nación más antigua del mundo en adoptar el cristianismo- mantiene 20 años de tensión de posguerra. El presidente eritreo, Isaias Afewerki, llegó a Adís Abeba el sábado para una visita que ha dado lugar a la reapertura de ayer de su embajada en la capital etíope tras la firma del acuerdo de paz el pasado lunes con el que se declaró el fin del «Estado de guerra». «Las palabras no pueden expresar la alegría que sentimos ahora. La historia se está haciendo mientras hablamos», expresó emocionado el presidente eritreo el pasado fin de semana durante un almuerzo ofrecido por el líder etíope. «Ha habido muchas muertes pero hoy somos una sola persona; quien olvide esto no comprende nuestra situación», agregó. Antes, el jefe de gabinete del primer ministro etíope le había dado dedicado un cariñoso tuit: «¡Bienvenido a casa, presidente Isaias!». En las calles, miles de etíopes mostraron su alegría ante el histórico encuentro entre su primer ministro y el líder eritreo para dejar atrás los enfrentamientos que se produjeron entre estos países por las disputas fronterizas. Con la independencia en 1993 de Eritrea por referéndum, Etiopía perdió su salida al mar. Desde entonces, el conflicto entre ambas naciones del Cuerno de África se ha saldado con cerca de 100.000 muertos, especialmente entre los sangrientos 1998 y 2000. Además, el Gobierno etíope ordenó expulsar alrededor de 70.000 etíopes de origen eritreo. Reformas en Etiopía El polvoriento pueblo de Badme representa la disputa fronteriza, cuya soberanía asumió Eritrea en 2002 tras la participación de una comisión internacional de fronteras creada en virtud de un acuerdo de paz entre las dos partes, pero del que Etiopía renegó hasta hace apenas un mes, manteniendo su presencia militar para evitar la renuncia definitiva de este enclave. Sin embargo, el pasado 5 de junio, el primer ministro etíope anunció que estaba dispuesto a poner fin a la presencia etíope en la localidad sin condiciones previas mediante la aplicación del Acuerdo de Argel, firmado en el año 2000 y que delimita la frontera con Eritrea. Como respuesta, Afewerki anunció hace menos de un mes el envío de una delegación oficial a Adís Abeba. La férrea dictadura de Eritrea, considerada como la Corea del Norte africana por su total falta de libertades, ha confirmado el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Etiopía, con la reapertura de las embajadas, así como de los vuelos y las telecomunicaciones. Desde la llegada al poder en Etiopía del reformista Ahmed Ali, que ha levantado prohibiciones a varios medios y páginas web, ha liberado a miles de presos políticos y ha puesto fin al estado de emergencia vigente durante más de dos años para sofocar los disturbios y protestas de grupos opositores, Etiopía busca abrirse al resto del mundo tras años de relativo aislamiento. La reconciliación podría cambiar la política y la seguridad en el Cuerno de África, una de las regiones más pobres del mundo y de la que cientos de miles de jóvenes han huido a Europa en los últimos años en busca de seguridad y oportunidades. Según la revista «Foreign Policy», uno de los motivos del deshielo de las relaciones ha sido la amenaza común del Frente de Liberación del Pueblo Tigrayan (TPLF), facción de la coalición gobernante que dominó la política etíope durante más de dos décadas. A principios de este año, el rechazo al TPLF llevó a Etiopía al borde del colapso, ya que grupos étnicos más grandes, liderados por los Oromo y Amhara, bloquearon las carreteras hacia Adis Abeba en protesta contra la gestión del gobierno, que se vio obligado a echar a su primer ministro, liberar a miles de presos políticos y aceptar el nombramiento de Ahmed, un líder oromo, como nuevo jefe de estado. Ante las reformas de su homólogo etíope, el líder eritreo Isaias Afewerki, que combatió junto a las milicias del TPLF contra el régimen comunista de Derg en los años ochenta hasta que la ocupación de la frontera de Eritrea por Etiopía destruyó toda alianza, denunció «el legado tóxico y maligno de TPLF» a los que llamó buitres en su discurso del pasado 20 de junio en el que anunció el envío de una delegación diplomática a Adis Abeba.
08-07-2018 | Fuente: elpais.com
Un archivo para conservar la memoria de las transexuales argentinas
El acervo de más de 6.000 fotos refleja la vida de las minorías sexuales después de la dictadura en el país
07-07-2018 | Fuente: abc.es
Europa y sus ayatolás
Cuando el presidente Donald Trump cumplió su promesa electoral de romper el acuerdo firmado por su antecesor Barack Obama con la República Islámica de Irán, los otros países firmantes pusieron el grito en el cielo. Porque no pensaban que Trump fuera a cumplir también esa promesa electoral. Y porque es inmenso el potencial negocio con un Irán, liberadas sus exportaciones para financiar una ingente modernización que tiene pendiente. Francia, Alemania y el Reino Unido se prometen pingües beneficios. También China y Rusia, esta última, el gran aliado de Irán hoy en Oriente Medio. Cuando Trump denunció el acuerdo, ellos se proclamaron decididos a mantenerlo pese a posibles represalias en EE.UU. El negocio es el negocio. Aun conscientes de las graves deficiencias del acuerdo que levanta todas las sanciones contra un régimen de gran agresividad a cambio de posponer solo unos lustros su acceso al arma nuclear. Aunque la amenaza de Teherán de borrar del mapa a Israel sigue vigente. Aunque refuerzan a la dictadura clerical que se enfrenta a una creciente contestación popular interna. Aunque saben que el acuerdo es una chapuza por las prisas de Obama por sumar un éxito a su magra presidencia. Ahora anda por Madrid ese santo laico de la progresía y la pazguatería mundial. Con su Premio Nobel de la Paz concedido justo antes de empezar su catastrófica trayectoria de generación de conflictos y pérdida de poder para EE.UU. y Occidente. Mientras, Federica Mogherini, la jefa de la política exterior de la UE, izquierdista tan defensora de los ayatolás como de la dictadura castrista, ha reunido en Viena a los cinco para asegurar a Teherán que están con ellos y contra Trump. Que Trump es muy malo y ellos muy buenos. Por eso le comprarán petróleo y gas y promoverán todo el comercio a pesar de las sanciones de EE.UU. Los rusos y los chinos tiene agenda propia. Pero los europeos creen mejor abrazarse a un régimen como el iraní que alinearse con Trump. El futuro dirá si cuando los europeos se vean en peligro tienen un aliado más fiable en Teherán que en Washington.
06-07-2018 | Fuente: abc.es
Pancho Villa y Emiliano Zapata: la revolución en el desierto de México
Francisco Pancho Villa y Emiliano Zapata, Zapata y Villa; son los dos inseparables revolucionarios mexicanos más famosos de la historia por poner fin a la dictadura de 35 años de Porfirio Díaz. «Mejor morir de pie que vivir toda una vida arrodillado» o «la tierra es para quien la trabaja» son algunos de las arengas más emblemáticas que dejó Zapata y que sirvieron de inspiración para todos los movimientos revolucionarios que posteriormente surgieron en América Latina a lo largo del siglo XX. Nacido en 1879, Zapata creció en una familia de campesinos en el pueblo de Anenecuilco, en el centro del país. En 1909 fue elegido presidente de la junta de defensa de las tierras de su pueblo, una organización que tenía como objetivo hacer frente a la política agraria de Porfirio Díaz, quien arrebataba las tierras a los campesinos para dárselas a las grandes compañías y terratenientes. Se estima que, en 1910, cuando estalló la Revolución Mexicana, solo el 10% de los campesinos eran propietarios de la tierra. Página de «Blanc y Negro» de 1910 - ABC Por su parte, Pancho Villa, seudónimo de José Doroteo Arango Arámbula, nació en 1878 en San Juan del Río, Durango, en una familia también de campesinos. Con solo 16 años, Villa cuenta que abandonó su hogar y se refugió en las montañas tras supuestamente haber asesinado al terrateniente Agustín López Negrete. Aunque la veracidad de este relato es cuestionable, sí es cierto que durante años formó parte de grupos de bandidos, hasta que en 1910 conoció a Abraham González, representante del candidato presidencial Francisco Madero que estaba en contra de Díaz. En ese momento, Pancho Villa se dio cuenta de que podría utilizar sus grupos de bandidos para luchar contra los dueños de las haciendas. La Revolución Mexicana triunfa en 1911. El ejército de Porfirio Díaz, quien huye a Europa, es desarmado y se celebran unas elecciones generales en las que gana Madero, quien no consiguió contentar las ansias revolucionarias de Zapata para que se llevara a cabo una reforma agraria. Es más, Zapata lo tachó de traidor, sin embargo, Pancho Villa se mantuvo leal a Madero. Fallecido Madero en 1913 tras un asesinato, el dictador contrarrevolucionario Victoriano Huerta tomó el poder y contra él se unieron de nuevo Villa y Zapata para apoyar la presidencia de Venustiano Carranza. Carranza se convierte el presidente en 1914, pero una vez más un líder respaldado por los revolucionarios no consigue contentarles. Así que, por tercera vez, Villa y Zapata toman las armas para derrocar a un presidente. Sin embargo, esta vez los carrancistas logran acabar con los revolucionarios. Zapata fue asesinado en 1919, Villa en 1923. Galería de imágenes Vea la galería completa (6 imágenes)
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