Infortelecom

Noticias de dictadura militar

19-05-2019 | Fuente: elpais.com
Los argelinos temen que las nuevas purgas del régimen deriven en dictadura militar
La sociedad civil acusa al hombre fuerte del país, el general Ahmed Gaid Salah, de traicionar la voluntad democrática del pueblo y usar la justicia para saldar cuentas personales
07-05-2019 | Fuente: abc.es
Liberados en Birmania los dos periodistas de Reuters condenados por destapar las matanzas de rohingyas
Después de más de un año y medio entre rejas, este martes por fin han sido liberados los dos periodistas de Reuters en Birmania condenados por destapar las matanzas de rohingyas (pronúnciese «rojinga»), que provocaron en 2017 un éxodo de más de 700.000 personas de esta etnia musulmana al vecino Bangladés. Según informa dicha agencia, sus dos reporteros, Wa Lone, de 33 años, y Kyaw Soe Oo, de 29, se han beneficiado de una amnistía que ha liberado a otros 6.520 reclusos. Desde el mes pasado, el presidente del país, Win Myint, ha liberado a varios miles de presos como suele ser habitual en las festividades del año nuevo birmano, que empezó el 17 de abril. En un caso que destapó la más unánime condena internacional, Wa Lone y Kyaw Soe Oo fueron condenados en septiembre a siete años de cárcel por violar la ley de secretos oficiales. Bajo ese eufemismo, las autoridades de Myanmar (nombre oficial de la antigua Birmania) los ponían a buen recaudo por desvelar el asesinato de diez rohingyas a manos del Ejército en un pueblo del Estado de Rakhine (pronúnciese Rajáin), al este del país. Un episodio más de la «limpieza étnica de libro», según definición de la ONU, que los militares birmanos llevaron a cabo en agosto de 2017 contra los pueblos de esta etnia musulmana después de un atentado contra una base y varios puestos de control. En este país de mayoría budista, los rohingyas viven como auténticos parias y muchos de ellos no tienen ni documentos de identidad porque el Gobierno no los reconoce como una etnia nacional. En diciembre de 2017, cuando los dos reporteros de Reuters estaban investigando las masacres de rohingyas, fueron arrestados al caer en una trampa que les tendieron las propias autoridades. Su detención desató una ola de críticas internacionales por esta flagrante violación de la libertad de información que fueron dirigidas, muy especialmente, contra la auténtica «mujer fuerte» de Birmania, Aung San Suu Kyi. Ganadora del premio Nobel de la Paz en 1991, se ha pasado quince años bajo arresto domiciliario por oponerse a la dictadura militar que gobernó hasta las elecciones de 2015, que ganó su partido. Aunque «La Dama» no es la presidenta de Birmania, dirige el Gobierno, pero en todo este tiempo no ha salido en defensa de los dos periodistas pese a su pasado como activista por la democracia y los derechos humanos. De igual modo, también ha guardado silencio sobre las matanzas de rohingyas, lo que ha ensuciado la buena imagen que se tenía de ella y revela el difícil equilibrio de poder de su Gobierno con el Ejército. Ganadores el año pasado del premio Pulitzer junto a Jamal Khashoggi, el periodista saudí asesinado en el consulado de su país en Turquía, los dos periodistas birmanos por fin pueden abrazar a su familia después de más de 500 días en prisión. «Estoy realmente feliz y animado por ver a mi familia y a mis colegas», manifestó al salir de la cárcel Wan Lone, quien también aseguró que «no puedo esperar por volver a la redacción».
06-04-2019 | Fuente: abc.es
Las nulas opciones de Brasil de entrar en la OTAN, a pesar de Trump
Cada vez que Brasil gira muy a la derecha y en Estados Unidos hay una Administración atraída por la Realpolitik se produce un especial alineamiento entre Washington y Brasilia. Ocurrió en la primera mitad de la década de 1970 con la dictadura militar brasileña y la etapa de Henry Kissinger como protagonista de la política exterior estadounidense, y empieza a suceder ahora con la sintonía entre Jair Bolsonaro y Donald Trump. Esos momentos alternan históricamente con un cambio de pareja: cuando Brasil es más distante y disputador, EE.UU. opta por acercarse a Argentina. Así, cuando hay confianza mutua, Washington puede delegar en Brasil la función de «policía» para Sudamérica, y cuando lo percibe como rival busca el contrapeso que frente a su vecino puede ejercer Argentina. Dadas las aspiraciones brasileñas de erigirse en potencia relevante del orden mundial, en realidad su «gran estrategia» debe pasar por construir un polo alternativo al de EE.UU. en Sudamérica (aunque en amigables términos con Washington). Lula da Silva llevó hasta el fondo esa estrategia, también seguida por Dilma Roosseff, pero esto no es solo algo de la izquierda. Gobiernos previos, tras la dictadura, emprendieron esa senda de dejar al margen a EE.UU., como el de Fernando Henrique Cardoso, impulsor de Unasur. Lo que ocurre que esa alternativa a la influencia dominante de EE.UU. en el continente tiene que alimentarse, para ganar peso internacional, de las alianzas mundiales Sur-Sur (algo ampliado hoy a China y Rusia), y en eso la izquierda se encuentra más cómoda. Así que al encontrarnos ahora además en una suerte de nueva Guerra Fría, a un Gobierno como el de Bolsonaro se le hace difícil otra cosa que no sea ponerse de parte de Trump. Socio Global de la OTAN, como Colombia Esa sintonía entre las dos administraciones hace que Brasil no juegue a fondo la carta de su asociación con China y Rusia en el foro de los BRICS, que es quizá lo que Trump pretendía cuando el mes pasado lanzó a Bolsonaro el anzuelo de una alianza militar estratégica. Trump llegó incluso a mencionar la posibilidad de que Brasil entrara en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Esta última posibilidad la supeditó Trump a un cambio sustancial de la OTAN, algo que el presidente estadounidense parece estar persiguiendo sin aclarar muy bien cuáles son sus verdaderos objetivos. En cualquier caso, el artículo 10 del tratado fundacional de esa organización limita las nuevas incorporaciones a países europeos, por lo que Brasil no tiene cabida. En cambio, Trump puede sin ningún problema designar a Brasil como aliado militar estratégico no miembro de la OTAN (Major non-Nato Ally o MNNA), una catalogación que EE.UU. comenzó a otorgar en 1989, con la caída del Telón de Acero. Desde entonces, cada presidente estadounidense ha propuesto elevar a esa categoría a algunos países, que de momento llegan a 19. Bill Clinton postuló a Argentina en 1998, cuando ese país estaba presidido por Carlos Menem, justamente reconociendo la alianza geopolítica que, en condiciones normales, Washington debe procurar con Buenos Aires. Otra cosa es que Brasil pase a ser un Socio Global de la OTAN, lo que supone estrechar la relación con esa organización militar pero sin integrarse en ella. El único país latinoamericano que forma parte de ese anillo exterior de la OTAN es Colombia, admitida en 2018. Como nación con litoral caribeño y extrema cercanía al Canal de Panamá, la sincronización entre Colombia y EE.UU. en materia de seguridad y defensa es más importante para Washington que la relación que pueda mantener con Brasil. Foco en el Atlántico Sur Brasil forma parte de una organización para el Atlántico Sur, que no es un alianza militar como la OTAN, sino un foro de cooperación y ayuda mutua al desarrollo. Es la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZOPACAS), constituida en 1986 por iniciativa brasileña e integrada por los 24 países ribereños. Es el área, junto con Sudamérica, de natural proyección de Brasil. En la vertiente africana, además, se encuentran varios Estados lusófonos, con los que Brasilia ha procurado un estrecho contacto. La mitad de las embajadas abiertas por Lula fueron en África, continente al que dedicó un tercio de sus viajes al extranjero. Precisamente cuando la dictadura militar terminó en 1985, el país buscó una política exterior propia, no supeditada a la de EE.UU. Así, potenció la proyección hacia el Atlántico Sur y la integración con sus vecinos sudamericanos (Mercosur fue creado en 1991). Por otra parte, en una OTAN reformada en la que cupiera Brasil se habría modificado su actual artículo 5, relativo al mutuo socorro en caso de agresión militar, lo que le restaría atractivo a la alianza. Eso es lo que en la práctica ha ocurrido con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), «la OTAN de las Américas», puesto en marcha en 1947. Al igual que la OTAN, el TIAR contiene una cláusula de mutua defensa: «Un ataque armado por cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos, y en consecuencia, cada una de las Partes Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque en ejercicio del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva». Fue invocado por Argentina en 1982 a raíz de la Guerra de las Malvinas y por Estados Unidos tras el 11-S, pero en ninguno de los dos casos fue aplicado. Con el tiempo diversos países se han retirado del acuerdo (Cuba, México y los países del Alba).
27-03-2019 | Fuente: abc.es
Polémica en Brasil ante la «conmemoración» del golpe de Estado de 1964 promovida por Bolsonaro
La Fiscalía brasileña repudió este martes la determinación del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, de «conmemorar» el golpe militar de 1964 y recordó que «festejar un golpe de Estado» es «incompatible con el Estado de Derecho». El Ministerio Público Federal (MPF), a través de la Procuraduría de los Derechos del Ciudadano, subrayó en un comunicado que el golpe del 64, «sin ninguna posibilidad de duda o de revisionismo histórico, supuso una "ruptura violenta y antidemocrática del orden constitucional». Las críticas del MPF llegan un día después de que el potavoz de la Presidencia, Otavio Rego Barros, anunciara la decisión de Bolsonaro de fomentar entre las Fuerzas Armadas las «conmemoraciones debidas» por el golpe militar de 1964, que completa 55 años el próximo 31 de marzo y dio inicio a una dictadura que se prolongó hasta 1985. El Ministerio Público subrayó que aunque el verbo conmemorar pueda tener un significado distinto, el histórico de declaraciones de Bolsonaro indica que, en este caso, se refiere a la «idea de festejar el derrocamiento del Gobierno de Joao Goulart el 1 de abril de 1964 y la instauración de una dictadura militar». «Si se confirma esa interpretación, el acto se reviste de enorme gravedad constitucional, pues representa la defensa de la falta de respeto al Estado Democrático de Derecho», agregó el organismo, en un documento firmado por cuatro procuradores. El portavoz de la presidencia aseguró la víspera que Bolsonaro, un capitán de la reserva nostálgico de la dictadura que imperó en Brasil durante 21 años, no considera el episodio de 1964 como un golpe militar. La Fiscalía destacó que el golpe del 64 «dio origen a un régimen de restricción a los derechos fundamentales y de represión violenta y sistemática a la disidencia política", y recordó que el apoyo de un presidente de la República puede suponer un "crimen de responsabilidad», según lo establecido en el artículo 85 de la Constitución. En Washington, el ministro de Defensa de Brasil, el general Fernando Azevedo e Silva, rechazó el uso de la palabra «conmemoración» para definir los eventos que serán promovidos por el Gobierno de Bolsonaro. La Defensoría Pública de la Unión, por su parte, presentó ante la Justicia una denuncia civil pública para que las Fuerzas Armadas «se abstengan de llevar a cabo cualquier evento de conmemoración a la implantación de la dictadura en Brasil». En su solicitud, la Defensoría citó el informe de la Comisión de la Verdad, según el cual la dictadura militar de Brasil dejó 434 muertos y desaparecidos, así como numerosos casos de persecuciones y torturas. A lo largo de su carrera política, Bolsonaro se ha mostrado condescendiente con la dictadura y durante el juicio político que despojó a Dilma Rousseff del poder, el entonces diputado dedicó su voto al coronel Carlos Alberto Brilhante, uno de los jefes del aparato represivo de la dictadura. En su discurso, Bolsonaro se refirió a Ustra como el «pavor de Dilma Rousseff», quien fue torturada por el coronel durante la dictadura.
24-03-2019 | Fuente: abc.es
Tailandia vota en unas «elecciones a medida» para que el Ejército no pierda el poder
Es el signo de los tiempos: «Fake news», democracia de redes sociales y elecciones falsas. Por primera vez desde el golpe de Estado que dio el Ejército en 2014, Tailanda acude este domingo a las urnas para elegir Gobierno. Aunque en teoría supone una vuelta a la democracia, se trata de unos «comicios a medida» para que la Junta militar no pierda el poder. Para ello, en 2017 promulgó una nueva Constitución que, aprobada en referéndum, otorga a los generales del denominado Consejo Nacional para la Paz y el Orden la potestad de nombrar a los 250 senadores de la Cámara Alta. Junto a los 500 diputados del Congreso, que sí son elegidos mediante sufragio universal, ambas cámaras designarán al primer ministro por una mayoría de 376 votos. Eso significa que el partido con el que concurren los militares solo necesita 126 diputados del Congreso para alzar como primer ministro a su candidato: el general Prayut Chan-o-cha, jefe de la Junta. Además de su partido, que se llama Palang Pracharat, tiene como aliados a otras dos fuerzas de reciente creación que le darán sus votos: Reforma Popular y Ruampalang Prachachar Thai. Enfrente tienen a los partidarios de dos antiguos primeros ministros: el multimillonario Thaksin Shinawatra, derrocado por un golpe militar en 2006 y fugado a Dubái por una condena por corrupción, y su hermana Yingluck, depuesta en mayo de 2014 por el Tribunal Constitucional por nepotismo. Solo unos días después, el Ejército dio su vigésimo golpe de Estado desde la abolición de la monarquía absoluta en 1932, el duodécimo con éxito, y acabó con su Gobierno. Actualmente se encuentra también en el exilio al haber sido condenada a cinco años de cárcel por abuso de poder y por el fraude de los subsidios al arroz. Su Gobierno le compraba a los campesinos arroz por el doble de los precios del mercado, lo que le habría costado a las arcas del Estado 18.000 millones de dólares (15.920 millones de euros) y le habría servido a su partido para seguir ganando votos en el mundo rural. Apodados los «camisas rojas», sus seguidores proceden de la paupérrima región agraria de Isán, al nordeste del país, y de las clases más humildes. Aunque los Shinawatra no pueden presentarse, su partido, Pheu Thai, parte como favorito. Pero su candidata, Sudarat Keyuraphan, debería obtener 376 de los 500 escaños del Parlamento para neutralizar la ventaja de los militares en el Senado. Y eso no parece fácil por la enorme cantidad de grupos políticos que participan en estas elecciones: 81 partidos que presentan 68 aspirantes a primer ministro y unos 14.000 candidatos en 350 circunscripcions y listas nacionales. En los comicios de 2011, el partido de los «camisas rojas» obtuvo 265 diputados en el Congreso, pero, con la nueva ley electoral, se quedaría con solo 225. En previsión de posibles coaliciones, serán decisivas otras fuerzas políticas prodemocráticas como el Partido Liberal, los Comunes y Futuro Adelante. No podrán contar con el partido Thai Raksa Chart, disuelto en plena campaña electoral por presentar como candidata a la hermana mayor del rey, la princesa Ubolratana. Entre estos dos bloques, la balanza podría inclinarse a un lado u otro gracias a una serie de «fuerzas bisagra» como el Partido Demócrata del ex primer ministro Abhisit Vejjajiva. Apoyado por los «camisas amarillas», que lucen el color real y pertenecen a las clases medias y altas urbanas, antes se alineaban con el Ejército en contra de los «camisas rojas». Pero los casi cinco años de dictadura militar han traído un recorte de las libertades y un empeoramiento de la economía que, junto a la sed de poder demostrada por el general Prayut, han hecho que los demócratas se distancien del Ejército. Presentándose como una tercera opción frente a la familia Shinawatra y a la Junta militar, Abhisit Vejjajiva ya ha dicho que no apoyará a Prayut. Un empresario de éxito Aunque limitado por el control militar del Senado, el futuro de Tailandia está ahora en manos de sus 51,4 millones de electores, entre los que hay siete millones de jóvenes que votan por primera vez. Su partido preferido es el Futuro Adelante de Thanathorn Juangroongruangkit, un empresario de éxito con 40 años y buena planta que aboga por renovar la política tailandesa. De todos los tailandeses consultados por ABC, los mayores se inclinan por la candidata proThaksin y los jóvenes por Futuro Adelante, coincidiendo en su desprecio por el general Prayut. Demostrando las ganas que hay de democracia, más de 2,2 millones de personas abarrotaron las urnas en las primeras votaciones celebradas el domingo pasado, casi el 90% de los que podían hacerlo. Un considerable aumento con respecto a los 1,4 millones (el 55% del censo adelantado) que lo hicieron en las últimas elecciones, celebradas en 2011. Ocho años después, la democracia vuelve a Tailandia, pero a la medida para que la Junta militar conserve el poder durante el próximo lustro. Hoy se verá si los votos del pueblo pueden derrotar al control militar del Parlamento.
06-02-2019 | Fuente: abc.es
Inés Quintero, sobre el chavismo: «Presentar a Bolívar como promotor del socialismo es un anacronismo»
La gran marcha que acompañó a la proclamación de Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela se celebró el 23 de enero, una fecha que de casual tenía poco. En ese día, pero en 1958, la dictadura del general Marco Pérez Jiménez llegó a su fin. Recordar que la política se acerca a la Historia como fuente de legitimación o abanico de enseñanzas no es novedoso, pero sí esencial cuando el objetivo es comprender la realidad. Así se deduce de esta conversación con Inés Quintero (Caracas, 1955), profesora de la Universidad Central de Venezuela, miembro de la Academia Nacional de la Historia y analista, con la ventaja que otorga conocer el pasado, del chavismo y de la crisis que padece su país. Como historiadora, ¿cree que el caudillismo, que es un fenómeno que encontramos en la historia de Venezuela en el siglo XIX, sirve para explicar el chavismo? El caudillismo, como problema, es una forma política del siglo XIX. No creo que el chavismo deba calificarse así. Me parece que está más orientado al personalismo que al caudillismo, que es una forma antigua de organización y de liderazgo. El chavismo es personalismo autoritario, porque hay personalismos que no devienen en autoritarismo. Creo que ese personalismo autoritario sí tiene presencia histórica en Venezuela. Por ejemplo, diría que Juan Vicente Gómez no fue un caudillo, sino un dictador que se apoyó en unas fuerzas armadas que él mismo modernizó. Sin embargo, no creo que Gómez pueda compararse con Chávez o Maduro, porque su dictadura transcurrió en un momento histórico muy distinto, el comienzo del siglo, cuando la sociedad estaba poco organizada y no tenía experiencia en el ejercicio de la democracia. Lo que hay en Venezuela, por tanto, es personalismo autoritario de deriva dictatorial, pero sobre una sociedad que tuvo experiencia democrática y que está organizada y modernizada, lo que provoca acciones mucho más coercitivas de castigo. De hecho, otra diferencia es que la persecución y la represión durante el periodo de Gómez era más individual, era contra el enemigo del Gobierno. Aquí, la persecución y la represión se practican contra un conjunto de la sociedad, que ejerce su derecho crítico a la manera de ejercer el poder. ¿Qué factores propiciaron la irrupción del chavismo en Venezuela? Hubo muchos elementos. Más que de la democracia, hubo desgaste en los partidos políticos como conductores de ese proyecto. La democracia siguió siendo un valor y una expectativa en la sociedad. Para el auge de Chávez, creo que fue clave el providencialismo y la idea de que él podía salvar el país. ¿Cree que el tiempo tratará mejor a Chávez que a Maduro? Los muertos tienen la ventaja de que, al estar bajo tierra, no siguen actuando políticamente. Chávez designó a Maduro. Maduro es la continuación del chavismo. Si se entiende que ambas figuras están asociadas a la construcción de ese proyecto, es muy difícil que uno vaya a obtener más simpatías que otro, porque forman parte de la misma ideología e intención política. ¿Qué utilización hizo el chavismo de la figura de Simón Bolívar? En Venezuela, entre los siglos XIX y XXI, Bolívar nunca estuvo ausente. En este caso, la diferencia es que el chavismo intentó otorgarle un carácter revolucionario, como si Bolívar hubiera sido un promotor del socialismo, lo cual representaba un anacronismo absolutamente desbocado. No hubo ninguna relación entre el socialismo y Bolívar. Obviamente, en el pasado también se utilizó a Bolívar con fines políticos para que sirviese de soporte del poder, pero el chavismo exacerbó ese uso, llegando a cambiarle el nombre al país, rebautizado como República Bolivariana de Venezuela. Ese uso político del personaje pretendía establecer una ruptura histórica para justificar la revolución. Hacerlo sobre esa figura implicaba que la sociedad venezolana no ofreciera resistencia, porque ha convivido con ella de manera idealizada y mítica. El chavismo se apropia del mito en beneficio de la revolución. Chávez quiso erigirse en continuador de Bolívar, como si hubiera habido un tiempo que había concluido con la muerte de Bolívar y que el chavismo recuperaba con una gesta heroica y revolucionaria bajo su control. ¿La exacerbación de Bolívar se vincula a la glorificación de lo militar en el chavismo? Claro. Bolívar es el héroe que gana la guerra. El chavismo establece una continuidad entre el ejército libertador de la Independencia y las Fuerzas Armadas actuales, un Ejército institucional y profesional. Eso no tiene ningún fundamento histórico. Sin embargo, la carga militarista no está solamente elaborada en términos simbólicos, como si se continuara la gesta militar de la Independencia, sino también en términos de soporte políticos del régimen. El chavismo se sostuvo desde el primer momento en el poder del Ejército, hasta el punto que la Constitución de 1999 fue modificada para dar beligerancia política a los hombres de las Fuerzas Armadas, lo que no tenía precedentes en la historia constitucional del país. El chavismo también tuvo la intención práctica de incorporar a figuras del Ejército a los altos cargos del Gobierno. Las armas se convirtieron en un instrumento político del poder, y no en una institución al servicio del Estado. ¿En qué consistieron las prerrogativas que la Constitución de 1999 dio al Ejército? Con la modificación, se dio beligerancia política a las Fuerzas Armadas. Pero lo que también ocurrió en ese momento es que se produjo la identificación política entre esas Fuerzas Armadas y el proyecto de revolución, por lo que se les otorgó un lugar y un espacio que distorsionaron su función. Eso generó un lazo de lealtad entre el proyecto político chavista y el Ejército, lo cual no es solamente anticonstitucional, sino contrario a nuestra tradición política. Venezuela aspiró, desde la instauración de la democracia, a la independencia entre las Fuerzas Armadas y el poder civil. ¿Cree que la cultura democrática previa al chavismo sobrevive en Venezuela? Durante la dictadura de Juan Vicente Gómez hubo movilizaciones contra la dictadura que dejaron ver que la sociedad venezolana aspiraba a un cambio que fuera en dirección a la democracia. Cuando murió Gómez en 1935, después de una dictadura de 27 años, no había habido una experiencia política en la sociedad venezolana que hiciera pensar en una cultura democrática. No obstante, a partir de 1936 y hasta el presente, los venezolanos han tenido la vocación de la democracia y se han organizado para hacer visible esa demanda. Como digo, fue un proceso ininterrumpido: en el 36, durante la década de los 40 con el rechazo a la dictadura de Pérez Jiménez, y a partir del 58, por vía de los partidos políticos y de las organizaciones sociales. Si se reconstruye la historia de Venezuela a la luz de la vocación política plural de su sociedad, se encuentran muchos rasgos de ese deseo a lo largo del siglo XX, y no solo a partir de 1958. Eso es lo que se ha evidenciado estas dos décadas. Desde 1998 hasta hoy, no ha habido un adormecimiento de las demandas democráticas de la sociedad venezolana. Incluso las hacen jóvenes que nacieron o se hicieron hombres durante el periodo chavista. Un historiador, Manuel Caballero, plantea que, más que un sistema de gobierno democrático, lo que se construyó en Venezuela fue una cultura democrática, que es la que permite la defensa de los derechos de los ciudadanos, del Estado de Derecho o la libertad de expresión. ¿Cree usted que se pueden establecer paralelismos entre la transición a la democracia en 1958 y la crisis actual que atraviesa Venezuela? Son dos procesos diferentes. En 1958 había una dictadura militar, pero ahora hay otros factores en juego, como el narcotráfico o la presencia de fuerzas irregulares de otros países en Venezuela. En segundo lugar, los partidos políticos del 58 habían pasado por un proceso de construcción y masificación que se incrementó a partir de ese año. Los partidos de ahora vienen de esa tradición, pero han sido profundamente golpeados a lo largo de estas dos décadas de chavismo. Por otro lado, la posibilidad de establecer un proceso de integración masivo en la democracia no podían plantearse en el 58 como se hace hoy, porque entonces la sociedad no era totalmente urbana, había una gran incidencia del analfabetismo y los medios de comunicación no eran tan importantes. Los parecidos entre el 58 y el proceso actual consisten en la vocación por un proyecto unitario. El cambio no se puede plantear con el proyecto de un individuo o de un sector, sino con el conjunto de la sociedad, con los empresarios, los obreros, las mujeres y los estudiantes, los de arriba y los de abajo. Guaidó ha propuesto una amnistía. Recuerda a la transición española, donde una ley de ese tipo también fue una pieza clave del proceso. Es muy difícil extinguir la polarización, que tiene que ver con sentimientos y emociones, en sociedades que han vivido un proceso de ese tipo tan fuerte. Por ejemplo, sabemos que en España, con todos los años que han pasado, todavía hay temas sensibles. Un proceso de transición demanda entendimiento, porque una parte de la sociedad no puede desaparecer. Sudáfrica fue aleccionadora. La pacificación de Colombia, que genera reticencias y preocupaciones, muestra que es un proceso complejo al que hay que enfrentarse con responsabilidad política. Lo más importante es que la sociedad comprenda que hay que buscar la manera de convivir, y que convivencia no quiere decir impunidad. En el caso venezolano, es muy importante que el proceso de amnistía se haga con el auxilio y el apoyo de todas las experiencias similares que ha habido en el mundo. No se pueden reproducir políticas sectarias y dogmáticas. Tiene que haber una manera de promover la convivencia entre los venezolanos. Guaidó se ha convertido en el hombre del momento. ¿Qué virtudes observa en él que no tuvieran otros opositores? En su caso, ha habido un fortalecimiento institucional del último poder legítimo del país, la Asamblea Nacional. Creo que el peso político de Guaidó se sostiene sobre la legitimidad de su investidura. No está actuando como vocero de un partido, sino de la última instancia legítima del poder público. En segundo lugar, creo que Guaidó ha demostrado amplitud de miras, virtud que ya había demostrado cuando estaba en la Comisión de Participación Ciudadana. Desde ella, tuvo una actitud de apertura hacia diversas voces de la sociedad civil. Por eso no actúa de manera sectaria y escucha, lo que le procura muchísima aceptación. ¿Cómo es el día después del inicio de un proceso de transición? ¿Cuáles son las primeras medidas que tiene que poner en marcha el nuevo poder constituido? Creo que tiene que ponerse en marcha una política de amplitud más que de sectarismo. Es un proceso del que debe apropiarse la sociedad en su totalidad, sin dejar la responsabilidad en exclusiva al Gobierno. No debe ser un proceso cerrado y dirigido solo por una cúpula gubernamental, sino que tiene que tener la capacidad de abrirse a la mayor cantidad de voces y voluntades dispuestas a participar en la reconstrucción de Venezuela. Desde todas las instancias y espacios, debe haber voluntad de propiciar la reconstrucción del país. Para que un proceso de transición sea efectivo, se debe incorporar al mayor número de voluntades.
04-02-2019 | Fuente: elpais.com
Memoria viva para Ana González, La Pasionaria chilena
Luis Recabarren, hijo de detenidos en la dictadura militar y nieto de González, demanda al Estado por su secuestro a los dos años
02-11-2018 | Fuente: abc.es
Bolsonaro anuncia que trasladará a Jerusalén la Embajada de Brasil en Israel
El presidente electo de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, confirmó hoy su intención de trasladar la Embajada de su país en Israel de Tel Aviv a Jerusalén. «Como se afirmó durante la campaña, pretendemos transferir la Embajada de Brasil de Tel Aviv a Jerusalén. Israel es un Estado soberano y nosotros lo respetamos», reiteró Bolsonaro este jueves en su perfil de Twitter. Según explicó Bolsonaro en una rueda de prensa que ofreció posteriormente, la elección de la capital es un asunto de soberanía de un país y ningún otro tiene que inmiscuirse en esa decisión. «Quién decide la capital es el país. Si Brasil la llevó de Río a Janeiro a Brasilia, fue Brasil. No veo problema. Tenemos todo el respeto por Israel y todo el respeto por el pueblo árabe. Aquí todo el mundo convive sin problemas», aseguró el mandatario electo, que asumirá el cargo el próximo 1 de enero. También expresó que su Ejecutivo apuesta por la vía pacífica para «resolver problemas» y que no quieren «generar problemas» que les «complique negociar con todo el mundo». Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985, también se refirió a la proximidad del Palacio presidencial de Planalto con la embajada de Palestina en Brasilia. «Eso no tendría que ser así por razones de seguridad», afirmó sin especificar sus temores. Bolsonaro, quien ha invocado en diversas ocasiones a Israel como modelo a seguir, reafirmó hoy lo que ya dijo en una entrevista al periódico conservador «Israel Hayom» divulgada parcialmente hoy. En el texto, Bolsonaro señaló que Israel «tiene derecho soberano a decidir cuál es su capital» y reiteró su promesa de cambiar la embajada brasileña a Jerusalén, como ya hicieron Estados Unidos y Guatemala. El político ultraderechista, que ganó la elecciones presidenciales del pasado domingo con un 55 % de los votos, manifestó que «ama a la gente de Israel y al Estado de Israel». De confirmarse el traslado de la embajada, la decisión supondría un ruptura con respecto a la tradición diplomática mantenida durante años por Brasil en el conflicto entre Israel y Palestina. Brasil mantiene relaciones diplomáticas con Israel desde 1949 y reconoció el Estado de Palestina en 2010. Bolsonaro seguiría así los pasos del presidente estadounidense, Donald Trump, quien anunció en diciembre de 2017 el traslado a Jerusalén de la embajada de su país y además de reconocerla como capital de Israel. También trasladaron sus respectivas embajadas Guatemala y Paraguay, si bien este último dio marcha atrás y decidió devolver la embajada a Tel Aviv. Bolsonaro viajó en 2016 a Israel para ser bautizado en el río Jordán, de gran simbolismo para los cristianos evangélicos, de quienes consiguió su influyente apoyo para los comicios presidenciales en los que se alzó con el triunfo.
28-10-2018 | Fuente: abc.es
Bolsonaro canta victoria al votar y Haddad aún confía en la remontada
El ultraderechista Jair Bolsonaro se ga declarado seguro de su victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo en Brasil, en tanto que su rival, el socialista Fernando Haddad, ha dicho que aún confía en una remontada frente al favorito. Los dos han manifestado su confianza tras votar temprano este domingo en unas elecciones para las que están convocados cerca de 147 millones de electores y en las que también se elegirán en segunda vuelta los gobernadores de 14 de los 27 estados de Brasil. «Es lo que vi en las calles a lo largo de los dos últimos meses: victoria», ha asegurado el capitán de la reserva del Ejército dentro del colegio electoral al que ha acudido acompañado por su esposa, usando un chaleco a prueba de balas y en medio de una atípica movilización de policías para reforzar su seguridad. «La expectativa es de victoria», ha agregado el candidato más votado en la primera vuelta y el favorito en los sondeos en el colegio dentro de la Villa Militar de Río de Janeiro en el que tradicionalmente vota y donde dio sus únicas declaraciones. Haddad, por su parte, ha manifestado «confianza» en que conseguirá revertir la ventaja del ultraderechista en los sondeos y ha advertido del «riesgo» que su contrincante representa para la democracia. «El sentimiento es de mucha esperanza y mucha confianza de que vamos a revertir el escenario», ha dicho Haddad, sucesor de Luiz Inácio Lula da Silva en la disputa electoral, tras votar en Sao Paulo. «Siento en las calles de Brasil mucha militancia ciudadana, ciudadanos comunes dirigiéndose a las calles para defender Brasil y su democracia. Estamos con una fuerte tendencia de alza. Estoy muy esperanzado en que tendremos un gran resultado esta noche», ha agregado. Según las últimas encuestas difundidas este sábado, Bolsonaro, un polémico candidato por su defensa de la dictadura militar (1964-1985) y por sus declaraciones de tiente machista, racista y homófoba, tiene una clara ventaja y sería elegido presidente con entre el 54 % y el 56,8 % de los votos. Sin embargo, los mismos sondeos han mostrado en las últimas dos semanas un crecimiento sostenido de las posibilidades del sucesor de Lula como candidato del Partido de los Trabajadores (PT) y a quien los sondeos de este sábado le atribuían una intención de voto que varía entre 43 % y 46 %, frente al 41 % que tenía la semana pasada. El presidente de Brasil, Michel Temer, que ha votado temprano en Sao Paulo, ha pedido que los ciudadanos «vuelvan a unirse» después de las que han sido consideradas como las elecciones más polarizadas y radicalizadas en las tres últimas décadas en el país. Temer también ha asegurado que está «listo» para iniciar la transición y los contactos con el equipo de su sucesor, a quien le entregará el poder el próximo 1 de enero. Según el mandatario, «la transición comenzará mañana mismo o el martes» y los integrantes de su Gobierno pondrán a disposición del presidente electo «toda la información necesaria». Jornada electoral Pese a la detención de 35 personas por delitos electorales, principalmente por insistir en proselitismo electoral irregular dentro de los colegios, las elecciones transcurren con gran normalidad y sin incidentes graves, según un boletín divulgado por el Tribunal Superior Electoral a media jornada. El tribunal ha informado de que, hasta las 12.00 hora local (15.00 GMT), tuvo que sustituir 1.956 urnas electrónicas que presentaron problemas y representan tan sólo el 0,38 % del total de 454.493 equipos puestos a disposición de los votantes en 5.570 municipios. Pese a las pequeñas dificultades, incluyendo la muerte de un jurado de votación en Río de Janeiro víctima de un infarto, hasta la hora en que ha sido divulgado el segundo boletín no ha sido necesario usar ninguna de las tradicionales urnas de lona para la votación manual con votos de papel. El balance de total «tranquilidad» y «organización» también fue el de la expresidenta de Costa Rica Laura Chinchilla, jefa de la misión de observadores que la OEA desplazó a Brasil para las elecciones de este domingo. Chinchilla ha visitado una escuela de Brasilia utilizada como centro electoral y en unas breves declaraciones a periodistas consideró que el proceso transcurría sin incidentes y en plena normalidad. «Estamos observando que todo está transcurriendo de una forma muy tranquila y organizada, así como ocurrió en la primera vuelta» de las elecciones, el pasado día 7, ha indicado. La misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) hasta ahora sólo había expresado su preocupación por el masivo uso de las redes sociales y de la plataforma WhatsApp para la difusión de noticias falsas contra ambos candidatos lo que, por su magnitud, «tal vez» no tenga «precedentes» en el mundo, según Chinchilla.
13-10-2018 | Fuente: abc.es
El fruto de Lula da Silva
Tenemos reiteradamente sostenido en estas páginas que los resultados electorales son las más de las veces consecuencia de la gestión de los políticos salientes que han marcado la vida de un país a lo largo de años. Donald Trump ganó la Presidencia de los Estados Unidos contra las políticas de Barack Obama. Iván Duque ganó la Presidencia de Colombia contra las políticas de Juan Manuel Santos. Emmanuel Macron ganó la Presidencia de Francia contra las políticas de François Hollande. El doctor Sánchez simplemente no ganó nunca unas elecciones, dicho sea de paso. Lo que vimos el pasado domingo en Brasil fue la victoria arrolladora de un político indeseable que ha sido aupado al poder -porque nadie puede dudar de que el 28 de octubre será elegido presidente por amplia mayoría- por los infinitos casos de corrupción que acumuló el Partido de los Trabajadores (PT) de Luiz Inácio «Lula» da Silva en dos mandatos en el poder. El daño que ha hecho Lula a la democracia brasileña ha sido inmenso. Estaba condenado en dos instancias por un caso de corrupción y aún así se empeñó en ser el candidato de su partido a la Presidencia, saltándose una ley que hacía inviable su candidatura y que ¡él mismo había promulgado! Ha quedado claro para todos que Lula hacía las leyes para que las cumplieran otros porque él se creía por encima de la Ley. Y al creerse inmune a toda legislación, él mismo estaba engordando la candidatura de Bolsonaro al que se las ponían como a Fernando VII. La mejor prueba del desprestigio acumulado por el PT la dio el pasado domingo la expresidenta Dilma Rousseff, destituida el 31 de agosto de 2016 por corrupta. Ella intentó un regreso político al estilo del expresidente Fernando Collor de Mello, elegido en 1990 y destituido también por corrupción menos de tres años después. Pero Collor tuvo una pequeña reivindicación al ser elegido senador en 2006. Rousseff creía que podría hacer lo mismo y se presentó el domingo al Senado por el Estado de Minas Gerais, el segundo en población del Brasil tras Sao Paulo. Allí se elegían dos senadores. Ella quedó en cuarta posición con el 15,35 por ciento de los votos. La corrupción de Lula, Rousseff y el PT tuvo su momento de mayor exposición cuando el 16 de marzo de 2016 nombró a Lula jefe de la Casa Civil de la Presidencia (jefe de Gabinete) para intentar otorgarle una última inmunidad. Todo fue inútil: el nombramiento duró unas horas, Lula acabó en la cárcel y Dilma en su casa civil -sin mayúsculas. Las manifestaciones homófobas, de exaltación de la violencia y de la dictadura militar brasileña no dejan lugar a duda. ¿Quiere eso decir que el 46 por ciento de los brasileños las comparten? Yo estoy seguro de que no. Pero también creo que el rechazo a la tan jaleada en Occidente figura de Lula y su movimiento político ha hecho a muchos votantes acudir a lo que tenían, ideológicamente más cerca. Porque como ya se demostró en Francia con el auge del Frente Nacional a costa del Partido Comunista Francés, lo que más cerca está de la ultraizquierda de la que venía Lula es la llamada ultraderecha en la que está Jair Bolsonaro. Hay responsabilidades de las que es imposible escabullirse.
1
...