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Noticias de desplazados

21-03-2020 | Fuente: elmundo.es
Defensa ordena regresar a España a la mitad de su contingente en Irak por el coronavirus
La decisión afecta a más la mitad de los 500 efectivos desplazados en aquel país y está en consonancia con lo dispuesto por el resto de países de la coalición 
14-03-2020 | Fuente: elpais.com
Sobrevivir a las bombas: la vida en el último reducto rebelde de Siria
En la provincia de Idlib, última en manos opositoras tras nueve años de guerra civil, viven 3,5 millones de personas, la mayoría desplazados por la ofensiva del régimen y los bombardeos de la aviación rusa. Es una zona pobre y sin trabajo, controlada por el grupo yihadista HTS, que el año pasado sometió por la fuerza al resto de facciones rebeldes
07-03-2020 | Fuente: abc.es
El acuerdo entre Putin y Erdogan frena los bombardeos aéreos en Idlib
El tercer alto el fuego que se acuerda desde el inicio de la ofensiva contra Idlib arrancó con una jornada en la que los aviones de Siria y Rusia permanecieron en sus bases. «Calma tensa», así definió el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) el ambiente en esta provincia del norte de Siria tras el acuerdo alcanzado por Rusia, aliado de Bashar al Assad, y Turquía, que apoya a los grupos armados islamistas que combaten al Gobierno. Desde que entró el vigor el nuevo pacto en la media noche del jueves «no se han registrado bombardeos, no se ven aviones de combate y solo hemos escuchado algunos disparos, pero nada fuera de lo habitual», confirmó una fuente local consultada por este medio. Ahmed al Sheikhu, portavoz en la ciudad de Idlib para la Defensa Civil siria, conocida como los «cascos blancos», declaró a la agencia Efe que «no ha habido ataques aéreos en la provincia» y que «la calma prevalece en las áreas que hubo choques». «Todas las partes están en tensión, pero nadie mueve ficha por temor a que le señalen como responsable de violar el acuerdo», según declaraciones del líder opositor Ibrahim al-Idlibi recogidas por la agencia Reuters. El texto acordado por Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan no recoge la declaración de la zona de exclusión aérea, una de las exigencias de la oposición armada y de Ankara, pero los aviones permanecieron en sus bases al menos durante las primeras 24 horas. Tanto en Turquía como en Rusia, los medios oficiales recibieron el acuerdo como un triunfo, pero con el mapa en la mano es Putin quien ha logrado que su aliado sirio recupere una parte importante de territorio en Idlib y se haga con el control de las dos autopistas claves que unen Alepo con Damasco (M5) y Latakia (M4), en este último caso se pondrá en marcha un corredor de seguridad que se extenderá seis kilómetros hacia el norte y seis kilómetros al sur y contará con patrullas conjuntas ruso turcas. Al Assad mostró su «satisfacción» por un acuerdo que «contribuye a los esfuerzos para garantizar la soberanía de Siria y la unidad de su territorio, además de que pueden ayudar a preparar el ambiente para relanzar el proceso político». Según un comunicado difundido por la presidencia en Damasco «el cese de las hostilidades puede tener repercusiones positivas para el pueblo sirio en diferentes aspectos, incluidos el humanitario, social o económico, en el caso de que la parte turca se comprometa a ello». «Escudo de Primavera» Esta «calma tensa» del primer día de alto el fuego llegó después de unas últimas jornadas marcadas por la muerte de 34 soldados turcos en un bombardeo y la puesta en marcha de la operación ?Escudo de Primavera? por parte de Turquía. Desde entonces las fuerzas turcas han derribado tres cazas sirios, destrozado decenas de tanques y blindados, y ?neutralizado? miles de soldados enemigos, esta es la fórmula que emplea el ministerio de Defensa en Ankara para hablar de muertos, heridos o capturados. La escalada de tensión obligó a Putin y Erdogan a reunirse y reforzar y actualizar los compromisos que ya adoptaron en Sochi en 2018. El cese temporal de la violencia no supondrá el regreso de los 900.000 civiles desplazados por los combates, lo que se considera la peor ola de desplazamientos desde el inicio de la guerra. Sobreviven en campos improvisados a lo largo de la frontera turca y no parece sencillo que muchos de ellos regresen a las zonas de las que salieron, porque muchas de ellas han quedado arrasadas por los bombardeos y porque ahora pueden haber pasado a manos de las fuerzas leales al Gobierno. Turquía no les permite acceder a su territorio, donde ya da cobijo a 3,5 millones de sirios, y el plan de Erdogan es lograr una zona de seguridad en Idlib para realojar a estos refugiados.
06-03-2020 | Fuente: abc.es
Comienza el frágil alto el fuego en Idlib pactado por Erdogan y Putin
«Calma tensa», así ha definido el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) las primeras horas tras el acuerdo de alto el fuego en Idlib firmado por Rusia, aliado de Bashar Al Assad, y Turquía, que apoya a los grupos armados islamistas que combaten al Gobierno sirio. Desde que entrara el vigor el nuevo pacto «no se han registrado bombardeos, no se ven aviones de combate y solo hemos escuchado algunos disparos, pero nada fuera de lo habitual», ha confirmado una fuente local consultada por este medio. Al menos 6 soldados de las tropas sirias y 9 combatientes opositores murieron en combates desatados esta madrugada en la provincia de Idlib pese a la entrada de un alto el fuego negociado ayer entre Turquía y Rusia a partir de la medianoche, informó a Efe el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abderrahman. Esta no es la primera vez que rusos y turcos acuerdan un cese de las hostilidades y son conscientes de la fragilidad de la situación. «Todas las partes están en tensión, pero nadie mueve ficha por temor a que le señalen como responsable de violar el acuerdo», según declaraciones del líder opositor Ibrahim al-Idlibi recogidas por la agencia Reuters. El texto acordado por Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan no recoge la declaración de la zona de exclusión aérea, una de las exigencias de la oposición armada y de Ankara, pero desde la media noche se han visto aviones. Esta «calma tensa» se produce después de unas últimas jornadas marcadas por la muerte de 34 soldados turcos en un bombardeo y la puesta en marcha de la operación «Escudo de Primavera» por parte de Turquía. Desde entonces las fuerzas turcas han derribado tres cazas sirios, destrozado decenas de tanques y blindados, y «neutralizado» miles de soldados enemigos, esta es la fórmula que emplea el ministerio de Defensa en Ankara para hablar de muertos, heridos o capturados. La escalada de tensión obligó a Putin y Erdogan a reunirse y reforzar y actualizar los compromisos que ya adoptaron en Sochi en 2018. El cese temporal de la violencia no ha supuesto hasta el momento el regreso de los 900.000 civiles desplazados por los combates. Sobreviven en campos improvisados a lo largo de la frontera turca y no parece sencillo que muchos de ellos regresen a las zonas de las que salieron, sobre todo si ahora están en manos de las fuerzas leales al Gobierno. Turquía no les permite acceder a su territorio, donde ya da cobijo a 3,5 millones de sirios, y el plan de Erdogan es lograr una zona de seguridad en Idlib para realojar a estos refugiados.
05-03-2020 | Fuente: abc.es
Al menos 15 civiles muertos en Idlib en el día de la negociación entre Putin y Erdogan
Mientras Recep Tayyip Erdogan y Vladimir Putin negociaban en Moscú, la guerra siguió su rutina diaria de bombardeos, muertes y desplazamiento de civiles en Idlib. Pocas horas antes comenzar la reunión, el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) informó de un ataque aéreo contra la ciudad de Maaret Misrin en el que murieron al menos 15 civiles, entre ellos un niño. Un corresponsal de la agencia AFP pudo confirmar los hechos en este lugar al que han ido llegando en los últimos meses miles de desplazados por los combates. La ofensiva lanzada por el Ejército sirio, con apoyo de Rusia, para recuperar el control de esta provincia ha causado casi un millón de desplazados y «las mujeres y los niños suponen el 81 por ciento», según los últimos datos de la ONU, que volvió a pedir «una solución diplomática inmediata». Un llamamiento que realiza diariamente desde que comenzaron las hostilidades, pero nadie le escucha. El ministerio de Defensa en Ankara ofreció el parte diario de la operación «Escudo de Primavera» e informó de que sus tropas, que combaten junto a grupos islamistas locales, lograron «neutralizar a 184 soldados del régimen», además de destruir «cuatro carros de combate, cinco cañones y obuses, tres cañones antitanque, ocho vehículos militares y dos vehículos blindados». Saraqeb, en manos de Bashar al Assad Los combates más intensos se registraron una vez más en Saraqeb, ciudad estratégica para el control de las autopistas que unen Alepo con Latakia y Damasco. Las fuerzas de Bashar al Assad lograron mantenerla bajo su control, pero sufrieron intensos bombardeos. «Escudo de Defensa» fue la respuesta turca a la pérdida de 34 soldados en un bombardeo la semana pasada. Hasta el momento Erdogan ha perdido a 54 hombres en los combates por la defensa de los doce puestos de control con los que cuenta con el objetivo de establecer una zona de seguridad a lo largo de la frontera. La última baja se produjo mientras Erdogan y Putin discutían los detalles de su nuevo acuerdo en la capital rusa. Después de nueve años de guerra, Idlib, en plena frontera con Turquía, se ha convertido en el último gran frente abierto en Siria. Este es el lugar al que fueron llegando en los últimos años los milicianos de los distintos grupos armados de la oposición tras rendirse en lugares como Alepo, Guta o Daraa. Se estima que unos 70.000 combatientes, de ellos 10.000 miembros del brazo sirio de Al Qaida, están operativos y muchos de ellos combaten junto a las fuerzas regulares de Turquía. Rusos y turcos han llegado a acuerdos en el pasado para evitar un desastre humanitario en la provincia, pero saltan por los aires y las dos partes se acusan mutuamente de no cumplirlos.
05-03-2020 | Fuente: abc.es
Rusia y Turquía establecerán esta medianoche un alto el fuego en Idlib
Tras seis horas de unas conversaciones que el presidente ruso, Vladímir Putin, calificó de «nada fáciles», éste y su homologo turco, Recep Tayyip Erdogan, alcanzaron hoy en el Kremlin un acuerdo para un alto el fuego en la provincia siria de Idlib que entró en vigor la pasada medianoche. Según Putin, el memorándum firmado «deberá poner fin al sufrimiento de la población civil». El máximo dirigente ruso subrayó la dificultad de las conversaciones, pero se congratuló del resultado «positivo» obtenido con su colega turco. Los términos del documento suscrito por ambas partes fue dado a conocer por los ministros de Exteriores ruso y turco, Serguéi Lavrov y Mevlut Cavusoglu. La tregua arranca a partir de las 00.00 horas de este viernes, según el primer punto del memorándum. El punto dos establece la creación de un pasillo de seguridad con una profundidad de 6 kilómetros al norte y 6 al sur de la carretera M4, que une las localidades de Serakib y Latakia. Los términos concretos sobre el funcionamiento de este corredor de seguridad deberán consensuarse en un plazo de siete días por los ministerios de Defensa de Rusia y Turquía. El tercer y último punto habla de la organización de patrullas conjuntas de fuerzas rusas y turcas en el tramo de la M4 que pasa por Idlib a partir del 15 de marzo. Todo ello para propiciar el regreso de los civiles que en los últimos días tuvieron que abandonar su hogares en Idlib debido a los combates. Erdogan, no obstante, avisó que su país se reserva el derecho de responder a posibles ataques de la fuerzas gubernamentales sirias. Putin ha justificado la ofensiva del Ejército sirio, a la que Turquía ha hecho frente con sus tropas en los últimos días, en el hecho de que los insurgentes de Idlib no cesaban sus ataques. El máximo dirigente ruso señaló que con Erdogan mantiene discrepancias, pero, según sus palabras, «en los momentos críticos siempre hemos encontrado puntos de contacto para hallar soluciones (..) y lo mismo ha sucedido hoy». Ante el alarmante cariz que tomaban los acontecimientos en Idlib, en donde el jueves 27 de febrero perecieron 36 militares turcos en un bombardeo que el Ministerio de Defensa ruso atribuyó a aviones sirios que daban cobertura a la vasta ofensiva desencadenada por las tropas de Bashar al Assad, Erdogan, telefoneó a Putin, para pedir explicaciones y emplazarle a mantener el encuentro celebrado ayer en la capital rusa. Castigar a las tropas de Assad Para acudir a las negociaciones en Moscú en posición de fuerza y de paso mostrar firmeza ante los suyos, el presidente turco dio orden a sus tropas de castigar a las tropas de Assad con la máxima dureza como represalia. Los ataques del Ejército turco en Idlib y en otros puntos de Siria no han cesado desde la semana pasada. Por otro lado, la ONG Observatorio Sirio para los Derechos Humanos sostiene que el avance del Ejército sirio para reconquistar Idlib, iniciado en abril de 2019 y que cuenta con la inestimable ayuda militar de Moscú, ha causado desde comienzos de diciembre la huida de cerca de un millón de personas y la muerte de casi 500 civiles, cifras confirmadas también por la ONU. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo el jueves en relación con el nuevo encuentro que hoy mantuvieron Putin y Erdogan, uno más de los muchos que llevan celebrando casi cada mes desde que rehicieran sus relaciones y se reconciliaran en 2016, que «las expectativas son llegar a un entendimiento común sobre los antecedentes y las causas de la crisis, el carácter negativo de sus consecuencias y el conjunto de medidas necesarias para prevenir su agravamiento». Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha advertido que las tropas sirias «tienen todo el derecho a luchar contra los terroristas» en Idlib. Rusia y Turquía ya acordaron en Sochi, en septiembre de 2018, un plan para acabar con el último bastión del yihadismo que queda en Siria, Idlib, pero haciéndolo sin masacrar a los civiles y evitando una estampida de refugiados como la que se está viendo ahora en dirección hacia Grecia. Para ello se creó una zona desmilitarizada en una franja de 15-20 kilómetros de anchura de la que, según Putin explicó entonces, deberían haber salido «todos los insurgentes radicales como el Frente al Nusra» (Al Qaida) así como también la retirada todo el armamento pesado como tanques, lanzaderas de misiles, piezas de artillería y hasta morteros. El acuerdo supuso el cese de las operaciones del Ejército sirio en la zona. La región de Idlib está controlada en un 60% por el grupo yihadista Hayat Tahrir Al Sham, del que forma parte la antigua rama del Al Qaida en Siria. Pero en el enclave hay también grupos armados afines a Turquía. En la provincia hay además 12 puestos de control y observación del Ejército turco en misión dentro del marco de los acuerdos de creación de las zonas de «desescalada». Ankara temía ya entonces que una acción militar de Assad con la ayuda de Rusia pusiera en grave peligro a sus militares como así sucedió la semana pasada. Incumplir lo pactado Rusia ha acusado a Turquía de no cumplir lo pactado en Sochi al no haber separado a la oposición moderada presente en Idlib de los terroristas y, en general, de no haber sabido calmar la situación. Mientras, Ankara insiste en que no retirará sus fuerzas de la zona. Analistas azerbaiyanos afirman que Idlib es para Turquía lo que Donbass, en el este de Ucrania, es para Rusia. Lavrov advirtió esta semana que Rusia no reducirá su presencia militar en Siria bajo ningún concepto y, refiriéndose al flujo de civiles hacia Turquía y la UE, aseguró que «entendemos lo grave que es para la Unión Europea la llegada de refugiados y la inmigración ilegal, pero no podemos detener la lucha contra el terrorismo para resolver el problema de los desplazados» por la guerra. Los analistas sabían que a Putin y Erdogan les costaría alcanzar un acuerdo, pero confiaban en que acabaría abriéndose paso. Otra cosa va a ser su duración. Todas las treguas pactadas anteriormente han terminado fracasando antes o después.
05-03-2020 | Fuente: abc.es
Rusia y Turquía establecen un alto el fuego en Idlib
Tras seis horas de unas conversaciones que el presidente ruso, Vladímir Putin, calificó de «nada fáciles», éste y su homologo turco, Recep Tayyip Erdogan, alcanzaron hoy en el Kremlin un acuerdo para un alto el fuego en la provincia siria de Idlib que entró en vigor la pasada medianoche. Según Putin, el memorándum firmado «deberá poner fin al sufrimiento de la población civil». El máximo dirigente ruso subrayó la dificultad de las conversaciones, pero se congratuló del resultado «positivo» obtenido con su colega turco. Los términos del documento suscrito por ambas partes fue dado a conocer por los ministros de Exteriores ruso y turco, Serguéi Lavrov y Mevlut Cavusoglu. La tregua arranca a partir de las 00.00 horas de este viernes, según el primer punto del memorándum. El punto dos establece la creación de un pasillo de seguridad con una profundidad de 6 kilómetros al norte y 6 al sur de la carretera M4, que une las localidades de Serakib y Latakia. Los términos concretos sobre el funcionamiento de este corredor de seguridad deberán consensuarse en un plazo de siete días por los ministerios de Defensa de Rusia y Turquía. El tercer y último punto habla de la organización de patrullas conjuntas de fuerzas rusas y turcas en el tramo de la M4 que pasa por Idlib a partir del 15 de marzo. Todo ello para propiciar el regreso de los civiles que en los últimos días tuvieron que abandonar su hogares en Idlib debido a los combates. Erdogan, no obstante, avisó que su país se reserva el derecho de responder a posibles ataques de la fuerzas gubernamentales sirias. Putin ha justificado la ofensiva del Ejército sirio, a la que Turquía ha hecho frente con sus tropas en los últimos días, en el hecho de que los insurgentes de Idlib no cesaban sus ataques. El máximo dirigente ruso señaló que con Erdogan mantiene discrepancias, pero, según sus palabras, «en los momentos críticos siempre hemos encontrado puntos de contacto para hallar soluciones (..) y lo mismo ha sucedido hoy». Ante el alarmante cariz que tomaban los acontecimientos en Idlib, en donde el jueves 27 de febrero perecieron 36 militares turcos en un bombardeo que el Ministerio de Defensa ruso atribuyó a aviones sirios que daban cobertura a la vasta ofensiva desencadenada por las tropas de Bashar al Assad, Erdogan, telefoneó a Putin, para pedir explicaciones y emplazarle a mantener el encuentro celebrado ayer en la capital rusa. Castigar a las tropas de Assad Para acudir a las negociaciones en Moscú en posición de fuerza y de paso mostrar firmeza ante los suyos, el presidente turco dio orden a sus tropas de castigar a las tropas de Assad con la máxima dureza como represalia. Los ataques del Ejército turco en Idlib y en otros puntos de Siria no han cesado desde la semana pasada. Por otro lado, la ONG Observatorio Sirio para los Derechos Humanos sostiene que el avance del Ejército sirio para reconquistar Idlib, iniciado en abril de 2019 y que cuenta con la inestimable ayuda militar de Moscú, ha causado desde comienzos de diciembre la huida de cerca de un millón de personas y la muerte de casi 500 civiles, cifras confirmadas también por la ONU. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo el jueves en relación con el nuevo encuentro que hoy mantuvieron Putin y Erdogan, uno más de los muchos que llevan celebrando casi cada mes desde que rehicieran sus relaciones y se reconciliaran en 2016, que «las expectativas son llegar a un entendimiento común sobre los antecedentes y las causas de la crisis, el carácter negativo de sus consecuencias y el conjunto de medidas necesarias para prevenir su agravamiento». Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha advertido que las tropas sirias «tienen todo el derecho a luchar contra los terroristas» en Idlib. Rusia y Turquía ya acordaron en Sochi, en septiembre de 2018, un plan para acabar con el último bastión del yihadismo que queda en Siria, Idlib, pero haciéndolo sin masacrar a los civiles y evitando una estampida de refugiados como la que se está viendo ahora en dirección hacia Grecia. Para ello se creó una zona desmilitarizada en una franja de 15-20 kilómetros de anchura de la que, según Putin explicó entonces, deberían haber salido «todos los insurgentes radicales como el Frente al Nusra» (Al Qaida) así como también la retirada todo el armamento pesado como tanques, lanzaderas de misiles, piezas de artillería y hasta morteros. El acuerdo supuso el cese de las operaciones del Ejército sirio en la zona. La región de Idlib está controlada en un 60% por el grupo yihadista Hayat Tahrir Al Sham, del que forma parte la antigua rama del Al Qaida en Siria. Pero en el enclave hay también grupos armados afines a Turquía. En la provincia hay además 12 puestos de control y observación del Ejército turco en misión dentro del marco de los acuerdos de creación de las zonas de «desescalada». Ankara temía ya entonces que una acción militar de Assad con la ayuda de Rusia pusiera en grave peligro a sus militares como así sucedió la semana pasada. Incumplir lo pactado Rusia ha acusado a Turquía de no cumplir lo pactado en Sochi al no haber separado a la oposición moderada presente en Idlib de los terroristas y, en general, de no haber sabido calmar la situación. Mientras, Ankara insiste en que no retirará sus fuerzas de la zona. Analistas azerbaiyanos afirman que Idlib es para Turquía lo que Donbass, en el este de Ucrania, es para Rusia. Lavrov advirtió esta semana que Rusia no reducirá su presencia militar en Siria bajo ningún concepto y, refiriéndose al flujo de civiles hacia Turquía y la UE, aseguró que «entendemos lo grave que es para la Unión Europea la llegada de refugiados y la inmigración ilegal, pero no podemos detener la lucha contra el terrorismo para resolver el problema de los desplazados» por la guerra. Los analistas sabían que a Putin y Erdogan les costaría alcanzar un acuerdo, pero confiaban en que acabaría abriéndose paso. Otra cosa va a ser su duración. Todas las treguas pactadas anteriormente han terminado fracasando antes o después.
05-03-2020 | Fuente: abc.es
Putin espera hoy a Erdogan en Moscú para buscar una solución al conflicto en Idlib
Ante el alarmante cariz que tomaban los acontecimientos en la provincia siria de Idlib, en donde el jueves 27 de febrero perecieron 36 militares turcos en un bombardeo que el Ministerio de Defensa ruso atribuyó a aviones sirios que daban cobertura a la vasta ofensiva desencadenada por las tropas de Bashar al Assad, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, telefoneó a su homólogo ruso, Vladímir Putin, para pedir explicaciones y emplazarle a mantener un encuentro urgente. Aunque no con mucho entusiasmo, Putin aceptó celebrar la reunión hoy en Moscú. Erdogan ya ha dejado claro que exigirá el cese de la ofensiva en Idlib y el establecimiento de una tregua duradera, lo que presupone que la aviación rusa deje de prestar apoyo al Ejército sirio y que el Kremlin convenza a Assad para que olvide por el momento hacerse con el control del disputado enclave. Represalias turcas De manera que en este aspecto los intereses de Moscú y Ankara son diametralmente opuestos. De ahí que, para acudir a la negociación en Moscú en posición de fuerza y de paso mostrar firmeza ante los suyos, el presidente turco dio orden a sus tropas de machacar lo más posible a las tropas de Assad como represalia. Los ataques del Ejército turco en Idlib y en otros puntos de Siria no han cesado desde la semana pasada. Pero la Fuerza Aérea rusa, por su parte, tampoco ha estado perdiendo el tiempo. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, aviones rusos lanzaron un ataque el jueves en las afueras de la ciudad de Maaret Misrin, causando al menos 15 muertos, un niño entre ellos, y numerosos heridos, algunos de ellos graves. La misma ONG sostiene que el avance del Ejército sirio para reconquistar Idlib, iniciado en abril de 2019 y que cuenta con la inestimable ayuda militar de Moscú, ha causado desde comienzos de diciembre la huida de cerca de un millón de personas y la muerte de casi 500 civiles, cifras confirmadas también por la ONU. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo ayer en relación con el nuevo encuentro que hoy mantendrán Putin y Erdogan, uno más de los muchos que llevan celebrando casi cada mes desde que rehicieran sus relaciones y se reconciliaran en 2016, que «las expectativas son las de llegar a un entendimiento común sobre los antecedentes y las causas de la crisis, el carácter negativo de sus consecuencias y el conjunto de medidas necesarias para prevenir su agravamiento». Sin embargo, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha advertido que las tropas sirias «tienen todo el derecho a luchar contra los terroristas» en Idlib. Rusia y Turquía ya acordaron en Sochi, en septiembre de 2018, un plan para acabar con el último bastión del yihadismo que queda en Siria, Idlib, pero haciéndolo sin masacrar a los civiles y evitando una estampida de refugiados como la que se está viendo ahora mismo en dirección hacia Grecia. Para ello se creó una zona desmilitarizada en una franja de 15-20 kilómetros de anchura de la que, según Putin explicó entonces, deberían haber salido «todos los insurgentes radicales como el Frente al Nusra» (Al Qaida) así como también la retirada todo el armamento pesado como tanques, lanzaderas de misiles, piezas de artillería y hasta morteros. El acuerdo supuso el cese de las operaciones el Ejército sirio en la zona. Incumplir el pacto La provincia de Idlib está controlada en un 60% por el grupo yihadista Hayat Tahrir Al Sham, del que forma parte la antigua rama del Al Qaida en Siria. Pero en el enclave hay también grupos armados afines a Turquía. En la provincia hay además 12 puestos de control y observación del Ejército turco en misión dentro del marco de los acuerdos de creación de las zonas de «desescalada». Ankara temía ya entonces que una acción militar de Assad con la ayuda de Rusia pusiera en grave peligro a sus militares como así sucedió la semana pasada. Pero Rusia acusa ahora a Turquía de no cumplir lo pactado en Sochi al no haber separado a la oposición moderada presente en Idlib de los terroristas y, en general, de no haber sabido calmar la situación. Mientras, Ankara insiste en que no retirará sus fuerzas de la zona. Analistas azerbaiyanos afirman que Idlib es para Turquía lo que Donbass, en el este de Ucrania, es para Rusia. Lo cierto, sin embargo, es que mientras no se llegue a un acuerdo para pacificar Idlib el flujo de refugiados será incesante, aunque Moscú no se cree el dato del millón de desplazados facilitado por la ONU. El miércoles, Lavrov aseguró que «entendemos lo grave que es para la Unión Europea la llegada de refugiados y la inmigración ilegal, pero no podemos detener la lucha contra el terrorismo para resolver el problema de los desplazados» por la guerra. Un acuerdo hoy en Moscú se presenta complicado, aunque los expertos creen que se terminará consensuando otro cese de las hostilidades tan frágil como todos los anteriores. En medio de la reforma constitucional en marcha y con una votación prevista para abril, a Putin tampoco le interesa mucho un choque violento con Turquía.
03-03-2020 | Fuente: abc.es
Los turcos derriban el tercer caza sirio en Idlib en menos de una semana
El Ejército turco derribó un caza sirio en una nueva jornada de enfrentamientos en Idlib, provincia del norte de Siria fronteriza con Turquía, poco después de que Damasco decretara el cierre del espacio aéreo en la zona. «En el marco de la operación 'Escudo de la Primavera' que continúa con éxito, fue derribado un avión L-39 perteneciente al régimen», informó el ministerio de Defensa y poco después la agencia oficial siria, Sana, y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) lo confirmaron. Es el tercer caza derribado en una última semana, después de que dos Su-24 fueran alcanzados el domingo, en la que las fuerzas de Bashar al Assad han acabado a su vez con tres drones turcos. La escalada de tensión ha llevado a Recep Tayyip Erdogan, aliado de los grupos islamistas locales, y Vladimir Putin, socio de Damasco, a organizar un encuentro mañana en Moscú. En los choques de las últimas horas otro soldado turco perdió la vida y ya son 53 los caídos en Idlib, según cifras del Gobierno de Ankara. La nueva operación turca ha causado graves pérdidas en el enemigo, pero las tropas de Al Assad -lideradas por el general Suheil al-Hassan, conocido como 'El Tigre', responsable de la unidad de élite que se encargó de las batallas de Palmira, Deir Ezzor o Deraa-, volvieron a avanzar e izaron la bandera nacional en Kafr Batikh, Tarnabé, Dadikh, Shabur, Jubas y en Saraqeb, esta última es una localidad clave porque su control permite la apertura de la autopista que unce Damasco con Alepo. Rusia es consciente de la importancia del lugar para su aliado y por ello desplegó allí a su Policía Militar. El nuevo avance sirio se produjo «después de dos días en los que Rusia no dio apoyo aéreo al régimen. Mientras este apoyo se mantenga, las fuerzas de Assad podrán avanzar o, al menos, mantener el control de las zonas recuperadas», apuntó el investigador del centro de estudios estratégicos Chatham House, Haid Haid, a la cadena Al Jazeera. Esas 48 horas fueron, según los medios rusos, las que Putin otorgó a Erdogan para permitirle una represalia por la muerte de 34 soldados en el bombardeo del jueves. El Ejército sirio lanzó el 1 de diciembre una ofensiva a gran escalada para recuperar esta provincia controlada por el brazo local de Al Qaeda. El avance fue imparable hasta que llegaron al límite de los doce puestos de control con los que cuenta Turquía tras un acuerdo alcanzado con Rusia. El bombardeo del jueves y el alto número de bajas turcas hicieron que Ankara pusiera en marcha la operación 'Escudo de Primavera' para hacer retroceder a Assad y «frenar la ola migratoria», según el ministerio de Defensa, en alusión a los 900.000 sirios desplazados por los combates que esperan junto al muro de separación para cruzar a territorio turco. Informe de la ONU La violencia en Idlib ha provocado una nueva catástrofe humanitaria en el país y la ONU responsabilizó a Rusia de dos ataques perpetrados en 2019 en los que murieron en total más de 60 civiles y unos 150 resultaron heridos. La Comisión Internacional de Investigación elaboró un informe en el que acusó a las fuerzas rusas de llevar a cabo «ataques indiscriminados en áreas civiles». Moscú rechazó «enérgicamente» las acusaciones y el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, aseguró que las operaciones citadas en el informe del organismo internacional «se hicieron literalmente uno o dos días después de que los terroristas en Idlib comenzaran su ofensiva contra las fuerzas sirias. Obviamente, ninguna comisión podría haber recibido información objetiva sobre lo que sucedía en el terreno».
02-03-2020 | Fuente: abc.es
Merkel abronca a Erdogan por la manipulación que hace de los inmigrantes
La canciller Angela Merkel ha mantenido una conversación telefónica con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, al que ha reprochado por «inaceptable» la presión que trata de ejercer sobre la Unión Europea »aprovechándose de los refugiados« y abriendo sus fronteras con Grecia. «Es inaceptable que el presidente Erdogan y su Gobierno no expresen su descontento directamente a nosotros, con la Unión Europea, sino sirviéndose de ese medio», ha dicho Merkel tras la llamada, lamentando que «los refugiados hayan sido empujados a una situación tal, que se dirigieron a la frontera entre Grecia y Turquía y ahora se encuentran en un callejón sin salida». Su advertencia ha sido clara: «no resolverá sus problemas con la UE sobre las espaldas de los refugiados». Pero a pesar de que Berlín reproche a Erdogan que trate de obtener el apoyo de los países occidentales para sus operaciones militares en el noroeste de Siria sirviéndose para ello del drama humano de los refugiados, Merkel ha justificado tras la conversación con el presidente turco que «se siente presionado, no está lo suficientemente respaldado en este momento», y ha mostrado su «disposición para hablar, dialogar y prestar más apoyo», palabras de las que se deducen que estaría abierta a un aumento de las ayudas a Turquía por parte de la UE. «Nuestra política» consiste en «lograr acuerdos entre los Estados para no poner a los refugiados en una situación difícil, ni facilitar el trabajo a los traficantes de personas», ha aclarado Merkel, en referencia al acuerdo UE-Turquía rubricado en 2016, cuyo objetivo era evitar la llegada de refugiados a Europa desde este país. De los 6.000 millones de euros prometidos a Turquía en ese acuerdo, ya han sido entregados 3.200 millones, según ha confirmado el portavoz de Gobierno de Merkel, Steffen Seibert, que por su parte ha exhortado a Turquía a «respetar» este acuerdo y gestionar la acogida de refugiados, en particular desplazados sirios que huyen de la guerra. Merkel ha reconocido que Turquía enfrenta una «gran tarea, especialmente con respecto a Idlib». Por eso entiende que Ankara espera más de Europa. Pero no acepta que Erdogan actúe contra el enfoque político de la UE para llegar a acuerdos con los Estados y no dejar el negocio a los contrabandistas. Los problemas en la frontera turcogriega han mantenido a la canciller y a su equipo «ocupados durante todo el fin de semana», ha dicho Merkel. El problema solo puede resolverse «si podemos lograr el acuerdo UE-Turquía con Turquía, de tal manera que Turquía también lo considere suficiente», ha señalado. Merkel ha exigido además que la comunidad internacional propicie una zona de protección para los refugiados en el norte de Siria, de manera que puedan refugiarse allí. Otras voces conservadoras se han pronunciado hoy también a favor de que la UE aumente sus apoyos a Turquía. El candidato a suceder a Merkel, Norbert Röttgen, se ha mostrado partidario de ampliar el acuerdo con Ankara, argumentando que «o bien los europeos ayudamos a los refugiados en suelo turco o por su situación extrema terminarán llegando hasta nosotros y tendremos que ayudar aquí y en peores condiciones». El presidente de la Conferencia Episcopal alemana, el cardenal Marx, en la apertura de la Asamblea de Primavera de los obispos, ha llamado a los países europeos a hacerse cargo de la situación humanitaria de los refugiados sirios.
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