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Noticias de demografia

08-10-2018 | Fuente: abc.es
Alemania quiere un Consejo de Seguridad Europeo
Ante el escenario internacional de creciente incertidumbre, Europa se esfuerza por agilizar su capacidad de respuesta en política exterior y la primera herramienta sobre la mesa es la eliminación del veto en las decisiones conjuntas. El presidente del Partido Popular Europeo, el alemán Manfred Weber, ha defendido que las decisiones europeas de política exterior sean tomadas en el futuro de acuerdo a un principio de mayoría y durante un encuentro en Kiel con las juventudes conservadoras de la Unión Cristianodemócrata alemana (CDU), su partido, ha explicado que «Europa ganaría así agilidad ante las cuestiones internacionales más urgentes como un proceso de paz en Siria o el establecimiento de sanciones a Rusia». Weber, llamado a convertirse en el próximo presidente de la Comisión Europea, ha expuesto que «económicamente, Europa es un gigante que ha de actuar con peso en las decisiones globales» y ha descrito el proceso de eliminación del veto en política exterior como el «gran proyecto de futuro» de la Unión. Los planes de Alemania para Europa en materia de política exterior no se limitan a la eliminación del veto. La canciller Merkel ha defendido recientemente una reorganización general de la toma de decisiones y la creación de un Consejo de Seguridad de la UE con miembros rotatorios «que nos permita actuar con rapidez». No es la primera vez que esta idea se pone sobre la mesa en Bruselas y el propio Jean Claude Juncker se mostró a favor en la última Conferencia de Seguridad de Múnich y ha formulado la propuesta de eliminar el veto en su último discurso sobre el estado de la Unión. «Es la única manera de que la UE sea un actor capaz e la política global», dijo, pero los países pequeños desconfían. Esa rotación de miembros significaría posiblemente que los grandes estarán siempre presentes pero los pequeños solo por turnos. «Lo que no puede ser es que haya que decidir sanciones en procesos tan sumamente laboriosos», se ha quejado la canciller alemana. Hasta ahora, las decisiones de política exterior las toma el Consejo Europeo y lo sometido al panel requiere unanimidad. Lo que Alemania desearía es que en la cumbre europea del próximo mes de mayo en Sibiu, Rumanía, los estados miembros alcancen un pacto para suprimir el derecho de veto nacional en esta área, pasando a un sistema de decisiones por mayoría cualificada para decisiones sobre sanciones, misiones de paz y pronunciamientos de la UE sobre situaciones internacionales de Derechos Humanos. «No puede ser que un solo Estado pueda frenar la renovación del embargo de armas a Bielorrusia para chantajear al resto o que las sanciones a Venezuela se retrasen durante meses porque no le logra la unanimidad», ha expuesto Juncker como ejemplos. En términos políticos, lo ha expresado como una propuesta para recuperar la «soberanía europea». «Europa afronta un dilema muy claro: si los europeos decidirán su destino o si su destino será decidido por otros». En Alemania, desde los más diferentes puntos del espectro político se han escuchado opiniones a favor de este nuevo sistema de decisiones. Si fuera ministro de exteriores, ha dicho Fischer, «removería cielo y tierra para acercarme a Francia y dar velocidad a Europa. Esto es lo más importante. Estamos notando el desarrollo de un orden geopolítico nuevo centrado en el Este de Ásia y el Pacífico. La dimensión transatlántica decrecerá. En Europa todas las 'megatendencias': la tecnología, la demografía, todo, la distribución energética, están mostrando su declive, y la capacidad de Europa para decidir como uno solo será cricial», ha dicho el ex ministro de Exteriores y destacado miembro de Los Verdes Joshka Fischer. «Con Siria, Europa ha recibido una lección amarga», ha dicho por su parte la ministra conservadora de Defensa, Ursula von der Leyen, «los problemas que aparecieron allí, la guerra civil que se ha desatado, demuestra que si no lo solucionamos desde el primer momento, llegará directamente a nuestras puertas». Von der Leyen garantiza que «siempre vamos a necesitar a la OTAN para la defensa colectiva», pero insiste en que "debemos ser más europeos". El asunto, en todo caso, toma protagonismo en la agenda política alemana. En su discurso ante las juventudes de la CDU, Junge Unión, la canciller Merkel ha instado este fin de semana a la Unión Europa a mantener una política exterior común para defenderse como un «actor global» fuerte respecto a sus propios "intereses", una vez que EE.UU. está concentrado en los suyos. Merkel aseguró que Europa tiene que reaccionar ante el «America first» (América primero) de la Administración estadounidense y mejorar su autonomía, pese a que el lazo transatlántico sigue siendo «vital». «Sentimos que algo ha cambiado. En EE.UU. dicen "America first" y se ocupan de sus intereses. Nosotros tenemos que estar en disposición también de defender nuestros intereses», indicó Merkel, que consideró que eso sólo es posible para Alemania «dentro de la UE», fueron sus palabras. Una política exterior común resulta, en este contexto, «esencial», prosiguió la canciller, que lamentó que en la comunidad internacional se espere que la UE hable con "una voz", pero que en realidad los líderes de distintos países difundan «distintas opiniones». «Eso no es bueno. Nos debilita», criticó, abogando por consensuar una «política europea común» para aparecer en la comunidad internacional como un «actor global». También consideró de «significado decisivo» avanzar en una política común en defensa y seguridad, «no contra la OTAN, sino como complemento», que sirva para "garantizar nuestros intereses". Merkel, por último, reiteró su apoyo "de todo corazón" al alemán Manfred Weber para la candidatura a liderar la lista del Partido Popular Europeo.
03-10-2018 | Fuente: elpais.com
Banda ancha para la España vacía
La comisionada del Gobierno para la demografía anuncia alta velocidad tecnológica y reestructuraciones fiscales para las zonas despobladas
30-09-2018 | Fuente: abc.es
Francia pierde la fe en la gran reforma de Macron
Medio en serio medio en broma, el semanario satírico «Le Canard Enchaîné» pone en boca de Emmanuel Macron esta sentencia lapidaria: «Parece que estoy metiendo la pata?». Un 70% de los franceses comparten esa opinión, real o presumida, cuando afirman que tienen mala o muy mala opinión del presidente de la República. Gérard Collomb, ministro del Interior, un «macronista» de muy primera hora, ha dejado caer en una conversación en «off», con una docena de periodistas, esta frase sibilina: «Somos muy pocos los que todavía podemos hablarle con claridad. Si sigue así terminará aislándose de los franceses, encerrado en el Palacio del Elíseo». Sentencia «asesina» de un miembro de la antigua guardia pretoriana del presidente, profusamente comentada, seguida de otra declaración, ante los micrófonos de RMC: «Quizá algunas declaraciones del Ejecutivo están faltas de humildad». Juicio que terminó provocando una cena privada, en el Elíseo, a tumba abierta, «con franqueza», con el fin de «disipar malentendidos». «¿Cena de la ruptura?» se pregunta el semanario Le Point. En la escena política francesa, las críticas y reservas públicas de un ministro del Interior contra el jefe del Estado suelen ser el prólogo a una crisis de fondo. En este caso, Collomb anunció hace días su decisión de abandonar el cargo «a lo largo del próximo año». Gesto melodramático para una crisis mucho más profunda. Analista financiero, Pierre-Antoine Delhommais estima que Macron quizá esté renunciando a sus ya lejanos proyectos de transformar Francia: el gasto público (56,4 % del PIB, récord mundial) sigue creciendo alegremente; el ritmo del crecimiento económico (0,2 %, el último trimestre) es el más bajo de la UE; el paro desciende poco, la deuda pública se aproxima al 100 % del PIB. Agnès Verdier-Molinié, directora de la «Fondation pour la recherche sur les administrations et les politiques publiques» (FRAP), estima que la Francia de Macron, como la Francia de sus antecesores (François Hollande, Nicolas Sarkozy), «vuelve a caminar hacia el inmovilismo». Gasto y deuda pública Verdier-Molinié, como muchos otros analistas, valora positivamente las reformas realizadas durante el primer año del mandato «macroniano»: reforma del mercado del trabajo, reforma de la SNCF (la RENFE francesa), entre otras. Pero insiste en la evidencia: Macron sigue sin abordar los problemas de fondo: gasto público, deuda, burocracia estatal, fiscalidad muy alta. En su día, comentando la elección de Emmanuel Macron como presidente de la República, Nicolas Baverez, ensayista, historiador, declaró a ABC: «Los franceses están drogados con gasto y deuda pública. O Macron realiza reformas en seis meses o los populismos tendrán abiertas todas las puertas». Entre los principales decepcionados del «macronismo» se encuentran pensionistas y jubilados, que formaban parte de los batallones que votaron masivamente al candidato Macron. Los pensionistas se consideran víctimas de una presión fiscal que recorta su poder adquisitivo. Según varios análisis publicados por el matutino Le Parisien, las parejas de pensionistas con una renta anual de 30.000 a 40.000 euros anuales han perdido entre 800 y 1.000 euros de renta. Por el contrario, la renta de los pensionistas más modestos (8.000/9.000 euros anuales) habría crecido en unos 700 euros. Según todos los estudios sociológicos, profesiones liberales acomodadas, jóvenes con estudios prometedores, rentistas y propietarios con una visión liberal del mundo, son el núcleo duro del antiguo electorado «macroniano». Entre esos sectores sociales prevalece el desencanto y la inquietud ante la presión fiscal. Los más de cinco millones de funcionarios y el millón de agricultores franceses, dos categorías capitales para comprender la demografía no solo política de Francia, se encuentran entre las categorías más inquietas y críticas con el «macronismo». En 1963, en Francia había cuatro millones de agricultores. En medio siglo, Francia ha perdido tres millones de agricultores. Un agricultor se suicida cada dos días. El campo francés, la Francia más profunda, vive con inquietud la descomposición de la antigua Política Agraria Común (PAC) y el «liberalismo cosmopolita» de un presidente que parece muy alejado de la Francia rural. Solo una tregua El candidato Macron prometió la supresión de 120.000 puestos de funcionarios? los recortes apenas han comenzado en ese frente estratégico. Pero el mero anuncio de tímidas supresiones (un millar por aquí, otro millar por allá, consejos de recortes en todos los ministerios) han provocado un estupor inquieto. Los sindicatos han perdido sus primeras batallas contra Macron, durante la reforma de la SNCF y el mercado laboral. La función pública es la fortaleza más compleja e inexpugnable, desde hace décadas. Macron se propone nivelar todos los sistemas de pensiones. Conservador y liberal en lo económico, Macron desea enviar «mensajes sociales» con un plan de lucha contra la pobreza, de resultados lejanos e imprevisibles, sin convencer completamente a los posibles beneficiarios ni a los contribuyentes fiscales que temen nuevos impuestos por venir. Édouard Philippe, primer ministro (antiguo portavoz de Alain Juppé, ex primer ministro conservador), Bruno Le Maire, ministro de Economía (ex ministro de Nicolas Sarkozy), y Gérald Darmanin, ministro de los Presupuestos del Estado (ex portavoz de Nicolas Sarkozy), se dicen confiados, esperando los frutos de las reformas en curso. Para el hombre de la calle, los frutos esperados son más poder adquisitivo y menos impuestos. Emmanuel Macron prometió una revolución que debía transformar Francia. Diecisiete meses más tarde, la revolución quizá haya quedado aplazada sine die. Y la transformación de Francia quizá fue la ilusión difunta de un verano ya muy lejano. Queda una esperanza: «Jupiter» Macron sigue dominando un campo de batalla político nacional, que algo tiene de paisaje en ruinas: el socialismo vive la crisis más grave de su historia, la derecha nacional sigue buscando un sucesor a Nicolas Sarkozy, los populismos extremistas, de izquierda y derecha, no son alternativas creíbles. «Júpiter, afronta una peligrosa tormenta» ironiza la prensa humorística. Claves de una decepción Una presidencia juzgada «elitista» Han llegado nuevos impuestos, que irritan a quienes los pagan y no convencen a los presuntos beneficiarios. Unos y otros se consideran engañados, sin comprender con claridad cual es la política presidencial, percibida como elitista y muy alejada de la realidad inmediata, cuando son invisibles los frutos esperados de unas reformas realizadas o por realizar. Secuelas del modelo autoritario Emmanuel Macron decidió asumir la gran tradición nacional de un reformismo concebido, dirigido, consumado y asumido por el presidente que reina en solitario, con un gobierno que ejecuta todas sus órdenes. Esa tradición (Luis XIV, Napoleón, De Gaulle, Giscard) permite al «monarca» de turno ser el gran beneficiario de todos los honores, cuando todo va bien. Pero lo convierte en el blanco de todas las críticas cuando nada funciona como estaba anunciado. Decepción de las clases medias El núcleo central del electorado «macroniano» estaba formado por profesionales acomodados, jóvenes con formaciones prometedoras, pensionistas con renta media o alta, clases medias y / o acomodadas? todos ellos se consideran hoy víctimas de una presión fiscal que temen ascendente. Los proyectos de lucha contra la pobreza no han cambiado la imagen de «presidente de los ricos», ni han mejorado la opinión de un jefe del Estado que decepciona a sus antiguos electores sin seducir a quienes no apoyaron su elección.
29-07-2018 | Fuente: abc.es
Chipre del norte, el precio de estar aislados de la UE
Los imperios vuelven a estar de moda. Los más fervorosos «brexiters» tratan de impulsar la decadente Commonwealth para cuando Reino Unido abandone definitivamente la Unión Europea, que a su vez brega para sobrevivir como proyecto supranacional pese a sus asimetrías, presiones externas e internas. Recep Tayyip Erdogan, presidente de una Turquía cada vez más lejos de entrar en la UE, ha reivindicado en varias ocasiones a su República como heredera del Imperio Otomano, que entre otras posesiones gobernó la pequeña isla mediterránea de Chipre durante cerca de 300 años. Descendiente de cuatro civilizaciones, desde la Casa de Lusignan, los mercaderes venecianos, las familias otomanas, hasta finalmente la colonización del Imperio Británico, Chipre cuenta en 2018 con la única capital dividida de Europa, Nicosia, y con una zona desmilitarizada (la Línea Verde) de Naciones Unidas que convierte a la pequeña isla en la última frontera europea. «Protegeremos los derechos de los turcochipriotas en cualquier escenario», afirmó el vicepresidente turco Fuat Oktay en su visita a Chipre Norte durante el desfile militar por el 44º aniversario del 20 de julio, fecha de la entrada de las tropas turcas en la isla, de pie junto al presidente de la autoproclamada República de Chipre Norte, Mustafa Akinci. En su discurso, Akinci afirmó que «los grecochipriotas tienen que cambiar de ideología y aceptar compartir el poder de la isla con los turcochipriotas». Al norte de la línea verde, la presencia turca va desde el rostro omnipresente de Ataturk, aunque Erdogan aparece en algunas pintadas, hasta los colores del equipo de Nicosia Norte, imitador del afamado Galatasaray de Estambul. La cerveza que se bebe es EFES y el típico yogur líquido turco ?Ayran? es lo más refrescante para los que no quieren alcohol. La bandera turcochipriota, idéntica a la turca pero con sus colores invertidos y dos rayas rojas horizontales, desfila junto a su hermana mayor en los tanques y los aviones militares. Los guías turísticos de Chipre Norte presumen de su gigantesca bandera «tatuada» en la montaña -del tamaño de cuatro estadios- para recordar a sus vecinos que la administración exclusivamente grecochipriota de la República de Chipre no les representa. Víctimas a ambos lados La historia de Chipre «se ha caracterizado por la tensión y el conflicto debido a los intereses diametralmente opuestos de Grecia y los grecochipriotas por un lado, y Turquía y los turcochipriotas por el otro», escribe la Jefa de Operaciones del Centro para la Paz Sostenible y el Desarrollo Democrático, Ilke Dagli, en el think tank Oxford Research Group. Esta isla, donde Reino Unido cuenta con dos bases soberanas, herencia de la colonización del Imperio británico, permanece partida en dos desde la invasión turca del norte en 1974 a raíz de un breve golpe de Estado de la Junta Militar griega contra el Gobierno del arzobispo ortodoxo Makarios -primer presidente de la República de Chipre tras su independencia- para anexionar Chipre a Grecia. Ankara justificó su intervención en la protección de la minoría turcochipriota ante la represión violenta de grupos nacionalistas grecochipriotas. Dependencia económica Muchos se sienten infelices y saben que están controlados por Ankara, pero sin ella sería la ruina Las fosas comunes de Murataga y Sandallar -en el norte- honran el recuerdo de los 89 asesinados en agosto de 1974 por bandas de grecochipriotas de las aldeas vecinas «probablemente apoyadas por guardias nacionales y soldados griegos», dicen desde el lado turcochipriota. Son sólo algunos de los 1.500 militares turcos y civiles turcochipriotas muertos esas semanas. Pero en el imaginario de los chipriotas del sur, el Ejército turco desplegó tropas para llevar a cabo la invasión -la terminología en el conflicto es muy importante- de Chipre en julio y agosto de 1974, «causando la muerte de unos 3.000 grecochipriotas y la expulsión de 180.000 de los hogares», apunta Zenon Stavrinides, Secretario general de la Asociación para los Asuntos Greco y Turcochipriotas, con sede en Reino Unido. Otras cifras hablan de hasta 6.000 muertos (incluidos militares griegos) y 2.000 desaparecidos. La salida de las tropas turcas que actualmente están en Chipre -cerca de 35.000-, «cuya presencia viola la soberanía chipriota», es la «principal demanda grecochipriota», analiza Stavrinides, que resalta que, para los grecochipriotas, Turquía alentó a varias decenas de miles de sus ciudadanos a establecerse en el Chipre Norte ocupado hasta formar la mayor comunidad en la región. Actualmente, más de 800.000 personas viven en la parte grecochipriota y unas 325.000 en la parte turcochipriota -que se independizó unilateralmente hace 35 años-, que ocupa algo más de un tercio del territorio total. El muro que divide ambas zonas fue prácticamente infranqueable desde 1974 hasta 2004, año en el que se celebró un referéndum para la unificación en el que ganó el no. «En 2004 cuando los checkpoints se abrieron, yo crucé por primera vez y era ?oh wow, esto es la otra mitad de la isla, parece muy diferente?: olía igual, sabía igual, sonaba igual, el hummus y la música eran muy similares, pero todo parecía diferente. Había vallas publicitarias, McDonalds.. cuando en el norte no había nada de esto», comenta Dagli. En 2016 esta profesora de la Universidad de Warwick veía cerca la reunificación. «Éramos muy optimistas, íbamos a vender nuestra casa en Reino Unido porque queríamos formar parte de ello y volver con mi familia del Norte de Chipre», relata. Aunque finalmente esas negociaciones se rompieron; y vuelta a empezar. «Hay más fatiga entre los turcochipriotas y decepción porque están más desesperados», añade. Las consecuencias del aislamiento van desde la parte económica hasta la social y cultural. «La dependencia de Turquía ha aumentado con el aislamiento y embargos, no pueden vender, no pueden comerciar, deben utilizar los puertos turcos..», resume Dagli, que compara la dureza del aislamiento turcochipriota con el caso cubano. Como toda Chipre es parte de la UE, la Unión cuenta con una oficina en el norte, que pese a no estar reconocido como país recibe inversiones europeas de manera indirecta. «La República Chipre siempre ha sido fuerte gracias al sector servicios, a la educación y el turismo? El norte no ha podido disfrutar de ese lujo. También está la consecuencia social de vivir en un invernadero homogéneo, porque tienes menos interacción y exposición a la diversidad, para los turcochipriotas es muy difícil viajar», subraya Dagli. «Síndrome de Estocolmo» En el gobierno de la autoproclamada República de Chipre Norte consideran que la división no daña a las dos partes por igual y que el «sur no tiene incentivos» para buscar un acuerdo en el que compartir el poder mediante, entre otros puntos, una presidencia rotatoria. «La parte grecochipriota es tratada como el «Gobierno» de toda la isla; es un miembro de pleno derecho de la Unión Europea (UE); y es capaz de explorar, explotar y ahora potencialmente vender a los mercados internacionales los recursos naturales que se encuentran alrededor de la isla», explica Gülfem Veziro?lu, directora de la oficina de Organización de Asuntos de Cooperación Islámica en el Norte. «En Ginebra la rotación de presidencia en los últimos años ha sido uno de los principales puntos de las negociaciones, es muy importante, aunque una mayoría de grecochipriotas considera que es una cuestión problemática debido a la presencia de fuerzas turcas. Los turcochipriotas encuentran también muy dificil renunciar a las garantías y a las fuerzas turcas», comenta la investigadora de la Universidad de Warwick. Las contradicciones del conflicto chipriota cristalizan especialmente en el terreno económico. Con la lira turca en una espiral peligrosa de devaluación, al norte de la Línea Verde temen una situación angustiosa. «Somos muy dependientes de Turquía, lo que afecta de manera positiva en Turquía nos afecta positivamente a nosotros y si tienen una mala situación nos afecta igualmente de manera negativa, así que si se devalúa la lira turca su efecto se sentirá de manera aún más severa en Chipre Norte», admitió a ABC el presidente Akinci durante un encuentro con periodistas internacionales. Hasta 2009, los grecochipriotas tuvieron una economía próspera y unos estándares muy altos en materia educativa y empresarial basado tanto en el turismo como en los servicios legales y financieros que le permitieron la entrada en el euro. «La crisis trajo niveles de desempleo y pobreza que la generación más joven nunca había conocido, ¡pero no todo estaba perdido! La exploración se llevó a cabo a cierta distancia de las costas meridionales de Chipre dentro de su Zona Económica Exclusiva por compañías estadounidenses acreditadas de Francia, Italia y Corea del Sur y contratadas por el gobierno chipriota indicaron la presencia de grandes depósitos de hidrocarburos, principalmente gas natural y depósitos más pequeños de aceite líquido», escribe el académico Stavrinides. Sin embargo, el gobierno turco criticó la iniciativa unilateral chipriota. «Aislarse tiene un coste enorme», afirma un diputado turcochipriota refiriéndose al separatismo catalán Desde el lado sur de la línea verde, Mané Grigoryan, analista del conflicto, considera que la principal división entre la comunidad grecochipriota - «nos definimos como chipriotas, a secas», aclara- radica en si consideran a los turcochipriotas como chipriotas o no. «Algunos creen que los turcochipriotas son chipriotas, por nacimiento, y otros creen que no son chipriotas sino turcos. No hay disputa sobre el aspecto territorial del asunto, ya que casi todos los chipriotas creen que la tierra pertenece a Chipre y debe estar bajo la soberanía chipriota y no bajo el imperio de la ley de Erdogan», explica. Muchos citan la llegada de «colonos turcos» presuntamente alentados por el Gobierno de Ankara para cambiar la demografía del norte. Para Dagli, esta idea parte de una «retórica racista»: «¿Por qué los nacidos en Londres son más chipriotas que los nacidos en Estambul? ¿Han vivido 20 años y dicen que son menos chipriotas? No se puede culpar de los problemas de asuntos exteriores a los Ahmet o Ali que ves en las calles. ¿Tienen hijos que han crecido en Chipre, y no hay que aceptarlos? Hay mucha discriminación hacia los turcos». La línea verde, con 1.000 efectivos de la misión de la ONU y 35.000 militares turcos aún presentes en la isla, impregna «una sensación de tensión en el aire. Muestra que no somos una sociedad normal y debemos asegurarnos de que podamos vivir en un estado normal. Solo la reunificación puede hacer esto», consideran desde la Asociación de Diálogo Académico de Chipre (CAD). «Los turcochipriotas son muy infelices y están controlados por Ankara, pero sin Ankara estarían económicamente en ruinas. Es el famoso Síndrome de Estocolmo. Se han enamorado de su secuestrador. Los turcochipriotas son rehenes de Turquía y no hay escapatoria», explican los miembros greco y turcochipriotas de CAD. Cada año las autoridades turcochipriotas organizan viajes para periodistas extranjeros para que el conflicto en la isla de Afrodita -«sin los muertos de Siria»- no caiga en el olvido de la comunidad internacional. Ante la presencia de este diario, un diputado de la cámara turcochipriota se refirió al tema catalán: «Dada nuestra situación, en la que solo Turquía nos reconoce, debo advertirle a los independentistas catalanes de las graves consecuencias de estar aislados. Conlleva un coste enorme».
24-05-2018 | Fuente: abc.es
Los conservadores polacos logran subir la natalidad en el país
La natalidad aumentó sustancialmente en Polonia en 2017 gracias a la importante ayuda a las familias introducida por el partido conservador en el poder, según las estadísticas oficiales dadas a conocer ayer. Polonia registró en 2017 alrededor de 402.000 nacimientos, es decir, 20.000 más que en el año precedente, según la Oficina Central de Estadísticas (GUS). Ya en 2016 se notó un incremento importante de los nacimientos: 382.000, lo que significó un aumento de 13.000 respecto al año anterior. "La razón sencilla para explicar el aumento de los nacimientos ha sido la concesión de nuevas ayudas por hijo", explicó a France Presse la responsable de demografía en el GUS, Joanna Stanczak. La ayuda de 500 zlotys (unos 117 euros) por hijo a partir del segundo fue aprobada el 1 de abril de 2016. El sueldo medio en Polonia oscila en torno a los 1.000 euros mensuales. Aunque podrían atribuirse al despegue de la natalidad otros factores como la buena marcha de la economía polaca, un dato demuestra su vinculación a la nueva ayuda familiar del Gobierno: la mayor parte de los nacimientos afecta a familias que han tenido el segundo, el tercer y el cuarto hijo. Pese al despegue de la natalidad en Polonia, el índice de fecundidad sigue siendo relativamente bajo: 1,43 hijos por mujer; para asegurar el relevo generacional, los expertos establecen la necesidad de una media de entre 2,10 y 2,15 hijos por mujer. España tiene una de las tasas de fecundidad más bajas de Europa, con 1,34 hijos por mujer.
03-03-2018 | Fuente: abc.es
Los partidos tradicionales llaman al voto útil para frenar al populismo en Italia
Al igual que millones de jóvenes italianos, sobre todo en el sur, Maria Pia se enfrenta a una batalla diaria casi por la supervivencia. A sus 28 años, trabajaba en un «call center» de Tarento, en la región de Apulia, cobrando 33 céntimos por hora. Tras la denuncia de un sindicato, se cerraron dos «call centers» que eran el ejemplo de una nueva esclavitud. Al igual que Maria Pia, millones de italianos viven agobiados y apenas se preocupan de las elecciones, porque no creen que su suerte vaya a cambiar a partir de mañana, aunque las urnas sí pueden determinar este 4 de marzo la suerte de la tercera economía de la Eurozona. Más de un año ha durado la campaña electoral en Italia, iniciada cuando Matteo Renzi, líder del Partido Democrático, perdió el referéndum constitucional en diciembre de 2016. A pesar de ser una extenuante campaña, no se han abordado los grandes problemas del país: la demografía, deuda pública, crecimiento, relaciones con Europa. Muy poco se habló de futuro, por lo que Italia seguirá sufriendo los siete pecados capitales de su economía, identificados por el director del Observatorio de las Cuentas Públicas italianas, Carlo Cotarelli, profesor de Economía: «Evasión fiscal, corrupción, exceso de burocracia, lentitud de la justicia, caída demográfica, diferencias entre norte y sur, y la dificultad de la economía italiana a convivir con el euro». Una pésima campaña electoral Hoy es la jornada de reflexión de una pésima campaña electoral. Para algunos observadores, la peor de la historia. Desde luego, sí ha sido una de las más aburridas. Hubo muchos insultos, agresiones de los ultras y la campaña estuvo dominada, como ninguna otra, por los problemas de la seguridad y de la inmigración, lo que no ha sido una sorpresa porque en los últimos cuatro años han llegado a Italia 630.000 refugiados e inmigrantes económicos. Son datos que han sido explotados cada día por los partidos populistas y euroescépticos para estimular el miedo de la gente, lo que han conseguido plenamente. Hace seis años, el 71 % de los ciudadanos era partidario de conceder la nacionalidad a los hijos de inmigrantes nacidos en Italia. Hoy las encuestas destacan que el 60% de los italianos rechaza la idea de un país multiétnico. Con estos datos, Silvio Berlusconi, líder de Forza Italia, y Matteo Salvini, de la Liga Norte, han reiterado en la campaña su promesa de expulsar a 600.000 inmigrantes, sin explicar cómo realizarán esa operación. Los problemas de la inseguridad, inmigración y crisis económica han creado un estado de ánimo en el país de rabia, descontento y miedo al futuro. El 74% de los italianos considera que ya no puede tener el control de su propio futuro, un porcentaje que era inferior al 50% antes de la crisis. El 68% se siente excluido de los procesos sociales, económicos y políticos, mientras al inicio de la crisis era el 46%. Finalmente, el 72% teme que el país está retrocediendo. Estos datos del instituto SWG indican que la mayoría de los italianos no percibe la mejora de la economía italiana, cuyo PIB (producto interior bruto) creció el 1,5%, el mejor dato desde el 2010, mientras el paro ha descendido a 11,1% y la deuda pública al 131,5% del PIB. Los expertos creen que los buenos datos económicos no se traducirán en las urnas en consenso para el gobernante Partido Democrático (PD), centro izquierda. Según los observadores, la esperanza de los partidos más institucionales, desde Forza Italia al PD, es que la llamada al voto útil de los últimos días, junto a los buenos datos macroeconómicos de estos meses, pueda darles votos entre los indecisos, y restárselos a los partidos populistas por el miedo a un salto en el vacío. Pero hoy los sondeos no registran notables cambios en la intención de voto. Las elecciones pueden decidirse en el sur de Italia, donde el Movimiento 5 Estrellas «va viento en popa», según reconoció Raffaele Fitto, el líder del pequeño partido del centro derecha «Estamos con Italia». Al tiempo que añadía, sorprendido ante un micrófono abierto, que el Partido Democrático «se está hundiendo en el sur». Así, pues, si las elecciones son el espejo de un país, las de Italia pueden demostrar que la crisis ha dejado una impronta, dejando sin trabajo a los jóvenes del sur, con áreas donde el desempleo supera el 50%. No es casual que el Movimiento 5 Estrellas, con el 28% en intención de voto, llegue al 40% en las generaciones menores de 45 años, sector social donde el PD está bajo el 10% mientras domina entre los mayores de 65 años. Todos han prometido milagros que los electores no creen. Por eso se espera alta abstención.
30-11-2017 | Fuente: abc.es
Las promesas de Macron «El Africano»
A los seis meses de su instalación en el Palacio del Elíseo, el presidente Emmanuel Macron ha «descubierto» África, en la mejor tradición de todos los presidentes de la V República: presentándose como el mejor «embajador» de los africanos en Europa, anunciando una nueva «ruptura» con las tradiciones «neocoloniales» de su predecesores. Como Giscard, Mitterrand, Chirac, Sarkozy y Hollande, Macron ha prometido «renovar» las relaciones de París y sus antiguas colonias, durante su primera gira africana, del 27 al 30 de este mes de noviembre, con escalas en Burkina Faso, Costa de Marfil y Ghana. El presidente de la República hizo una primera visita a Malí a los pocos días de ser elegido presidente de la República. Tras el magno legado de la descolonización protagonizada por el general de Gaulle, Giscard fue el primer presidente de la V República que intervino militarmente en África para proteger la estabilidad de un aliado político. Mitterrand confirmó las alianzas militares estratégicas de Francia con sus antiguas colonia. La modernización y renovación de las antiguas relaciones neo coloniales se vieron mancilladas durante su mandato por grandes escándalos político financieros (Elf Aquitaine). Chirac y Sarkozy confirmaron la vieja tradición del paternalista gaullista con los amigos y aliados africanos. Hollande no dudó en lanzar una gran operación militar, en Malí, con un doble objetivo: la lucha contra el terrorismo, la estabilidad regional y la defensa de las minas de uranio regionales, esenciales para la economía nuclear francesa. Aportando su visión personal a esa tradición inmediata, el presidente Macron comenzó su gira, el lunes, recordando y lamentando los crímenes de la colonización, para mejor seducir a sus interlocutores más jóvenes, con esta frase: «Los crímenes de la colonización europea son incontestables». En Uagadugú, la capital de Burkina Faso, Macron echó los cimentos de su proyecto africano personal, con dos puntales originales: «África es el corazón del futuro. Europa debe estar más presente en el continente africano, llamado a un gran futuro, a la luz de sus riquezas, su demografía y sus oportunidades». En Abiyán, capital de Costa de Marfil, Macron participará, el miércoles y el jueves, en la quinta cumbre Europa - África, entre la UE y la Unión Africana (UA), en la que participarán durante cuarenta y ocho horas 83 jefes de Estado y gobierno y unos 5.000 participantes de 55 países africanos y 28 países europeos. En ese marco multilateral, el presidente francés se presentará como un interlocutor privilegiado de las antiguas colonias francesas, cuando el Brexit margina relativamente a otra antigua potencia colonial, el Reino Unido. Inmigración, seguridad y cooperación económica son temas comunes de la gira europea de Macron y la cumbre euro africana.
29-11-2017 | Fuente: abc.es
La venta de esclavos en Libia sacude la cumbre de la UE y la Unión Africana
Las imágenes sobre la venta como esclavos de inmigrantes subsaharianos en Libia han sacudido la cumbre Unión Europea-Unión Africana, que reúne en Abiyán (Costa de Marfil) a casi 110 delegaciones. Este foro estaba pensado para hablar de la juventud, en un continente donde el 60 por ciento de la población tiene menos de 25 años, y de las oportunidades que deben tener en el futuro. Pero el escándalo de la trata de personas en el norte de África ha acaparado la atención de los líderes, pese a no ser un punto oficial del orden del día. En una reunión en los márgenes de la cumbre «oficial», la ONU, la Unión Europea y la Unión Africana acordaron la creación de un grupo de trabajo para salvar vidas en el Mediterráneo y luchar contra las mafias de inmigración irregular, sobre todo en Libia. En un comunicado conjunto se señala que el objetivo es «salvar y proteger las vidas de los inmigrantes y refugiados en las rutas de llegada a Europa, acelerar la asistencia a los retornados voluntarios a sus países de origen y reubicar a aquellos que necesiten protección internacional». A instancias del presidente francés, Emmanuel Macron, los líderes de España, Francia, Alemania, Italia, Libia, Chad y Níger, además de la alta representante de política exterior de la UE y el secretario general de la ONU, se sentaron a la misma mesa para analizar el futuro de Libia y buscar soluciones urgentes, que pasan por acabar con las mafias de trata de personas. Macron, en una entrevista a medios franceses en Abiyán, apostó por una operación militar y policial para desmantelar las redes de traficantes de inmigrantes en Libia y abogó por reforzar la operación militar contra el yihadismo en el desierto del Sahel, aunque no quiso entrar en detalles. «Hay que actuar, no solo denunciar», advirtió. Según llegaron al lujoso hotel, en medio de la humildad de Abiyán, donde se celebró la cumbre, los dirigentes políticos se refirieron con preocupación a la situación en Libia. Tenían por delante dos jornadas para demostrar que se puede pasar de las palabras a los hechos y avanzar en las soluciones. La Unión Europea llevó a Costa de Marfil su plan para alcanzar inversiones por valor de 44.000 millones de euros hasta 2020. Un proyecto, inspirado en el «Plan Juncker» para Europa, con el que se pretende mejorar la situación de los países de origen de la inmigración ilegal, su calidad de vida en definitiva, y animar así a sus jóvenes a no emprender el «peligroso viaje» hacia Europa de forma irregular, en busca de una vida mejor. El futuro de los jóvenes Las medidas son cada vez más urgentes, en un continente donde la demografía ejerce una fuerte presión, y donde hay países, como Níger, que doblan su población cada 14 años. Ahora mismo la población africana es de 1.200 millones de personas (15 por ciento del total mundial), y se prevé que en 2050 alcance los 2.400 millones (26 por ciento), y en 2100 llegará al 39 por ciento del total del mundo, según estimaciones de Naciones Unidas. En el periodo de 2010-2015, mientras la tasa de fertilidad global fue de 2,51 hijos por mujer, en África fue de 5,1. El futuro de la juventud, y los flujos migratorios hacia Europa para huir de la pobreza o de las guerras, están unidos. Eso sí, solo el 20 por ciento de las migraciones se dirigen a Europa. La mayor parte de los movimientos son dentro del continente africano. Desde la Unión Africana, se pidió directamente a Europa que invierta en su juventud, para frenar así el éxodo, masivo y a menudo trágico, de un continente a otro. Nada más llegar a la cumbre, la canciller alemana, Angela Merkel, que se encuentra en plenas negociaciones para intentar formar Gobierno, subrayó la necesidad de acabar con el tráfico de personas y la esclavitud, y planteó como solución la creación de una ruta legal para que los africanos alcancen Europa de forma segura, algo que defendió también el presidente Rajoy. El saludo entre ambos fue tan cordial como siempre. En la cumbre, los dos oradores principales en la sesión sobre la migración fueron el presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, por parte europea, y el Rey Mohamed VI, por parte africana. En una intervención a puerta cerrada, Rajoy expuso la experiencia española, basada en la cooperación con los países de origen y de tránsito, que ha sido asumida ya por la UE. Rajoy puso como ejemplo de cooperación la relación entre España y Marruecos y subrayó la necesidad de reforzar la lucha contra las mafias para desmantelar su «perverso» negocio. «Son responsables de las recientes imágenes que están en la mente de todos», afirmó, en alusión a la venta de esclavos. En Abiyán se produjo un hecho insólito, pues fue la primera vez que coincidieron en una cumbre, y además en la misma sala, el Rey de Marruecos y el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática, Brahim Ghali.
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