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Noticias de defensa

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump retoma la guerra contra el aparato republicano tras romper con Bannon
El bloque antiestablishment se resquebraja. El frente monolítico que irrumpió en escena en 2016 para aupar a Donald Trump desde un nuevo nacionalismo populista para Estados Unidos, primero al liderazgo republicano y después a la Casa Blanca, muestra grietas de difícil reparación. La caída en desgracia del padre intelectual del trumpismo, Steve Bannon, es un mal síntoma para un movimiento que aún aspira a asaltar, refundar y despojar de sus esencias al Partido Republicano. También para el propio Trump, por mucho que ahora niegue abiertamente la trascendencia de quien alimentó decisivamente su discurso ganador. Mientras su entorno reduce los daños del choque a la mínima expresión, minusvalorando el rol de su enemigo, los valedores del frente populista, donantes y comunicadores, ya han respondido al mensaje presidencial expresado así por uno de sus asesores: «O Bannon o yo». Quienes tienen que elegir ya lo han hecho: se quedan con el ocupante del Despacho Oval. En cuestión de días, la publicación de «Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump», del controvertido periodista Michael Wolff, ha diluido como un azucarillo la poderosa influencia de Steve Bannon en los ruidosos movimientos tácticos de su líder. El asesor que susurraba a Trump, incluso después de ser desalojado de una Casa Blanca en llamas, intenta recomponer una relación hecha añicos por su desprecio a los familiares del presidente, expresada en múltiples comentarios recogidos en el que ya es el libro del mandato. Pero las alabanzas a su hijo, Donald Trump Jr, en su primer mensaje reconciliador, no parecen suficientes. El primer valedor del intrigante Bannon, la multimillonaria familia Mercer, soporte de «Breitbart News», impulsor del movimiento trumpista, se ha desmarcado de él abiertamente. Incluso alimentando ruidos de sables que podrían apartar a Bannon de la dirección del digital, donde posee la cuarta parte del capital. El entorno de la Casa Blanca, con muchas afrentas pendientes, hace leña del árbol caído. Bannon ya no es nadie, se esfuerza en transmitir. El establishment republicano respira, tras la anunciada guerra por el poder interno de su principal enemigo. La tregua no será fácil. Trump continuará amenazando su existencia. Seguirá siendo necesario un entendimiento a la fuerza. Pero la ruptura del presidente con el hacedor de una estrategia expresamente diseñada para descabezar el partido, otorga tiempo al oficialismo. Con la vista puesta en un año decisivo para revalidar o perder el amplio poder que acumula, el mayor en décadas, Trump reunió este fin de semana al núcleo duro republicano. Los hombres clave de su Administración y los líderes conservadores en el Congreso, Paul Ryan y Mitch McConnell, todos condenados a comulgar con la agenda del presidente los próximos diez meses, ante el gran reto electoral del «midterm» (elecciones legislativas de mitad de mandato). Trump y los republicanos han salvado el primer año a trompicones. La aprobación de la rebaja fiscal en fechas navideñas enderezó el barco a la deriva de una Administración que hacía aguas. Pero resulta aún poco bagaje para presentarse ante los electores. El plan de infraestructuras planteado por la Casa Blanca, con una inversión de un billón de dólares para revitalizar los transportes y los servicios de un país necesitado, se presenta como la segunda gran baza republicana. Una olla a presión Mientras el ejecutivo y los jefes del legislativo estudian cómo abordar el nuevo impulso, la cocina del partido sigue siendo una olla a presión. El candidato outsider que derrotó uno a uno a dieciséis aspirantes en las primarias de 2016 mantiene su intención de plantear opas, siempre hostiles, en el proceso de elección de candidatos. Especialmente en aquellos estados donde Trump pretende mantener un discurso de inconfundible marca propia. Perfiles populistas frente a quienes representan la más fiel tradición republicana. Valedores de su radical discurso antiinmigración, de la defensa del muro en la frontera con México y de la creación de empleo «sólo para americanos», frente al moderado discurso conservador. La ausencia de Bannon puede entorpecer su estrategia, pero no su decidida batalla, que opera desde la poderosa Casa Blanca. Y ya ha logrado su primer objetivo, Arizona, estado vecino del país del sur y donde la inmigración es el eje de todo su discurso político. La presión del presidente sobre quien estaba llamado a repetir como candidato del establishment ha surtido efecto. El senador Jeff Flake proclamó su renuncia después de que el presidente denunciara repetidas veces en Twitter la «debilidad» de su discurso. En su lugar, promocionó a Kelli Ward, conocida por su agresivo mensaje antiestablishment y en favor de la construcción del muro. La familia Mercer financiará también las aspiraciones de Ward y del trumpismo en el estado sureño. El presidente también ha roto las hostilidades en Tennessee. Bob Corker, uno de sus grandes enemigos y fiel representante de la fiel guardia republicana en el Senado, sucumbió a sus presiones. Otra más de las víctimas que Trump pretende acumular en su camino. Jaque al libre comercio y a la moderación con los inmigrantes Trump no ha vaciado aún el Partido Republicano de sus esencias ideológicas, pero la amenaza no puede ser más real. La ruptura de los grandes acuerdos comerciales de ámbito internacional, plasmada con el TransPacífico y que pende sobre el TLC (con Canadá y México), es la cara más visible del asalto a la naturaleza de un partido favorable a la economía de mercado. Buena parte del reaganismo no puede estar más en entredicho, pese a que Trump presuma de una bajada de impuestos similar a la del expresidente republicano. Un proteccionismo que el actual inquilino de la Casa Blanca vincula con el cierre de fronteras a la inmigración. Es el hilo conductor que conecta al populismo nacionalista: la atribución de culpas al extranjero. El simplismo de Trump, que promete empleos sólo para los americanos, choca la complejidad de las decisiones de sus antecesores, fueran Reagan o Bush, quienes abrieron la puerta a la inmigración con idéntica naturalidad que sus rivales demócratas.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La OTAN ya tiene himno
La OTAN ha tomado la decisión solemne de dotarse de un himno. Después de casi 70 años de existencia -los cumplirá en 2019- la organización cuenta ya con 29 países y ahora un nuevo símbolo propio. No se trata de una pieza clásica adaptada para el caso, sino de una composición hecha a propósito por un músico militar luxemburgués, el capitán André Reichling, que la creó en 1989, para las conmemoraciones del 40 aniversario de la organización. Para hacerse una idea de lo que le puede costar a la Alianza tomar una decisión de este tipo baste decir que Reichling ya se retiró hace unos años como teniente coronel sin saber que un día los embajadores del Consejo Atlántico decidirían que utilizar su partitura como símbolo es conveniente, incluso en estos tiempos. La OTAN ha construido ya su gigantesca nueva sede que ya fue formalmente inaugurada el año pasado, pero todavía sigue vacía y nadie sabe hasta cuando deberán seguir usando los viejos edificios. En esto, la OTAN es una paradoja, porque teóricamente representa a la fuerza militar más poderosa de la tierra, sumando la potencia militar de Estados Unidos y de los principales países europeos, pero en realidad carece de material propio. Sus únicos activos son los aviones-radar Awacs que pertenecen a la organización y que vuelan precisamente con matrícula de Luxemburgo, para no levantar susceptibilidades. El himno tiene un aire solemne, como corresponde a una melodía que ha de representar a una organización multinacional, pero carece de sonoridades marciales que se esperarían en un entorno militar. Según la información oficial, en su ejecución canónica se incluyen hasta 20 instrumentos musicales, incluyendo un flautín, una flauta, un oboe, tres clarinetes, tres saxofones, dos cornetas, dos trompetas, una trompa de caza, un bombardino barítono, tres trombones, una tuba, y varios tambores, pero es poco probable que ningún enemigo salga corriendo al escucharlo. La noticia ha sido utilizada para ridiculizar a la Alianza por parte de los medios de propaganda y las redes sociales controladas por Rusia, donde abundan los comentarios de los que se preguntan si la organización no tenía nada mejor que hacer en estos momentos. Los rusos se han hecho eco de algunas críticas que han surgido incluso entre los aliados (les ha hecho gracia una que ha venido del ministerio de Defensa belga, aunque en este caso se puede suponer que se trata de rivalidades con sus vecinos). Pero el tema de comentario más reiterado apunta al hecho de que no tenga letra. Seguramente porque no habrían podido decidir qué idioma usar.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump no cree que Oprah se presente a presidenta, pero dice que le ganaría
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó hoy que no cree que la estrella televisiva Oprah Winfrey se presente como candidata demócrata a las elecciones de 2020 pero dijo que, si lo hiciera, él ganaría la contienda sin problemas. «Si, ganaré a Oprah (sic). (Competir contra) Oprah sería muy divertido. La conozco muy bien, salí en uno de sus programas. Tuvo a Donald Trump (como invitado)», dijo Trump a los periodistas durante un encuentro con legisladores en la Casa Blanca. «Me gusta Oprah. No creo que se vaya a presentar», añadió el presidente. La especulación sobre una posible candidatura presidencial no ha parado desde el domingo por la noche, cuando la famosa presentadora y actriz de raza negra dio un celebrado discurso en la gala de los Globos de Oro, en el que cargó contra el acoso sexual a las mujeres. Una amiga cercana de Winfrey, Gayle King, dijo hoy a la cadena de televisión CBS News que cree que la presentadora «está intrigada por la idea» de competir contra Trump en las elecciones de 2020. Al revuelo sobre las posibles intenciones de Oprah se ha sumado una nueva polémica relacionada con la hija mayor de Trump, Ivanka, quien este lunes por la noche aplaudió el discurso de los Globos de Oro en un tuit. «Acabo de ver el poderoso e inspirador discurso de @Oprah en los #GoldenGlobes de anoche. ¡Unámonos todos, hombres y mujeres, y digamos #TIMESUP!», escribió Ivanka Trump, en referencia al movimiento contra el acoso sexual «Time's Up» que han creado centenares de actrices y productoras de Hollywood. Ese tuit le mereció numerosas críticas dado que su padre está acusado por al menos 16 mujeres de haberse propasado sexualmente con ellas e Ivanka siempre ha guardado silencio sobre ese tema. «¡Genial! Puedes hacer una generosa donación al Fondo de Defensa Legal de Time's Up, que está disponible para apoyar a quienes acusan a tu padre», tuiteó la actriz Alyssa Milano, una de las promotoras del movimiento en Hollywood, en respuesta al mensaje de Ivanka. Donald Trump ya ha anunciado su intención de buscar la reelección en 2020 como candidato republicano y por ahora no hay un claro favorito en la oposición demócrata para hacerle frente. Eso explica la expectación que generó el discurso de Oprah, de 63 años, que es una de las figuras más influyentes de la televisión en EE.UU. gracias a su programa «The Oprah Winfrey Show», en antena entre 1986 y 2011. Con una fortuna estimada en cerca de 3.000 millones de dólares, Winfrey fue entre 2006 y 2008 una de las principales recaudadoras de fondos en apoyo de la campaña presidencial del demócrata Barack Obama, el primer presidente negro de la historia de EE.UU.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Las dos Coreas retoman las comunicaciones militares tras su reunión
Los ejércitos de las dos Coreas se comunicaron este miércoles por primera vez en casi dos años a través de una línea cuya reactivación notificó Pyongyang a Seúl en su histórica reunión de alto nivel del martes. Ambos ejércitos realizaron con normalidad pruebas de intercambio de mensajes a través de la línea recién restaurada, confirmó a Efe un portavoz del Ministerio de Defensa. La línea está destinada a comunicaciones militares en la región en torno al mar Amarillo (llamado mar del Oeste en las dos Coreas) y Pyongyang había dejado de utilizarla en febrero de 2016 en protesta por el cierre del complejo intercoreano de Kaesong, que decidió Seúl como castigo por el desarrollo armamentístico de Pyongyang. Sin embargo, Corea del Norte informó este martes a su vecino del sur en sus conversaciones de alto nivel, las primeras desde diciembre de 2015, que había reconectado esta vía de comunicación. Durante la reunión Pyongyang aceptó además la propuesta de Seúl de llevar a cabo futuras conversaciones de rango militar para atenuar los ánimos en torno a la tensa frontera entre los dos países, que técnicamente se mantienen en guerra desde hace 65 años. En ese sentido, se espera que el Ministerio de Defensa surcoreano proponga esta semana o la siguiente una fecha y un lugar para celebrar el primero de esos encuentros. Los militares de las dos Coreas no se han reunido desde octubre de 2014, antes de que las relaciones bilaterales empeoraran progresivamente ante el continuo desarrollo del programa de armas de Pyongyang y el incremento de los desencuentros fronterizos, incluyendo intercambios de disparos de advertencia. La reunión del martes se saldó con importantes gestos de acercamiento para facilitar el diálogo intercoreano y rebajar la tensión en la península tras un 2017 marcado por un creciente número de pruebas norcoreanas de armas y las beligerantes advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dirigidas a Pyongyang
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La primera ministra noruega se reúne con Trump tras ofrecerse a mediar entre palestinos e israelíes
La primera ministra de Noruega, la conservadora Erna Solberg, tiene previsto reunirse este miércoles en Washington con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Søreide llega a Washington, en la primera visita de Estado de 2018, tras una gira por Oriente Próximo. Allí hizo un llamamiento a palestinos e israelíes para que se reúnan en territorio noruego, después de que Washington dejara de ser un mediador válido tras anunciar su intención de trasladar la embajada a Jerusalén. «Tanto líderes israelíes como palestinos desean que Noruega facilite futuras conversaciones de paz», declaró la ministra de Exteriores noruega, Ine Eriksen Søreide, a la cadena de radiotelevisión noruega NRK, después de reunirse el domingo con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el lunes con el presidente palestino, Mahmud Abás, y el principal negociador Saeb Erekat. Søreide también asistirá a la reunión con Trump. Con la invitación a Israel y Palestina, Oslo busca volver a situarse como protagonista en negociaciones geopolíticas dirigidas a la resolución de conflictos internacionales. El anuncio del Ministerio de Exteriores noruego llega a menos de un mes de la entrega del Premio Nobel de la Paz a los suizos de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares en el ayuntamiento de la capital escandinava, en parte boicoteado por varias potencias nucleares. Así como después de que la semana pasada Søreide anunciara que suspende la exportación de armas a Emiratos Árabes Unidos debido a la implicación de esta federación en la guerra civil de Yemen, que lleva ya casi nueve mil muertos desde del golpe de Estado en 2014. Realista sobre el proceso de paz Tras su primera gira internacional, la ministra conservadora ha hecho hincapié en que la situación sigue siendo difícil y que es realista sobre el proceso de paz, a lo que Erekat ha respondido que «Noruega nos ha ayudado antes, así que confiamos en ustedes». Nada más llegar el martes a Washington, Søreide ?que antes fue ministra de Defensa? aclaró que «es importante concentrarse en lo que Estados Unidos está haciendo en la actualidad», por lo que no sólo se reunirá con Trump sino también con el secretario de Estado, Rex Tillerson; el secretario de Defensa, James Mattis, y el Consejero de Seguridad Nacional, H. R. McMaster. El país nórdico fue sede de las conversaciones de paz que condujeron al Acuerdo de Oslo entre el Gobierno de Israel y la Organización de Liberación de Palestina en 1993.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La UE se enfrenta a Trump en defensa del pacto nuclear con Irán
La alta representante para la política exterior europea, Federica Mogherini, y los ministros de Asuntos Exteriores de Francia, Reino Unido y Alemania subrayaron hoy su apoyo al acuerdo alcanzado en 2015 con la República Islámica de Irán. Un acuerdo sin fisuras con el que presionan al presidente norteamericano, Donald Trump, en vísperas de que este exprese hoy sus reservas sobre el pacto y se pronuncie sobre la posibilidad de imponer nuevas sanciones al régimen de Teherán. Esta es la primera vez en la que se produce una divergencia explícita de gran calado entre Europa y Estados Unidos sobre el contencioso de Irán. Mogherini dejó claro que el acuerdo funciona y que no hay mejor alternativa:«Está funcionando, está dando resultados en su principal objetivo, que es mantener controlado y bajo estrecha vigilancia el programa nuclear iraní», afirmó. Por su parte, Boris Johnson, ministro británico de Exteriores, señaló que el acuerdo es «un importante logro diplomático» cuyo cumplimiento ha sido contrastado por la Organización Internacional de la Energía atómica y que «necesita el apoyo de la comunidad internacional», en lo que es un claro mensaje dirigido a Washington. «Nadie ha demostrado que exista una alternativa a este acuerdo para evitar la proliferación de armas nucleares», remachó. La declaración de los socios europeos se produjo después de una reunión en Bruselas con el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif, más alarmado que nunca ante las advertencias de Washington. El acuerdo nuclear firmado en Viena consiste en esencia en que Irán se compromete a renunciar a cualquier aspiración a construir armas nucleares a cambio de que se levanten las sanciones económicas que tanto la UE como Estados Unidos habían adoptado contra Teherán. El pasado mes de octubre, Trump anunció que no se sentía vinculado por el acuerdo firmado por su predecesor, con lo que dejó en manos del Congreso la posibilidad de restaurar las sanciones. Sin embargo, dado que el legislativo de EE.UU. no ha decidido nada en este tiempo, Trump tiene que anunciar mañana sus planes sobre el acuerdo y si abre la puerta a sancionar al régimen de los ayatolás, al que acusa de desestabilizar la región. La imposición de sanciones a Irán por EE.UU. abriría una crisis con Bruselas, ya que en tal caso Washington podría imponer también castigos a las empresas europeas que negocien con Irán. Protestas Los europeos, sin embargo, condenan el programa de desarrollo de misiles de Irán (aunque este no sea parte del pacto nuclear). Yayer reprocharon a Zarif la represión de las manifestaciones de descontento contra el régimen celebradas en varias ciudades iraníes. Al representante iraní, que se abstuvo de hacer declaraciones, le conminaron a escuchar las «exigencias legítimas» expresadas por su pueblo durante las protestas. Pero incluso con estos delicados antecedentes, los europeos han primado la preservación del pacto acuerdo nuclear. Un acuerdo de gran trascendencia, ya que si Irán lograse fabricar armas nucleares, por un lado animaría a su rival, Arabia Saudí, a seguir el mismo camino, y por otro, implicaría la puesta en marcha de un sistema antimisiles en Europa que Rusia rechaza en los términos más contundentes. A este respecto, Sigmar Gabriel, ministro alemán de Exteriores, remarcó que si Estados Unidos denuncia el acuerdo «destruiría un gran éxito en los esfuerzos por contener el desarrollo de las armas nucleares en esta parte del mundo». Las sanciones económicas contra Teherán lograron doblegar las posiciones del régimen en sus planes de dotarse de capacidad nuclear, pero no han cambiado sus aspiraciones de hacerse con la hegemonía en la región. Política exterior Los manifestantes que han salido a la calle en las últimas semanas protestaban contra el hecho de que sus gobernantes utilicen los beneficios del acuerdo en costosas operaciones militares en Siria, Yemen, Líbano o en Palestina, en lugar de mejorar la situación de los iraníes. Tampoco se ha producido ninguna apertura democrática en un régimen dominado por los criterios de la élite religiosa musulmana chií. En los años en los que Irán empezó a trabajar para hacerse con armas nucleares, Estados Unidos tenía tropas en Irak y en Afganistán, lo que proyectaba una amenaza de primer nivel para el régimen teocrático, que tiene fronteras con ambos países. Sin embargo, en la actualidad la OTAN se ha retirado de Afganistán y en el interior de Irak la mayoría chií ha logrado hacerse con el control del país, si se puede decir así teniendo en cuenta la gran inestabilidad que reina allí. Incluso la guerra de Siria, en la que Teherán ha tomado partido en defensa del régimen de Al Assad, está a punto de decantarse a su favor. Sus razones para dotarse de armas nucleares han desaparecido prácticamente, salvo para desafiar a Arabia Saudí como potencia regional.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Indignación en Haití por el comentario de Trump sobre «países de mierda»
Los comentarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en los que se refiere a El Salvador, Haití y países africanos como «agujeros de mierda» han desatado la indignación en Haití, así como en políticos tanto demócratas como republicanos del propio país norteamericano, que los consideran «racistas» y «divisivos». El embajador de Haití en Estados Unidos, Paul Altidor, consideró este jueves sus palabras una «agresión» y, según aseguró a la cadena MSNBC, su Gobierno ha presentado una petición formal al Ejecutivo estadounidense para que explique los comentarios que Trump formuló durante un encuentro con legisladores en la Casa Blanca y de los que se hizo eco el diario «The Washington Post». En concreto, Trump dijo: «¿Por qué tenemos a toda esta gente de países (que son un) agujero de mierda viniendo aquí?». Según recoge la cadena MSNBC, Altidor aseguró que su Gobierno condena «vehementemente» los comentarios de Trump al considerar que están «basados en estereotipos» y, en base a ello, el diplomático añadió contundente: «O el presidente ha sido mal informado o no ha sido bien educado». El diplomático aseguró que la embajada de Haití en Washington ha recibido quejas de muchos ciudadanos estadounidenses de ascendencia haitiana que piden a Trump que se disculpe, informa Efe. «Los haitianos luchamos junto a los soldados estadounidenses en la guerra de la independencia de Estados Unidos y seguimos siendo grandes contribuyentes a la sociedad estadounidense», destacó Altidor, según recoge MSNBC. El diplomático condenó así los comentarios que Trump profirió durante un encuentro con legisladores en la Casa Blanca, donde dijo que preferiría recibir en EE.UU. más inmigrantes de Noruega en lugar de ciudadanos de El Salvador, Haití y varios países africanos, según «The Washington Post», que cita a dos fuentes familiarizadas con el encuentro. También la asociación haitiana estadounidense American Haitian Foundation reaccionó a los comentarios de Trump, que tachó de «ignorantes y racistas» y, en su opinión, denotan «una completa desconsideración por la dignidad humana del pueblo haitiano», afirmó Jack Davidson, director ejecutivo de la fundación, con sede en el estado de Tennessee. «Estoy avergonzado de que él sea presidente de Estados Unidos», agregó. Mientras, tanto políticos demócratas como republicanos han condenado y criticado con dureza las palabras del presidente. «Los comentarios (del presidente) son desagradables, divisivos, elitistas y contrarrestan los valores de nuestra nación», consideró en un comunicado la legisladora Mia Love, la primera mujer afroamericana del Partido Republicano en ser elegida para el Congreso y cuyos padres huyeron de Haití en 1973. Love exigió a Trump que emita inmediatamente una disculpa y defendió a sus padres, a los que consideró la encarnación del «sueño americano» y alabó por «haber trabajado duro, pagado sus impuestos y criado desde la nada a sus hijos para darles todas las oportunidades». Dentro del Partido Republicano, también expresaron repulsa el senador por Oklahoma, James Lankford, y el gobernador de Ohio, John Kasich, una figura moderada dentro del partido y que compitió contra Trump en las primarias por la nominación republicana para las elecciones de 2016. «Estados Unidos fue construido sobre la espalda de los inmigrantes de todas partes del mundo. Debemos honrar esa historia, no rechazarla», señaló Kasich en su perfil de Twitter. «Una declaración vil que erosiona la fibra moral» En un comunicado, la presidenta del Caucus Hispano del Congreso, la demócrata Michelle Luján Grisham, llamó al resto de legisladores, demócratas y republicanos, a rechazar con fuerza la declaración «vil» de Trump que «erosiona la fibra moral» que une al pueblo estadounidense. «La declaración del presidente es vergonzosa, abominable, no es una casualidad y merece nuestra más enérgica condena. Debemos usar nuestras voces para garantizar que nuestra nación nunca regrese a los días en que los que la ignorancia, los prejuicios y el racismo dictaban nuestra toma de decisiones», dijo Luján Grisham. En el mismo tono se posicionó el congresista demócrata Luis Gutiérrez, uno de los políticos hispanos más combativos en la defensa de los inmigrantes y que ha surgido como uno de los posibles candidatos para las elecciones presidenciales de 2020. «Como estadounidense, me siento avergonzado por el presidente. Sus comentarios son decepcionantes e increíbles, pero no son una sorpresa. Siempre supimos que al presidente Trump no le gusta la gente de ciertos países o personas de ciertos colores», dijo Gutiérrez en un comunicado. «Ahora -continuó- podemos decir con una confianza del 100% que el presidente es un racista que no comparte los valores consagrados en nuestra Constitución o en nuestra Declaración de Independencia». Condena de los defensores de los inmigrantes También condenaron los comentarios de Trump numerosas organizaciones defensoras de los inmigrantes como la Coalición pro Derechos del Inmigrante en Los Ángeles (CHIRLA), que tachó de "inaceptable" la actitud del presidente y consideró que su retórica es "más hiriente" cada día. Además, la asociación haitiana American Haitian Foundation calificó de «ignorantes y racistas» las palabras de Trump. La Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU), uno de los grupos más importantes de EE.UU. en la defensa de los derechos civiles, consideró que Trump ha sido «honesto» a lo largo del tiempo sobre «el nacionalismo blanco que está tras sus políticas migratorias» y llamó al Congreso a actuar. Como otras organizaciones, ACLU aprovechó para pedir al Congreso que de forma «urgente» apruebe una ley para regularizar la situación de los jóvenes indocumentados que llegaron a EE.UU. de niños y consiguieron frenar su deportación gracias a un programa llamado DACA, suspendido por Trump en septiembre. Trump ha instado a los legisladores a encontrar una solución para los beneficiarios de DACA antes de marzo, pero condiciona su apoyo a la aprobación de otras duras propuestas migratorias, como acabar con el sistema de reunificación familiar y fondos para su muro con México.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La ONU califica de «racistas» los comentarios de Trump sobre «países de mierda»
Los comentarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en los que se refiere a El Salvador, Haití y países africanos como «agujeros de mierda» han desatado la indignación internacional, desde la propia ONU hasta la propia Haití, así como en políticos tanto demócratas como republicanos del propio país norteamericano, que los consideran «racistas» y «divisivos». La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos califica de «racistas» las palabras de Trump. «Estos comentarios del presidente de Estados Unidos son sorprendentes y vergonzosos. Lo siento, pero no pueden ser definidos de otra manera que como racistas», afirmó en una rueda de prensa el portavoz de la Oficina, Rupert Colville. «No se puede rechazar un país entero o un continente como "agujeros de mierda", cuyas poblaciones enteras, que no son blancas, no serán bienvenidas», agregó. «El comentario positivo sobre Noruega subraya el sentimiento (racista) muy claramente», puntualizó el portavoz del Alto Comisionado. Según Colville, estos comentarios de Trump no son aislados y se enmarcan en un posicionamiento claramente xenófobo del presidente estadounidense. «Como los anteriores comentarios sobre los mexicanos o los musulmanes, las propuestas políticas contra grupos enteros en base a la nacionalidad, la religión, y su rechazo a condenar claramente las acciones antisemitas y racistas de los supremacistas blancos en Charlottesville, todo esto va contra los valores universales que el mundo tanto ha luchado por establecer desde la Segunda Guerra Mundial». El portavoz continuó explicando que los comentarios de Trump no se refieren a un tema de falta de respeto y de mal gusto sino «de abrir la puerta a la peor parte de la humanidad». «Se trata de aceptar y apoyar el racismo y la xenofobia que potencialmente destruirán la vida de muchas personas. Esta es la consecuencia más peligrosa de este tipo de lenguaje usado por una importante figura política», añadió. En el mismo contexto, Colville recordó que el máximo responsable de Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra'ad Al Hussein, ha pedido al Congreso de Estados Unidos que ofrezca una solución legal duradera a los llamados "Dreamers", inmigrantes que llegaron a Estados Unidos de forma irregular cuando eran niños y que no cuentan con documentos en regla. Queja de Haití El embajador de Haití en Estados Unidos, Paul Altidor, consideró este jueves sus palabras una «agresión» y, según aseguró a la cadena MSNBC, su Gobierno ha presentado una petición formal al Ejecutivo estadounidense para que explique los comentarios que Trump formuló durante un encuentro con legisladores en la Casa Blanca y de los que se hizo eco el diario «The Washington Post». En concreto, Trump dijo: «¿Por qué tenemos a toda esta gente de países (que son un) agujero de mierda viniendo aquí?». Según recoge la cadena MSNBC, Altidor aseguró que su Gobierno condena «vehementemente» los comentarios de Trump al considerar que están «basados en estereotipos» y, en base a ello, el diplomático añadió contundente: «O el presidente ha sido mal informado o no ha sido bien educado». El diplomático aseguró que la embajada de Haití en Washington ha recibido quejas de muchos ciudadanos estadounidenses de ascendencia haitiana que piden a Trump que se disculpe, informa Efe. «Los haitianos luchamos junto a los soldados estadounidenses en la guerra de la independencia de Estados Unidos y seguimos siendo grandes contribuyentes a la sociedad estadounidense», destacó Altidor, según recoge MSNBC. El diplomático condenó así los comentarios que Trump profirió durante un encuentro con legisladores en la Casa Blanca, donde dijo que preferiría recibir en EE.UU. más inmigrantes de Noruega en lugar de ciudadanos de El Salvador, Haití y varios países africanos, según «The Washington Post», que cita a dos fuentes familiarizadas con el encuentro. También la asociación haitiana estadounidense American Haitian Foundation reaccionó a los comentarios de Trump, que tachó de «ignorantes y racistas» y, en su opinión, denotan «una completa desconsideración por la dignidad humana del pueblo haitiano», afirmó Jack Davidson, director ejecutivo de la fundación, con sede en el estado de Tennessee. «Estoy avergonzado de que él sea presidente de Estados Unidos», agregó. Mientras, tanto políticos demócratas como republicanos han condenado y criticado con dureza las palabras del presidente. «Los comentarios (del presidente) son desagradables, divisivos, elitistas y contrarrestan los valores de nuestra nación», consideró en un comunicado la legisladora Mia Love, la primera mujer afroamericana del Partido Republicano en ser elegida para el Congreso y cuyos padres huyeron de Haití en 1973. Love exigió a Trump que emita inmediatamente una disculpa y defendió a sus padres, a los que consideró la encarnación del «sueño americano» y alabó por «haber trabajado duro, pagado sus impuestos y criado desde la nada a sus hijos para darles todas las oportunidades». Dentro del Partido Republicano, también expresaron repulsa el senador por Oklahoma, James Lankford, y el gobernador de Ohio, John Kasich, una figura moderada dentro del partido y que compitió contra Trump en las primarias por la nominación republicana para las elecciones de 2016. «Estados Unidos fue construido sobre la espalda de los inmigrantes de todas partes del mundo. Debemos honrar esa historia, no rechazarla», señaló Kasich en su perfil de Twitter. «Una declaración vil que erosiona la fibra moral» En un comunicado, la presidenta del Caucus Hispano del Congreso, la demócrata Michelle Luján Grisham, llamó al resto de legisladores, demócratas y republicanos, a rechazar con fuerza la declaración «vil» de Trump que «erosiona la fibra moral» que une al pueblo estadounidense. «La declaración del presidente es vergonzosa, abominable, no es una casualidad y merece nuestra más enérgica condena. Debemos usar nuestras voces para garantizar que nuestra nación nunca regrese a los días en que los que la ignorancia, los prejuicios y el racismo dictaban nuestra toma de decisiones», dijo Luján Grisham. En el mismo tono se posicionó el congresista demócrata Luis Gutiérrez, uno de los políticos hispanos más combativos en la defensa de los inmigrantes y que ha surgido como uno de los posibles candidatos para las elecciones presidenciales de 2020. «Como estadounidense, me siento avergonzado por el presidente. Sus comentarios son decepcionantes e increíbles, pero no son una sorpresa. Siempre supimos que al presidente Trump no le gusta la gente de ciertos países o personas de ciertos colores», dijo Gutiérrez en un comunicado. «Ahora -continuó- podemos decir con una confianza del 100% que el presidente es un racista que no comparte los valores consagrados en nuestra Constitución o en nuestra Declaración de Independencia». Condena de los defensores de los inmigrantes También condenaron los comentarios de Trump numerosas organizaciones defensoras de los inmigrantes como la Coalición pro Derechos del Inmigrante en Los Ángeles (CHIRLA), que tachó de "inaceptable" la actitud del presidente y consideró que su retórica es "más hiriente" cada día. Además, la asociación haitiana American Haitian Foundation calificó de «ignorantes y racistas» las palabras de Trump. La Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU), uno de los grupos más importantes de EE.UU. en la defensa de los derechos civiles, consideró que Trump ha sido «honesto» a lo largo del tiempo sobre «el nacionalismo blanco que está tras sus políticas migratorias» y llamó al Congreso a actuar. Como otras organizaciones, ACLU aprovechó para pedir al Congreso que de forma «urgente» apruebe una ley para regularizar la situación de los jóvenes indocumentados que llegaron a EE.UU. de niños y consiguieron frenar su deportación gracias a un programa llamado DACA, suspendido por Trump en septiembre. Trump ha instado a los legisladores a encontrar una solución para los beneficiarios de DACA antes de marzo, pero condiciona su apoyo a la aprobación de otras duras propuestas migratorias, como acabar con el sistema de reunificación familiar y fondos para su muro con México.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Washington no sanciona a Irán pero avisa que «es la última vez»
Donald Trump respetó hoy por «última vez» el acuerdo nuclear con Irán, si dentro de cuatro meses cumple la amenaza que hizo pública horas antes de revalidar el pacto. El presidente de EE.UU. volvió a ajustarse a las demandas de la comunidad internacional, especialmente de Francia, Reino Unido y Alemania, que presionan una y otra vez en defensa del compromiso suscrito con el régimen persa. Ayer, Trump avaló el acuerdo y eludió nuevas sanciones, pero dejó claro que si los firmantes no endurecen su contenido, la Casa Blanca cambiará su postura cuando el ocupante del Despacho Oval vuelva a pronunciarse, en 120 días. Desde que asumiera el cargo hace casi un año, como hiciera durante la campaña electoral, Trump no ha dejado de cuestionar el pacto que suscribieron en 2015 el régimen iraní y todos los grandes países y organismos internacionales, incluido Estados Unidos, entonces bajo la presidencia de Barack Obama. El llamado acuerdo nuclear, que expira en 2025, se concretó en una renuncia del país de los ayatolás a seguir utilizando sus centrales para el enriquecimiento de uranio. Un parón a la frenética actividad protagonizada hasta entonces, en busca de la construcción de la bomba atómica. A cambio, la comunidad internacional se comprometía a levantar las sanciones que habían estrangulado la economía iraní durante un decenio de desencuentros. Una recuperación de ingresos no menor de 100.000 millones de euros. Programa de misiles Pese a que la Agencia Internacional para la Energía Atómica ha avalado estos años que el régimen persa está cumpliendo con las condiciones del pacto, Trump clama por su endurecimiento con el argumento de que la Administración Obama y el resto de países hicieron «una mala negociación». En el caso de Estados Unidos, el seguimiento legal del pacto nuclear consiste en una revisión periódica a cargo del presidente, que hasta ahora ha respetado las condiciones del acuerdo y ha evitado la imposición de sanciones vinculadas con él. Sin embargo, Trump ha afirmado también que confía en que el Congreso tome la iniciativa, incluido un mayor control del programa de misiles balísticos desarrollado por Irán. Aunque el castigo directo a aquel país por el acuerdo nuclear se mantiene intacto, la Administración Trump sí aprobó hoy sanciones contra autoridades y particulares a los que responsabiliza de la represión contra los iraníes durante las últimas revueltas, en las que murieron 21 personas y miles fueron encarceladas. Entre los afectados se encuentra el juez Sadeq Larijani, considerado uno de los principales responsables de la represión de ciudadanos en las calles. Junto a otros miembros de la administración persa, EE.UU. ha sancionado a catorce instituciones y particulares, entre ellos la unidad cibernética de la conocida Guardia de la Revolución Islámica, que se encargó de restringir el acceso a las redes sociales durante los días de protestas antigubernamentales.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump, repudiado por llamar «países de mierda» a los que envían inmigrantes
La vuelta a escena del Trump más agresivo y vulgar ha desencadenado otra tormenta política. Es la constatación de que el «outsider» que desembarcó en el Washington más políticamente correcto nunca va a adaptarse a la presidencia, sino que la presidencia tendrá que adaptarse a él. La expresión de Michael Wolff, el exitoso autor del terremoto editorial de la temporada, «Furia y Fuego: En la Casa Blanca de Trump», adquirió todo su sentido al conocerse que el ocupante del Despacho Oval había despreciado como «países de mierda» a aquellas naciones pobres que llaman a la puerta de Estados Unidos para la acogida de víctimas de catástrofes naturales. Un acalorado comentario en una reunión con congresistas para debatir la política de inmigración. Y un «déjà vu» de la escena con la que el controvertido magnate irrumpió en 2015 en la precampaña presidencial comparando a los mexicanos con «violadores y drogadictos». Ni un año de estancia entre paredes presidenciales ha amansado a la fiera, de nuevo rechazada con unanimidad. Republicanos y demócratas coincidieron en las duras críticas con los gobiernos de los países aludidos, Haití, El Salvador y algunas naciones africanas, que exigieron a Trump aclaraciones por su «racismo». Desmentido con la boca pequeña El desmentido con la boca pequeña del presidente y el comunicado oficial de la Casa Blanca, que no aludía a la cita, apenas calmaron los ánimos. Tampoco, que Trump firmara este viernes la declaración oficial del Día de Martin Luther King, festividad que celebra este lunes un país atónito por el trepidante tránsito de un presidente negro a otro enemigo de las minorías. Durante el simbólico acto, la insistente pregunta sin respuesta de varios periodistas tronó con estrépito: «Presidente, ¿es usted racista?». Aunque asumió haber sido «duro en el lenguaje», el aludido negó que pronunciara la expresión desvelada por The Washington Post, que citaba distintas fuentes presentes en la reunión. Ante una veintena de legisladores, en medio de un largo discurso que apelaba a un acuerdo en el Congreso, Trump se habría preguntado: «¿Por qué necesitamos a tantos haitianos?». Después, siempre en cerrada defensa de un endurecimiento en la política de inmigración, concluía: «Échenlos». Para culminar su aserto con una severa pregunta: «¿Por qué querríamos nosotros a toda esa gente de países que son pozos de mierda?». El senador demócrata Dick Durbin, testigo del encuentro, se apresuró a confirmar la exactitud de sus palabras. Para probarlo, relató que el senador republicano Lindsey Graham le había afeado al presidente su expresión. La supuesta alusión de Trump venía a justificar su reciente decisión de cancelar progresivamente todos los acuerdos temporales de acogida de inmigrantes, los llamados TPS. Primero, el de Haití, que deja a la intemperie a 45.000 acogidos tras sus terremotos. Hace unos días, el de El Salvador, que obliga a 200.000 personas a abandonar el país, también en año y medio. Además de un debate periodístico en los medios sobre la idoneidad de repetir al público expresiones tan soeces, incluso aunque procedan del hombre más poderoso de la nación, las afirmaciones de Trump han abierto un nuevo frente de choques diplomáticos. El Gobierno de El Salvador, a través de su cancillería, exigía «aclaraciones» al Departamento de Estado, mientras las portadas de algunos periódicos protestaban por el «insulto». El Ejecutivo de Haití tildaba el comentario de «racista» y defendía su país con «orgullo». Entre los países africanos englobados en el grupo de emisores de inmigrantes, el Gobierno de Botsuana requirió al embajador estadounidense para preguntarle que aclarara si «está incluido entre los países de mierda». Dimite un embajador En Estados Unidos, como en una catarata de reacciones monotemáticas, el mismo «establishment» que sucumbió a su empuje electoral volvió a lanzar todas sus críticas contra el presidente más polémico en décadas. Para el líder de la mayoría republicana, Paul Ryan, los comentarios son «desafortunados y poco útiles». Es sintomático que la dirección del partido asumiera que Trump pronunció esas palabras, pese a que sus senadores dijeran no recordar si las pronunció o no. La afirmación de Ryan tenía lugar minutos después de que el embajador de Estados Unidos en Panamá, John Feeley, anunciara su renuncia a «seguir sirviendo en una Administración como ésta, por una cuestión de principios».