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Noticias de cultura

03-12-2020 | Fuente: abc.es
Díaz-Canel responde a manifestaciones populares con amenaza de usar las armas y la violencia
La militarización y aislamiento de varias zonas en el país ha sido la respuesta del régimen de La Habana a las manifestaciones populares que surgieron en solidaridad y apoyo a los centenares de artistas, escritores e intelectuales que se congregaron, el pasado viernes 27 de noviembre, ante la sede del Ministerio de Cultura. Luego de las declaraciones de Miguel Díaz-Canel, que catalogó a los focos de protestas populares acontecidos en varias provincias de la isla como «el último intento para derrocar la revolución cubana» de la administración Donald Trump, las calles habaneras fueron ocupadas por efectivos de Tropas Especiales antimotines fuertemente armados. Al mismo tiempo, operativos del temido Departamento de Seguridad del Estado sostienen un sinnúmero de detenciones, interrogatorios y constante vigilancia contra decenas de los manifestantes, especialmente contra los miembros del Movimiento San Isidro que habían protagonizado, semanas antes, una huelga de hambre para exigir la liberación de Denis Solís González, uno de sus miembros condenado en juicio sumario a ocho meses de cárcel por un falso delito de Desacato. Según Díaz-Canel, el Movimiento San Isidro está vinculado a «funcionarios del Gobierno de Estados Unidos, encargados de la atención y avituallamiento de su base operacional en Cuba». A la campaña de desacreditación, por parte de las autoridades del régimen cubano a través de los medios de prensa bajo el control del Partido Comunista, se sumó la amenaza de activar el Artículo 4 de la recién reformada Constitución de la República que hace referencia a la traición a la patria. El referido Artículo 4 de la Carta Magna expresa que, «la defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano. La traición a la patria es el más grave de los crímenes, quien la comete está sujeto a las más severas sanciones. El sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable. Los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución». Observadores y organizaciones que recaban información sobre las violaciones de los Derechos Humanos en la isla, advirtieron que esta mención del Artículo 4 de la Constitución es una clara señal de que el régimen de La Habana recurrirá a la violencia y represión extrema que podría desembocar en enfrentamientos entre civiles en el país. «Los artistas e intelectuales cubanos repudiamos, denunciamos y condenamos la incapacidad de las instituciones gubernamentales en Cuba para dialogar y reconocer el disenso, la autonomía activista, el empoderamiento de las minorías y el respeto a los derechos humanos y ciudadanos», forman parte de las exigencias de los centenares de cubanos que se han ido sumando a las protestas pacíficas. Exigencias que el régimen tilda, recurrentemente, de terroristas y mercenarias. En las propias palabras de Díaz-Canel, el diálogo con su Gobierno solo tendrá espacio para «lo que sea por el Socialismo y para todo lo que sea por la Revolución».
02-12-2020 | Fuente: abc.es
Muere Valéry Giscard, uno de los grandes reformadores de Francia y Europa
Hospitalizado en Tours, desde mediados del mes de noviembre, Valéry Giscard d?Estaing (Coblenza, 1926) falleció la noche del miércoles a causa del coronavirus. Fue uno de los grandes constructores de la Europa política y económica, uno de los más grandes modernizadores de la historia política de Francia. Nacido en el seno de una familia de la más alta burguesía acomodada, inspector de finanzas, formado en las grandes escuelas, Giscard fue el más joven y brillante de los ministros de finanzas del general de Gaulle y de Georges Pompidou. Liberal reformista, fue, a su manera, uno de los grandes patriarcas del «reformismo autoritario» de la tradición, que hoy encarna Emmanuel Macron, precedido por Luis XIV, Bonaparte y de Gaulle. Insensible al conservadurismo bonapartista del general de Gaulle, creó en 1974 un minúsculo grupúsculo, el Partido Republicano (PR), con el que conquistó el poder supremo, la presidencia de la República, en 1974, enfrentándose a cara de perro, con frecuencia, al conservadurismo tradicional y a todas las izquierdas. Durante su presidencia, entre 1974 y 1981, Giscard realizó una obra social, política y cultural, nacional y europea, de inmenso calado. En la escena nacional, modificó la legislación electoral, favoreciendo la emergencia de un electorado joven y femenino. Liberalizó parcialmente el mercado del trabajo. Inició la grandes reformas del sistema nacional de pensiones. Propuso introducir la posibilidad de convocatoria del referéndum de iniciativa popular. Sus «aperturas» al centro reformista y la izquierda moderada, no socialista, lo enfrentaron con el resto de las derechas francesas, que terminaron favoreciendo su derrota electoral en 1981, ante el candidato de la unión de la izquierda, François Mitterrand. Su política económica permitió a Francia afrontar con firmeza los primeros choques petrolíferos. Bajo su mandato presidencial se aprobaron los últimos presupuestos equilibrados de la historia de Francia, en permanente «desequilibrio» (déficit / deuda) desde entonces. Trabajando en estrecha colaboración con Helmut Schdmit, antiguo canciller de Alemania, su gran cómplice, Giscard echó los fundamentos de todos los grandes capítulos de la construcción política que vendría. La pareja Giscard - Schmidt creó el Sistema Monetario Europeo (SME), matriz de la Europa del euro. Ese difunto «eje» franco - alemán, dio otros impulsos capitales para la historia política europea: elección del Parlamento Europeo a través del sufragio universal; equilibrio de poderes entre la Comisión (órgano ejecutivo) y el Consejo de jefes de Estado y Gobierno. Giscard oscilaba entre una Europa federal y una Europa del los Estados, convencido, siempre, que las grandes democracias y Estados europeos debían cooperar y trabajar en común, ya que en solitario, ningún aliado podría avanzar sólidamente en la nueva escena mundial. Durante muchos años, Giscard sufrió en sus carnes una profunda incomprensión española. Durante un viaje privado a Budapest, el expresidente difunto me explicó su punto de vista en estos términos: «La prensa española tuvo un comportamiento injusto y muy agrio, fuera de lugar, acusándome de un «parón» nunca explicado. Sin duda, mi primera intención era defender los intereses y las rentas de los agricultores franceses. Pero, pero, señor Quiñonero, había otros factores muy importantes, que nadie deseó escuchar ni parecía entender. La CEE estaba en una encrucijada. La señora Thatcher quería cambiar las reglas de juego establecidas: la integración del Reino Unido se percibía confusa, imperfecta, de imprevisible futuro, como terminaría confirmándose. Y nadie sabía con precisión y claridad dónde y con quién deseaba estar el gobierno de Adolfo Suárez. En Washington y en Bonn inquietaban unas posiciones que parecían coquetear con el movimiento de los no alineados, con mensajes ambiguos y dilatorios sobre la Alianza Atlántica. Al mismo tiempo, se buscaba en Londres un apoyo no del todo comprensible en París o en Bonn, que tenían una visión de Europa muy distinta a la inglesa. ¿Qué cosa más natural, por mi parte, que pedir una clarificación que permitiese terminar con los problemas del ingreso del Reino Unido, antes de comenzar a complicar la situación de la CE con un futuro miembro que tampoco estaba claro en qué tipo de Comunidad quería participar como miembro activo.?».
01-12-2020 | Fuente: elmundo.es
La Unesco rechaza considerar la tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
La Asociación Intergubernamental de la Tauromaquia envió solicitó este verano la intervención de la Unesco ante la "situación de emergencia" de la tauromaquia en España 
01-12-2020 | Fuente: abc.es
Las protestas fuerzan la «revisión» de la ley de seguridad de Macron
Emmanuel Macron ha pedido a su Gobierno y partido que «desguacen» el proyecto de Ley de «seguridad global» que ha provocado multitudinarias manifestaciones de protesta que pueden crecer, ya que la inculpación de cuatro policías, acusados de «violencias racistas», solo ha creado nuevos frentes de tensiones inflamables para el presidente, «refugiado» y solitario en el Palacio del Elíseo. Macron celebró el domingo y ayer dos reuniones consecutivas y excepcionales con su primer ministro y jefe de Gobierno, Jean Castex, acompañado de los ministros del Interior (Gérald Darmanin), Justicia (Éric Dupond-Moretti) y Cultura (Roselyne Bachelot), pidiéndoles soluciones rápidas a la crisis. «En un tono muy irritado», según «Le Figaro», Macron comenzó por lanzar contra el ministro del Interior la culpa y responsabilidad primera de la crisis: «Nos ha puesto usted en una situación que hubiera podido evitarse». «Situación» es una palabra que resume un campo de minas políticas: multitudinarias manifestaciones de protesta callejera, culminando con tensiones e incendios; inculpación de cuatro policías culpables del presunto delito de violencia racista contra un productor audiovisual negro; un griteríopolítico excepcional, pidiendo que se retire el proyecto de Ley de «seguridad global» que fue aprobado en primera lectura en la Asamblea Nacional el 24 de noviembre pasado. Tras la bronca del fin de semana, en el Elíseo, el presidente del grupo parlamentario de La República En Marcha (LREM), el partido de Macron, Christophe Castaner, exministro del Interior, anunció ayer la «revisión» y «nueva escritura» del polémico artículo 24 del proyecto de Ley de «seguridad global». En su redacción original, ese artículo se proponía castigar con un año de cárcel y 45.000 euros de multa la fotografía y difusión de imágenes que pudieran «atentar contra la integridad física o psíquica de las fuerzas del orden». Se trataba de prohibir filmar o fotografiar a los antidisturbios «en acción». Los sindicatos de periodistas y las redacciones de la prensa parisina de referencia, comenzando por «Le Figaro» y «Le Monde», protestaron por razones puramente profesionales, reclamando el derecho a filmar o fotografiar manifestaciones «libremente». A partir de ese punto concreto, las protestas se extendieron a otros artículos y el conjunto del proyecto de Ley. La catastrófica gestión del problema original se transformó rápidamente en tensiones entre el Gobierno, la Asamblea Nacional y el Senado, que debe aprobar o matizar el proyecto de Ley, a primeros del año que viene. La sucesión de incidentes y manifestaciones de protesta, los recurrentes estallidos de «violencias salvajes», en la «banlieue» (periferia) de París, transformaron el artículo 24 del polémico proyecto de Ley en una bomba de relojería y fragmentación. La crisis terrorista Dos semanas de crisis y tensiones, en la cúspide del poder político, han arruinado parcialmente la buena imagen que tuvo el Gobierno de Emmanuel Macron, entre finales de septiembre y finales de octubre, en materia de seguridad nacional, cuando se sucedieron tres atentados terroristas / islamistas. Percibido como «padre de la Nación» durante el momento álgido de la crisis terrorista, a mediados de octubre, Emmanuel Macron ha vuelto a caer de su pedestal para transformarse en «presidente camaleón». Las tensiones provocadas por el proyecto de Ley de «seguridad global» complica en cierta medida el gran proyecto de Ley contra el separatismo religioso/cultural y la gangrena islamista, que debiera darse a conocer a antes del 15 de diciembre, transformado en proyecto de Ley para reforzar los principios republicanos y la unidad indisoluble de la Nación.
01-12-2020 | Fuente: abc.es
Las protestas fuerzan la revisión de la ley de seguridad de Macron
Emmanuel Macron ha pedido a su Gobierno y partido que «desguacen» el proyecto de Ley de «seguridad global» que ha provocado multitudinarias manifestaciones de protesta que pueden crecer, ya que la inculpación de cuatro policías, acusados de «violencias racistas», solo ha creado nuevos frentes de tensiones inflamables para el presidente, «refugiado» y solitario en el Palacio del Elíseo. Macron celebró el domingo y ayer dos reuniones consecutivas y excepcionales con su primer ministro y jefe de Gobierno, Jean Castex, acompañado de los ministros del Interior (Gérald Darmanin), Justicia (Éric Dupond-Moretti) y Cultura (Roselyne Bachelot), pidiéndoles soluciones rápidas a la crisis. «En un tono muy irritado», según «Le Figaro», Macron comenzó por lanzar contra el ministro del Interior la culpa y responsabilidad primera de la crisis: «Nos ha puesto usted en una situación que hubiera podido evitarse». «Situación» es una palabra que resume un campo de minas políticas: multitudinarias manifestaciones de protesta callejera, culminando con tensiones e incendios; inculpación de cuatro policías culpables del presunto delito de violencia racista contra un productor audiovisual negro; un griteríopolítico excepcional, pidiendo que se retire el proyecto de Ley de «seguridad global» que fue aprobado en primera lectura en la Asamblea Nacional el 24 de noviembre pasado. Tras la bronca del fin de semana, en el Elíseo, el presidente del grupo parlamentario de La República En Marcha (LREM), el partido de Macron, Christophe Castaner, exministro del Interior, anunció ayer la «revisión» y «nueva escritura» del polémico artículo 24 del proyecto de Ley de «seguridad global». En su redacción original, ese artículo se proponía castigar con un año de cárcel y 45.000 euros de multa la fotografía y difusión de imágenes que pudieran «atentar contra la integridad física o psíquica de las fuerzas del orden». Se trataba de prohibir filmar o fotografiar a los antidisturbios «en acción». Los sindicatos de periodistas y las redacciones de la prensa parisina de referencia, comenzando por «Le Figaro» y «Le Monde», protestaron por razones puramente profesionales, reclamando el derecho a filmar o fotografiar manifestaciones «libremente». A partir de ese punto concreto, las protestas se extendieron a otros artículos y el conjunto del proyecto de Ley. La catastrófica gestión del problema original se transformó rápidamente en tensiones entre el Gobierno, la Asamblea Nacional y el Senado, que debe aprobar o matizar el proyecto de Ley, a primeros del año que viene. La sucesión de incidentes y manifestaciones de protesta, los recurrentes estallidos de «violencias salvajes», en la «banlieue» (periferia) de París, transformaron el artículo 24 del polémico proyecto de Ley en una bomba de relojería y fragmentación. La crisis terrorista Dos semanas de crisis y tensiones, en la cúspide del poder político, han arruinado parcialmente la buena imagen que tuvo el Gobierno de Emmanuel Macron, entre finales de septiembre y finales de octubre, en materia de seguridad nacional, cuando se sucedieron tres atentados terroristas / islamistas. Percibido como «padre de la Nación» durante el momento álgido de la crisis terrorista, a mediados de octubre, Emmanuel Macron ha vuelto a caer de su pedestal para transformarse en «presidente camaleón». Las tensiones provocadas por el proyecto de Ley de «seguridad global» complica en cierta medida el gran proyecto de Ley contra el separatismo religioso/cultural y la gangrena islamista, que debiera darse a conocer a antes del 15 de diciembre, transformado en proyecto de Ley para reforzar los principios republicanos y la unidad indisoluble de la Nación.
30-11-2020 | Fuente: elmundo.es
Los ministerios más importantes no publican sus contratos sobre la Covid-19
Sanidad, Interior, Transportes, Hacienda, Exteriores, Trabajo, Cultura, Ciencia, Presidencia, Inclusión y Consumo se negaron a dar detalles 
29-11-2020 | Fuente: abc.es
El régimen cubano escucha las demandas de los artistas
Hasta tres centenares de artistas, intelectuales y simpatizantes del Movimiento San Isidro se acercaron la noche del viernes a los aledaños del Ministerio de Cultura cubano para hacerse escuchar de una forma pacífica. Sin violencia, con música y a ratos, con aplausos, decenas de personas permanecieron durante horas esperando reunirse con el ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, para presentarle sus demandas, que se pueden resumir en dos: más libertad y menos represión. El acto, espontáneo, fue la respuesta al allanamiento la noche del jueves de la sede del Movimiento San Isidro (MSI), con la excusa de cumplir los protocolos anti Covid. Los agentes de la Seguridad del Estado se llevaron a las 14 personas que se encontraban en el interior y decomisaron los equipos técnicos, según denunciaron horas después algunos de los miembros del MSI. Entre los detenidos se encontraban también varias de las personas que desde hace días seguían una huelga de hambre como protesta por la detención y condena del músico Denis Solís. Dos de ellos, Luis Manuel Otero Alcántara y Anamelys Ramos estuvieron varias horas desaparecidos. El primero, artista de performance, se encontraría actualmente ingresado en un hospital por su delicado estado de salud, según relató su tío, Enix Berrio, al medio La Hora de Cuba. Reunión con el viceministro El viernes, tras tiras y aflojas, un reducido grupo de 32 personas, entre los que se encontraba el actor el actor Jorge Perugorría, pudo acceder al edificio del ministerio donde se encontraron con el viceministro de Cultura, Fernando Rojas, que escuchó las quejas y agravios que denunciaba este colectivo. Según recogen los médios cubanos, la lista de exigencias que le presentaron a Rojas incluía obviedades para cualquier país democrático, pero no para el suyo, Cuba: el derecho a la libertad de expresión y creación; el derecho al disenso y al posicionamiento independiente; el cese del hostigamiento, la difamación (muy habitual en los medios oficialistas) y la persecución política contra cualquier ciudadano que se muestre en desacuerdo con las políticas del Estado. También pidieron la revisión del caso de Denis Solís, y el derecho de Luis Manuel Otero a regresar a su domicilio, sede del MSI, que sigue vigilado. El actor Jorge Perugorria y el cineasta Fernando Pérez participaron en la reunión con el viceministro de Cultura. - EFE La reunión en el ministerio duró varias horas, mientras tanto, la calma y la expectación acampaban en el exterior, cercadas por los agentes de la seguridad del Estado para impedir que aumentara. No faltaron, sin embargo, los actos represivos, el uso de gas pimienta contra los más rezagados que quisieron sumarse a la concentración. Algo histórico Concluido el encuentro, los representantes de los artistas salieron y expusieron los acuerdos alcanzados con el viceministro de Cultura, como el de abrir un canal de diálogo entre las instituciones y los artistas; interesarse con urgencia por la situación de Denis Solís y Luis Manuel Otero Alcántara; desarrollar una agenda de trabajo múltiple con todos los artistas; revisar la declaración de la AHS (la oficialista Asociación Hermanos Saíz), que calificó de manipulación política la protesta del MSI; respetar los espacios independientes de reunión de los artistas; y garantías de que los asistentes al mitin no sufrirían represalias. También acordaron la celebración de una reunión la próxima semana con el ministro de Cultura. «Lo que ha ocurrido hoy es histórico», expresó el dramaturgo, Yunior García, de 38 años, a la salida de la reunión. Mientras que Perugorría aseguró que «es la hora de dialogar y creo que ustedes los jóvenes deben ser escuchados»
29-11-2020 | Fuente: abc.es
El régimen cubano tardó 24 horas en incumplir sus compromisos con los artistas
Apenas 24 horas tardó el régimen cubano en incumplir los compromisos hechos el viernes a un grupo de artistas que se reunieron con el viceministro de Cultura, Fernando Rojas. Tras cinco horas de reunión se acordaron varios puntos, entre ellos, interesarse con urgencia sobre la situación de músico Denis Solis, condenado a 8 meses por un presunto delito de desacato; que el artista Luis Manuel Otero Alcántara, pudiera volver a su domicilio, algo que no se ha producido; y garantías de que los asistentes al mitin, en el que participaron casi 300 personas el viernes, no sufrirían represalias. Este último también fue violado pues agentes de la Seguridad del Estado detuvieron horas después del encuentro a varios miembros del Movimiento San Isidro (MSI), según recoge Diario de Cuba. «Acabamos de ser detenidos a una cuadra de la casa de Maykel Castillo (Osorbo), como saben está en huelga de hambre, está convaleciente, se siente mal. Estuvimos y hablamos un rato con él. Cuando salíamos nos para un dispositivo de la Seguridad del Estado y de la Policía», declaró Michel Matos, uno de los portavoces del MSI. Los agentes habrían alegado la violación de los protocolos sanitarios contra el Covid, al considerar que Castillo podría ser un foco de contagio. Este es el mismo argumento que utilizó la Seguridad del Estado para allanar, la noche del 26 de noviembre, la sede el MSI. Otra de los acuerdos incumplidos es el de no difamar a las personas que participaron en la protesta ni en la posterior reunión con el viceministro de Cultura. En pocas horas, la criminalización del MSI se extendía por los medios oficialistas:la televisión y el órganos del Partido Comunista, el Granma, que abría con esa noticia su web este domingo. Demandas al Ministerio de Cultura Hasta tres centenares de artistas, intelectuales y simpatizantes del Movimiento San Isidro se acercaron la noche del viernes a los aledaños del Ministerio de Cultura cubano para hacerse escuchar de una forma pacífica. Sin violencia, con música y a ratos, con aplausos, decenas de personas permanecieron durante horas esperando reunirse con el ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, para presentarle sus demandas, que se pueden resumir en dos: más libertad y menos represión. El acto, espontáneo, fue la respuesta al allanamiento la noche del jueves de la sede del Movimiento San Isidro (MSI), con la excusa de cumplir los protocolos anti Covid. Los agentes de la Seguridad del Estado se llevaron a las 14 personas que se encontraban en el interior y decomisaron los equipos técnicos, según denunciaron horas después algunos de los miembros del MSI. Entre los detenidos se encontraban también varias de las personas que desde hace días seguían una huelga de hambre como protesta por la detención y condena del músico Denis Solís. Dos de ellos, Luis Manuel Otero Alcántara y Anamelys Ramos estuvieron varias horas desaparecidos. El primero, artista de performance, se encontraría actualmente ingresado en un hospital por su delicado estado de salud, según relató su tío, Enix Berrio, al medio La Hora de Cuba. El viernes, tras tiras y aflojas, un reducido grupo de 32 personas, entre los que se encontraba el actor el actor Jorge Perugorría, pudo acceder al edificio del ministerio donde se encontraron con el viceministro de Cultura, Fernando Rojas, que escuchó las quejas y agravios que denunciaba este colectivo. Según recogen los médios cubanos, la lista de exigencias que le presentaron a Rojas incluía obviedades para cualquier país democrático, pero no para el suyo, Cuba: el derecho a la libertad de expresión y creación; el derecho al disenso y al posicionamiento independiente; el cese del hostigamiento, la difamación (muy habitual en los medios oficialistas) y la persecución política contra cualquier ciudadano que se muestre en desacuerdo con las políticas del Estado. También pidieron la revisión del caso de Denis Solís, y el derecho de Luis Manuel Otero a regresar a su domicilio, sede del MSI, que sigue vigilado. El actor Jorge Perugorria y el cineasta Fernando Pérez participaron en la reunión con el viceministro de Cultura. - EFE La reunión en el ministerio duró varias horas, mientras tanto, la calma y la expectación acampaban en el exterior, cercadas por los agentes de la seguridad del Estado para impedir que aumentara. No faltaron, sin embargo, los actos represivos, el uso de gas pimienta contra los más rezagados que quisieron sumarse a la concentración. Algo histórico Concluido el encuentro, los representantes de los artistas salieron y expusieron los acuerdos alcanzados con el viceministro de Cultura, como el de abrir un canal de diálogo entre las instituciones y los artistas; interesarse con urgencia por la situación de Denis Solís y Luis Manuel Otero Alcántara; desarrollar una agenda de trabajo múltiple con todos los artistas; revisar la declaración de la AHS (la oficialista Asociación Hermanos Saíz), que calificó de manipulación política la protesta del MSI; respetar los espacios independientes de reunión de los artistas; y garantías de que los asistentes al mitin no sufrirían represalias. También acordaron la celebración de una reunión la próxima semana con el ministro de Cultura. «Lo que ha ocurrido hoy es histórico», expresó el dramaturgo, Yunior García, de 38 años, a la salida de la reunión. Mientras que Perugorría aseguró que «es la hora de dialogar y creo que ustedes los jóvenes deben ser escuchados». El sueño del diálogo pareció diluirse tan solo unas horas después.
29-11-2020 | Fuente: abc.es
Evan Osnos: «Biden es un hombre mayor y blanco, sabe que no tiene el aspecto del futuro de EE.UU.»
Quedan todavía unas semanas para que el futuro presidente de los Estados Unidos, Joe Biden (Sacranton, Pensilvania, 1942), tome posesión de su cargo, el último paso hacia la cumbre de una carrera política que ha estado acompañada por los golpes de una vida donde no ha faltado el sufrimiento, como recuerda el periodista Evan Osnos en «Joe Biden: Una nueva era» (Península, 2020). Procedente de una familia venida a menos, la biografía de Biden es muy distinta a la de Trump. Su padre, un vendedor de coches que había rozado la fortuna, siempre conservó ese tipo dignidad que suele confundirse con el orgullo, pero que solo es una forma de respeto por uno mismo. Con talento para los deportes, el futuro presidente no fue un estudiante que destacara por sus notas, pero consiguió graduarse en Derecho, casarse con su primera mujer, Neilia Hunter, y tener tres hijos. Como sucede a menudo, el fruto de su alegría fue el de sus penas. Las bofetadas inesperadas, que terminan con los años más felices, son las peores. En diciembre de 1972, mientras iba en coche a comprar un árbol de Navidad, Neilia tuvo un accidente de tráfico, donde murieron ella y su hija. Beau y Hunter, los otros dos niños del matrimonio, quedaron gravemente heridos. Aunque sobrevivieron, el demócrata se hundió en las tinieblas del duelo. Su carrera política despegó en la misma época, cuando se estrenó como senador en 1973, con poco más de 30 años. Juró el cargo junto a una cama de hospital. Biden perdió a su mujer y a su hija en un accidente de tráfico en diciembre de 1972. Sus otros dos hijos, Hunter y Beau, resultaron gravemente heridos, pero lograron sobrevivir Gracias a su paso por el Senado, Biden conoció las bambalinas de Washington y se hizo con una gran agenda de contactos internacionales, una cualidad muy apreciada por Barack Obama cuando le convirtió en su vicepresidente en 2009. Si la ideología es el corazón del político, la estética es su rostro. Entre los dos hombres, destinados a entenderse en los pasillos de la Casa Blanca, mediaban numerosas diferencias, sobre todo generacionales, biográficas. Diferencias que también se palpaban en su manera de hablar, de desenvolverse. El experimento no funcionó mal, aunque tampoco estuvo exento de tensiones. Biden, propenso a las meteduras de pata durante sus discursos, cometió algunos deslices en 2014. En apenas unas semanas, hizo un comentario de tono antisemita -llamó «Shylocks» a los cobradores de deudas, como el personaje judío de «El mercader de Venecia»- y otro que rompía el discurso oficial sobre la política en Siria. En esa ocasión, lamentó que los «aliados» de Estados Unidos en la región -Turquía, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos- eran el principal problema. Como apunta Osnos, su error fue ser honesto. Obama y Biden en la Casa Blanca en 2015 - Reuters Zonas de sombra A pesar del agrado con el que muchos han recibido su victoria, tampoco han faltado las voces que han recordado las zonas más oscuras de su carrera. Durante los años 70, Biden fue uno de los principales opositores al «busing», una práctica que perseguía la integración de los niños blancos y negros en las escuelas. En 2003, votó a favor de la guerra de Irak, una contienda muy criticada porque el argumento que la impulsó -las armas de destrucción masiva- era falso y fue el principio de graves desórdenes en Oriente Medio. Recientemente, el demócrata tuvo que hacer frente a las acusaciones de abuso sexual de su exasistente Tara Read, negando los hechos, además del señalamiento por acoso de otras mujeres. En ese sentido, su conducta, como la de Trump, ha sido muy cuestionada. Durante una conversación con ABC, que se tuvo que celebrar a través de una de esas plataformas que salvan las distancias en tiempos de pandemia, Osnos (Londres, 1973), periodista de «The New Yorker» y ganador del «National Book Award», reflexionó acerca de la vida del político demócrata. También lo hizo sobre la tarea que tiene por delante, después de vencer en las elecciones presidenciales del pasado noviembre, derrotando a Trump. Precedida de varias peleas en el barro, su victoria no ha sido fácil. La misión que tiene por delante, con más de 266.000 muertos por la pandemia y unos 13 millones de personas contagiadas, tampoco lo parece. Frente al «Hacer América grande otra vez» de Trump, el lema de Biden es «América ha vuelto». ¿A qué se refiere? ¿Tiene como objetivo borrar todos los años de su antecesor en el cargo? Creo que Biden se enfrenta a un problema interesante. Necesita ser lo opuesto a Trump, pero no basta, tiene que ir más allá. Trump fue elegido porque hay una serie de problemas subyacentes en Estados Unidos, problemas políticos, económicos y culturales. Biden fue elegido para ser el antídoto de Trump, pero en el momento en que Trump se marche ya no será suficiente, y tendrá que encontrar la manera de gobernar en este contexto tan complicado. Biden nació en los años 40, es un político con un perfil muy diferente al de Obama o al de su futura vicepresidenta, Kamala Harris. ¿Cómo puede conseguir ganarse a los jóvenes? Biden tuvo un gran número de votantes jóvenes, pero no fueron los más entusiastas. Para ellos, es alguien del pasado. No les causa la misma atracción que Obama, que representaba a una nueva generación. Pero creo que Biden puede buscar un tipo de inclusión de lo que la gente joven quiere. Está creando un gabinete muy diverso, con mujeres en posiciones que no han ostentado nunca. De alguna manera, está estableciendo una conexión con las próximas generaciones. ¿Diría que Biden viene del pasado, pero está conectado con el presente? Sí, creo que es correcto. Es un reflejo del presente. Para Biden, el desafío es cómo conseguir que la gente le vea también como una esperanza para el futuro. Sabe que es un hombre mayor, blanco, que no tiene el aspecto del futuro de los Estados Unidos. Y por eso se rodea de personas que se parecen más a lo que va a ser. Me lo dijo en una entrevista: «Quiero tener un Gobierno que se parezca más a América». Por esa razón, ha elegido a Kamala Harris como vicepresidenta. Sí. Kamala Harris es una pieza clave para decir que están haciendo historia. Con ella, quieren demostrar que es posible que haya una mujer en la Casa Blanca, que es posible que haya una vicepresidenta afroamericana, una hija de inmigrantes en el Ala Oeste. Eso no había pasado antes. A la vez, Harris es una fuente de información sobre lo que piensa el país, pero también tiene el papel de transmitir qué quiere hacer la Casa Blanca al público escéptico. Como usted explica en el libro, Biden ha atravesado varios episodios dolorosos en su vida. ¿Cómo le ha repercutido esa experiencia en su manera de hacer política, si lo ha hecho? Creo que esa experiencia, la familiaridad con el sufrimiento, es más que una pequeña característica. De hecho, es la base de la capacidad de Biden para empatizar con el sufrimiento de la gente común. Trump es el hijo de un rico constructor inmobiliario, que le dejó una gran herencia. Vivió en un mundo muy hermético, en el que su fortuna le impidió el fracaso. Biden tuvo una vida diferente. Perdió a su mujer, perdió a su hija, y luego a su hijo [Beau Biden murió en 2015, de un tumor cerebral, a los 46 años]. Así que sabe lo que es preguntarse si puedes seguir adelante. Cuando paso tiempo con él en público, es interesante ver cómo responde la gente. Le paran y le dicen: «He perdido a mi marido, a mi hijo». En esos momentos, actúa más como un psicólogo que como un político. Se para y habla, y esa es una de las razones por las que siempre llega tarde. En un momento en el que Estados Unidos está sufriendo tanto con el Covid, con la economía, eso es algo que la gente quiere del presidente. Biden, acompañado por sus hijos Hunter y Beau, durante un acto de campaña - Archivo ABC Haciendo hincapié en esa fortaleza para superar los golpes, ¿diría que la perseverancia es la principal cualidad de Biden? Biden ve la perseverancia como algo que está en el centro de su vida. Curiosamente, no creció queriendo ser conocido por esa cualidad, porque la perseverancia requiere dolor. Biden cree que está bien fallar, pero siempre y cuando continúes, te levantes del suelo y sigas. En el libro, describo cuando sufrió una lesión cerebral y estuvo a punto de morir. Pasó siete meses fuera del Senado, pero siguió adelante. Creo que hay una lección para los Estados Unidos, que no están acostumbrados a sufrir. Nuestra breve historia ha sido básicamente de crecimiento y logros, y ahora estamos frente al Covid-19 y el colapso económico. También nos estamos enfrentando con nuestra historia racial y sus fracasos. ¿Qué se puede esperar de Biden y su política exterior? ¿Qué supone la elección de Anthony Blinken como secretario de Estado? Una de las cosas que hay que saber es que Bliken y Biden se conocen extremadamente bien. Y eso importa, si te fijas en la Administración Trump, con Rex Tillerson, y en otros ejemplos en los que el presidente y el secretario de Estado no se conocían del todo. Blinken y Biden tiene un conjunto de valores compartidos. Uno de ellos es la creencia de que Estados Unidos solo es fuerte en sus alianzas. Blinken, que después de todo es diplomático de carrera, cree mucho en el valor de la diplomacia. Saldrá al mundo para restablecer las obligaciones de Estados Unidos con la OTAN y con sus aliados y socios de Asia, en lugar de castigarlos con sanciones. Desde España, se sigue con mucha atención lo que ocurre en Venezuela o Cuba. ¿Cree que la Administración Biden tendrá una política dura con ambos regímenes? No creo que sepa lo suficiente para darte una respuesta. Es mejor no especular, porque es un tema delicado. Biden ha estado inmerso en controversias. Se sabe que combatió el «busing», una práctica que buscaba la integración de blancos y negros en las escuelas, y que votó a favor de la guerra de Irak. También le han efectado las polémicas sobre el comportamiento poco ejemplar de su hijo Hunter. ¿Cómo se ha enfrentado a estas dificultades? Biden habla de sus problemas de diferentes maneras. Sobre la guerra de Irak, lo lamenta, porque le parece que fue un error votar a favor. En lo que se refiere a su hijo Hunter, piensa que su ADN contiene una especie de demonio, porque alcoholismo ha sido un gran problema para su familia. Cree que Hunter ha tomado algunas malas decisiones, pero que son un reflejo de su herencia. Hunter se metió en algunos líos, como en los negocios. Para Biden, es difícil presionar al único de sus tres primeros hijos que sigue vivo. Durante los debates, Trump intentó poner el foco en Hunter. Biden le podría haber dicho que qué hay sobre Jared e Ivanka, que son bastante impopulares en el país, porque están trabajando en la Casa Blanca de una manera que viola todas las reglas habituales contra el nepotismo. Pero no quiso hacerlo. ¿Cuáles van a ser los primeros pasos de la Administración Biden, las primeras medidas que va a adoptar? Creo que lo primero que hará será volver al Acuerdo de París, porque es un reflejo de su creencia de lo importante que es abordar el cambio climático y es un gesto para demostrar a los más jóvenes del mundo que Estados Unidos se está tomando en serio el problema. También es una nueva demostración de que cree en la comunidad global y los problemas compartidos. Otro paso será reincorporarse a la Organización Mundial de la Salud, como un reconocimiento del fracaso de Estados Unidos para lidiar con la pandemia y su idea de que las instituciones son necesarias para hacer las cosas de manera más efectiva.
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