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Noticias de cultura

23-09-2020 | Fuente: elpais.com
Las mil caras de Alberto Schommer
El Museo Cerralbo expone, dentro de PHotoEspaña, cerca de 80 fotografías que el artista vitoriano tomó de personalidades de la cultura española
23-09-2020 | Fuente: elpais.com
Astro Poets: cuando la astrología se convierte en poesía
Dos poetas neoyorquinos, convertidos en ídolos de las redes sociales, explican los signos astrológicos a través de un peculiar cóctel de lírica y cultura popular en el manual 'Astro Poets: tu guía del Zodiaco'
22-09-2020 | Fuente: elpais.com
Tomavistas Extra: empeño y valentía ?para defender la cultura segura?
Natalia Lacunza estrenó este domingo la primera jornada del festival en el recinto ferial de Ifema, en Madrid
22-09-2020 | Fuente: abc.es
Condenado a 18 años el magnate chino Ren Zhiqiang, muy crítico con la gestión del coronavirus
Aun habiéndose enriquecido en una empresa estatal de la construcción y formando parte del Partido Comunista, Ren Zhiqiang era una de las voces más críticas de China. Y decimos «era», en pasado, porque ha sido silenciado para el futuro. Al menos para los próximos 18 años, que es el tiempo que deberá pasar en prisión tras ser condenado este martes por el Tribunal Popular Intermedio Número 2 de Pekín, según informa Reuters. Por supuesto, Ren no ha sido sentenciado por sus críticas al régimen, sino por otro delito muy extendido entre los altos cargos caídos de desgracia: corrupción. Y además en abundancia. A tenor de una declaración del tribunal, malversó 49,7 millones de yuanes (6,2 millones de euros) en fondos públicos entre 2003 y 2017, aceptó sobornos por más de 1,2 millones de yuanes (157.000 euros), se apropió de 61,2 millones de yuanes (7,6 millones de euros) y abusó de su poder causando pérdidas por valor de 116,7 millones de yuanes (14,6 millones de euros) en empresas estatales para obtener un beneficio personal de 19,4 millones de yuanes (2,4 millones de euros). Por todo ello, le ha caído una multa de 4,2 millones de yuanes (528.000 euros) junto a la pena de cárcel, que ha sido todavía más dura de lo que se ya esperaba. Críticas a Xi Y es que Ren, tan polémico por sus declaraciones que le llamaban el «Gran Cañón», se atrevió a criticar la gestión inicial del coronavirus por parte del presidente Xi Jinping. Aunque no mencionó su nombre, dijo que, en una videoconferencia con funcionarios que Xi había celebrado el 23 de febrero, no había visto «allí de pie un emperador mostrando su traje nuevo, sino un bufón que se había despojado de su ropa e insistía en ser un emperador». En un ensayo publicado por el portal de California China Digital Times que viene circulando desde marzo, denunció la ocultación inicial de la epidemia por la falta de una Prensa libre y criticó que «nadie revisó ni asumió sus responsabilidades, pero intentan ocultar la verdad con toda clase de grandes logros». Tan duras palabras provocaron su «desaparición» en marzo, cuando fue confinado en un centro de detención e interrogatorios para cuadros del Partido a las afueras de Pekín, recoge el periódico «South China Morning Post (SCMP)». En abril, la Comisión Central para la Inspección de la Disciplina anunciaba que estaba siendo investigado «por serios violaciones de la ley» y el 23 de julio era expulsado del Partido, allanando el camino a su procesamiento penal. Para la comisión disciplinaria, Ren estaba enfrentado al liderazgo del Partido por «una cuestión de principios» y sus artículos habían traído el «descrédito» para el país. Secretismo y rapidez del proceso En el juicio, celebrado el 11 de septiembre, Ren escogió defenderse a sí mismo, pero el SCMP publicó que los abogados contratados por su familia ni siquiera habían podido verle antes de la vista oral. Bajo un fuerte despliegue de seguridad, el juicio se llevó con el secretismo habitual del régimen chino y se rechazó la solicitud de diplomáticos de EE.UU., la Unión Europa, Japón y Australia que querían presenciarlo. A la severidad de la sentencia se suma la rapidez del proceso, que solo ha durado seis meses cuando otros casos de altos cargos llevan años. Seguramente para no implicar a su familia o sus allegados, el hasta ahora combativo «Gran Cañón Ren» confesó todos los delitos y aceptó la sentencia, que asegura haber tenido en cuenta su petición de clemencia y no recurrirá. Se apaga así una de las voces más críticas de China, que llegó a tener 37 millones de seguidores en su blog de la red social Weibo y a permitirse el lujo de hablar con bastante libertad de controvertidos temas políticos. Nacido en 1951 en la provincia costera de Shandong, su padre fue viceministro de Comercio y su madre funcionaria municipal en Pekín, pero ambos cayeron purgados durante la «Revolución Cultural» (1966-76). Como otros muchos adolescentes de su época, entre ellos el presidente Xi Jinping, él fue «enviado al campo» a la base revolucionaria de Yan´an en 1968 y luego se alistó en el Ejército, donde tuvo a su cargo un pelotón. Licenciado en 1981, ascendió en las empresas estatales con la «política de reforma y apertura» lanzada por Deng Xiaoping, pero en 1985 fue encarcelado 14 meses, al parecer por insultar a un auditor. Liberado sin cargos, siguió su ascenso meteórico en la corporación estatal Huayuan, donde se enriqueció con su brazo inmobiliario durante el «boom» de la construcción en China en los años 90 y 2000. Tanto que, según publicó el periódico oficial «China Daily» en 2010, era el presidente que más ganaba al año de las 258 compañías estatales que presentaban resultados: más de siete millones de yuanes (881.000 euros). Pero su espíritu rebelde le llevó a criticar a la televisión estatal CCTV, a la Liga de las Juventudes Comunistas y, finalmente, al presidente Xi Jinping, quien no admite ni una disensión y ha purgado al Partido desde que tomó el poder en 2012. Para abortar cualquier amenaza interna a su liderazgo, y más en estos tiempos convulsos del coronavirus que han dañado la imagen internacional de China, la sentencia contra un «principito» del régimen y magnate como Ren Zhiqiang ha sido ejemplar.
21-09-2020 | Fuente: abc.es
Starmer quiere presentarse como la opción competente frente al Covid-19 y el Brexit
El moderado y europeísta Keir Starmer asumió como líder del Partido Laborista el pasado mes de abril, sustituyendo al polémico Jeremy Corbyn, ubicado en el ala más a la izquierda de la formación y que tras cinco años al mando sufrió un varapalo en las elecciones generales de diciembre de 2019, cuando el primer ministro Boris Johnson ganó la mayoría absoluta. Su sucesor, que fuera también fiscal general, empezó este domingo su primera gran cita con el partido en su congreso anual, que durará tres días, aunque este año debido a las restricciones impuestas por la pandemia de Covid-19 se celebra de forma virtual y no en Liverpool, como estaba previsto. Con el nuevo lema en marcha: «Un nuevo liderazgo», la formación pretende poner en el centro a Starmer, cuyo desempeño durante estos meses ha sido valorado positivamente por sus seguidores, y devolver la confianza en un laborismo que bajo el mandato de Corbyn acusó serias fisuras que finalmente le pasaron factura a la hora de pedir el voto en las urnas. A principios de este mes, una encuesta de la consultora YouGov concluyó que el 42% de los votantes siente que está haciendo un buen trabajo como líder laborista, mientras que sólo el 26% piensa que lo está haciendo mal. Además de dejar atrás al exlíder y su influencia, haciendo un borrón y cuenta nueva en toda regla que permita limar asperezas a lo interno así como gestar una nueva cultura dentro de la formación, el nuevo lema pretende destacar el liderazgo de Starmer frente a un Boris Johnson que ha recibido serias críticas por su manejo de la emergencia del coronavirus así como por la gestión del Brexit. No obstante, las encuestas desvelan que pese a ello, el Partido Conservador continúa muy por encima de los laboristas, algo que sin embargo no le quita el sueño a Starmer, que por el momento y con unas elecciones aún lejos en el horizonte, tiene como objetivo principal sentar las bases de una formación renovada, algo que previsiblemente señalará en su discurso de mañana desde la localidad de Yorkshire, donde empezará la tarea de reconstrucción tras la caída del llamado «Muro Rojo» en las generales de diciembre. Sus intentos pasarán por intentar convencer a quienes abandonaron el partido, de que vale la pena volver, así como por llegar a acuerdos entre las facciones enfrentadas dentro del partido y resolver las acusaciones de antisemitismo, una de sus grandes promesas. Humildad «Es importante que el partido use la conferencia para ir más allá de criticar la incompetencia del Gobierno, y establecer políticas para defender a las personas afectadas por esta crisis laboral y de salud pública sin precedentes», dijo a la BBC Richard Burgon, secretario del Partido. «Los laboristas debemos demostrar que se puede confiar en que podemos administrar la economía, ser competentes y sensibles», dijo por su parte Rachel Reeves, diputada por Leeds, quien añadió: «Prefiero tener un primer ministro competente y sensato que el que tenemos en este momento; el público verá el contraste entre Keir Starmer y Boris Johnson, y le gustará». Para Reeves, es urgente que el partido muestre «humildad» y capacidad para «escuchar a los votantes». Angela Rayner, adjunta a Starmer, inauguró la conferencia con un mensaje de unidad para un partido en los que calificó como unos «tiempos sin precedentes». En su discurso, cargó contra el Gobierno por la gestión de la crisis coronavirus, pidió mejores condiciones para los trabajadores sanitarios y destacó que los valores de la formación son los de «una sociedad en la que las personas se unen para apoyarse mutuamente».
21-09-2020 | Fuente: abc.es
Radiografía del aumento de la violencia en Francia
Gérald Darmanin, ministro del Interior, prepara una Ley que debiera combatir el separatismo (religioso y cultural) tras haber denunciando un crecimiento alarmante de la violencia y el salvajismo, en la periferia (la «banlieue») de París y otras grandes ciudades, convertidas en una selva multicultural cuyos frutos podridos son los estallidos recurrentes de todo tipo de violencias. Manuel Valls, exministro del Interior y exjefe de Gobierno, comenta ese proyecto en estos términos: «No nos engañemos. Tras la palabra ?separatismo? estamos hablando de islamismo, el islamismo integrista de los salafistas y el islamismo de los Hermanos Musulmanes, partidarios de infiltrar la administración pública?». Dos variantes del islam francés que están en el origen de muchos estallidos de violencia. Paul Godefrood, ensayista, analiza la.. Ver Más
20-09-2020 | Fuente: elpais.com
?¡Viva África libre!?: un robo de arte africano orquestado por activistas
Cinco ladrones fueron interceptados mientras intentaban llevarse una imagen originaria del Congo para denunciar el saqueo colonial de la cultura africana
20-09-2020 | Fuente: abc.es
Tres décadas después de la reunificación alemana, persiste el déficit democrático en los estados orientales
«Claro que se cometieron errores», reconoce hoy Wolfgang Schäuble, que como ministro de Interior de Helmut Kohl redactó y rubricó con su firma el Tratado de Reunificación que dio lugar a la Alemania que hoy conocemos. «No estábamos preparados. No podíamos estarlo. Solo unos días antes de la caída del Muro hubiera sido un escándalo, un conflicto internacional, que la República Federal tuviese planes de reunificación», recuerda los sucesos de hace 30 años, «pero, como dijo Bismarck, la política cambia de un momento a otro. Kohl actuó instintivamente y correctamente, actuó con cuidado en Europa y dio mucha esperanza a la gente aquí». «Hoy se podría decir que les dio demasiadas esperanzas», bromeaba Schäuble el pasado viernes, durante la fiesta de su 78º cumpleaños. Tres décadas después de aquella redención histórica de Alemania y como presidente, ahora, del Bundestag, ha vuelto a ver ondear banderas con la cruz gamada en la escalinata de la fachada del Reichstag, durante una manifestación contra las restricciones de la pandemia, este mismo mes. «Despreciable. No vamos a permitir algo así», sentencia. No es capaz de identificar un error concreto que haya conducido a semejante «vergüenza», pero reconoce que en la reaparición de formaciones de extrema derecha, que tienen sus fuertes en los Bundesländer orientales, subyacen asuntos políticos y sociales no resueltos en la Alemania reunificada, en su papel en Europa y en el mundo, «que han de aclararse cuanto antes». «El bienestar económico, claro, pero la segunda mayor diferencia que yo veo entre la sociedad de 1990 y la de ahora tiene que ver con la política». «Nos movilizamos entonces contra el sistema comunista y por la libertad, en dirección a la democracia, mientras que ahora quienes se manifiestan contra el sistema democrático lo hacen desde posiciones de extrema derecha». Así ve el principal cambio de los Bundesländer orientales alemanes, los que pertenecieron a la RDA, el profesor Matthias Kluge, que creció en Crimmitschau, Sajonia, y fue uno de los fundadores en Königswalde de Nuevo Forum, la plataforma ciudadana de resistencia pacífica que organizó las manifestaciones populares, el movimiento que terminó derribando el Muro de Berlín. Apenas reconoce el país en el que creció, en el que el PIB per cápita era el 37% del de la Alemania occidental. Hoy es del 79,1%. «No obstante, la brecha sigue siendo notable en densidad de población y en la ausencia de grandes empresas», señala el comisario para los Nuevos Länder, Marco Wanderwitz, que apunta como principal diferencia el «déficit democrático» que observa en el este. «La tasa de aprobación del sistema democrático y de sus instituciones, que en los estados del oeste se ubica en el 91%, en el este toca techo es el 78%», justifica. Si en la Alemania del oeste el 40% se declara satisfecho con la democracia, en el este el porcentaje es solo el 22%. El 91% de los alemanes occidentales piensa que la democracia es el mejor de los sistemas políticos, pero solo apenas un 78% de los orientales suscribe esa premisa. Las actitudes hostiles hacia los extranjeros son abiertamente declaradas por más de un 20% de la población oriental y el antieuropeismo se eleva por encima del 30%. Equiparación económica «La experiencia democrática lleva su tiempo, la construcción de una sociedad civil sólida cuesta décadas», trata de explicar Wolfgang Thierse, que considera zanjada la equiparación económica, «el este tenía mayores expectativas y ha tenido menos tiempo, los occidentales tienen más cayo democrático, por así decirlo, y en el este se percibe una pérdida cultural, de identidad, si lo prefiere, que a falta de otro área de expresión le está pasando la factura al sistema político». Thierse fue elegido en las primeras elecciones democráticas de la RDA y pocos meses después pasó a formar parte del Bundestag, que presidiría años más tarde. Cree que hubieran sido necesarias iniciativas de educación política democrática que ocupasen un vacío en el que se ha enseñoreando el partido antieuropeo y antiextranjeros Alternativa para Alemania (AfD). «La reunificación no es solamente un proceso económico y social, como se ha visto a menudo, sino también un proceso político y cultural», subraya, pero recuerda que AfD está también presente, aunque con menos fuerza, en todos los parlamentos regionales occidentales. «Abordar esto como un problema del este es un error, todos nosotros tenemos un problema, lo que ocurre es que allí donde la incertidumbre y la inseguridad son mayores, se manifiesta con más fuerza, esos ciudadanos son más fácilmente presas del populismo y luchar contra eso es una tarea pendiente, no solo para Alemania, sino para muchas otras democracias occidentales». Steffen Mau, sociólogo y profesor de la Universidad Humboldt de Berlín, es considerado uno de los mejores conocedores de la mentalidad de Alemania del Este. «En su mayoría están satisfechos», dice, «al fin y al cabo, ellos conocían mejor que nadie la vida en la RDA». Mau ha constatado, sin embargo, que la mayoría de los alemanes orientales son más estatistas y menos liberales que los occidentales. «También son menos solidarios, con tendencia más pronunciada a preservar los derechos adquiridos y tienen mayor dificultad para relacionarse con los extranjeros». «Sigue habiendo Ossis y Wessis», reconoce, «todavía hay una identidad del este, incluso entre los menores de 30 años, una quinta parte se considera más alemán orientales que alemán». «Y eso», insiste, «tiene un precio».
20-09-2020 | Fuente: abc.es
El déficit democrático en los estados orientales de Alemania persiste tras 30 años de reunificación
«Claro que se cometieron errores», reconoce hoy Wolfgang Schäuble, que como ministro de Interior de Helmut Kohl redactó y rubricó con su firma el Tratado de Reunificación que dio lugar a la Alemania que hoy conocemos. «No estábamos preparados. No podíamos estarlo. Solo unos días antes de la caída del Muro hubiera sido un escándalo, un conflicto internacional, que la República Federal tuviese planes de reunificación», recuerda los sucesos de hace 30 años, «pero, como dijo Bismarck, la política cambia de un momento a otro. Kohl actuó instintivamente y correctamente, actuó con cuidado en Europa y dio mucha esperanza a la gente aquí». «Hoy se podría decir que les dio demasiadas esperanzas», bromeaba Schäuble el pasado viernes, durante la fiesta de su 78º cumpleaños. Tres décadas después de aquella redención histórica de Alemania y como presidente, ahora, del Bundestag, ha vuelto a ver ondear banderas con la cruz gamada en la escalinata de la fachada del Reichstag, durante una manifestación contra las restricciones de la pandemia, este mismo mes. «Despreciable. No vamos a permitir algo así», sentencia. No es capaz de identificar un error concreto que haya conducido a semejante «vergüenza», pero reconoce que en la reaparición de formaciones de extrema derecha, que tienen sus fuertes en los Bundesländer orientales, subyacen asuntos políticos y sociales no resueltos en la Alemania reunificada, en su papel en Europa y en el mundo, «que han de aclararse cuanto antes». «El bienestar económico, claro, pero la segunda mayor diferencia que yo veo entre la sociedad de 1990 y la de ahora tiene que ver con la política». «Nos movilizamos entonces contra el sistema comunista y por la libertad, en dirección a la democracia, mientras que ahora quienes se manifiestan contra el sistema democrático lo hacen desde posiciones de extrema derecha». Así ve el principal cambio de los Bundesländer orientales alemanes, los que pertenecieron a la RDA, el profesor Matthias Kluge, que creció en Crimmitschau, Sajonia, y fue uno de los fundadores en Königswalde de Nuevo Forum, la plataforma ciudadana de resistencia pacífica que organizó las manifestaciones populares, el movimiento que terminó derribando el Muro de Berlín. Apenas reconoce el país en el que creció, en el que el PIB per cápita era el 37% del de la Alemania occidental. Hoy es del 79,1%. «No obstante, la brecha sigue siendo notable en densidad de población y en la ausencia de grandes empresas», señala el comisario para los Nuevos Länder, Marco Wanderwitz, que apunta como principal diferencia el «déficit democrático» que observa en el este. «La tasa de aprobación del sistema democrático y de sus instituciones, que en los estados del oeste se ubica en el 91%, en el este toca techo es el 78%», justifica. Si en la Alemania del oeste el 40% se declara satisfecho con la democracia, en el este el porcentaje es solo el 22%. El 91% de los alemanes occidentales piensa que la democracia es el mejor de los sistemas políticos, pero solo apenas un 78% de los orientales suscribe esa premisa. Las actitudes hostiles hacia los extranjeros son abiertamente declaradas por más de un 20% de la población oriental y el antieuropeismo se eleva por encima del 30%. Equiparación económica «La experiencia democrática lleva su tiempo, la construcción de una sociedad civil sólida cuesta décadas», trata de explicar Wolfgang Thierse, que considera zanjada la equiparación económica, «el este tenía mayores expectativas y ha tenido menos tiempo, los occidentales tienen más callo democrático, por así decirlo, y en el este se percibe una pérdida cultural, de identidad, si lo prefiere, que a falta de otro área de expresión le está pasando la factura al sistema político». Thierse fue elegido en las primeras elecciones democráticas de la RDA y pocos meses después pasó a formar parte del Bundestag, que presidiría años más tarde. Cree que hubieran sido necesarias iniciativas de educación política democrática que ocupasen un vacío en el que se ha enseñoreando el partido antieuropeo y antiextranjeros Alternativa para Alemania (AfD). «La reunificación no es solamente un proceso económico y social, como se ha visto a menudo, sino también un proceso político y cultural», subraya, pero recuerda que AfD está también presente, aunque con menos fuerza, en todos los parlamentos regionales occidentales. «Abordar esto como un problema del este es un error, todos nosotros tenemos un problema, lo que ocurre es que allí donde la incertidumbre y la inseguridad son mayores, se manifiesta con más fuerza, esos ciudadanos son más fácilmente presas del populismo y luchar contra eso es una tarea pendiente, no solo para Alemania, sino para muchas otras democracias occidentales». Steffen Mau, sociólogo y profesor de la Universidad Humboldt de Berlín, es considerado uno de los mejores conocedores de la mentalidad de Alemania del Este. «En su mayoría están satisfechos», dice, «al fin y al cabo, ellos conocían mejor que nadie la vida en la RDA». Mau ha constatado, sin embargo, que la mayoría de los alemanes orientales son más estatistas y menos liberales que los occidentales. «También son menos solidarios, con tendencia más pronunciada a preservar los derechos adquiridos y tienen mayor dificultad para relacionarse con los extranjeros». «Sigue habiendo Ossis y Wessis», reconoce, «todavía hay una identidad del este, incluso entre los menores de 30 años, una quinta parte se considera más alemán orientales que alemán». «Y eso», insiste, «tiene un precio».
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