Infortelecom

Noticias de cristianismo

17-09-2020 | Fuente: abc.es
Alemania considera fracasada la política europea de inmigración
En una reunión a puerta cerrada con la directiva de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), Merkel expresó anoche con disgusto su frustración. Después de lograr un acuerdo histórico en el interior de la gran coalición, en el que incluso sus socios bávaros de la CSU estuvieron de acuerdo, el Gobierno alemán había acordado la acogida de 1.500 refugiados de las islas griegas. «Pero de nada sirve tomar la iniciativa si después nadie te sigue», reconoció, tras informar que ningún país europeo parece dispuesto a una decisión en este mismo sentido. Su grupo parlamentario, reticente a la medida y consciente de que fue precisamente la acogida de refugiados el elemento que sirvió de disparador a la extrema derecha en 2015, accede al trasvase desde Lesbos solamente si otros países europeos hacen su aportación en el mismo sentido, algo en lo que Merkel tenía puesta una «amplia confianza». «Pero al parecer hay gente que sigue pensando que si entierras la cabeza en la arena no te alcanzará», juzgó con amargura la canciller alemana, que dio por fracasada la política europea de inmigración. «Todos sabíamos que las condiciones en las islas griegas eran insostenibles, y que lo habían sido durante mucho tiempo», reflexionó en voz alta la canciller alemana, que se remontó al Gobierno de Alexis Tsipras. «La situación con el primer ministro Kyriakos Mitsotakis ha mejorado un poco», mencionó también, en referencia a los 12.000 de un total de 25.000 refugiados trasladados de Moria al continente. «Pero 13.000 personas en un campo pensado para 3.000? esas condiciones humanitarias no se pueden soportar», insistió, anclada en principios del cristianismo que ella tiene interiorizados como hija de pastor y que la CDU lleva en las siglas del partido, como el hecho de que si estás en condiciones de ayudar al que lo necesita, tienes el deber de hacerlo, aunque ello te perjudique. «Lesbos y el campo de Moria muestran toda la miseria de la política migratoria europea, que no es una», lamentó. «Cuando Acnur te dice que rara vez han visto un campo de refugiados en el mundo en esas condiciones, estamos hablando de los valores de Europa y de la capacidad de Europa para actuar». Constató la derrota en el intento de forjar una política europea común, aunque dejó una puerta abierta a la esperanza. «Sin embargo -dijo-, creo que Europa vale tanto para nosotros que deberíamos intentarlo». Para la canciller alemana resulta inexplicable que el resto del países europeos, al unísono, asuman posiciones que en Alemania solo defiende la extrema derecha. El único partido político en contra de acoger a las familias con niños a las que el incendio ha dejado sin campamento en Lesbos es el partido antiextranjeros y antieuropeo Alternativa para Alemania (AfD). Algunos medios de comunicación de los Länder orientales también lanzan mensajes en ese sentido, aunque son minoritarios. «Imagínense que llama a su puerta un tipo que pide ser acogido y usted le ofrece su dormitorio para huéspedes. Pero en algún momento deja de ser suficiente para él y se apodera de la sala de estar e incluso de su propia habitación. ¿Cómo debe uno reaccionar a eso?», ha dicho esta semana en un programa de radio el popular locutor André Hardt, cuyo programa se emite en horario de mañana en Radio Leipzing, Radio Dresde y Radio Chemnitz. Pero se trata de una línea de pensamiento minoritaria en Alemania. En el otro extremo, el vicepresidente del Partido Socialdemócrata (SPD) y hasta hace poco líder de las revolucionarias juventudes del partido, Kevin Kühnert, ha dado a Seehofr un plazo de 48 horas para presentar propuestas viables de rescate de todos los refugiados de Moria, emplazándolo a dimitir en caso contrario. Los Verdes, por su parte, critican la solución parche a la que en su día llegó la UE con Turquía, que supuso pagar dinero al Gobierno de Erdogan a cambio de que mantuviese contenida en su territorio la afluencia de refugiados, y piden un programa alemán de acogida más amplia. «La admisión a través de la UE es una necesidad absoluta, y esto es válido para los 13.000 refugiados», ha dicho la portavoz verde Luise Amtsberg, que considera que «Alemania es el lugar apropiado para proteger a todos ellos». Más Europa «Créanme. Sin una efectiva política europea de asilo, no lograremos una solución eficaz ni duradera», insistió ayer el ministro de Interior, Horst Seehofer, ante el pleno del Parlamento alemán «Necesitamos una mejora sustancial del trabajo conjunto con el resto de los socios europeos en este campo -dijo-, la solidaridad no significa solamente que cuando es necesaria financiación llega de la UE, la solidaridad es un principio que circula en los dos sentidos».
02-09-2020 | Fuente: abc.es
Muere «Duch», el líder torturador de los Jemeres Rojos
La muerte, que tanto prodigó durante su vida, ha acabado alcanzándole. A los 77 años ha fallecido Kaing Guek Eav, alias «Duch», uno de los líderes del Jemer Rojo que instauró en Camboya uno de los más atroces regímenes comunistas que se recuerdan en el mundo. Entre 1975 y 1979, Pol Pot y sus secuaces implantaron en este paupérrimo país del Sudeste Asiático una alienante utopía maoísta y agraria que exterminó a dos de sus siete millones de habitantes, que fueron ejecutados por motivos políticos o perecieron de hambre y extenuación en sus tristemente famosos «Campos de la Muerte». Buena parte de los primeros se le pueden atribuir a «Duch», quien dirigía la prisión de Tuol Sleng (S-21) en la capital, Phnom Penh. Por esta antigua escuela de la época colonial francesa, reconvertida hoy en museo de los horrores, pasaron más de 14.000 presos que fueron salvajemente torturados en desquiciados interrogatorios donde se les preguntaba si eran espías de la CIA, del KGB o de ambas. Espeluznantes, los retratos en blanco y negro de sus fichas policiales se exhiben hoy en sus aulas para poner rostro al horror de los Jemeres Rojos. Solo un puñado de prisioneros sobrevivieron a Tuol Sleng, ya que el resto acabó ejecutado a machetazos en «Campos de la Muerte» como el de Choeung Rk, a 15 kilómetros de Phnom Pehn y donde se descubrieron 8.895 cadáveres enterrados ? algunos con vida ? en 86 de sus 129 fosas comunes. Ese era el destino final tras pasar por la Oficina de Seguridad 21 que, con precisión aritmética y crueldad inhumana, dirigía «Duch», un antiguo profesor de Matemáticas convertido en cruel guerrillero. Por los atrocidades de Tuol Sleng, fue condenado en 2010 a solo 35 años de cárcel por un tribunal especial de la ONU, pero la sentencia fue elevada después a cadena perpetua. En 2014, la misma pena recayó sobre Khieu Samphan, jefe del Estado en la entonces Kampuchea, y Nuon Chea, el ideólogo y número dos del régimen, fallecido en 2019 a los 93 años. Junto a «Duch», son los únicos altos cargos de los Jemeres Rojos que han respondido ante la justicia por sus crímenes contra la Humanidad. Con su cabecilla, el «Hermano Número 1» Pol Pot, muerto desde 1998, solo cinco altos cargos habían sido procesados por el genocidio perpetrado contra su propio pueblo por Angkar, como se conocía al Jemer Rojo. Pero uno de ellos, el entonces ministro de Exteriores, Ieng Sary, murió en 2013 y su esposa, Ieng Thirith, quien dirigía la cartera de Asuntos Sociales y era la cuñada de Pol Pot, fue declarada incompetente para ser juzgada por sufrir Alzheimer y falleció en 2015. Todos ellos formaban parte del círculo de «iluminados», varios de ellos formados en la Sorbona de París, que querían implantar una nueva sociedad en Camboya, como «Duch». Nacido el 17 de noviembre de 1942 en la provincia de Kompong Thom bajo el nombre de Kaing Guek Eav, fue uno de los estudiantes más brillantes del país y se convirtió en profesor de Matemáticas en 1965. Tras la detención de varios de sus alumnos, se unió en 1967 a la guerrilla comunista que luchaba contra el Gobierno. Allí adoptó un nombre de guerra demasiado estridente para el suave idioma jemer, «Duch», y empezó su carrera revolucionaria hasta que fue arrestado por la Policía y torturado. Tras su liberación, el camarada «Duch» ascendió en la guerrilla dirigida por Pol Pot organizando y dirigiendo centros de detención. Una experiencia que, después de que los Jemeres Rojos tomaran el control de Phnom Penh el 17 de abril de 1975, aplicó en la prisión de Tuol Sleng o S-21. Gracias a su inteligencia, revisaba las declaraciones de los detenidos concienzudamente hasta descubrir nuevos puntos débiles que le servían para aniquilar su individualidad, quebrada por interminables sesiones de torturas y palizas. Estas eran especialmente cruentas con los cuadros de los Jemeres Rojos caídos en desgracia y acusados de traición, con los que el responsable de la prisión, y también de la Policía secreta (Santebal), no mostró piedad alguna. Tras la liberación de Phnom Penh por las tropas vietnamitas el 7 de enero de 1979, «Duch» huyó al bastión jemer de la frontera con Tailandia, aunque no pudo destruir las pruebas de las atrocidades cometidas en S-21. En los años 80, Kaing Guek Eav continuó con la docencia y hasta dio clases en Pekín, pero luego volvió a buscar el anonimato de la jungla camboyana. Tras la muerte de su esposa en 1995, «Duch» se convirtió al cristianismo. En 1999, su nombre volvió a salir a la luz gracias a una entrevista, tras la cual fue apresado. Desde entonces ha permanecido encarcelado. Aferrándose a su fe cristiana, «Duch» se arrepintió en el juicio y pidió perdón a sus víctimas. Que Dios le perdone, porque los camboyanos seguramente no podrán hacerlo.
26-07-2020 | Fuente: abc.es
El retorno del califato
En la costa turca al sur de Bodrum, en la provincia de Mu?la, hay numerosas ruinas de iglesias bizantinas. Recuerdo lo que me impresionó hace un año visitar una de ellas en Kameriye, una islita desierta, en la que varias cabras estaban aposentadas en el interior del templo. El silencio solo era roto por los balidos de los chivos hasta que apareció un barco con unos doscientos turistas rusos que se apresuraron a tomar el lugar con sus cámaras. Muchos se santiguaban. Saben que la ortodoxia tiene profundas raíces en un territorio que bajo el mandato de Recep Tayip Erdogan se está convirtiendo en la sede de un nuevo califato que aspira a desbancar a Arabia Saudí de liderazgo del islam sunní. El pasado viernes, por primera vez desde 1934, el culto musulmán volvió a Santa Sofía. Erdogan dio un paso más en la expulsión del cristianismo de Turquía. A lo largo de sus años de poder por todo el país se han convertido antiguas iglesias secularizadas en mezquitas. De ellas se ha borrado la iconografía cristiana. Ese lento cambio se empezó a aplicar en Santa Sofía en 2010, cuando se cambió la iluminación para resaltar los elementos musulmanes y ocultar los cristianos. Recordemos la historia del lugar: fue construida por el emperador Justiniano en el año 537 como la catedral de la capital de su Imperio de Bizancio. El Imperio fue conquistado por los musulmanes en el siglo XV y en 1453 las tropas del Sultán Mehmet II saquearon el templo y destruyeron sus iconos y buena parte de sus obras de arte. Lo que sobrevivió, esencialmente mosaicos de Cristo, la Virgen y otros santos, fue finalmente tapado con pintura en el siglo XVII. La catedral fue mezquita hasta que en 1934 Mustafá Kemal Atatürk la convirtió en museo. A principios del siglo XX, en la Turquía Otomana de los sultanes vivían millones de cristianos grecoortoxos y armenios. Hoy se calcula que quedan unos 60.000 armenios y apenas 2.000 fieles de la iglesia griega. El acoso sobre Santa Sofía que arrancó en 2010 dio un paso más en 2016 cuando el Gobierno autorizó -o quizá sea más exacto decir que promovió- el que desde el minarete del museo se llamara a los musulmanes a la oración. Por eso el paso dado el viernes es sólo la conclusión de lo que era previsible. Veremos ahora cómo se cubren o hacen desaparecer los símbolos cristianos que fueron restaurados cuando la mezquita se convirtió en museo. Lo que es evidente, por la actuación de Erdogan, es que no puede quedar ni un trazo del pasado cristiano de la mezquita. ¿Se imaginan lo que harían algunos en España si se intentara borrar de la mezquita de Córdoba todos los trazos musulmanes que hay en ella? Pues a pesar de que la Unesco considera el lugar Patrimonio de la Humanidad no parece que esto preocupe mucho a quienes tan preocupados están por el culto católico en la mezquita catedral cordobesa. Recordemos en esta hora que este Erdogan es el mismo con el que José Luis Rodríguez Zapatero puso en marcha aquella filfa de la Alianza de Civilizaciones en la que España ponía el dinero y Turquía marcaba la línea de actuación. La rendición de la izquierda española ante el Islam es inequívoca. Lo que hizo Zapatero en 2007 -de lo que hoy se beneficia su ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, como Alto representante de la ONU para la Alianza de Civilizaciones con sede en Nueva York- ha sido completado después con un giro aún más peligroso por el vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias entregado al islam chií de Irán. Con esta gente, no paramos de mejorar.
25-07-2020 | Fuente: abc.es
Erdogan «reconquista» Santa Sofía y se burla de Occidente
Recep Tayyip Erdogan cumplió «un sueño de juventud» y rezó en la primera fila de la reconvertida Gran Mezquita de Santa Sofía. Dos semanas después de firmar el decreto para que el templo pasara de museo a mezquita, el presidente encabezó una oración multitudinaria repleta de símbolos y gestos que evocaron a 1453, cuando el Sultán Mehmed II conquistó la entonces Constantinopla y con ella el que había sido mayor templo de la cristiandad durante casi un siglo. «Santa Sofía estará al servicio de todos los musulmanes como mezquita y de toda la humanidad como patrimonio cultural», declaró el mandatario islamista frente a la tumba de Mehmed «el conquistador», que visitó nada más terminar un rezo en el que él mismo recitó en público varios versos del Corán. Erdogan y un grupo numeroso de invitados estuvieron en el interior de una Santa Sofía cubierta con una alfombra verde de lana de 2.000 metros cuadros para no dañar el suelo y con los mosaicos bizantinos estratégicamente tapados con cortinas, para cumplir con los preceptos del islam. El imam encargado de dirigir la oración, Ali Erbas, presidente de la Dirección de Asuntos Religiosos, ascendió a un mimbar flanqueado por dos banderas verdes con una espada en su mano, símbolo de la conquista otomana. «El islam crece y los turcos están construyendo un nuevo futuro», señaló el religioso durante su intervención en esta jornada histórica que se retransmitió en directo por televisión. En las imágenes se veía a miles de personas en los alrededores del templo -350.000, según Erdogan-, muchos de ellos con camisetas y pins especiales diseñados para la ocasión con los rostros de Erdogan y Mehmed II. Este enorme templo nació como «Santa Sofía de Constantinopla», icono del Imperio Bizantino, y era sede del patriarca ortodoxo y lugar de coronaciones hasta la conquista otomana. Entonces se taparon los símbolos ortodoxos, se levantaron los minaretes y hasta 1935 fue mezquita. Ese año, Mustafá Kemal Ataturk, creador de la Turquía moderna, ordenó el final del culto y que pasara a ser un museo. Pero 86 años después Erdogan vuelve a variar su estatus. «Santa Sofía servía a Erdogan para lamentar las ?injusticias padecidas por los piadosos turcos?. A partir de ahora será una más de las 3.200 mezquitas de Estambul y sería una sorpresa ver más de cien personas rezando dentro de pocos meses», señaló en su cuenta de Twitter el analista Soner Cagaptay, autor de libros como «El imperio de Erdogan». En declaraciones al canal alemán DW, el Nobel de Literatura turco, Orhan Pamuk, calificó la reconversión de «mensaje populista que demuestra que Erdogan no respeta más el secularismo del fundador de la Turquía moderna, Mustafa Kemal Ataturk. Quieren enviar al exterior el mensaje de que no estamos contentos con Occidente y ese no es un mensaje que me gusta». El jefe de la oposición, Kemal Kilicdaroglu, del partido republicano CHP, no estuvo presente en el primer rezo no porque se opusiera a la reconversión, sino porque no veía necesario que la ceremonia tuviera que convertirse en un espectáculo mediático, según recogieron los medios locales. En la vecina Grecia comenzaron a oírse las campanas de muchas iglesias ortodoxas de todo el país a la hora en la que comenzaron los rezos, lamentando este hecho en un monumento que para los griegos sigue siendo un símbolo importante de Bizancio y de la religión cristiana: fundado y construido por emperadores bizantinos, un símbolo del cristianismo y de la identidad pluralista de la ciudad de Estambul, antigua capital del imperio bizantino. El Arzobispo de Atenas y Primado de la Iglesia Ortodoxa Griega encabezó una letanía en la Catedral de Atenas a la misma hora, y declaró que era un «día de luto y sufrimiento para toda la Ortodoxia, el Cristianismo y el Helenismo». La fecha coincidía con el aniversario de la restauración de la democracia en 1974 y el regreso del político Constanino Karamanlis tras la caída de la Junta de los Coroneles. El primer ministro Kiriakos Mitsotakis envió un mensaje a los millones de cristianos greco ortodoxos, insistiendo que el cambio de estatus de Santa Sofía no era «una muestra de poder, sino evidencia de debilidad».Y hasta el presidente Donald Trump expresó su preocupación al Arzobispo Greco Ortodoxo de América, Mons. Elpidoforos, sobre la protección de los derechos humanos y las libertades religiosas en Turquía. También el mundo cultural está sorprendido y hasta indignado: se considera que Turquía no cumple sus obligaciones con la UNESCO y «es un golpe indiscutible al patrimonio cultural de la humanidad», como afirma un comunicado del Ministro de Exteriores heleno, recordando la Convención de la Unesco de 1972. El comunicado griego también resalta que en un momento en el que se necesitan convergencias y pasos unificadores, «los movimientos que incitan a las divisiones religiosas y culturales y amplían las grietas en lugar de salvarlos, no contribuyen a la comprensión y al acercamiento de los pueblos». El cambio de uso del monumento, además de su simbolismo, representa importantes riesgos para la estructura del edificio así como la de los valiosos mosaicos y otras obras de arte de su interior, que se podrían ver dañadas o quizás sean tapadas en el próximo futuro. En la ceremonia de ayer se habían colocado nuevas alfombras con símbolos otomanes en el suelo y grandes cortinas escondían los frescos que representan a la Virgen y el Niño .
10-07-2020 | Fuente: abc.es
Erdogan cumple su sueño de reconvertir Santa Sofía en mezquita
La Justicia turca cumplió con las filtraciones adelantadas por los medios oficiales a lo largo de la semana y decidió por unanimidad anular el estatus de museo que tenía Santa Sofía de Estambul desde 1934. Este movimiento dio luz verde a las autoridades para que este templo, nacido como catedral hace 1.500 años, vuelva a convertirse en mezquita. Así se cumplirá uno de los sueños del presidente y ex alcalde de Estambul, Reccep Tayyip Erdogan, que a los pocos minutos de conocer la decisión del Consejo de Estado firmó el decreto para una conversión que hizo que el emblemático edificio pasara del ministerio de Turismo al de Asuntos Religiosos. Poco importaron los mensajes de la Unesco, que pidió a los turcos «dialogar» antes de dar este paso, o de Grecia, que calificó la decisión de una «provocación abierta» al mundo civilizado. El portavoz del parlamento, Mustafa Sentop, dijo que la abrirán al culto «lo antes posible, no más tarde de la próxima semana». Santa Sofía es una de las joyas arquitectónicas del conocido como «Cuerno de Oro» de Estambul, en la ribera occidental del Bósforo, y ha sido testigo de excepción de luchas políticas y religiosas, de ascensos y caídas de imperios. La enorme mole de piedra roja nació como «Santa Sofía de Constantinopla», icono del Imperio Bizantino, y era sede del patriarca ortodoxo y lugar de coronaciones. Durante 900 años se mantuvo como templo cristiano hasta que el sultán Mehmed II capturó la ciudad en 1453 e hizo de esta basílica una mezquita. Se taparon los símbolos ortodoxos, se levantaron los minaretes y hasta 1935 fue templo musulmán. Ese año, Mustafá Kemal Ataturk, creador de la Turquía moderna, ordenó el final del culto y que pasara a ser un museo. 85 años después, Erdogan enmienda lo que siempre consideró un «muy grave error» y el laicismo impulsado por Ataturk queda cada vez más lejos. El líder islamista anunció que se dirigiría a la nación a las 08.53 de la tarde, un gesto más para celebrar la reconversión de Santa Sofía en el 600 aniversario de la conquista otomana. «El efecto de refuerzo que este movimiento puede traer a Erdogan en cuanto a popularidad es pequeño y efímero, mientras que el daño causado a la imagen de Turquía será significativo y permanente», alertó en su cuenta de Twitter el analista Soner Cagaptay, investigador del The Washington Institute y autor de libros como ?Erdogan's Empire: Turkey and the Politics of the Middle East?. En palabras de Cagaptay, el presidente «busca dejar su sello político y religioso y en su ciudad natal y con Santa Sofía completa su trilogía de mezquitas tras patrocinar la construcción de las de Camlica y Taksim». Llamada al diálogo de la Unesco Erdogan firmó el decreto de manera inmediata, sin hacer caso al mensaje de la Unesco que le pedía «diálogo antes de adoptar una decisión que tendrá impacto en el valor universal de este lugar», incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad. Grecia, Rusia y Estados Unidos también trataron de mediar para que Turquía no alterara el estatus de este lugar, pero tampoco tuvieron éxito. La decisión del Consejo de Estado turco conlleva que Santa Sofía deje de ser un museo, pero se mantiene bajo la etiqueta de «templo», lo que significa que seguirá abierto a los turistas fuera de las horas de culto, como lo está la Mezquita Azul. Con el cambio en Santa Sofía de Estambul, Erdogan completa la quinta reconversión de iglesias bizantinas nacidas también como Santa Sofía en Trabzon, Vize, Iznik y Enez. El gobierno islamista del AKP ha sido el encargado de reconvertir todas ellas y adaptarlas al culto, aunque su impacto mediático y simbólico no se puede comparar con la de Estambul, que durante casi un siglo fue emblema mundial del cristianismo.
29-06-2020 | Fuente: abc.es
Ministro de Exteriores de Hungría: «Queremos un reparto justo del fondo de recuperación de la UE»
Hungría, como otros países de Europa del Este, registró menos fallecimientos por la pandemia del Covid-19. ¿Cuál ha sido la clave? Tomamos decisiones justo a tiempo. No fueron decisiones fáciles de tomar y fueron muy incómodas para los ciudadanos. También hicimos grandes esfuerzos en comprar a tiempo los equipos de protección en China, así como respiradores para los hospitales. Y tuvimos éxito en mantener la capacidad de nuestro sistema sanitario, acorde al número de contagiados. Otra clave fue que los húngaros han actuado como un pueblo disciplinado, incluso sin tener que introducir un toque de queda. Solo introdujimos algunas limitaciones para que los ciudadanos no pudieran abandonar sus hogares. La Ley de Emergencia de Hungría ha sido muy criticada, por su autoritarismo, en el Parlamento Europeo. Se acusa al Gobierno de Viktor Orban de gobernar a golpe de decreto.. Viktor Orban es primer ministro de Hungría desde 2010. Hemos ganado tres elecciones nacionales seguidas (2010, 2014 y 2018). Todas ellas con un amplio margen y sin necesidad de coalición. Es un Gobierno patriótico, con un partido demócrata cristiano [Fidesz] y, digamos, que la corriente internacional liberal de la política y los medios de comunicación no puede digerir que un Gobierno que vaya frontalmente contra esa corriente de opinión pueda tener éxito en asuntos como la inmigración, cristianismo, valores o el futuro de Europa. Los ataques siempre están basados en percepciones y no en hechos. Tenemos que acostumbrarnos. ¿Cuál es la posición del gobierno húngaro sobre el fondo de recuperación económica postCovid-19 de la UE que debe aún negociarse? En la mentalidad húngara hay un principio: primero trabajas, luego ganas el dinero y después te lo gastas. No estamos muy familiarizados con esa otra filosofía de «primero se gasta el dinero y luego se consigue». Pero comprendemos que esto último no es el objetivo del fondo de recuperación de la UE. Por ello no nos oponemos al fondo de recuperación de la pandemia. Pero es importante para nosotros que sea justo pues podemos estar ante un escenario en el que los países ricos reciban más que los países pobres en la Unión Europea. Para eso no hay argumentación aceptable. Ese fondo debe reconocer los esfuerzos realizados por los países antes y durante la crisis para evitar la pandemia. Hungría ha desplegado gran disciplina en su presupuesto y en términos de déficit público, que ha descendido cada año desde 2010. Y hemos relanzado nuestra economía cada año en esta década. No queremos que la irresponsabilidad sea mejor valorada que la responsabilidad. ¿Ligaría las ayudas de ese fondo a reformas estructurales de los países que lo reciban, por ejemplo, España? Nunca comento sobre cuestiones internas de otros países. Los que mejor mejor pueden juzgar las decisiones del Gobierno español son los electores españoles en las próximas elecciones. Deben ser los países los que hagan sus propias reformas. ¿En qué consiste el «orbanismo»? Nos centramos en el interés nacional. Y ya que son los húngaros los que nos votaron, nuestro trabajo es cumplir sus expectativas. Nunca abandonaremos nuestro interés nacional. Para nosotros, Hungría es lo primero. Entendemos que para Trump, EE.UU. es lo primero; o que para el presidente Sánchez, España es lo primero. Y por ello nos reservamos el derecho a decir que Hungría es lo primero. Todo ello basado en un respeto mutuo, respetando a otros países y esperando el respeto a Hungría. Somos una nación europea de mil años y por ello creo que merecemos respeto. Y por ello estamos hartos de que nos digan cómo deberíamos vivir nuestras vidas y tomar decisiones. Entonces, ¿qué atractivo puede tener para su Gobierno el proyecto de la Unión Europea? Tenemos interés en una UE fuerte. Ya que somos un país de 10 millones de ciudadanos y muy abierto a la economía. Nuestras exportaciones representan el 86% del PIB. Somos una de las diez economías más abiertas del mundo. Y el 79% de nuestras exportaciones se dirigen a países de la UE. Esto significa que si hay un país que realmente está interesado en una UE fuerte ese es Hungría. Pero tenemos un debate, con las instituciones en Bruselas, en cómo podemos obtener esa fortaleza de la UE. Nuestra posición es clara: la UE solo puede ser fuerte si los países de la UE son fuertes. Por ello, mientras más competencias se cojan de los estados miembros, más débil será la UE. Es decir, cuanto más fuertes son los Estados miembros, más fuerte es la Unión Europea. Lo de los Estados Unidos de Europa sería una aberración para ustedes.. No creemos en ello. Es un concepto que nunca aceptaremos. ¿Están más a gusto en la OTAN o en la UE respecto a cuestiones de defensa y seguridad? Somos un país que sufrió 40 años de comunismo. Y obtuvimos nuestra libertad solo hace 30 años. La OTAN es el símbolo de esta lucha. Para nosotros pertenecer a la OTAN es un asunto vital y central. Por eso estamos interesados en una OTAN más fuerte y por ello aumentamos nuestro presupuesto de defensa. También son necesarias reformas en la OTAN para adaptarse a nuevos desafíos. En inmigración Hungría también choca frontalmente con otros países de la UE como España.. Nuestra posición es muy clara: nunca recibiremos inmigrantes ilegales en nuestro país. Podemos estar seguro de eso. Es un deseo de nuestra ciudadanía, expresado en referéndum y en elecciones parlamentarias y europarlamentarias. Consideramos la inmigración ilegal como una amenaza a la seguridad, un riesgo cultural y, ahora, un riesgo para la salud. Nuestra posición es que debemos ayudar a esos países a mantener su población en casa. Si esta población abandona esos países, ¿quién los reconstruirá?. Hay una gran presión para que Hungría cambie su posición pero no lo haremos. Protegeremos nuestras fronteras.
21-06-2020 | Fuente: abc.es
El terrorista que asesinó a tres personas en Inglaterra fue investigado por los servicios de inteligencia
Khairi Saadallah, de 25 años, es el libio que el sábado a las siete de la tarde asesinó a puñaladas a tres personas y dejó heridas al menos a otras tres en Forbury Gardens, un parque público en el centro de la ciudad inglesa de Reading (Berkshire). Saadallah, residente en la zona y a quien el Gobierno británico había concedido el asilo, fue detenido por agentes de la Policía cuando intentaba huir del lugar, y lo sucedido fue calificado por las autoridades como un «incidente terrorista». Este nuevo ataque ha conmocionado una vez más al Reino Unido, frecuente blanco de la ira de los islamistas, y se suma a otros dos ocurridos en febrero y en noviembre del año pasado, en el que otros extremistas actuaron también en solitario. Este es el tercer ataque terrorista en el país desde que la alerta terrorista fuera bajada de «severa» a «sustancial» el 4 noviembre, su nivel más bajo desde el 2014. Saadallah, al igual que ha ocurrido en otras ocasiones, era conocido por las autoridades, concretamente por el servicio de inteligencia británico MI5, según revelaron medios locales, que a su vez aseguran que el atacante había pasado una temporada en prisión por un «delito menor», sin relación con actividades terroristas. La BBC informó de que el libio entró en el radar de las fuerzas de seguridad el año pasado, cuando fue objeto de una investigación tras conocerse su presunta intención de desplazarse a Siria para cometer atentados o recibir adoctrinamiento. No obstante, las investigaciones concluyeron que el hombre no suponía ninguna «amenaza genuina» ni había «riesgo inmediato», por lo que no se le abrió ningún expediente. «Problemas de salud mental» Fuentes de la Policía citadas por «The Guardian» aseguraron que el detenido «tiene problemas de salud mental», y según «The Daily Mail», se cree que llegó al Reino Unido desde Libia como turista en 2012, antes de solicitar asilo por supuestamente estar en la mira de los extremistas islámicos «por no llevar una vida religiosa estricta». Un primo suyo reveló que durante los doce meses que estuvo en la cárcel se convirtió al cristianismo, e incluso se tatuó una cruz en un brazo. Poca información ha trascendido hasta el momento de las víctimas mortales. La única identidad conocida es la de James Furlong, profesor de Historia y Ciencias Políticas en el colegio de secundaria Holt, en Wokingham. El secretario de educación, Gavin Williamson, publicó en Twitter que sus «pensamientos están con las familias y amigos de los muertos y heridos en Reading» y añadió que es «muy triste escuchar que un profesor, James Furlong, estaba entre las víctimas». El primer ministro, Boris Johnson, prometió, una vez más, cambios en las leyes para evitar que ocurran ataques como este y afirmó que «hay lecciones que aprender».
06-06-2020 | Fuente: elmundo.es
"El cristianismo no necesita de creyentes declarados para seguir floreciendo"
Tom Holland escribe 'Dominio', una historia del cristianismo que demuestra el vigor de las raíces religiosas de nuestra cultura laica. 
31-05-2020 | Fuente: abc.es
El guardián del Santo Sepulcro
La luz se cuela de nuevo por la puerta del Santo Sepulcro. Después de dos meses de clausura por el coronavirus, los fieles pueden volver a entrar a rezar en el lugar en el que, según la tradición, murió y resucitó Jesús, situado en el corazón de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Estos dos meses de encierro han sido especiales para las tres comunidades, católicos y ortodoxos griegos y armenios, que gestionan una basílica en la que, pese a estar la puerta cerrada, no se ha detenido la actividad. «Ningún día hubo interrupción de oración comunitaria de ninguna de las comunidades que habitamos en el interior, el ritmo de vida fue siempre el mismo y así vivimos también la Semana Santa, sin peregrinos, pero sin interrupciones», asegura el padre Salvador Rosas, que a sus 38 años es el guardián asignado por los católicos al lugar más sagrado para el cristianismo. Nacido en Guadalajara, México, Salvador ha vivido dos meses de encierro junto a los otros nueve frailes del convento franciscano en el interior de la basílica. «No sufrimos hambre, ni carestía, estuvimos en contacto con nuestros familiares y con los frailes en el exterior, por lo que día a día sentíamos el apoyo espiritual y experimentábamos la ayuda de Dios y la confianza en que esto terminaría», revela el religioso mexicano, que estos días sigue con preocupación las noticias sobre el avance de la pandemia en el continente americano. En los momentos más severos del encierro les tuvieron que hacer llegar la comida a través de una ventana, la acumulación de basura también supuso un pequeño contratiempo, pero «han sido detalles menores dentro de este momento que nos ha tocado vivir. Este tipo de cosas cambian la historia y no recuerdo nada tan grave desde el ataque contra las Torres Gemelas». El guardián del Sepulcro no quiere oír hablar de «teorías de la conspiración y mucho menos de castigo de Dios, porque este es un mal creado por el hombre. Debemos reflexionar. Nosotros, como personas de fe, sabemos que es algo transitorio y que tendrá un final, no debemos perder la esperanza». Sin descanso La basílica funciona «como un relojito que marca los tiempos a cada comunidad y que hace que siempre haya alguien orando», apunta Salvador para describir el status quo por el que se rige el santo lugar. El «relojito» marca tiempos y espacios y sirve para evitar choques entre las comunidades como los ocurridos en el pasado. En el caso de los católicos, la jornada gira en torno a un eje matutino, en el que se celebra la misa; el vespertino, ocupado por la procesión cotidiana; y el nocturno, protagonizado por la oración de media noche. La actividad no se ha detenido, pero se ha desarrollado en una calma poco habitual ya que «nos faltan las piedras vivas, el quinto evangelio, que son los cristianos que llegan aquí desde todos los rincones del mundo. Este es un lugar único porque recibimos todo tipo de cristianos, no solo católicos, con ritos y culturas diferentes», recuerda el guardián, que no oculta que «quizás en los meses anteriores al cierre estábamos saturados, había tanta gente que se necesitaban hasta cuatro horas de espera para poder entrar a la tumba? hemos pasado de las multitudes a la tranquilidad absoluta y el silencio». En 2019 Israel alcanzó la cifra récord de 4,5 millones de visitas y la previsión para 2020 era aun mejor, pero el coronavirus ha frenado en seco el crecimiento. La masificación del turismo religioso ahogaba las callejuelas de la Ciudad Vieja, pero llenaba hoteles, restaurantes y bazares. Recomendaciones especiales Además del Sepulcro, también la Natividad, en Belén y la mezquita de Al Aqsa, tercer lugar más sagrado para el islam, reabren sus puertas a los fieles estos días. El Muro de los Lamentos, por ser una plaza al aire libre, nunca se ha cerrado del todo, aunque la oración en este lugar santo para los judíos ha estado limitada a grupos reducidos. La reapertura es progresiva y en el caso del Santo Sepulcro se permite una presencia máxima de 50 personas, luego serán cien y así hasta volver a la normalidad. Las normas en el interior del templo son las mismas que en otros lugares y es necesario el uso de mascarilla o mantener la distancia social. «Pedimos que no se besen las piedras, ni se toquen los iconos o las vestimentas litúrgicas? pero no hay forma» «Tenemos recomendaciones especiales, pero es muy difícil que se cumplan debido a la multiculturalidad de los fieles. Pedimos que no se besen las piedras, ni se toquen los iconos o las vestimentas litúrgicas? pero no hay forma», señala Salvador frente a la piedra de la unción, que los fieles siguen tocando y besando ajenos a los más de 365.000 muertos que ha provocado la pandemia en todo el mundo. Los dos meses de encierro han mantenido al virus fuera de estos muros, pero ahora la puerta vuelve a estar abierta y los religiosos que habitan en el interior son conscientes del riego. Resulta increíble caminar en solitario en la rotonda del Edículo y escuchar el silencio. El coronavirus ha vaciado el lugar santo y Salvador reflexiona en voz alta: «Nos falta la gente para que la felicidad tras la reapertura sea completa».
26-04-2020 | Fuente: abc.es
El islam radical se alza contra un Ramadán sin mezquitas
La visión de la Gran Mezquita de La Meca casi vacía impactó este viernes en el corazón y el imaginario de millones de musulmanes de todo el mundo, en el comienzo del mes de ayuno del Ramadán, uno de los cinco pilares del islam. La imagen podría recordar la reciente estampa del Papa Francisco celebrando, junto a un puñado de fieles, los oficios de la Semana Santa en la basílica de San Pedro, pero para un musulmán ?que une en el Ramadán la Navidad, la Cuaresma y la Semana Santa? el golpe es mucho más sobrecogedor que para un cristiano. Los mensajes de los gobiernos de decenas de países de mayoría musulmana de Oriente Próximo, África y Asia han sido unánimes, y han estado respaldados por la mayor parte de las autoridades religiosas mahometanas. Este año, el mes de ayuno ?noveno mes del calendario lunar islámico? se celebrará a puerta cerrada debido a la pandemia del Covid-19. No habrá oración comunitaria en las mezquitas, ni reuniones masivas familiares en torno a la mesa para la cena de ruptura del ayuno, el «iftar», al caer la noche, después de un día solar sin comer ni beber. La penitencia, pública y obligatoria en la sociedad musulmana, se complementa al caer la tarde con la avidez por las compras, la visita a los cafés y el ambiente festivo en torno a la mesa. Este año será distinto por primera vez en la historia del islam. Para suavizar las condiciones exigidas por las circunstancias, los gobiernos que han impuesto el confinamiento y ?en muchos casos también el toque de queda? han relajado normas y horarios, para que la población sufra menos la disciplina del Ramadán y pueda comprar víveres para el «iftar», la cena de ruptura del ayuno. Pero en Oriente Próximo y en el Magreb la prohibición de abrir las mezquitas a los fieles es estricta. Los tres lugares más sagrados del islam, Meca, Medina y la explanada de las Mezquitas en Jerusalén estarán cerrados a cal y canto. No se atempera, en cambio, la prohibición de comer, beber o practicar el sexo durante el día. La Universidad Al Azhar, de El Cairo, un referente en el mundo de la corriente mayoritaria, la suní, ha dictaminado que «nadie ha podido demostrar que comer y beber prevengan de contagiarse del coronavirus». Remedando la audacia del presidente Trump, el Gran Mufti de Egipto ha ido más lejos: «El ayuno contribuye a reforzar el sistema inmunológico», ha dicho la primera autoridad religiosa egipcia. El mundo musulmán chií, más compasivo y cercano al cristianismo que el suní, ha cerrado también filas en torno a las disposiciones laicas de confinamiento, pero ha abierto la mano a excepciones en el ayuno para los contagiados. Así lo ha estipulado el líder chií iraquí, el ayatolá Sistani, mientras la voz más prominente de esa corriente ?la del Líder Supremo iraní, el ayatolá Jamenei? insta a celebrar un Ramadán «íntimo, sin salir de casa». No en vano Irán es uno de los países más devastados por el Covid-19. El toque integrista lo ha dado, irónicamente, no el consejo de los mulás sino la autoridad política El Ministerio de Sanidad iraní ha tranquilizado a la población con una lectura propia del Corán: «Según la Sharia ?reza su comunicado? quienes den positivo no están obligados por el ayuno». Millones de musulmanes se verán forzados a vivir el mes de ayuno sin mezquitas abiertas en la cuna del islam ?la península arábiga y el mundo árabe que se prolonga hasta Marruecos. Pero la amenaza de levantamiento en otros continentes, en particular en Asia ?que concentra el mayor número de mahometanos del mundo? y el África negra, ha aconsejado a las autoridades políticas abrir la mano, autorizar la apertura de mezquitas durante el Ramadán, y rezar para que la pandemia no se agrave durante estas semanas. Las organizaciones islamistas más fanáticas del planeta se concentran ?quizá por el celo del neófito? en regiones donde el Corán llegó más tarde y donde no existe una simbiosis tan estrecha entre autoridad política y religiosa como en el mundo árabe. Es el caso en particular de Pakistán, donde decenas de organizaciones radicales advirtieron por carta al Gobierno de Imran Khan que si cerraba las mezquitas en Ramadán «se enfrentaría a la ira de Dios y de los fieles». «¿Qué puedo hacer ?alegó esta semana la antigua estrella del cricket, hoy convertido en jefe de Gobierno? ¿Les decimos por la fuerza que no vayan a las mezquitas? Si van, ¿decimos a la Policía que meta a los fieles en la cárcel?». Al final acordó con los principales líderes religiosos una lista de 20 puntos para mantener los templos abiertos ?que abordan desde el distanciamiento hasta el uso de mascarillas y guantes, o la práctica de las abluciones en casa antes de ir a la mezquita?, que son casi un brindis al sol. En Indonesia, el país con más musulmanes del mundo, el gobierno ha pedido que este año se evite la tradicional peregrinación entre ciudades, dado que muchos desean vivir el ayuno con otros familiares; pero gran parte de los imanes se han rebelado contra las instrucciones civiles. En la provincia de Aceh, una de las más radicales, los clérigos han animado a los fieles a acudir a las mezquitas para las oraciones rituales durante el Ramadán, un periodo supuestamente de ayuno , purificación y crecimiento interior, y en la práctica ocasión para grandes congregaciones familiares y sociales. En Occidente, en cambio, las organizaciones musulmanas han aceptado con resignación y buen ánimo la disciplina del confinamiento para toda la población. «La preservación de la vida está por encima de cualquier otra obligación religiosa», ha sido el lema para hacerla respetar.
1
...