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Noticias de crisis migratoria

31-10-2018 | Fuente: abc.es
La segunda caravana de inmigrantes entra en México y la primera continúa rumbo Estados Unidos
La segunda caravana de centroamericanos con rumbo a Estados Unidos consiguió cruzar ayer el río Suchiate y entró en territorio mexicano. Un día después de que este contingente, de unas 2.000 personas, fuera confrontado por la policía al tratar de entrar violentamente en México a través del puente que conecta con Guatemala, los inmigrantes decidieron cruzar el río que divide ambos países, en un intento de burlar el cerco formado por decenas de policías antidisturbios. Sin embargo, los agentes federales les esperaron al otro lado del río, aunque no los detuvieron. Una vez que el grupo pisó suelo mexicano, los policías les acompañaron a registrarse a las oficinas migratorias y les dejaron ir. Horas después, las autoridades abrieron la barrera sobre el puente del río Suchiate para dejar que el resto de los integrantes de la caravana entraran en México y continuaran su marcha a Estados Unidos. Justo el día anterior había fallecido un inmigrante en un enfrentamiento con los agentes mexicanos después de que derribaran la valla que da acceso al país. Mientras tanto, la primera caravana de inmigrantes llegó a Juchitán en Oaxaca, el sur de México. Los centroamericanos que forman parte de este grupo, mayoritariamente hondureños, han recorrido algo más de 1.000 kilómetros en apenas tres semanas. El pasado 12 de octubre salieron de la ciudad hondureña de San Pedro Sula, una de las más peligrosas del mundo, para viajar dentro de un gran grupo con el que evidenciar la crisis migratoria que sufre Centroamérica, a la vez que viajar dentro de un enorme colectivo con el que protegerse de los peligros de la ruta. La primera caravana llegó a estar conformada por unas 7.000 personas, pero las últimas estimaciones calculan que son menos de 4.000, puesto que algunos de sus integrantes han decidido separarse del grupo para avanzar más rápido, mientras que más de un millar ha solicitado el estatus de refugiado en México. Además, una tercera caravana de centroamericanos se dirige también hacia la frontera de México con Guatemala.
30-10-2018 | Fuente: elpais.com
Bruselas sigue con inquietud la transición alemana
Una Alemania estable es imprescindible para afrontar la recta final del Brexit y la crisis migratoria
29-10-2018 | Fuente: elpais.com
La literatura de los niños perdidos en la frontera
Las crisis migratorias y los desaires de Donald Trump han alumbrado un nuevo género protesta
25-10-2018 | Fuente: abc.es
El Parlamento Europeo reclama a Maduro una autopsia independiente e internacional del concejal Albán
El pleno del Parlamento Europeo ha reclamado este jueves al régimen de Nicolás Maduro que permita una investigación urgente sobre la muerte del concejal opositor Fernando Albán, para lo que ha solicitado una autopsia independiente por un equipo forense internacional, que permita aclarar las circunstancias por las que la víctima cayó desde varias alturas cuando estaba detenido por la policía política venezolana. Albán fue arrestado el pasado 5 de octubre acusado de participar en un presunto atentado contra Maduro el pasado verano y falleció tres días después en las dependencias del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Aunque las autoridades afirman que el detenido se suicidó, los eurodiputados recogen en la resolución adoptada en Estrasburgo (Francia) -268 votos a favor, 25 en contra y 26 abstenciones- que pudo ser torturado. En el texto, la Eurocámara advierte de la obligación del Estado de proteger la integridad física de todas las personas que se encuentran bajo su custodia y condena las detenciones arbitrarias, el acoso judicial y administrativo con el que se persigue a opositores y activistas en Venezuela. Por todo ello, los eurodiputados reclaman a las autoridades venezolanas que tomen medidas para acabar con las violaciones de Derechos Humanos en el país, se identifique a los culpables de la represión y se garanticen las libertades fundamentales y se ponga en libertad de inmediato a todos los presos políticos. Esta resolución llega meses después de que una delegación de eurodiputados viajara el pasado junio a las fronteras de Colombia y Brasil con Venezuela para conocer de primera mano la situación del éxodo de venezolanos que huye de una «grave crisis humanitaria y de salud pública», en un país en donde el 87 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza. Los eurodiputados barajan también enviar una nueva delegación a Perú el próximo año, con el objetivo de evaluar el impacto de la crisis migratoria. Mientras, instan a Maduro a permitir la distribución sin trabas de ayuda humanitaria entre la población y pide a la UE movilizar más recursos para apoyar a los refugiados en la región.
21-10-2018 | Fuente: elpais.com
México y Guatemala, una frontera fracturada
La última crisis migratoria de Centroamérica se recrudece en la frontera entre México y Guatemala
19-10-2018 | Fuente: abc.es
Ecuador califica de «socialismo corrupto» al gobierno de Maduro y expulsa a su embajadora
En una declaración sin precedentes, el secretario de Comunicación del gobierno de Ecuador, Andrés Michelena, calificó de «socialismo corrupto, asesino y mentiroso del siglo XXI» al régimen venezolano de Nicolás Maduro, mientras que la Cancillería informaba de la expulsión de su embajadora, Carol Delgado. Así respondió Ecuador a las palabras del ministro de Comunicación e Información de Venezuela, Jorge Rodríguez, quien tildó al presidente ecuatoriano de «mentiroso» por las cifras de migrantes que llegan a Ecuador, que dio a conocer en la Asamblea General de Naciones Unidas, donde pidió «una acción continental» para los problemas de ese país. Moreno señaló que diariamente llegan a Ecuador 6.000 venezolanos, y que los niños venían con sarampión, difteria, poliomielitis y las embarazadas sin haberse hecho ni un solo control médico. En ese foro, exhortó al gobierno de Caracas a que resuelva su crisis con un «dialogo nacional, franco e inclusivo». Semanas después, (miércoles 17 de octubre), el ministro Jorge Rodríguez, sin admitir las cifras ni la crisis migratoria de su país, y sin citar el nombre del presidente Moreno, pero sí el de Ecuador, calificó al mandatario como mentiroso. «Eso le ordenaron decir en el podio de Naciones Unidas, para montar la patraña contra Venezuela», subrayó. Respuesta Venezuela, por su parte, anunció hoy que declaró persona no grata a la encargada de negocios de Ecuador en Caracas, Elizabeth Méndez, a la que dio 72 horas para que abandone el país, en reciprocidad por la expulsión de la embajadora venezolana en Quito, Carol Delgado. El Gobierno venezolano señaló en un comunicado que se vio «obligado a tomar medida recíproca» tras la expulsión de su embajadora en Ecuador, al tiempo que lamentó el roce diplomático, que calificó como «un acto inédito que atenta contra las históricas relaciones de hermandad» entre estos dos países andinos. Según Caracas, la tensión entre las dos naciones es «consecuencia del nuevo rol que le fue asignado al Gobierno ecuatoriano tras la visita del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, en el cumplimiento del plan diseñado por Washington (..) con el objetivo de forzar un cambio inconstitucional de régimen en Venezuela». En el comunicado, Venezuela además rechaza «la sistemática intromisión en sus asuntos por parte del presidente Lenín Moreno, como también la expulsión de su embajadora en Quito».
19-10-2018 | Fuente: elpais.com
Ecuador expulsa a la embajadora de Venezuela tras un fuerte choque por la crisis migratoria
El ministro de Comunicación de Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez, había acusado a Lenín Moreno de "mentir" e inflar las cifras de migrantes
18-10-2018 | Fuente: elpais.com
Ecuador expulsa a la embajadora de Venezuela tras un fuerte choque por la crisis migratoria
El ministro de Comunicación de Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez, había acusado a Lenín Moreno de "mentir" e inflar las cifras de migrantes
15-10-2018 | Fuente: abc.es
Borrell dice que no «abandonarán» las sanciones a Venezuela, pero que «facilitarán» el diálogo
El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, ha asegurado este lunes que la UE «no abandonará» las sanciones en Venezuela, sino que intentará asociarlas con un «intento de facilitación» del diálogo entre los distintos actores políticos del país americano. Así se pronunció el jefe de la diplomacia española en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de Exteriores de la UE que se celebró hoy en Luxemburgo, en la que explicó que durante este encuentro se llevó a cabo una discusión sobre la crisis que se vive en Venezuela, con el objetivo de que los Estados miembros analicen la posibilidad de fomentar un diálogo entre la oposición y las autoridades venezolanas y fijar una postura sobre la crisis migratoria que vive la región como consecuencia de la situación que del país caribeño. Borrell dejó claro que «no se trata de cambiar la política (respecto de Venezuela) y abandonar las sanciones», sino de intentar, «no una mediación», sino una «facilitación» del diálogo, ya que todos los venezolanos están de acuerdo en que se tiene que alcanzar una «solución pactada democráticamente». Esto le sirvió para rechazar «cualquier intervención militar» o el «uso de la fuerza en cualquier modalidad». Explicó que tanto él como sus colegas de Portugal e Italia, por ser los países con una población con mayor número de personas con doble nacionalidad, expresaron los puntos de vista que mantienen sobre la crisis venezolana. Asimismo, observó la necesidad de «restablecer la situación», porque la «tensión social no puede aumentar más», y reiteró la importancia de que la UE intente «facilitar» un diálogo entre los distintos actores políticos en Venezuela. «No se trata de un cambio de política, sino de modularla para ver cómo la UE puede hacer algo más que aportar ayuda humanitaria. No podemos hacer milagros, pero no podemos quedarnos indiferentes», remachó.
07-10-2018 | Fuente: abc.es
Un día en primera línea de la crisis migratoria en EE.UU.
Una nube de polvo se levanta cuando Rubén García da un portazo desde dentro de su ranchera, en otra calurosa mañana en El Paso, Texas. Con una mano en el volante, enseña un SMS que le acaba de mandar la Policía de Aduanas y Fronteras (ICE, en sus siglas en inglés), la «migra», como la conocen los hispanos. El mensaje informa de la puesta en libertad de más de 150 inmigrantes indocumentados, adultos y menores, pertenecientes a unas 75 familias, arrestados por la Patrulla de Fronteras tras cruzar el Río Grande y que han pasado varios días en centros de detención. «Díganos cómo proceder», cierra la misiva. «¿No es de locos?», suelta García. La «migra» le pregunta a él, el director de un centro de apoyo al inmigrante, Annunciation House, qué hacer con esas personas. El mensaje es solo un ejemplo de la crisis migratoria en la frontera Sur de EE.UU., con una política agresiva contra los inmigrantes que las propias autoridades no pueden acometer, azuzada desde Washington, que deja un rastro de drama humano y que es imposible saber a quién beneficia. «Es una situación desbordada», dice, mientras ataca una bolsa de cacahuetes y teclea las instrucciones a la «migra»: veinte familias a esta parroquia, treinta familias a aquella residencia de ancianos, otros veinte a esa otra iglesia? Después del escándalo de la aplicación de la política de «tolerancia cero» a familias de inmigrantes, ordenada por Donald Trump y que implicaba la separación entre adultos y menores, el presidente de EE.UU. tuvo que dar marcha atrás. Pero los arrestos en la frontera continúan y ahora los centros de detención de familias de El Paso están saturados y, de manera transitoria, se ven obligados a soltarlos mientras esperan su procesamiento por parte de un juzgado de inmigración. Rubén García, en otro de los espacios del centro de apoyo al inmigrante, Annunciation House - J.A. «Nos los mandan a nosotros porque no tienen lugar. La «migra» no quiere soltar gente a la calle», explica García, que lleva dedicado a apoyar a inmigrantes en situación difícil desde 1978, pero nunca se había enfrentado a una crisis como la que se vive en los últimos cinco años y, sobre todo, la que se desató a comienzos de verano con la aplicación de la «tolerancia cero» de Trump. En el caso de un adulto, puede estar detenido de forma indefinida hasta que le toque el turno de ver al juez de inmigración. Pero no es así para familias con menores, para los que la ley establece estándares más exigentes. «Hay gente incluso que pasa directamente andando el puente entre El Paso y Ciudad Juárez», dice en referencia la ciudad mexicana al otro lado del Río del Grande, mucho mayor que su hermana tejana y uno de los lugares más peligrosos del mundo, donde se mezclan narcos, traficantes de personas y vendedores de souvenirs. Los puentes entre ambas ciudades son el segundo paso fronterizo terrestre más transitado de EE.UU., después del que une a Tijuana y San Diego, en California. «Se entregan en el puente porque saben que la ?migra? no tiene ahora dónde encerrarlos», explica, y pone la ranchera rumbo a una de las parroquias donde llegarán por la tarde los inmigrantes. Centros abarrotados El abarrotamiento de los centros para familias es solo un ejemplo de la crisis migratoria. A poco más de media hora de El Paso, las autoridades federales han levantado un centro de detención de menores con casi 4.000 camas. Conocido como Tornillo, por la localidad fronteriza en la que se encuentra, se ha convertido en un infame campo de concentración de niños, que en las últimas semanas han sido enviados hasta aquí de forma masiva, por la noche y en autobuses después de viajes de varios días desde todos los puntos de EE.UU. «Anoche llegaron trescientos», cuenta García. Se supone que estos son centros transitorios, por los que pasan los menores hasta que encuentran un sponsor -un familiar o un amigo de la familia- que se haga cargo de ellos hasta que tengan su citación con el juez. Pero las autoridades ya reconocen que pasan detenidos de media casi dos meses y para muchos se puede alargar más. Un reciente informe oficial, elaborado por el Inspector General del Departamento de Seguridad Interior, reconocía que la Administración Trump no estaba preparada para implementar la «tolerancia cero». El ansia por mostrar «mano dura» fue contraproducente: no paró la llegada de indocumentados, solo empeoró sus condiciones de detención y forzó a las autoridades a incumplir la normativa de detención de menores. García insiste en que es imposible separar el clima político de EE.UU. de la situación que se vive hoy en la frontera. Trump ha azuzado el racismo latente en la sociedad estadounidense para auparse al poder, con el inmigrante no blanco como cabeza de turco. «Él no puede decir que no los quiere porque tienen la piel color café. Así que dice que son narcos, criminales o violadores». Hoy, sin embargo, la preocupación de García no está en los problemas estructurales de la crisis migratoria: su objetivo inmediato es preparar alojamiento y víveres para dos o tres días para los inmigrantes soltados por el ICE mientras consiguen que un familiar o amigo les pague un billete de autobús para quedarse de forma transitoria con ellos. Jueces muy duros «Se busca que se marchen de El Paso con un familiar. Este no es un buen sitio para los procesos de inmigración», dice Brinkley Johnson, una voluntaria llegada desde California. «En El Paso los jueces son muy duros». Lo confirma Linda Rivas, una abogada que da servicios legales a inmigrantes desde el centro Las Américas. «El porcentaje de personas que consigue el asilo en El Paso es muy bajo. Menos del 7% gana su caso aquí. Muchas veces no tienen la oportunidad de salir a otro sitio. En el último año, no han concedido ni una sola libertad provisional», explica. «Es una farsa del debido procedimiento legal», dice un abogado criminalista de El Paso, que prefiere mantenerse en el anonimato, sobre el tratamiento judicial a los inmigrantes indocumentados ante las violaciones de los derechos de estas personas, a las que se somete a juicios rápidos, sin posibilidad de articular una defensa. «Con la llegada del fiscal general Jeff Sessions, se está minando la independencia de los jueces en los casos migratorios», añade Rivas. «Se impone cuotas a los jueces, se les rebajan los tiempos procesales, se les quita potestad de cerrar casos». Nadie tiene la solución de un problema complejo, que va más allá de las fronteras de EE.UU. y en el se mezclan la violencia, la desigualdad, el ansia de supervivencia, la xenofobia y los intereses políticos. Pero García, mientras se afana por convencer a la dueña de un motel que aloje a treinta familias un par de noches, tiene claras tres cosas: cuando las autoridades eran más laxas, «los inmigrantes se iban al interior y ni nos enterábamos, se ponían a trabajar y se convertían en miembros productivos de la sociedad»; el inmigrante «no le quita trabajo a nadie», porque los estadounidenses no quieren partirse el espinazo recogiendo fresa en California; y si hay una víctima de todo esto son las personas que él trata de ayudar cada día, maltratadas por traficantes de personas antes de cruzar la frontera y por las autoridades después.
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