Infortelecom

Noticias de crisis humanitaria

19-01-2020 | Fuente: abc.es
Venezolanos atrapados en un limbo legal tras solicitar asilo en EE.UU.
Un largo viaje desde la ciudad de Maracaibo (Venezuela), pasando por Medellín, Bogotá, Panamá, Cancún y Ciudad Juárez hasta El Paso fue lo que vivió la familia de Rafael Villasmil para huir de la tiranía de Nicolás Maduro. El venezolano de 33 años junto a su esposa y su hija de tres años llegaron a El Paso (Texas) el pasado 12 de julio después de cruzar el río Bravo y exponer su vida con tal de no seguir siendo víctimas de la policía secreta por manifestarse en contra del Gobierno de Venezuela. «No se lo recomiendo a nadie es mejor ir por los puentes y esperar su turno sin exponer la vida», dice Villasmil para ABC. La Frontera Sur de Estados Unidos ha sido durante años la ruta de escape de los centromericanos. Ahora, los 3.169 kilómetros de frontera se han convertido en una opción más para los venezolanos que huyen desesperadamente de la crisis humanitaria en el país sudamericano. Sin embargo, la Administración de Donald Trump ha endurecido su política migratoria lo que complicó el proceso para pedir asilo en EE.UU. Desde el 16 de julio de 2019 entró en vigor una serie de medidas agresivas para los solicitantes de asilo. Una de las novedades es el programa de protocolo de protección, conocido con MPP o «Permanecer en México» que implica que deben esperar en ese país hasta que se resuelva su procedimiento. Otro cambio importante es que mientras el solicitante va a corte migratoria en EE.UU. a defender su caso estará detenido en centros de inmigrantes llamados «hieleras» por las bajas temperaturas a las que están sometidas las personas. Villasmil narra que tras pasar la «entrevista de miedo creíble» (así se conoce la primera entrevista en inmigración) tuvo que esperar seis meses escondido en México con dinero que le enviaba un familiar desde EE.UU. porque si salía a la calle podía ser secuestrado por alguno de los cárteles que operan en la frontera hasta el 6 de diciembre, día que se presentaría en la corte en EE.UU. Recuerda que le aconsejaron no llegar a la Frontera por Sonora ni por Laredo porque había muchos cárteles que estaban secuestrando a los extranjeros. «Cuando llegué al aeropuerto de Ciudad de Juárez me detuvo la policía federal, me metieron en un cuarto y me pidieron mil dólares por personas para dejarnos pasar. Amenazaron a toda mi familia con venderla a un cártel si no pagaba. Tuve que darles lo único que tenía: 700 dólares. Y me quedé sin dinero». ONG?s de venezolanos en EE.UU. reportan más de 1.300 venezolanos solicitantes de asilo detenidos Después de pasar lo peor, el 6 de diciembre Villasmil asiste acompañado de su abogado a corte migratoria: «Nos aprobaron el asilo, pero no sabemos qué pasó que nos dejaron detenidos cinco días más. Nos dieron un papel plata para cubrirnos del frío. Comíamos burrito con huevo, burrito con arroz y pollo y un sándwich de pan integral todos los días. Mi hija se puso mala y no nos dieron asistencia médica», cuenta que asegura que se reserva muchas cosas por su situación. Pero no todos corren la suerte de ser liberados. ONG?s de venezolanos en EE.UU. reportan más de 1.300 connacionales solicitantes de asilo detenidos. Según la Embajada del Gobierno interino de Venezuela en el país la cifra llegó a estar en 1.300, pero ha disminuido a 900, informa David Alandete desde Washington . La Embajada está trabajando con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en sus siglas en inglés) para que los venezolanos esperen en libertad bajo fianza hasta que sea resuelto su caso. Rolando Vázquez, abogado de migración, dice que cuando las personas piden asilo se entregan a las autoridades, si superan la entrevista de miedo les dan cita para asistir a Corte, pero si no los deportan. Es ahí cuando se presenta el problema pues como Venezuela y EE.UU. rompieron sus relaciones hace más de dos años las personas quedan en un «limbo legal» y, por lo tanto, permanecen detenidas. «Hay personas que llevan más de un año en un centro de inmigrantes», dice Vázquez. Asegura a su vez, que hay muchas injusticias con los casos de asilo. «A la familia Villasmil el juez les aprobó el asilo, la defensa no apeló y ellos tenían que quedar en libertad. La Embajada venezolana no atendía mis llamadas, pero hice tanto ruído por redes sociales que me terminaron prestando atención. Ellos enviaron una carta a «Border Control» y mis clientes salieron inmediatamente». Asimismo señala los peligros a los que se someten los inmigrantes sin medir los riesgos: «Tengo clientes que han salido de Venezuela cruzando trochas (pasos ilegales) hacia Colombia, toman un vuelo de Bogotá a Monterrey (México) y allí cogen un taxi que es sumamente peligroso hasta la frontera que queda a dos horas por 700 dólares». Detenidos en el aeropuerto Hay otros que entran con un visado por el aeropuerto y cuando le niegan la entrada piden el asilo. «El proceso es diferente. A ellos los meten automáticamente en centro de detención y están por un año o más», explica el abogado Rolando Vázquez. Esto fue lo que le sucedió a la hermana de Carlos Meléndez, que viajó a Miami el pasado 10 de junio y pidió asilo en el aeropuerto. Desde Miami la trasladaron a Texas junto a 1.500 inmigrantes más y después a Misisipi. «A mi hermana la trasladaron al Adams County Correctional Center (Misisipi) y nos han negado su salida bajo fianza», dice el joven quien asegura que ella puede salir bajo fianza porque su entrada fue legal a EE.UU. Tras siete meses detenida, su asilo aún no ha sido resuelto, pasó la entrevista creíble y está en un limbo esperando fecha para ir a corte. «¿Cuánto más tiene que esperar allí dentro? La violación de los derechos humanos es gravísima no los deportan ni los dejan en libertad. He pagado 9.000 dólares en abogado y no hemos podido sacarla de la cárcel», lamenta profundamente Meléndez.
18-01-2020 | Fuente: abc.es
El intento de tomar el Congreso le pasa factura a Maduro y refuerza a Guaidó
Tras su intento fallido de tomar por la fuerza la Asamblea Nacional, Nicolás Maduro ha perdido más apoyos entre la población de Venezuela y Juan Guaidó ha recuperado terreno como líder de una oposición que llegó a 2019 dividida y ahora parece ganar fuerza. Esas son las principales conclusiones de la primera encuesta sobre el frustrado golpe al poder legislativo del 5 de enero, realizada dentro de Venezuela entre el 8 y el 10 de enero y que fue presentada en Washington este viernes. El sondeo también refleja los desafíos a los que se enfrenta una oposición incapaz de consumar el cambio de régimen un año después de la jura de Guaidó. En general, un 64% de los encuestados califica de mala la gestión que Maduro hace del país. La opinión sobre él como líder es en un 65,5% negativa. Ambos porcentajes suben levemente con respecto al anterior sondeo realizado por More Consulting en diciembre. En total, un 55,4% de venezolanos opina que Maduro está igual de debilitado o más que hace un año. La actuación de Guaidó como líder de la oposición mejora sensiblemente tras el 5 de enero. El presidente de la Asamblea Nacional llegó a diciembre con un bajo índice de aprobación, del 39,7%, que ahora sube al 45,7%. Guaidó es más popular que Maduro Aun así, son mayoría los que creen que la gestión de Guaidó es regular, mala o muy mala: un 50,4%. Eso sí, en general como político Guaidó es mucho más popular que Maduro. Un 44% tiene una opinión favorable o muy favorable de él; un 34% la tiene regular, mala o muy mala, y el resto se abstiene. Un año después de que jurara el cargo de Presidente Encargado, Guaidó está, según un 61% de los encuestados, más debilitado, por su incapacidad de evacuar a Maduro del poder. La encuesta la realizó More Consulting con 806 conversaciones telefónicas dentro de Venezuela. El margen de error es del 3,45%. Entre los entrevistados, un 28,1% se dice contento con el régimen; un 30,7% se confiesa opositor, y el resto permanece independiente. El director de la consultora, Luis Vidal, dijo en la presentación de la encuesta en el centro Adrienne Arsht para América Latina del ?think tank? The Atlantic Council, que por necesidad la muestra de población tiende a sobrerrepresentar a los partidarios del régimen, dado el éxodo de casi cinco millones de personas afectadas por la grave crisis humanitaria del país, buena parte de ella represaliados y desafectos del régimen. De los que conocen a Luis Parra, el diputado sobornado que intentó juramentarse como presidente de la Asamblea en sustitución de Guaidó, una mayoría tiene una opinión desfavorable de él. No lo conocen un 61% y un 29% lo rechaza. En general, y a pesar de cierto desconocimiento de los hechos del 5 de enero, un 45% de venezolanos considera a Guaidó presidente de la Asamblea, apenas un 16% a Parra y el 35% cree que ninguno de los dos tiene legitimidad. Oposición dividida y enfrentada La división mostrada por la oposición a finales de 2019 le pasa factura a los líderes de la Asamblea Nacional y el gobierno de transición. Un 56% cree que los opositores a Maduro carecen de estrategia, aunque un 51% cree que podría llegar a hacer algo bueno por el país. Un 65% de encuestados quiere que «cese la usurpación» del poder por parte de Maduro con elecciones, y solo un 29,5% opina que debe mantenerse en la presidencia hasta que acabe su mandato en 2025. Aun así, preguntados por lo que en realidad creen que ocurrirá, un 48% afirma que Maduro maniobrará para quedarse en el poder. Entre las posibles salidas a la crisis, un 49% prefiere elecciones. Sólo un 7% aprobaría una intervención militar extranjera y un 4% un golpe de Estado. De entre los opositores, Guaidó es el más valorado. Un 33% dice que le representa, frente al 3% de Maria Corina Machado. El resto, incluidos Leopoldo López y Henrique Capriles, no llega al 3%. Más preocupante para la oposición es que un 44% de encuestados dice que nadie les representa.
17-01-2020 | Fuente: abc.es
Los cubanos introducen en Venezuela sus métodos de tortura para hacerlas más crueles
La injerencia cubana en Venezuela ha recrudecido en los dos últimos años los métodos de tortura que emplea el régimen de Nicolás Maduro en la represión sistemática de la disidencia, incorporando «innovaciones» que aumentan el sufrimiento de las víctimas, de acuerdo con el último informe anual del Instituto Casla, que han presentado este viernes en Madrid la directora de esta organización, Tamara Suju, y la exeurodiputada Beatriz Becerra. La perforación de uñas en manos y pies para pasar los cables de las descargas eléctricas, el uso sistemático de bolsas plásticas para asfixiar a los torturados, el colgamiento con grúas sin tocar el suelo durante los interrogatorios, las lesiones en los genitales al ejercer violencia sexual o la intoxicación con sustancias psicotrópicas desconocidas son algunos de los ejemplos del ensañamiento que ha introducido la presencia de los llamados «isleños» en la cúpula del aparato represor, de acuerdo con el documento de la citada organización, con sede en Praga, que promueve la democracia y el estado de derecho. Según Tamara Suju, «el régimen se ha vuelto más sanguinario y usa la tortura como castigo ejemplarizante». Desde 2017, asegura, se están registrando «las torturas más terribles, porque la intención ahora es llevarlas al punto de pedir a sus familias que no denuncien, que no digan nada, porque cualquier cosa que dicen significa quitarles las visitas y los abogados durante meses». Desde hace años, Suju viene trasladando los casos de torturas y la lista de sus responsables a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional, que abrió en 2018 un examen preliminar sobre la situación de Venezuela y que espera resolver a principios de este año su competencia sobre las denuncias, para entonces valorar la admisibilidad del caso. «El régimen se ha vuelto más sanguinario y usa la tortura como castigo ejemplarizante», según la directora del Instituto Casla, Tamara Suju Partiendo del «caos general» en que está sumida Venezuela, «donde la crisis humanitaria se cruza con la represión sistemática», el estudio del Instituto Casla se centra en el empleo de la tortura, en especial desde la División General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) que dirige Iván Hernández Dala, y en cómo el régimen cubano y su estructura represiva han influido para que «los patrones de las torturas se incrementen, cambien o sean innovadores». A lo largo de 2019, año en el que se produjeron acontecimientos como la juramentación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela en enero o el fallido intento de sublevación de abril, el Instituto Casla recibió nuevos testimonios referidos a 83 víctimas directas de presuntas violaciones de derechos humanas y crímenes de lesa humanidad. «El 100% de las víctimas fueron torturadas en centros de detención o en zonas militares, con la particularidad de que 13 de ellas fueron trasladadas, además, a centros clandestinos de torturas donde podían realizarlas sin que sus gritos pudieran ser escuchados por otros testigos». La citada Dgcim, bajo la influencia de oficiales cubanos, se ha convertido en el órgano represor de civiles y militares más cruel, estando presente en el 95% de los casos denunciados de detención arbitraria, tortura y violencia sexual, según el Instituto Casla. «El recrudecimiento del crimen de la tortura y los terribles métodos aplicados en el 2019 fueron dirigidos en su mayoría por la Dgcim, involucrados también en hechos de represión que conllevaron a asesinatos, detenciones arbitrarias, torturas y desplazamiento forzado de personas, junto a la Guardia Nacional, el Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional), las FAES (Fuerza de Acciones Especiales), la PNB (Policía Nacional Bolivariana) y los colectivos (bandas de paramilitares armados por el régimen)». La organización alerta en su informe de «la importancia que tiene la presencia cubana en la inducción y represión que lleva el régimen venezolano contra toda la población», basándose en testimonios de exfuncionarios de inteligencia y desertores, así como de militares y civiles que han indicado cómo participa el régimen de la isla en la inducción de la represión. La cabeza que «organiza, controla y conoce todo sobre quiénes son, cuántos llegan, qué hacen y cómo participan» es el embajador de Cuba en Venezuela, explica el estudio, que recalca: «Nada sucede sin su conocimiento». «Los cubanos instruyen constantemente en técnicas de represión, intimidación y seguimiento, a miembros de la FANB e inteligencia, para que ellos realicen labores de investigación y espíen a sus propios compañeros y sus familias, a líderes políticos y sociales, y hacerle seguimiento directo al malestar social», continúa. Además, estas labores de inteligencia cubana se realizan «con pleno conocimiento» del ministro de Defensa, Vladimir Padrino; el Comando Estratégico Operacional (Ceofanb) a cargo de Remigio Ceballos, y la propia Dgcim. Más aún, detalla que el G2 (inteligencia cubana) y Gruce (Grupo Estratégico Cubano) estarían implicados directamente en la tortura en Venezuela. Los «isleños», como los llaman los propios militares y funcionarios venezolanos, tendrían su propia sala de operaciones en las intalaciones militares conocidas como Fuerte Tiuna, en Caracas. Así mismo, cubanos acreditados con credenciales de la Dgcim «dan órdenes a generales venezolanos y entrenan a funcionarios de inteligencia, que se suman a cientos de personas en todo el país, y son conocidos como ?Los Acreditados? o Dgcim paralelo», señala el informe. El Instituto Casla recoge que entre 2018 y 2019 han muerto tres personas bajo custodia del Estado: el concejal Fernando Albán , el exmilitar Modesto Díaz y el capitán Rafael Acosta . «En estos dos últimos años las golpizas y torturas por días y semanas vienen acompañados de hambre, deshidratación, humillación y vejación tanto física como psicológica», explica la organización, que añade: «Las víctimas son privadas de alimentos y agua, y en muchos casos, cuando se las suministran, los obligan a comer del piso como animales». Los nuevos métodos Entre los patrones de torturas detectados en estos dos últimos, el estudio apunta las «esposas y ataduras por largos periodos de tiempo, fuertemente ajustadas para causar heridas a propósito en las muñecas e incluso parálisis en los dedos», así como las «asfixias y ahogamientos mediante el uso de bolsas plásticas». Mientras que en el periodo 2013-2017 ese método representaba el 6% de las denuncias de tortura con asfixia, en 2018-2019 fueron el 54,6%, con 106 víctimas. Han aumentado las descargas eléctricas, con 93 personas sometidas a esa tortura en los dos últimos años, con «innovaciones» para aumentar el dolor como la perforación de uñas de las manos y de los pies para pasarles los cables de la descarga. A las víctimas se les pone o incrusta agujas u objetos metálicos en tetillas y genitales o debajo de las uñas para, a través de ellos, hacer las descargas, o se les mete cables en los testítculos o en el ano, explica el Instituto Casla entre otras técnicas. También se dan dos nuevos patrones en los colgamientos de los torturados: en unos casos se les cuelga sin que toquen el suelo, atados con las manos delante o en la espalda por largos periodos de tiempo, y en otros dejando que apenas la parte delantera de los pies toque la superficie, en algunos casos llantas de ruedas de coche, permaneciendo días enteros en esa posición. También hay novedades en la violencia sexual sobre las víctimas. Según el informe, en estos dos años el 34% de las víctimas tenían lesiones en sus genitales, producto de las torturas, como descargas eléctricas intensas y prologadas, o golpes y patadas. A ello se suma el uso de sustancias psicotrópicas desconocidas. La organización ha obtenido testimonios de personas que dicen haber sido drogados o haberse sentido mareados mientras los torturaban o interrogaban. Se utilizan productos químicos que dan a tomar a las víctimas o polvos que colocan en heridas sangrantes de la piel. En la variación de estos patrones, insiste el Instituto Casla, «han estado involucrados directamente los cubanos». «Cuando me torturaban había militares cubanos con su uniforme. Los identifico a cada uno», afirma el expolicía Gilberto Rafael Martínez Daza Durante la presentación del documento en Madrid se proyectaron vídeos de algunos de los testimonios recogidos. Entre ellos el del expolicía Gilberto Rafael Martínez Daza, que describe su detención por la FAES, su traslado a un centro clandestino y las crueles torturas sufridas durante ocho días con varios de esos métodos -asfixia con bolsas plásticas, choques eléctricos en los genitales, colgamientos..-, con la participación de «militares cubanos con su uniforme». «Los identifico a cada uno», asegura. «Las torturas no distinguen edad ni condición social, y hay víctimas a partir de los 14 años de edad», señaló Tamara Suju, que mostró un vídeo con el testimonio de un joven, Frank Alonso Flores, detenido y torturado a los 16. Otras novedades de estos años son la utilización de una cámara frigorífica en los sótanos de la Dgcim, las torceduras de miembros superiores e inferiores, la utilización de un camión blindado y de un ascensor en los sótanos de la Dgcim, o de centros de torturas clandestinos. «Los que apoyan a la tiranía son cómplices» Beatriz Becerra pidió durante la presentación del informe que los países europeos se sumen a las denuncias ante la Corte Penal Internacional. «Son crímenes que no prescriben», señaló la exeurodiputada española, que pidio que esas torturas sean «investigadas y juzgadas». En esa línea, Tamara Suju dijo que «ojalá algún país europeo se sumara a la denuncia ante la CPI», al tiempo que criticó a los eurodiputados españoles que se alinearon este jueves con Maduro en una votación (los de Unidas Podemos y EH Bildu, así como Carles Puigdemont y Tony Comín). «Los que están del lado de la tiranía son cómplices de crímenes de lesa humanidad y la historia se lo va a reclamar», advirtió. Para la directora del Instituto Casla, es además «importante para los venezolanos, para la justicia internacional y las víctimas de estos crímenes» la reelección de Luis Almagro como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), a la que se someterá en marzo, dado el apoyo que ha brindado hasta ahora a la causa por la democracia en el país caribeño. «No nos podemos permitir que la OEA pase a ser un club de amigos, como era antes», apuntó.
11-01-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. revela que intentó sin éxito matar a otro poderoso comandante iraní en Yemen
La Casa Blanca acusó este viernes directamente al régimen de Irán de ser responsable de la caída del vuelo PS752 con 176 personas a bordo, y prometió una respuesta adecuada cuando las pesquisas hayan concluido. Según la legislación internacional, las autoridades norteamericanas tienen la potestad de participar en la investigación, porque el avión siniestrado, un Boeing 737-800, fue fabricado en Estados Unidos. El Gobierno estadounidense hizo pública su respuesta oficial al ataque con misiles contra dos de sus bases militares en Irak, cuya autoría ha reivindicado Irán. La Casa Blanca dictó sanciones contra ocho altos mandos del régimen iraní, entre ellos el comandante de las fuerzas paramilitares Basij, Gholamreza Suleimani, y el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Shamjani. Además, EE.UU. penalizará el sector industrial metalúrgico de Irán, que considera una de las principales fuentes de liquidez del régimen. «Con estas medidas, le cortamos al régimen de Irán el acceso a miles de millones de dólares», dijo al anunciar las sanciones el secretario del Tesoro [ministro de Economía] Steven Mnuchin. «Seguiremos aplicando sanciones económicas hasta que Irán desista de sus acciones terroristas y se comprometa a no desarrollar armas nucleares», añadió. Fue precisamente en el anuncio de esas sanciones, que ya había avanzado Donald Trump, cuando el Gobierno de EE.UU. reveló que dispone de información que confirma que el vuelo PS752, de la aerolínea Ukraine International Airlines, fue abatido por un proyectil iraní, probablemente lanzado por error. Según dijo el secretario de Estado [ministro de Exteriores] Mike Pompeo: «Creemos muy probable que el avión fue abatido por un misil iraní. Vamos a esperar a que culmine la investigación antes de llegar a una conclusión final». El jefe de la diplomacia norteamericana añadió que «cuando la investigación llegue a su fin, el mundo tomará las medidas adecuadas en respuesta». Ya el jueves, Trump en persona había avanzando que su Gobierno estaba convencido de que el responsable de derribar el avión era el régimen iraní. «Puede que fuera un error», dijo el presidente norteamericano, sin dar más detalles. Posteriormente, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, acusó de forma más directa a Irán. De los 176 muertos, al menos 56 eran pasajeros canadienses. El avión cayó el miércoles, horas después de que Irán atacara con misiles balísticos dos bases militares de EE.UU. en Irak, en respuesta a la muerte, ordenada por Trump, del general Qassem Suleimani, uno de los comandantes con mayor poder en la República Islámica. En esos ataques, contra posiciones militares de EE.UU. en la provincia de Al Anbar y en Erbil, no hubo ninguna baja. Ataques a embajadas Durante el anuncio de sanciones de este viernes, los ministros de Trump no revelaron los motivos que llevaron al presidente norteamericano a autorizar la muerte del general Suleimani en un ataque con misiles lanzados desde un dron [avión no tripulado]. El jefe diplomático fue escueto en sus explicaciones cuando fue preguntado por la prensa. «Teníamos información concreta de una amenaza inminente, y esa amenaza incluía ataques contra embajadas de EE.UU., y eso es todo lo que puedo decir», dijo Pompeo. El jueves, el presidente Trump había dicho que la embajada estadounidense en Irak podía haber sido uno de los objetivos. El miércoles la Casa Blanca dio explicaciones sobre el ataque contra Suleimani en el Capitolio. El secretario de Defensa, Mark Esper, y la directora de la CIA, Gina Haspel, se reunieron con líderes republicanos y demócratas en la Cámara de Representantes y el Senado para trasladarles los detalles de inteligencia de los que disponían. Esas reuniones no contentaron a todos, y un senador republicano, Mike Lee, dijo que había recibido «los peores informes de la historia, al menos desde el punto de vista militar». Un día después, el jueves, la Cámara de Representantes, con mayoría demócrata, votó a favor de limitarle a Trump la capacidad de declararle la guerra a Irán. Esa moción aún debe ser refrendada por el Senado, que controlan los republicanos. El Gobierno norteamericano también reveló que el jueves de la semana pasada, el mismo día en que mató al general Suleimani, el presidente Trump autorizó otra operación, contra un comandante responsable en parte de las operaciones de Irán en Yemen, Abdul Reza Shahlai. Esa otra operación fracasó, según publicaron ayer varios medios nacionales estadounidenses, entre ellos la cadena CNN. La muerte de Shahlai, sumada a la de Suleimani, hubiera sido un duro golpe para la república islámica, mermando su capacidad de interferir en los conflictos de otros países en Oriente Próximo. El general Suleimani era el máximo responsable de las operaciones de Irán en Irak, en cuyo conflicto mató, según el Pentágono, a casi 700 soldados estadounidenses. De hecho, Suleimani murió en Irak, cuando acababa de aterrizar en el aeropuerto de Bagdad. En Yemen, el régimen iraní ha apoyado a los rebeldes hutíes, que en 2014 tomaron la capital, Saná, y abrieron una guerra civil que ha dado pie a una de las peores crisis humanitarias del mundo. Recientemente, el número de bajas en el conflicto en Yemen superó los 100.000 muertos. Desde el inicio de las hostilidades, Irán se ha enfrentado a Arabia Saudí por el control de ese país. Los saudíes han formado una coalición árabe que ha bombardeado posiciones estratégicas, pero que no ha sido capaz de doblegar a los rebeldes apoyados por Irán.
07-01-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. admite que subestimó el apoyo de Rusia a Maduro
El gobierno de Estados Unidos hace a Rusia responsable de haber mantenido a Nicolás Maduro en el poder a pesar de la fuerte presión internacional, y le acusa de haber quedado, junto a Cuba, como uno de los únicos países del mundo en justificar el uso de la fuerza por parte del régimen para impedir el acceso al parlamento de diputados elegidos democráticamente para un voto crucial en el que iban a elegir presidente. Washington anuncia además medidas contra Moscú por ser el facilitador de los abusos de Maduro. Según Elliott Abrams, el representante especial de EE.UU. para la crisis venezolana, ?a medida que el régimen está más y más desesperado, se han hecho más y más dependientes de Rusia en 2019, y el papel de Rusia en la economía, especialmente en el sector del crudo, es cada vez mayor?. Según cifras de la diplomacia norteamericana, Rusia adquiere y revende un 70% del crudo venezolano, habiéndose convertido en el salvavidas financiero de Maduro. ?No es que a Maduro le queden muchos aliados, pero los que le quedan deben replantearse su apoyo al ver cómo al régimen le quedan tan pocos apoyos que se ve obligado a enviar tropas a acordonar la Asamblea Nacional?, añade Abrams. Este veterano embajador advierte además de que EE.UU. estudia responder al Kremlin: ?Estamos estudiando de cerca el rol de Rusia y no vamos a permitir el nivel de apoyo que hemos visto en los últimos meses sin reaccionar?. Sí reconoce Abrams un error: «Si hemos cometido un error es el de haber subestimado la intensidad del apoyo de Cuba y Rusia al régimen, que son los dos grandes pilares que sostienen a Maduro». <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Mientras que <a href="https://twitter.com/jguaido?ref_src=twsrc%5Etfw">@JGuaido</a> y la <a href="https://twitter.com/AsambleaVE?ref_src=twsrc%5Etfw">@AsambleaVE</a> continúan adhiriéndose a un proceso democrático y a la voluntad del pueblo de <a href="https://twitter.com/hashtag/Venezuela?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#Venezuela</a>, la dictadura de Maduro se aferra desesperadamente al poder a través de sobornos y de fuerza bruta. La democracia prevalecerá.</p>&mdash; Michael G. Kozak (@WHAAsstSecty) <a href="https://twitter.com/WHAAsstSecty/status/1214575197396836353?ref_src=twsrc%5Etfw">January 7, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Uno de los efectos positivos que interpreta Washington de los hechos acaecidos en Caracas en los pasados días es el refuerzo de Guaidó y el cierre de filas de la oposición. Ayer, el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, aplaudió en declaraciones a la prensa ?cómo los partidos políticos de Venezuela se han unido tras la reelección de Guaidó?. Así, Pompeo, que coordina la política exterior de Donald Trump, promete ?un sostenido apoyo al presidente Guaidó? a lo largo de 2020. Parte crucial de ese apoyo son por un lado nuevas ayudas económicas para aliviar la catastrófica crisis humanitaria que vive Venezuela y una ronda de sanciones económicas entre cuyos objetivos pueden estar los diputados opositores que traicionaron a Guaidó y se dejaron sobornar por el chavismo. Preguntado por si EE.UU. sancionará al diputado Luis Parra, que se intentó juramentar presidente de la Asamblea Nacional sin quorum (número de individuos necesario para que un cuerpo deliberante tome ciertos acuerdos), el embajador Abrams dice: ?vamos a sancionar, como estamos sancionando, desde el año pasado, a gente involucrada en la destrucción de la democracia en Venezuela?. Dado el recurso a la violencia contra diputados por parte del régimen, queda en el aire ahora el plan de Washington de facilitar algún tipo de proceso de transición en el que tengan representación facciones y mandos del chavismo que no sean Maduro. Abrams dice que sigue convencido de que hay chavistas que desaprueban el intento de apropiarse del Parlamento, pero que no hablan por temor a ser represaliados. De todos modos, preguntado por ABC afirma que ?la decisión de con quién y con quién no podemos trabajar se tomará cuando llegue el momento?.
31-12-2019 | Fuente: abc.es
Los venezolanos en el exterior envían remesas por casi 4.000 millones de dólares
Muchos venezolanos logran sobrevivir en medio de la crisis humanitaria que atraviesa su país gracias a las remesas que envían quienes han salido de sus fronteras. Los alrededor de 3,4 millones de venezolanos en el exilio enviaron a Venezuela en 2019 cerca de 4.000 millones de dólares, además de contribuir con importantes aportes en medicinas, comida y ropa. De acentuarse la crisis, las remesas podrían acercarse en 2020 al 6% del PIB, teniendo en cuenta que este puede retroceder otro 35% según la última previsión del FMI. También en Nicaragua, el exilio y la caída económica derivadas de la situación política han llevado a un salto en el peso de las remesas, que en 2018 superaron el 11% del PIB. Un estudio publicado por Diálogo Interamericano, un think tank de Washington, calculaba en 3.470 millones de dólares las remesas recibidas en Venezuela en 2018. El estudio indicaba que el 75% de los emigrantes venezolanos remitieron entre el 20% y el 25% de sus ingresos. De Estados Unidos salieron 1.518 millones de dólares, 614.000 dólares de Perú, 226.482 de Colombia, 252.924 de Chile, 112. 845 de Panamá y 60.075 de Ecuador. Estas cifras no siguen la proporción de venezolanos en cada uno de esos países, pues entran en juego otras variables, como el nivel social de los emigrantes o el nivel económico del país de acogida. Por ejemplo, Colombia se ha nutrido especialmente de una migración que sale a pie, de baja cualificación profesional, por eso el millón de venezolanos que residen allí envían menos dinero que el casi medio millón que se encuentra en Estados Unidos, con acceso a mejores salarios. Debido a la desconfianza hacia lo canales oficiales, por la corrupción y el control político que realiza el régimen, hay venezolanos que envían los fondos no a través de bancos o agencias, sino de mecanismos no formales o cuentas de terceros. Eso es mayoritario en el caso de Chile y Costa Rica, donde el 72-74% de los venezolanos residentes que mandan remesas lo hacen buscando modos alternativos y en ocasiones triangulando con otros países o personas, de acuerdo con Diálogo Interamericano. Esto explica que los datos del Banco Central de Chile, por ejemplo, sitúen en primer lugar las remesas de colombianos y peruanos, cuando los venezolanos se han convertido en la primera comunidad extranjera en el país. El 40% recibe ayudas del extranjero En un parecido volumen de remesas se mueve también la estimación de la consultora venezolana Ecoanalítica, que destaca el fuerte incremento de las sumas remitidas a medida que se disparaba en los últimos años el número de exiliados y empeoraban las condiciones de vida en Venezuela. De los 78.000 millones de dólares en 2016 se pasó a 1.138 millones en 2017 y 2.500 en 2.500, según las encuestas realizadas. Para 2019 se esperaban 3.700 millones de dólares. Otra encuesta, de Consultores 21, registra que el 40% de quienes viven en Venezuela han recibido dinero del exterior, y el 32% lo recibe de modo regular. Los impulsores de una aplicación para la recepción directa de dinero, Cash Remesa, calculan que de agravarse aún más la crisis humanitaria en el país y seguir la hemorragia de población que marcha a otros países, las remesas podrían llegar a ser en 2020 el 6% de un PIB cada vez más achicado por el encogimiento de la economía. Sin credibilidad las cifras oficiales del PIB, que este año el Banco Central de Venezuela volvió a dar tras cuatro de «apagón» de datos, las estimaciones indican que el volumen de la economía venezolana podría rondar los 75.000 millones de dólares Dependencia creciente en Nicaragua Las economías de los países del Triángulo Norte centroamericano ?Guatemala, El Salvador y Honduras?, que cuentan con una gran cantidad de emigrantes en Estados Unidos, dependen aún más de las remesas que envían esos expatriados (hasta un 20% del PIB en el caso hondureño), pero se trata de países más pobres, sin la riqueza petrolera de Venezuela. El fenómeno migratorio de Nicaragua ha sido distinto de sus vecinos del Triángulo Norte. Aunque también ha habido emigración hacia Estados Unidos, el mayor desarrollo de su vecina Costa Rica ha atraído a algo más de la mitad de los casi 700.000 nicaragüenses viviendo en el exterior. La crisis económica provocada por la violenta represión de protestas llevada a cabo por el gobierno de Daniel Ortega ?el PIB de Nicaragua cayó un 3,8% en 2018 y se espera que haya caído otro 5% en 2019? ha acentuado la necesidad de las remesas, a las que contribuye también las personas que han debido salir del país por la presión política. De los países latinoamericanos que más remesas reciben, Venezuela y Nicaragua son los únicos con economías en contracción. Si entre 2014 y 2017 las remesas enviadas por los emigrantes nicaragüenses estaban estabilizada entre el 9,6% y el 10% del PIB, en 2018 subió al 11,2%. Según las cifras del Banco Central de Nicaragua, en la primera mitad de 2019 se había recibido ya la mitad del volumen de remesas del año anterior, que fue de 1.501 millones de dólares.
27-12-2019 | Fuente: abc.es
Venezuela termina el año como el país más violento de América Latina
En 2019 Venezuela se mantiene como uno de los países con mayor número de muertes violentas en la región y en el mundo con un saldo estimado de 16.505 homicidios que representan una tasa de 60,3 muertes violentas por cada cien mil habitantes. En conversación con ABC, el director ejecutivo del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), Roberto Briceño León, aseguró que la disminución de cifras no representa una mejoría de la crisis social, sino todo lo contrario, «el empeoramiento de las condiciones de vida y de la crisis humanitaria compleja que atraviesa el país». Los suicidios también han ido en aumento en los últimos cuatro años. Pese a la censura oficial, el OVV ha estimado que la tasa de suicidios oscila entre 9 y 10 casos por cada 100.000 habitantes, lo que representa un incremento del 140-170% desde 2015 a 2018. En términos generales se ha reducido la cifra de muertes violentas, pero el saldo de Venezuela está «muy por encima de cualquier de los otros países considerados violentos en América Latina». Menos «oportunidades» Este es el tercer año de disminución sostenida de muertes violentas. En 2018 Briceño León había anunciado que se produjeron unos 23.047 asesinatos en Venezuela, por lo que el país cerró ese año como el más violento de América Latina. Aunque el año pasado registró una reducción de 2.000 homicidios con respecto a 2017, la cifra todavía estaba entre las más altas de la región, al situar la tasa nacional de 81 homicidios por cada 100.000 habitantes, «prácticamente el doble de lo que se esperaba en Honduras». ABC tuvo acceso al Informe Anual 2019 del OVV, donde se hace un exhaustivo estudio de la grave crisis social que asuela al país. Se clasifican las muertes violentas en tres tipos. De las 16.505 muertes, hay 6.588 asesinatos cometidos por los delincuentes, en segundo lugar hay 5.286 homicidios cometidos por los cuerpos de seguridad del Estado y que son clasificados como muertes por resistirse a la autoridad, y por último unas 4.632 muertes causadas por una intencionalidad indeterminada. En 2019, comparando con otros países de la región, Venezuela encabeza la lista de muertes violentas con una tasa de 60 homicidios por cada 100.000 habitantes. Le siguen El Salvador con 48, Jamaica con 47, Honduras con 42, Colombia con 25, México con 22 y Brasil con 19. El informe también detalla las causas de la disminución de las muertes violentas. En primer lugar se debe a la destrucción de la actividad económica, la quiebra y cierre de empresas y el empobrecimiento del país, la emigración masiva y la falta de dinero. En vez de atracar a la gente, los delincuentes prefieren otras actividades más lucrativas como el tráfico de drogas, minerales y oro, contrabando de gasolina o la extorsión de las empresas. Por otra parte, los delincuentes venezolanos han emigrado hacia otros países. La falta de servicios públicos y de dinero ha restringido el entretenimiento de la gente. Después de las siete de la noche las calles están solitarias por la inseguridad. «La inmensa letalidad policial se ha convertido en un factor relevante en la reproducción de la violencia en el país. Las muertes provocadas por los policías se mantienen en niveles extremadamente altos, registrándose en 2019 un promedio de 14,5 personas muertas cada díadel año a manos de los cuerpos de seguridad», añade el informe.
27-12-2019 | Fuente: abc.es
Más de 5.000 personas han muerto en 2019 en Venezuela a manos de las autoridades
En 2019 Venezuela se mantiene como uno de los países con mayor número de muertes violentas en la región y en el mundo con un saldo estimado de 16.505 homicidios que representan una tasa de 60,3 muertes violentas por cada cien mil habitantes. De todas ellas, más de 5.000 se han perpetrado a manos de las autoridades venezolanas. En conversación con ABC, el director ejecutivo del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), Roberto Briceño León, aseguró que la disminución de cifras no representa una mejoría de la crisis social, sino todo lo contrario, «el empeoramiento de las condiciones de vida y de la crisis humanitaria compleja que atraviesa el país». ABC tuvo acceso al Informe Anual 2019 del OVV, donde se hace un exhaustivo estudio de la grave crisis social que asola al país. Se clasifican las muertes violentas en tres tipos. De las 16.505 muertes, hay 6.588 asesinatos cometidos por los delincuentes, en segundo lugar hay 5.286 homicidios cometidos por los cuerpos de seguridad del Estado y que son clasificados como muertes por resistirse a la autoridad, y por último unas 4.632 muertes causadas por una intencionalidad indeterminada. Los suicidios también han ido en aumento en los últimos cuatro años. Pese a la censura oficial, el OVV ha estimado que la tasa de suicidios oscila entre 9 y 10 casos por cada 100.000 habitantes, lo que representa un incremento del 140-170% desde 2015 a 2018. En términos generales se ha reducido la cifra de muertes violentas, pero el saldo de Venezuela está «muy por encima de cualquier de los otros países considerados violentos en América Latina». Menos «oportunidades» Este es el tercer año de disminución sostenida de muertes violentas. En 2018 Briceño León había anunciado que se produjeron unos 23.047 asesinatos en Venezuela, por lo que el país cerró ese año como el más violento de América Latina. Aunque el año pasado registró una reducción de 2.000 homicidios con respecto a 2017, la cifra todavía estaba entre las más altas de la región, al situar la tasa nacional de 81 homicidios por cada 100.000 habitantes, «prácticamente el doble de lo que se esperaba en Honduras». En 2019, comparando con otros países de la región, Venezuela encabeza la lista de muertes violentas con una tasa de 60 homicidios por cada 100.000 habitantes. Le siguen El Salvador con 48, Jamaica con 47, Honduras con 42, Colombia con 25, México con 22 y Brasil con 19. El informe también detalla las causas de la disminución de las muertes violentas. En primer lugar se debe a la destrucción de la actividad económica, la quiebra y cierre de empresas y el empobrecimiento del país, la emigración masiva y la falta de dinero. En vez de atracar a la gente, los delincuentes prefieren otras actividades más lucrativas como el tráfico de drogas, minerales y oro, contrabando de gasolina o la extorsión de las empresas. Por otra parte, los delincuentes venezolanos han emigrado hacia otros países. La falta de servicios públicos y de dinero ha restringido el entretenimiento de la gente. Después de las siete de la noche las calles están solitarias por la inseguridad. «La inmensa letalidad policial se ha convertido en un factor relevante en la reproducción de la violencia en el país. Las muertes provocadas por los policías se mantienen en niveles extremadamente altos, registrándose en 2019 un promedio de 14,5 personas muertas cada día del año a manos de los cuerpos de seguridad», añade el informe.
26-12-2019 | Fuente: abc.es
De las bombas de Siria a las de Gaza
Más de 500.000 muertos, al menos 6,6 millones de desplazados internos y 5,6 millones de refugiados. Esta es la fotografía en números de la guerra que sufre Siria desde 2011, un conflicto que ha provocado «la crisis humanitaria más devastadora del siglo XXI», según Naciones Unidas. Un conflicto que no ha terminado. Las fuerzas leales a Bashar Al Assad, con el firme apoyo de Rusia e Irán, han logrado retomar el control de la mayor parte de un país que tiene amplias zonas arrasadas y al que muchos refugiados no quieren volver por temor a la temida mujabarat, los servicios de seguridad, que vuelven a estar plenamente operativos, o a tener que cumplir el servicio militar obligatorio. Desde el estallido de la guerra un sirio sabe cuándo se alista, pero no cuándo va a poder colgar el uniforme porque el Ejército necesita muchos hombres para mantener todos los frentes abiertos. Los sirios emigraron a todo el mundo, en Turquía hay 3,6 millones, en Jordania son 654.000, en Líbano casi un millón, a Europa llegaron más de un millón en la oleada que se produjo en el verano de 2015? y esa búsqueda de un lugar seguro empujó a algunos a pasar de una guerra a otra y acabar, incluso, en sitios como Gaza. «Éramos 24, pero ya solo quedamos ocho sirios sirios, hay también otros sirios palestinos que llegaron a partir de 2011 y que tienen parientes aquí. En Gaza la vida es más segura que en nuestro país, pero el bloqueo hace que todo sea complicado, te sientes ahogado», confiesa Anas Abou Ajineh desde una de las dos habitaciones que alquila en Beit Lahia, al norte de la Franja. Este joven de 25 años, natural de Damasco, asegura que forman un grupo diferente al de los refugiados palestinos expulsados en 1948 de Israel, que buscaron refugio en Siria y que 70 años después se convierten en refugiados por segunda vez, pero esta vez en la Franja. El Comité para los Palestinos de Siria en Gaza eleva a 360 familias, unas 1.200 personas, las que forman parte de estos refugiados por partida doble. Refugiados que llegaron a una Franja en la que un 70 por ciento de sus dos millones de habitantes lo forman también palestinos que, como ellos, fueron expulsados de sus tierras por Israel en 1948. Los palestinos quieren regresar a sus raíces, donde hoy se levanta el Estado judío, y recuerdan que la resolución 194 de la ONU defiende su derecho al retorno. Los sirios, en cambio, no quieren volver a Siria mientras siga Bashar Al Assad en el poder y apuntan a Europa, Estados Unidos o Canadá. Anas guarda su pasaporte, ya caducado, que contiene los sellos de Líbano y Egipto, los dos países que pisó antes de llegar a la Franja. Un documento sin vigencia, pero guardado con mimo y que no presenta una sola doblez. «La guerra no llegó a mi barrio, yo vivo a las faldas del monte Qasium, pero me negaba a ir al servicio militar y escapé con la excusa de que quería estudiar en Egipto. Eran los últimos días de Mohamed Mursi como presidente, no me gustaba nada la situación en El Cairo, me comentaron la opción de venir aquí y lo hice. Llegué en 2013 y desde entonces no he podido salir. Llevo dos años en la lista de espera de Acnur (agencia de la ONU para los refugiados), la única forma que tenemos para poder abandonar la Franja», cuenta este joven de sonrisa risueña, que habla con tono calmado desde una habitación tan pequeña y humilde, como limpia y ordenada. Mursi fue un paréntesis en la historia reciente de Egipto, el primer presidente elegido de forma democrática en el país pertenecía a los Hermanos Musulmanes y tenía muy buena relación con Hamás, grupo islamista que también ganó las elecciones, gobierna en Gaza desde 2007 y que es el brazo palestino de la cofradía. El golpe militar de Abdel Fatah Al Sisi, puso fin a la buena relación entre El Cairo y Gaza y volvió el férreo bloqueo en la línea que marca Israel. Lo más duro para Anas es no poder encontrarse con su familia, que permanece en Damasco. «Nos vemos gracias al Skype, sabemos que es imposible juntarnos porque estoy encerrado por Israel y Egipto, pero es mejor que estar muerto, ¿no? Era muy arriesgado ir al Ejército en esos momentos. Algún día podrá salir y desde mi país de acogida será más fácil organizar un encuentro», comenta Anas, quien sabe que «no podré volver a pisar Damasco con este régimen porque al haber estado tantos años en Gaza me considerarán terrorista, no sería prudente». Resignación y realismo. Cocinero cotizado La soledad de Anas en su piso de soltero del norte de la Franja contrasta con la vida social de Warif Qassem. Llegó en 2012 a Gaza después de abandonar Alepo, cruzar a Turquía y de allí volar a Egipto. «Mi plan inicial era alcanzar Polonia e incluso presenté todos los papeles necesarios para solicitar un visado, pero me salió la oportunidad de un buen trabajo en un restaurante de la Franja. Primero vine unos días de visita y me gustó porque tiene un aire a la costa siria, a Tartús, así que acepté el trabajo y regresé», recuerda con una amplia sonrisa en la cocina del Cedar, el restaurante en el que trabaja. «Los palestinos son mucho más próximos a nosotros que los egipcios», añade al tiempo que repasa la lista de los primeros encargos que tiene para la noche. Además de pizzas y pasta, ha establecido un espacio especial en la cocina en el que elabora recetas tradicionales que preparaba en el Café de Alepo y que son muy solicitadas por el público. Warif entró a Gaza por un túnel, el problema es que tras la caída de Mursi Al Sisi ordenó dinamitar todos los túneles de contrabando por los que mercancía de todo tipo, armas incluidas, y personas cruzaban de forma ilegal a Gaza. Con cada explosión se cerraba una puerta de salida para Warif. Pese a todo, este cocinero se siente «afortunado porque tengo un buen contrato y me he casado aquí tengo una hija». Su problema es el mismo que el de su compatriota Anas, «la sensación de vivir cercado es asfixiante y por eso busco una salida y espero la llamada de Acnur». A la espera de esa llamada, sigue con su frenético día a día en el que su trabajo se ha convertido en una escuela para los aspirantes a chef que le rodean y que, por culpa del bloqueo, no pueden ni soñar con salir de Gaza para perfeccionar sus recetas. El cerco asfixia, pero a Warif la Franja le parece un lugar más seguro que una Siria en la que ya no le queda familia. «Estamos repartidos en Dinamarca, Alemania y Turquía? todos fuera. Nadie se plantea volver porque lo que vivimos allí fue brutal y el régimen sigue en el poder», asegura. La vida le ha puesto bajo las bombas en su Alepo natal y en el lugar que eligió para refugiarse, «pero no se puede comparar el tipo de bombardeo, allí nos lanzaban barriles explosivos que pueden caer en cualquier parte. Aquí los ataques tienen mucha más precisión. Son dos formas diferentes de entender la guerra, pero ya escapé de una en mi país y ahora tengo que hacerlo de otra».
17-12-2019 | Fuente: abc.es
Haití, el país del vudú, los zombis y las revueltas de esclavos
En uno de los muelles de Burdeos, con el rostro alzado, la mano sobre el pecho y su mirada suspendida sobre las aguas del río Garona, la estatua de Modeste Testas asalta a los paseantes, sorprendidos por una efigie que rescata una memoria donde no hay épica, sino dolor. Testas, que vivió entre 1765 y 1870 y murió a la edad heroica de 105 años, nació en África Oriental, donde fue capturada para ser vendida como esclava, transacción que se llevó a cabo en la costa occidental del continente. Comprada por los hermanos bordeleses Pierre y François Testas, que le dieron su apellido, la joven fue trasladada a la colonia de Santo Domingo, hoy Haití, que permaneció bajo dominio francés hasta 1804. Allí, la mujer, obligada a ser la concubina de François, vivió junto a los negocios de sus dueños, dedicados al cultivo de azúcar, una labor donde la mano de obra era obtenida de la trata negrera. Condenada a una vida de servidumbre, la fuerza de la Historia cambió su destino. En 1789, el estallido revolucionario en París, el Juramento del Juego de Pelota para dotar de una Constitución a Francia y la redacción de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, viajaron a través del océano como una corriente eléctrica que animaba al levantamiento contra la injusticia. Santo Domingo no pudo esquivar esa sacudida. Lo que allí ocurrió, como recuerda el periodista Vicente Romero (Madrid, 1947) en su nuevo libro, «Tierra de zombis. Vudú y miseria en Haití» (Foca, 2019), fue excepcional: los esclavos se alzaron para obtener la libertad. «Quienes se habían sublevado en 1791 contra el yugo imperial -como se lee en ese trabajo- habían sido los esclavos de las grandes plantaciones, no los hijos de los administradores, militares y negociantes europeos que proclamarían las independencias nacionales de otros países, manteniendo su dominio y sus privilegios de clase sobre los indígenas». Aterrorizado por la violencia que se desató en la isla, François Testas huyó a Estados Unidos, donde finalmente concedió la libertad a sus esclavos, entre ellos a Modeste, en 1795. Como toda revolución, en la de Santo Domingo hubo excesos y sangre, que enturbiaron el agua limpia del deseo de libertad. También particularidades que la alejaron de las europeas. Romero las recoge en su libro, donde narra sus siete viajes al país entre 1981 y 2011 y desvela los misterios que esconde el vudú, una religión que sirvió como palanca para levantar a los sublevados. «Hubo ''Espartacos'' negros que lucharon contra el racismo, proclamando que todo el mundo era negro. Fue una rebelión sin una ideología común, porque solo una minoría era ilustrada. Lo que aglutinó a los esclavos fue el vudú, que no es una religión espiritista, sino monoteísta, que cree en el ''Bondye'', como el ''Bon Dieu'', el ''Buen Dios''», explica el periodista a ABC, durante una entrevista. El Código Negro, establecido por Luis XIV en 1685, es un documento único para estudiar la crueldad del trato que se dispensaba a los esclavos de la colonia. Su Artículo 38, por ejemplo, dicta: «Al esclavo fugitivo que haya estado fugado durante un mes a contar desde el día en que su amo le haya denunciado ante la justicia, se le cortarán las orejas y se le marcará con una flor de lis sobre una mejilla; si reincide otro mes a contar igualmente desde el día de la denuncia, se le cortarán las corvas, y será marcado con una flor de lis sobre la otra mejilla; y, la tercera vez, será castigado con la muerte». No está de más recordar el evento fundacional de la lucha de los esclavos haitianos por la libertad, muestra valiosa de cómo el vudú inundó el espíritu de esa batalla. En su libro, Romero describe la ceremonia vuduista de Bois-Caïman, celebrada el 14 de agosto de 1791. Reunidos bajo el liderazgo del esclavo Dutty Boukman, el resto de sometidos, «entre el ritmo frenético de los tambores sagrados y las danzas rituales del vudú», degollaron «a un cerdo negro», para ungir «con su sangre a los asistentes», y rogaron por la victoria sobre «el hombre blanco». Acto seguido, se desató una oleada de asesinatos, que incluyó a «miles de hacendados y sus familias, así como los empleados de bancos, trabajadores mulatos, negros libertos y esclavos sospechosos de complicidad, tolerancia o simplemente piedad con sus amos», que Romero considera una herencia de la brutalidad que los colonos habían ejercido antes contra los esclavos. La abolición de esa práctica comenzó en agosto y septiembre de 1793 y se concretó en febrero de 1794, cuando la Convención Nacional aprobó un decreto para abolir la esclavitud en las colonias, aunque solo desapareció definitivamente tras la independencia, liderada por Jean-Jacques Dessalines, en enero de 1804. En cualquier caso, el lazo entre política y fervor religioso no se limitó a esa primera revuelta. Tocado con un sombrero de copa y vestido de traje, François Duvalier, responsable de la dictadura que asoló al país entre 1957 y 1971, año de su muerte, disfrutaba infundiendo terror de esa guisa, que recordaba a la loa del «Baron Samedi», que en el vuduismo representa a la muerte. Una loa es una especie de espíritu. «El Estado no se desarrolló en Haití», razona Romero. «La medicina rural no llegó hasta el siglo XX, hasta los años 40 o 50. La gente acudía al brujo, que practicaba la medicina natural, y también era la fuente de Justicia», añade. Precisamente, fruto de esa ausencia, se desarrolló el aspecto más polémico del vuduismo, el más arraigado en la cultura popular mediante las películas, las novelas y las series: la zombificación. El periodista , que conoció ese fenómeno de primera mano durante sus viajes, señala que ha sido estudiado por la ciencia y responde a una explicación que no tiene nada que ver con lo sobrenatural. Dos protagonistas de su libro dan las pistas definitivas para comprender en qué consiste: por un lado, Max Beauvoir, una de las autoridades del vuduismo, que explica a Romero que la zombificación es un castigo que se aplica a las personas que han tenido un mal comportamiento en la comunidad, y, por otro, el psiquiatra Lamarque Douyon, que desvela que ese estado se provoca mediante la tetradontoxina, un veneno que contiene el pez globo. Algunas de las víctimas de la zombificación, que parecen estar muertas, llegan a recibir sepultura y son luego desenterradas por sacerdotes vuduistas, que pueden explotarlas como mano de obra esclava. Familias que habían dado por muertos a sus seres queridos, por ejemplo, se habían reencontrado con ellos al cabo de los años, aunque la salud mental de las víctimas era, en muchas ocasiones, irrecuperable. «Haití -lamenta Romero- necesitaría un plan de inversión brutal». Desde el siglo XIX, el país, una de las colonias más ricas de Francia, ha padecido crisis continuas, regímenes brutales y desastres naturales que han pulverizado las esperanzas de convertir esa tierra en un lugar feliz para sus ciudadanos. En 1825, el presidente Jean-Pierre Boyer aceptó pagar a París «150 millones de francos en oro como indemnización por la independencia», una deuda que «frustró definitivamente todos los sueños revolucionarios por los que se había vertido tanta sangre», como recuerda el periodista en su libro. La dictadura de los Duvalier, padre e hijo, comenzó en 1957 y se prolongó hasta 1986, arrasando las libertades y sumergiendo al país en la miseria. En 2011, un terremoto causó unos 310.000 muertos, desencadenando una crisis humanitaria. En el Índice de Desarrollo Humano de 2019, Haití, de los 189 países que componen la lista, ocupaba el puesto 169. La esperanza de vida, según el Banco Mundial, es de 64 años. Amnistía Internacional denuncia las violaciones de los derechos humanos y Human Rights Watch lamenta la pobre escolarización de los niños. Lugar misterioso y abatido por las crisis, en Haití, como afirma Romero en la conclusión de su libro, recogiendo las palabras de Alejo Carpentier, convive lo «real-maravilloso», la religión y los ritos fantásticos, con el drama, real y nada fascinante, de ser ser el país más pobre del hemisferio occidental. El libro del periodista, una crónica rigurosa que se lee con placer, nos permite comprender mejor esa tierra.