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Noticias de crisis humanitaria

16-07-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. se encamina al cuarto de millón de muertos por Covid-19
«Tenemos casi la tasa de mortalidad más baja». Donald Trump insistía este martes en una rueda de prensa ?convertida en mitin de campaña? desde el jardín de las rosas de la Casa Blanca en minimizar la incidencia de la pandemia de Covid-19 en EE.UU. El dato no es cierto ?hay muchos países con mejor tasa de mortalidad frente al coronavirus, con independencia del indicador? y muestra la voluntad del presidente de EE.UU. de salir bien parado de un a crisis humanitaria y económica que le ha estallado en el año de su reelección. La realidad, sin embargo, es tozuda. Los datos muestran que las cifras de muertos han bajado mucho desde las peores semanas de la pandemia, en marzo y abril, cuando.. Ver Más
10-07-2020 | Fuente: abc.es
La instauración de la pobreza en Venezuela
El enorme impacto que ha producido la publicación de los resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2019-2020 -ENCOVI-, realizada por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales, de la Universidad Católica Andrés Bello, tiene una muy probable explicación: ha llegado para ratificar, con los adecuados y precisos instrumentos de las ciencias sociales, lo que los venezolanos constatamos todos los días en nuestra experiencia cotidiana: que Venezuela ha perdido aquel halo o aquella imagen o aquella esperanza de país rico, para devenir en poco más de dos décadas, en un país no solo empobrecido, sino cada día más y más venido a menos. Estructural y extendidamente pobre. El informe demuestra que los padecimientos no se corresponden a situaciones aisladas o coyunturales, sino que hablan de una nación entera doblegada a los múltiples padecimientos de carencias, estrecheces, dificultades y falta de perspectivas. Somos un país pobre, que ha perdido un pedazo sustantivo de su población efectiva, 5 millones de personas que, en un cortísimo período de tiempo, han migrado -han huido- a otras naciones. Somos un país súbitamente envejecido, que liquidó una parte de su bono demográfico (que es la ventaja que consiste en que el número de personas en edad de trabajar supere al número de personas dependientes -niños y adultos mayores-). Somos un país paupérrimo, en el que aumenta la tasa de mortalidad infantil; disminuye la esperanza de vida; crece el número de las viviendas en condiciones de precariedad; en el que sube la tasa de hacinamiento; donde la inmensa mayoría de los hogares han sido sometidos a erosivos procesos de desestructuración. Somos un país devastado y exhausto: que solo excepcionalmente tiene acceso a servicios básicos como agua, electricidad e internet. Somos un país mísero, en el que 96% de las familias vive en condiciones de pobreza, y en el alrededor de 4 de 5 de estas familias vive en condiciones de pobreza extrema. Somos un país en el último peldaño de la existencia, donde la inmensa mayoría pasa hambre, vive subalimentado -no se consumen las mínimas proteínas necesarias para la vida-. Somos un país desgarrado, donde la desnutrición infantil tiene la categoría de epidemia: afecta a 30% de la población, lo que autoriza a cualquier ciudadano de bien, a presumir las peores expectativas al respecto, es decir, que todas estas realidades continuarán empeorando mientras se mantenga el régimen de Maduro en el poder. Este proceso de empobrecimiento rápido y masivo no es el producto de una desgracia sobrevenida. Es la meta de un plan con un específico propósito: erosionar a la sociedad venezolana, hacerla dependiente del uso político de la renta petrolera, debilitar su capacidad de defender la democracia y las libertades. Ya lo sabemos: no había ni programa industrial, ni ejes de desarrollo, ni modelo económico alternativo, ni genuino deseo de erradicar la pobreza. El régimen nunca escuchó las advertencias que, en marzo de 1999, economistas y gremios empresariales comenzaron a formular con urgencia: las políticas que se anunciaban nos conducirían a la destrucción de la economía productiva, arrasarían con el empleo, provocarían realidades de hambre y enfermedad en todo el territorio. Las denuncias que se hicieron entonces, tenían un legítimo fundamento: apenas se hizo con el poder en Cuba, Fidel Castro se embarcó en la tarea de destruir la economía de la isla, cuyo saldo no tardó en materializarse: un brutal empobrecimiento, del que no han podido recuperarse nunca, y que ha convertido al comunismo cubano en un poder mendigo, especializado en someter a su población y vivir de la ayuda extranjera. Pero lo que probablemente nadie previó, al menos hasta 2004-2005, es que la destrucción sería tan eficaz, tan amplia, tan sistemática y tan profunda. No se estimó que la corrupción y los ilícitos adquirirían la categoría de políticas de Estado, ni que con fundamento en prácticas diseñadas de violación de los derechos humanos y políticos, se produciría una apropiación de los bienes públicos, que la nación venezolana sería manejada como un botín, y que una pequeña oligarquía político-militar haría suyo hasta el último dólar de las arcas públicas, en una operación delincuencial, que ha acabado por empobrecer, de forma extrema, a la inmensa mayoría de la nación venezolana, ese 96% del que habla el reporte de la Encuesta de Condiciones de Vida 2019-2020. Hay que reconocerlo: han superado las peores expectativas. Han sido capaces de violar las leyes, de desconocer los poderes legítimos, se han apropiado de las riquezas y más de tres centenares de bandas organizadas se han repartido pedazos enteros del territorio para usarlo, explotarlo de forma ilimitada y con plena garantía de impunidad. El poder practica la ruindad, se asocia con delincuentes y narcotraficantes, busca aliados entre terroristas y ladrones de toda ralea y, cada vez que lo cree necesario, detiene, tortura y mata. El debate sobre el hambre en Venezuela es, ahora mismo, un callejón sin salida: todos los indicadores sugieren que continuará empeorando. Se incrustará, con sus atroces efectos, en cada familia venezolana. Venezuela está en medio de una crisis humanitaria, cuya prospectiva es todavía más sombría. Así las cosas, la sociedad venezolana y sus aliados internacionales están obligados a actuar de inmediato: unir las fuerzas, concentrar la presión y producir en corto plazo, el cambio que las familias venezolanas demandan. Es cosa de vida o muerte.
24-06-2020 | Fuente: abc.es
Borrell visita la frontera de Grecia con Turquía con el ministro de Exteriores griego
El Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Común, y actual vicepresidente de la CE, Josep Borrell, ha visitado esta mañana, acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores griego, Nikos Dendias, el puesto fronterizo de Kastaniés, tras un viaje en helicóptero sobre la frontera entre Grecia y Turquía. Borrell fue informado también en detalle por los representantes de la Policía y del Ejército helenos sobre la situación actual y escuchó las denuncias griegas sobre las provocaciones del país vecino, que utiliza la excusa de la crisis humanitaria y de los refugiados para «enviar a gente inocente» a la frontera, intentando hacerlos entrar en territorio heleno. Desde Ankara, se han escuchado amenazas de un nuevo movimiento de migrantes para entrar en Europa a través de Grecia. Política neotomana El ministro Dendias dejó claro que la postura griega es siempre defender las fronteras griegas, que también son las europeas, y seguir cumpliendo el derecho internacional a todos los niveles. Acusó al gobierno de Ankara de provocaciones y de seguir una política neotomana, amenazando con sus declaraciones y provocaciones la soberanía griega. Afirmó que «hoy, después de un breve descanso debido a la pandemia, Turquía ha reiterado que sus fronteras terrestres con Europa están abiertas, su Guardia Costera acompaña embarcaciones llenas de migrantes en dirección a las islas griegas». E inistió en que el país vecino insiste en socavar la seguridad, estabilidad y paz en el Mediterráneo oriental. Josep Borrell, por su parte, expresó no sólo su solidaridad personal, sino también la de la UE con Grecia y agradeció su defensa de las fronteras europeas, así como la detallada información recibida. Esta tarde, Borrell se entrevistará con el primer ministro, Kiriakos Mitsotakis, y con el ministro de Defensa, Nikos Panagiotópulos, horas antes de seguir su viaje a Chipre. Entre los temas que tratarán, se encuentra la postura griega y europea ante la política turca no solo en los temas de vigilancia de fronteras y de entradas de migrantes ilegales (la mayoría de los cuales no cumplen las condiciones para ser considerados refugiados en Europa). Tratarán también el tema de las aguas territoriales, de la plataforma continental y de la explotación de zonas económicas exclusivas, algo que también está relacionado con Chipre, con Israel y con el tratado firmado por Turquía y Libia.
18-06-2020 | Fuente: abc.es
La cifra de desplazados forzosos en el mundo aumenta a 79.5 millones en 2019, según Acnur
El estallido de la guerra civil siria, que continúa hoy, la crisis política de Sudán del Sur, que siguió a su independencia, el conflicto en Ucrania, la llegada de inmigrantes a Europa por el Mediterráneo y el éxodo de venezolanos a través de Latinoamérica y el Caribe, son algunas de las crisis que ha llevado a al menos 100 millones de personas a huir de sus hogares en la última década, buscando refugio dentro o fuera de las fronteras de sus países. Los datos los recoge el informe sobre Desplazamientos forzosos en 2019 que ha publicado este jueves la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), el cual señala que en 2019 la cifra de desplazados forzosos en el mundo creció a 79.5 millones como resultado de: la persecución, el conflicto, la violencia, la violación de los derechos humanos o por eventos graves de alteración al orden público. Es el número más alto registrado, según los datos disponibles y dobla la cifra del año 2010 cuando se registraron 41.1 millones de desplazados. Del total, 26 millones son refugiados, 45.7 millones son desplazados internos y 4.2 millones son solicitantes de asilo. Este año, por primera vez, se incluye una nueva categoria llamada venezolanos desplazados al extranjero que asciende a 3.6 millones de personas. El 68% de los desplazados en el mundo provienen de cinco países: Siria (6.6 millones), Venezuela (3.7 millones), Afganistán (2.7 millones), Sudán del Sur (2.2 millones) y Myanmar (1.1 millones). Y el 40% del total de desplazados (unos 30 a 34 millones) corresponde a niños menores de 18 años. El país que acogió el mayor número de personas fue Turquía con 3.9 millones, la mayoría refugiados sirios. Seguido por Colombia, que acogió a casi 1.8 millones de desplazados venezolanos. Y Alemania, el tercer mayor huésped, reportó casi 1.5 millones con refugiados sirios y solicitantes de asilo. Crisis migratoria de Venezuela A finales de 2019, unos 4,5 millones de venezolanos habían huido de su país viajando principalmente a otros países de la región. La crisis migratoria venezolana es considerada el mayor éxodo en la historia reciente del continente y uno de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo. Al menos 900.000 personas han solicitado asilo en los últimos tres años, 430.000 en 2019. Los países vecinos otorgaron más de 2.4 millones permisos de residencia y otras formas de estadía legal para venezolanos el año pasado, lo que les permite acceder a puestos de trabajo y a los servicios básicos de salud y educación. Los gobiernos regionales han sido los más afectados por el éxodo de los venezolanos, al asumir una responsabilidad desproporcionada de acogida de una población vapuleada por una crisis humanitaria que azota y empobrece cada vez más su nación. Nueve de los diez países de la región que acogen a los desplazados venezolanos, estaban en desarrollo y alrededor del 85% de los inmigrantes viven en estos países. Refugiados en el mundo En la última década, 20 millones de refugiados fueron beneficiados con protección internacional ya sea individual o grupal. Tan solo diez países acogieron a 3 de cada 5 desplazados que cruzaron las fronteras. Pakistán, Alemania y la República Islámica de Irán se mantuvieron como los principales países receptores durante toda la década. El número de refugiados aumentó en cada región. En Oriente Medio, África del Norte y Europa sintieron el impacto de la guerra en Siria, que dejó a 6,6 millones de personas desplazadas. La mayoría la acogió Turquía (3,6 millones), Líbano (910.600) y Jordania (654,700). El creciente número de refugiados en Oriente Medio y África del Norte fue parcialmente compensado por una disminución en el número de refugiados iraquíes (de 1.6 millones a 63.000), ya que muchos se vieron obligados a huir del conflicto en Siria y regresar a Irak o buscar protección en otros países más lejanos. En Europa, el conflicto en el este de Ucrania en 2014 llevó a un gran salida de refugiados en la región. Al final de 2019, había 60.000 refugiados ucranianos en todo el mundo. En África subsahariana, el número de refugiados que reside en toda la región casi se triplicó en el curso de la década, aumentando de 2.2 a 6.3 millones. La región de Asia y el Pacífico experimentó un aumento general del 3% en el número de refugiados durante la década, principalmente debido a la salida de 700.000 refugiados apátridas de Myanmar a Bangladesh a partir de agosto de 2017.
18-06-2020 | Fuente: abc.es
La cifra de desplazados forzosos en el mundo aumenta a 79,5 millones en 2019, según Acnur
El estallido de la guerra civil siria, que continúa hoy, la crisis política de Sudán del Sur, que siguió a su independencia, el conflicto en Ucrania, la llegada de inmigrantes a Europa por el Mediterráneo y el éxodo de venezolanos a través de Latinoamérica y el Caribe, son algunas de las crisis que ha llevado a al menos 100 millones de personas a huir de sus hogares en la última década, buscando refugio dentro o fuera de las fronteras de sus países. Los datos los recoge el informe sobre Desplazamientos forzosos en 2019 que ha publicado este jueves la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), el cual señala que en 2019 la cifra de desplazados forzosos en el mundo creció a 79,5 millones como resultado de: la persecución, el conflicto, la violencia, la violación de los derechos humanos o por eventos graves de alteración al orden público. Es el número más alto registrado, según los datos disponibles y dobla la cifra del año 2010 cuando se registraron 41,1 millones de desplazados. Del total, 26 millones son refugiados, 45,7 millones son desplazados internos y 4,2 millones son solicitantes de asilo. Este año, por primera vez, se incluye una nueva categoria llamada venezolanos desplazados al extranjero que asciende a 3,6 millones de personas. El 68% de los desplazados en el mundo provienen de cinco países: Siria (6,6 millones), Venezuela (3,7 millones), Afganistán (2,7 millones), Sudán del Sur (2,2 millones) y Myanmar (1,1 millones). Y el 40% del total de desplazados (unos 30 a 34 millones) corresponde a niños menores de 18 años. El país que acogió el mayor número de personas fue Turquía con 3,9 millones, la mayoría refugiados sirios. Seguido por Colombia, que acogió a casi 1.8 millones de desplazados venezolanos. Y Alemania, el tercer mayor huésped, reportó casi 1,5 millones con refugiados sirios y solicitantes de asilo. Crisis migratoria de Venezuela A finales de 2019, unos 4,5 millones de venezolanos habían huido de su país viajando principalmente a otros países de la región. La crisis migratoria venezolana es considerada el mayor éxodo en la historia reciente del continente y uno de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo. Al menos 900.000 personas han solicitado asilo en los últimos tres años, 430.000 en 2019. Los países vecinos otorgaron más de 2,4 millones permisos de residencia y otras formas de estadía legal para venezolanos el año pasado, lo que les permite acceder a puestos de trabajo y a los servicios básicos de salud y educación. Los gobiernos regionales han sido los más afectados por el éxodo de los venezolanos, al asumir una responsabilidad desproporcionada de acogida de una población vapuleada por una crisis humanitaria que azota y empobrece cada vez más su nación. Nueve de los diez países de la región que acogen a los desplazados venezolanos, estaban en desarrollo y alrededor del 85% de los inmigrantes viven en estos países. Refugiados en el mundo En la última década, 20 millones de refugiados fueron beneficiados con protección internacional ya sea individual o grupal. Tan solo diez países acogieron a tres de cada cinco desplazados que cruzaron las fronteras. Pakistán, Alemania y la República Islámica de Irán se mantuvieron como los principales países receptores durante toda la década. El número de refugiados aumentó en cada región. En Oriente Medio, África del Norte y Europa sintieron el impacto de la guerra en Siria, que dejó a 6,6 millones de personas desplazadas. La mayoría la acogió Turquía (3,6 millones), Líbano (910.600) y Jordania (654,700). El creciente número de refugiados en Oriente Medio y África del Norte fue parcialmente compensado por una disminución en el número de refugiados iraquíes (de 1,6 millones a 63.000), ya que muchos se vieron obligados a huir del conflicto en Siria y regresar a Irak o buscar protección en otros países más lejanos. En Europa, el conflicto en el este de Ucrania en 2014 llevó a un gran salida de refugiados en la región. Al final de 2019, había 60.000 refugiados ucranianos en todo el mundo. En África subsahariana, el número de refugiados que reside en toda la región casi se triplicó en el curso de la década, aumentando de 2,2 a 6,3 millones. La región de Asia y el Pacífico experimentó un aumento general del 3% en el número de refugiados durante la década, principalmente debido a la salida de 700.000 refugiados apátridas de Myanmar a Bangladesh a partir de agosto de 2017.
12-06-2020 | Fuente: abc.es
La icónica playa de Copacabana amanece cubierta de fosas en tributo a las víctimas del coronavirus
La arena de la icónica playa de Copacabana, localizada en Río de Janeiro, amaneció este jueves con un centenar de fosas rasas que fueron cavadas para rendir tributo a las más de 40.000 víctimas mortales que ha dejado el coronavirus en Brasil. En una protesta organizada por la ONG Río de Paz, vinculada a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), varios manifestantes cuestionaron la postura del Gobierno del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, uno de los más escépticos sobre la gravedad de una crisis que ya deja 40.919 fallecidos y casi 803.000 infectados en el país. Cerca de 40 voluntarios han cavado un centenar de fosas rasas para simbolizar las muertes por Covid-19 y han pedido así medidas más contundentes ante el avance de la enfermedad en Brasil, un país que ostenta unas de las cifras más altas de contagios y defunciones. «Brasil está desnudo ante el mundo. Todas sus injusticias sociales y desgobierno han emergido en estos meses de pandemia», señaló el presidente de Río de Paz, Antonio Carlos Costa. En la última semana, el país sudamericano, uno de los epicentros del coronavirus, ha registrado tres récords consecutivos de muertes y no baja de los 1.000 decesos diarios. De mantenerse la acelerada propagación de la pandemia, Brasil podría sobrepasar en número de muertos al Reino Unido en los próximos días, una «trágica e inaceptable estadística» que «demanda acciones urgente por parte del Gobierno Federal», según Carlos Costa. «Brasil, el país de las fosas» Para él, «si no se produce un cambio de rumbo» por parte de Bolsonaro en la gestión de «esa tragedia social», Brasil se convertirá en «el país con el mayor número de muertos por Covid-19», superando incluso a Estados Unidos. «No hay Gobierno que esté conduciendo peor esta crisis humanitaria que el nuestro», recalcó. Los voluntarios iniciaron el acto durante la madrugada de este jueves frente al emblemático hotel Copacabana Palace, uno de los puntos más turísticos de la zona sur de Río de Janeiro. En las fosas, que hacen una alusión a los «cementerios llenos de todo el país», fueron colgadas banderas de Brasil y pancartas en las que se lee «Brasil, el país de las fosas». Entre otros puntos, los manifestantes reivindican la asistencia a las familias en situación de vulnerabilidad durante la emergencia sanitaria y económica del coronavirus, un profesional de salud al frente del Ministerio de Salud -hoy dirigido interinamente por el general Eduardo Pazuello- y la presentación de metas y propuestas efectivas de combate a la enfermedad por parte del Gobierno. Desde el inicio de la pandemia, Bolsonaro ha sido criticado dentro y fuera de Brasil por su gestión ante la mayor emergencia sanitaria del último siglo, a la que el presidente ultraderechista insiste en restar importancia e incluso ha calificado como «gripecita» y «neurosis».
11-06-2020 | Fuente: abc.es
Las consecuencias del Covid-19 provocarán un ««importante» retroceso de la paz en el mundo
No son buenos tiempos para la paz mundial, y parece que en un futuro próximo esta tendencia no va a mejorar. En 2020 el nivel de paz mundial se deterioró por novena vez en doce años. Así lo certifica el informe anual del Índice de Paz Global (IPG) que elabora el Institute for Economics & Peace (IEP) desde 2007 y que fue hecho público ayer. «Hubo una ligera disminución en la paz de manera global, con un deterioro en 80 países [de un total de 163 países], y la calificación promedio de los países se deterioró en un 0,34 por ciento», explica a ABC S erge Stroobants, director de Europa y MENA (Norte de África y Oriente Próximo) del Instituto. «El principal impulsor de este deterioro fue una caída en el indicador de Seguridad y Protección, así como un deterioro menor en el indicador de conflictos continuos». También han contribuido a este empeoramiento, según Stroobants, «que el nivel de terror político, la intensidad del conflicto interno y los indicadores de refugiados y desplazados internos tuvieron el mayor deterioro». El IEP, un centro de investigación internacional e independiente, presenta cada año un análisis acerca de la paz, su valor económico, tendencias y cómo desarrollar sociedades pacíficas. El informe cubre el 99,7% de la población mundial, y utiliza 23 indicadores que se agrupan en tres dominios principales: Conflictos continuos, Seguridad y Militarización. Un año marcado por las protestas Según el último informe, y aunque sus niveles de paz han empeorado, Europa sigue siendo la región más pacífica. Lidera el ránking como ya es habitual Islandia, seguida por Nueva Zelanda, Portugal, Austria y Dinamarca. Según el informe, 16 países europeos han mejorado su puntuación -entre ellos se encuentra España, que sube del puesto 39 al 38- respecto a 2019. Su empeoramiento se debe, sin embargo, al incremento de las protestas internas, como ha sido el caso, por distintos motivos, de Polonia, Hungría, Rumania y Francia. «El aumento de los disturbios civiles está surgiendo como un factor de riesgo futuro clave, con disturbios, huelgas generales y manifestaciones antigubernamentales aumentando sustancialmente desde 2011», señala el documento. Si bien las protestas en Europa no fueron de carácter violento, no sucedió lo mismo en otros puntos del planeta, como Hong Kong y Chile. Es precisamente la región de Latinoamérica la que sufre el mayor empeoramiento en los índices de paz del mundo, debido a un incremento de las muertes en conflictos internos así como un empeoramiento de los índices de terror político, a lo que hay que añadir el aumento de los desplazamientos de refugiados. «A medida que los conflictos a largo plazo han disminuido, los conflictos internos en algunos países, especialmente en América Latina, se han incrementado con el aumento de las protestas, lo que lleva a una mayor represión por parte de los gobiernos -señala Stroobants-. Aunque los conflictos en el Medio Oriente han comenzado a disminuir, estamos viendo mayores tensiones políticas e inestabilidad en otras partes», reconoce. Según el informe, el número de manifestaciones violentas aumentó en un 282% de 2011 a 2019 (en este último año al menos 60 países sufrieron una protesta violenta). «En América del Sur, en particular, hemos visto manifestaciones notables y disturbios civiles en Chile y Venezuela en los últimos años». Este empeoramiento queda reflejado en que tres de los cinco países que bajan más puestos en el IPG pertenecen precisamente a esta región, como es el caso de Nicaragua, que tras la gran caída del año pasado debida a las protestas de abril de 2018, vuelve a descender 15 puestos, situándose en el número 135, de un total de 163 países; le sigue Venezuela, que baja al puesto 149; y Chile, que sufre la caída más notable, al descender 17 puestos, lo que le sigue situando, sin embargo, en el primer tercio de la tabla al ocupar el puesto número 45. Cinco millones de venezolanos han dejado su país en los últimos años - ACNUR El mayor deterioro de todos lo sufre el país africano Benin, que desciende 35 puestos (baja al número 106) debido a la inestabilidad política y las protestas. Este dato confirma la realidad de lo que sucede en el norte de ese continente que junto a Oriente Próximo son las regiones menos pacíficas por sexto año consecutivo. Afganistán sigue en el último lugar de la tabla, una posición que ha ocupado durante dos años, seguido de Siria, Irak y Sudán del Sur. Solo dos regiones del planeta mejorarían su índice de paz: América del Norte y Rusia y Euroasia. A esta precisamente pertenecen países como Azerbayán y Armenia, que son los que más ascienden en la tabla, doce y quince puestos, respectivamente, pese a encontrarse muy por debajo de la media (120 y 99, respectivamente). Militarización Uno de los indicadores de paz mundial que mejoraron en este último año, según el IPG, fue el de militarización que lo hace en un 4,4% desde 2008. Sin embargo, empeora en lo referente al gasto militar, al incrementarse por primera vez en cinco años. «Aunque el gasto militar en efecto aumentó ligeramente, disminuyeron tanto las importaciones como las exportaciones de armas, y mejoró el apoyo a la financiación de mantenimiento de la paz de la ONU -argumenta optimista Stroobants-. Esta es la continuación de una tendencia a más largo plazo, que ha visto caer tanto la tasa de las fuerzas armadas como el gasto militar casi de manera continuada durante la última década». En el ránking de militarización, el país con menor inversión militar vuelve a ser Islandia, que ocupa el primer puesto, mientras que Israel repite en el número 163, seguido de Rusia, Corea del Norte y Estados Unidos. Terrorismo y homicidios Otros indicadores que mejoran en el Índice de Paz Gloal de este año son los relativos a terrorismo y homicidios en el mundo. Segun el último informe, la cifra de muertos por terrorismo también sigue disminuyendo, situándose en 15.952, muy lejos de las 33.555 que fueron contabilizados hace cinco años. Lo mismo sucede con la tasa de homicidios, un indicador que mejora en 57 países, mientras que empeora en 42. En El Salvador, el país con mayor número de homicidios por cada 100.000 personas, la tasa de homicidios disminuyó en un 25%. Impacto económico de la violencia Por segundo año consecutivo, el impacto económico de la violencia se reduce, situándose el coste en 14.500 billones de dólares, es decir, el 10,6% del PIB mundial. Esa cifra supone un descenso del 0,2% respecto al año anterior, esto es, 29.000 millones de dólares. Esta reducción es consecuencia del descenso de muertes causadas por conflictos armados (que cayeron un 29%), especialmente en las regiones de Oriente Próximo y del Norte de África. También contribuye a esta caída, la reducción del impacto económico del terrorismo, que cayó un 48% entre 2018 y 2019. Las consecuencias del Covid-19 y cómo afrontarlas Junto al informe sobre el Índice de Paz Global, el IEP ha realizado una proyección de cómo va a afectar la crisis del coronavirus a la paz mundial. El resultado no es nada optimista y puede suponer un grave retroceso. Según el IEP, el Covid-19 está impactando de forma negativa en todo el mundo, «con las naciones estando cada vez más polarizadas en su capacidad de mantener la paz y la seguridad. Esto revela el potencial del virus para anular años de desarrollo socio-económico, exacerbar las crisis humanitarias y agravar e instar a conflictos y malestar».   El IEP identifica el impacto económico de los confinamientos como una amenaza importante para la paz, derivado de la gran pérdida de empleos. Las reducciones de la ayuda interna se espera que contraigan las economías de la OCDE, desestabilizando a los países frágiles y afectados por los conflictos. Los gobiernos más estables no serán tampoco ajenos a las presiones a la hora de dar una respuesta adecuada a las carencias y problemas provocados por la crisis del Covid-19. «El aumento de la inestabilidad política se espera que se produzca en Europa, con previsión de aumento de los levantamientos y huelgas generales», indica el documento. A esto se suma las ya existentes tensiones entre Estados Unidos y China, y la fricción dentro de las organizaciones multilaterales, como la Organización Mundial de la Salud y el Consejo de Seguridad de la ONU. Para Stroobants, la pandemia «definitivamente» tiene el potencial de ser un factor importante a la hora de deteriorar el índice de paz mundial. «Aunque hubo una caída inicial en los disturbios civiles durante las primeras etapas de la pandemia, hemos visto un aumento de las manifestaciones violentas en las últimas semanas, especialmente en los Estados Unidos. A medida que las ramificaciones económicas de la pandemia y los confinamientos posteriores se manifiesten por completo en los próximos meses, la probabilidad de nuevos disturbios civiles solo aumentará». En cuánto a qué países están más preparados para afrontar la consecuencias de la crisis del Covid-19, el director de Europa y MENA del IEP opina que aquellos que tienen «economías fuertes, bajos niveles de endeudamiento y una menor dependencia de las importaciones y exportaciones» serán los que estén mejor situados «para regresar más rápido a los niveles de crecimiento económico previos a la pandemia, aunque esto no garantiza la recuperación económica. También se necesitarán altos niveles de Paz positiva (las actitudes, instituciones y estructuras que crean y mantienen sociedades pacíficas)», explica. Y considera que «la resiliencia» es un factor clave que permitirá a las sociedades «hacer los sacrificios necesarios para volver a la normalidad». Finalmente, le preguntamos sobre las capacidades de España para gestionar la etapa post-pandemia: «Hay tres dimensiones en las que se analiza un país en términos de su capacidad para recuperarse de los cierres de emergencia. Son el económico, el control soberano y la resiliencia social. Cuando los tres se agrupan, España se encuentra a la mitad de los 42 países analizados. Sin embargo, es baja en la dimensión económica», concluye. Cambio climático Las presiones medioambientales continúan afectado negativamente a la paz. El Registro de Amenazas Ecológicas de IEP indica que el 27% de los países afrontarán presiones catastróficas en el agua y el 22%, presiones catastróficas en los alimentos para 2050.   El informe también indica que hubo unos 2.260 millones de personas viviendo en zonas con alta o muy alta exposición a los peligros climáticos en 2019, con 1.240 millones de estas personas ya viviendo en países con bajos niveles de paz. Para 2050 el cambio climático generará hasta 143 millones de migrantes globalmente, especialmente en el África subsahariana (86 millones), Sur de Asia (40 millones) y Latinoamérica (17 millones).
08-06-2020 | Fuente: abc.es
Max Blumenthal, un agitador de las protestas en EE.UU. con excelentes relaciones con Maduro
Uno de los agitadores de las protestas contra el racismo en Washington es un viejo conocido tanto de la policía de la capital como de Nicolás Maduro. Se trata de Max Blumenthal, un activista estadounidense cuya foto fue ampliamente compartida en redes sociales la semana pasada porque participó en una de las marchas con una camiseta con los ojos de Chávez. No es que sea ninguna novedad que Blumenthal, fundador de un cáustico portal de opinión llamado «The Grayzone», apoye al chavismo. En octubre de 2019 fue detenido por agentes de la policía del Distrito de Columbia acusado de haber agredido a una mujer cinco meses antes, durante la toma de la embajada de Venezuela en Washington. Blumenthal protestaba frecuentemente ante la misión diplomática, que había sido tomada por defensores del chavismo que bloquearon el acceso a los nuevos diplomáticos, todos ellos opositores al régimen chavista y recientemente reconocidos por las autoridades estadounidenses. La denunciante de la agresión era una opositora venezolana. Este diario presenció altercados verbales de Blumenthal y varios colaboradores de su portal de opinión con opositores venezolanos y hasta con el embajador nombrado por Juan Guaidó en Washington, el opositor al chavismo Carlos Vecchio, al que llamó a gritos «fascista», persiguiéndolo por la calle. <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Amazing scene at the Venezuelan embassy as fake ambassador <a href="https://twitter.com/carlosvecchio?ref_src=twsrc%5Etfw">@carlosvecchio</a> was unable to finish his own speech and overwhelmed by anti-coup protesters and embassy protectors. Vecchio fled with secret service. <a href="https://t.co/xDxbrakXc2">pic.twitter.com/xDxbrakXc2</a></p>&mdash; Max Blumenthal (@MaxBlumenthal) <a href="https://twitter.com/MaxBlumenthal/status/1123713947922771970?ref_src=twsrc%5Etfw">May 1, 2019</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Los cargos contra Blumenthal fueron desestimados después, pero han ido emergiendo estos meses sus buenas relaciones con Maduro. En agosto, por ejemplo, Blumenthal se sentó a conversar con el presidente del régimen para una entrevista. Blumenthal ha sido invitado a Caracas en varias ocasiones, y suele ser entrevistado por el canal estatal Telesur habitualmente. <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Hey bro I found Maduro. He?s in Caracas running the country while you?re holed up in a USAID boiler room. <a href="https://t.co/RcVuZjyRCw">pic.twitter.com/RcVuZjyRCw</a></p>&mdash; Max Blumenthal (@MaxBlumenthal) <a href="https://twitter.com/MaxBlumenthal/status/1259341260814458881?ref_src=twsrc%5Etfw">May 10, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> En febrero de 2019 dijo en un programa de esa cadena que es mentira que en Venezuela haya una crisis humanitaria y que Washington puede llegar a ser tan peligrosa como Caracas «pero nadie habla de intervenir allí por esa inseguridad», todas afirmaciones dudosas. El año pasado también se publicó en redes sociales un vídeo de Blumenthal en Nicaragua, tras verse con el dictador Daniel Ortega, bailando al son de la canción oficialista «El Comandante se queda», composición que surgió durante la crisis política en abril del año pasado, que le costó la vida a más de 328 personas, en su mayoría nicaragüenses.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Max Blumenthal and the Grayzone mirthmakers shuffle about to Nicaraguan dictator Daniel Ortega?s theme song in managua prior to July 19 anniversary of the revolution. 325 people were killed, 2,000 injured, 800 jailed, 50,000 exiled in regime?s crackdown over 15 months. Party! <a href="https://t.co/X7IMPwptt9">pic.twitter.com/X7IMPwptt9</a></p>&mdash; Tin Royer (@nicadispatch) <a href="https://twitter.com/nicadispatch/status/1152022584151515136?ref_src=twsrc%5Etfw">July 19, 2019</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> En el pasado, las posiciones políticas de Blumenthal han sido muy polémicas. Ex empleado del canal estatal ruso RT, en 2015 estuvo en una cena en Moscú organizada por esa cadena en la que participó el propio Vladímir Putin. Allí estaba también el general norteamericano Michael Flynn, que fue un fugaz consejero de Seguridad Nacional antes de dimitir por haber mentido sobre contactos supuestamente ilícitos con el embajador ruso en EE.UU. Flynn cobró 40.000 dólares por acudir a esa cena.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">That was Flynn?s speaking fee. I didn?t need a fee because I generally like RT and was happy to go. I have nothing to run from, unlike you. <a href="https://t.co/mhPFasMFvN">https://t.co/mhPFasMFvN</a></p>&mdash; Max Blumenthal (@MaxBlumenthal) <a href="https://twitter.com/MaxBlumenthal/status/922946418150641665?ref_src=twsrc%5Etfw">October 24, 2017</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> El año pasado fue de gran actividad para Blumenthal, quien también es conocido por su oposición a Israel. En septiembre apareció en Damasco, tras recibir el permiso de entrada de régimen, algo harto difícil, y calificó el conflicto que comenzó en 2011 con unas protestas a favor de la democracia como «una nueva guerra satélite fomentada por intereses extranjeros».
05-06-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. aumenta la presión contra el régimen cubano estrangulando más sus remesas de dinero
En coincidencia con el cumpleaños de Raúl Castro, que este miércoles alcanzó los 89 años, Estados Unidos aumentaba la presión contra el Gobierno cubano anunciado nuevas sanciones contra siete empresas controladas por militares. «Estas siete subentidades benefician desproporcionadamente a la dictadura de Castro, un régimen que utiliza las ganancias de estos negocios para oprimir al pueblo cubano y financiar su interferencia en Venezuela, a expensas del pueblo cubano y de la empresa privada en Cuba», argumentó a través de un comunicado el secretario de Estado, Mike Pompeo. Entre las empresas incluidas en esta «lista negra», creada por el presidente Donald Trump en 2018, se encuentra la entidad financiera Fincimex (Financiera Cimex, S.A.). Constituida como sociedad financiera en 1984 en Panamá, el Banco Central de Cuba le otorgó a finales de los años 90 la licencia para gestionar y administrar las remesas de ayuda familiar desde el extranjero hacia la isla. Las sanciones impuestas ahora por EE.UU. le prohíben a esta sociedad hacer negocios con empresas estadounidenses, entre las que se incluye la entidad Western Union, el mayor operador de los aproximadamente 3.500 millones de dólares que llegan en forma de remesas a la isla cada año, donde hay 420 sucursales de la empresa estadounidense. Estas sanciones suponen un duro golpe a Cuba pues de EE.UU. procede el 90% de las remesas que recibe el país. Según un informe de la consultora The Havana Consulting Group (THCG), con sede en Miami, en la última década la isla habría recibido 29.000 millones de dólares procedentes de EE.UU.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Today, we add seven new subentities to the Cuba Restricted List. We will continue to stop the flow of money into the pockets of those who oppress the Cuban people. 61 years of oppression and dictatorship are enough. To the Cuban people: you deserve better and we stand with you.</p>&mdash; Secretary Pompeo (@SecPompeo) <a href="https://twitter.com/SecPompeo/status/1268291482835980288?ref_src=twsrc%5Etfw">June 3, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Las remesas se han convertido en uno de los objetivos del Gobierno de Trump para aumentar la presión sobre el régimen cubano. Ya el pasado mes de octubre la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro implementó una serie de medidas que restrigían los envíos de remesas, limitando a 1.000 dólares por trimestre los envíos que un remitente podía hacer a un ciudadano cubano en la isla. Algo que afectó Western Union, que en febrero anunció que dejaba de operar en todo el mundo, excepto en EE.UU. De esta manera se suspendían las remesas desde terceros países. «La incorporación de la institución financiera Fincimex a la Lista de entidades restringidas de Cuba ayudará a abordar los intentos del régimen por controlar el flujo de divisas que pertenece al pueblo cubano. La gente debería tener la libertad de decidir qué hacer con su propio dinero», subraya Pompeo en el comunicado. Estas sanciones contra Fincimex se producen una semana después de que el Banco Central de Cuba permitiera a los no residentes en la isla la posibilidad de abrir cuentas en dólares en bancos de Cuba. Una medida «desesperada» del Gobierno cubano «para captar divisas en un momento en el que evidentemente se ha producido un derrumbe del sector externo y los motores de la economía que proceden del exterior están paralizados, explicaba entonces el economista cubano Elías Amor al medio «14ymedio». Fincimex pertenece al Grupo de Administración Empresarial S. A. (GAESA), un consorcio económico que está controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y que actualmente está dirigido por el general Alberto Rodríguez López Callejas, exyerno de Raúl Castro. Además de a Western Union, las sanciones también afectarán a todas aquellas empresas que utilicen la tarjeta AIS, creadas por Fincimex, entre ellas la plataforma Airbnb, pues la mayoría de los dueños de casas de hospedaje en Cuba emplean dichas tarjetas como forma de cobro. Sector turístico Las otras seis empresas sancionadas por el Departamento de Estado también están en manos de militares. Se trata de tres hoteles (Marqués de Cárdenas de Montehermoso y el Regis, ambos en La Habana; y Playa Paraíso, en Ciego de Ávila), dos centros de buceo en Varadero, administrados por el grupo Gaviota; y un parque marino para turistas, el Delfinario Cayo Naranjo, en Rafael Freyre (Holguín), según informa CiberCuba. «La mayor parte de la industria turística de Cuba es propiedad del Ejército cubano y está dirigida por este. Instamos a cualquiera que visite la isla a ser un consumidor responsable y evitar proporcionar fondos adicionales al régimen represivo y abusivo de Castro», indica Pompeo en el comunicado, y a continuación insta a que «los visitantes a Cuba apoyen a los pequeños empresarios cubanos que luchan por tener éxito a pesar de las fuertes restricciones impuestas por el régimen». El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, contestó a estas nueva tanda de sanciones horas después de hacerse públicas a través de su cuenta de Twitter: «El gobierno imperial aplica nuevas sanciones que afectan al pueblo cubano, mientras que el pueblo norteamericano es duramente azotado por la pandemia y la escalada racista. Que gobierno tan inmoral, prepotente y perverso. Aquí no se rinde nadie».objetivo de Washington es "distraer la atención de la opinión pública al criminalizar la actividad económica entre países soberanos como Cuba y Venezuela", "en medio de la crisis humanitaria de la COVID-19 y de revueltas a lo largo de todo su territorio nacional" por la muerte del afroamericano George Floyd. También lo hizo el ministro de Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, que a través de un comunicado rechazó enérgicamente las sanciones, que calificó como «la nueva agresión del Gobierno supremacista de Donald Trump contra la República de Cuba». Para Arreaza, el objetivo de Washington con estas nuevas medidas es el de «distraer la atención de la opinión pública al criminalizar la actividad económica entre países soberanos como Cuba y Venezuela», «en medio de la crisis humanitaria de la Covid-19 y de revueltas a lo largo de todo su territorio nacional», dijo en referencia a la muerte del afroamericano George Floyd.
26-05-2020 | Fuente: abc.es
Un informe revela cómo el colapso de la sanidad chavista agrava la crisis del coronavirus en Venezuela
El régimen de Nicolás Maduro está minimizando el impacto de la pandemia de coronavirus en Venezuela y hostiga y reprime a periodistas y profesionales de la salud que alertan sobre el grave deterioro de las condiciones en los hospitales, según un informe publicado por la organización Human Rights Watch (HRW) y la universidad Johns Hopkins tras haber estudiado la situación en 14 hospitales públicos de Caracas, la capital del país, y los cinco estados de Anzoátegui, Barinas, Bolívar, Lara y Zulia. La incapacidad de tratar a los enfermos de coronavirus puede acabar agravando la que ya es la peor crisis migratoria y humanitaria en la historia del continente, según esas organizaciones. El régimen chavista sólo reconoce 1.121 casos confirmados de coronavirus y 10 fallecidos, aunque la diplomacia estadounidense ha denunciado que la cifra real es mucho mayor. Las autoridades venezolanas se niegan a publicar datos epidemiológicos, ya que carecen de pruebas diagnósticas que permitan tener una idea de cuántos contagiados hay realmente en el país, que tiene 28 millones de habitantes, con cinco millones de refugiados en el extranjero. «Para contribuir a una respuesta efectiva a la Covid-19 en Venezuela, los gobiernos preocupados por la situación venezolana deberían financiar las iniciativas humanitarias de la ONU», dice José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW. «Pero para que la ayuda llegue efectivamente al pueblo venezolano, la máxima responsabilidad recae en las autoridades que responden a Maduro». Según un estudio de HRW y la Universidad Johns Hopkins, realizado entre noviembre de 2019 y mayo de 2020, el sistema de salud de Venezuela ha quedado colapsado. El sistema público de salid es incapaz de suministrar servicios básicos por la emigración forzosa de trabajadores sanitarios. Venezuela está la posición 180 de 195 en el Índice de Seguridad Sanitaria Global de 2019. Es decir, es uno de los países peor preparados para mitigar la pandemia. «La crisis humanitaria en Venezuela y el colapso del sistema de salud han generado una peligrosa situación que favorece una rápida propagación del virus en la población en general, condiciones de trabajo inseguras para el personal de salud y un alto índice de mortalidad entre pacientes que necesitan tratamiento en hospitales», dice la doctora Kathleen Page, médico y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. «La imposibilidad de Venezuela para hacer frente a la pandemia de Covid-19 podría provocar que más personas intenten irse del país. Esto desbordaría aún más los sistemas de salud de los países vecinos», añade. Según este informe, publicado este martes, el Gobierno de EE.UU. y la Unión Europea deben ejercer presión sobre las autoridades venezolanas que responden a Maduro para que permitan de inmediato la llegada de una respuesta humanitaria a gran escala liderada por la ONU, orientada a prevenir una propagación catastrófica de la Covid-19 en el país, expresaron Human Rights Watch y la Johns Hopkins. Los expertos entrevistados denuncian una frecuente escasez de agua en los hospitales y centros médicos. Hasta tal punto, que los pacientes y el personal de la salud se ven obligados a llevar su propia agua para su propio consumo: para lavarse las manos antes y después de visitas médicas, limpiar material quirúrgicos y, a veces, hasta para usarla en el servicio. Es común que los cortes de agua afecten a los hospitales de Caracas, según el informe. Y en algunos hospitales en zonas remotas, los cortes de agua han durado semanas e incluso meses.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Resultados de la encuesta nacional sobre el impacto de COVID-19 en Venezuela.<br><br>16/05/2020 <a href="https://t.co/C5XR4UrMHa">pic.twitter.com/C5XR4UrMHa</a></p>&mdash; Centro de Comunicación Nacional (@Presidencia_VE) <a href="https://twitter.com/Presidencia_VE/status/1261997034426511360?ref_src=twsrc%5Etfw">May 17, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Una encuesta nacional sobre el impacto de Covid-19 en Venezuela publicada por la Asamblea Nacional el 16 de mayo reportó que había escasez de guantes en el 57.14 % del sector salud, de mascarillas en el 61.9%, de jabón en el 76.19 % y de alcohol desinfectante en el 90.48%. Según el documento, la principal respuesta de las autoridades venezolanas ante la falta de agua en los hospitales ha sido «la desidia». Varias personas entrevistadas indicaron que, durante años, el Gobierno no ha hecho nada para frenar el deterioro progresivo de las condiciones en los hospitales donde trabajan. «La única instancia que recordaban en la cual el gobierno venezolano reconoció el deterioro de un hospital y expresó su determinación de solucionarlo, las autoridades trabajaron en el edificio solamente un mes y luego abandonaron el proyecto», añade.