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Noticias de crimen organizado

30-06-2016 | Fuente: abc.es
Arranca la polémica Presidencia de Rodrigo Duterte en Filipinas
«El Castigador» toma el mando en Filipinas. La nueva Administración de Rodrigo Duterte, quien fuera elegido el pasado mes de mayo con el 39% de los votos, arranca este jueves su periodo presidencial de seis años. Duterte se ganó el apelativo de «El Castigador» como antiguo alcalde de la ciudad de Davao. La ONG de derechos humanos Human Rights Watch cifra en más de un millar los muertos en Davao en la época de alcalde de Duterte por aparentes «escuadrones de la muerte». Ahora, como presidente, ha anunciado un recrudecimiento de la campaña contra la milicia islamista de Abu Sayyaf, que recientemente ejecutó a uno de los rehenes en su poder, el canadiense Robert Hall. «No puedo hacerlo de inmediato», aseveró Duterte durante un encuentro con empresarios en la ciudad de Davao. «Sin embargo, habrá un ajuste de cuentas. Y cuando esto ocurra: solo voy a decir: ?claudicad de forma incondicional, liberad a todos los prisioneros o lucharemos?», añadió. Abu Sayyaf fue creada en 1991 como una escisión del Frente Moro de Liberación Nacional. Su fundador, Abdurajak Abubakar Janjalani, era un clérigo que luchó en Afganistán, donde asegura que conoció a Osama Bin Laden y sintió la llamada a una yihad global. Sin embargo, el terrorismo islamista no es el único asunto capital que deberá afrontar la Presidencia de Duterte. «Si te resistes, muestras resistencia violenta, mi orden a la Policía será disparar a matar. Disparar a matar contra el crimen organizado. ¿Habéis oído esto? Disparar a matar contra el crimen organizado», aseveraba tras conocer su victoria. Duterte aboga por un plan de recompensas para acabar con los señores de la droga, así como por el regreso de la pena de muerte. «Voy a pedir al Congreso la vuelta de las ejecuciones por ahorcamiento», anunciaba Duterte en rueda de prensa tras su confirmación como mandatario, con su intención de reintroducir la pena capital en el país asiático, abolida desde 2006. Las futuras medidas han dividido Filipinas, donde más del 85% de la población profesa el cristianismo. «Estamos en contra de la pena de muerte y los escuadrones de la muerte», asegura a ABC Ramón Cabrera Argüelles, arzobispo de la ciudad de Lipa, en la isla de Luzón. «Si el gobierno retoma la pena de muerte estará violando la ley internacional», asevera, por su parte, Jose Manuel I. Diokno, decano de la facultad de derecho de la Universidad De La Salle. En este sentido, el experto recuerda las peculiaridades económicas de aquellos afectados en el pasado por la pena capital. Por ejemplo, el 73% de los 1.121 presos en el corredor de la muerte en Filipinas hasta su abolición en 2006 contaba con unos ingresos inferiores a los 10.000 pesos (cerca de 192 euros) mensuales. «La pena de muerte y la política de "disparar a matar" abaratan la vida humana», destaca Diokno.
26-06-2016 | Fuente: abc.es
La salvaje Filipinas de Rodrigo Duterte
A Bat Masterson, quizá uno de los más prolíficos «hombres de la ley» del Salvaje Oeste norteamericano, le ha salido un serio competidor. Su apodo, «El Castigador», deja claras las intenciones. Porque en la verborrea de Rodrigo Duterte, presidente electo de Filipinas, la violencia sirve de gatillo al programa político. «Si te resistes, muestras resistencia violenta, mi orden a la Policía será disparar a matar. Disparar a matar contra el crimen organizado. ¿Habéis oído esto? Disparar a matar contra el crimen organizado», aseveraba tras conocer su victoria. Duterte, quien inicia su periodo presidencial de seis años el próximo 30 de junio, aboga por un plan de recompensas para acabar con los señores de la droga, así como por el regreso de la pena de muerte. «Voy a pedir al Congreso la vuelta de las ejecuciones por ahorcamiento», anunciaba Duterte en rueda de prensa tras su confirmación como mandatario, con su intención de reintroducir la pena capital en el país asiático (abolida en 2006). Las futuras medidas han dividido Filipinas, donde más del 85% de la población profesa el cristianismo. «Estamos en contra de la pena de muerte y los escuadrones de la muerte», asegura a ABC Ramón Cabrera Argüelles, arzobispo de la ciudad de Lipa, en la isla de Luzón. El líder religioso muestra a este diario, incluso, su disposición a ofrecerse como «voluntario» para reemplazar a aquellos criminales condenados y cita el ejemplo de Maximiliano Kolbe, franciscano polaco, que dio su vida por otro preso en el campo de concentración de Auschwitz. «Estoy dispuesto a ofrecer mi vida a cambio de ellos», asevera. Sin embargo, las reprobaciones a la política de Duterte no solo se suceden desde el terreno moral. «Si el Gobierno (de Manila) retoma la pena de muerte estará violando la ley internacional», asevera Jose Manuel I. Diokno, decano de la facultad de derecho de la universidad De La Salle y presidente del Grupo de Asistencia Legal Gratuita (FLAG). En este sentido, el experto recuerda las peculiaridades económicas de aquellos afectados en el pasado por la pena capital. Por ejemplo, el 73% de los 1.121 presos en el corredor de la muerte en Filipinas hasta su abolición en 2006 contaba con unos ingresos inferiores a los 10.000 pesos (cerca de 192 euros) mensuales. «La pena de muerte y la política de "disparar a matar" abaratan la vida humana», destaca Diokno, Aquí recuerda la jurisprudencia sentada en el histórico caso del preso Efren Mateo, en el que Tribunal Supremo reveló en 2004 que el 71% de las sentencias de muerte dictadas por los tribunales de primera instancia se impusieron injustamente. Para FLAG, la organización presidida por el decano de la universidad De La Salle, «los pobres son vulnerables a la pena de muerte, ya que no tienen voz, ni dinero, ni poder, y carecen de los recursos para contratar buenos abogados. Exactamente por las mismas razones, también serán vulnerables a la política propuesta ?disparar a matar? del presidente electo». Mientras, Duterte continúa edificando su presidencia con los cimientos de la violencia y el miedo. «No me llaméis señor presidente. Llamadme alcalde de Filipinas», aseguraba al poco de conocerse su victoria en los comicios. La petición de Duterte sobre su nuevo tratamiento como «alcalde» (y no el lógico de «presidente») tampoco es casual. Antiguo líder de Davao, población de millón y medio de habitantes de la isla sureña de Mindanao, sobre Duterte pesan lazos con los grupos de vigilantes o patrullas urbanas que sumergieron a la ciudad en el terror. Un liderazgo que le valió el apelativo de «El Castigador» (Human Rights Watch estima en más de un millar los muertos en Davao desde finales de los años 90 por aparentes «escuadrones de la muerte»). «No dude en contactar con nosotros, la policía, o hágalo usted mismo si dispone del arma -tiene mi apoyo», aconseja Duterte a su población sobre cómo enfrentarse a los presuntos criminales en su «salvaje» Filipinas. Muertes a 960 euros E. S. MOLANO / RANGÚN Para los cazarrecompensas de nuevo cuño, la sociedad híper-conectada resulta un alivio. De la búsqueda de carteles con delincuentes en fuga en bares o comisarías se ha pasado, ahora, a la inmediata difusión social. Tomás Osmeña, alcalde electo de la ciudad de Cebú, en el archipiélago filipino de las Bisayas, por ejemplo, ha asegurado que pagará 50.000 pesos (cerca de 960 euros) a cada Policía por criminal muerto, así como otros 5.000 pesos por delincuente herido. «Si matas a un criminal en el cumplimiento del deber, (serás recompensado). Sin hacer preguntas», asevera Osmeña. «Estoy ahí para ayudar a la policía, no para enjuiciar. Mi propósito es infundir miedo en los criminales», añadía. Solo unos días después de estas palabras, el político anunciaba la entrega de una recompensa a miembros de la policía local, tras la muerte del traficante Rowen «Yawa» Secretaria y dos de sus compinches, John Jason Montes y Dario Torremocha, durante una redada.
05-06-2016 | Fuente: elpais.com
?Holanda se está convirtiendo en un proveedor de drogas para toda Europa?
Mick van Wely, un periodista holandés experto en crimen organizado, señala la corrupción en el seno de la aduana del puerto de Róterdam
18-05-2016 | Fuente: abc.es
El presidente electo de Filipinas pretende recuperar la pena de muerte
«No me llaméis señor presidente. Llamadme alcalde de Filipinas». Tras edificar la campaña electoral con los cimientos de la violencia y el miedo, el presidente electo de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha mostrado sus primeras cartas políticas para la nueva legislatura. «Voy a pedir al Congreso la vuelta de las ejecuciones por ahorcamiento», anunció Duterte en rueda de prensa, con su intención de reintroducir la pena capital en el país asiático (abolida en 2006). De igual modo, el mandatario comunicó una polémica directiva que afecta a las fuerzas policiales. «Si te resistes, muestras resistencia violenta, mi orden a la Policía será disparar a matar. Disparar a matar contra el crimen organizado. ¿Habéis oído esto? Disparar a matar contra el crimen organizado», señaló el nuevo mandatario. La petición de Duterte sobre su nuevo tratamiento como «alcalde» (y no el lógico de «presidente») tampoco es casual. Antiguo líder de Davao, población de millón y medio de habitantes de la isla sureña de Mindanao, sobre Duterte pesan lazos con los grupos de vigilantes o patrullas urbanas que sumergieron a la ciudad en el terror en los años 90. Un liderazgo que le valió el apelativo de «El Castigador» (Human Rights Watch estima en más de un millar los muertos en Davao en ejecuciones extrajudiciales). A nivel internacional, no obstante, su mayor altercado tiene nombres y apellidos. Recientemente, el entonces candidato realizaba un controvertido comentario sobre la violación y muerte de una ciudadana australiana, Jacqueline Hamill, donde lamentaba, no tanto la agresión sexual, sino la belleza de la víctima. «El alcalde debió haber sido el primero», declaraba el ahora presidente (Hamill es una de los cinco misioneros asesinados en 1989 durante la toma de rehenes en la prisión de Davao. Otras 16 personas resultaron fallecidas). Promesa determinante A pesar de ello, su promesa de acabar con las mafias de tráfico de drogas y el crimen organizado ha sido determinante en su elección. Duterte ya ha asegurado que su presidencia será «sangrienta», así como ha prometido acabar con todos los criminales, «doblando el salario de los militares y policías e incrementando su fuerza en los tres mil miembros». Junto a la represión por bandera, Duterte ha mostrado su interés en introducir un veto al consumo de alcohol más allá de las dos de la mañana en lugares públicos (como ya hiciera en Davao), así como un toque de queda nocturno para los menores no acompañados (bajo pena de cárcel para la parentela por «abandono»).
17-05-2016 | Fuente: abc.es
El presidente electo de Filipinas pretende recuperar la pena de muerte
«No me llaméis señor presidente. Llamadme alcalde de Filipinas». Tras edificar la campaña electoral con los cimientos de la violencia y el miedo, el presidente electo de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha mostrado sus primeras cartas políticas para la nueva legislatura. «Voy a pedir al Congreso la vuelta de las ejecuciones por ahorcamiento», anunció Duterte en rueda de prensa, con su intención de reintroducir la pena capital en el país asiático (abolida en 2006). De igual modo, el mandatario comunicó una polémica directiva que afecta a las fuerzas policiales. «Si te resistes, muestras resistencia violenta, mi orden a la Policía será disparar a matar. Disparar a matar contra el crimen organizado. ¿Habéis oído esto? Disparar a matar contra el crimen organizado», señaló el nuevo mandatario. La petición de Duterte sobre su nuevo tratamiento como «alcalde» (y no el lógico de «presidente») tampoco es casual. Antiguo líder de Davao, población de millón y medio de habitantes de la isla sureña de Mindanao, sobre Duterte pesan lazos con los grupos de vigilantes o patrullas urbanas que sumergieron a la ciudad en el terror en los años 90. Un liderazgo que le valió el apelativo de «El Castigador» (Human Rights Watch estima en más de un millar los muertos en Davao en ejecuciones extrajudiciales). A nivel internacional, no obstante, su mayor altercado tiene nombres y apellidos. Recientemente, el entonces candidato realizaba un controvertido comentario sobre la violación y muerte de una ciudadana australiana, Jacqueline Hamill, donde lamentaba, no tanto la agresión sexual, sino la belleza de la víctima. «El alcalde debió haber sido el primero», declaraba el ahora presidente (Hamill es una de los cinco misioneros asesinados en 1989 durante la toma de rehenes en la prisión de Davao. Otras 16 personas resultaron fallecidas). Promesa determinante A pesar de ello, su promesa de acabar con las mafias de tráfico de drogas y el crimen organizado ha sido determinante en su elección. Duterte ya ha asegurado que su presidencia será «sangrienta», así como ha prometido acabar con todos los criminales, «doblando el salario de los militares y policías e incrementando su fuerza en los tres mil miembros». Junto a la represión por bandera, Duterte ha mostrado su interés en introducir un veto al consumo de alcohol más allá de las dos de la mañana en lugares públicos (como ya hiciera en Davao), así como un toque de queda nocturno para los menores no acompañados (bajo pena de cárcel para la parentela por «abandono»).
16-05-2016 | Fuente: abc.es
Incautan el mayor alijo de cocaína de la historia de Colombia
Al menos ocho toneladas de cocaína fueron intervenidas hoy por la Policía colombiana en el noroeste del país, lo que constituye el mayor decomiso en la historia, según el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. La droga pertenecía a la banda criminal Clan Úsuga y fue hallada en Nuevo Colón, zona rural de Turbo, municipio del departamento de Antioquia, en la región bananera de Urabá, limítrofe con Panamá, informó el Ministerio de Defensa en un comunicado. «Felicitaciones Policía de Colombia: operativo en Turbo incautó la mayor cantidad de droga en la historia. Golpe contundente a criminales», escribió Santos en su cuenta de Twitter. El ministro colombiano de Defensa, Luis Carlos Villegas, se trasladó a la zona para presentar al país el hallazgo de la droga, que había sido distribuida en paquetes y estaba escondida bajo tierra. Según la Policía, los narcotraficantes habían ocultado la cocaína en un depósito subterráneo de 6,5 metros de largo por 3,5 metros de ancho y con una profundidad de 2,5 metros, cuyo interior estaba forrado en madera y su acceso cubierto con una capa de cemento. «Felicitaciones a nuestra Policía de Colombia. Incautado al Clan Úsuga el más grande cargamento de coca de la historia», informó Villegas también por Twitter. Golpe al crimen organizado El ministro se reunió en Turbo con el director de la Policía Nacional, general Jorge Hernando Nieto, quien le confirmó que éste «es uno de los golpes más contundentes contra el crimen organizado». La operación, que comenzó el sábado por la tarde y concluyó hoy, se llevó a cabo con el apoyo de la Aviación Policial que descubrió el escondite. Una vez descubierta la droga, un grupo de 50 comandos de la Policía Nacional, apoyados por dos helicópteros Black Hawk, irrumpieron en la finca bananera y efectuaron el decomiso, según las autoridades. La droga pertenecía al segundo al mando del Clan Úsuga, Roberto Vargas Gutiérrez, alias «Gavilán», por quien el Gobierno ofrece 500 millones de pesos (unos 150.000 euros), agregó el comunicado. Según la Policía, la cocaína estaba lista para ser transportada por el mar Caribe hacia Centroamérica, desde donde al parecer se enviaría a Estados Unidos. En la operación policial fueron capturadas tres personas a las que se les investigan sus antecedentes criminales.
16-05-2016 | Fuente: abc.es
«No me llaméis señor presidente. Llamadme alcalde de Filipinas». Tras edificar una sonora campaña electoral con los cimientos de la violencia y el miedo, el presidente electo de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha mostrado sus primeras cartas políticas para la nueva legislatura. «Voy a pedir al Congreso la vuelta de las ejecuciones por ahorcamiento», anunció Duterte en rueda de prensa, con su intención de reintroducir la pena capital en el país asiático (abolida en 2006). De igual modo, el mandatario comunicó una polémica directiva hacia las fuerzas policiales. «Si te resistes, muestras resistencia violenta, mi orden a la policía será disparar a matar. Disparar a matar contra el crimen organizado. ¿Habéis oído esto? Disparar a matar contra el crimen organizado», señaló el nuevo mandatario. La petición de Duterte sobre su nuevo tratamiento como «alcalde» (y no el lógico «presidente») tampoco es casual. Antiguo líder de Davao, población de millón y medio de habitantes de la isla sureña de Mindanao, sobre Duterte campean sangrantes lazos con los grupos de vigilantes o patrullas urbanas que sumergieron a la ciudad en el terror en los 90. Un liderazgo que le valió el apelativo de «El Castigador» (Human Rights Watch estima en más de un millar los muertos en Davao en ejecuciones extrajudiciales). A nivel internacional, no obstante, su mayor altercado tiene nombres y apellidos. Recientemente, el entonces candidato realizaba un controvertido comentario sobre la violación y muerte de una ciudadana australiana, Jacqueline Hamill, donde lamentaba, no tanto la agresión sexual, sino la belleza de la víctima. «El alcalde debió haber sido el primero», declaraba el ahora presidente (Hamill es una de los cinco misioneros asesinados en 1989 durante la toma de rehenes en la prisión de Davao. Otras 16 personas resultaron fallecidas). Presidencia sangrienta A pesar de ello, su promesa de acabar con las mafias de tráfico de drogas y el crimen organizado ha sido determinante en su elección. Duterte ya ha asegurado que su presidencia será «sangrienta», así como ha prometido acabar con todos los criminales, «doblando el salario de los militares y policías e incrementando su fuerza en los tres mil miembros». Junto a la represión por bandera, Duterte ha mostrado su interés en introducir un veto al consumo de alcohol más allá de las dos de la mañana en lugares públicos (como ya hiciera en Davao), así como un toque de queda nocturno para los menores no acompañados (bajo pena de cárcel para la parentela por «abandono»).
11-05-2016 | Fuente: abc.es
La UE refuerza Europol para combatir la amenaza terrorista internacional y su propaganda en la red
El pleno del Parlamento Europeo ha dado este miércoles su visto bueno a las nuevas normas negociadas con los Veintiocho para reforzar la agencia europea de Policía (Europol), con el objetivo de mejorar la lucha contra la amenaza del terrorismo internacional y su propaganda a través de Internet. «Es un instrumento de máximo rango que va a contribuir a la seguridad de los europeos», ha celebrado el eurodiputado español Agustín Díaz de Mera (PP), ponente de la posición de la Eurocámara. El nuevo reglamento será de aplicación a partir de mayo de 2017 e incluye salvaguardas en materia de protección de datos, ya que contempla un mecanismo para recoger las quejas de los ciudadanos y se establecerá un equipo de supervisión formado por diputados nacionales y europeos. Con esta decisión, Europol gana competencias y podrá, en circunstancias determinadas, contactar directamente con empresas u organizaciones privadas y actuar más rápido, por ejemplo, a la hora de solicitar a una red social que retire contenido gestionado por el grupo terrorista Estado Islámico. También podrá crear más fácilmente unidades especializadas para responder a riesgos inminentes y contará con reglas más claras para otras unidades ya creadas, como el Centro europeo de la lucha contra el terrorismo inaugurado el pasado mes de enero. Otro de los objetivos que se ha marcado la UE con el refuerzo de Europol es mejorar la «coordinación informativa» y empujar a los Estados miembros a compartir información clave para combatir el terrorismo y el crimen organizado. Europol llevará a cabo una evaluación anual que presentará a las instituciones de la UE sobre la colaboración prestada por los Estados miembros en materia de información.
11-05-2016 | Fuente: abc.es
El hijo del dictador Marcos fracasa en las elecciones filipinas
Favorito desde hace semanas en las encuestas, a Ferdinand «Bongbong» Marcos su derrota momentánea en la carrera por la vicepresidencia de Filipinas le ha quebrado la moral y la cartera. A última hora de este martes, el empate técnico entre el senador y la congresista Leni Robredo se deshacía a favor de la segunda, quien le aventajaba por 200.000 votos (apenas medio punto porcentual). La pataleta del candidato fue sonora. «Bongbong» envió una petición urgente a la Comisión Electoral para detener el escrutinio porque, aseguró, los resultados mostraban «una tendencia alarmante y sospechosa», contraria a las encuestas a pie de urna. Si no fuera por su nombre y apellidos, la historia de «Bongbong» sería apenas un desencanto electoral más. Pero el senador es hijo de Ferdinand Marcos, dictador que gobernó con mano de hierro entre 1965 y 1986. Ahora, 30 años después de que su padre fuera derrocado en un levantamiento popular, Marcos junior ha estado a punto de tocar poder. En febrero de 1986, «Bongbong», entonces un joven veinteañero se vio obligado a huir con su familia a Hawai, tras las sonoras protestas contra la dictadura de su padre. Regresó en 1991 (su progenitor falleció en el exilio), iniciando una meteórica carrera política como gobernador, diputado y senador. La polarización política entre los defensores de la vieja guardia y quienes exigían un cambio radical alimentaron su ascenso en la política. Saqueo del Estado En pleno caos revolucionario, la primera orden ejecutiva emitida por la entonces presidenta, Cory Aquino, fue la creación de la Comisión Presidencial de Buen Gobierno (PCGG), para recuperar «toda la riqueza mal acumulada por el expresidente Ferdinand Marcos, su familia inmediata, parientes, subordinados y asociados». No era poco dinero. De acuerdo con una estimación posterior del Tribunal Supremo de Filipinas, la familia Marcos había acumulado unos diez mil millones de dólares. De todo ese expolio apenas se ha recuperado una ínfima parte. El presidente electo, Rodrigo Duterte, ha prometido un gobierno de mano dura La mayor paradoja es que, de obtener la vicepresidencia, «Bongbong», habría dispuesto de plena potestad para clausurar la Comisión Presidencial de Buen Gobierno. El giro en las urnas hacia políticas autoritarias del pasado no solo queda patente en el fuerte respaldo al hijo de Ferdinand Marcos en las urnas. La victoria fue para el populista Rodrigo Duterte, de 73 años, que ha prometido un gobierno de mano dura. Acorde con su fama de «castigador», el presidente electo de Filipinas, tras arrasar en los comicios, ha revelado sus nuevas propuestas de Gobierno. Su portavoz, Peter Lavina, anunciaba este martes la intención del mandatario de reformar la Constitución, así como de avanzar hacia un «sistema parlamentario y federal». El plan «requerirá un amplio consenso nacional que comienza con la petición al Congreso para que convoque una convención constitucional». Con una ágil verborrea y el lenguaje del miedo por bandera, Duterte ha obtenido más de 15,5 millones de votos frente a los 9,3 millones de su rival, Mar Roxas. Su promesa de acabar con las mafias del narcotráfico y el crimen organizado ha sido determinante. Duterte ya ha asegurado que su presidencia será «sangrienta», y ha prometido acabar con todos los criminales «doblando el salario de los militares y policía, así como incrementando sus efectivos en tres mil».
10-05-2016 | Fuente: abc.es
Giro autoritario de Filipinas con la elección de Rodrigo Duterte
El recuento de votos apenas dibujaba un 83% del escrutinio, pero poco importaba. Quizá acorde a su fama de «Castigador» y sabiéndose victorioso, el nuevo presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte (73), quien ha arrasado en los comicios celebrados en el país asiático, disparaba ya sus nuevas propuestas de Gobierno. Su portavoz, Peter Lavina, ha anunciado este martes la intención del mandatario de reescribir la Constitución, así como de reformar el Ejecutivo en un sistema parlamentario. Para Lavina, el plan «requerirá un amplio consenso nacional que comienza con la petición al Congreso de la llamada a una convención constitucional». De igual modo, entre otras medidas, el mandatario tiene previsto reproducir en todo el país la ordenanza de la ciudad de Davao, de donde es alcalde, que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas a partir de la una de la mañana. «Esta medida puede ser adoptada a nivel nacional a través de la consulta», reconoció Lavina a la prensa. Eso sí, en esta moral de bolsillos llenos, los hoteles de lujo quedarán exentos del veto alcohólico. Con una rápida verborrea y el lenguaje del miedo por bandera, Duterte ha obtenido más de 15,5 millones de votos (estos sí ya definitivos), por los 9,3 millones de su perseguidor más cercano, el candidato opositor Mar Roxas. Su promesa de acabar con las mafias de tráfico de drogas y el crimen organizado ha sido determinante para lograr este apoyo masivo. Duterte ya ha asegurado que su presidencia será «sangrienta», así como ha prometido acabar con todos los criminales «doblando el salario de los militares y policía, así como incrementando su fuerza en los tres mil miembros». En el recuerdo, sus sangrantes lazos con los grupos de vigilantes o patrullas urbanas que sumergieron en los 90 a la ciudad Davao en el terror. Un liderazgo que le valió el apelativo de «El Castigador» durante su alcaldía (Human Rights Watch estima en más de un millar los muertos en Davao en ejecuciones extrajudiciales). A nivel internacional, no obstante, su mayor altercado tiene nombres y apellidos. Recientemente, el candidato realizaba un controvertido comentario sobre la violación y muerte de una ciudadana australiana, Jacqueline Hamill, donde lamentaba, no tanto la agresión sexual, sino la belleza de la víctima. «El alcalde debió haber sido el primero», declaraba el ahora presidente (Hamill es una de los cinco misioneros asesinados en 1989 durante la toma de rehenes en la prisión de Davao. Otras 16 personas resultaron fallecidas). La lucha por la vicepresidencia de Marcos Jr. El giro popular hacia políticas autoritarias no solo queda patente en la elección de Duterte como mandatario. En su carrera por la vicepresidencia del país, el senador Bongbong Marcos ha obtenido un descatado respaldo popular, solo oscurecido por los números de la abogada Leni Robredo. El apellido Marcos quizá les resulte familiar. Bongbong es hijo de Ferdinand Marcos, quien gobernara con mano de hierro Filipinas entre 1965 y 1986. Tras su expulsión del Gobierno, una investigación de la Corte Suprema estimaba la riqueza familiar en cerca de 10.000 millones de dólares. Tres décadas después, apenas se ha recuperado una ínfima parte.
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