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Noticias de crimen organizado

02-06-2020 | Fuente: abc.es
Asesinan a cuatro policías a tiros en 24 horas en el estado mexicano de Guanajuato
Cuatro policías fueron asesinados a balazos en dos ataques ocurridos en las últimas 24 horas en Celaya, municipio del central estado mexicano de Guanajuato, informaron este lunes las autoridades de justicia. Estos homicidios han situado a Celaya como el municipio con la mayor cifra de agentes asesinados este año en Guanajuato, con 18 de los 40 reportados, indicaron. Los primeros dos asesinatos se registraron el domingo cuando unos desconocidos atacaron a balazos el vehículo en el que viajaban dos policías municipales que estaban de descanso. Ambos efectivos murieron en el lugar y a pesar de los operativos de búsqueda iniciados para dar con los responsables, no hubo detenidos, indicaron las autoridades. La segunda agresión tuvo lugar este lunes, prácticamente 24 horas después, cuando tres agentes investigadores de la Fiscalía General del Estado fueron atacados a balazos mientras realizaban trabajo de campo. Dos de ellos murieron y una fue registrada como grave. En el sitio fueron asegurados casquillos percutidos de grueso calibre y tras un operativo de búsqueda fueron detenidos los presuntos responsables del doble homicidio, quienes quedaron a disposición del Ministerio Público, según informó la Fiscalía. Con lo anterior, suman ya 40 los agentes de seguridad pública asesinados en Guanajuato en lo que va del año, de los cuales 18 han ocurrido en Celaya, localizado a unos 20 kilómetros de Villagrán, poblado señalado como la cuna del Cártel de Santa Rosa de Lima. Guerra entre cárteles Dicho cártel, liderado por José Antonio Yépez, alias «El Marro», mantiene una férrea disputa con el Cártel Jalisco Nueva Generación por el control territorial para el robo de hidrocarburo y comercialización de drogas. Muestra de esta batalla son las llamadas narcomantas que justo este lunes aparecieron en diversos municipios de Guanajuato, entre ellos Celaya, en los cuales la organización de «El Marro» amenaza a sus rivales de Jalisco. Incluso, de acuerdo con el secretario de Seguridad Pública de la entidad, Alvar Cabeza de Vaca, cerca del 80 % de homicidios que se han perpetrado en Guanajuato -1.534 de enero a abril-, tienen su origen en disputas del crimen organizado.
02-06-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. ofrece 5 millones de dólares por información sobre otro funcionario del Gobierno de Maduro
Las autoridades de Estados Unidos, en concreto el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en sus siglas en inglés) de Nueva York ha anunciado este lunes una recompensa por 5 millones de dólares por información que lleve a la captura o condena de Joselit de la Trinidad Ramírez Camacho, superintendente Nacional de Criptomonedas del régimen de Nicolás Maduro. Ramírez, mano derecha del ministro de Petróleo y presidente de Pdvsa, Tareck El Aissami, acusado de narcotráfico y por el que EE.UU. ofrece hasta 10 millones de dólares por pistas sobre su paradero, se une a la lista de «los más buscados» junto a al menos otras 14 figuras claves del chavismo en donde resaltan personajes como Nicolás Maduro (ofrecen 15 millones de dólares), Diosdado Cabello y Hugo Carvajal (10 millones de dólares por cada uno), entre otros. El responsable de gestionar la criptomoneda venezolana llamada «Petro» y todo el entramado financiero construído alrededor de la misma para legitimar actividades ilícitas está acusado de tener vínculos políticos, sociales y económicos profundos con presuntos narcotraficantes y por lavado de dinero, según manifiesta ICE en su anuncio. Ramírez, que hasta ahora era un total desconocido, resalta como un funcionario venezolano responsable del crimen organizado transnacional internacional. Tras conocerse la noticia, el embajador de Guaidó en EE.UU., Carlos Vecchio, aseguró: «seguimos trabajando junto a EE.UU. y otros aliados para develar y neutralizar el entramado de corrupción y crimen organizado internacional de la dictadura de Maduro». Vecchio define la Superintendencia de Criptomonedas como «una agencia del la dictadura de Maduro utilizada para apoyar las actividades ilícitas internacionales del régimen». Más temprano, Mike Pompeo adelantó en su cuenta de Twitter que Estados Unidos anunciaría una recompensa por información para llevar ante la justicia a otro funcionario del régimen de Maduro responsable del crimen organizado transnacional internacional. «Seguiremos trabajando para proteger a los ciudadanos estadounidenses y ayudar a los venezolanos a restaurar su democracia». ABC publicó en julio de 2019 una información de cómo el Gobierno de Venezuela facturaba los impuestos aeroportuarios generados por las aeronaves nacionales e internacionales que operan en la principal terminal del país en criptomonedas y, posteriormente, desviado al exterior a cuentas de testaferros sin que regresara a Venezuela. Las tasas aeroportuarias se convertían en bitcoins, un tipo de criptomonedas, y luego lo ubicaban en cuentas: si eran en Venezuela utilizan alguna de las siete casas de intercambio autorizadas por la Superintendencia Nacional de Criptoactivos (Sunacrip), a cargo de Joselit Ramírez; si no, las desvían al exterior, principalmente a Hong Kong, Rusia, China, Bulgaria y Rumanía a través de casas de intercambio internacional.
23-05-2020 | Fuente: as.com
De la yakuza a la mafia italiana: crimen organizado en el videojuego contemporáneo
Los mafiosos han sido protagonistas de novelas y películas durante años, pero también tienen su hueco en los videojuegos.
23-05-2020 | Fuente: abc.es
La pandemia pone a los narcos mexicanos también en cuarentena
La pandemia del nuevo coronavirus (Covid-19) no le sienta bien a las actividades del narcotráfico en México. Las medidas de confinamiento para contener la enfermedad han contagiado al comercio mundial de bienes y mercancías, el sistema preferido por el narcotráfico para el contrabando de estupefacientes. Estados Unidos y México comercian al año mercancías por un valor cercano a los 600.000 millones de dólares, un enorme volumen en el que ilegalmente se cuelan toneladas de drogas. Pero para este año se prevé una caída en el tráfico comercial. Debido al encierro, la frontera entre ambos países está cerrada hasta el 22 de junio para viajes no esenciales, una medida impuesta desde el 30 de marzo. Todavía no hay cifras de exportaciones e importaciones de abril, pero se espera una fuerte caída ante un menor consumo provocado por la cuarentena a un lado y otro del Río Bravo, lo que se traduce en desaceleración industrial y reducción del tráfico comercial. La caída del volumen provoca que sea más fácil para las autoridades estadounidenses detectar los cargamentos que son sospechosos de tener drogas escondidas. Así, el número de incautaciones en la frontera subió un 12% en las dos semanas posteriores a las medidas de confinamiento, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los EE.UU. publicados por la oenegé Proyecto de Denuncia de la Corrupción y el Crimen Organizado (OCCRP, por sus siglas en inglés). A lo anterior habría que añadir un probable descenso en la demanda de drogas en Estados Unidos. Varias zonas del país están bajo medidas de distanciamiento social, lo que podría haber provocado que los consumidores enfrenten problemas para acudir a comprarlas. Menos consumo y menor volumen comercial, dos factores perjudiciales para el narcotráfico. La principal ruta de la cocaína a EE.UU. México es uno de los países más importantes del planeta para la producción y tráfico de drogas, mientras que Estados Unidos es el mayor consumidor de estupefacientes. A través de su porosa frontera de 3.200 kilómetros de longitud, cada año los vecinos intercambian millones de dólares de estupefacientes y armas ilegales. Por ejemplo, el 87% de la cocaína consumida en Estados Unidos llega a través de México, de acuerdo con un informe publicado por la Junta Internacional de Fiscalización y Estupefacientes de Naciones Unidas en 2016. En el mercado de la cocaína, los cárteles mexicanos actúan como distribuidores del producto que llega desde Colombia, Bolivia o Perú, los principales productores. También distribuyen en Estados Unidos drogas que importan de China y que están en auge, como las anfetaminas o el fentanilo. Aunque hay laboratorios en México, muchos de los insumos requeridos para cocinar estas drogas proceden de China, lo que dificulta su importación en tiempos en los que se espera un desplome del 27% en el comercio mundial durante el segundo trimestre del año, según la ONU. En producción de drogas, el país latinoamericano sí que alberga importantes cultivos de marihuana y amapola, planta utilizada para producir heroína. Estas plantaciones se ubican sobre todo en el Triángulo de Oro, una región que está a solo unos 300 kilómetros de la frontera con Estados Unidos. Covid-19, oportunidad de relaciones públicas A pesar del momento de incertidumbre que atraviesa el negocio, los cárteles mexicanos han aprovechado la crisis del Covid-19 para poner en marcha una campaña de relaciones públicas con la que tratan de mejorar su imagen entre la población. Muchas organizaciones criminales se han dedicado a repartir cajas de cartón repletas con víveres y productos básicos entre las personas más vulnerables. Cerca de la mitad de los mexicanos viven en pobreza y apenas han recibido apoyos de las instituciones públicas para sobrellevar las consecuencias de la emergencia sanitaria. Esta es la ventana de oportunidad que aprovechan los líderes del narcotráfico para ganar apoyo popular: lo que no hace el Estado, lo hacen los cárteles. En Guadalajara, por ejemplo, se repartieron 480 cajas con alimentos que llevaban estampada la cara de Joaquín «El Chapo» Guzmán. Las cajas con el rostro del delincuente fueron entregadas por empleados de «Chapo 701», marca de ropa propiedad de Alejandrina Guzmán, la hija de «El Chapo» con la que trata de ensalzar la figura de su padre. En Ciudad Victoria, Tamaulipas, supuestos miembros del Cártel del Golfo también entregaron víveres en cajas que llevaban escrito el mensaje «Cártel del Golfo en apoyo a CD. Victoria». Hasta el momento, el país norteamericano ha registrado 60.000 contagios y 6.500 muertos desde que confirmó su primer caso a finales de febrero. El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador extendió la semana pasada la emergencia sanitaria hasta el 30 de mayo, lo que supone la suspensión de las actividades económicas calificadas como no esenciales.
14-05-2020 | Fuente: abc.es
Más del 65% de las muertes en las prisiones de Venezuela es por tuberculosis
La situación dentro de las cárceles de Venezuela no solo es visto como un verdadero infierno sino que además es una radiografía de la realidad del país. Hablar de la negligencia del Estado puede ser muy general si se toman en cuenta todos los problemas que sufren los venezolanos. Pero dentro de las prisiones hay desde hace muchos años una bomba de tiempo que ha sido ignorada por el régimen chavista, y uno de los gritos desesperados de muchas organizaciones no gubernamentales venezolanas han sido los casos de tuberculosis y desnutrición: solo en 2019 murieron 104 presos, y 66% de esas muertes fueron a causa de este tipo de infección. En el país sudamericano hay alrededor de 50.000 presos, distribuidos y hacinados todos en siniestros calabozos policiales y en las menguadas 29 cárceles, calificadas además como las más violentas del mundo. Por si fuera poco, la atención médica es casi nula dentro de los centros de reclusión. Para el tratamiento de la tuberculosis existe un sistema integral del Ministerio de Salud, que está regulado por el Estado, y a través de él «se proporcionan los tratamientos, pero se necesita que los médicos adscritos al programa de salud pública los diagnostique. Sin embargo, el programa ha registrado un 10% de los contagiados», según explicó Carolina Girón, presidenta del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), en conversación con ABC. En 2020, el OVP solo ha podido recabar información de seis presos fallecidos por tuberculosis en el Centro Penitenciario Los Llanos, ubicado en el estado Portuguesa, al suroeste de Venezuela. En esa misma cárcel, el 1 de mayo murieron 47 reclusos durante un motín que surgió por la irregularidad en la distribución de alimentos para todos ellos. La prisión además registra un escabroso hacinamiento de 2.500 reos cuando su capacidad máxima es de 750. Pero la noticia quedó rápidamente sepultada por la incursión marítima que pretendía sacar a Nicolás Maduro del poder. Y lo que en otro país pudo haber hecho mucho ruido, en Venezuela solo tuvo mención en los medios de comunicación, así como por la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, y por Amnistía Internacional que exigieron una investigación de la masacre. Mientras tanto, Maduro ha guardado silencio. Presos políticos En Venezuela, que hasta este miércoles contabiliza más de 420 casos positivos de coronavirus, desde los primeros contagios a mediados de marzo, «por ahora no hay información oficial de que haya habido algún caso positivo dentro de las cárceles», aseguró Girón, al destacar que el Gobierno de Maduro solo ha prohibido las visitas, pero no hay protocolos de desinfección ni de higiene en los centros de reclusión que evite el contagio. «En las cárceles no hay agua, no hay artículos de aseo personal, no hay acceso a medicinas», agregó la directora del OVP. Aún así, la tuberculosis que es una enfermedad también calificada como altamente contagiosa sigue siendo la primera causa de muerte en la población penitenciaria. Y por el momento, no ha alcanzado a los más de 360 presos políticos, pero igualmente están en riesgo muchos de ellos porque, según explica Girón, los presos políticos que no son dirigentes o son mediáticos comparten celdas con presos comunes, que además están enfermos de malaria, sida o hepatitis, e igualmente pasan sus días hacinados, en medio de la violencia y la hambruna, por lo que todo eso constituye una violación a los derechos humanos, como denuncian las ONG. Fuera de control Más allá de los casos de contagios y las condiciones precarias de las cárceles, el OVP también ha publicado informes en los que muestran preocupación por la falta de control que tiene el Estado en los centros penitenciarios y su desdén para solucionar el grave problema que presentan. «Es responsabilidad del Estado el control de las cárceles, darles alimentación adecuada a los presos, mantener programas de educación, cultura y trabajo para que las personas no estén las 24 horas del día en ocio», dijo Girón, al denunciar la violación a los derechos humanos que afecta no solo a presos políticos sino a presos comunes, así como a los familiares que dejan de recibir información. Al respecto, ABC intentó en varias oportunidades contactar a Humberto Prado, el comisionado presidencial para los Derechos Humanos, dentro del gobierno interino de Juan Guaidó, pero no fue posible. Después de 2007, las leyes no han servido de nada para impedir los «pranatos», delincuentes que se hacen los jefes de prisiones, que comenzaron a popularizarse en esa fecha dentro de la población carcelaria. Desde entonces, los presos fueron construyendo una estructura de control y la imposición de un líder dentro de las peligrosas prisiones que ha sido aceptado incluso por la ministra de prisiones, Iris Varela. Venezuela tampoco cumple con los estándares internacionales, porque está muy lejos de tener a un custodio por cada 10 reclusos, y mucho menos se hace responsable por la vida de los presos, pese a estar prohibida la pena de muerte. Dentro del inframundo de las prisiones hay además tráfico de armas, de drogas, se dirigen redes de crimen organizado y se pueden encontrar incluso fosas comunes fabricadas por los mismos presos, todo esto bajo la mirada de las autoridades, que incluso permiten que los reos disfruten de ostentosas fiestas, peleas de gallos, la entrada de prostitutas, y hasta ver estupefactos un espectáculo de disparos al aire que protagonizan los presos con armas de alto calibre para rendir honores a un «pran» luego de su muerte.
05-05-2020 | Fuente: abc.es
Keiko Fujimori sale en libertad bajo fianza y se somete a la prueba del Covid-19
Keiko Fujimori, hija del expresidente peruano Alberto Fujimori (1990-2000) y líder del movimiento político fundado por su padre, salió este lunes en libertad por segunda vez en cinco meses después de que la Justicia revocase nuevamente la medida de prisión preventiva por presunto lavado de dinero. Fujimori fue puesta en libertad condicional en el momento más crítico del pandemia del Covid-19 en Perú, después de que denunciase el riesgo de contraer el coronavirus en la cárcel igual que decenas de mujeres ancianas, embarazadas o con hijos menores de 3 años con las que compartió reclusión en la misma cárcel. La líder del partido fujimorista Fuerza Popular abandonó la prisión de mujeres del distrito limeño de Chorrillos en torno a las 16:00 hora local (21:00 GMT), en un momento muy distinto a la gran expectación que suscitó la misma salida de la cárcel el pasado noviembre. Esta vez Fujimori atravesó rápidamente un pasillo de policías para tomar un taxi donde estaba su hermano mayor Hiro. Al frente, algunos periodistas gráficos fueron los únicos testigos del momento, a los que Fujimori dedicó un breve saludo. En ese mismo lugar hace cinco meses, un tumulto de periodistas se agolpaba en torno a la pequeña puerta del penal y cientos de simpatizantes la aclamaban hasta el automóvil familiar mientras se abrazaba con su esposo Mark Vito, que había acampado varios días frente a la prisión. Desde la cárcel, Keiko se dirigió a su domicilio familiar, en el distrito limeño de Surco, donde ya le esperaba un empleado de un laboratorio privado para practicarle una muestra rápida y otra molecular (PCR) de descarte del virus SARS-CoV-2, que ya ha matado en Perú a más de 1.300 personas y contagiado a más de 47.000. Antes de abandonar la prisión, Fujimori ya había adelantado en sus redes sociales que no se reuniría con su familia hasta estar completamente segura de no tener el virus. Mientras tanto, Mark Vito y sus dos hijas permanecen en el domicilio de Susana Higuchi, la madre de Keiko. Las hacinadas prisiones de Perú, que albergan a 97.500 presos cuando su capacidad es para poco más de 40.000, se han vuelto un gran foco infeccioso del coronavirus que ha causado la muerte de al menos 30 presos y el contagio de otros 600, y entre los funcionarios penitenciarios también hay no menos de 7 muertos y 180 infectados. Ante esta situación, la Segunda Sala Penal de Apelaciones Nacional Especializada en Delitos de Crimen Organizado otorgó el jueves la libertad condicional a Fujimori bajo fianza de 70.000 soles (unos 20.500 dólares). Según esa resolución, Fujimori deberá comparecer ante el juzgado una vez al mes, no cambiar de domicilio sin avisar antes al juez que tutela la investigación y no comunicarse con los demás imputados en la investigación. Sobre esta última condición la abogada de Fujimori, Giulliana Loza, explicó que han pedido una aclaración al tribunal y hasta que no llegue su patrocinada no mantendrá contacto con su marido, su madre ni con ella. Precisamente la razón por la que Fujimori estaba en prisión preventiva era el peligro de fuga y la obstrucción de la investigación tras reconocer varios testigos del caso que habían sido presionados para no declarar contra la máxima responsable del partido fujimorista. La heredera del expresidente Fujimori ingresó por primera vez en prisión preventiva a inicios de noviembre de 2018 y logró recuperar la libertad a finales de noviembre de 2019 gracias a una polémica decisión del Tribunal Constitucional, pero dos meses más tarde la Justicia ordenó que volviese a prisión provisional hasta este lunes. Durante su tiempo encarcelada, Keiko perdió todo el poder político que tenía tras las elecciones de 2016, pues el Congreso que el fujimorismo dominaba con mayoría absoluta fue cerrado constitucionalmente por el presidente, Martín Vizcarra, y el capital electoral quedó reducido a una mínima fracción a causa de las serias acusaciones de corrupción.
03-05-2020 | Fuente: abc.es
El desgobierno planetario frente al coronavirus
Sabemos desde hace décadas que las amenazas a las que nos enfrentamos ?sea la crisis climática, la proliferación de armas de destrucción masiva, las pandemias, el terrorismo, el crimen organizado y tantas otras? superan las capacidades de cualquier Estado nacional en solitario. Sabemos, por tanto, que solo sumando capacidades y voluntades nacionales, públicas y privadas, es posible articular una estrategia multilateral y multidimensional con ciertas posibilidades de éxito, enfocada principalmente a la prevención y a la respuesta común ante lo que nos afecte. Y, sin embargo, como bien demuestra la Covid-19, seguimos atrapados en un suicida enfoque individualista, mientras los órganos de gobernanza de la globalización muestran su impotencia para salir al paso. Nada de esto ocurre porque la Covid-19 sea un «cisne negro» absolutamente inesperado. De hecho, desde el final de la Guerra Fría, las pandemias ya figuran explícitamente en las Estrategia Nacionales de Seguridad de países como España y, en lo que llevamos de siglo, hasta en siete ocasiones la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una emergencia de salud pública de importancia internacional. Tampoco es debido a la inexistencia de organismos multilaterales con mandato para preservar la seguridad humana. La ONU, único y legitimo representante de la comunidad internacional, fue creada para ello tras el brutal impacto de dos guerras mundiales. En su seno cuenta con agencias y departamentos potencialmente capacitados para ejercer ese papel? si sus 193 Estados miembros les dieran los medios necesarios. Pérdida de control El actual desajuste del sistema de gobernanza es el resultado, a escala nacional, de la doctrina neoliberal que logró imponer, ya en los años ochenta, la idea de que el Estado es parte del problema y el mercado es la solución. Así se ha llegado a un punto en el que los Estados han perdido el control de muchos procesos (sobre todo de la mano de actores económicos multinacionales) que afectan muy directamente al bienestar y la seguridad de sus ciudadanos. Por otra parte, el multilateralismo ha ido perdiendo defensores, como lo demuestra el hecho de que siquiera figura ya en el orden del día la reforma de la ONU, mientras Trump opta por salirse de la Unesco, la Unrwa, el Acuerdo de París o ahora también de la OMS, e incluso la Unión Europea muestra abiertamente sus fracturas internas poniendo en serio peligro su imprescindible proyecto de unión política. En lugar de avanzar por la senda que marcaba en 2005 Kofi Annan, en el último intento reseñable de actualizar la ONU, reclamando un nuevo orden internacional basado en el desarrollo, la seguridad y los derechos humanos para todos, la organización se ha quedado convertida apenas en un chivo expiatorio (para echarle las culpas por su inacción), en un aval a posteriori (para justificar determinadas acciones bélicas) o en un cajón de sastre humanitario (para paliar mínimamente los desastres provocados por aventuras militaristas o alguna catástrofe). Así se explica que, hasta hoy, el Consejo de Seguridad no ha logrado ni siquiera reunirse, a diferencia de lo ocurrido cuando estalló la pandemia del Sida o del Ébola. Y si hoy se puede achacar esa responsabilidad a China, temerosa de verse señalada con el dedo acusador, ayer fueron otros privilegiados como EE UU o Rusia los que recurrieron al mismo abuso para tapar sus vergüenzas. Sin gobernanza global efectiva ?es decir, sin ONU? el planeta se mueve a bandazos, acercándonos cada vez más a la ley de jungla, en la que cada Estado, dependiendo de sus propias fuerzas, trata únicamente de defender sus intereses e imponer su dictado a otros. Si eso podía valer antes de la entrada en la era nuclear, hoy resultaría ridículo si no fuera tan inquietante. Inquietante porque nos arrastra a una competencia en la que todos salimos perdiendo. Y, tal como se está comprobando, no sirven como sustitutos ni el G-7 ni el G-20. Arrinconado el primero por su falta de representatividad, el segundo, creado en plena crisis de 2008, tampoco ha sido capaz ?al igual que otros organismos como el FMI o el Banco Mundial? de ir mucho más allá de las declaraciones y puntuales promesas todavía por implementar. Cortoplacismo No debería haber ninguna duda de que necesitamos un policía mundial y un gestor planetario para atender a los problemas que compartimos en este desigual mundo globalizado, que no va a terminar cuando se supere la pandemia. Idealmente, la ONU debe ser la referencia central (sin olvidar a la UE a escala europea). Pero, al menos de momento, es el mismo cortoplacismo y el mismo nacionalismo mal entendido de 2008 el que ahora nos vuelve a dejar sin capacidad para contar con un órgano de dirección y coordinación a escala planetaria para responder a problemas que pueden suponer la muerte de cientos de miles de personas y la ruina material de muchos millones. ¿Hasta cuándo? Jesús A. Núñez Villaverde es codirector del Instituto de Estudios sobre conflictos y acción humanitaria (Iecah) @SusoNunez
01-05-2020 | Fuente: abc.es
Liberan a Keiko Sofía Fujimori, en prisión provisional, por riesgo a que contraiga coronavirus
La lideresa de «Fuerza Popular» y excandidata presidencial, Keiko Sofía Fujimori, saldrá en libertad después de que el Poder Judicial revocará su detención preventiva, solicitada por su defensa que alegó el riesgo de contraer coronavirus en el Penal de mujeres de Lima. La segunda sala penal de Apelaciones en delitos de crimen organizado impuso mandato de comparecencia restrictiva a Keiko Sofía, junto al pago de una fianza de 17.000 euros (70.000 soles) dentro de cinco días hábiles. Keiko Sofía Fujimori, de 44 años, fue liberada en el medio de la pandemia que asola los penales peruana donde hasta ayer, han muerto 30 reos y 7 trabajadores penitenciarios. «En las cárceles peruanas hay un 140 por ciento de sobrepoblación y hay un 35 por ciento de reos que no tienen condena. De 1432 pruebas a los reos, hay 645 contagiados y 30 fallecidos de coronavirus. De 11.000 trabajadores penitenciarios, hay 224 positivos, de los cuales fallecieron siete. Por eso he recomendado (al gobierno) que toda persona vulnerable y que no haya cometido un delito grave, sea liberado», dijo a ABC, José Luis Pérez Guadalupe, quien forma parte del equipo de asesores del Ejecutivo para apaliar los efectos de la pandemia. Hacinamiento «El tema urgente a tratar en las cárceles es el sanitario porque por el hacinamiento no hay distancia social y su vida depende al 100 por ciento del Estado. El riesgo de contraer coronavirus es altísimo, todo aquel que pueda salir que salga. Para volver a la cárcel hay tiempo, para resucitar a alguien no», concluyó Pérez Guadalupe. Además de Keiko Sofía Fujimori investigada por lavado de activos en el caso Odebrecht; dictaron arresto domiciliario a la ex alcaldesa de Lima, Susana Villarán, de 70 años, investigada también por lavado de activos y presa en la misma cárcel que Keiko Sofía. También dio positivo por coronavirus, Antauro Humala, hermano del ex presidente Ollanta Moisés, preso por liderar una asonada en el 2005 a 19 años de cárcel y que cuenta con una bancada en el congreso de doce congresistas. En la última semana, han habido cuatro levantamientos en las cárceles de Perú en protesta por la falta de atención del gobierno y que han causado nueve muertes en el Penal de Miguel Castro Castro, ubicado al este de Lima. En Perú, hay más de 36 mil contagiados por coronavirus y 1051 muertos en medio de una cuarentena que suma 46 días y un toque de queda que busca la inmovilización de los peruanos con el fin de que no se contagien debido al precario sistema de salud pública y privado con el que cuenta.
20-04-2020 | Fuente: abc.es
La pandemia, una oportunidad para los narcos mexicanos
La cara de Joaquín «El Chapo» Guzmán está estampada en 480 cajas para ayudar a los más necesitados en tiempos del coronavirus. Y es que Alejandrina Guzmán, la hija de El Chapo, regaló estos días estas cajas ?repletas de comida y productos de higiene? entre personas mayores en la ciudad de Guadalajara para ayudarles a sobrellevar la situación de emergencia. Las cajas con el rostro del delincuente fueron entregadas por empleados de «Chapo 701», marca de ropa propiedad de Alejandrina con la que trata de ensalzar la figura de su padre. Esta acción solidaria de la hija del narcotraficante más famoso del mundo, quien cumple cadena perpetua en Estados Unidos, se produce días después de que organizaciones criminales repartieran ayuda para familias humildes en México. Así, supuestos miembros del Cártel Del Golfo también entregaron cajas repletas de alimentos a personas pobres en Ciudad Victoria, la capital de Tamaulipas que llevan escrito el mensaje «Cártel del Golfo en apoyo a CD. Victoria». Cada una contenía artículos de primera necesidad como sopa, cereales, atún, galletas, café, leche y aceite entre otros víveres. En aquella ocasión, los presuntos criminales repartieron más de 120 unidades a las familias que viven en zonas marginales de Ciudad Victoria, según medios locales. Con 668 homicidios dolosos en 2019, Tamaulipas es uno de los estados más sangrientos de México debido a la lucha por controlar esta «plaza» clave para el crimen organizado. Y es que el norteño Tamaulipas es un punto con un elevado tráfico comercial entre Estados Unidos y México, lo que convierte a este territorio en una zona estratégica para el contrabando de estupefacientes. El país mesoamericano cerró 2019 como su año más violento tras registrar 34.582 homicidios, según datos provisionales del gobierno. En México hay unos 55,3 millones de personas en pobreza (el 46,2% de todos sus habitantes) y el 56,3% de la población activa trabaja en la economía sumergida, de acuerdo con datos oficiales. Ante a la escasez de ayudas públicas para erradicar la pobreza y la elevada desconfianza que de los ciudadanos hacia las instituciones por la elevada corrupción, los líderes del narcotráfico encuentran una ventana de oportunidad en situaciones de emergencia para ganarse el apoyo de los más desfavorecidos al realizar funciones que deberían der del Estado. Pero los habitantes de Ciudad Victoria y Guadalajara no son los únicos que podrían haber recibido asistencia del crimen organizado. En redes sociales también circuló un vídeo en un pueblo del Estado de Michoacán en el que presuntos integrantes de la organización Cárteles Unidos entregaban bolsas con alimentos desde un vehículo. Cárteles Unidos es una alianza formada por los cárteles de Sinaloa, del Golfo y Los Zetas, con el objetivo de combatir al Cártel Jalisco Nueva Generación, el cual se ha erigido en la organización delictiva más poderosa en México. Hasta el momento, el país norteamericano ha registrado 7.497 contagios y 650 muertos desde que confirmó su primer caso a finales de febrero. El Gobierno de López Obrador extendió la semana pasada la emergencia sanitaria hasta el 30 de mayo, lo que supone la suspensión de las actividades económicas calificadas como no esenciales. La declaración no obliga a los mexicanos a quedarse en sus hogares, dado que únicamente recomienda el encierro voluntario.
07-04-2020 | Fuente: abc.es
El coronavirus, una pandemia que amenaza a las democracias liberales
Son las crisis las que miden la talla de los mandatarios, abocados a tomar decisiones cuando el pulso tiembla y la dimensión de las consecuencias de sus actos se cuenta en millones de vidas. En diciembre, en la ciudad china de Wuhan, una megalópolis poblada de rascacielos que crece en las orillas del río Yangtsé, un virus saltó de un animal a un ser humano, demostrando que el azar de un episodio mínimo puede cambiar el mundo para siempre. Meses después, cuando el régimen presume de haber controlado la pandemia, la cifra oficial de muertos ha quedado envuelta en una bruma de preguntas sin responder y la gestión de la emergencia sanitaria acumula críticas, tras conocerse que los médicos y periodistas que se atrevieron a denunciarla fueron silenciados, según reveló recientemente Reporteros sin Fronteras (RSF). Desde hace semanas, la organización alerta sobre el peligro que acecha a la libertad de prensa bajo la bandera de la lucha contra el Covid-19, denunciando su continuo deterioro en países como Hungría, Rusia o Turkmenistán. En un giro propio del guion de una distopía absurda, las autoridades de la república exsoviética han decidido prohibir que la palabra coronavirus aparezca en los folletos médicos, como si negar la realidad fuera lo mismo que ponerle remedio. En Bielorrusia, su poco democrático presidente, Alexander Lukashenko, ha aconsejado a los ciudadanos que jueguen al hockey, convirtiendo el hielo en un anticuerpo. En todos los casos, la ausencia de medios críticos y la bota de la censura son la tónica común. Una sombra autoritaria Ante ese esbozo de la realidad, la tentación de arrojar una mirada pesimista sobre el futuro parece irresistible. Numerosos analistas temen que la pandemia se traduzca en un auge del autoritarismo, sirviendo como excusa para normalizar el uso de la geolocalización o el reconocimiento facial, tecnologías que en malas manos pueden achicar las libertades de los ciudadanos, convirtiendo el mundo en una enorme Xinjiang, la provincia china donde las autoridades comunistas vigilan estrechamente a la minoría uigur. Para otros, el riesgo se sitúa en el aumento de la xenofobia. En enero, se registraron varios ataques contra ciudadanos chinos en numerosos países, reacciones violentas que conjugaban el racismo con el temor a que las víctimas fueran portadoras del virus. El pasado marzo, con la epidemia disparándose en los países europeos, la alcaldesa de Guayaquil impidió el aterrizaje de un avión con tripulantes españoles, poniendo camionetas en la pista del aeropuerto para frenar la maniobra. Por suerte, su decisión no provocó un terrible accidente, pero sirvió para recordar que el miedo suele estar detrás del extremismo y la falta de empatía más elemental. ¿Otra Guerra Fría? A través de Twitter, su red social favorita, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escribió el pasado marzo un mensaje donde calificaba de «virus chino» al coronavirus, despertando una polémica donde se escucharon acusaciones de xenofobia. Dejando ese aspecto momentáneamente al margen, el comentario del mandatario se enmarca en la tensa relación que Washington ha establecido con Pekín desde el comienzo de su Administración, una batalla librada en el campo de la economía, mediante el establecimiento de aranceles a productos chinos, y en el de la tecnología, con la Justicia estadounidense acusando al gigante Huawei de crimen organizado y robo de secretos. En ese sentido, la pandemia ha inaugurado un nuevo capítulo, que ha incluido teorías de la conspiración sobre el origen de una tragedia sanitaria que amenaza con desencadenar una grave recesión económica. Sin ir más lejos, como explicó en este diario el corresponsal en Shanghái, Pablo M. Díez, algún periódico chino no ha dudado en dar crédito a la presunta fabricación del virus en un laboratorio estadounidense, historia expuesta desde Global Research, un medio canadiense dispuesto a esparcir cualquier explicación sobre la realidad enrevesada y poco probable. Después, según esa misma fuente, la infección se habría expandido en Wuhan, tras la celebración de unos Juegos Olímpicos Militares. En medio de esas historias fantásticas, el otro gran juego geopolítico se está librando con la venta y donaciones de material sanitario. Dispuesto a sacudirse las críticas por su opaca gestión de la pandemia, Pekín suministra a varios países occidentales -y también africanos- mascarillas, guantes o respiradores, productos indispensables en los hospitales de Madrid, Milán o Adís Abeba. En esa pugna, Estados Unidos se está mostrando más discreto. Aunque Washington ha accedido a enviar respiradores a España, después de una conversación entre Trump y el Rey Felipe VI, el presidente se no se ha mostrado especialmente prolijo, afirmando que su prioridad consiste en cubrir las necesidades de su país, que no parecen del todo garantizadas; según The Guardian, el mandatario habría pedido a algunos socios europeos y asiáticos, incluido China, productos de los que carece. A largo plazo, las consecuencias de estas políticas desiguales son todavía indescifrables. Como antídoto a una posible dependencia, cabe mencionar que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se ha curado en salud, expresando su deseo de que el país se suministre de su propio material, fortaleciendo la industria con el objetivo de que la «soberanía nacional» quede intacta. Desde luego, es improbable que la expansión de la influencia China, un país donde conviven el autoritarismo comunista y el escaso respeto de los derechos humanos con una economía potente y nada respetuosa con la naturaleza, alumbre un futuro esperanzador. Si la democracia liberal retrocede, también lo harán las libertades básicas -la libertad de prensa, a manifestarse-, el respeto al individuo o el multipartidismo, por citar solo algunos de los pilares que sustentan el sistema que ha proporcionado bienestar durante décadas a nuestras sociedades. Caos político Como equilibristas entre el miedo y el deseo de lograr un desenlace tan feliz como sea posible, los mandatarios luchan por superar esta crisis sin arruinar su futuro político. En Iberoamérica, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y el de Brasil, Jair Bolsonaro, han negado durante semanas la gravedad de la pandemia, animando a la gente a salir a la calle. En Italia, el presidente del Partido Democrático, Nicola Zingaretti, recomendaba a los milaneses disfrutar del aperitivo, poco antes de que el número de casos saltara por los aires. En España, el Gobierno autorizó la celebración de la manifestación feminista del 8 de marzo, advirtiendo un día más tarde de que el virus iba a hacer estragos, con la población atónita ante el cambio de discurso. Desde el Elíseo, se permitió la celebración de la primera vuelta de las municipales francesas, a pesar de que los casos se estaban disparando y el panorama no era halagüeño. Queriendo atajar la epidemia sin frenar las infecciones, con la idea de crear un gran grupo de inmunidad, el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, tuvo que abandonar sus planes ante el riesgo de que dos millones de británicos perdieran la vida. En Estados Unidos, el presidente, Donald Trump, se burlaba del coronavirus, lamentando que no podía tocarse la cara, antes de que los hechos le obligaran a admitir la gravedad del trance. Con los hospitales de Nueva York colapsados, la Casa Blanca calcula que pueden fallecer 100.000 personas. Serán las urnas, en los países donde se puede votar o celebren elecciones limpias, las que midan el favor o descontento de la población ante la gestión de sus líderes. El debate sobre el cambio climático Sería injusto, en medio de este panorama triste, no encontrar un pequeño espacio para la esperanza. Sorprendidos ante el golpe de la naturaleza, hay voces que señalan que la tragedia provocada por el coronavirus servirá para concienciar sobre el cambio climático, ahora que en los cielos de las ciudades vuelven a lucir las estrellas y los animales se aventuran a recuperar los espacios abandonados por el ser humano. En las redes sociales, los ciudadanos comparten fotografías de la ciudad de Madrid libre de contaminación, con la silueta de las torres de Chamartín recortando un horizonte limpio. Repletos de agua cristalina, los canales de Venecia parecen reivindicar la antigua gloria de la Serenísima. Según el medio CarbonBrief, las emisiones de CO2 en China se redujeron un 25 por ciento tras las restricciones impuestas para frenar la pandemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lamenta que «entre 2030 y 2050, el cambio climático causará unas 250.000 defunciones adicionales cada año». No obstante, hay que ser prudente. El parón puede reverdecer los campos, pero también desembocar en una brutal crisis económica, que sin duda dañará las condiciones de vida de millones de personas. Difícil conclusión Con la crisis sin terminar, resulta arriesgado resolver de manera contundente qué repercusiones tendrá el coronavirus a nivel geopolítico. Si atendemos a la Historia, parece innegable afirmar que sus consecuencias definirán las próximas décadas, aunque resulta difícil establecer cómo. Por primera vez, el hombre se encara con una pandemia en un mundo globalizado, observando su desarrollo casi en directo a través de las redes sociales y sorprendido de que el avance tecnológico no haya conseguido doblegar la naturaleza. Con fronteras cerradas y la reducción al mínimo del tráfico aéreo, el movimiento de personas se ha visto súbitamente detenido, como también el turismo. Sin aventurar una conclusión, sí parece evidente que 2020 ha inaugurado un nuevo punto de inflexión en el siglo XXI.
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