Infortelecom

Noticias de contactos oficiales

27-06-2017 | Fuente: elpais.com
Rajoy y Rivera comen en La Moncloa para hablar de Cataluña y el ?Brexit?
Los líderes retoman los contactos oficiales tras la crisis abierta por los casos de corrupción del PP
26-11-2016 | Fuente: abc.es
Una relación entre el abrazo y el recelo
Las relaciones entre España y Cuba durante el régimen castrista no han sido precisamente una balsa de aceite, tal vez porque la sensibilidad en nuestro país hacia la que fue última colonia española en América es mucho mayor que hacia otros países iberoamericanos. En los últimos cuarenta años ha habido de todo. Adolfo Suárez sorprendió con una visita a La Habana y Felipe González apostó por unas relaciones cordiales con Fidel Castro, con quien mantuvo largas conversaciones en Cuba y en 1986 asistió a una actuación del ballet Tropicana. Las fotos de ambos junto a las bailarinas coparon las portadas de los periódicos. Castro liberó al disidente Eloy Gutiérrez Menoyo, preso durante veinte años, y González accedió a firmar un acuerdo para que Cuba pagara una pequeña parte de las indemnizaciones a los españoles expropiados tras la revolución castrista. El dinero lo adelantó el Gobierno español y el dictador comenzó a pagar parte de la deuda en especies: jugo y pasta de guayaba, caramelos, miel, café, chatarra y sanitarios (inodoros, lavabos, etcétera). Nunca terminó de abonar lo estipulado. Pero Castr o siguió provocando a las autoridades españolas. Entre otras cosas, llamó «tipejo fascistoide» al presidente del Congreso, Félix Pons, y expulsó de Cuba a los senadores del PP Loyola de Palacio y Javier Cámara en el mismo aeropuerto de La Habana. El 13 de julio de 1990 estalló la «crisis de las embajadas», cuando un grupo de cubanos se refugió en la representación diplomática de España en La Habana. El régimen castrista calificó al ministro de Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, de «angustiado administrador colonial», entre otras lindezas. A la vez, logró introducir a nueve «topos» en la Embajada con la excusa de pedir también asilo político. La crisis duró 55 días. Castro prometió tramitar la marcha legal del país de los refugiados, pero no cumplió. Viaje de Castro a Galicia Mientras, Cuba dio acogida a un buen número de miembros de ETA, algunos de los cuales siguen allí. En 1992, la celebración de la Cumbre Iberoamericana en Madrid facilitó que Castro viajara a España y visitara la tierra de sus padres, en Galicia, donde Manuel Fraga le dispensó una gran recibimiento. Sólo dos años después, se produjo otro serio incidente en las relaciones bilaterales. Castro logró con sus presiones la dimisión del embajador español, José Antonio San Gil, que había mantenido contactos con grupos de disidentes. Ya con José María Aznar en La Moncloa, en 1996, Castro retiró el plácet que había dado al nuevo embajador en Cuba, José Coderch, porque éste declaró a ABC que la Embajada estaría abierta «de par en par» a la oposición. Aznar, al tiempo que dejaba claro a Fidel Castro en su encuentro en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile que esperaba cambios democráticos en la isla, mantuvo la sede diplomática sin embajador durante cerca quinientos días; hasta que en abril de 1998 nombró a Eduardo Junco, tras una conversación telefónica con el presidente cubano. La firmeza del Gobierno hizo que las relaciones entraran por un nuevo cauce. En otoño, Castro fue a Oporto para la Cumbre Iberoamericana y allí se reunió con el Rey. Aznar, incluso, le invitó a viajar a Madrid y le recibió en La Moncloa. Ya en 1999 con motivo de la Cumbre de La Habana, Aznar se reunió allí con un grupo de disidentes. Lejos de mejorar, las relaciones se deterioraron aún más un año después durante la Cumbre Iberoamericana de Panamá, con un enfrentamiento velado entre Castro y Aznar, cuando el dictador cubano se negó a firmar un texto de condena contra ETA, si no se incluía también una condena a las que consideraba actividades terroristas de Estados Unidos. Aznar redujo al mínimo imprescindible los contactos políticos y diplomáticos con Cuba. Las relaciones quedaron casi congeladas. Posición común de la UE Mientras, la Unión Europea, que ya había adoptado, a instancias sobre todo de España, una posición común sobre Cuba, vinculando las ayudas a la isla a la apertura democrática del régimen, dio en junio de 2003 una vuelta de tuerca a su presión cuando Castro detuvo a 75 disidentes y ejecutó a tres secuestradores de un barco. La UE acordó entonces, entre otras cosas, invitar a las Fiestas Nacionales en sus embajadas a miembros de la disidencia, lo que provocó que las autoridades cubanas dejaran de ir a las recepciones. Además, el Gobierno cubano respondió cerrando el Centro Cultural español en La Habana, cuya actividad le resultaba molesta ya que no podía ejercer control sobre ella. Todo cambió con la llegada al poder del PSOE en marzo de 2004. El Gobierno de Zapatero logró que la UE suspendiera las sanciones y dejara de invitar a los disidentes. El régimen castrista respondió restablecimiendo los contactos oficiales y liberando a algunos de los opositores encarcelados. Desde que se conoció la enfermedad de Fidel Castro, en 2006, el Gobierno intensificó su actividad para tratar de conocer lo que estaba pasando en la isla. En abril de 2007, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, abrió una fase de confraternización con Raúl Castro, aceptando todas las condiciones de las autoridades cubanas para su visita a la isla, incluida la de no reunirse con disidentes. Estos se sintieron abandonados por España, pese a que hubiera varias excarcelaciones de presos políticos. El ministro anunció la disposición de Zapatero de viajar a Cuba a lo largo de 2009, algo que no se llegó a producir, pero él sí continuó sus contactos con el régimen. Actuó como facilitador del acuerdo alcanzado en 2010 por el régimen castrista y la Iglesia Católica en Cuba, para poner en libertad a un elevado número de presos políticos, muchos de los cuales fueron enviados a España. La vuelta del PP al Gobierno abrió un nuevo escenario en las relaciones bilaterales, que se vieron, al principio, marcadas por el juicio y condena a cuatro años de cárcel al dirigente juvenil del PP Ángel Carromero por el accidente de tráfico en el que murieron los disidentes del Movimiento Cristiano Liberación Oswaldo Payá y Harold Cepero Cuba aceptó que Carromero cumpliera su pena en España, donde se benefició del tercer grado y quedó libre. Gestos de Rajoy El Ejecutivo de Rajoy consideró que podía haber cambios en Cuba y optó por el pragamatismo. Así, pasó a convertirse en defensor del fin de la posición común de la UE y aprobó un importante condonación de la abultada deuda cubana a España. El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, viajó en noviembe de 2014 a la isla, sólo un par de semanas antes de que Washington y La Habana anunciaran la decisión de normalizar sus relaciones. Aunque García-Margallo también eludió verse con disidentes, el gesto no fue suficiente para que le recibiera Raúl Castro, que sí lo haría en mayo pasado cuando el ministro, acompañado de Ana Pastor, volvió a Cuba.
04-10-2016 | Fuente: abc.es
Riad amenaza con «desfalcar» a EE.UU. por la ley del 11-S
Riad ha abierto la caja de los truenos contra Estados Unidos por la aprobación de la «ley del 11-S» (denominada técnicamente Justicia contra los Patrocinadores del Terrorismo, Jasta en el acrónimo inglés), que permitirá a los familiares de las 3.000 víctimas de los ataques de 2001 pleitear en los tribunales contra el régimen de Arabia Saudí. Pese al informe oficial final que en su día exculpó al Gobierno de Riad, existen muchos indicios que apuntan a que altos funcionarios y príncipes saudíes apoyaron financieramente a Al Qaida antes de los ataques contra EE.UU., más allá del hecho de que 15 de los 19 terroristas que secuestraron los aviones eran saudíes. La primera denuncia contra el Estado saudí ya ha sido presentada en un tribunal de Nueva York. En su primera reacción oficial, el ministerio de Exteriores del reino petrolero condenó la ley norteamericana, y anunció «serias consecuencias», aunque no especificó qué tipo de represalias concretas podría tomar Riad. Oficiosamente, ministros y diplomáticos saudíes han filtrado a los medios la lista de castigos, y la relación es casi apabullante. La más agresiva sería, sin duda, la retirada de los activos saudíes de Estados Unidos, que algunos cifran en un billón de dólares. Una décima parte de esa astronómica cifra está invertida en bonos del Estado, por lo que la retirada sería potencialmente catastrófica para el Departamento del Tesoro. Riad lleva desde junio deslizando que la economía de Estados Unidos no es la última coca-cola del desierto, y que tiene muchos socios en Europa y en Asia deseosos de sus fondos soberanos. Así lo dejó caer a la prensa antes del verano el ministro de Exteriores saudí, Adel al-Jubeir, al advertir que la confianza de los inversores ?no solo de Arabia Saudí sino de toda la región? se retiraría de Estados Unidos si la ley Jasta era finalmente adoptada. Como potencia principal en el Consejo de Cooperación del Golfo, que aglutina a todas las monarquías suníes de la región, la voz del régimen de los Saud siempre suena a orden. Lo sabe muy bien Suecia, que tuvo que tragarse sus críticas a los derechos humanos en Arabia Saudí el año pasado, cuando vio peligrar todas sus inversiones en el Golfo Pérsico. Estados Unidos también ve amenazada su presencia militar en la región, y sus planes para derrotar al movimiento terrorista Daesh. Arabia Saudí tiene en su lista de represalias la ruptura o reducción de la colaboración con Washington en la lucha contra el «califato». Riad podría también presionar a sus vecinos y forzar el cierre de las bases militares en el Golfo, en particular la aérea de Qatar, clave para las operaciones del Pentágono en Afganistán, Irak y Siria. Orgullo herido El catálogo de sanciones que baraja Arabia Saudí incluye trabas a los vuelos comerciales entre Europa y Asia, y una reducción de los contactos oficiales entre Riad y Washington, ya muy dañados por el acuerdo nuclear de Estados Unidos con Irán, el archirrival de los Saud en la región. Antes de la aprobación de la «ley del 11-S», tanto Riad como la Casa Blanca habían tratado de quitar hierro al paso dado por el Congreso. Según los saudíes, las posibilidades de que las querellas de las familias de las víctimas lleguen a buen término en los tribunales de EE.UU. «son escasas». Pero el modo humillante en que hasta los congresistas demócratas han vapuleado a Obama ?el veto presidencial a la ley fue anulado de modo abrumador por las dos Cámaras? ha herido el orgullo de los saudíes, y nada es descartable. Romper el pacto de coordinación en la lucha contra Daesh, o dificultar la actividad militar de EE.UU. contra el califato terrorista iría no obstante contra los intereses del régimen de los Saud, por lo que los analistas consideran que Riad no llegará a cumplir con esa amenaza. Tanto Daesh, como en su día Al Qaida, han declarado la guerra a la monarquía saudí por su relación con Occidente, y llevan a cabo periódicamente atentados terroristas de baja intensidad en el reino. Sin embargo, la relación es compleja. Los terroristas suníes son discipulos ideológicos de la escuela suní wahabí, que es la que al mismo tiempo sustenta y da legitimidad a la dinastía de los Saud.
23-12-2011 | Fuente: abc.es
Turquía ha reaccionado de forma fulminante a la aprobación en Francia, ayer, de un proyecto de ley contra el «negacionismo» del genocidio armenio. Como respuesta a esta medida -que pretende penalizar a todo aquel que niegue o minimice un genocidio histórico, incluido el armenio- el Gobierno turco llamó a consultas a su embajador en Francia e interrumpió todos los contactos oficiales bilaterales. También ha negado todo permiso a barcos y aviones de guerra franceses para que utilicen el espacio aéreo o naval de Turquía, sus puertos y aeródromos.El proyecto de ley, promovido por el partido de Nic..
1