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Noticias de conflictos

21-12-2019 | Fuente: abc.es
Bienvenido a la India...si usted no es musulmán
Ser o no ser un país de refugio para minorías religiosas perseguidas en Asia. O, desde otra óptica, verse condenado a ser una población discriminada en el segundo país más grande del planeta. La polémica reforma de la Ley de Ciudadanía de la India sigue levantando protestas y pasiones más de una semana después de su aprobación en el Parlamento de Nueva Delhi. El número de víctimas es por ahora modesto -hasta ayer 13 muertos- teniendo en cuenta el carácter dramático y letal que han tenido siempre los conflictos entre hindúes y musulmanes en el subcontinente. La nueva ley establece que los inmigrantes de tres países vecinos -Afganistán, Bangladés y Pakistán- tendrán derecho a la ciudadanía india si pertenecen a minorías religiosas perseguidas en esas naciones; en otras palabras, si no son musulmanes. La airada reacción de la inmensa comunidad musulmana de la India -calculada en 201 millones, superior incluso a la de Pakistán- era previsible y no se hizo esperar. Sus representantes políticos y religiosos consideran que el objetivo de la ley del Gobierno nacionalista de Modi -apoyado por los hindúes- es relegar a los indios musulmanes a la categoría de «ciudadanos de segunda categoría». El conflicto, presente en las calles de varias ciudades, en la prensa y en las instituciones educativas, se ha visto amplificado por otras circunstancias. La protesta contra la ley ha tenido apoyo en varios campus universitarios, donde la Policía ha reprimido con una contundencia inédita en ese tipo de sedes. Además, la bronca contra el gobierno está siendo vinculada por algunos líderes a la falta de oportunidades laborales, en un país en el que la mitad de la población tiene menos de 25 años. Los grupos y partidos que representan a los musulmanes de la India -casi una sexta parte de la población del país- interpretan la reforma de la ley de la ciudadanía como una vuelta de tuerca del nacionalista Modi, en un país «que sigue soñando en el fondo con tener un rey hindú y súbditos». Creen que el propósito del gobierno es acabar asfixiando a los musulmanes y obligarles a huir del país -como los birmanos con los rohingya o los chinos con los uigures-, aunque en Delhi se insiste en que los musulmanes indios son tan ciudadanos como los del resto de religiones del país. Y ven como muy mal presagio el uso de una vieja ley colonial, que permite al gobierno la prohibición de manifestaciones y hasta el corte de internet en las regiones más conflictivas. La hostilidad de Modi hacia los partidos musulmanes, que utilizan la religión para fidelizar sus electorados, es un hecho objetivo. También que la situación conflictiva en Cachemira, y la tensión entre Nueva Delhi e Islamabad, animan al gabinete nacionalista a mantener a raya a los islamistas indios. Pero las extrapolaciones de estos días sobre la presunta apertura de la veda contra los doscientos millones de musulmanes de la India son abiertamente exageradas. Las peores discriminaciones étnicas y religiosas las padecen los cristianos y los miembros de otras religiones en países de mayoría musulmana, por ejemplo Pakistán, Bangladés y Afganistán, por lo que no es reprobable que la India quiera darles protección (y de paso reducir el porcentaje de población musulmana interna).
20-12-2019 | Fuente: abc.es
Menos periodistas asesinados en un mundo con menos periodismo
Como la vocación obra milagros, dos décadas de carrera y la conciencia de correr peligro no habían conseguido que Norma Sarabia se decidiera a tirar la toalla. La reportera, que denunciaba la corrupción policial en la localidad de Huimangillo, estado de Tabasco, México, murió el 12 de junio de 2019, cuando fue tiroteada mientras charlaba con un familiar cerca de su casa. No tuvo que pasar mucho tiempo para que otro de sus compañeros de profesión sufriera una suerte similar a la suya. El 31 de agosto, el periodista Edgar Joel Aguilar, que se dedicaba a escribir en la página de sucesos, recibió varios disparos tras entrar en una barbería de la ciudad de Santa Rosa de Copán, al oeste de Honduras. Un mes más tarde, el 10 de octubre, las armas se volvieron contra Nehémie Joseph, un reportero haitiano que se había destacado por criticar la corrupción del gobierno de su país, hundido en una sucesión de crisis deseperante. Ese día, en la localidad de Mirabalais, el joven fue forzado a meterse en el maletero de un coche, donde tres balas pusieron fin a su vida. Son tres casos de una lista mucho más larga, que se extiende a otros países y solo comparte el origen común del impulso asesino: silenciar a la prensa, apagar la información que los violentos no quieren que se haga pública. Las historias de Sarabia, Aguilar y Joseph se pueden leer en el informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF) de 2019, presentado esta semana en Madrid, donde se dan a conocer datos esenciales que hay que retener: a lo largo de este año, 49 periodistas han sido asesinados, 57 secuestrados y 389 encarcelados en todo el mundo. La cifra de muertos, que es la más baja desde 2003, puede invitar a la esperanza, pero se teme que oculte un reverso de desánimo vinculado con la derrota de la profesión, como explica Alfonso Armada (Vigo, 1958), presidente de la sección española de RSF, en una charla telefónica: «Celebramos que haya menos muertos, pero muchos tememos que los haya porque el periodismo internacional, el que cubre los conflictos, esté de capa caída». Las causas de ese deterioro se relacionan con el discurso populista, de izquierdas o derechas, que presume de enarbolar la verdad frente a las mentiras de los medios tradicionales, y con la crisis económica que ha golpeado al oficio durante los últimos años: «La cifra de muertos -añade Armada- esconde una realidad preocupante. El odio a los periodistas aumenta en todo el mundo. Eso pone en peligro sus vidas, porque se afirma que son prescindibles, irrelevantes o, en algunos casos, enemigos del pueblo, como suele decir Donald Trump. Hay otro detalle significativo, y es que los grandes medios cada vez dedican menos espacio a cubrir conflictos, por lo que hay menos periodistas expuestos al peligro. También ocurre que hay periodistas locales, como en Yemen, que prefieren dedicarse a otras tareas para evitar riesgos. Por ejemplo, sabemos que uno, que trabajaba en un diario, se dedica ahora a vender hielo, y otro se ha hecho camarero». Solo hay una nota más o menos optimista: la influencia beneficiosa que ha podido tener el «Manual de seguridad para periodistas», publicado de forma conjunta por RFS y la Unesco, donde se dan consejos útiles para que los reporteros que cubren guerras lo hagan de la forma menos riesgosa posible. Distopía en Xinjiang Por desgracia, algunos tipos de represión son tan sofisticados que construyen una tela de araña de la que escapar parece imposible, como apunta Armada. «Para RSF, China es, ahora mismo, una zona prioritaria, por la que estamos muy preocupados. En Xinjiang, los uigures, la minoría musulmana, están siendo encarcelados en campos de concentración. Las autoridades chinas dicen que pretenden convertirles en mejores ciudadanos, pero en realidad se trata de una ofensiva contra su religión y de establecer un sistema de control policial que se parece mucho al de algunas distopías, como la que retrata la serie ''Black Mirror'': mediante tecnología punta, con reconocimiento facial e inteligencia artifical. Hay un proceso de destrucción de una minoría», denuncia. Como ya demostró en el Tíbet, el régimen chino no está dispuesto a tolerar que una religión se atreva a disputarle espacio al Partido. Desde hace años, las noticias que llegan de Xianjing hablan de demolición de mezquitas, como la medieval de Kargilik. Desde noviembre, de un gran mecanismo de persecución contra los uigures, después de que el diario estadounidense The New York Times publicara unos documentos que demostraban la presencia de campos de concentración en la región, prueba definitiva de la mano dura de Pekín. «Los periodistas que denuncian la situación son detenidos y encarcelados. Hay 120 en prisión, que sepamos, porque hay otros casos de los que no tenemos registro. Las condiciones de arresto son tremendas. China tiene un comportamiento implacable. En parte, eso explica la reacción de los jóvenes de Hong Kong, ante el temor de que los métodos del Partido también se apliquen allí», señala Armada. Tanto en Hong Kong como en Xinjiang, el régimen chino se enfrenta a las ansias secesionistas de parte de la población, harta de ser pisoteada por la bota roja. «Los periodistas que denuncian la situación de los uigures son detenidos y encarcelados. Hay 120 en prisión, que sepamos, porque hay otros casos de los que no tenemos registro», lamenta Alfonso Armada Seguimiento incansable Con diez muertos cada uno, México, que teóricamente está en paz, y Siria, donde la guerra dura ya ocho años, encabezan la lista de países donde más periodistas fueron asesinados durante 2019. De cara al año que viene, RSF se ha propuesto vigilar ambos territorios, aunque sin dejar otras preocupaciones a un lado. Además de China, «con un modelo que potencia el desarrollo económico y desprecia las libertades», y Estados Unidos, con «el nacionalismo populista de Trump», la organización prestará mucha atención a Arabia Saudí: «Hay más de treinta periodistas encarcelados. Más de un año después del asesinato de Jamal Khashoggi, y de las pruebas que vinculan al régimen con su crimen, se sigue negociando con Riad», denuncia Armada. Rusia y la India, donde el acceso a internet está siendo restringido, también acapararán el interés de la organización. En España, el foco apuntará a Cataluña, donde los periodistas son hostigados por hacer su trabajo, a veces con reproches que resultan tan ridículos como inquietantes: «La periodista Laila Jiménez fue increpada por una señora independentista que le dijo que se fuera ''a su país''. Cuando Jiménez le respondió que ella era catalana, la señora le respondió: ''Sí, pero tú no naciste bien''», explica el presidente de la sección española. Reporteros Sin Fronteras seguirá el año que viene con atención el estado de la libertad de prensa en China, Estados Unidos, Arabia Saudí, Rusia o India, entre otros países Desde luego, la lucha por la libertad de prensa dignifica a los países, y pone a prueba la solidez de su democracia. Así lo ha probado la investigación de la muerte de Daphne Caruana Galizia, la periodista maltesa asesinada con un coche bomba en 2017, que ha dejado al descubierto la madeja de corrupción que anidaba en la isla. Su hijo Matthew, que acudió el pasado martes a la presentación del informe de RSF en Madrid, tuvo unas palabras que animan a imitar su lucha, como recuerda Armada: «Matthew recordó que el movimiento cívico, en Malta, ha logrado que varios ministros dimitan, y que el primer ministro, Joseph Muscat, prometa que lo va a hacer a principios de enero. La investigación ha progresado y el caso no ha quedado impune». Un desenlace que también merecen los 49 periodistas muertos por ejercer su oficio este año. El bloguero chino Wu Gan, condenado por publicar un texto irónico sobre la corrupción en su país - Archivo ABC La hora del ciudadano Como zafarse de la mano con la que los regímenes autoritarios ahogan el derecho a la libertad de prensa no es tarea fácil, en China, pero también en territorios ocupados como el Sáhara Occidental o en países sacudidos por la violencia, como Afganistán, son ciudadanos que sueñan con la democracia y la paz los que sustituyen a los periodistas profesionales en su tarea. El informe de RSF respalda esa labor, proporcionando datos significativos que ponen de manifiesto su papel imprescindible: en China, por ejemplo, «más del 40% de los periodistas encarcelados no son profesionales», porque «la prensa tradicional cada vez [está] más vigilada y bloqueda»; en Afganistán, «el número de corresponsales extranjeros en Kabul ha bajado a la mitad desde 2014», dejando un vacío informativo que han cubierto personas de a pie. «En RSF, reconocemos el trabajo de esos ciudadanos. No es la situación ideal, pero cuando las circunstancias políticas son las que son, y el periodismo se tiene que realizar en territorios donde el régimen es dictatorial o totalitario, hay periodismo ciudadano para informar», explica Armada.
20-12-2019 | Fuente: elpais.com
Tenemos malas noticias: le ha tocado el Gordo
Los premios de la lotería, particularmente en el sorteo de Navidad, son una fuente inagotable de conflictos
19-12-2019 | Fuente: elmundo.es
El mejor disco español de 2019: 'La gran esfera', de La Casa Azul
'La gran esfera' es el disco que deja más poso en la carrera de Guille Milkyway, el que mejor explica sus conflictos vitales 
17-12-2019 | Fuente: abc.es
RSF cifra en 49 los periodistas asesinados en 2019 y alerta de un aumento de los encarcelamientos
Este año han sido asesinados 49 periodistas en el mundo, lo que significa un 44 % menos que en 2018 y la cifra más baja desde hace 16 años, según Reporteros sin Fronteras (RSF), que señala a Latinoamérica como un punto negro con 14 muertos, la mayor parte en México. En su informe anual sobre la violencia contra los periodistas publicado este martes, RSF destaca que México es el país del mundo con más asesinados (10) junto con Siria (10), que tiene la particularidad de que está en guerra desde hace más de ocho años. Además, la probabilidad de que los autores intelectuales de los asesinatos de periodistas en México sean juzgados «es casi nula», teniendo en cuenta que «la tasa de impunidad» en ese tipo de delitos contra los informadores «supera el 90 %», denuncia la organización. El informe hace hincapié en «la ineficacia de las autoridades mexicanas» ante esta situación como lo ha puesto de nuevo en evidencia el asesinato de Norma Garabia, en el estado de Tabasco, tras solicitar sin éxito protección al recibir amenazas por sus artículos sobre la corrupción policial. También el de Francisco Romero Díaz, a pesar de que en su caso si se beneficiaba de medidas de seguridad. Para la ONG, Honduras -donde dos periodistas han sido asesinados «fríamente y a plena luz del día» en 2019- también está «superada por la corrupción y el crimen organizado» y Colombia -donde murió el documentalista Mauricio Lezama- se ve confrontada de nuevo a los viejos demonios de la violencia. Reporteros indica que más allá de los 14 asesinatos registrados oficialmente en su informe, la situación en Latinoamérica es tal vez peor de lo que dejan entrever esas cifras porque otros 10 periodistas han sido asesinados en Brasil, Chile, México, Honduras, Colombia y Haití, pero de momento no se han contabilizado porque se están haciendo verificaciones. A parte de la situación en esa región, lo que verdaderamente ha marcado el descenso de los asesinatos de periodistas en el mundo es la evolución de los conflictos en Oriente Medio y en primer lugar de Siria, donde hubo 11 muertos en 2018 y donde se había llegado a cifras de 64 en 2012 y 69 en 2013. En Yemen también ha disminuido en 2019 el número (2 en lugar de 8 en 2018), lo que para RSF pone en evidencia sobre todo una menor actividad de los periodistas locales y no una menor virulencia de los combates. De hecho, la realidad es que «cada vez menos periodistas yemeníes pueden ejercer su profesión en condiciones aceptables de seguridad». Algo parecido ocurre en Afganistán, donde «la cobertura mediática se ha reducido igualmente», y solo quedan la mitad de corresponsales extranjeros en Kabul de los que había en 2014. Allí han muerto 5 profesionales de la información este año, frente a 16 en 2018 y 15 en 2017. Reporteros recuerda que 389 periodistas están encarcelados por razón de su profesión en todo el mundo, lo que supone un 12% más que en 2018. Eso sin tener en cuenta los que han sido detenidos «arbitrariamente» durante horas, días o incluso semanas por su cobertura de protestas que han estallado en Argelia, Hong Kong, Chile o Bolivia. Casi la mitad de esos 389 están en tres países que tienen «las mayores prisiones del mundo» para periodistas: China (120), Egipto (34) y Arabia Saudí (32). No se quedan muy atrás ni Siria (26), ni Egipto (25). RSF no se priva de señalar el «cinismo» de las autoridades de Pekín, que han publicado un «libro blanco» en el que presentan su país como una verdadera democracia cuando el número de informadores entre rejas se ha duplicado en un año. En cuanto a los periodistas que están rehenes en alguna parte del mundo, son al menos 57 en la actualidad, una cifra que casi no se ha movido en un año y que en su inmensa mayoría resulta de los mismos cuatro países: Siria (30), Yemen (15), Irak (11) y Ucrania (1).
14-12-2019 | Fuente: elpais.com
El Mediterráneo incuba huracanes políticos; Rusia y China cabalgan las olas
En una región afectada por conflictos (Siria y Libia), grandes protestas (Argelia y Líbano) y parálisis políticas (Israel y España), Moscú y Pekín afianzan sus intereses
12-12-2019 | Fuente: abc.es
Hipérbole británica
A lo largo de la historia de los conflictos bélicos, más o menos accidentales, siempre se ha tendido a ensoñar una pronta resolución en contraste con la sangrienta realidad de largos años de guerra. Muchos soldados han iniciado hostilidades veraniegas pensando que sanos y salvos estarían de vuelta en casa para Navidades. Y al final, la promesa turronera de «Home for Christmas» queda difuminada en el sine die del sufrimiento prolongado. Dentro de la hipérbole tan poco flemática que sufre el Reino Unido desde el referéndum celebrado en el mes de junio de 2016, hace ya tres años y medio, con frecuencia la saga del Brexit se compara a lo más parecido a una guerra civil. Con pronunciamientos que aseveran una.. Ver Más
11-12-2019 | Fuente: abc.es
¿Quién es Hunter, el polémico hijo de Joe Biden?
Hunter Biden era conocido por ser el hijo díscolo del exvicepresidente y actual aspirante demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, pero las presiones de Donald Trump a Ucrania para que investigara su papel en la empresa de gas Burisma han colocado al polémico Biden en el ojo del huracán que ha llevado al presidente de EE.UU. al «impeachment». Trump se enfrenta a su destitución por abuso de poder y obstrucción a la Justicia, acusado por los demócratas de haber condicionado el desembolso de ayuda militar a Ucrania y un encuentro con su homólogo ucraniano, Vladímir Zelenski, en la Casa Blanca, a que éste ordenase abrir una investigación sobre los Biden. Según los demócratas que investigan al presidente en el Capitolio, Trump utilizó para ello a su abogado personal, Rudy Giuliani. Hasta el pasado abril, Hunter formaba parte del Consejo de Administración de la empresa de gas ucraniana Burisma, adonde llegó en 2014 cuando su padre era el vicepresidente de Barack Obama (2009-2017) y mediador durante el conflicto por la península de Crimea con Rusia. Hunter aceptó el cargo en la entonces mayor compañía privada de gas del país con un sueldo superior a los 50.0000 dólares al mes. La cuestión de un posible conflicto de intereses, con Hunter beneficiándose en un país donde su padre trabajaba activamente con el Gobierno, se planteó públicamente en ese momento, aunque las sospechas nunca fueron confirmadas. Sin embargo, el fiscal ucraniano que abrió esa investigación sobre Burisma, Víktor Shokin, fue despedido en 2016 a petición de Joe Biden, entonces vicepresidente de EE.UU.Para Trump y los republicanos los contratos de Hunter para empresas extranjeras, ucranianas y chinas, son sospechosos y pueden ser indicio de nepotismo y abuso de poder de su padre. Negocios sospechosos Pese a que el centro de la controversia se encuentra en sus lazos con Ucrania, Hunter arrastra un pasado de tragedias, adicciones y claroscuros en su vida profesional. Durante su etapa en el consejo del Programa Mundial de Alimentos en EE.UU., Hunter ofreció al magnate chino Ye Jianming «usar sus contactos» para ayudar a identificar oportunidades de inversión para su compañía. Esa noche, Ye envió un diamante de 2,8 quilates (valorado en cerca de 80.000 dólares) a la habitación de Hunter. El hijo de Biden descartó que se tratara de un soborno, según dijo en una extensa entrevista con The New Yorker el pasado julio, pero evitó quedarse con el pedrusco y se lo dio a sus socios. «Sabía que no era buena idea quedármelo», defendió. En la entrevista con «The New Yorker», Hunter admitió además haber consumido diferentes tipos de drogas y alcohol durante décadas. La Marina estadounidense lo despidió en 2014 precisamente por dar positivo en cocaína. Su primera esposa y madre de sus tres hijos, Kathleen Buhle, pidió a un tribunal del Distrito de Columbia en 2017 que congelase los activos de Hunter alegando que «creó preocupaciones financieras para la familia al gastar de manera extravagante en sus propios intereses incluyendo drogas, alcohol, prostitutas, clubes de striptease y regalos para mujeres con las que tiene relaciones sexuales». Hunter negó esas afirmaciones. Kathleen le había pedido el divorcio en 2015 tras 24 años de matrimonio por supuestas infidelidades. Poco después, Hunter empezó a salir con Hallie, la viuda de su hermano Beau, fallecido el mismo año por cáncer cerebral. El romance, que recibió el «completo apoyo" de Joe Biden y su actual esposa, Jill, terminó a principios de este año y en mayo, un mes después de dejar su puesto en Burisma, Hunter se casó por segunda vez con una directora de cine sudafricana, Melissa Cohen, solo una semana después de conocerla. Unos días antes de la boda, recibió una demanda de paternidad de una mujer de Arkansas que asegura que es el padre de su hijo. Él lo ha negado, pero una prueba de ADN presentada por la mujer confirmaría que el hijo es suyo. Tragedia familiar El episodio que más ha marcado la vida de Hunter ocurrió, sin embargo, durante su infancia, cuando en 1972 sufrió un grave accidente de coche en el que fallecieron su madre y su hermana menor. Él y su hermano, Beau, fueron los únicos supervivientes. Hunter se graduó en 1992 en Historia en la Universidad de Georgetown, en Washington, y terminó su máster de abogacía en la prestigiosa Universidad de Yale, graduándose en 1996. «Desde entonces, gran parte de la carrera de Hunter Biden ha coincidido con el trabajo de su padre como senador y vicepresidente», señalaba el pasado mes de julio el diario The Washington Post. Ya en 1998, The American Spectator remarcaba en un artículo que aunque «muchos hijos de padres influyentes terminan con empleos muy buenos», el caso de Biden «es preocupante» ya que «después de todo, es un senador que durante años ha sermoneado contra lo que según él es la influencia corrupta del dinero en la política». Los medios se referían, según la BBC, a puestos como el de vicepresidente sénior en el banco MBNA (uno de los mayores donantes de su padre en aquel entonces), el de lobista en el Congreso, o el de miembro de la junta directiva de Burisma Holdings poco después de que su padre ofreciera ayuda a Ucrania para que incrementara su producción de gas. En un comunicado enviado a los medios por su abogado, Hunter Biden anunció en octubre que dimitía de sus cargos en una compañía china de inversiones y que se comprometía a no trabajar para empresas extranjeras si su padre llegaba a presidente. «Bajo el gobierno Biden, Hunter cumplirá con todas las directrices y normas que el presidente Biden dicte para prevenir conflictos de interés, incluidas las apariencias de conflicto, sobre todo en relación con intereses empresariales en el extranjero. Sea como sea, Hunter se compromete a no servir en consejos de administración de empresas extranjeras», aseguró.
06-12-2019 | Fuente: elpais.com
Los representantes del Mercosur piden más democracia
Lucía Topolansky, vicepresidenta de Uruguay, afirma que el bloque no es ?un paraíso ni una isla de la fantasía? y exige más diálogo ante los conflictos regionales
05-12-2019 | Fuente: abc.es
Jornada negra para Francia, inquieta, con París amenazada de bloqueos por la huelga
Jornada negra para Francia, inquieta, con París amenazada de bloqueos, durante una jornada prorrogable de huelgas, manifestaciones, protestas, movilización social y policial, una encrucijada para la presidencia de Emmanuel Macron, entre los proyectos de reforma y el riesgo de parálisis. Los sindicatos han convocado 245 manifestaciones en toda Francia. Y espera «gran movilización». Protestan contra el proyecto de reforma del sistema nacional de pensiones, que ha sido el «talón de Aquiles» de todos los presidentes de Francia, desde hace cuarenta años. Según la SNCF (Société nationale des chemins de fer français, equivalente a la RENFE española), el 90% de los trenes de alta velocidad y el 8 % de los trenes serán «anulados». Según las compañías del transporte público, en París y provincias, el tráfico del metro y los autobuses se verá «extremadamente perturbado». Según el ministerio de Educación, el 55% de los maestros y profesores harán huelga en toda Francia. En París, el 78% de las escuelas e institutos estarán cerrados. Ese es el rotro amable y convencional de la jornada de huelgas y manifestaciones. El ministerio del Interior dice temer «explosiones» y «tensiones» de muy diversa naturaleza, provocadas, quizá, por grupúsculos extremistas (chalecos amarillos, «nuit debut», «black bock», entre otros). Entre 6.000 y 8.000 policías, gendarmes y CRS (Compañías Republicanas de Seguridad, anti disturbios) están «en pie de guerra» (preventiva) de última hora de la tarde / noche de ayer, con el fin de «sofocar» con rapidez cualquier amenaza de tensión. Médicos, enfermeras, personal hospitalario, abogados y otras profesiones liberales, participarán de manera muy diversa en las manifestaciones sindicales, o con «acciones» propias. Los sindicatos de estudiantes se sumarán a muchas manifestaciones, con una participación «libre». ¿Cuál es el «sentido» de esta jornada de protestas y manifestaciones? El punto capital es la protesta global contra el proyecto de reforma del sistema nacional de pensiones. A esa «bomba» se suman un rosario de protestas particulares, gremiales. Los sindicatos amenazan con «prolongar indefinidamente» la protesta, a la manera de la gran crisis nacional del invierno 1995, cuando Francia estuvo parcialmente paralizada, durante varias semanas, por razones muy similares. Emmanuel Macron y su Gobierno temen una imprevisible «convergencia» de conflictos, esperando que la crisis se «diluya» los próximos días. En cualquier caso, esta jornada parece llamada a ser una encrucijada para la presidencia macroniana: Si los sindicatos «triunfasen» sería el «fin» del reformismo proyectado por Macron, devaluando todas sus ambiciones europeas. Si el presidente consigue sacar adelante su proyecto, Francia comenzaría a cambiar (¿?) una de las matrices de su «estructura» burocrática nacional. Vaya usted a saber.