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Noticias de comercio

12-07-2018 | Fuente: abc.es
Así son las relaciones entre EE. UU. y los miembros de la OTAN
La relación de Estados Unidos con la Alianza Atlántica pende de un hilo y eso que el países norteamericano ha sido el eje central de la OTAN desde su creación en 1949. Donald Trump llegaba a Bruselas después de varios días amenazando a los miembros de la Alianza con la financiación del 2%. Una regla que se adoptó en la Cumbre de Praga de 2002 en la que cada miembro de la OTAN aportaría el 2% de su PIB en defensa. El azote de Trump a los 29 países miembros tiene en el centro de la diana a Alemania, a quien acusó de ser «cautiva» de Rusia. Además, ha llamado «delincuentes» a los demás aliados: «Son delincuentes en lo que a mí respecta porque Estados Unidos ha tenido que pagar por ellos». En un clima de tensión así son las relaciones entre Estados Unidos y los principales miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte: Alemania El presidente norteamericano tiene en el punto de mira a Merkel, y así lo ha hecho saber el primer día de la cumbre en Bruselas. «Alemania, en lo que a mí respecta, es cautiva de Rusia porque está recibiendo gran parte de su energía de Rusia» ha dicho Trump al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, mientras era consciente de que las cámaras le grababan. La razón de esta reprimenda es un oleoducto de 800 millas de largo planeado bajo el mar Báltico, llamado Nord Stream II. Francia Macron y Trump escenifican una «relación cambiante». Delante de las cámaras se muestran como buenos socios: «Tenemos una relación magnífica. Estamos hablando de comercio, de la OTAN, estamos hablando de muchas cosas. Espero que al final todo salga bien». Por su parte, Macron ha dicho estar «muy contento» de encontrarse con Trump, con quien destacó «intercambios regulares», pero también ha mostrado su apoyo a su socia Merkel negando que Alemania sea «cautiva» de Putin. España Esta es la primera cumbre de la OTAN para Pedro Sánchez, y el primer encuentro con el mandatario norteamericano. Donald Trump ha acusado a España de no cumplir con la financiación de la Alianza. Por su parte, Sánchez ha contestado a Trump argumentando que España cumple sus compromisos con la OTAN en las tres vertientes: dinero, equipos militares y contribución armamentística. Unos días antes de la cumbre el presidente español argumentó que la seguridad global no solo se mide por un porcentaje de gasto, sino que «hay también otros parámetros». Reino Unido A lo largo de la historia, Estados Unidos y Reino Unido han sido los dos grandes aliados y punto de unión entre una parte del mundo y la otra. La relación entre Donald Trump y Theresa May es correcta, aunque según los expertos, la histórica relación especial bilateral en «su punto más bajo» desde la crisis de Suez en 1956. Ambos se reúnen este jueves en Londres, donde May tratará de lograr que Trump condene el supuesto papel de Rusia en la intoxicación de varios británicos con el neurotóxico de procedencia rusa Novichok, para mostrar así «un frente común» contra el presidente Vladímir Putin Expresar un compromiso inequívoco con la seguridad occidental es otro punto en común entre Londres y Washington, pero un muy difícil acuerdo comercial bilateral posterior al Brexit , debido a que el jefe de la Casa Blanca «desaprueba» el plan de su anfitriona de promover una salida suave de la UE. Italia El papel del país andino en las relaciones internacionales siempre ha sido importante. También en temas de seguridad mantiene un papel de liderazgo en Afganistán y Kosovo, proporciona vigilancia aérea para Montenegro, desplegó tropas en Letonia y lidera la Fuerza de Punta de Lanza de la OTAN. A pesar de ello, Italia es uno de los países que no cumple con el 2% de financiación a la Alianza. Pero la relación entre Trump y Matteo Salvini, muy polémicos ambos, es buena. El minsitro del interior italiano ha sido el único líder en manifestar su alegría por que Donald Trump sea el presidente de la nación más influyente del mundo. Canadá La relación entre los dos países norteamericanos no entra dentro de los parámetros de amistad. Las diferencias entre ambos mandatarios se mostraron durante la pasada cumbre del G-7 en Quebec, con los insultos de Trump a Trudeau llamándole «deshonesto y débil», además de las amenazas comerciales que Estados Unidos ha hecho públicas contra los productos canadienses. Turquía Después del a victoria electoral de Recep Tayyip Erdogan, Donald Trump le telefoneaba para felicitarle. A pesar de las posibles diferencias que podría haber entre ellos, la relación entre ambos podría denominarse como «correcta y distante». Ambos mandatarios han confirmado su compromiso con el desarrollo de la cooperación bilateral en materia de defensa. Las relaciones entre ambos países, miembros de la OTAN, han sido tirantes en los últimos meses, especialmente debido al apoyo de Washington a la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG) en Siria. Grecia Solo ocho miembros cumplen con la regla de financiación del 2% y entro ellos está Grecia. A pesar de la difícil situación económica en la que estuvo, y aún está, Grecia ha mantenido su gasto en seguridad, motivado sobre todo por la presión que ejerce Turquía en el sur. Ambos países perpetúan un conflicto, que explotó en 1919 con la guerra greco-turca. Las constantes tensiones entre los dos países, con intromisiones casi diarias en espacio enemigo, así como la cuestión de Chipre, provoca que parte de la población griega tenga interiorizada un posible (pero remoto) enfrentamiento con Turquía. Polonia El gran aliado en la Europa del este para Estados Unidos es Polonia. El despliegue militar de la OTAN en territorio polaco, y la intención de Varsovia de crear una base militar permanente de Estados Unidos, acercan considerablemente las posturas entre Donald Trump y Mateusz Morawiecki con un enemigo común: Vladimir Putin.
12-07-2018 | Fuente: abc.es
Trump cumple su amenaza con China: aranceles en importaciones por valor de 200.000 millones
La guerra total entre EE.UU. y China en sus relaciones comerciales está declarada. Solo hay que ver el documento publicado la noche del martes por la Oficina del Representante Comercial de EE.UU., en el que se proponen nuevos aranceles comerciales a China. Son más de 200 páginas que detallan miles de artículos chinos que se verán afectados por la medida. Incluyen productos agrícolas, cosméticos, tecnología, electrodomésticos, textiles, suministros, maquinaria, recambios de vehículos? En la guerra comercial entre ambos países, Donald Trump ha sacado los tanques. Su última medida supone imponer aranceles del 10% a importaciones chinas por valor de 200.000 millones de dólares. La decisión supone una escalada formidable en las tensiones comerciales. Después de meses de negociaciones, de visitas mutuas entre Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, de juegos de intimidaciones y buenas palabras, EE.UU. materializó su primera medida de envergadura el pasado viernes, con la entrada en vigor de aranceles a productos chinos por valor de 34.000 millones de dólares y con una propuesta para otros 16.000 millones. China siempre advirtió que respondería con las mismas armas si era castigado con nuevas barreras e impuso aranceles y propuestas por las mismas cantidades. Trump también advirtió que si Pekín hacía buenas sus amenazas de represalias, volvería con más ataques. Llegó a decir que podría subir su apuesta hasta los 500.000 millones de dólares, cerca del total del valor de las importaciones anuales de EE.UU. de productos chinos. Muchos nervios Con la decisión de esta semana, Trump ha cumplido. Por el momento, es una propuesta de aranceles que se somete a la opinión pública -un proceso habitual en la aprobación de normas en EE.UU.-, pero nadie duda de que, cuando concluya ese periodo, en dos meses, podría materializarse. EE.UU. siempre ha justificado los aranceles en los abusos comerciales de China, en especial en lo que se refiere a transferencias tecnológicas, propiedad intelectual e innovación. «Sus prácticas son una amenaza existencia a la principal ventaja que tiene EE.UU. y al futuro de nuestra economía»; dijo Robert Lighthizer, el principal responsable de comercio en la Administración Trump, tras el anuncio de la propuesta. China respondió ayer con amenazas de nuevas represalias. El problema es que le queda poca munición. Las importaciones anuales de productos estadounidenses son de 135.000 millones de dólares, así que no podría responder con la misma amplitud. El Ministerio de Asuntos Exteriores aseguró que su Gobierno está «sorprendido» por la medida estadounidense, que calificó de «inaceptable». No dio detalles, pero aseguró que responderá con «medidas cualitativas». Según ?The Wall Street Journal?, Pekín se plantea bloquear la aprobación de licencias a compañías estadounidenses, retrasos en operaciones empresariales o aumentar las inspecciones a los productos que llegan a su país. Cuando la semana pasada se concretó la imposición de los aranceles por 34.000 millones de dólares, los analistas confiaban en que si las tensiones comerciales se quedaban ahí, su repercusión en el comercio y en los mercados sería limitada. El panorama es ahora distinto. El republicano Orrin Hatch, que preside el Comité Financiero del Senado, calificó la propuesta de «temeraria». La Cámara de Comercio de EE.UU. criticó que la nueva imposición «aumentará el coste de productos cotidianos para las familias estadounidenses, agricultores, ganaderos, trabajadores y creadores de empleo. Además, provocará represalias, lo que perjudicará todavía más a los trabajadores estadounidenses». La preocupación es creciente en el campo, un sector dependiente de sus exportaciones a China. Charles Grassley, senador republicano por Iowa, un estado muy agrícola, reconoció que sus representados están «muy nerviosos» por la tensión comercial. Trump, que se encuentra en Bruselas en la cumbre de la OTAN, trató de tranquilizar a los agricultores y les prometió que su situación mejorará aunque advirtió que «no va a ocurrir rápido». «Espero que sepa lo que está haciendo», dijo Grassley.
11-07-2018 | Fuente: elpais.com
El Gobierno reformará la FP para adaptarla a las nuevas necesidades de las empresas
La ministra de Industria, Comercio y Turismo anuncia un grupo con Trabajo y Educación para facilitar la "transición de los trabajadores al nuevo entorno laboral?
11-07-2018 | Fuente: abc.es
El gasto militar y los aranceles dividen a EE.UU. y sus aliados
La OTAN reveló ayer sus últimos datos de inversión en defensa con unas cifras estimativas de 2018 en las cuales ocho países alcanzarían el 2 por ciento del Producto Interior Bruto en gasto. EE.UU. (3,50%), Grecia (2,77%), Estonia (2,14%), Reino Unido (2,10%) y Letonia (2%) cumplirían en este momento el requisito; Polonia (ahora con un 1,98%), Lituania (1,96%) y Rumanía (1,93%) tienen iniciativas legislativas acordadas para alcanzar el objetivo del 2% a lo largo de este año. En 2014, cuando la OTAN decidió poner freno a los recortes en defensa con el impulso del presidente estadounidense Barack Obama, solo tres países superaban ese 2% (EE.UU., Grecia y Reino Unido). El anuncio se produjo a pocas horas del arranque de la Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los 29 países aliados en Bruselas, que se celebra hoy y mañana. A la cita acude el presidente de EE.UU., Donald Trump, con la clara demanda de que los países europeos de la OTAN y Canadá realicen más inversiones en defensa. Ayer mismo, antes de despegar desde Washington, Trump publicó dos mensajes en su cuenta de Twitter donde no deja dudas sobre cuál será su principal objetivo en las conversaciones que mantenga con Angela Merkel, Emmanuel Macron o Pedro Sánchez, quien se estrena en foro trasatlántico, y demás líderes cuyos países no cumplan con el criterio del 2% del PIB. Altura de miras «Los países de la OTAN deben pagar MÁS, los EE.UU. deben pagar MENOS. ¡Muy injusto!». Y «Preparándonos para partir hacia Europa. Primera reunión-OTAN. Los Estados Unidos están gastando mucho más que cualquier otro país para protegerlos. No es justo para el contribuyente de los Estados Unidos. Además de eso, perdemos 151.000 millones de dólares en comercio con la Unión Europea. ¡Nos ponen grandes aranceles (y barreras)!» fueron los mensajes de Trump que corrieron como la pólvora en la nueva sede de la OTAN. Según los datos facilitados por la OTAN, mientras que EE.UU. invirtió el pasado año 618.000 millones de dólares en sus presupuestos de defensa, los 27 países aliados restantes invirtieron 301.000 millones (falta Islandia que no tiene estructuras militares). Para apaciguar los ánimos y con el objetivo de que la Cumbre de Bruselas no reedite el fiasco y la división del último G-7, el secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, anunció ayer en su rueda de prensa previa que los países europeos de la Alianza Atlántica y Canadá invertirán desde este momento y hasta 2024 unos 266.000 millones de dólares extra en sus presupuestos de defensa. Asimismo, Stoltenberg se mostró confiado en que la OTAN dé esa imagen de unidad necesaria para ser eficaz en la disuasión y que la cuestión de la guerra de aranceles entre EE.UU. con la UE y Canadá no empañe iniciativas que se adoptarán en el campo de la lucha contra el yihadismo, la estabilidad del Sur y Oriente Próximo, para disuadir a Rusia o en ciberdefensa. «Las diferencias existen, y no sólo en comercio también en cambio climático. Pero mientras existan, trataré de minimizarlas para que no tengan un impacto en la seguridad y defensa», reconoció el secretario general de la OTAN, organización que el próximo año cumplirá 70 años. En una de sus respuestas a la Prensa, Stoltenberg quiso agradecer al presidente Trump, «su liderazgo» para provocar que los países de la OTAN eleven sus presupuestos. «Invertir en defensa es una cuestión de credibilidad», subrayó Stoltenberg. Uno de los encuentros más esperados será entre Donald Trump y la canciller alemana, Angela Merkel, cuyo país se sitúa sólo en el 1,24% del PIB en inversión de defensa. «Alemania es la economía más fuerte de Europa, por ello debe invertir más», subrayó ayer la embajadora estadounidense en la OTAN, Kay Bailey Hutchison. Trump, que se reunirá con el presidente ruso, Vladimir Putin, el día 16 en Helsinki, ha llegado incluso a amenazar con retirar los 37.000 militares que EE.UU. despliega en suelo alemán. Está por ver si cumplirá en parte con su amenaza. Declaración conjunta Para tratar de aplacar las demandas de Trump, el secretario general de la OTAN firmó ayer una declaración conjunta con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, por la cual se fortalece la cooperación UE-OTAN y se insta a los «Estados miembros de la UE a dar mayor prioridad a la seguridad y la defensa en lo debates sobre el próximo presupuesto de la UE a largo plazo». Sobre las nuevas iniciativas industriales en el ámbito de la UE como la Pesco (Cooperación Estructurada Permanente) y otras en la Alianza Atlántica se reafirma asimismo que deben ser inversiones para desarrollar nuevos sistemas de armas y capacidades militares «coherentes, complementarios e interoperables. Deben estar disponibles para ambas organizaciones, sujetas a las decisiones soberanas de los países que las poseen». «Los esfuerzos de la UE también fortalecerán a la OTAN y, por lo tanto, mejorarán nuestra seguridad común. Para los aliados de la OTAN, tales esfuerzos fomentan un reparto equitativo de la carga, los beneficios y las responsabilidades, de acuerdo con su compromiso asumido en el compromiso de inversión en defensa», reza el texto conjunto firmado por ambas organizaciones apenas veinticuatro horas antes de que Trump irrumpa en Bruselas.
10-07-2018 | Fuente: abc.es
Los europeos temen que Trump favorezca a Putin
Los dirigentes europeos se preparan para una nueva sesión de desencuentros con el presidente norteamericano Donald Trump, que viene con ánimo inequívocamente beligerante. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, le lanzó ayer mismo un mensaje clarísimo sugiriéndole que «aprecie a sus aliados, que al fin y al cabo en realidad no tiene tantos» y que en cualquier caso «no tendrá nunca uno mejor que la Unión Europea». Antes de subir eal avión, Trump contestó enseguida con su argumentario habitual y el tono alejado de cualquier sutileza diplomática: «Tenemos muchos aliados. Pero no pueden aprovecharse de nosotros. La Unión Europea se está aprovechando. Perdimos 151.000 millones de dólares el año pasado en comercio y, además, cubrimos al menos el 70 por ciento de los gastos de la OTAN. Francamente, la Alianza les ayuda mucho más a ellos que a nosotros. Entonces veremos qué pasa». El mensaje Las declaraciones de Tusk se hicieron en la ceremonia de la firma de un memorándum entre la UE y la OTAN, que es un gesto que habría recibido las bendiciones de cualquier dirigentes norteamericano anterior a Trump. El actual presidente, sin embargo, parece más interesado en llevarse bien con cualquier dirigente totalitario que con las democracias occidentales. A los europeos no solo les preocupa el ambiente de la cumbre de la OTAN, en el que ya dan por descontado que solo se hablará de dinero y en malos términos, sino el mensaje que enviará al mundo con su reunión con el máximo dirigente ruso Vladimir Putin, a quien no considera un adversario sino como «un competidor» con el que quiere tener relaciones afables. El presidente norteamericano cree que «llevarse bien con Rusia, llevarse bien con China y llevarse bien con otros es algo bueno, no malo», sin tener en cuenta que eso significa legitimar lo que hacen, incluyendo ocupar el territorio de otros países o someter a sus nacionaes a una tiranía. Para muchos de los países del Este, la idea de que el presidente norteamericano prefiera llevarse bien con Putin que con sus socios en la Alianza Atlántica representa una amenaza directa a su seguridad y un cambio geopolítico inesperado. El autócrata ruso puede interpretar esta situación como una garantía de que Estados Unidos no va a defender a los europeos. Es poco probable que los dirigentes ucranianos estén tranquilos en este momento. En plena guerra comercial directa, la diplomacia europea tiene que caminar con pies de plomo ante la situación creada por Trump, aunque puede que cuando este regrese a Washington después de su gira europea el presidente norteamericano haya causado un daño histórico a las relaciones transatlánticas. En esta semana definirá las prioridades de Washington, si mantiene su alianza histórica con la democracia o si ignora el pasado y abre una era de contemporización con las tiranías.
10-07-2018 | Fuente: abc.es
Las riñas entre Trump y Tusk enturbian el inicio de la cumbre de la OTAN
Un día antes de la cumbre de la OTAN que tendrá lugar en Bruselas, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se han dedicado mensajes que tensan el encuentro entre los dos mandatarios. Por un lado, Donald Tusk ha advertido a su socio norteamericano de que «no existe mejor aliado para EE.UU. que la Unión Europea», asegurando que su gasto en Defensa es equiparable al de China y superior al de Rusia. Lo molesto para Trump resultó de las declaraciones de Tusk en una sesión con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en las que afirmó que Estados Unidos «no tiene demasiados aliados» y que debería de «apreciar» los que tiene. La respuesta de Trump a las palabras del presidente del Consejo se hizo eco poco después de subir al Air Force One, el avión presidencial. El Presidente afirmó: «Perdimos 151.000 millones de dólares el año pasado en comercio y, además, cubrimos al menos el 70 por ciento de la OTAN», agregando que el trato que recibe Estados Unidos como contribuidor y socio es «injusto» por parte de la Unión Europea. Trump reclamó, además, que se hiciera eficiente la misión de la UE de destinar un 2% del PIB de los países miembros a Defensa, permitiendo un ajuste en gasto «equiparable» al realizado por Estados Unidos en la OTAN. Gasto que, en prencipio, se solicita para 2024, lo que se ve dificultoso para algunos de los países miembros de la Unión. Otro de los reclamos de Tusk ha incidido en la cuestión de la cooperación. El presidente del Consejo recordó a Trump que «Europa fue la primera en responder a gran escala cuando Estados Unidos fue atacado y pidió solidaridad el 11-S. Soldados europeos han luchado hombro con hombro en Afganistán, 870 hombres y mujeres valientes sacrificaron sus vidas». Tusk animó a Trump a recordar este dato en la cumbre de mañana y en su reunión con Putin, que tendrá lugar en Helsinki el próximo 16 de julio. Añadió, además, que la cooperación en defensa a escala internacional no pasa «solo por el dinero», sino también por «auténtica ayuda», señalando que Estados Unidos se encuentra «aislado» en la defensa de Europa. Putin, amigo y enemigo A pesar de que Tusk ha señalado la importancia del encuentro entre Trump y el presidente ruso, Vladimir Putin, no ha dejado pasar la ocasión de referirse a Rusia como un «problema estratégico» en sus relaciones internacionales. Trump, por su parte, no ha querido responder a las palabras del presidente del Consejo. Uno de los cabos que quiere atar la UE aprovechando la visita de Trump es el conflicto con Ucrania, por lo que Tusk también ha instado al presidente estadounidense que ponga sobre la mesa de Putin en su reunión en Finlandia el asunto de los presos ucranianos y que exija su liberación. Putin, de momento, tan solo ha aclarado que el punto que no tratará con Trump es la anexión de Crimea, por lo que parece improbable que el mandatario ruso vaya a negociar la liberación de presos ucranianos. La divergencia entre Trump y Putin se encuentra ostensiblemente en Siria. La toma de posiciones de un bando u otro en la guerra -Trump con los rebeldes y Putin con el Gobierno de Siria- ha provocado anteriormente colisiones entre ambos líderes. El último ataque con armas químicas de las fuerzas progubernamentales fueron la primera piedra directa lanzada a la ventana de Putin por parte de Trump. La cumbre, opción de acuerdos La cumbre de la OTAN tendrá dos objetivos prioritarios. El primero, en materia de gasto económico, es relativo a la subida del porcentaje de PIB que invierte la Unión en Defensa. Actualmente, este gasto supone un 1,61% del PIB total de la Unión Europea, cuya cantidad asciende a 194.357 millones de euros. Los mayores contribuyentes a este gasto son Reino Unido (43,4 millones), Francia (39,2 millones), Alemania (33,5 millones), Italia (31,6 millones) y España (18,3 millones). El segundo objetivo consistirá en tratar cómo la OTAN puede cooperar en la lucha contra el yihadismo y qué papel puede desempeñar en esta tarea. Se espera, además, que Juncker, Jens Stoltenberg y Tusk firmen una declaración conjunta UE-OTAN en la que se hará especial hincapié en la movilidad militar, la ciberseguridad, las amenazas híbridas, la lucha antiterrorista y las mujeres y la seguridad.
10-07-2018 | Fuente: elpais.com
Estados Unidos ratifica los aranceles de Trump a la aceituna española
La Comisión de Comercio Internacional considera que el bajo precio daña a los productores locales en California
10-07-2018 | Fuente: abc.es
Siempre me ha parecido que el Reino Unido no se merecía tener como ministro de Exteriores a un impresentable tan «fake» como Boris Johnson. Los políticos sin escrúpulos que mienten, polarizan y manipulan no se merecen llegar muy lejos, ni tan si quiera en los tiempos del nacional-populismo. La dimisión de la cara más visible, y dura, del Brexit podría ser una de las mejores noticias del año si la primera ministra Theresa May consigue aguantar el tipo ante sus correligionarios más eurófobos. El muy poco diplomático Boris ha tardado un largo fin de semana en tomar la decisión de abandonar su puesto, siguiendo la estela dimisionaria del ministro para el Brexit, David Davis. Toda una estampida teniendo en cuenta que el pasado viernes, el gabinete en pleno escenificó a lo Gilbert y Sullivan una opereta de consenso en Chequers, la residencia de campo de los primeros ministros. Desde su cómoda ambigüedad, el líder laborista Jeremy Corbyn se ha pitorreado sentenciando que «el consenso de Chequers ha tardado dos años en producirse y dos días en desvanecerse». Boris no ha tenido agallas para dimitir ipso facto aunque fiel a su escatológica tradición afirmó que el plan para un Brexit blando era «a big turd», es decir «un gran zurullo» que el diccionario de nuestra Real Academia define como «pedazo rollizo de materia blanda», sinónimo de mojón. Una descripción perfectamente aplicable también al propio Boris Johnson por muchos libros que escriba sobre Churchill. La estrategia auspiciada por Theresa May plantea formar con la Unión Europea lo más parecido a una zona de libre comercio para mercancías. Lo cual significa asumir las regulaciones de Bruselas pero sin participar en su formulación, confirmándose el diagnóstico de que el Reino Unido no tenía ni idea del lío en el que se estaba metiendo votando a favor del Brexit en el referéndum del 23 de junio de 2016. Parte de este embrollo, por supuesto, es la agravada crisis que sufre el gobierno conservador británico desde hace dos años. Entre líneas rojas, un partido fracturado y la amenaza de que 48 diputados tories fuercen una moción de censura en los Comunes, lo único muy claro en toda esta saga es que Boris Johnson quiere llegar como sea a primer ministro.
10-07-2018 | Fuente: abc.es
El resultado en México, ¿retrasa o acelera la integración latinoamericana?
Tras su triunfo en las presidenciales mexicanas del pasado 1 de julio, Manuel Andrés López Obrador se estrenará en la escena internacional latinoamericana en la reunión que la Alianza del Pacífico y Mercosur celebrarán el próximo 24 de julio en la localidad mexicana de Puerto Vallarta. La actitud que Obrador adopte en relación al libre comercio va a ser determinante en la cuestión de si América Latina está realmente preparada para abordar un proyecto de integración que vaya de Río Bravo a Tierra de Fuego. Un reciente informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aseguraba que Latinoamérica se encuentra a estas alturas en condiciones de poder afrontar la creación de un área de libre comercio que englobe a toda la región. Ya hoy casi el 90% del comercio intrarregional se encuentre libre de aranceles, después del impulso dado desde la década de 1990 a acuerdos de comercio preferencial bilaterales y subregionales. La forma más lógica de alcanzar esa nueva dimensión es una convergencia entre las dos mayores asociaciones comerciales de Latinoamérica: la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile) y Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), que conjuntamente equivalen al 81% del PIB de América Latina y el Caribe. En su informe, el BID indica que «no hay ninguna necesidad de que participen todos los gobiernos de la región en las primeras etapas de la negociación. Lo único que se necesita es una masa crítica de países con la suficiente fuerza gravitatoria y, en este sentido, Argentina, Brasil y México están en una posición inigualable para lograr que la iniciativa se haga realidad». La revitalización dada a Mercosur por Mauricio Macri y por Michel Temer (la suspensión del estatus de nuevo miembro de Venezuela es una muestra de que Mercosur ha vuelto a sus objetivos económicos, tras años de prioridades ideológicas) deja la pelota en el tejado de México. Aunque se plantean dudas sobre la orientación del próximo gobierno de Brasil (hay elecciones en octubre), la principal incógnita la constituye hoy la política que acabará adoptando López Obrador. Depende del acuerdo con EE.UU. El líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se ha mostrado cauto en relación al libre comercio. No es un entusiasta del libre mercado, pero defiende posiciones más centradas que muchos otros de sus correligionarios. La cuestión principal para México en esta materia es la renegociación en marcha del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Cualquier pacto para la renovación del acuerdo con Estados Unidos y Canadá tiene que pasar por concesiones de todas las partes, y las que pueda hacer México probablemente agoten las disposiciones de la izquierda de Morena a realizar ciertas liberalizaciones. Así que puede aventurarse que si la renegociación del TLCAN llega a buen puerto, difícilmente México se embarque de momento en promover un Tratado de Libre Comercio para América Latina y el Caribe (TLC-ALC). Un ruptura del pacto comercial en Norteamérica, en cambio, podría llevar a México a intentar liderar un proceso de integración de esas características con el resto de Latinoamérica. Para ello, no obstante, haría falta una convicción sobre el libre mercado que López Obrador no parece tener. Esa falta de convicción del nuevo presidente de México también podría lastrar la energía de la Alianza del Pacífico misma, que en los últimos años ha demostrado ser la más dinámica de las asociaciones comerciales en la región. Además, la invocación de la Doctrina Estrada en política exterior por parte del futuro Gobierno (esa doctrina ha llevado tradicionalmente a México a quedar al margen de los bloques políticos regionales) parece indicar que López Obrador no tiene deseo de un especial liderazgo latinoamericano. Aspiración de un acuerdo panregional El deseo de una integración comercial de todo el ámbito latinoamericano llevó en 1960 a la creación de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), que en 1980 dio lugar a la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). Aunque muchas veces los ojos han estado puestos en el proceso de integración de la Unión Europea, lo cierto es que esas estructuras apenas han servido para estrechar relaciones, que en realidad han sido postergadas por organizaciones subregionales de mayor efectividad, como el Mercado Común Centroamericano, la Comunidad Andina de Naciones, Mercosur y Caricom. Los cambios de política económica en la región durante la década de 1990 permitieron albergar la idea de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), propuesta por Bill Clinton en 1994. Ese año había entrado en vigor el Tratado entre EE.UU., México y Canadá y el ALCA suponía extender el acuerdo al resto del hemisferio occidental. El proyecto quedó enterrado en 2005, ante la proliferación de regímenes 'bolivarianos'. Con todo, el contacto económico entre los vecinos del continente ha ido incrementando. En la actualidad, de acuerdo con el BID, entre los países latinoamericanos (individualmente o como parte de entidades subregionales) existen 33 acuerdos preferenciales de comercio que cubren más del 80% de los productos y dan cuenta de aproximadamente el 85% del valor del comercio interregional. Además, a medida que se ha ido avanzando en el calendario de reducción de tarifas, hoy los aranceles aduaneras se aplican a menos del 10% del comercio interregional. Esta situación debería facilitar dar el salto a un TLC-ALC, como defiende el BID. Si la creación de acuerdos subregionales permitieron incrementar el comercio entre los específicos países en un 64% de promedio (los pactos norte-sur fueron más efectivos que los sur-sur), un acuerdo que cubriera a toda América Latina y el Caribe (ALC) supondría hoy un incremento extra del comercio interregional del 3,5% de promedio (11.300 millones adicionales). Según el BID, ante una guerra comercial que pueda estallar internacionalmente ?ahí están los roces entre EE.UU. y China?, «un TLC panregional mitigaría los efectos negativos sobre las exportaciones de ALC en hasta un 40%». La orientación ideológica de los países latinoamericanos, sin embargo, hace difícil la convergencia, lo que obstaculiza cualquier proceso de integración, aunque este se limite al ámbito económico. Dado el contexto político regional, no parece que el triunfo de López Obrador vaya a facilitar el camino.
09-07-2018 | Fuente: abc.es
Israel cierra el único paso comercial con Gaza como advertencia a Hamás
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha afirmado este lunes que Israel tratará «con mano dura» al movimiento islamista palestino Hamás tras el aumento de la tensión en torno a Gaza y ha cerrado el paso de Kerem Shalom, el único para mercancías que comunica este país y la Franja. «Tenemos la intención de tratar a Hamás con mano dura inmediatamente», ha dicho Netanyahu en el Parlamento israelí, ante el que ha asegurado que trabaja con el ministerio de Defensa en este sentido y ha anunciado que habrá otras medidas, de las que no ha dado detalles, ha informado en un comunicado. El cruce al enclave costero, bajo bloqueo israelí desde 2007, permanecerá abierto para material humanitario, incluidas medicinas y alimentos, ha informado el Ejército israelí, que ha confirmado la decisión recomendada por el jefe del Estado Mayor. «Debido a los constantes incendios provocados y otros intentos de terrorismo adicionales, liderados por la organización terrorista Hamás, que explota y pone en peligro a los residentes de Gaza, el primer ministro y el ministro de Defensa han aceptado la recomendación del jefe del Estado mayor de cerrar el cruce de Kerem Shalom desde hoy», ha revelado el Ejército en un comunicado. Este acceso, por donde entran y salen los bienes a la Franja, solo estará abierto para material humanitario que el organismo israelí, que administra las actividades en los territorios ocupados (COGAT, por sus siglas en inglés) analizará de manera individual, añade el comunicado. E insiste: «No habrá exportaciones ni comercio desde la Franja de Gaza». Además, el perímetro de pesca permitido, que había sido ampliado a las nueve millas náuticas durante la temporada alta de pesca, será reducido de nuevo desde hoy a las seis habituales, «y no se ampliará». «El Estado de Israel aspira y actúa para mejorar la realidad humanitaria de la Franja de Gaza. Sin embargo, a la luz de la situación en la que la organización terrorista explota a los residentes y lanza incendios y artefactos explosivos hacia las comunidades adyacentes, Israel decidió tomar estas medidas», se indica en la nota. En la misma, asevera que las medidas «persisten y se intensificarán» si continúan las mismas condiciones y responsabiliza a Hamás, que gobierna de facto el enclave, de «las actividades en la Franja de Gaza y sus consecuencias». La tensión ha aumentado recientemente en torno a la Franja, donde desde hace tres meses cada viernes se han organizado manifestaciones junto a la valla de separación y se lanza de manera regular cometas y globos incendiarios contra territorio israelí. Estos artefactos han causado numerosos fuegos y graves daños en campos de cultivo y granjas, y las autoridades israelíes califican su lanzamiento de «actos terroristas». En este tiempo, ha habido 137 muertos palestinos, la mayoría en las propias manifestaciones además de en incidentes violentos cerca de la frontera, y unos 15.000 heridos, la mitad de ellos por fuego real. Además, las milicias palestinas han disparado cohetes y proyectiles de mortero contra Israel en varias ocasiones, la más reciente, el pasado 28 de junio.