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Noticias de comercio

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump accede a no retirar «por el momento» a Estados Unidos del NAFTA
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha accedido este miércoles a última hora a no retirar «por el momento» al país del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). En un breve comunicado, la Casa Blanca ha informado de que Trump ha mantenido sendas conversaciones con el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, contactos que ha calificado de «amables» y «productivos». «El presidente ha aceptado no poner fin al NAFTA por el momento y los líderes han acordado continuar, de forma rápida y según sus procedimientos internos, a permitir la renegociación del tratado para beneficio de los tres países», ha indicado Washington. «Es un privilegio poner el NAFTA sobre la mesa a través de una renegociación», ha indicado el presidente, tras las conversaciones. «Y es un honor negociar tanto con (Enrique) Peña Nieto como con (Justin) Trudeau, y creo que el resultado final hará a los tres países más fuertes y mejores», ha concluido. Esta decisión choca frontalmente con las informaciones publicadas con anterioridad que apuntaban a que Trump ya tenía sobre la mesa el borrador de una orden ejecutiva para poner fin al tratado. El mandatario había deslizado en varias ocasiones la posibilidad de romper el acuerdo comercial con Canadá y México si no mejoran las condiciones para Estados Unidos. Sus declaraciones más rotundas han ido dirigidas contra el vecino del sur, al que ha acusado de perjudicar el empleo en Estados Unidos, aunque la semana pasada también cargó contra las «injustas» normas de la industria láctea de Canadá.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El baño de realidad de Donald Trump: ¿qué prometió y qué ha cumplido?
Junto a las escaleras del Capitolio y con su incombustible corbata roja ?y su llamativo tupé rubio platino?, juró sobre la Biblia «preservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos». Este sábado se cumplen 100 días de la toma de posesión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien, el pasado 23 de octubre, en plena campaña electoral, presentó su «contrato con el votante». En él, figuraban 28 promesas, 28 medidas que pretendía cumplir en estas primeras 14 semanas de gobierno. Todas ellas estaban enfocadas a hacer crecer la Economía y el empleo, frenar la inmigración ilegal y aumentar la seguridad del país. En definitiva, el mandatario pretendía hacer a «América grande de nuevo». Pero la duda es: ¿de verdad ha logrado todo lo que se proponía? Cruzada contra el Obamacare Trump juró y perjuró que haría todo lo posible por revocar el Obamacare, el sistema de cobertura sanitaria apadrinado por su antecesor, Barack Obama. Por ello, nada más llegar al poder, firmó su primera orden ejecutiva: una sola página que suponía el inicio del progresivo desmantelamiento de la ley, así como la reforma del sistema sanitario. Sin embargo, el pasado 24 de marzo, el dirigente recibió el que es, hasta ahora, el mayor varapalo de su mandato: el Partido Republicano ?que lidera? retiró de la Cámara de Representantes el proyecto de ley. Tras días de intensas negociaciones, se llegó a la conclusión de que no tendrían suficiente apoyo en el Congreso para aprobarlo. Si esto hubiera ocurrido, Trump habría quedado desacreditado, habría dado señales de debilidad; algo que se debía evitar. El presidente aceptó esta temporal derrota y reconoció: «Tenemos que dejar que el Obamacare siga su propio camino por un tiempo». Con el nuevo proyecto de ley, se quería reducir los subsidios estatales al sistema de salud, dejando a quienes están por debajo del umbral de pobreza a la intemperie. El objetivo era aminorar el gasto público. Esto le daría oxígeno para cumplir otra de sus promesas: recortar los impuestos. Por una Economía más fuerte Este miércoles, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, ha presentado el «mayor recorte de impuestos de la historia» de Estados Unidos: un plan de reforma tributaria ideado por Trump en connivencia con su equipo de gobierno. Ahora, deberá recibir el visto bueno del Congreso. La iniciativa, tan ambiciosa como controvertida, pretende reducir el impuesto a las empresas entre el 35% y el 15%. También a los ciudadanos con mayores ingresos (en este caso, del 40% al 35%). Los demócratas aseguran que estas premisas aumentarán los privilegios de quienes tienen más dinero y harán más grande la brecha entre ricos y pobres. Acercándose a una política de proteccionismo económico, la reforma también pretende establecer impuestos para disuadir a las compañías de despedir a sus trabajadores para trasladarse a otros países, así como un incentivo a la repatriación para las grandes empresas lleven de vuelta a Estados Unidos el dinero que tienen en el extranjero. Los economistas más críticos temen que la deuda del estado aumente en miles de millones de dólares durante la próxima década. Además, no le tembló el pulso a la hora de firmar el decreto en el que Estados Unidos abandonaba el Acuerdo Transpacífico. Una medida que, según explicó el dirigente, era beneficiosa para los trabajadores estadounidenses y que ya había prometido llevar a cabo durante su campaña electoral. La administración Obama negoció durante años las condiciones del pacto, un tratado de libre comercio que ahora tiene diez miembros: Brunei, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú, y Vietnam. Seguridad nacional, un pilar fundamental Uno de los pilares de la campaña electoral de Trump fue su promesa de preservar la seguridad nacional. Para ello, ha atendido a lo que ocurría tanto dentro como fuera de las fronteras de su país. Antes de llegar a la presidencia, aseguró que restablecería la Ley de Seguridad Comunitaria. Así buscaba luchar contra la delincuencia, el narcotráfico y la violencia. Por ahora, el magnate estadounidense no ha presentado la normativa, pero firmó un decreto, en febrero, para crear un grupo de trabajo sobre delincuencia. Trump también cumplió su palabra al aprobar la construcción ?o más bien ampliación? del famoso muro que separa a México de Estados Unidos, ya que ve la inmigración ilegal como uno de los detonantes de la inseguridad ciudadana. El mandatario norteamericano estimaba que se invertirán entre 10.000 y 12.000 millones de dólares, aunque el diario «The Washington Post» elevó la cifra a 25.000 millones. Y, como aseguró meses antes, pretendía que fueran los mexicanos quienes corrieran con los gastos. ¿Resultado? El presidente azteca, Enrique Peña Nieto, anuló su visita a Washington y que reiteró que su país no pagaría ningún muro. Sin embargo, a pesar del ímpetu que Trump mostraba para llevar a buen puerto la propuesta, ahora, se ha visto obligado a dar marcha atrás y anunciar que postergará su aplicación para evitar que el Congreso, que en su mayoría no apoya la medida, «cierre» su Gobierno. Siguiendo la misma línea antiinmigración, firmó una orden para contener la inmigración procedente de siete países de mayoría musulmana: Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia, Yemen e Irak. Es su forma de combatir la amenaza del terrorismo islámico. Las protestas no se hicieron esperar y un tribunal federal bloqueó la medida hasta en dos ocasiones. También estampó su rúbrica en otro decreto que amplía las competencias de los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) para «expulsar a los más de dos millones de in-migrantes ilegales criminales del país».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump corrige el rumbo con una vuelta a la ortodoxia
Cien días después de la apoteosis populista en el Mall washingtoniano, Donald Trump no ha sumado apoyos a los cuatro de cada diez fieles que desde entonces cierran filas con el presidente más impopular de la historia moderna. Un gestor metido a liderar el país que paga el precio de su inexperiencia y de la de su equipo más cercano. Recientemente, en uno de esos gestos de humildad que no prodiga, reconocía el peso del Despacho Oval y la dificultad de ser presidente. Su pesada mochila de promesas electorales fáciles y un Congreso que, pese a la mayoría republicana (a veces por eso), no ha supuesto menor bloqueo que el que recibió su antecesor demócrata, contribuyen a empinar los primeros tramos de una etapa aún por escribir. La investigación sobre su supuesta conexión con el presidente Putin para ganar la elección presidencial, después de cobrarse a las primeras de cambio la cabeza del asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, se mantiene en densa niebla entre pesquisas del FBI y comparecencias en el Congreso de sorprendentes asesores de campaña del hoy presidente. Sus grandes anuncios de cambio que sumaron en las urnas a sus fieles y a los votantes conservadores que recelaban del Trump populista, la supresión y reposición del Obamacare (sistema de cobertura sanitaria) y la agresiva política migratoria, basada en el mantra de «seguridad en las fronteras», se diluyen entre el laberinto legislativo y los reveses judiciales, especialmente a su limitación de entrada de ciudadanos provenientes de países musulmanes con terrorismo y a el intento de recortar fondos a las llamadas «ciudades santuario» (refugio de inmigrantes sin papeles). El muro con México, el gran símbolo del trumpismo, amenaza derrumbe antes siquiera de ser desplegado sobre el plano. Como si las 29 órdenes ejecutivas que ha firmado, que le convierten en el presidente más pródigo desde Harry Truman (1945-53), hubieran carecido de eficacia. Donald Trump ha contrarrestado esta semana las críticas a los primeros «cien días» presidenciales, un balance que tilda de «ridículo» y de invención de la «prensa mentirosa». Su agresividad en Twitter se mantiene intacta? Aprendida la lección de dejar la iniciativa en manos ajenas, esta vez no ha contado con los legisladores para dar luz y taquígrafos a una masiva bajada de impuestos que se codea con la ambición que Ronald Reagan mostró en los años 80. Recurso al catecismo republicano. El objetivo, devolver a Estados Unidos al crecimiento del 4% del Producto Interior Bruto que no se ha visto en toda la era Obama, pese a la notable creación de empleo. Simpatías republicanas Trump logra así destapar la expectación en un país con una arraigada cultura de baja presión fiscal. Su plan, con una simplificación del impuesto de la renta y una fuerte disminución del de las empresas, contaría con la baza de una gran simpatía entre las bases republicanas y buena parte de las clases medias, menos preocupados por las grandes cifras de deuda nacional (hoy, 106% del PIB), que por ver aliviados sus negocios y sus compromisos con el Fisco. Aunque la caída de ingresos de 288.000 millones de dólares sólo en el primer año de aplicación del plan quita el sueño a los vigilantes del gasto público. Una patata caliente para «sus» congresistas mermada por la falta de credibilidad de un presidente que se niega a hacer públicas sus declaraciones de impuestos. Trump intenta no desatender a quienes le auparon a la Casa Blanca, los trabajadores blancos de los estados industriales, tradicionales votantes demócratas, que, castigados por las reconversiones, acudieron al calor del nacionalismo económico pregonado por Trump. Tras recibir algunas críticas de los puristas del trumpismo desde las radios y las redes sociales por un intervencionismo exterior que había rechazado en campaña (Siria y Corea del Norte), el «America First» está presente en su ambicioso plan fiscal. Con su habitual puesta en escena, Trump calentó previamente su guiño al proteccionismo apelando a la guerra comercial con Canadá y México, alimento para sus más fieles, antes de desvelar que incentivará a las empresas que creen riqueza en Estados Unidos. Finalmente, suavizó su acoso y derribo al NAFTA (acuerdo de libre comercio) con una propuesta de renegociación que ya está en marcha. El aterrizaje en la escena exterior, un rosario de rectificaciones pendiente de definición de estrategias pero que demuestra Trump puede abrazar la sensatez de los expertos militares y de inteligencia, ha tranquilizado a los aliados. Especialmente, el giro positivo hacia la OTAN, tras un pasado reciente de reproches. El bombardeo de la base militar siria como respuesta al ataque químico del ejército de Al Assad ha marcado líneas rojas al dictador y su mayor aliado, Putin, en contraste con la ineficaz política de Obama. El incremento de la tensión con Corea del Norte es la segunda gran prueba de fuego para la Administración Trump, que se mueve entre la probada experiencia y conocimiento del jefe del Pentágono, James Mattis, y el pragmatismo de nuevo cuño del secretario de Estado, Rex Tillerson, debutante en la esfera política. El inesperado acercamiento a la China que denostó en campaña, con paz comercial a cambio de presión a Pyongyang, ha abierto una aparente luna de miel entre Trump y el presidente Xi Jinping. Pero el gran reto del presidente está en casa. En la pugna de poder que se libra en torno al Despacho Oval, los fieles a la causa populista pierden comba. El padre intelectual del trumpismo, el polémico agitador radical Steve Bannon, ha quedado marginado por la inercia del establishment y el realismo políticos, desplazado también del Comité de Seguridad Nacional. Kellyane Conway, la muñidora del vuelco electoral, está desaparecida. Paso a paso, la adaptación de Trump al sistema se ha traducido en concesiones a las esencias republicanas y conservadoras, que representa su director de Gabinete, Renan Priebus, enlace entre la Casa Blanca y la dirección republicana. Entre ellas, el nombramiento del juez Neil Gorsuch como nuevo magistrado de la Corte Suprema, que apuntala la mayoría conservadora en el tribunal, en medio de una polarización política sin precedentes, se ha convertido en el mejor rédito para los republicanos en el arranque de la era Trump. El otro frente interno, el de los posibles conflictos de interés de los negocios de los Trump, se ha visto alimentado por la presencia de Ivanka Trump, la hija favorita del presidente, en la Casa Blanca. Con cargo y despacho, aunque sin sueldo.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El coste del escudo antimisiles contra Kim Jong-un tensa la alianza entre EE.UU. y Corea del Sur
Mientras Kim Jong-un sigue disparando nuevos misiles, como el que estalló al poco de ser lanzado durante la madrugada del sábado, el escudo que Estados Unidos está desplegando para protegerse de sus amenazas tensa su alianza con Corea del Sur. Dichas baterías antimisiles, conocidas como THAAD por sus siglas en inglés, ya se están instalando en el condado de Seongju, en la provincia de Gyeongsang del Norte, en medio de fuertes protestas. Pero lo que ha enervado a la sociedad y la clase política de este país no son las violentas manifestaciones contra el escudo ni las críticas de China, que teme que sus potentes radares espíen su territorio, sino la última ocurrencia de Trump. En la entrevista concedida a la agencia Reuters por sus cien días de gobierno, el presidente de EE.UU. sorprendió a todo el mundo al asegurar que Corea del Sur debería abonar el escudo antimisiles, que cuesta mil millones de dólares (917 millones de euros). «¿Por qué deberíamos pagarlo? Es un sistema defensivo fenomenal, el mejor del mundo hasta ahora, y tiene como misión proteger a Corea del Sur. Con todo el respecto, creo que sería apropiado que ellos lo pagaran», reiteró después el magnate populista al «Washington Times». Aunque la Casa Blanca todavía no ha aclarado sus palabras, la propuesta de Trump ha causado un profundo malestar en Corea del Sur, donde ha dado todavía más alas a quienes se oponen a este escudo antimisiles. Entre ellos destaca el favorito a las elecciones presidenciales del 9 de mayo, Moon Jae-in, quien ya ha anunciado que revisará su despliegue si gana. Con una amplia ventaja en las encuestas, el candidato del Partido Democrático aboga por el diálogo con Corea del Norte y ha criticado que la instalación del escudo fue una decisión unilateral de la expresidenta Park Geun-hye, destituida y bajo arresto por el escándalo de corrupción de la «Rasputina». Tras casi una década de hegemonía conservadora, todo apunta a que este caso de tráfico de influencias devolverá el poder a la izquierda y propiciará un cambio de la política surcoreana hacia el régimen del joven dictador Kim Jong-un. Para empezar, Kim Ki-jung, principal consejero en política exterior de Moon Jae-in, ya ha dicho que «comprar el escudo antimisiles sería una opción imposible» porque, «incluso si lo adquirimos, su funcionamiento estaría en manos de EE.UU.». Por su parte, el periódico de centro-derecha «JoongAng Ilbo», uno de los tres mayores del país, también ha rechazado la propuesta de Trump. «El Tío Sam no puede pedirle a Seúl que asuma el coste del escudo. Como este sistema defensivo de misiles es un activo de las fuerzas de EE.UU., Washington es responsable de su coste», razona en un editorial este periódico. Basa su opinión en que «el THAAD está fundamentalmente destinado a proteger a las tropas estadounidenses destinadas en Corea del Sur de los ataques con misiles del Norte». Precisamente, el trato para mantener dichas tropas en su territorio es uno de los motivos que argumenta Seúl para no sufragar el escudo antimisiles. Según informa la agencia estatal de noticias Yonhap, el Ministerio de Defensa surcoreano ha asegurado en un comunicado que «sigue sin cambiar la posición oficial, por la que nuestro Gobierno aporta los terrenos y otras infraestructuras mientras que EE.UU. cubre el coste del despliegue y mantenimiento del sistema THAAD conforme a las normas del Acuerdo sobre el Estatus de las Fuerzas Armadas (SOFA, en sus siglas en inglés)». Debido a su especial tratado bilateral con Washington, que deberá renovarse en 2018, Seúl paga cada año casi un billón de won (740 millones de euros) por mantener a los 28.500 soldados estadounidenses acantonados en su territorio, lo que supone un 70 por ciento de su coste total. A pesar de tan elevada cantidad, Trump ya pregonó durante su campaña electoral que los aliados de EE.UU., como Corea del Sur y Japón en Asia, debían contribuir con más dinero a su defensa militar. Tras varios meses en los que no ha vuelto a mencionar dicha idea, su propuesta de que Seúl pague el escudo antimisiles parece ir en ese sentido. Sin embargo, otros expertos creen que pretende así presionar al Gobierno surcoreano para mejorar el tratado de libre comercio que ha heredado de Obama. «Es inaceptable, un trato horrible firmado por Hillary Clinton que vamos a renegociar o terminar», anunció en su entrevista con Reuters. Pero antes tendrá que esperar a las elecciones surcoreanas y a la previsible victoria del Partido Democrático, que aboga por depender menos de la Casa Blanca. A modo de declaración de intenciones, su candidato, Moon Jae-in, publicó en enero un libro donde aseguraba que Corea del Sur debía aprender «a decir no a los americanos». Habrá que ver si mantiene su discurso cuando llegue el poder.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump hace balance de sus primeros 100 días y dice que ha cumplido sus promesas y ataca a la prensa
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha subrayado que ha cumplido «una promesa tras otra» en sus primeros cien días en el poder y ha reiterado sus ataques a los medios de comunicación, a quienes criticó por estar alejados de la realidad. «Mis primeros cien días han sido muy productivos (..) Hemos cumplido una promesa tras otra», ha dicho Trump en un acto en Harrisburg (Pensilvania), uno de los estados claves de su victoria electoral en noviembre pasado, puesto que no votaba por un candidato presidencial republicano desde 1988. En un acto con tono de campaña electoral más que de un presidente en el cargo, el mandatario aprovechó que esta noche se celebra en Washington la tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca para lanzar una nueva andanada de ataques a la prensa. «No podría estar más emocionado de estar a más 150 kilómetros de la ciénaga de Washington», señaló en referencia al hecho de que es el primer Presidente en el cargo que esquiva el evento en la capital estadounidense, algo que no ocurría desde hace más de dos décadas. Durante el discurso, de cerca de una hora, ha rechazado las críticas vertidas sobre los fracasos registrados durante sus primeros 100 días de mandato, como la negativa del Congreso a aprobar su reforma de la ley sanitaria conocida como «Obamacare» y el bloqueo de los tribunales a su prohibición de entrada temporal en EEUU de viajeros procedentes de siete países de mayoría musulmana. En este sentido, ha enfatizado que «las prioridades de la prensa no son vuestras prioridades» y ha vuelto a recalcar que está concentrado «en volver a hacer grande de nuevo a EE.UU.», su lema electoral. «Si el trabajo de los medios es ser honestos y decir la verdad entonces creo que estamos de acuerdo en que la prensa se merece un suspenso bien grande y gordo», sostuvo ante los aplausos de los cerca de 10.000 asistentes. Política exterior Trump reiteró los ejes de su campaña, como su voluntad de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con México o Canadá y su polémica promesa de construir el muro en la frontera sur. «No os preocupéis, lo vamos a construir», dijo sin comentar los obstáculos que enfrenta en el Congreso, donde los legisladores han mostrado sus reticencias a desembolsar fondos para la ampliación del muro existente. Asimismo, anunció que estará «tomando una gran decisión sobre el Acuerdo de París en las próximas dos semanas. Veremos qué ocurre», y a la vez que reiteró su compromiso para revitalizar la industria del carbón y el petróleo. Las declaraciones de Trump se producen el mismo día que se celebraron multitudinarias marchas en defensa del clima y contra sus políticas de desregulación medioambiental en Estados Unidos, incluida una con miles de manifestantes en Washington. Esta semana, el mandatario firmó una orden ejecutiva para revisar las prohibiciones impuestas por Obama para permitir explotaciones petroleras en las costas del país, lo que podría abrir zonas del Ártico o del Golfo de México a nuevos pozos. Estados Unidos está sopesando si se mantiene en el Acuerdo Internacional de París sobre cambio climático, que busca un cambio de modelo de desarrollo libre de combustibles fósiles y fue firmado por su predecesor Barack Obama. Trump también se refirió a la escalada de tensiones con Corea del Norte, y defendió que está trabajando con China para solucionar un problema que calificó de «complicado». De hecho, insistió en que su decisión d e no designar a China como manipulador de divisas, como había prometido, responde a la colaboración estrecha con Pekín para rebajar el conflicto.«Creo que no es el momento de designar a China como manipulador de divisas», ha afirmado. Antes del acto, Trump recorrió una fábrica en la zona de materiales y herramientas de jardinería, y firmó una orden ejecutiva para la creación de una Oficina Presidencial para la revisión de políticas comerciales y de manufactura.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Washington exige al mundo más presión sobre Pyongyang
«Esto no es un problema solo de EE.UU. Requerirá una solución internacional». Son palabras de Nikki Haley, la embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas, en un mensaje en Twitter este fin de semana, dentro de las reacciones de la diplomacia estadounidense tras la última provocación armamentística del régimen comunista de Pyongyang. «Ya basta de hablar sobre Corea del Norte. China sabe que tiene que actuar. Japón y Corea del Sur tienen que aumentar la presión». Las exigencias de EE.UU. tienen un destinatario principal: China, a cuyo Gobierno atacó Donald Trump también durante el fin de semana por no atajar un problema que el gigante asiático «podría resolver fácilmente». En un comunicado posterior, Haley negó que su país fuera a convocar una reunión de urgencia en el Consejo de Seguridad de la ONU para buscar nuevas resoluciones contra Pyongyang, que viola «con impunidad» estas medidas. «Una nueva resolución del Consejo de Seguridad que no incremente significativamente la presión internacional a Corea del Norte no tiene valor», dijo Haley. «De hecho, es peor, porque manda un mensaje al dictador norcoreano de que la comunidad internacional no es capaz de enfrentarse a él con seriedad. China debe decidir si finalmente está dispuesta a dar este paso vital. El tiempo de las palabras se ha acabado». Trump habla con Abe Pero el tiempo de las acciones y de los hechos tampoco ha llegado. Ayer, un reportero le preguntó a Donald Trump cuál será la estrategia para resolver esta crisis. «Arreglaremos lo de Corea del Norte, lo arreglamos todo», dijo sin dar muchas pistas. Antes, había arrancado el día con una conversación telefónica con Shinzo Abe, primer ministro de Japón, otro de los países que viven una amenaza directa de Corea del Norte. Ambos coincidieron en la necesidad de más medidas para parar la escalada armamentística de Pyongyang y que la presión hecha hasta ahora por la comunidad internacional no ha surtido efecto. «La comunidad internacional, Rusia y China incluidos, necesita tomarse esto en serio y aumentar la presión», aseguró Abe, que anunció que Japón y EE.UU. tomarán medidas concretas para parar al régimen de Kin Jong-un. Sin embargo, no dio ningún detalle sobre esas medidas. Trump y Abe tampoco entraron a tratar la posibilidad de una acción militar contra Corea del Norte ni qué constituiría una «línea roja» que motivaría una acción de ese tipo, según un portavoz del Gobierno nipón. Ambos sí recalcaron el papel «extremadamente importante» de China para contener a Pyongyang. Relaciones comerciales Desde Pekín, la crisis se ve con otros ojos. Trump ha tratado de vincular una relación comercial más beneficiosa con el gigante asiático a su colaboración en el freno a Corea del Norte, algo a lo que se opone China. «El asunto nuclear de Corea del Norte y las relaciones comerciales entre China y EE.UU. están en dominios completamente diferentes, no tienen relación. No deben ser negociados de forma conjunta», aseguró el viceministro de Comercio, Qian Keming. Los medios de comunicación estatales también criticaron los ataques por Twitter de Trump este fin de semana, en los que el presidente de EE.UU. se mostró «muy decepcionado» con China por su inacción con Corea del Norte. «Pyongyang está decidido a desarrollar su programa nuclear y de misiles y no le importan las amenazas militares de EE.UU. o de Corea del Sur. ¿Cómo van a cambiar esta situación las sanciones de China?», se cuestionaba un editorial del periódico del Partido Comunista. Otra opinión en la agencia de noticias Xinhua criticaba que Pekín necesita «un aliado que coopere en Washington, no uno que culpe a China de los fracasos de EE.UU.».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La Autoridad del Canal de Panamá gana el arbitraje internacional al GUPC
La Autoridad del Canal de Panamá informó este lunes que un tribunal de arbitraje internacional falló a su favor en una reclamación presentada por el Grupo Unidos por el Canal (GUPC) , que construyó las nuevas esclusas de la ampliación, y que el consorcio deberá pagarle cerca de 23 millones de dólares. El GUPC, liderado por la española Sacyr, presentó una reclamación «por encima de 192,8 millones de dólares» y «solicitó una extensión de tiempo. Todos los reclamos fueron desestimados» aseguró este lunes la ACP en un comunicado. Añadió que el tribunal «decidió que GUPC debe pagar más de 22 millones de dólares a la ACP por sus gastos en el proceso de arbitraje». El consorcio, que además de Sacyr integran Impregilo (Italia), Jan De Nuel (Bélgica) y CUSA (Panamá), deberá también reembolsar a la ACP 900.000 dólares que había pagado «en concepto de provisión para gastos fijado» por la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional (ICC, por sus siglas en ingles). «El Tribunal Arbitral constituido de conformidad con el reglamento de arbitraje de la ICC emitió su decisión final a favor de la ACP respecto al reclamo sobre la ataguía temporal en la entrada del Pacífico (..) reconociendo que el resultado es una victoria para la ACP», dijo la Autoridad panameña. La ACP explicó que «la ataguía (elementos temporales que se usan para encauzar flujos de agua) fue una estructura diseñada y construida por GUPC para poder realizar trabajos en seco. Se encontró que GUPC fue plenamente responsable del diseño y la construcción de la ataguía. Los argumentos de GUPC que decían que la ACP había sido negligente fueron desestimados por el Tribunal Arbitral». Las reclamaciones del GUPC, que firmó el contrato de construcción de las nuevas esclusas por 3.118 millones de dólares, sumaban 5.685 millones de dólares hasta el pasado 15 de junio, dijo entonces el administrador de la ACP, Jorge Quijano, y agregó que calculaba que la totalidad de los mismos estarían resueltos entre el 2021 y 2022. Quijano además recordó que la ACP entregó al GUPC adelantos durante la obra que ascienden a 860 millones de dólares, «que si al final no se utilizan se convierten en excedentes» que pertenecen a la vía interoceánica. El costo del proyecto global de la ampliación, iniciada en el 2007, se firmó por 5.250 millones de dólares, pero ya alcanzaba en junio pasado los 5.602 millones de dólares, toda vez que la ACP había pagado hasta entonces reclamos por 373,6 millones de dólares, de acuerdo a las cifras oficiales
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Londres se prepara para lidiar con los ataques con ácido
Las agresiones cometidas en Londres por individuos que, desde una moto, arrojan sustancias corrosivas a sus víctimas, generalmente para robarles, han proliferado en los últimos meses, sembrando inquietud y obligando a la Policía a modificar su plan de respuesta. Los llamados «ataques con ácido», generalmente perpetrados por jóvenes que, en muchos casos, acceden con facilidad al material tóxico en cualquier comercio, preocupan especialmente por los devastadores efectos físicos y psicológicos que dejan en los afectados, según los expertos. De acuerdo con datos oficiales divulgados por la Policía Metropolitana (MET), el pasado año se registraron en la capital un total de 455 delitos de estas características, lo que representó un incremento del 74 % con respecto a 2015. Sólo una veintena de individuos fueron procesados por ellos. Entre enero y abril de este año, Scotland Yard ya ha contabilizado 114 ataques de este tipo en Londres. Para contener la amenaza, el cuerpo policial ha asignado a sus agentes un millar de «kits de respuesta» con los que lidiar in situ con incidentes que involucren sustancias químicas y socorrer con la mayor rapidez a las víctimas. Los policías también han recibido asesoramiento médico adicional así como un vestuario especial, que emplearán a partir de este mes de agosto. El superintendente adjunto de la MET, Mike West, expresaba al vespertino londinense «Evening Standard» su preocupación por el tipo de lesión que ocasionan estos ataques. «Son heridas que cambian la vida. Si el volumen (de atracos con productos químicos) frente a los cometidos con cuchillos y pistolas es bajo, las heridas son sentencias de por vida para las víctimas», lamentó. Algunos expertos explican la proliferación de estos ataques en el hecho de que los agresores pertenecen a bandas delictivas que optan por usar esas sustancias porque el delito está menos penalizado que si emplearan armas. La ministra británica de Interior, Amber Rudd, abogó por aumentar las penas de cárcel para este tipo de agresiones. Las medidas para combatir estos delitos incluirían revisar su tipificación para que las sustancias usadas -como amoníaco, lejías o ácidos- puedan clasificarse como «armas peligrosas», restringir su venta y dar más apoyo a las víctimas. También el diputado por la circunscripción de East Ham, en Londres, Stephen Timms, hizo un llamamiento ante la Cámara de los Comunes a fin de que se refuerce la ley y se endurezcan las sentencias. En Londres, los ataques con ácido se han más que duplicado entre 2014 y 2016. En otra zona muy afectada, la de West Midlands y Essex, han pasado de 340 a 843 casos en ese mismo periodo. Dentro de la capital, los agentes han detectado un número tres veces mayor de este tipo de sucesos en el barrio de Newham, en el este -la zona en la que se erigió el Parque Olímpico en 2012-, con casi 400 casos denunciados de los 1.500 notificados por todo Londres en los últimos cinco años. También los barrios de Barking y Dagenham registran abundantes sucesos de estas características mientras que las zonas más acaudaladas de Kensington y Chelsea cuentan con el nivel más bajo. El caso más reciente fue registrado por Scotland Yard ayer mismo, cuando un hombre de 47 años tuvo que ser hospitalizado después de que dos varones en moto le causaran heridas faciales al arrojarle un «líquido» todavía no identificado para robarle. Hace una semana, dos chicos fueron víctimas de otro «ataque con ácido» en Bethnal Green (también en el este). El pasado 13 de julio, un adolescente de 16 años fue detenido por su presunta implicación en cinco ataques con sustancias corrosivas.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump estudia abrir una investigación a China por prácticas comerciales «injustas»
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está estudiando la posibilidad de abrir una investigación sobre prácticas comerciales «injustas» contra China en el marco de la ley de Comercio de 1974, según ha informado este martes un alto cargo de la Administración del dirigente. El artículo 301 de la ley de Comercio de 1974 permite al presidente de Estados Unidos imponer de forma unilateral tarifas o restricciones comerciales para proteger las industrias estadounidenses de «prácticas comerciales injustas» por parte de terceros países, como violaciones de acuerdos comerciales y prácticas comerciales "discriminatorias". El magnate está considerando poner al representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, al frente de una pesquisa sobre las prácticas comerciales de China. Washington tiene una larga lista de agravios comerciales realizados por China, la cual incluye acusaciones de robos de propiedad intelectual estadounidense. Trump ha criticado en numerosas ocasiones las prácticas comerciales de Pekín, pero su interés en penalizar al país asiático ha aumentado debido a su preocupación por la falta de voluntad política mostrada por el Gobierno chino ante la creciente amenaza que supone Corea del Norte en la región. El Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha indicado que Pekín no es el único responsable y que las acciones de Corea del Norte en relación con su programa nuclear requieren una acción conjunta por parte de la comunidad internacional. La cláusula 301 fue utilizada en numerosas ocasiones en los años 80 para combatir la importación de productos japoneses, una década en la que Lighthizer figuró como vice representante de Comercio de Estados Unidos. El uso de este artículo descendió en 1995 con la formación de la Organización Mundial del Comercio.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Un incendio destruye parte del famoso mercado de pescado de Tokio
Un incendio ha arrasado este jueves parte de los comercios del famoso mercado de pescado de Tsukiji, en Tokio, aunque no se han registrado heridos, han informado los servicios de bomberos. Los servicios de emergencia recibieron una llamada alrededor de las 16.50 hora local (7.50 GMT) sobre el fuego que se originó en un edificio de tres pisos en la parte de comercios y restaurantes abierta al público y más transitada por turistas. Un total de 30 vehículos de bomberos llegaron a la zona para luchar contra unas llamas que dejaron calcinados unos 200 metros cuadrados de la zona más emblemática del famoso mercado, informó la cadena NHK. Esta área del mercado, que recibe unos 60.000 clientes diarios, es conocida como «Jogai» y cuenta con un total de 400 comercios y restaurantes. El mercado de Tsukiji, considerada la mayor lonja de pescado del mundo y unas de las principales atracciones turísticas de la capital nipona, fue inaugurado en su actual localización en 1935 en su actual y céntrica localización en la bahía de Tokio. Debido a la antigüedad de las instalaciones, el Gobierno del Área Metropolitana de la capital decidió trasladar el mercado a una nueva ubicación más adentrada en la bahía, aunque el proyecto se ha visto retrasado por diversos problemas.