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Noticias de comercio exterior

01-01-1970 | Fuente: abc.es
El Gobierno británico ya sopesa un acuerdo de transición con la UE tras el Brexit
Cada semana que pasa, el Gobierno de Theresa May le va bajando el volumen al Brexit fiero que anunció la primera ministra a comienzos del pasado octubre. El ministro de Economía, el moderado Philip Hammond, reconoció este lunes a preguntas de una comisión del Parlamento que hará falta un «acuerdo transitorio» con la Unión Europea una vez que se complete el Brexit. El anuncio supone un revés para los brexiters, que abogaban por romper por completo con la UE en solo dos años de negociaciones y estar fuera en la primavera de 2019. El Gobierno de Theresa May ha ido dando bandazos sobre el Brexit y no acaba de cerrar una estrategia clara, tal vez porque simplemente no la tiene todavía. En sus primeras pautas sobre el tema, que ofreció en el congreso de su partido a comienzos de octubre, la primera ministra dijo que el control de la inmigración se antepondría a cualquier otra consideración, incluido el acceso al mercado único de 500 millones de personas que supone la UE. Pero tras la acusada devaluación de la libra que siguió a aquel discurso, las quejas de las empresas y el revés judicial en el Alto Tribunal, que falló que el Parlamento debe votar el Brexit, el Gobierno ha ido cambiando el tono. Las tesis de Hammond, un moderado que hizo campaña clara a favor de seguir en Europa, parecen ir ganando peso en el ánimo de Theresa May, que al principio parecía seducida por los tres ministros más brexiters de su gabinete: Liam Fox (Comercio Exterior), Boris Johnson (Exteriores) y David Davies (Salida de la UE), tres eurófobos que jugaron un papel estelar en la triunfal campaña del Leave. Hammod explicó en el Parlamento que entre los «empresarios, reguladores y políticos reflexivos» hay un acuerdo en que sería bueno contar con un periodo más largo que los dos años de negociaciones que prevé el Artículo 50 del Tratado de Lisboa, que inicia la salida y que May prevé activar antes del 31 de marzo. La expresión «políticos reflexivos» es un claro golpe dialéctico hacia el llamado Trío del Brexit (Fox, Johnson y Davies). De hecho la pasada semana, en un encuentro en la City de Londres, David Davies, que en teoría es el ministro encargado de negociar la salida, desdeñó un posible acuerdo de transición pasado los dos años. Hammond explicó que un acuerdo de transición sería útil, porque permitirá una salida «más suave», «con menos riesgos de disfunciones», sobre todo para el sector que más preocupa, el financiero, pues la City de Londres es la primera industrial del país. No es el único síntoma de marcha atrás del Gobierno. También se han lanzado globos sonda de que el Reino Unido podría seguir contribuyendo al presupuesto comunitario tras completar la negociación de dos años, a fin de seguir manteniendo el acceso al mercado único. Por otra parte, la portavoz del Número 10 restó importancia este lunes a que May haya sido excluida de la cena de mandatarios europeos en la cumbre de Bruselas del próximo jueves. La portavoz vino a decir que el Gobierno británico entiende que los 27 necesitan preparar a solas su estrategia negociadora con Gran Bretaña.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump nomina al congresista Ryan Zinke como secretario de Interior
El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este jueves que ha elegido al congresista republicano Ryan Zinke para hacerse cargo del Departamento del Interior durante su gobierno. «Estoy encantado de nominar al congresista Ryan Zinke como secretario del Interior. Tiene una sólida trayectoria en manejo de bosques, proyectos energéticos responsables y asuntos de terreno público», ha afirmado Trump. En un comunicado distribuido por el equipo de transición, el presidente electo ha asegurado que uno de los retos de su gobierno será «derogar las malas regulaciones» y usar los recursos naturales para crear empleo y riqueza para todos los estadounidenses. Zinke, de 55 años, sirvió en el cuerpo de elite de la Armada estadounidense, los Navy SEAL, entre 1985 y 2008, y desde su nuevo cargo estará al mando de la gestión de terrenos federales, parques nacionales y proyectos energéticos. «Siendo alguien que creció en un pueblo ferroviario y escaló en el parqué nacional de los Glaciares, me siento honrado y conmovido de servir a Montana y a Estados Unidos como secretario del Interior», ha declarado Zinke en un comunicado distribuido por el equipo de transición. El congresista ha asegurado que trabajará de forma «incansable» para que los terrenos públicos sean manejados y preservados de forma que beneficie a todos, y destacó la importancia de que se respeten los territorios de los pueblos indígenas soberanos. Con este último nombramiento, ya solo quedan por confirmar a los responsables de Agricultura y de Asuntos de Veteranos, así como al director nacional de Inteligencia y al representante de Comercio Exterior.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Dos vecinos no siempre bien avenidos
La orden de Donald Trump de levantar el prometido muro en la frontera con México, así como su visión restrictiva de la política migratoria, abren un nuevo capítulo en la tortuosa historia de amor y odio entre ambos países. Desde que los mexicanos lograran su independencia en 1821, las relaciones de estos dos vecinos han oscilado entre el conflicto y la colaboración, en función de las circunstancias. La firma en 1992 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés), por el que México, EE.UU. y Canadá eliminaban las tarifas arencelarias, fue un hito sin precedentes en la integración económica de la región. Gracias a este acuerdo, que ha permitido a México acceder sin trabas al mercado estadounidense, el mayor del mundo, el país azteca ha experimentado una transformación radical de su economía, ahora más orientada al exterior y a la venta de productos manufacturados, en lugar de bienes primarios, Tras la entrada en vigor del Nafta en 1994, las exportaciones pasaron en solo seis años de suponer el 16% del PIB real mexicano al 35,1%. En concreto, las ventas a EE.UU. se han multiplicado por seis con el libre comercio, una transformación que ha llevado a reorientar el empleo hacia el comercio exterior. El cambio se ha dejado notar en el PIB mexicano, que en dos décadas aumentó más del doble. En EE.UU. el tratado también ha tenido un impacto claro, aunque menor, dado el tamaño de su economía. Las exportaciones a México se han cuadruplicado desde 1994 y este país es el segundo destino de sus productos. En el lado negativo, hay estudios que indican que con el Nafta la industria automovilística estadounidense ha perdido 350.000 empleos desde 1994, mientras que en el sector en México se han disparado de 120.000 a 550.000. Con todo, EE.UU. continúa siendo para muchos mexicanos una tierra prometida de oportunidades de prosperidad y México es el principal país de origen de la población inmigrante. En 2015, casi 106.000 mexicanos se naturalizaron como ciudadanos estadounidenses, según los datos del Departamento de Seguridad Interior. Sin embargo, el flujo de inmigrantes hacia su vecino del norte se ha ido frenando. Mientras que entre 1995 y 2000 emigraron a EE.UU. tres millones de mexicanos, de 2005 a 2010 lo hicieron 1.4 millones y de 2009 a 2014 solo 870.000. Es más, en ese último quinquenio, fueron más los mexicanos que regresaron a su país, en torno a un millón, que los que salieron a EE.UU., según un estudio del centro Pew. En consecuencia, el número total de inmigrantes mexicanos se redujo de 12,8 millones en 2007 a 11,7 en 2014. En el caso de los irregulares, cayó en esos años desde 6,9 a 5,6 millones. La política migratoria de EE.UU. ha sufrido vaivenes a lo largo de la historia. Obama anunció en 2014 una regularización de indocumentados masiva, que el Tribunal Supremo tumbó dos años después. Sin embargo, la suya no fue la primera medida de este tipo. El republicano Ronald Reagan, lejos de erigir una muralla, regularizó en 1986 a tres millones de inmigrantes.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
De la humillación en El Álamo al muro de Trump: historia de dos vecinos mal avenidos
La orden de Donald Trump de levantar el prometido muro en la frontera con México, así como su visión restrictiva de la política migratoria, abren un nuevo capítulo en la tortuosa historia de amor y odio entre ambos países. Desde que los mexicanos lograran su independencia en 1821, las relaciones de estos dos vecinos han oscilado entre el conflicto y la colaboración, en función de las circunstancias. La humillante derrota en El Álamo sufrida por los colonos texanos liderados por Davy Crockett a manos de las tropas del presidente mexicano, Antonio López de Santa Anna, es uno de los episodios más célebres, pero la tensión a lo largo de la frontera -con una guerra entre 1946 y 1948 y la participación estadounidense en la Revolución mexicana incluidas- se ha mantenido a lo largo de los siglos. Por eso la firma en 1992 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés), por el que México, EE.UU. y Canadá eliminaban las tarifas arencelarias, fue un hito sin precedentes, que propición la integración económica de la región. Gracias a este acuerdo, que ha permitido a México acceder sin trabas al mercado estadounidense, el mayor del mundo, el país azteca ha experimentado una transformación radical de su economía, ahora más orientada al exterior y a la venta de productos manufacturados, en lugar de bienes primarios. Tras la entrada en vigor del Nafta en 1994, las exportaciones pasaron en solo seis años de suponer el 16% del PIB real mexicano al 35,1%. En concreto, las ventas a EE.UU. se han multiplicado por seis con el libre comercio, una transformación que ha llevado a reorientar el empleo hacia el comercio exterior. El cambio se ha dejado notar en el PIB mexicano, que en dos décadas aumentó más del doble. En EE.UU. el tratado también ha tenido un impacto claro, aunque menor, dado el tamaño de su economía. Las exportaciones a México se han cuadruplicado desde 1994 y este país es el segundo destino de sus productos, solo detrás de Canadá. En el lado negativo, hay estudios que indican que con el Nafta la industria automovilística estadounidense ha perdido 350.000 empleos desde 1994, mientras que en el sector en México se han disparado de 120.000 a 550.000. Tierra prometida para los mexicanos Con todo, EE.UU. continúa siendo para muchos mexicanos una tierra prometida de oportunidades de prosperidad y México es el principal país de origen de la población inmigrante. En 2015, casi 106.000 mexicanos se naturalizaron como ciudadanos estadounidenses, según los datos del Departamento de Seguridad Interior. Sin embargo, el flujo de inmigrantes hacia su vecino del norte se ha ido frenando. Mientras que entre 1995 y 2000 emigraron a EE.UU. tres millones de mexicanos, de 2005 a 2010 lo hicieron 1.4 millones y de 2009 a 2014 solo 870.000. Es más, en ese último quinquenio, fueron más los mexicanos que regresaron a su país, en torno a un millón, que los que salieron a EE.UU., según un estudio del centro Pew. En consecuencia, el número total de inmigrantes mexicanos se redujo de 12,8 millones en 2007 a 11,7 en 2014. En el caso de los irregulares, cayó en esos años desde 6,9 a 5,6 millones. La política migratoria de EE.UU. ha sufrido vaivenes a lo largo de la historia. Obama anunció en 2014 una regularización de indocumentados masiva, que dos años después el Tribunal Supremo tumbó. Sin embargo, la suya no fue la primera medida de este tipo. El republicano Ronald Reagan, lejos de erigir una muralla, regularizó en 1986 a tres millones de inmigrantes. Aspecto actual de El Álamo, en Texas- Reuters Casi dos siglos entre el amor y el odio 6 de marzo de 1836: La batalla de El Álamo. Catorce años después de independizarse de España, México se enfrentó a la revuelta de Texas, entonces parte de su territorio. En 1836, los mexicanos infligieron una dura derrota a los rebeldes en una batalla en la antigua misión española de El Álamo, que los estadounidenses han mitificado a través del cine y la televisión. Poco después, en la batalla de San Jacinto, Texas logró su independencia, que conservó hasta que en 1845 se integró en EE.UU. 1846-1848: Guerra entre EE.UU. y México. Tras la incorporación de Texas, el expansionismo de EE.UU. desató en 1846 una guerra con México. Acabó en 1848 con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, por el que los mexicanos cedieron la mitad de su territorio, incluida California y gran parte del actual suroeste estadounidense. 1910-1917: Revolución mexicana. EE.UU. tuvo un papel destacado en la revolución que estalló en 1910 en su vecino del sur. Tras el ascenso de Victoriano Huerta al poder mexicano con apoyo del embajador estadounidense, la llegada de Woodrow Wilson a la Casa Blanca supuso un giro en la postura de Washington y la ocupación de Veracruz en 1914. 17 de diciembre de 1992: Tratado de libre comercio. Los presidentes de Estados Unidos y México y el primer ministro de Canadá firmaron el acuerdo para la supresión de tarifas arancelarias para el intercambio de bienes y servicios entre los tres países, que entraría en vigor en 1994. 20 de noviembre de 2014: Regularización masiva. Barack Obama anuncia una regularización de inmigrantes indocumentados de la que se iban a beneficiar cinco millones de personas. La mayoría de los sin papeles eran de origen mexicano. El Tribunal Supremo tumbaría la medida en 2016.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
México se prepara para una guerra comercial y diplomática con EE.UU.
Después de cancelar la reunión prevista para el 31 de enero, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, mantuvo ayer una conversación telefónica de una hora con el presidente de EE.UU., Donald Trump, en la que acordaron no hablar en público sobre quién pagará el muro, una charla que se produjo en medio de la polémica por el gravamen del 20% que, en realidad, terminaría repercutiendo en las empresas y los consumidores de EE.UU. Un arancel del 20% -que por supuesto acabaría con el Tratado de Libre Comercio (TLC)- tendría un efecto devastador para la economía mexicana, ya que el comercio exterior representa un 72% de su PIB y cerca del 70% de sus exportaciones tienen a EE.UU. como destino. Sin embargo, al otro lado de la frontera, el golpe no sería tan significativo porque la primera potencia tiene un músculo comercial mucho más tonificado y diversificado. «Por mucho que diga Trump, legalmente no puede imponer un impuesto del 20% porque va en contra de las normas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta) y de la Organización Mundial de Comercio (OMC)», asegura el economista de la Universidad de Guadalajara, Antonio Ruiz, quien descarta que esta guerra comercial continúe y da por hecho que ocurrirá una renegociación del TLC entre este año y el siguiente. Salir del Nafta Salir del Nafta es muy sencillo. El Ejecutivo simplemente tiene que informar de que abandona el acuerdo sin necesidad de pasar por el Congreso. Sin embargo, automáticamente entrarían en vigor las normas de la OMC que establecen un arancel promedio entre países del 3%, una tasa muy lejana del 20% de Trump, según explica Ruiz. Ante esta situación de continua amenaza, las armas de las que dispone México son tres: denunciar a EE.UU. ante el tribunal del Nafta, ante la OMC o dejar que el tiempo pase y adormecer la situación. Las dos primeras podrían ahora mismo empeorar el contexto actual, dado que aún no ha habido ningún comunicado ni movimiento oficial en EE.UU. por imponer este impuesto. Anuncio que ayer mismo matizaron desde la Casa Blanca, calificándolo tan solo de una «idea». Para el profesor español en relaciones internacionales, Antonio Gil, quien también trabaja en la Universidad de Guadalajara, la mejor opción que deben tomar los dirigentes mexicanos es comenzar una diplomacia de segundo nivel, es decir, una diplomacia discreta que permita llegar a acuerdos y suavizar las relaciones entre los vecinos. «México debe tener en cuenta que Trump va a tener muchos frentes abiertos con China, Siria y Europa. Tiene que saber esperar y dejar que el tiempo pase», afirma el especialista. Gil además asegura que a pesar de los continuos mensajes que lanza Trump contra México, la realidad es que a EE.UU. le interesa que haya estabilidad en su vecino del sur, dado que a peor situación económica tengan los aztecas, mayor será la emigración a la primera potencia. En ese aspecto, el Nafta, un tratado que ha multiplicado por cuatro el comercio entre ambos países, ha sido un elemento clave para el desarrollo económico que ha logrado México en los últimos 20 años. Industria del automóvil La industria automotriz, sobre la que el presidente de EE.UU. ha centrado gran parte de sus amenazas, genera estabilidad y empleo que sustentan a cerca de 800.000 familias mexicanas, según el Inegi -el INE del país-. México fabrica más de tres millones de coches al año, de los cuales un 77% se venden a EE.UU., aunque para su ensamble previamente se importan más del 40% de las piezas de la primera potencia, un país del que en 2016 México importó productos por valor de 210.000 millones de dólares. En estados como Kansas, por ejemplo, el 99% del maíz cultivado se vende a México, o el 41% de las exportaciones petroleras de Luisiana tienen el vecino del sur como destino. Es cierto que el comercio bilateral deja un saldo a favor de México de 60.000 millones de dólares, como repite constantemente Trump, pero miles de empleos y empresas estadounidenses venden diariamente sus productos a los 120 millones de aztecas. «Las conexiones económicas son muy estrechas desde hace mucho tiempo», comenta el economista Ruiz, razón por lo que descarta una futura guerra comercial entre ambos países y considera que todo este embrolló terminará con una renegociación del Nafta. «Creo que el proceso se iniciará el año próximo. Hasta entonces, México tiene que intentar dilatar esas negociaciones lo máximo posible», sentencia.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Turquía y la UE suspenden las conversaciones políticas hasta junio
El distanciamiento entre Turquía y la Unión Europea durará, al menos, unos meses más. Los dos grandes socios económicos y estratégicos han aplazado los encuentros bilaterales hasta el comienzo del verano, según ha informado el diario Hürriyet Daily News citando fuentes diplomáticas. La relación con países como Holanda y Alemania se ha deteriorado gravemente durante las últimas semanas. Los dos países europeos prohibieron la celebración en su territorio de mitines por parte de miembros del Gobierno de Ankara. En la ciudad holandesa de Rotterdam, incluso, la policía cargó duramente contra manifestantes pacíficos turcos. El presidente Recep Tayyip Erdogan, como respuesta, ha iniciado una serie de ataques verbales en el que ha acusado a los dos países, en repetidas ocasiones, de nazis. Desde principios de año cuelga la promesa entre Turquía y la Unión Europea de celebrar un encuentro al más alto nivel. No obstante, el intenso calendario electoral de las dos partes parece retrasar dicha reunión. El próximo 16 de abril, en apenas 10 días, se celebra el referéndum que podría aumentar los poderes ejecutivos y la influencia sobre la judicatura de Erdogan y solo una semana después está programada la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia. Tras lo evidenciado en el episodio con Holanda, la proximidad de una cita con las urnas no es augura un buen clima de entendimiento entre Bruselas y Ankara. Y eso a pesar de que son varios los temas cruciales que están pendientes. Por un lado está el famoso y criticado acuerdo sobre refugiados, un pacto que diversos líderes turcos han amenazado con romper si la UE no cumple su parte del trato, esto es, 6.000 millones de euros, eliminar los visados para los visitantes turcos y acelerar su proceso de entrada en el club comunitario. Por otro se encuentra el inicio de las negociaciones para actualizar del Acuerdo de Unión Aduanera, que entró en vigor hace más de 20 años, en 1995. El Ministerio de Economía turco calcula que la renovación del acuerdo podría aumentar el comercio exterior del país eurasiático en cerca de 40.000 millones de dólares al año. Por el momento, sin embargo, las sensaciones no son las más favorables. De hecho Ankara tampoco ha enviado representantes políticos a la cumbre sobre el futuro de Siria que celebra, entre ayer y hoy, Bruselas. En el encuentro, denominado «Apoyo a Siria y al futuro de la región», sí hay presencia de, entre otros, Noruega, Catar o Kuwait. Turquía es, en cambio, uno de los países más involucrados en el conflicto sirio y ha sido partícipe de numerosos acuerdos internacionales para tratar de reducir la violencia en el país árabe. El último, a finales del año pasado, lo pactó con Rusia e Irán.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El canciller de Costa Rica, sobre Venezuela: «Las observaciones de la OEA no son intervencionismo»
El ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica, Manuel González Sanz, ha visitado Madrid para preparar la visita del presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, quien estará en España el 8 y 9 de mayo. A raíz de la situación en Venezuela, se están viendo algunas de las sesiones más tensas vistas nunca en la OEA. ¿Está dividiendo a la región? Lo que ha ocurrido en Venezuela es la consecuencia de varios años, es un proceso que ha venido en evolucionando y, lamentablemente, lo último que hemos visto es una evolución hacia el deterioro de varios aspectos de ese querido país. Y sí, es una situación que está causando turbulencias en la región y causando división. En la OEA lo analizamos, lo vemos y nos pronunciamos con absoluto respeto, en el sentido de que es una situación que tienen que solucionar lo venezolanos. Pero si pertenecemos a organismos internacionales, si somos países que nos hemos comprometido con el multilateralismo, si somos países que hemos aceptado obligaciones y responsabilidad internacional, entonces también estamos sometidos a los escrutinios y opiniones de los otros países que forman parte, y la OEA no es una excepción. Y cuando son comentarios y observaciones que los hacemos con la mejor buena fe para el pueblo venezolano, no vemos por qué debe darse una reacción negativa o verse como un intervencionismo porque no lo es. Lo que ocurre ahora en Venezuela, y observando la tendencia que llevan, no pueden dejar de preocuparnos de manera muy significativa, no podemos ser indiferentes ni obviar que hay una situación humanitaria de gran envergadura, ni que hay una situación política muy compleja, ni que se han dado detenciones arbitrarias, ni que hay presos políticos, ni que hay un deterioro de la institucionalidad. Lejos de señalar problemas, queremos ofrecernos para la solución. ¿Y cree que la presión de la OEA está siendo efectiva? Eso es muy relativo. A nivel de la comunidad internacional no podemos ir más allá del señalamiento de lo que son nuestras preocupaciones. Pero la comunidad internacional no puede ser indiferente ante la tendencia de deterioro institucional de Venezuela. Si los señalamientos son efectivos para varias el curso de la acción, depende de los venezolanos. Costa Rica ha sufrido y aplicado el cierre de fronteras con grupos de inmigración, ¿que opina de las decisiones de Donald Trump en materia migratoria? Costa Rica más bien ha operado lo contrario. Hemos tenido no una política de puertas abiertas, pero sí hemos tenido una atención del fenómeno migratorio al que se ha expuesto la región. Tuvimos una situación con migrantes cubanos bastante delicada. Recién salimos de esa situación llegaron los extracontinentales, que resultaron ser casi todos haitianos y llegaron a ser 16.000 personas. No podemos hablar de política de cierre, quien lo hizo fue Nicaragua. Nosotros vemos la migración desde una perspectiva de derechos humanos, de quitárselos de las manos del crimen organizado, de la trata y los coyotes y no visualizarlo como un tema de seguridad nacional, aunque tiene esa connotación. Pero sí necesitamos la atención integral en el fenómeno migratorio, en sus causas, consecuencias y en la cooperación internacional. No es un solo país el origen de la migración, ni es un solo país el que tiene en sus manos la solución. La migración es una consecuencia de las carencias en el desarrollo, si queremos que ese síntoma se atenúe tenemos que poner atención al tema del desarrollo. La migración por sí sola no se va a detener por el cierre de una frontera, se va a detener cuando la gente tenga mejores condiciones de vida en su país de origen. Lo que tenemos que hacer, que fue lo que transmitimos en la visita a EE.UU. del presidente Solís, es focalizarnos en aquellos temas en común en los que podemos construir. Costa Rica se ha marcado como meta de ser el primer país carbono neutral en 2012. ¿Qué opina de los decretos sobre energía y emisiones que ha tomado el presidente Trump? El cambio climático es una realidad, no lo podemos obviar. Cada país lo maneja según su circunstancia, y nosotros no somos pasivos. Abogamos por más ambición, cumplimiento de los compromisos en plazos más reducidos e impactos mayores porque nos afecta a todos. El cambio climático no conoce de nacionalidad ni de fronteras. Pero por otro lado, en el caso estadounidense no todo cae en manos de las políticas a nivel federal, hay muchos Estados comprometidos con estos resultados concretos. Porque EE.UU., que es un país muy importante pero es un país más en este barco común del planeta tierra, tome una posición que favorece menos lo acordado en Paris, no debe ser una circunstancia que nos desmotive, ni bajar la guardia. Lo que significa es que debemos tener más diálogo, compartir las evidencias científicas.. el cambio climático no es un capricho político de un grupo de países que se lo invitó. ¿Qué intereses tiene Costa Rica en España y que puede ofrecer su país a los inversores españoles? Uno de los motivos de mi visita es preparar la visita del presidente Solís el 8 y 9 de mayo a España. Vemos a España como la puerta de entrada a Europa. No solo en la parte de la diplomacia tradicional, sino también en la parte comercial y de inversiones. En este momento tenemos una relación comercial bastante fluida, no en vano acabamos de trasladar una oficina comercial que teníamos en Inglaterra a España, una oficina de la promotora de comercio exterior, para promocionar las exportaciones y las inversiones tangencialmente. Nos interesa mucho el inversor español. Hace 30 años éramos un país exportador de cuatro «commodities»: café, azúcar, bananos y carne. Hoy por hoy exportamos más de 4.500 productos a 160 países en el mundo. Y en eso tenemos que seguir profundizando. Hace pocos meses surgió una polémica porque Mariano Rajoy se ofreció a Donald Trump como interlocutor con Latinoamérica. Evo Morales, por ejemplo, dijo que la región no necesitaba interlocutores, ¿qué opina usted? Nosotros lo tomamos como un gesto de buena fe, natural, de un país que le une la historia, la cultura y el idioma, no lo tomamos de mala manera. Tampoco creemos que debamos recargarle a Rajoy de esa tarea, pero le pongo un ejemplo en el caso Centroamericano. En el acuerdo de asociación que tiene tres pilares (político, comercial y de cooperación), el comercial apenas está en funcionamiento. De los tres, dos no lo están porque necesitan la aprobación de todos los parlamentos. Entonces si ahí podemos tener la interlocución y la ayuda de gestion de España para que los siete parlamentos que faltan lo hagan, pues bienvenido. Estamos todos con el mismo objetivo en ese sentido, porque es un acuerdo centroamericano. Así que lo vemos en su contexto: un gesto de buena fe que agradecemos y, en su momento, ya se verá área por área en qué casos puede ser necesario.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Manuel González Sanz, sobre Venezuela: «Las observaciones de la OEA no son intervencionismo»
El ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica, Manuel González Sanz, ha visitado Madrid para preparar la visita del presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, quien estará en España el 8 y 9 de mayo. El canciller asegura en la entrevista con ABC, celebrada en la sede de Casa América, que España es para ellos la puerta de entrada a Europa, mientras reconoce que la región vive momentos turbulentos por la situación en Venezuela. A raíz de la situación en Venezuela, se están viendo algunas de las sesiones más tensas vistas nunca en la OEA. ¿Está dividiendo a la región? Lo que ha ocurrido en Venezuela es la consecuencia de varios años, es un proceso que ha venido en evolucionando y, lamentablemente, lo último que hemos visto es una evolución hacia el deterioro de varios aspectos de ese querido país. Y sí, es una situación que está causando turbulencias en la región y causando división. En la OEA lo analizamos, lo vemos y nos pronunciamos con absoluto respeto, en el sentido de que es una situación que tienen que solucionar lo venezolanos. Pero si pertenecemos a organismos internacionales, si somos países que nos hemos comprometido con el multilateralismo, si somos países que hemos aceptado obligaciones y responsabilidad internacional, entonces también estamos sometidos a los escrutinios y opiniones de los otros países que forman parte, y la OEA no es una excepción. Y cuando son comentarios y observaciones que los hacemos con la mejor buena fe para el pueblo venezolano, no vemos por qué debe darse una reacción negativa o verse como un intervencionismo porque no lo es. Lo que ocurre ahora en Venezuela, y observando la tendencia que llevan, no pueden dejar de preocuparnos de manera muy significativa, no podemos ser indiferentes ni obviar que hay una situación humanitaria de gran envergadura, ni que hay una situación política muy compleja, ni que se han dado detenciones arbitrarias, ni que hay presos políticos, ni que hay un deterioro de la institucionalidad. Lejos de señalar problemas, queremos ofrecernos para la solución. ¿Y cree que la presión de la OEA está siendo efectiva? Eso es muy relativo. A nivel de la comunidad internacional no podemos ir más allá del señalamiento de lo que son nuestras preocupaciones. Pero la comunidad internacional no puede ser indiferente ante la tendencia de deterioro institucional de Venezuela. Si los señalamientos son efectivos para varias el curso de la acción, depende de los venezolanos. Costa Rica ha sufrido y aplicado el cierre de fronteras con grupos de inmigración, ¿que opina de las decisiones de Donald Trump en materia migratoria? Costa Rica más bien ha operado lo contrario. Hemos tenido no una política de puertas abiertas, pero sí hemos tenido una atención del fenómeno migratorio al que se ha expuesto la región. Tuvimos una situación con migrantes cubanos bastante delicada. Recién salimos de esa situación llegaron los extracontinentales, que resultaron ser casi todos haitianos y llegaron a ser 16.000 personas. No podemos hablar de política de cierre, quien lo hizo fue Nicaragua. Nosotros vemos la migración desde una perspectiva de derechos humanos, de quitárselos de las manos del crimen organizado, de la trata y los coyotes y no visualizarlo como un tema de seguridad nacional, aunque tiene esa connotación. Pero sí necesitamos la atención integral en el fenómeno migratorio, en sus causas, consecuencias y en la cooperación internacional. No es un solo país el origen de la migración, ni es un solo país el que tiene en sus manos la solución. La migración es una consecuencia de las carencias en el desarrollo, si queremos que ese síntoma se atenúe tenemos que poner atención al tema del desarrollo. La migración por sí sola no se va a detener por el cierre de una frontera, se va a detener cuando la gente tenga mejores condiciones de vida en su país de origen. Lo que tenemos que hacer, que fue lo que transmitimos en la visita a EE.UU. del presidente Solís, es focalizarnos en aquellos temas en común en los que podemos construir. Costa Rica se ha marcado como meta de ser el primer país carbono neutral en 2012. ¿Qué opina de los decretos sobre energía y emisiones que ha tomado el presidente Trump? El cambio climático es una realidad, no lo podemos obviar. Cada país lo maneja según su circunstancia, y nosotros no somos pasivos. Abogamos por más ambición, cumplimiento de los compromisos en plazos más reducidos e impactos mayores porque nos afecta a todos. El cambio climático no conoce de nacionalidad ni de fronteras. Pero por otro lado, en el caso estadounidense no todo cae en manos de las políticas a nivel federal, hay muchos Estados comprometidos con estos resultados concretos. Porque EE.UU., que es un país muy importante pero es un país más en este barco común del planeta tierra, tome una posición que favorece menos lo acordado en Paris, no debe ser una circunstancia que nos desmotive, ni bajar la guardia. Lo que significa es que debemos tener más diálogo, compartir las evidencias científicas.. el cambio climático no es un capricho político de un grupo de países que se lo invitó. ¿Qué intereses tiene Costa Rica en España y que puede ofrecer su país a los inversores españoles? Uno de los motivos de mi visita es preparar la visita del presidente Solís el 8 y 9 de mayo a España. Vemos a España como la puerta de entrada a Europa. No solo en la parte de la diplomacia tradicional, sino también en la parte comercial y de inversiones. En este momento tenemos una relación comercial bastante fluida, no en vano acabamos de trasladar una oficina comercial que teníamos en Inglaterra a España, una oficina de la promotora de comercio exterior, para promocionar las exportaciones y las inversiones tangencialmente. Nos interesa mucho el inversor español. Hace 30 años éramos un país exportador de cuatro «commodities»: café, azúcar, bananos y carne. Hoy por hoy exportamos más de 4.500 productos a 160 países en el mundo. Y en eso tenemos que seguir profundizando. Hace pocos meses surgió una polémica porque Mariano Rajoy se ofreció a Donald Trump como interlocutor con Latinoamérica. Evo Morales, por ejemplo, dijo que la región no necesitaba interlocutores, ¿qué opina usted? Nosotros lo tomamos como un gesto de buena fe, natural, de un país que le une la historia, la cultura y el idioma, no lo tomamos de mala manera. Tampoco creemos que debamos recargarle a Rajoy de esa tarea, pero le pongo un ejemplo en el caso Centroamericano. En el acuerdo de asociación que tiene tres pilares (político, comercial y de cooperación), el comercial apenas está en funcionamiento. De los tres, dos no lo están porque necesitan la aprobación de todos los parlamentos. Entonces si ahí podemos tener la interlocución y la ayuda de gestion de España para que los siete parlamentos que faltan lo hagan, pues bienvenido. Estamos todos con el mismo objetivo en ese sentido, porque es un acuerdo centroamericano. Así que lo vemos en su contexto: un gesto de buena fe que agradecemos y, en su momento, ya se verá área por área en qué casos puede ser necesario.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha lanzado una purga de históricos del chavismo para barrer el dominio que tenían hasta ahora en la administración pública. Una campaña que ha comenzado con los responsables de la industria estatal petrolera, Pdvsa, y que se presenta bajo la bandera de la lucha contra la corrupción en la que muy pocos creen. Las destituciones ?a veces seguidas de encarcelamientos? ya afectan a 65 gerentes de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Una purga que está liquidando a un chavismo histórico, cada vez más disidente, que todavía cree en el legado del difunto Hugo Chávez pero que está siendo barrido por los nuevos grupos de interés que se disputan el poder de Venezuela. Y es que, en paralelo a la caída en desgracia de esa «vieja guardia», crece el poder del Ejército que cada vez ocupa más áreas del poder público en el país. Bajo la consigna de la anticorrupción , el madurismo ha liquidado a los representantes más visibles de ese nostálgico chavismo en retroceso, como el exzar de la industria petrolera y antiguo hombre de confianza de Hugo Chávez, Rafael Ramírez, acusado de haberse embolsado durante diez años una fortuna de más de 11.000 millones de dólares que guardaría en paraísos fiscales. Ramírez, hasta ahora embajador de Venezuela ante Naciones Unidas, fue destituido por Maduro, quien le exige que regrese de inmediato a Caracas para rendir cuentas, según Reuters. Ramírez también se encuentra en la lista negra de EE.UU. de altos cargos sancionados. Pero él no se rinde y sigue aferrado al cargo diplomático. El exembajador cayó en desgracia tras escribir un artículo criticando la ruina de la industria petrolera. A quienquiera que se atreva a criticarlo, Maduro le amenaza con «secarle», término utilizado por los brujos «paleros» afrocubanos. Según el analista político, Vladimiro Mujica, tras estas purgas lo que se esconde es que «un grupo interno intenta desplazar a otro; un grupo estaba intentando hacer negocios sin hacer partícipe a los otros; así que se busca a unos chivos expiatorios para defender al régimen interna e internacionalmente». El primo Salazar Lo última estocada de Maduro fue encarcelar al primo de Ramírez, Diego Salazar, que era su mano derecha en los negocios del sector energético. Salazar, amante del lujo y la buena vida, pasó de ser un simple vendedor de seguros a controlar la cartera multimillonaria de los seguros de Pdvsa. En paralelo, y para congraciarse con los militares, que son el principal sostén de su Gobierno, Maduro ha nombrado a cuatro militares en altos cargos de la Administración y de la gestión del crudo. El mayor general Manuel Quevedo es el nuevo ministro del Petróleo y presidente de Pdvsa; el exgobernador de Táchira, Vielma Mora, se convierte en ministro de Comercio Exterior; el exministro de Alimentación, el mayor general Carlos Osorio, se ocupa de la cartera de Transporte; y el general Ildemaro Villaroel fue designado ministro de Vivienda. Con estos nombramientos, los militares toman el control total de la industria petrolera y de buena parte de las finanzas. En el resto de la administración pública los militares también controlan un 60% de los cargos. Cuatro grandes grupos Los grupos de poder se dividen entonces en 4 grandes sectores que se disputan el control del país: -El primero de ellos lo encabeza Nicolás Maduro, que cuenta con el asesoramiento del español Alfredo Serrano Mancilla, personaje vinculado a Podemos. -El segundo bloque lo encabeza Diosdado Cabello, quien pretende ser candidato a las presidenciales del próximo año, tal y como anunció en su programa televisivo «Con el mazo dando». -Luego está el sector liderado por el vicepresidente Tareck El Aissami, que no esconde sus ambiciones, pero cuya falta de carisma y popularidad le restan posibilidades. -Y el cuarto bloque de poder está en la cúpula militar que encabeza el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López que, aparte de sus funciones de Defensa, tiene el control de la empresa militar Camimber, la explotación del Arco Minero ?un posible nuevo El Dorado? y el dominio creciente del petróleo, la agricultura y las finanzas. La «casta» El analista Carlos Tablante ha definido al cuarto poder militar como la «casta» que ha tomado el control del país sin haber disparado ni un tiro, como una «dictadura narcomilitar». Pero lo que más preocupa es que la industria petrolera, que aporta el 96% de los ingresos, esté en franca decadencia tras 18 años de chavismo. Su producción ha caído de 3 millones a 2 millones de barriles diarios y la nómina creció de 40.000 a 130.000 trabajadores. El temor es que la industria del petróleo se hunda y dé la puntilla a los venezolanos. El nuevo presidente de Pdvsa, Manuel Quevedo, no tiene ninguna experiencia en la industria petrolera, pero ha prometido que colocará a sus compañeros de armas para ayudarle. Así las cosas, el diputado Juan Guaidó, de Voluntad Popular, considera que deben ser juzgados por corrupción la directiva de Pdvsa y el propio Maduro.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
EE.UU. y México alcanzan un principio de acuerdo para el nuevo tratado comercial
Estados Unidos y México han alcanzado un principio de acuerdo para un nuevo tratado comercial, tras la renegociación del actual TLCAN, que incluye también a Canadá, según medios estadounidenses. El diario «The New York Times» habla de un «acuerdo preliminar», mientras que «The Washington Post» informa de un «acuerdo parcial». Según estos medios, ambos países habrían resuelto sus diferencias en cuanto a la fabricación de automóviles, uno de los principales puntos de fricción, si bien quedarían abiertos otros en los que todavía mantienen diferencias. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha anticipado a través de Twitter la existencia de un «gran acuerdo» y poco después ha comparecido en la Casa Blanca, donde ha proclamado que este lunes es «un gran día para el comercio» y para su país. A big deal looking good with Mexico!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) August 27, 2018Trump quiere prescindir del nombre de Nafta (como se conoce en inglés el tratado) por sus connotaciones negativas. Según ha explicado, se trata de un acuerdo entre Estados Unidos y México, y que ahora Canadá se puede sumar a él o llegar a otro pacto bilateral. En una conversación telefónica, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha asegurado a Trump que su país quiere incorporar a Canadá al acuerdo. Mientras, un portavoz de la ministra de Exteriores canadiense, Chrystia Freeland, ha asegurado que este país seguirá trabajando para lograr un acuerdo, animado por el «continuado optimismo» de sus socios en el TLCAN, informa Reuters. Además de qué suceda finalmente con Canadá, la revisión del TLCAN requiere la aprobación del Congreso estadounidense. Para Trump, el acuerdo puede ser una significativa victoria política dentro de su cruzada contra lo que considera acuerdos injustos. En este sentido, el presidente estadounidense ha venido calificando el TLCAN (Nafta, por sus siglas en inglés) como el peor pacto de la historia. Poco antes de que la Casa Blanca anunciase que Trump iba a hablar del acuerdo, el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, ya había revelado que las conversaciones de su país para avanzar la renegociación del TLCAN podrían cerrarse este mismo lunes. «Probablemente esté marcado en la agenda (el anuncio del cierre de las conversaciones bilaterales), pero voy a entrar ahí a terminar mi negociación. Hay un tema muy importante que terminar», dijo Guajardo a los periodistas a la entrada de la Oficina del Representante de Comercio Exterior, Robert Lighthizer. Las palabras de Guajardo, que se ha quedado en Washington todo el fin de semana para continuar las negociaciones, se producen después de que este sábado el presidente Trump asegurase que podría haber un «gran» acuerdo con México «pronto», al que debería sumarse Canadá, informa Efe. Peña Nieto quiere el acuerdo antes de irse México quiere cerrar un acuerdo antes de que acabe agosto porque eso permitiría que Peña Nieto pueda firmarlo antes de abandonar el poder, el próximo 1 de diciembre. El impulso para reabrir el TLCAN, considerado hasta entonces un éxito de la integración comercial por los gobiernos de las tres países vecinos, fue la llegada a la Casa Blanca de Trump en 2017, quien lo calificó en reiteradas ocasiones como un «desastre». Sin embargo, y tras múltiples rondas de negociación y encuentros de trabajo, no se han alcanzado avances sustanciales. El TLCAN, un acuerdo en vigor desde 1994 entre México, Canadá y EE.UU., engloba más de 1 billón de dólares anuales de intercambio.