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Noticias de coahuila

06-04-2012 | Fuente: abc.es
Francisco Medina Mejía, «El Quemado», jefe del cártel de Los Zetas en el estado mexicano de Nuevo León, resultó muerto en un enfrentamiento con el Ejército. Medina habría sido el principal responsable intelectual del atentado contra el Casino Royale de Monterrey, en el que murieron 52 personas en agosto del pasado año.La Secretaría de la Defensa Nacional informó de que personal militar, al realizar reconocimientos rutinarios en Nuevo Laredo (Tamaulipas) sobre la carretera hacia Piedras Negras (Coahuila), en la frontera con Texas (EE.UU.) fue atacado por un grupo indeterminado de personas, por ..
22-09-2010 | Fuente: elpais.com
"México tiene que emprender ya la guerra al analfabetismo"
El rector José Narro Robles habla con pasión. Una pasión contagiosa. De la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que hoy cumple 100 años, y de México, que hace solo unos días celebró el bicentenario de su independencia. Narro, que nació en Saltillo (Coahuila) en 1948, se apasiona al hablar de la historia de la UNAM, por la que deambulan personajes como Diego Rivera, Octavio Paz o Rosario Castellanos, pero también al proponer a los políticos de su país nuevas guerras. Guerras incruentas, guerras pendientes, guerras que sí se puedan ganar: "No es justo que 200 años después de la independencia, México tenga casi seis millones de personas que no saben leer, que no saben escribir... Es una vergüenza nacional. Y por eso tenemos que emprender ya la guerra contra el analfabetismo. Es una guerra que está condenada a ser ganada".
01-01-1970 | Fuente: abc.es
¿Cómo es el muro que separa a Estados Unidos de México y que Trump quiere ampliar?
Como adelantó este martes en su cuenta de Twitter, el nuevo presidente Estados Unidos, Donald Trump, ha aprobado la construcción del muro que separa a México de Estados Unidos. La promesa ha sido uno de los pilares de su campaña electoral. Sabía que si no la cumplía, quedaría muy desacreditado. Se trata de una de sus medidas para aumentar la seguridad nacional. El mandatario estadounidense estima que se invertirán entre 10.000 y 12.000 millones de dólares, aunque el diario «The Washington Post» eleva la cifra a 25.000 millones. Pretende que sean los mexicanos quienes corran con los gastos. Sin embargo, lo cierto es que ya hay un muro: una serie de vallas discontinuas que marcan dónde empieza un país y dónde acaba el otro. El dirigente se limitaría a ampliar y fortificar las construcciones que ya existen. Entre ambas naciones hay 3.142 kilómetros de frontera terrestre; las barreras abarcan un total de 1.050 kilómetros, un tercio de la frontera. Para el resto, se han aprovechado límites naturales: cadenas montañosas, canales y humedales (superficies de tierra que se inundan de forma permanente o intermitente). En definitiva, zonas difíciles de amurallar. Destaca el curso del Río Bravo o Río Grande, que separa buena parte de los territorios de Texas y Nuevo México de estados mexicanos como Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila o Chihuahua. Ya sea a través de límites naturales o artificiales, la frontera atraviesa el continente de este a oeste, desde el Golfo de México hasta el Océano Pacífico, pasando por los desiertos de de Chihuahua y Sonora. Separa dos mundos muy diferentes y dicurre por seis estados mexicanos y cuatro estadounidenses. Construcciones del hombre Ahora bien, sin duda, lo más interesante es conocer cómo son los límites artificiales que Trump quiere hacer más fuertes. Presentan un aspecto muy diferente en cada tramo. Hay barreras de 2,5 metros de altura por las que solo pueden pasar coches y no peatones; otras, impiden la entrada a todos: desde mallas de alambre hasta paneles de chapa, pasado por barras o postes verticales que miden entre 5,5 y 9,1 metros y que cuando llegan hasta el mar están hechas de otro material para evitar que se oxiden. También hay zonas con dobles y triples vallas. Es el caso del doble muro que impide a los inmigrantes indocumentados entrar en la ciudad de San Diego, en California, usando el Río Tijuana. Una familia mexicana habla con sus seres queridos, al otro lado de la frontera, a través de la valla ubicada en Playas de Tijuana- AFP En plena zona fronteriza, tampoco faltan videocámaras, sensores de movimiento, drones y patrullas, las United States Border Patrol (USBP, patrullas fronterizas de Estados Unidos), creadas en 1924. Según la cadena británica BBC, se han producido más de dos millones de detenciones en los últimos cinco años. Por ello, de los once millones de ilegales, cerca de la mitad no entraron por la frontera. Lo hicieron por aeropuertos y puertos con su pasaporte para, luego, no marcharse nunca del país. En contraposición, también es la frontera que mayor número de cruces legales experimenta: más de un millón al día.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
«Pregunto a estudiantes de México qué quieren ser de mayores y dicen que narcos»
«Soy una periodista mexicana que se siente corresponsal de guerra en su propia tierra», se define Marcela Turati (Ciudad de México, 1974), a quien la violencia le hizo cambiar totalmente de trabajo y casi de vida: pasó de cubrir la pobreza a militar en la defensa de la libertad de expresión con todo lo que eso implica en México. Como ella, decenas de reporteros de este país no necesitan colarse en Siria para narrar un conflicto que en la última década se ha cobrado más de 170.000 muertos. Cada cierto tiempo, los medios y activistas descubren fosas con centenares de cuerpos, y fotografías con hombres y mujeres colgados de los puentes se comparten en las redes con una tolerancia ante la violencia que asusta. Los que la denuncian también se juegan la vida: desde el año 2000 más de un centenar de reporteros han sido asesinados, 11 en este último año. Fundadora de «Periodistas de a pie» y dedicada a la lucha por la libertad de prensa y expresión en México, Turati forma parte de la lista de los 100 periodistas más influyentes que cubren el conflicto armado en el mundo publicada por la ONG Acción Contra la Violencia Armada (AOAV, por sus siglas en inglés). Ha venido a la Casa Encendida de Madrid a hablar de periodistas silenciados y que deben dejar de investigar. Hay muchos periodistas que han tenido que renunciar al espíritu de investigación por miedo y amenazas porque hay gente que ha sido torturada, asesinada y desaparecida. Tanto que sabes lo que está pasando y hay gente que prefiere vivir de forma tranquila y otros que a pesar de los riesgos siguen investigando, y entre ellos, muchos no lo hacen público. Están escribiendo libros y esperan un momento menos riesgoso para hacerlo público. Igualmente, hay otros de los que no se va a saber que la información es de ellos y la ves luego publicada en prensa extranjera. Con todo lo que ocurre parece que muchos mexicanos de las ciudades, también periodistas, sienten que la violencia viene casi de otro continente. En México está el fenómeno de la normalización de la violencia: 150.000 personas asesinadas desde 2007. La cifra de 30.000 desaparecidos se convierte en drama cuando hay una familia o comunidad detrás afectada. Cuando nos invitan a foros nos decimos: ?¿Vamos a contar otra vez lo mismo??. No hay esa solidaridad, esa reacción y preocupación real de lo que pasa en México. Sentimos que nos olvidaron. Hay solidaridad, pero falta tomar consciencia. En México hay muchos sectores que no quieren ver y ni siquiera leer los medios para enterarse de lo que está pasando porque la realidad es muy dura. Un reportero fue a un partido de béisbol de la liga infantil y, de pronto, se le acerca un tipo y le dice: «Usted tiene que escribir sobre ese niño, que es el hijo del capo y si no, va a pagar las consecuencias» Mejor meterse en temas culturales que investigar el narco.. En 2008 yo escribí un libro que se llama «Fuego cruzado» sobre las víctimas de guerra contra el narco. Primero lo escribí por la urgencia, viajaba a Ciudad Juárez y veía lo que pasaba masacres, desaparecidos, huérfanos, llegaba al DF y era como llegar a otro país. Estaba en una fiesta o en la redacción y empezaba a contar lo que había visto y me trataban como aguafiestas: les parecía muy difícil entender lo que pasaba. Esto pasó hasta 2008, cuando hubo una marcha nacional, la caravana por la paz, que logró montar todo un movimiento nacional de víctimas que se movilizaron por todo el país. Mandaron a varios reporteros por todo México y llegaron llorando: «¡Hay desaparecidos, hay muchos muertos!», gritaban. Eso mismo lo habíamos estado publicando. ¡No leían ni su propio medio! Se crean burbujas donde la gente no se quiere enterar. No se quieren solidarizar hasta que desaparecen a alguien de tu familia. No reaccionan hasta que no estás en una balacera y la violencia se está acercando. Ya no podemos decir que haya una fuente de información que sea segura. Conozco periodistas que cubren Deportes y creen que por cubrir esta información no les pasará nada. Una vez me contaron que un reportero fue a un partido de béisbol de la liga infantil y, de pronto, se le acerca un tipo y le dice: «Usted tiene que escribir sobre ese niño, que es el hijo del capo, y si no, va a pagar las consecuencias». O hay algunos que están cubriendo algún evento social y descubren que los músicos trabajaban para un cártel; y en una fiesta entre políticos y se dan cuenta de que tienen fotos comprometedoras. Todo está tan mezclado que es como caminar a ciegas. Entrevistas al gobernador y no sabes para qué cártel trabaja, a un alcalde y no sabes con quién juega, con un sacerdote y no sabes a quién va a avisar. Es ahora muy complicado hacer periodismo en México. ¿Puede denunciarse en los periódicos la presunta connivencia del Gobierno con la violencia? Claro que sí. Trabajo en la revista «Proceso». Ahí y en otros medios se han publicado pruebas de alcaldes que trabajan para el cártel organizado, procuradores de justicia y gobernadores que no pueden entrar en EE.UU. por narcotráfico. Hace unas semanas, aparecieron reportes de dos gobernadores de Coahuila, donde han desaparecido miles de personas, que trabajaban para los Zetas. En Veracruz, ha aparecido otro con vínculos y ahora está detenido. Todos son del PRI. No se sabe quién trabaja para quién. Llevamos décadas con esto. Desde el principio son uno mismo. En la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, las investigaciones de la comisión interamericana de los DD.HH. indican que en el operativo participó la policía municipal que trabajaba para el narco, así como el alcalde y grupos de sicarios del cártel de Guerreros Unidos. Todo parece indicar que los estudiantes, para irse a sus manifestaciones, tomaron el autobús equivocado: estaba cargado de heroína que iba hacia EEUU. La pinza de autoridades y narco para detener este autobús terminó con la desaparición de todos y aún no sabemos dónde están. Las autoridades que tendrían que investigar alteran pruebas, desaparecen partes del expediente ensuciando la escena del crimen para que de pronto ya no se sepa qué pasó; que nadie conozca la verdad y no se hable mal del Gobierno mexicano; que todo quede en la nebulosa. Hay demasiadas pruebas de que ahí hay una colusión criminal de todos. ¿Por qué durante el Gobierno de Peña Nieto están siendo asesinados más periodistas que nunca? Tenemos 111 periodistas asesinados desde el 2000 sin contar los desaparecidos. Son 30 desde la llegada al poder de Peña Nieto. Este año y el pasado han sido los más altos en asesinatos de periodistas: 11 este año y el pasado. ¿Qué está pasando? La impunidad. Que no se investigue ninguno de los crímenes es una invitación a seguir agrediendo a periodistas. No hay ningún costo para quien quiera silenciar a un periodista, cualquiera lo puede hacer. ¿Por qué tanta impunidad? Ahora se debate la Ley de Seguridad Interior -a punto de ser aprobada- que permite a la policía federal, militares y a marinos hacer las tareas de seguridad pública y no rendir públicas la información de seguridad nacional. Esto lleva a que no haya ningún tipo de control y que puedan actuar discrecionalmente. Va también contra la protesta social. Es algo muy grave porque muchas de las muertes y desapariciones son cometidas por estas fuerzas en colisión con el crimen organizado. La universidad de Texas publicó un reporte sobre Coahuila donde analizaba el juicio de los Zetas y la connivencia policial en muchas masacres como la de los 72 migrantes o Ayotzinapa. Cuando empiezas a investigar una pista siempre te lleva al gobierno. Ahora podrán actuar sin rendir cuentas y es algo muy grave. En alguna ocasión usted ha dicho que lo peligroso del PRI es que simula que todo va bien. El Gobierno mexicano es experto en la simulación, si sabe que va a venir un informe de los relatores de la libertad de expresión que fueron la semana anterior ya tienen una ley preparada o una fiscalía especial. Cuando asesinaron a Javier Valdez, periodista muy importante de Sinaloa, a la semana ya tenían la foto del presidente reunido con parte del gabinete y gobernadores y diciendo que en cada estado habrá una unidad especial para vigilar la violencia contra la prensa; pero eso es en el papel, luego no les importa. El presupuesto aumentó, hay mas burócratas pero no hay un resultado real. Ahora el PRI ha presentado a un nuevo candidato (José Antonio Meade). ¿Cómo lo ve? El PRI está tratando de presentar al que llaman el candidato ciudadano y lo eligieron a él como para un poco sacudirse de su historial, pero tenemos por lo menos varios gobernadores encarcelados, otros con pedido de extradición y otros huidos. Con todo lo que sufren los mexicanos, ¿por qué no se ha producido aún un estallido social? No hay estallido social. La corrupción existe en todos los partidos y con diputados, senadores, candidatos que están muy relacionados con el crimen organizado. Aunque el PRI tiene toda su carga de corrupción, el crimen organizado está infiltrado en todas partes. ¿Por qué no hay una revuelta? No sé. La gente está cansada, está harta y tiene muchas presiones encima. En Iguala, el alcalde era del PRD y tenemos como en todos los partidos esta corrupción y la gente está cansada. Hay una impotencia instalada, no se están generando nuevas ideas sino que hay una depresión, un sentir que pase lo que pase nada se puede cambiar. La violencia también te desarticula. La periodista Marcela Turati, durante la entrevista en La Casa Encendida - ISABEL PERMUY ¿No teme amenazas de muerte al denunciar lo que está denunciando? Ya llevo varios años hablando. Es parte de lo que hago yo y otros periodistas. Si investigas las violaciones de los derechos humanos te amenazan en los comentarios de las noticias, que son pagados por el Ejército. Se especializan en amenazar: ?Ojala te pase algo y te quedes en un fuego cruzado. Que nadie te salve?. La peor parte se la llevan los periodistas locales que están haciendo sus investigaciones, que todos saben dónde viven. ¿En quiénes puedes confiar entonces? Sé de un periodista de Coahuila que lo llamaron una noche para decirle que acababan de secuestrar a su colega más cercano con el que cubrían notas policíacas y que seguramente irían a por él. Tenía unos minutos para reaccionar. Dice que se vistió, dio un beso a su esposa e hijos y se quedó esperando toda la noche a que fueran a por él. Le pregunté: ?¿Por qué no huiste??. Me respondió: ?¿A dónde voy a huir o a quién voy a llamar si los policías y sicarios son lo mismo??. ¿Tiene su país lugares a los que no puede entrar? Sí, claro. Tamaulipas, que está junto a Texas, es un estado tomado desde hace una década donde para ir tienes que armar una estrategia de seguridad y necesitas a alguien que te monitoree. Hay un control por colusión de narco, policías y fuerzas de seguridad. Hay zonas donde no puede entrar nadie. Estás vigilado todo el día. Me ha tocado investigar la masacre de los 72 migrantes y a los seis meses en 2011 una fosa con casi 200 cadáveres. Es el lugar donde más gente desaparece pero no se habla de eso. Ahí hay una corrupción de todos. Hay un gobierno, alcaldes, militares, marinos y que nadie avise a los viajeros para que no pasen por ahí. De pronto se descubren fosas pero nadie investiga más. Descubrimos una fosa con 196 cadáveres y cuando vas a investigar ves que hay 100 personas más, pero hay una estrategia de gobierno de silenciar la información. Nadie quiere, ni los narcos ni los políticos, que se ?caliente la plaza?, como se dice en el narco. Mejor silenciar a periodistas, sobornarlos o amenazarlos. Cada vez que amenazan a un periodista y hay que sacarlo del país gana el silenciador. ¿El narco capta hasta a los más pequeños? Hay todo un fenómeno de los niños sicarios y de lo que no se habla tanto. Cada vez son más chicos los que están y trabajan. El primer trabajo que les dan es el de halcones, quienes avisan de los movimientos del Ejército. Poco a poco van subiendo de nivel. En algunas zonas la opción económica que existe es acercarse a los cárteles y que los financien después. Los ponen de cuidadores de sus bodegas y tal hasta que los ascienden de alguna manera para ser sicarios. También hay gente desaparecida que los han reclutado: en Tamaulipas muchos eran adolescentes que salieron de su casa y fueron capturados. En Colombia algunas voces denuncian la banalización del narcotráfico cuando en la Puerta del Sol de Madrid, por ejemplo, se puso un cartel gigante para anunciar la serie Narcos, de Netflix. En México están los narcocorridos (que a menudo glorifican la brutalidad de los cárteles de la droga).. (Interrumpe) Y series también como la del Chapo. ¿Es peligroso este fenómeno? Sí, mucho. Me ha tocado en la Ciudad de México ir a escuelas secundarias a dar charlas a los jovencitos. Les pregunto qué quieren ser y responden que quieren ser narcotraficantes. Se ha glamurizado a los narcotraficantes, tanto que se deja a un lado el dolor que causan estos narcotraficantes y se les presenta como hombres poderosos, que pueden hacer todo y nunca se presenta a sus víctimas. El dolor que causan y lo que tienen que hacer para vivir: les han matado los hijos, se han convertido en eso pero con un costo personal muy fuerte. Les entregan la cabeza del hijo decapitado. De eso tampoco se habla. No más los vemos con sus camisas Polo, con sus Ferrari, las chicas? En esta escuela a la que fui les pedí que hiciéramos una reflexión. Hay quizá un Chapo Guzmán, pero la mayoría de los jovencitos que se meten van a ser asesinados a los tres años, como que hay uno entre miles que puede llegar a ser un capo de la droga y el costo personal va a ser muy fuerte. El sufrimiento que va a causar es muy fuerte. Lo que está faltando es conectar el dolor de las víctimas con estas expectativas y que la gente se dé cuenta que no es glamuroso ser un capo. Estas series y todos productos tan sesgados y los narcocorridos solo presentan el lado de la fama y no la otra parte. Hay quizá un Chapo Guzmán, pero la mayoría de los jovencitos que se meten van a ser asesinados a los tres años, como que hay uno entre miles que puede llegar a ser un capo de la droga. El costo personal va a ser muy fuerte En medio de todo el clima de inseguridad y asesinatos, ¿cómo se está tomando el feminismo en México? ¿Los feminicidios son secundarios entre tanta violencia? ¿Se puede comparar a lo que se está viviendo en Argentina? Lo que estamos viendo ahora es una ola de crímenes contra mujeres. En México ha habido varias marchas, cada vez hay más interés y más documentación y también muchos casos terribles de chicas, niñas, adolescentes, jóvenes y de todas las edades que están siendo asesinadas. El tema está ahí pero la violencia hace que todo se pierda en la bruma de la violencia y la guerra. Ahora sí, se está visibilizando, muchas discusiones. Hay cada vez más denuncias. Sí hay este movimiento internacional de denuncia y está llegando a México. Lo que pasó en Argentina también está en México. Los machos se defienden y dicen que no pasa nada. Que es una locura lo de las mujeres y que son unas locas. Como en todos lados se están defendiendo. El tema está calando. ¿Las mujeres han sufrido especialmente la violencia del narcotráfico? Hay diferentes tipos de violencia. La violencia contra las mujeres ha quedado tapada por las masacres del narco, pero también la hay dirigida especialmente contra las mujeres. Desaparecen muchas jovencitas y a muchas migrantes las toman de esclavas para diferentes trabajos. También está el fenómeno de las viudas de la violencia: mujeres que no encuentran a su esposo e hijos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
México despide un sangriento 2017: el más violento en veinte años
México cierra un negro 2017, un año que será recordado por ser el más sangrientos de las dos últimas décadas. A falta de contabilizar las cifras de diciembre, el país registró un total de 23.101 homicidios premeditados hasta noviembre, de acuerdo con los datos de la Secretaría de Gobernación. Estos números reflejan ya una cifra superior al anterior récord de 22.852 asesinatos de 2011, año en el que el Ejército estaba plenamente involucrado en la llamada guerra contra el narcotráfico. Y es que, con una media de unos 70 asesinatos diarios, es previsible que el país cierre 2017 con más de 25.000 asesinatos dolosos, un dato que evidencia el espeluznante repunte de la violencia que asuela México. Para hacerse una idea de la dimensión de la violencia en el país, en España se registraron 292 asesinatos en 2016. Enrique Peña Nieto llegó al poder a finales de 2012 prometiendo poner fin a la escalada de criminalidad que caracterizó el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012). Calderón se centró en combatir militarmente a los cárteles de la droga, lo que fue respondido por las bandas criminales con una espiral de violencia. Peña Nieto enarbolaba un mensaje de reconciliación y la población entreveía que el líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) ?agrupación que gobernó México durante 71 años hasta el 2000? llegaría a algún tipo de acuerdo secreto con el fin de rebajar el conflicto, aunque el presidente negara que fuera a pactar con el crimen organizado. Y es que el PRI siempre se presentó como «el partido que sabe gobernar». Con una media de unos 70 asesinatos diarios , es previsible que el país cierre 2017 con más de 25.000 asesinatos dolosos Al principio de la presidencia de Peña Nieto la violencia comenzó a descender. El número de homicidios dolosos rondó los 14.000 en 2014, esto es un tercio menos que los registrados en 2011. Sin embargo, 2015 marcó un punto de inflexión, y a partir de entonces el número de asesinatos repuntó en 2016 y finalmente 2017 ha quedado como el año más sangriento desde que se empezaron a recopilar estos datos en 1997. Peña Nieto se encuentra ante el espejo de Calderón, es decir, llegó a la residencia de Los Pinos prometiendo rebajar la violencia y terminará su sexenio en 2018 con unas cifras de criminalidad tan negras como las de su predecesor. Y es que son cerca de 100.000 homicidios los que han ocurrido en México desde 2013. Narcotráfico El narcotráfico es el oleaje que mueve todo el mar de criminalidad que sufren los mexicanos. El tráfico de drogas es un negocio extremadamente rentable ?como bien es sabido? y México es un país con cerca de 50 millones de pobres, casi la mitad de la población. La falta de oportunidades hace que unirse a las bandas criminales sea visto como algo atractivo para muchos mexicanos, debido a las elevadas cantidades de dinero que mueven. Y un lucrativo negocio en un contexto de pobreza convierte al narcotráfico en una opción para aquellos que viven en las áreas menos desarrolladas. Fuerte Enfrentamiento Deja 14 Zetas Muertos en Tamaulipas, en 2013 - YOUTUBE Al norte, México tiene una frontera de 3.200 kilómetros de longitud con Estados Unidos, uno de los mayores consumidores de droga del mundo. Y, mientras haya demanda, México seguirá produciendo y distribuyendo narcóticos a través de la porosa frontera. Por ahora, nada hace prever que el consumo de drogas en Estados Unidos vaya a decaer. Es más, en los dos últimos años se ha visto un incremento en el consumo de heroína en la primera potencia y, como resultado, México ha pasado a ser el mayor productor de amapola en el mundo. Ante el incesante consumo de drogas, el número de cárteles se ha multiplicado. Hace una década este negocio estaba controlado por un puñado de organizaciones criminales. Hoy, son varias decenas de agrupaciones las que se pelean por controlar el mercado. Por ejemplo, el Cártel del Noroeste surgió en 2014 y es una escisión de Los Zetas, pero luego hay células dentro de las organizaciones que van por libre o incluso se enfrentan a sus mismos dirigentes. Pero, aunque haya más grupos criminales, el volumen del negocio no crece al mismo ritmo. Por ende, los conflictos para hacerse con el control de las diferentes plazas ha ido en aumento, lo que ha provocado miles de víctimas. Y, al mismo tiempo, las bandas han diversificado sus ingresos añadiendo nuevas actividades ilegales a la organización. Es decir, ya no sólo se dedican al narcotráfico, sino que también secuestran, extorsionan o cobran un impuesto revolucionario a los ciudadanos para financiarse, lo que provoca más víctimas. Todo esta progresiva atomización, además, se ha acelerado según los grandes líderes de los cárteles han ido desapareciendo en los últimos años. El encarcelamiento de «el Chapo» Guzmán en 2016 abrió una guerra por hacerse con el control del Cártel de Sinaloa entre los hijos del afamado narcotraficante y «el Licenciado», quien era el número dos de la organización y fue arrestado en mayo de este año. O el Cártel de los Beltrán Leyva ha sufrido una progresiva división que ha terminado con la creación de una veintena de grupos tras el asesinato y arresto de sus dirigentes entre los años 2009 y 2014. Corrupción El siguiente elemento que explica esta fuerte subida de la violencia es la elevada corrupción que desde hace décadas asola México, lo que debilita el poder de las instituciones para garantizar la seguridad y el orden. En ese aspecto, la Universidad de Texas publicó este año un informe en el que detallaba cómo Los Zetas sobornaban a altos funcionarios y a los gobernadores de los estados de Coahuila y Veracruz para operar con impunidad. Ya sea por acción u omisión, las instituciones han dejado de actuar, quedando los ciudadanos desprotegidos. Impunidad Y la tercera clave es la impunidad, derivada de la corrupción. Un informe de la Universidad de Las Américas Puebla estima que la impunidad en México ronda el 99% de los delitos, es decir, casi todos los crímenes quedan sin castigo. De esta manera, entre impunidad, corrupción y narcotráfico; el país cierra un 2017 para olvidar, y del que el populismo tratará de sacar tajada en las elecciones presidenciales del año que viene. Será en verano de 2018 cuando México elegirá a su próximo presidente hasta 2024 y el populista de izquierda Andrés Manuel López Obrador, quien se presenta como el favorito en todas las encuestas, ve como una opción otorgar una amnistía a los narcos para frenar la criminalidad. En este contexto, López Obrador, un viejo conocido de la política mexicana, espera que este caldo de cultivo de descontento con el PRI debido al auge de la criminalidad sea uno de los factores clave que finalmente le llevará a la presidencia del país, después de dos asaltos fallidos como candidato en 2006 y 2012. ¿A la tercera irá la vencida?
01-01-1970 | Fuente: abc.es
«Vamos a seguir rastreando y exhumando cuerpos sin nombre»
Entre los puntos más urgentes que las familias quieren incorporar a la nueva ley de Desapariciones Forzadas, aprobada el pasado mes de octubre y que entrará en vigor el 16 de enero, se encuentra la creación de un registro de identificación y exhumación de cuerpos a nivel nacional, algo que ya existe desde hace dos años en el estado de Coahuila. «En los 32 estados del país hay fosas comunes donde los gobiernos estatales avientan los muertos del crimen organizado sin identificar. En Coahuila hay más de 500 cuerpos sin identificar, y estamos seguros de que muchos de ellos son nuestros desaparecidos», afirma Yolanda Morán, que detalla las diferencias que existen entre las fosas comunes de unos estados a otros. «En Veracruz se están encontrado cuerpos enteros, mientras que en Coahuila se han encontrado miles de fragmentos, pues los Zeta [unos de los cárteles más sanguinarios] tenían una técnica para deshacer los cuerpos..», explica. «Todas las familias del Movimiento estamos trabajando para que se identifiquen los cuerpos, aunque ?recuerda? en una ocasión, en la PGR (Procuraduría General de la República), nos dijeron que dejáramos de escarbar, que no había presupuesto ni para identificar ni para tener los cuerpos en algún refrigerador, ni para personal que haga este trabajo.. ¡Cómo no vamos a hacerlo si son nuestros hijos!», reclama Yolanda. «Vamos a seguir rastreando, exhumando cuerpos sin nombre y exigiendo su identificación. Esto lo venimos haciendo desde hace dos años en Coahuila, y ahora lo haremos con esta ley, que necesitábamos». Yolanda Morán, armada con este nuevo instrumento, seguirá en su lucha buscando a Dan Jamereel. «La esperanza de una madre nunca muere. Nunca perdemos la fe de encontrar a nuestros hijos vivos, si en el andar encontramos otra situación.. Nuestra misión es encontrarlos, y por eso nos mantenemos firmes, y nos unimos. Y no vamos a desfallecer».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Desaparecidos en México, «una tragedia de lesa humanidad»
Las desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en septiembre de 2014, puso a México en el foco informativo internacional durante meses sobre un hecho que no era excepcional ni puntual. Según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (Rnped) del Gobierno de México, desde 2007 hasta el pasado 31 de octubre ?que comprende los mandatos presidenciales de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto? han desaparecido 33.513 personas. Sin embargo, ONG y otros organismos desmienten las cifras de esta base de datos, que consideran incompleta y con errores. Hasta hace tan solo un par de meses estas cifras ni siquiera iban acompañadas de un nombre y un apellido. Gracias al trabajo de la organización Data Cívica, fueron identificados casi 32.000 desaparecidos de esa base de datos, dejando así de ser meros «renglones» para convertirse en personas reales. «Esta es una tragedia de lesa humanidad, porque tan solo se denuncia uno de cada siete desaparecidos. Multiplique los 33.000 por seis», denuncia Yolanda Morán, que lleva casi una década buscando a su hijo. «En México hay una guerra infernal en contra de su propia ciudadanía, su propia población», asegura en conversación telefónica con ABC. Aunque todavía no se conoce con certeza el destino de los 43 normalistas, su desaparición ?presuntamente a manos de militares, con la cobertura de las autoridades locales? supuso un punto de inflexión en este enorme drama. La repercusión internacional del caso obligó al presidente Enrique Peña Nieto a asumir un compromiso para frenar esta lacra. Tras dos años y medio de trabajo, el pasado mes de octubre fue aprobada la Ley General de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición Cometida por Particulares. Con un presupuesto de 496 millones de pesos mexicanos (algo más de 20 millones de euros) y penas de hasta 90 años de prisión, entrará en vigor mañana, 16 de enero. «Aunque no lo diga el Estado, creemos que con la creación de esta ley se reconoce que existe esta problemática», sostiene Yolanda Morán, integrante del Movimiento por Nuestros Desaparecidos, formado por 35 colectivos de familiares y 40 organizaciones civiles de todo el territorio nacional así como de otros países de Centroamérica, algunos de cuyos ciudadanos han desaparecido en su tránsito hacia EE.UU. La plataforma nació en 2015 para dar visibilidad a las víctimas y sus familias y convertirse en un actor más en la elaboración de la nueva ley. «Hemos trabajado hombro con hombro». Nueve años de búsqueda Yolanda Morán lleva más de nueve años buscando a su hijo, Dan Jeremeel Fernández, que ahora tendría 43 años. Sin noticias de él desde el 19 de diciembre de 2008, Yolanda no ha cesado de buscar, de llamar a todas las puertas posibles y, sobre todo, de tener esperanza. «Hasta ahora, según las investigaciones, fueron militares activos del área de inteligencia que se dedicaban a hacer secuestros mensuales» Dan Jeremeel, que trabajaba como ejecutivo en la empresa de seguros ING, desapareció en Torreón Coahuila cuando iba a visitar a una compañera de trabajo. Ella fue la última persona que lo vio. En su caso, se pudo identificar a los responsables. «Hasta ahora, según las investigaciones, fueron militares activos del área de inteligencia que se dedicaban a hacer secuestros mensuales», relata. Diez días después fue localizado el coche de su hijo, conducido por el teniente de caballería Ubaldo Gómez Fuentes, adscrito al área de inteligencia de la II Región Militar en Torreón. Una vez detenido, el militar delató a cinco cómplices, tres de los cuales ?dos hombres y una mujer? fueron capturados por las autoridades y encarcelados, aunque no por mucho tiempo. «Una hora después de ingresar en la cárcel de Torreón entró un comando con dos camionetas y quince personas encapuchadas fuertemente armadas, que golpearon y asesinaron» a los militares responsables de la desaparición de Dan Jeremeel. A continuación, «les echaron gasolina para quemarlos. Alguien dentro de la cárcel estaba de acuerdo con ellos y les abrió la puerta», sostiene Yolanda. Los otros dos militares permanecieron prófugos durante meses, hasta que uno de ellos fue apresado y corrió la misma suerte que los anteriores. La única esperanza que le queda a Yolanda es que el último militar prófugo sea detenido y pueda dar información sobre el paradero de su hijo ?«¿dónde lo dejaron, o qué pasó con él?»? antes de que sea asesinado. Yolanda Morán, con su hijo Dan Jeremeel Fernández, antes de que desapareciera - Y. MORÁN Tras nueve años de búsqueda incansable, denuncia que «el Gobierno no investiga a los militares». Y que estos «no se prestan para decir o para ayudar en la investigación. Ese es mi mayor problema. Es ir contracorriente. Pues son las mismas autoridades, y no se van a investigar ellos mismos». Yolanda ha pedido investigar al grupo de inteligencia al que pertenecían los detenidos, «pero nadie habla. Son herméticos». Y se muestra preocupada por las prerrogativas que acaba de conceder el Gobierno de México a este cuerpo armado. «Los militares siguen cometiendo delitos. Y la nueva Ley de Seguridad Interior no ayuda. Es terrible. Yo y toda mi familia sufrimos por los delitos que comete el Ejército, que ahora tienen permiso con esta ley». Aprobado el pasado mes de diciembre, el texto ha sido rechazado ampliamente por ONG nacionales e internacionales, y criticada incluso por Naciones Unidas, pues permite a las fuerzas armadas mexicanas intervenir en cualquier punto del país cuando considere que existen «amenazas a la seguridad interior». Desplazada por investigar A la tragedia de perder un hijo se suman también las presiones sufridas por buscarlo. Como tantas otras personas en México, Yolanda Morán es una «desplazada» más en su país. Actualmente vive cerca de la ciudad de Guanajuato. Tuvo que dejar su residencia anterior, en Torreón, «por andar investigando a los militares. Empezaron a instigarnos, a amenazarnos». «La Policía nos lo dijo: ?Los militares nos dicen que ellos no tienen orden de buscar ningún desaparecido» A pesar de todas las presiones, y gracias al apoyo de sus otros dos hijos, sigue adelante. «Procuramos que nos ayude no solo el pueblo de México, también hemos salido a difundir la problemática de las desapariciones, y pedir ayuda a los socios comerciales de México para presionar a las autoridades para que busquen a nuestros hijos porque realmente no hay búsqueda de los desaparecidos. Si las mismas autoridades no lo han hecho.. el jefe de la Policía nos lo dijo: ?Los militares nos dicen que ellos no tienen orden de buscar ningún desaparecido. Si en la búsqueda de delincuentes encontramos gente secuestrada, pues la rescatamos, pero no tenemos órdenes?. Esto es así desde que se emprendió la guerra de Calderón;y seguimos con la misma problemática con Peña Nieto». Yolanda se refiere a la guerra abierta durante el sexenio de Felipe Calderón contra los cárteles mexicanos en la que utilizó al Ejército y que, según algunas estimaciones, dejó más de cien mil muertos. Su sucesor, Enrique Peña Nieto, prometió reducir las cifras de asesinatos, algo que no ha logrado cumplir pues en 2017 México superó el récord de 2011, con más de 27.000 muertos (80 al día). Una herramienta positiva Sobre la nueva Ley General en Materia de Desaparición Forzada, Yolanda Morán se muestra más optimista que con la de Seguridad Interior. «Hemos trabajado hombro con hombro con el secretario de gobernación, con senadores, diputados.. Hemos empujado para lograr esta ley». «No es la ley que queríamos, pero la necesitábamos. Ya tenemos algo con lo que reclamar» A pesar de que el gobierno no ha incluido en el texto todos sus requerimientos, considera positivo que haya sido aprobada. «No es la que queríamos, o buscábamos, porque quedó en algunas partes floja, en otras nos faltó meter cosas.. Pero así es esto. Hay que negociarla. Le dimos el visto bueno porque necesitamos la herramienta, el documento. Ya este año trabajaremos sobre ella, pero podremos hacer uso de algunas cosas buenas que incluye. Ya tenemos algo con lo que reclamar, y eso es bueno». Entre los elementos que aporta el texto legal, destaca la creación de la comisión nacional de búsqueda, «algo que no había habido nunca. Vamos a trabajar sobre la implementación de la ley durante los próximos seis meses».
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