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Noticias de ciencia

01-01-1970 | Fuente: abc.es
El hermanastro de Kim Jong Un llevaba un antídoto en el momento de su asesinato
Kim Jong Nam, el hermanastro del actual líder norcoreano, Kim Jong Un, llevaba consigo una docena de ampollas un antídoto en el momento en el que fue envenenado con el agente nervioso VX, según ha informado el diario malasio 'Star Online'. Cuando se produjo su asesinato, Kim, que llevaba un pasaporte a nombre de Kim Chol, tenía consigo atropina, un fármaco que se utiliza para combatir los efectos de algunos venenos y agentes nerviosos. «Recibí estos objetos junto con otras siete pruebas que la Policía me entregó a las 16:06 del 10 de marzo para pruebas de toxicología», ha aseverado la jefa de la unidad de alcohol y toxicología del Departamento de Química del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Malasia, K. Sharmilah. Aunque las primeras investigaciones indicaban que Kim fue asesinado por dos mujeres que le rociaron con el agente nervioso VX, hay otros tres sospechosos. Corea del Sur y Estados Unidos señalan directamente a Corea del Norte como responsable. Kim murió envenenado después de que dos mujeres -la indonesia Siti Aisyah y la vietnamita Doan Thi Huong- presuntamente le rociaran la cara con un gas nervioso en el Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur en febrero de 2017. Según sus abogados, fueron engañadas haciéndolas creer que estaban siendo grabadas para gastar una broma en un programa de televisión. Corea del Norte ha rehusado cooperar en la investigación del caso y ha acusado a las autoridades de Malasia de confabularse con las autoridades de Corea del Sur para acusar a Pyongyang del asesinato. El asesinato de Kim Jong Nam ha enturbiado las relaciones entre Malasia y Corea del Norte. Kuala Lumpur ha permitido el regreso a Corea del Norte de tres de los sospechosos que se habían refugiado en la Embajada norcoreana a cambio de la liberación de nueve malasios que habían quedado atrapados en Pyongyang.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El militar que denunció a la Armada: «Compraban descartes de la II Guerra Mundial para los submarinos»
«Si hubieran hecho caso (a las denuncias) en lugar de matar al mensajero, quizás no pasarían muchas de estas cosas». José Óscar Gómez, ex suboficial primero de la Armada, de 53 años, se refiere no sólo al submarino desaparecido ARA San Juan, sino también «a otras tragedias, en todos los ámbitos, enmarcadas en la corrupción sistémica de Argentina». En 2007 advirtió que «los sobreprecios en las reparaciones de los submarinos, las falsas adjudicaciones de tareas a empresas fantasmas» o dicho de acuerdo a la querella que interpuso contra la cúpula de la Armada, «la estafa» al Estado que forzosamente salpicaría «a los expresidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández, y a sus ex ministros de Defensa, Nilda Garré y Agustín Rossi». Gómez permaneció 18 años en la Marina, trabajó en los astilleros Domeq García (hoy Almirante Strain) donde se reparaban los submarinos, vio con sus propios ojos los desmanes continuos y anticipó las consecuencias fatales que podrían suceder. Elaboró un expediente detallado y lo llevó en persona al Ministerio de Defensa para que lo investigara. El resultado no fue el esperado, «fui un ingenuo», reconoce. La ministra Garré «trasladó la investigación a los subalternos de los investigados», observa. En pocos meses sufrió, en primera persona, los efectos de su intento de mani pulite con «acosos» y «mobbing». «Primero me desplazaron a Puerto Belgrano (en el extremo sur de la provincia de Buenos Aires) y finalmente, en 2010, me destituyeron», recuerda. Entre una decisión y otra intentaron que «rectificara» y retirase la demanda penal interpuesta (al ver la parálisis de las autoridades), pero «consiguieron el efecto contrario, que insistiera con más fuerza». «Como en el triángulo de las Bermudas» La imagen que mejor refleja las escenas que presenció las resume en una expresión, «era como estar en el triángulo de las Bermudas». «Ministros, secretarios de Estado, almirantes, capitanes..» formaban parte de la red que «presuntamente» (término que acompaña a todas sus declaraciones durante la entrevista) se dedicaba a hacer «negocios espurios». El proceso de corrupción que denuncia lo explica con precisión. «En el mantenimiento de media vida de los submarinos (incluido el ARA San Juan) los trabajos de las empresas eran ficticios. En realidad, los realizaban los marineros. El pillaje se extendió a los submarinos que estaban fuera de uso. Estos se desguazaban y vendían los metales en el mercado negro. Llegué a hacer hasta de detective. Seguí e identifiqué los sitios donde comerciaban con los restos de las naves. En simultáneo -añade- alquilaban inmuebles de la Armada a particulares que cobraba la cadena militar. El uso que le daban solía ser como depósito de empresas de electrodomésticos o de cualquier otro sector». -¿Estas actividades las realizaban a la vista de todos? ¿Existían algún tipo de vigilancia? -La seguridad de los recintos estaba adjudicada a empresas privadas pero, de nuevo, lo cierto es que éramos nosotros, los marinos, los que desempeñábamos ese cometido. -¿Conoce si hubo compras de repuestos o materiales defectuosos? -No hablé de material defectuoso ni en mal estado. Lo que sí había en la Marina eran recursos de menor categoría. Compraban los descartes de Estados Unidos de la Segunda Guerra Mundial. -¿Cobraban algo los marineros por realizar esas tareas paralelas? -En teoría no tenían que realizarlas ni cobrarlas pero en la práctica estaban en ello. Yo, no vi nunca trabajar a alguien que no perteneciera a la Marina, jamás pasó por los astilleros un civil. El problema para los marinos que cobraban pagas extras en negro es que también estarían en falta. Si lo confiesan se incriminan porque es un delito. Si se investiga a fondo creo que su única alternativa sería recurrir a la figura del arrepentido para que la pena no sea tan dura. -¿Los escenarios que describe pueden estar relacionados con la tragedia del ARA San Juan? -Mientras no se localice el submarino es difícil saberlo a ciencia cierta. Pero el mantenimiento del San Juan no tendría por qué estar exento de la corrupción.. Es posible que afectara directamente a su condición operativa y que ésta no fuera óptima. -Un grupo de familiares de la tripulación se ha querellado contra la Armada alegando esas razones.. - La Armada nunca reconocería que el mantenimiento no era el adecuado. Hacerlo significaría delatar una cadena de corrupción que podría afectar a los altos mandos actuales además de a los que yo denuncié. -El Gobierno anunció una investigación para esclarecer todo.. -El Gobierno tampoco puede ahora reconocer, con crudeza, lo que pasó. Hará esa investigación y después se pronunciará. -El capitán Enrique Balbi, portavoz de la Armada, defiende el estado de la flota en sus comparecencias diarias.. -Es un oficial impecable pero no tiene autonomía funcional. Me explico, únicamente puede decir lo que le dictan sus superiores. No le deseo a nadie estar en el lugar del capitán Balbi. -¿La corrupción que describe surge con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner o es anterior? -Puede ser que hubiera antes, pero lo que yo viví fue de su gestión. Esos fueron los gobiernos que me tocaron a mí. Lo vi, estuve allí, nadie me lo tuvo que contar. Recuerdo cuando Néstor Kirchner anunció que había destinado 50 millones para poner en funcionamiento los astilleros Domecq García y en ese momento nosotros estábamos desratizando y desbrozando de yuyos (arbustos) el lugar. -¿Es posible esa red de corrupción sin que los ministros y los presidentes formaran parte de ella? -Presuntamente todos son cómplices y de primera relevancia. La exministra Nilda Garré, su sucesor Agustín Rossi, el matrimonio Kirchner y la cúpula genuflexa y antipatriótica de la Armada que encabezó el almirante (retirado) Jorge Omar Godoy, hoy condenado por espionaje. -¿Confía en que el Gobierno de Mauricio Macri llegue hasta el fondo en este asunto de irregularidades y «presunta» corrupción ? -Tengo la imperiosa necesidad de creerle. No le queda otra opción que hacer las cosas bien. La sociedad demanda que la corrupción no sea un legado cultural eterno en la historia. Necesitamos una nación saneada, libre de la lacra de la corrupción que desangra al erario público. La Oficina Anticorrupción ha retomado estos días aquella causa judicial que presentó José Óscar Gómez y que, durante el kirchnerismo fue víctima, como muchas otras que afectaban a esos Gobiernos, de un oportuno carpetazo. La querella fue rebotando de un juez a otro hasta que cayó en manos de Norberto Oyarbide, el mismo magistrado que absolvió, en tiempo récord, de enriquecimiento ilícito al matrimonio Kirchner y que renunció el pasado año para evitar someterse a juicio político por corrupto. «Era un servidor de ambos expresidentes pero cometió un error al archivar la causa porque, ahora, se puede reabrir. Si hubiera dictado el sobreseimiento no podríamos hacer nada», celebra Gómez.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El militar que denunció a la Armada argentina: «Compraban descartes de la II Guerra Mundial para los submarinos»
«Si hubieran hecho caso (a las denuncias) en lugar de matar al mensajero, quizás no pasarían muchas de estas cosas». José Óscar Gómez, ex suboficial primero de la Armada, de 53 años, se refiere no sólo al submarino desaparecido ARA San Juan, sino también «a otras tragedias, en todos los ámbitos, enmarcadas en la corrupción sistémica de Argentina». En 2007 advirtió que «los sobreprecios en las reparaciones de los submarinos, las falsas adjudicaciones de tareas a empresas fantasmas» o dicho de acuerdo a la querella que interpuso contra la cúpula de la Armada, «la estafa» al Estado que forzosamente salpicaría «a los expresidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández, y a sus ex ministros de Defensa, Nilda Garré y Agustín Rossi». Gómez permaneció 18 años en la Marina, trabajó en los astilleros Domeq García (hoy Almirante Strain) donde se reparaban los submarinos, vio con sus propios ojos los desmanes continuos y anticipó las consecuencias fatales que podrían suceder. Elaboró un expediente detallado y lo llevó en persona al Ministerio de Defensa para que lo investigara. El resultado no fue el esperado, «fui un ingenuo», reconoce. La ministra Garré «trasladó la investigación a los subalternos de los investigados», observa. En pocos meses sufrió, en primera persona, los efectos de su intento de mani pulite con «acosos» y «mobbing». «Primero me desplazaron a Puerto Belgrano (en el extremo sur de la provincia de Buenos Aires) y finalmente, en 2010, me destituyeron», recuerda. Entre una decisión y otra intentaron que «rectificara» y retirase la demanda penal interpuesta (al ver la parálisis de las autoridades), pero «consiguieron el efecto contrario, que insistiera con más fuerza». «Como en el triángulo de las Bermudas» La imagen que mejor refleja las escenas que presenció las resume en una expresión, «era como estar en el triángulo de las Bermudas». «Ministros, secretarios de Estado, almirantes, capitanes..» formaban parte de la red que «presuntamente» (término que acompaña a todas sus declaraciones durante la entrevista) se dedicaba a hacer «negocios espurios». El proceso de corrupción que denuncia lo explica con precisión. «En el mantenimiento de media vida de los submarinos (incluido el ARA San Juan) los trabajos de las empresas eran ficticios. En realidad, los realizaban los marineros. El pillaje se extendió a los submarinos que estaban fuera de uso. Estos se desguazaban y vendían los metales en el mercado negro. Llegué a hacer hasta de detective. Seguí e identifiqué los sitios donde comerciaban con los restos de las naves. En simultáneo -añade- alquilaban inmuebles de la Armada a particulares que cobraba la cadena militar. El uso que le daban solía ser como depósito de empresas de electrodomésticos o de cualquier otro sector». -¿Estas actividades las realizaban a la vista de todos? ¿Existían algún tipo de vigilancia? -La seguridad de los recintos estaba adjudicada a empresas privadas pero, de nuevo, lo cierto es que éramos nosotros, los marinos, los que desempeñábamos ese cometido. -¿Conoce si hubo compras de repuestos o materiales defectuosos? -No hablé de material defectuoso ni en mal estado. Lo que sí había en la Marina eran recursos de menor categoría. Compraban los descartes de Estados Unidos de la Segunda Guerra Mundial. -¿Cobraban algo los marineros por realizar esas tareas paralelas? -En teoría no tenían que realizarlas ni cobrarlas pero en la práctica estaban en ello. Yo, no vi nunca trabajar a alguien que no perteneciera a la Marina, jamás pasó por los astilleros un civil. El problema para los marinos que cobraban pagas extras en negro es que también estarían en falta. Si lo confiesan se incriminan porque es un delito. Si se investiga a fondo creo que su única alternativa sería recurrir a la figura del arrepentido para que la pena no sea tan dura. -¿Los escenarios que describe pueden estar relacionados con la tragedia del ARA San Juan? -Mientras no se localice el submarino es difícil saberlo a ciencia cierta. Pero el mantenimiento del San Juan no tendría por qué estar exento de la corrupción.. Es posible que afectara directamente a su condición operativa y que ésta no fuera óptima. -Un grupo de familiares de la tripulación se ha querellado contra la Armada alegando esas razones.. - La Armada nunca reconocería que el mantenimiento no era el adecuado. Hacerlo significaría delatar una cadena de corrupción que podría afectar a los altos mandos actuales además de a los que yo denuncié. -El Gobierno anunció una investigación para esclarecer todo.. -El Gobierno tampoco puede ahora reconocer, con crudeza, lo que pasó. Hará esa investigación y después se pronunciará. -El capitán Enrique Balbi, portavoz de la Armada, defiende el estado de la flota en sus comparecencias diarias.. -Es un oficial impecable pero no tiene autonomía funcional. Me explico, únicamente puede decir lo que le dictan sus superiores. No le deseo a nadie estar en el lugar del capitán Balbi. -¿La corrupción que describe surge con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner o es anterior? -Puede ser que hubiera antes, pero lo que yo viví fue de su gestión. Esos fueron los gobiernos que me tocaron a mí. Lo vi, estuve allí, nadie me lo tuvo que contar. Recuerdo cuando Néstor Kirchner anunció que había destinado 50 millones para poner en funcionamiento los astilleros Domecq García y en ese momento nosotros estábamos desratizando y desbrozando de yuyos (arbustos) el lugar. -¿Es posible esa red de corrupción sin que los ministros y los presidentes formaran parte de ella? -Presuntamente todos son cómplices y de primera relevancia. La exministra Nilda Garré, su sucesor Agustín Rossi, el matrimonio Kirchner y la cúpula genuflexa y antipatriótica de la Armada que encabezó el almirante (retirado) Jorge Omar Godoy, hoy condenado por espionaje. -¿Confía en que el Gobierno de Mauricio Macri llegue hasta el fondo en este asunto de irregularidades y «presunta» corrupción ? -Tengo la imperiosa necesidad de creerle. No le queda otra opción que hacer las cosas bien. La sociedad demanda que la corrupción no sea un legado cultural eterno en la historia. Necesitamos una nación saneada, libre de la lacra de la corrupción que desangra al erario público. La Oficina Anticorrupción ha retomado estos días aquella causa judicial que presentó José Óscar Gómez y que, durante el kirchnerismo fue víctima, como muchas otras que afectaban a esos Gobiernos, de un oportuno carpetazo. La querella fue rebotando de un juez a otro hasta que cayó en manos de Norberto Oyarbide, el mismo magistrado que absolvió, en tiempo récord, de enriquecimiento ilícito al matrimonio Kirchner y que renunció el pasado año para evitar someterse a juicio político por corrupto. «Era un servidor de ambos expresidentes pero cometió un error al archivar la causa porque, ahora, se puede reabrir. Si hubiera dictado el sobreseimiento no podríamos hacer nada», celebra Gómez.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Más de 40 millones de personas son víctimas de esclavitud en 48 países
La venta de seres humanos en Libia ha provocado un escándalo internacional y ha removido conciencias al ver cómo la esclavitud emergía a pocos kilómetros del considerado primer mundo. Una esclavitud reconocible pues se acerca a la imagen de la practicada en siglos anteriores: la venta de personas a cambio de dinero. La esclavitud no es algo que haya desaparecido en el siglo XXI. En todo caso ha cambiado su definición. Si la revelación realizada por la CNN sobre la venta de inmigrantes en Libia ha producido un eco mundial, entre dirigentes, organismos internacionales y medios de comunicación, no produjo el mismo efecto el último informe sobre las cifras de la esclavitud moderna, conocidas hace un par de meses y que la sitúa en la ignominiosa cifra de 40,3 millones de personas. Sí, más de cuarenta millones de seres humanos son víctimas de la esclavitud, según el estudio impulsado por la Organización Mundial del Trabajo (OIT) y la Fundación Walk Free, en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que ha recogido datos de 48 países (en algunos no ha sido posible acceder a la información). El informe enmarca dentro de la denominación de esclavitud moderna todas aquellas situaciones «de explotación que una persona no puede rechazar o abandonar debido a amenazas, violencia, coacción, engaños y/o abuso de poder». E incluye en ella a las víctimas del trabajo forzoso, la servidumbre por deudas, el matrimonio forzoso, la trata de personas.. El estudio está enfocado prioritariamente en dos de ellos: el trabajo forzoso y el matrimonio forzoso. «En cualquier día del año 2016 es probable que haya más de 40 millones de hombres, mujeres y niños obligados a trabajar contra su voluntad bajo amenazas, o viviendo en un matrimonio forzoso al que no habían prestado consentimiento». Esto es, el año pasado 5,4 de cada 1.000 personas de todo el mundo eran víctimas de esclavitud moderna. Por géneros: un 71% de las víctimas serían mujeres o niñas; y por edades, el 25% serían menores. De esa cifra global, 24,9 millones de personas estarían sometidas al trabajo forzoso (16 millones corresponden a la economía privada); y 15,4 millones sufrirían un matrimonio forzoso (el 44% antes de los 15 años). La mayor incidencia tendría lugar en África, seguida de la regiones de Asia y el Pacífico. Según el Convenio firmado en Ginebra sobre el trabajo forzoso, aprobado por la OIT en junio de 1930 y que entró en vigor dos años después, se designa como tal «todo trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente». Fuente de ingresos ilegales El trabajo forzoso supone una fuente de ingresos muy importante para la economía privada. Según cifras de la OIT, en 2012 las ganancias ilegales procedentes del trabajo forzoso (entonces se contabilizó en 21 millones de víctimas) ascendía a 150.000 millones de dólares. Esta cifra demuestra que el convenio de 1930 ha sido respetado de manera desigual en los diferentes puntos del planeta, provocando el desplazamiento de los centros de producción. Una niña afgana, trabajando en una fábrica de ladrillos en la provincia de Nangahar (Afganistán) - REUTERS Mientras en Europa se han endurecido las leyes que castigan a quien infringe la normativa; hay otras regiones donde apenas se ha implementado, como la de Asia-Pacífico, la más extensa y populosa del mundo y también la que reúne al mayor número de esclavos modernos: 30.435.300 personas, lo que supone el 66,4% del total. Víctimas que se ven obligadas a trabajar en sectores de la construcción, el servicio doméstico, la agricultura y el textil. En este apartado se incluye también a los niños soldados reclutados por los talibanes en Afganistán. 130 millones de niñas En estos 30 millones se tienen en cuenta además a las víctimas de matrimonios forzosos, que afecta principalmente a menores y que es práctica frecuente en países como India, Bangladés, Nepal, Pakistán e Indonesia. Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), de no frenarse esta tendencia, 130 millones de niñas habrán sido obligadas a casarse en el sur de Asia antes de alcanzar el año 2030. Es en esta región donde se encuentra el país que encabeza el ránking de países con mayor número de esclavos modernos, la India, con 18.354.700 de personas; seguida por China (3,3 millones), Pakistán (2,1 millones), Bangladés (1,5 millones) y Corea del Norte (1,1 millones). El gobierno de este último país, que criminaliza la economía de mercado, utiliza sin embargo a sus emigrantes para enriquecerse con la ganancia de sus trabajo en otros países, como China, Rusia, Angola, Camboya, Etiopía, Malasia o Qatar. Según la información recogida por varias ONG, el trabajo forzoso generaría a las arcas de Kim Jong-un 2.300 millones de dólares al año, frente a los entre 120 y 150 dólares que recibiría cada trabajador al mes, tras sufrir jornadas de hasta 20 horas de trabajo. Los matrimonios forzosos es una práctica habitual en Pakistán y en la India, entre otros países - REUTERS La segunda región más afectada por la esclavitud es el África subsahariana, con 6.245.800 personas, que representa el 13,6% del total. Aquí la lista la encabeza Nigeria (875.500 personas), seguida de la República Democrática del Congo (873.100) y Sudán (454.700). Además del trabajo forzoso, el informe denuncia la violencia sexual y la explotación infantil. Así, se ha demostrado la práctica sistemática de violación de mujeres y chicas en los campos de refugiados en Sudán del Sur, como forma de pago a los soldados. Mientras que en Ghana se estima que trabajan obligados 21.000 menores en el sector de la pesca. En el resto de la región, muchos menores varones son reclutados a la fuerza como milicianos, por parte de los talibanes; en tanto las niñas son obligadas a realizar trabajos domésticos o sufren explotación sexual. Le siguen en porcentaje de población que sufre esclavitud la región de Oriente Próximo y el Norte de África, con un 6,4%, en la que destacan países como Egipto, Irán y Qatar; la región de Rusia y Asia Central, con un 6,1%, y en los que encabezan la lista Uzbekistán, Rusia y Ucrania. Tampoco se libran de esta lacra las dos Américas (norte y sur), a las que les corresponden un 4,7%. El país con mayor número de esclavos en estos dos continentes es México, seguido de Colombia, Perú y Venezuela. Refugiados y mafias Cierra el ránking Europa, con un 2,7%, que se traduce en 1.243.000 personas víctimas de la esclavitud. El informe subraya como causa el incremento de la llegada de refugiados al Viejo Continente, huyendo de la pobreza y de las zonas de guerra (Siria, Irak, Afganistán). Una población migratoria muy vulnerable que cae en las redes de mafias criminales que se enriquecen con el tráfico de personas (80% de ellas son mujeres o niñas). Turquía es el país europeo con mayor número de víctimas, con 480.300 personas; seguido de Polonia, donde la comunidad más afectada en lo que se refiere a trabajo forzoso es la vietnamita, con jornadas de 12 a 13 horas, seis días a la semana. También hay que destacar el incremento de matrimonios forzosos en Europa, consecuencia de las migraciones y del multiculturalismo. Entre los países que menos esclavitud moderna tienen se encuentran, entre otros, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Irlanda, Noruega, Suiza, Austria, Suecia, Bélgica, Canadá, Alemania, Francia, Inglaterra y España. Los diez países con más esclavitud en el mundo 1- INDIA: 18.354.700 personas 2- CHINA. 3.388.400 3- PAKISTÁN: 2.134.900 4- BANGLADES. 1.531.300 5- UZBEKISTÁN. 1.236.600 6- COREA DEL NORTE: 1.100.000 7- RUSIA: 1.048.500 8- NIGERIA: 875.500 9- REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO: 873.100 10- EGIPTO: 572.900
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Kiev se harta de su aliado, el exlíder georgiano Saakahsvili
Fuerzas del Servicio de Seguridad ucraniano (SBU) protagonizaron hoy en Kiev un intento fallido de arrestar al exgobernador de Odessa y antiguo presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, acusado de preparar un «golpe de Estado». Saakashvili, que llegó a convertirse en un valor en alza en la Ucrania actual y dirigió la estratégica región de Odessa se ha pasado a la oposición y encabeza ahora en la calle un movimiento de protesta contra la corrupción. Esta actitud parece haber agotado la paciencia del presidente del país, Piotr Poroshenko. Saakashvili fue detenido hoy en su domicilio en la capital ucraniana y llegó a ser introducido en el furgón que debería haberle conducido a los calabozos. Pero sus partidarios acudieron con gran rapidez, impidieron que el vehículo avanzara y, tras forzar una de las puertas y romper los cristales de las ventanas, extrajeron al político georgiano y le pusieron en libertad. Eran unas cien personas y los agentes prefirieron no hacer nada para impedir la acción, pese a que hubo enfrentamientos de cierta intensidad con los activistas. Maidán El SBU, la inteligencia ucraniana, ha acusado al expresidente georgiano de «intento de derrocar al Gobierno» y, en el marco de la investigación y como medida previa a su detención, efectuaron ayer un registro en su domicilio. Al mismo tiempo, la Fiscalía General ucraniana ha iniciado contra él un proceso penal por «ayudar a miembros de organizaciones criminales a ocultar sus actividades delictivas». Saakashvili, que también tiene cuentas pendientes con la Justicia georgiana, fue privado de la nacionalidad ucraniana por orden de Poroshenko. Considera que todos los cargos que se le imputan, tanto en Ucrania como en Georgia, son «inventados y persiguen fines exclusivamente políticos». Tras tener que abandonar Georgia, Saakashvili, enemigo acérrimo del presidente ruso, Vladímir Putin, se puso al servicio de la dirección ucraniana surgida tras la caída de Víctor Yanukóvich, en febrero de 2014, consecuencia de la denominada revuelta del Maidán. Estos sucesos fueron calificados por Moscú de «golpe de Estado» para justificar la anexión de Crimea y la ayuda a los separatistas del este de Ucrania. Poroshenko confió a expresidente georgiano la dirección de la importante región de Odessa, pero las discrepancias entre ambos se exacerbaron, sobre todo en lo relativo a los métodos a emplear contra la corrupción. Hoy, tras escapar del furgón en el que había sido confinado, Saakashvili se dirigió a sus seguidores, acampados junto al edificio del Parlamento (la Rada), llamándoles a no tener miedo, «el Ejército está de nuestro lado», dijo. El expresidente georgiano les pidió continuar en la lucha en un nuevo «Maidán» que eche abajo a Poroshenko.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
China bota el primer barco inteligente, capaz de detectar peligros
El primer barco chino con sistema de navegación inteligente se botó en Shanghái y fue entregado por la naviera CSSC a la compañía Sinotrans, que lo utilizará para el transporte de mercancías entre China, Australia y el Sudeste Asiático, informó hoy la prensa estatal china. El buque, bautizado como Gran Inteligencia, cuenta con un sistema autónomo con capacidad de aprendizaje, que adquiere información y estadísticas sobre el propio barco, la situación y previsiones meteorológicas, la navegación a su alrededor, las corrientes oceánicas y otros factores. A partir de esos datos, el buque puede establecer la mejor ruta a seguir, así como posibles cambios, e incluso detectar la posibilidad de problemas técnicos incluso antes de que se produzcan, «No sólo puede detectar peligros y errores del sistema, sino que además puede reducir los costes de transporte y aumentar su eficiencia», señaló Qiu Bohua, ingeniero de CSSC en declaraciones a la agencia oficial Xinhua. «El Gran Inteligencia se volverá más listo a medida que acumule más datos», agregó. Por su parte, el subdirector de la empresa de construcción naval, Sun Wei, aseguró a la televisión china CCTV que se trata del «primer barco inteligente del mundo certificado y acreditado» a nivel internacional, como la firma británica Lloyd's Register. Sun afirmó que la principal característica del buque es que tiene «un cerebro que aprende, piensa y progresa», y subrayó que su fabricación refleja que el negocio naviero chino ha entrado en una nueva era, «más económica y respetuosa con el medio ambiente». Este navío de 179 metros de eslora y 32 de manga, puede cargar hasta 38.000 toneladas y estará destinado al transporte de carbón y sal entre China, Australia y diferentes países del Sudeste Asiático.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
«Estallará una tercera intifada»
El esqueleto de lo que estaba llamado a ser un parlamento descansa a pocos metros del muro de separación que Israel comenzó a construir en 2004 y separa Abu Dis de Jerusalén como una enorme cicatriz de cemento. La decisión de Donald Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel ha sacudido Tierra Santa y el nombre de esta localidad de 30.000 habitantes, dividida entre territorio perteneciente a la Ciudad Santa y Cisjordania, vuelve a sonar en los medios. ¿El motivo? La filtración que fuentes diplomáticas realizaron a «The New York Times» sobre la propuesta del heredero a la corona saudí, Mohamed Bin Salman, al presidente Mahmud Abás de descartar Jerusalén Este como capital de un futuro Estado palestino y retomar la opción de Abu Dis. «Es un antiguo plan de los israelíes, de los años noventa, que incluso nos propusieron renombrar el pueblo como Al Quds, pero nuestra única capital siempre será Jerusalén, la ciudad que tiene la llave para la paz en toda la región. Abu Dis no es más que la puerta a esa capital», señala el alcalde de la localidad, Abdala Bader, que piensa que «Trump completa el trabajo que inició Balfour hace 100 años, pero los palestinos no vamos a ser tan inocentes como lo fuimos entonces». Dos retratos de Yaser Arafat y Mahmud Abás presiden un despacho por el que desfilan los vecinos para preguntar qué ocurrirá tras la decisión de Trump. El alcalde, de 68 años, pide paciencia y recurre a Alá para tranquilizar a la gente. Su discurso es una mezcla de melancolía y realismo. Pertenece a esa vieja guardia de dirigentes palestinos que han pasado por la etapa revolucionaria, la de la esperanza en la paz tras la firma de Oslo y que ahora son conscientes de que «estamos solos en esta lucha, los países árabes no moverán un dedo porque sus líderes saben que si nos apoyan, perderán sus sillones. Sólo Erdogan se ha mostrado solidario de verdad, los demás son unos mentirosos», sentencia un alcalde al que también le defrauda «el silencio de Europa y de la ONU». Un vecino entra en el despacho y, al escuchar el tema central de la conversación, anuncia que «si se quedan con Jerusalén estallará la tercera intifada, no vamos a quedarnos con los brazos cruzados». Palabras ante las que callan el resto de personas presentes. Sin protestas por el mal tiempo A escasos metros del ayuntamiento está la universidad de Al Quds, uno de los principales centros de Cisjordania, con más de 15.000 alumnos inscritos. Aunque las facciones palestinas han convocado tres jornadas de lucha por la decisión de Trump y ya han circulado las primeras fotos de quema de banderas de Estados Unidos e Israel, «los jóvenes no se movilizan porque hace muy mal tiempo, la gente con la lluvia y el frío se va pronto a casa, pero aquí tenemos la fama de ser muy combativos», apunta Abdul Salam Aiat, empleado de la municipalidad que se ofrece a mostrar el edificio abandonado del parlamento al periodista extranjero. La calle central de Abu Dis está desierta. Imposible imaginar en este lugar una capital para un Estado árabe. En apenas unos minutos se llega hasta el muro y allí mismo se encuentra el esqueleto del parlamento que empezaron a levantar en el 2000 y que lleva 17 años congelado. Desde las azoteas de los edificios próximos se divisa a lo lejos la inconfundible cúpula dorada del Domo de la Roca. «Estamos a solo dos kilómetros, pero yo no tengo permiso para ir a Jerusalén desde hace quince años. Los israelíes piensan que nos conformamos con una capital desde la que se pueda ver la Explanada de las Mezquitas, pero se equivocan», apunta con tristeza. El sistema de permisos impuesto por los israelíes hace que para generaciones enteras de palestinos, cristianos y musulmanes, sea más sencillo viajar al extranjero a través de Jordania, que poner un pie en la Ciudad Santa. La capital que Mohamed Bin Salman propone a los palestinos se ahoga entre el muro israelí y el asentamiento de Ma?ale Adumin, donde viven más de 40.000 colonos y que continuamente confisca tierras de este pueblo palestino para seguir expandiéndose, pese a que la legislación internacional lo considera ilegal. «Como decía Abu Omar (nombre de guerra de Arafat) estamos aquí, esta es nuestra tierra y tenemos tiempo, con el tiempo venceremos», piensa Abdel Salam mientras mira la cúpula dorada, tan cercana como imposible de visitar para miles de palestinos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El Nobel de Medicina Jeffrey Hall llama a Trump «antintelectual» y lo acusa de «odiar la ciencia»
En el actual Gobierno estadounidense hay mucha gente que «odia la ciencia y la teme» y el presidente Donald Trump es «extremadamente antintelectual», asegura a Efe el científico Jeffrey Hall, uno de los ganadores este año del Premio Nobel de Medicina. Hall, junto a sus compatriotas Michael Rosbash y Michael W. Young, logró el galardón por sus descubrimientos de los mecanismos moleculares que controlan el «reloj biológico interno» por el que los seres vivos se adaptan a las rotaciones de la Tierra. Retirado hace diez años en la zona rural de Maine (noreste de EE.UU), Hall decidió renunciar a la investigación cuando se quedó sin fondos y aunque habría podido seguir cobrando el sueldo «por hacer casi nada», esa era para él una opción «ofensiva». Hoy en día, la cantidad de dinero disponible para investigación «baja, baja y baja», señala Hall en una entrevista con Efe. Porque, agrega, «mucha gente que está ahora en el Gobierno de Estados Unidos odia la ciencia y la teme. No quieren que haya investigación científica». Una administración cuyo presidente es «extremadamente antintelectual, incluido anticiencia», tanto que este año Trump se «negó» a recibir a los ganadores estadounidenses del Nobel. «A mí no me importa -acota-, porque habría rechazado encontrarme con él, pero lo relevante es que él no quiso». Hall cree que en su país la religión tiene una «grandísima» influencia y "una de las características de la religiosidad ferviente es negar la ciencia" e incluso querer que la Biblia «sea considerada como un libro de historia y de ciencia». Aunque dejó de investigar forzado por las circunstancias, no se queja, porque durante 35 años sí dispuso de fondos. «Eso es mucho tiempo y estoy muy agradecido», explica Hall, que acaba la frase con un: «nada dura para siempre». Nacido en Nueva York en 1945, el científico habla con absoluta naturalidad de cualquier tema y cuando el hilo de su argumento le lleva a subir ligeramente el tono, da golpecitos con el brazo sobre la mesa. La Academia Sueca ha reconocido sus trabajos para descubrir cómo funciona el reloj interno de los seres vivos para adaptarse a la fases del día y de la noche, para lo que trabajaron con la mosca de la fruta en la que aislaron un gen que controla el ritmo biológico. Desde el anuncio del premio mucho se ha hablado de la importancia que pueden tener en el ser humano las investigaciones de los ritmos circadianos y Hall está «cansado» de que le pregunten siempre lo mismo. Por eso ahora su respuesta es: «Sí, quizás sea importante a mediados de este siglo, cuando sepamos más. En la actualidad nuestra investigación no es significativa (para las personas), pero tiene el potencial de serlo». De igual manera se niega a entrar en las «hipótesis» sobre si pueden ayudar a prevenir o curar enfermedades. «No le voy a decir nada sobre ello, porque no sabemos lo suficiente», zanja Hall, para quien «lo que sabemos hasta ahora de los ritmos (circadianos) es lo suficientemente interesante» para seguir investigando. Y al hablar de esas hipótesis se refiere a las revista científicas. «Cada cosa de esos artículos es exagerada, errónea o ambos», por lo que defiende que solo hay que leer estudios de primera mano. En esas publicaciones «si escribes sobre la realidad -y lo sé porque me ha pasado- te dicen que no quieren ese artículo: "hazlo más significativo", pero yo dije que no». Hall dedicó casi toda su investigación a trabajar con la mosca de la fruta -«la pequeña mosca», como él la llama-, al principio solo desde el punto del vista genético y luego también biológico. Un animal que se comporta «de una manera muy sofisticada, su comportamiento no es simple, es interesante», además «es fácil trabajar con esos organismos» pues hay menos limitaciones, «puedes hacer lo que quieras con un insecto». De todas formas, él siguió el consejo de su primer mentor: «Ama a la pequeña mosca además de trabajar con ella, si lo haces, lo creas o no, tu investigación será mejor».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Laurent Wauquiez: así es el nuevo líder de la derecha francesa
Presidente de la región Auvernia-Ródano-Alpes, Laurent Wauquiez (42 años) llega a la presidencia de Los Republicanos (LR), sin mucha experiencia al frente de grandes ministerios, pero con una larga formación en los pasillos de casi todas las familias del conservadurismo francés. Nacido en el seno de una familia de industriales de provincias, con estudios de ciencias políticas y administración del Estado, casado con una administradora del Senado, padre de dos hijos, Wauquiez comenzó siendo un discípulo del centrista Jacques Barrot. Apadrinado por este, Wauquiez entraría más tarde en la órbita de François Fillon, cuando el futuro candidato desafortunado a la elección presidencial encarnaba un centro derecha reformista. A través de Fillon, Wauquiez descubrió a Nicolas Sarkozy, el más influyente y determinante de sus padrinos. Ministro con Nicolas Sarkozy Sarkozy nombró a Wauquiez portavoz de uno de sus gobiernos. Posteriormente lo nombró ministro delegado para asuntos económicos, primero, y asuntos europeos, más tarde. Reconocido por su oratoria brillante, fue elegido diputado a la Asamblea Nacional con tan solo 29 años. No le faltan títulos académicos, en particular el de la Escuela Nacional de Administración, por la que han pasado gran número de personalidades políticas francesas. En materia de valores es muy apreciado por el público católico practicante. En varias ocasiones se ha expresado en contra del matrimonio homosexual. Es un claro candidato de la derecha sin adjetivos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Entre las torturas y la violencia sexual: 21 años de guerra en el Congo
A la República Democrática del Congo (RDC) le crecen tumores por las distintas partes de su fisonomía. Los conflictos y las batallas surgen, se apagan y se reabren por diferentes puntos de su geografía, que se pudren y se necrosan: mueren lentamente, arrastrando consigo la vida de sus moradores. El pasado 26 de octubre la guerra que asola el país cumplió 21 años. Décadas de odio y rivalidad se unen al malestar político creciente y a los intereses económicos y de explotación de recursos. Zonas golpeadas por la violencia se mezclan con otras que permanecen aisladas, casi ajenas a lo que pasa a su alrededor. No se trata de un conflicto que se extienda por todo el país a la vez, es más bien una bomba de relojería que se desplaza silenciosa por todo el territorio y que puede estallar en cualquier parte, en cualquier momento. Hay zonas que hasta ahora no conocían la violencia. Muestra de ello es Kasai, en el centro del país, convertida ahora en el palpitante corazón del horror. Pablo Álvarez es pediatra de Médicos Sin Fronteras (MSF) y coordinador del equipo móvil en la provincia. En los tres meses que lleva allí, se ha encontrado con «niños que han visto cómo asesinaban a sus padres o que, incluso, estaban en sus brazos cuando los mataban». Por ello, la organización presta especial atención a actividades relacionadas con la salud mental. Violaciones con cuchillos y machetes El apoyo psicológico también va dirigido a las víctimas de la violencia sexual, convertida en un arma de guerra que a veces se usa contra menores. «El caso más impactante que recuerdo es el de una niña de dos años; aparte de la agresividad con que se hizo, por la edad», relata el médico, quien explica que « contra los hombres se suele usar la tortura o el asesinato , mientras a las mujeres se las viola , casi siempre con el afán de demostrar la dominación. No se tiene tan en cuenta la edad, no hay una atracción sexual; es el hecho de demostrar que se puede. Por eso ha habido casos de ancianas y niños violados». En el caso de los más pequeños «puede ser mucho más dañino por la desproporción entre el tamaño del pene del violador y el de la vagina de una niña de dos años. Se hace por afán de demostrar superioridad, muchas veces ni siquiera es violación directa y se utilizan instrumentos: machetes, cuchillos, bayonetas? las lesiones físicas que encontramos son muy importantes y a veces impactantes». «Contra los hombres se suele usar la tortura o el asesinato , mientras a las mujeres se las viola», Pablo Álvarez, de MSF A pesar de la crudeza de las violaciones infantiles, los niños son muchas veces los que antes se recuperan a nivel psicológico. «Hay niños muy pequeños que no memorizan lo que les ha ocurrido, entonces no les crea un trauma», expone Álvarez, quien también habla del estigma social que acompaña a la violencia sexual. «Hay muchas personas que la han sufrido, sobre todo en los límites de la frontera con Angola, pero al principio costaba encontrarlas», cuenta el pediatra, quien añade: «Ser violada está muy estigmatizado en Congo; se culpa a la víctima, es una presión social hacia ella y no hacia el agresor. Muchas víctimas prefieren no decirlo, sus maridos las rechazan si lo saben o su familia les dicen que lo oculten porque es mejor que no se sepa? Es una cosa que se suele esconder». Viendo que poco puede hacer a nivel de concienciación, MSF se ha decantado por brindar confidencialidad a sus pacientes, una estrategia que «empieza a dar sus frutos»: cada vez tienen más pacientes que acuden de forma voluntaria para que les curen las posibles infecciones, para que controlen si se han quedado embarazadas o han contraído alguna enfermedad. También para recibir apoyo psicológico. Más desplazados que en Siria Pero el sufrimiento de la guerra no queda solo en la violencia. Hay muchas personas que se ven obligadas a marcharse de su hogar y dejar su vida atrás. El número de desplazados ha hecho que salten las alarmas y que se alcance el nivel tres ?el máximo?, el mismo que hay en Siria. Aunque, en el caso de RDC, la mayoría son desplazamientos internos o a países limítrofes. «Un millón y medio de personas han sido desplazadas de sus hogares, 700.000 han vuelto pero otras 700.000 están o viviendo en el bosque o en núcleos urbanos mayores, donde se sienten más seguros», señala Álvarez. Además, quienes deciden volver a casa encuentran sus poblados destrozados. «Cuando empezamos a ir hacia el sur y a alejarnos de la Tshikapa [capital de Kasai] ?por un camino de tierra que ni siquiera es plano y que está moldeado por el agua? una de las cosas que más me impresionó fue que empezamos a atravesar poblados, hechos de adobe y madera, que estaban completamente abandonados. Pueblos fantasma con todas las casas destruidas y con el centro de salud destrozado? porque algunas milicias lo vieron como un elemento de gobierno». Niños desplazados en RDC - REUTERS Quienes regresan encuentran que el material médico de los hospitales de segundo nivel ha sido robado y que los campos en los que habían cosechado antes de los conflictos están devastados. Tampoco tienen semillas ni instrumentos como un arado o una pala; a ojos del enemigo, armas que debían ser eliminadas. A pesar de ello, hay quienes han logrado cosechar, sobre todo, mandioca y maíz; unos cultivos de los que no obtendrán frutos hasta dentro de tres meses. La espera se transforma en agonía cuando muchas de estas personas no han tenido qué llevarse a la boca durante mucho tiempo. «Nos han contado que han estado durante meses viviendo en el bosque, comiendo hojas», explica Álvarez. Hambruna y epidemias El médico ya ha estado trabajando para la organización en la India, Níger, Guinea Bissau, Yemen y Croacia, con los refugiados que venían de Siria, y nunca se había encontrado con una situación parecida, ni en cuanto malnutrición ni a la violencia sexual. «La mayoría de las veces, ya solo tratamos a pacientes con malnutrición aguda severa. Se les intenta sacar de ese estado en que están a punto de fallecer porque lo que estamos viendo aquí son casos mucho más severos», cuenta Álvarez. Aunque los casos de desnutrición se encuentran casi siempre en niños menores de cinco años, que crecen y consumen más energía de lo normal, en el Congo hay adultos malnutridos, muy débiles, al borde de la muerte; a pesar de ser más resistentes a la carencia de alimentos, no logran esquivar ni la hambruna ni la muerte. Los campos están devastados. La gente no tiene ni semillas ni aperos de cultivo; a ojos del enemigo, armas que debían ser eliminadas Tampoco pueden rehuir de las epidemias que asolan el país. Petra García es coordinadora médica de MSF en la provincia oriental de Kivu del Sur y tiene que lidiar con enfermedades como el cólera, una dolencia intestinal aguda, contagiosa, que mata a quien la padece deshidratándolo. La primera vez que se enfrentó a él fue en Sudán del Sur, en 2014. Recuerda que no fue una epidemia tan elevada, pero sí inesperada. «Nos pilló de sorpresa. Tuvimos que montar una estructura para atender a los pacientes, tuvimos que reaccionar muy rápido porque en principio estábamos allí para hacer una campaña de vacunación y un programa de nutrición. Pero era una epidemia más pequeña que la que tenemos ahora aquí en Kivu del Sur, que no es muy típica. Normalmente, una epidemia crece hasta alcanzar un pico y luego baja; aquí hay un estancamiento», desvela García. Más de 38.000 personas se han visto afectadas por la enfermedad (que se ha extendido por 21 de las 26 provincias del país); 709 de ellas han muerto, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Erradicar el brote de cólera La doctora piensa que el problema radica de la falta de prevención, también de higiene. «Se trata de zonas donde es repetitivo [la última gran epidemia se produjo en 2014] porque no se tiene acceso a agua potable; no hay un sistema de saneamiento ni baños. Cuando empieza la época de las lluvias sube el nivel del agua en los pozos y aparecen excrementos (?) Cuesta mucho de introducir cambios para prevenir y mejorar la higiene» con premisas como «lavarse las manos, cuidar los pozos o no beber el agua del lago». La situación se complica si no se dispone de los medios necesarios. En las zonas rurales, alejadas de las grandes ciudades, el trabajo se convierte en una misión casi imposible. Allí, «es muy difícil hacer llegar el material médico, desde una gasas hasta camas. Las infraestructuras son muy malas, hay muchos sitios que son carreteras de montaña y se puede ir solo con moto o, a veces, andando», informa García. Un niño siendo tratado de cólera - MSF Enfermos de cólera se mezclaban con pacientes que tenían otras dolencias. Las camas no tenían agujeros para evacuar los fluidos (vómitos y la diarrea) de los afectados. Era el panorama desolador de los hospitales congoleños; la razón por la que surgieron los centros de tratamiento de cólera (CTC), salas de aislamiento para evitar que la enfermedad se extienda y curar a los que ya la han contraído. «Cuando el paciente entra, se ve en qué estado se encuentra. Si está muy grave, tienen que ponerle un tratamiento intravenoso», explica García, que hace hincapié en el cuidado de la higiene y en que el trabajo no está solo en el centro médico, también en la comunidad. «Cuando llega un paciente con cólera, se mandan higienistas a su casa para desinfectarla. También se limpian las viviendas de alrededor», explica. En medio de este clima de miseria humana, aflora la peor cara de las personas. Casos como el que conoce la médica son ejemplo de ello. «Teníamos el caso de un hombre mayor de 60 años, que es bastante mayor en el Congo. Se infectó del cólera y su familia lo abandonó en el centro de tratamiento. No vino nadie ni a cuidarlo ni a buscarlo. Tuvimos que poner en marcha el equipo de sensibilizadores para buscar a la familia y encontrar una solución». Más ayuda humaniaria Aunque con ellos trabajan onegés como UNICEF o Cruz Roja ONG, además de pequeñas organizaciones locales que se encargan de sensibilizar a la población, hacen falta más manos, denuncia Álvarez desde Tchikapa. «Al principio no se podía salir a la periferia por motivos de seguridad. En septiembre, empezó a haber áreas aseguradas, sobre todo, en el eje sur, en dirección a Angola. MSF comenzó a lanzar actividades móviles (?) Pero el resto de actores humanitarios no salieron y la gente que está volviendo a la periferia está totalmente abandonada a su suerte. En otros conflictos o catástrofes naturales, a estas alturas, la cantidad de gente trabajando en la zona sería mucho mayor. La razón la desconocemos, solo reclamamos que cambie la situación», sentencia el médico. ¿Cómo se ha llegado hasta aquí? El conflicto comenzó en 1996, cuando los Ejércitos de Uganda y Ruanda, en connivencia con los rebeldes ?liderados por el general Laurent Kabila?, entraron en las provincias congoleñas del Norte y Sur de Kivu, al este del país (entonces, llamado Zaire). Su objetivo era desmantelar los campos de refugiados hutus, que habían huido del país tras aniquilar al 80% de la población tutsi de Ruanda. Un genocidio que sus históricos enemigos no quisieron que quedase impune. El resultado fueron siete meses de guerra que acabaron con el mandato del mariscal Mobutu y el ascenso al poder de Kabila; apoyado por buena parte de la población, desde intelectuales hasta campesinos, que confiaba en que con él llegaría la democracia. Sin embargo, este enfrentamiento desató una serie de conflictos entre los que se cuenta la Guerra Mundial Africana. La inestabilidad política, los conflictos étnicos y la injerencia de agentes internacionales se han entreverado y han formado un peligroso cóctel, aderezado con la codicia. RDC posee el 80% de las reservas de coltán ?un material que se usa para hacer dispositivos electrónicos? mundiales conocidas. Además, el país africano también alberga yacimientos de cobalto, oro, diamante, estaño, manganeso, plomo y zinc, petróleo, uranio y carbón. La guerra continúa a día de hoy, estallando en diferentes zonas de la geografía congoleña. La tensión crece cada vez que el actual dirigente, Joseph Kabila ?hijo de Laurent?, retrasa las elecciones. La ley congoleña establece que un presidente no puede ostentar el poder por más de diez años (dos mandatos). Kabila debería haber abandonado su cargo el 20 de diciembre de 2016, pero, al estar posponiendo los comicios de manera constante, el político sigue al frente de un país en el que la semana pasada 14 cascos azules murieron en un ataque lanzado por los rebeldes ugandeses a una de las bases de la ONU en el territorio de Beni, en el este de RDC.