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Noticias de ciencia

20-04-2020 | Fuente: as.com
Wu Lei honra a los ?héroes? de la lucha contra la COVID-19
El jugador del Espanyol, que ha padecido la enfermedad, se une con la Confederación Asiática de Fútbol a la campaña de concienciación ?Break the Chain?.
20-04-2020 | Fuente: abc.es
Miles de cubanos hacen cola en busca de comida pese al Covid-19
Muchos habaneros viven atrapados en una encrucijada: o padecen hambre o se contagian de Covid-19. Extensas colas y aglomeraciones de personas a diario, para intentar conseguir alimentos, es la imagen que se contrapone a la expansión de la pandemia y el aislamiento social en la isla. Un recorrido por los puntos neurálgicos de La Habana, donde se protagonizan diariamente estas aglomeraciones, ejemplificadas en las municipalidades de Plaza, Habana Vieja y Centro Habana, arrojó que el estado de opinión converge en que el régimen está rebasado, «no tanto por la expansión de la pandemia, sino porque insiste empedernidamente en reutilizar una política y retórica económica basada en ideologías estancadas», como señala Katiuska Verdecia, licenciada en Ciencias Sociales, mientras hace la cola en un mercado de Centro Habana. Sin siquiera la certeza de alcanzar alguna de las mercancías disponibles en los centros comerciales, a pesar de que todos los productos están racionados por decreto, miles de habaneros asumen el riesgo de contagiarse de Covid-19. Es imposible, refirieron todos los encuestados, abastecer la despensa familiar para una semana. «Las autoridades del Gobierno no han podido crear una red de distribución sistematizada y regular de alimentos y productos de primera necesidad. A lo sumo encuentras abasto para dos o quizás tres días, no más. Eso implica que, al menos cada setentaidós horas, miles y miles de habaneros se exponen y componen un foco significativo de propagación de la epidemia por la incapacidad gubernamental», advierte Consuelo Casanova en una cola para adquirir pollo y picadillo de res. A inicios de abril las autoridades del Gobierno decretaron el cierre de grandes tiendas, orientaron la venta solo de alimentos y productos de aseo e higiene, y prometieron, para reducir la movilidad de las personas, abastecer establecimientos cercanos a las viviendas en cada comunidad ante la expansión del Covid-19. Aunque ciertamente las autoridades del régimen han decretado medidas para reducir el contagio, «lo que sobresale es la fórmula tesis versus praxis». Una cosa es lo que divulga y se ufana el Gobierno, y otra muy distinta y distante es lo que sucede en las calles, en el escenario caliente, señala la escritora independiente Lucía Corrales. «Las medidas anunciadas e implementadas, en tesis, no son fallidas. Lo que falla es la praxis, el procedimiento y la manera de llevarlas a término; pero esa ha sido la constante antes de la pandemia y en este transcurrir», razona Domínguez. El 13 de abril el diario Granma ?órgano oficial del Partido Comunista, único legal en la isla? acusaba de «incumplidora e irresponsable» a la ciudadanía, hecho que provocó irritación y rechazo entre la población habanera. «Nunca antes el Gobierno había sido tan cínico e hipócrita al responsabilizarnos por el hecho de acudir a espacios sociales que pertenecen al Estado», puntualiza Lourdes Quesada, maestra de enseñanza media, en referencia a la llamada de atención que la publicación de Granma dirigió a la heladería Coppelia, única de su tipo en La Habana. «[?] Todavía los hay que van a Coppelia y hacen colas sin mantener la distancia y se sientan en las mesas e intercambian como si nada ocurriera en el mundo [?]»; argumentaba el artículo oficialista. «Ni siquiera se les ocurrió [a las autoridades del régimen] cuestionarse si el helado, comercializado en un lugar que históricamente tiene más objetivo como espacio social que de venta de alimentos, es imprescindible. Por qué no cerraron esta heladería como hicieron con decenas de tiendas y comercios», fustiga Quesada, quien además llamó la atención sobre «la cobardía» de los medios estatales de prensa para criticar las incapacidades del régimen. La Organización Panamericana de la Salud advirtió al régimen cubano, el pasado miércoles 15 de abril, de que las colas y las aglomeraciones para conseguir alimentos «son un riesgo de contagio del nuevo coronavirus». «Pero sucede que el Gobierno no reconocerá, jamás lo ha hecho en sesenta años, que la economía socialista no funcionó y muchísimo menos aplicada para enfrentar una pandemia, sin precedentes en la historia patria, como el coronavirus. Como ejemplo irrefutable está la perspectiva anquilosada de Miguel Díaz-Canel respecto a las importaciones», señala Abelardo Aportela, licenciado en Contabilidad. «Los cubanos de a pie solo tenemos dos opciones: esperar a que el Gobierno se convenza de una vez que hasta el momento no pudieron cumplir sus promesas o morirse de hambre. Este país ya estaba rebasado por otra pandemia, el socialismo, mucho antes de la pandemia del coronavirus», concluye Aportela.
19-04-2020 | Fuente: abc.es
Viajar en tren de Wuhan a Pekín, como volar a Marte
Si con la pesadilla del coronavirus parece que estamos viviendo una película apocalíptica, salir del epicentro de la pandemia en Wuhan para regresar a Pekín es pura ciencia-ficción. Al ser la capital de China, donde está ese nuevo emperador rojo que es Xi Jinping, las medidas de seguridad son extremas para evitar un brote en esta ciudad de más de 20 millones de habitantes. Otro motivo es que el régimen se prepara para celebrar tras las vacaciones del 1 de mayo la Asamblea Nacional Popular, la reunión anual de su Parlamento orgánico suspendida en marzo por la pandemia. Convocar dos meses después dicho cónclave, que congrega a 3.000 diputados venidos de todo el país, le serviría a China para cantar victoria definitivamente mientras el resto del planeta sufre los estragos de la enfermedad Covid-19. Por ese motivo, salir de Wuhan en dirección a Pekín es más difícil que entrar. Para controlar las llegadas, las autoridades han suprimido los vuelos directos y limitado a mil los pasajeros que pueden tomar cada día los dos únicos trenes de alta velocidad que conectan ambas ciudades. En el segundo, el G4804 que salía a las 10:52 de la mañana, regresamos ayer junto a varios cientos de personas que trabajan o estudian en Pekín y acaban de salir de su estricto confinamiento de casi tres meses. Para tomar este tren, todos los viajeros deben haberse hecho la prueba del coronavirus durante la última semana y tener verde su código QR en el móvil, que acredita su salud. En una puerta de la estación de Wuhan, reservada para que los pasajeros de este tren no se mezclen con otros, policías y revisores pertrechados con monos blancos de protección comprueban la temperatura y la información enviada a una aplicación para pedir la cuarentena en casa o en un hotel designado por el Gobierno. Al llegar a Pekín, los pasajeros son registrados de nuevo antes de llevarlos a sus casas o a un hotel para que cumplan una cuarentena de dos semanas - P. M. D. Controles de temperatura Por seguridad, en los controles de acceso nos requisan los botes de alcohol y hasta las toallitas húmedas que muchos viajeros llevamos. Además de taparnos todos la cara con mascarillas, la mayoría lleva guantes de látex, gafas protectoras y gorros o capuchas. Algunos incluso visten los fantasmagóricos trajes blancos de protección y una madre y su hijo se cubren con una especie de traje «zentai» japonés, que parece un disfraz de mosca o alienígena que les tapa la cabeza. Ya en el tren, hay un asiento libre de separación entre cada pasajero y los revisores toman la temperatura dos veces en las seis horas que dura el trayecto. Por la ventanilla, a 300 kilómetros por hora pasa un paisaje permanente de obras y rascacielos en construcción, que certifica la progresiva vuelta a la normalidad en China tras dar por controlada la epidemia. A nuestro lado, Yin Guangrong, un profesor de baile pertrechado con un chubasquero, guantes y gafas, vuelve a Pekín «contento por haber salido del confinamiento en Wuhan, pero consciente de la cuarentena de dos semanas que aguarda al llegar». En la Estación del Oeste de Pekín nos recibe una legión de «astronautas», tan bien protegidos que nos hacen sentir como si fuéramos apestados o refugiados de una guerra atómica. Con altavoces, separan a los pasajeros por distritos y, tras comprobar que los datos son correctos, los llevan a los autobuses que esperan en el aparcamiento, que nos van repartiendo por la ciudad. Al vivir en el distrito de Chaoyang, a este corresponsal le toca ir hasta el parque del mismo nombre, donde otros funcionarios con monos blancos registran nuestra llegada y toman fotos del pasaporte y el billete. Además del transporte gratuito, el trato es tan afable que hasta nos ayudan a llevar el equipaje y nos dan una bolsa con comida. ¡Bienvenido a la cuarentena! Desde el parque de Chaoyang, y bajo un chaparrón para el que nos entregan un poncho de plástico, otro autobús me lleva a mí solo a mi subdistrito, donde me recoge una furgoneta que me traslada a mi domicilio. Antes de entrar en casa, hay que firmar y estampar el dedo índice en varios certificados prometiendo el cumplimiento de dos semanas de cuarentena. Para que no la rompa, han instalado un sensor en mi puerta, que al abrirse me muestra la calidez del hogar, dulce hogar tras un largo viaje. ¡Bienvenido a casa! ¡Bienvenido a la cuarentena!.
19-04-2020 | Fuente: abc.es
La OMS al servicio de China
El pasado viernes China reconoció por primera vez que había dado unas cifras que no eran correctas. Así, admitieron que el número oficial de muertos en la ciudad de Wuhan, donde empezó el virus, era en realidad un 50% superior a lo que se había dicho hasta ahora. ¿Cómo es posible que la Organización Mundial de la Salud (OMS), que hizo un informe con especialistas sobre el terreno, no fuese capaz de detectar tamaño error? La realidad empieza a filtrarse y como ha explicado Hinnerk Feldwisch-Drentrup («How WHO Became China?s Coronavirus Accomplice» Foreign Policy, 02-04-2020) los expertos de la OMS no visitaron China hasta finales de enero. Hasta entonces estuvieron dando por buenos todos los informes y cifras que daba el régimen chino que el 22 de enero seguía negando que hubiera razones para una emergencia sanitaria internacional. De hecho la declaración por la OMS de la pandemia no se hizo hasta el 11 de marzo a pesar de que la expansión global ya se había producido semanas antes. En el informe publicado por la OMS en febrero sobre su visita a China se llega a decir que China ha evitado o retrasado la aparición de cientos de miles de casos y protegido a la comunidad internacional «creando una primera línea de defensa más fuerte contra la diseminación internacional». No está claro si los autores del informe eran científicos o profetas iluminados. Porque lo que está claro es que la OMS acepta sin discutir las cifras que da China. ¿Cómo puede establecerse así una estrategia efectiva? Después de eso la OMS ha estado haciendo una campaña de propaganda internacional presentando en positivo las acciones chinas, ocultando sus errores e ignorando el alto coste humano y económico creado por China. Pero lo que sí sabemos a ciencia cierta es que el epidemiólogo que encabezó la primera misión de la OMS a Wuhan, Bruce Aylward, reconoció que no se les permitió hablar con gentes que sostuvieran más que la tesis oficial. No hubo ni una declaración discrepante. Aylward explicó que muchos chinos les dijeron que todos habían sufrido un ataque juntos y, por tanto debían reaccionar con unidad. Claro que toda esta actuación de la OMS se entiende mucho mejor cuando vemos la relación de su director general con Pekín. El etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus llegó al cargo el 1 de julio de 2017 de la mano de China. Anteriormente había sido ministro de Exteriores de Etiopía entre 1912 y 1916, cargo al que llegó desde el de ministro de Salud en el que había tenido un desempeño francamente mejorable. Durante los años que ocupó ese Ministerio (2005-2012) Etiopía tuvo epidemias de cólera en 2006, 2009 y 2011. No parece que la experiencia le ayudara mucho a mejorar su desempeño. Etiopía era gobernada por un régimen comunista sostenido en buena medida por China, que durante el mandato de Tedros en Exteriores, recibió préstamos y proyectos de infraestructura por valor de miles de millones de dólares. La elección de Tedro en la OMS fue promovida por la Organización para la Unidad Africana (OUA) que en los últimos años China ha convertido en un instrumento de su poder en África. Poco más de tres meses después de su toma de posesión, el 18 de octubre de 2017, Tedros anunció el nombramiento de uno de los mayores tiranos de África, Robert Mugabe, como «Embajador de buena voluntad» de la OMS. Claro, Mugabe Presidía la OUA cuando Tedros se convirtió en el candidato de la organización a dirigir la OMS. Fue tal el escándalo que se organizó, que cuatro días después Tedros tuvo que anular el nombramiento de Mugabe. Así que la decisión de Donald Trump de cortar la financiación que ofrece EE.UU. a la OMS puede resultar sorprendente, y ciertamente no contribuye a primera vista a la buena imagen internacional de esta Administración norteamericana. Pero vista en este contexto, puede tener bastante sentido. Si a ello añadimos las declaraciones del premio Nobel Luc Montagnier, que se atreve a decir que el virus fue creado en los laboratorios de Wuhan, el escenario se empieza a entender mejor. Y recordemos que Montagnier ¡vive en Pekín! Hace falta estar muy seguro de esa afirmación para atreverse a hacerla desde China.
19-04-2020 | Fuente: abc.es
Enrico Letta: «Europa se enfrenta a un ?peligro mortal? si no llega a un acuerdo»
Es una de las cabezas políticas mejor amuebladas de Europa. Enrico Letta (Pisa,1966), primer ministro italiano entre 2013 y 2014, es director de la Escuela de Asuntos Internacionales en la prestigiosa Universidad de Ciencias Políticas (Sciences Po de París) y ha creado la Escuela de Políticas. Discípulo del último gran fundador de la Unión Europa, Jacques Delors, es presidente del Instituto que lleva su nombre. Impulsor desde hace 20 años del Foro de diálogo España-Italia, conversa con ABC sobre el momento crítico que vive Europa y del futuro que nos espera tras la crisis del coronavirus. Líderes europeos como Draghi, Delors, Macron o Prodi hablan sobre la gravedad de la crisis en Europa con términos nunca escuchados hasta hoy. ¿Existe el peligro de acabar con la Unión Europea que conocemos? Creo que tiene razón Jacques Delors que es el que ha usado la palabra más fuerte. No hablaba desde hace más de 5 años. Ahora ha empleado el término «peligro mortal?. Para mi esa palabra es muy fuerte. Me ha causado gran impresión, porque si él utiliza esa expresión creo que es necesario creerlo. Esta es una crisis sin precedentes. No debemos subestimar la capacidad autodestructiva, porque es una crisis que está poniendo en auge antiguos estereotipos que me parecen insoportables como la historia de las cigarras y las hormigas, o el norte es virtuoso y el sur vicioso. No hay duda de que si estos estereotipos vencen, si se convierten en la base para las decisiones que la UE adoptará, en ese caso el peligro mortal no será una provocación, sino una realidad. Pero Europa está interrelacionada. O nos salvamos todos o es el final. Europa aparece hoy dividida. ¿Habrá acuerdo en el próximo Consejo Europeo del próximo jueves? Creo que se llegará a un acuerdo, porque en caso contrario se provocaría un terremoto en los mercados. Tengo fresca en la memoria la dinámica del 2011, cuando Italia y España se hundieron. Todavía pagamos hoy la ausencia de visión de futuro y la miopía de los líderes europeos de entonces. Hoy es necesario un acuerdo. España e Italia deben trabajar por un acuerdo y no por una ruptura, porque hoy somos la parte débil. «España e Italia deben trabajar por un acuerdo y no por una ruptura, porque hoy somos la parte débil» Con esta crisis, la deuda pública se irá a las nubes: la italiana podría llegar al 160 % del PIB, y la española entre el 115-120 %. ¿Es sostenible? Yo tengo una propuesta, que por primera vez la hago ahora pública. Creo que nos debemos poner el objetivo de que la deuda pública, que crecerá por efecto de la pandemia, se coloque en una caja diferente de las deudas nacionales. Creo que esta reflexión se hará. En Italia y España, si autorizamos la continuidad de la dinámica de las deudas nacionales, corremos un gravísimo riesgo, porque se produciría un automatismo en las reglas de las agencias de rating (agencias de calificación de riesgos). Creo que es fundamental un acuerdo con nuevas reglas para evitar un desastre. El euroescepticismo está creciendo en Europa. ¿Cuáles son los riesgos? El impacto de la crisis ha sido terrible y ha crecido el euroescepticismo no solo en Italia, también en otros países como España, por una serie de errores que se han cometido. Después de la emergencia, los populismos empujarán contra la UE, lo que será un gran riesgo. En Italia y Francia, por ejemplo, las coaliciones que están en torno a Salvini y Le Pen representan un 40% en cada país. Estamos hablando de algo muy significativo para la segunda y tercera potencia de la Eurozona. El euroesceptismo y el populismo son un fenómeno preocupante. Hay que estar muy atento a ello y las decisiones que ahora se adopten en el Consejo Europeo son esenciales. «Hoy no es posible hablar de economía sin hablar de justicia social», ha escrito Enrico Giovannini, economista y ex ministro de Trabajo y Políticas Sociales en su gobierno. ¿Cuál es el impacto de la crisis en la sociedad? Estoy muy en sintonía con lo que ha dicho Giovanni: hay que hablar de justicia social. Esta es una crisis que está aumentando las desigualdades en todos los ámbitos. Por ejemplo, en el tema educativo, del que yo me ocupo, en el campo online es una extraordinaria oportunidad, pero al mismo tiempo es un dramático acelerador de desigualdades. Porque quien vive en una situación de dificultad, al final es dejado en medio de la calle, pero es necesario seguirlo y garantizarle atención. Otro ejemplo, es la digitalización. Todos nos estamos digitalizando, al final de la crisis nos daremos cuenta que muchos trabajos serán obsoletos y será un drama social del que nos debemos ocupar. «Esta es una crisis que está aumentando las desigualdades en todos los ámbitos» ¿Cómo influirá la crisis en la globalización? La cultura y la educación jugarán un gran papel. Al principio, habrá un rebote nacionalista y antiglobalización, a favor de las fronteras, porque es la reacción del miedo. Pero la difusión de la pandemia es la demostración del hecho de que las fronteras existen solo en nuestra cabeza. Las fronteras no existen en la realidad. Todos dependemos de todos. La globalización es imparable, es hija de la tecnología. Esta crisis ha llegado cuando hay una clase política que no tiene credibilidad y las instituciones son más débiles. Es un problema que le llevó a usted a crear la Escuela de Políticas.. Desgraciadamente este es un problema de nuestro tiempo, porque hemos abandonado hace mucho la formación de la clase dirigente. Esta crisis demuestra que la competencia y la preparación de la clase dirigente es fundamental. No se puede dejar una crisis en manos de incompetentes o de personas no formadas. Es un problema general en todos los países democráticos. Hay necesidad de una mayor formación de la clase política. «No se puede dejar una crisis en manos de incompetentes o de personas no formadas» ¿Qué enseña esta crisis a España e Italia en su relación con Europa? Esta crisis nos da el resultado de un eje España-Italia que nunca ha sido tan fuerte como hoy. Se trata de una óptima noticia, entre todas las pésimas noticias de la crisis. Finalmente se ha comprendido que España e Italia deben trabajar juntas en una relación muy estrecha en Europa, como dos países verdaderamente hermanos en Europa, porque tenemos los mismos problemas. Justo para este fin de semana teníamos previsto celebrar en Roma la cita anual del Foro de diálogo España-Italia, con la presencia de Sánchez y Conte. Lo hemos pospuesto para el otoño.
19-04-2020 | Fuente: abc.es
Alemania elaboró en 2012 un simulacro de la pandemia que le ha servido de plantilla
«Nuestras cifras son visiblemente mejores que las de otros países europeos y el motivo es que nuestra estrategia ha sido la correcta», se jactó esta semana el presidente de Baviera, Markus Söder, al hacer balance de esta primera etapa de la crisis del coronaviurs. Y la estrategia a la que se refiere no ha sido diseñada en 2020, sino que fue perfilada en 2012, según consta en un informe que el Instituto Robert Koch (IRK) realizó ese año para el Bundestag alemán y en el que, como si dispusiera de una bola de cristal, elaboró un protocolo de actuación a partir de un simulacro que entonces nos hubiera parecido de ciencia ficción. El documento, titulado «Bericht zur Risikoanalyse im Bevölkerungsschutz 2012» (Informe sobre análisis de riesgo en la protección de la población 2012), parte de una simulación en la que un virus de origen asiático y bautizado como «Modi SARS» llega a Alemania. «En el apogeo de la primera ola de la enfermedad, después de los primeros 300 días, alrededor de 6 millones de personas en Alemania se habrán infectado», calcula el estudio, que curiosamente describe los síntomas del hipotético virus como «fiebre, tos, náuseas y neumonía». En sus primeras declaraciones sobre coronavirus, en las que anunció las primeras medidas del gobierno alemán, la canciller Merkel pronunció el 10 de marzo palabras que parecen sacadas textualmente de este informe. «A falta de vacuna y de tratamiento, hemos de contar con que el 70% de la población resultará infectada», dijo, estableciendo cuatro consignas de actuación también tomadas de las conclusiones del estudio: «blindar a la población de más alto riesgo, que son ancianos y personas con enfermedades crónicas; restringir los contactos para ralentizar la expansión del virus y evitar así el colapso del sistema sanitario; y proveer de medios». Calló, sin embargo, otro pronóstico que aparecía en el informe: 12.000 muertos en el mejor de los casos y, si no se atajaba a tiempo, el virus tenía potencial para matar a 7,5 millones de personas. La simulación había demostrado además que, a medida que el virus se extiende, «existe una creciente demanda de productos farmacéuticos, dispositivos médicos, equipos de protección personal y desinfectantes. Debido a que los hospitales, consultorios médicos y autoridades dependen generalmente de la entrega rápida de estos productos, el mercado ya no puede satisfacer plenamente la demanda y surgen cuellos de botella», advertía el texto, gracias al que el gobierno alemán estaba ya centrado en la producción nacional de mascarillas y desinfectantes a mediados de marzo. Siguiendo también las indicaciones, fruto del resultado de la simulación, el Estado alemán reaccionó rápidamente a una previsible «carencia de capacidades humanas y materiales para mantener la atención habitual en centros sanitarios» y «déficit de capacidad de camas de atención intensiva en hospitales para los casos más graves». «El informe fue recibido entonces de manera muy positiva y se consideró útil por la gran cantidad de medidas recomendadas», dice ahora Lothar Wieler, el director del IRK, «estamos ante una epidemia a gran escala y ciertamente no puede haber nadie que estuviese completamente preparado para ello, pero contar con herramientas desde el principio, naturalmente ayuda». A raíz de esta simulación, el Ministerio de Sanidad modificó protocoles de actuación. El conocimiento adquirido se incorporó al Plan Nacional de Pandemia a partir del 2 de marzo de 2017. En él, el RKI formula «ayudas de planificación» para hospitales y residencias de ancianos, estimula el «almacenamiento» de respiradores y otros elementos de protección y establece conceptos de gestión «para la adquisición rápida en caso de emergencia». Cuando saltó el primer caso en Alemania, el 22 de enero en la empresa Webasto, cerca de Múnich, los médicos de Stockdorf, un pueblo de 4.000 habitantes, supieron qué hacer. Se realizaron test de manera sistemática a todas las personas que habían tenido contacto con el enfermo en la última semana, aparecieron varios casos más que fueron igualmente puestos en aislamiento y Alemania logró así evitar que el primer caso diagnosticado en Europa colocase al país al frente de las infecciones. El virólogo Timo Ulrichs ofrece una visión crítica de la aplicación del informe. «No se tomaron todas las precauciones que sugería el texto, no se almacenó tantas mascarillas y trajes protectores como pedía y no se han realizado ejercicios de protección civil», reprocha. También Peer Rechenbach, que participó en el estudio de simulacro y hoy en la HAW de Hamburgo, lamenta que no se actuase con más decisión en el acopio de material y la contratación de personal médico. En el contexto actual, el enfoque era profético. En el supuesto de catástrofe de 2012, se registraban serios impedimentos en las áreas de transporte y tráfico; empresas se declaraban en quiebra, y faltaba personal cualificado en todas partes. A partir de dos «pacientes índice», se anticipaban tres oleadas de la enfermedad y se contemplaba que, dado que el virus puede mutar, las personas podían volver a infectarse después de un tiempo. El modelo teórico demosraba que las cuarentenas pueden frenar la pandemia, pero no detenerla.?
18-04-2020 | Fuente: abc.es
Gobernar desde la oposición
A Donald Trump lo que más le cuesta en esta crisis es no ser él mismo. Trata de refrenar su impulso innato a despreciar a los expertos y chocar con ellos, pero cada pocos días rebrota esa pulsión en sus declaraciones. Frente al trabajo serio de su asesor principal, el Dr. Tony Fauci, basado en evidencias médicas y científicas, escuchamos declaraciones de Trump recomendando medicinas no probadas o explicando contra todos los datos existentes que ya se ha vencido al virus. El presidente no tiene un modus operandi bien establecido para tomar decisiones a partir de estudios previos y con una deliberación interna suficiente. Carece de un equipo estable de asesores con veteranía y experiencia y, tal y como ha confesado, combina las reacciones instintivas con la atención a los datos. Da igual que estemos en una guerra en el que el papel de la ciencia es más decisivo que nunca. Le basta una conversación telefónica con un amigo ?normalmente un empresario republicano millonario? o unos minutos viendo un debate de la Fox para llegar a conclusiones no negociables. El país ha llegado a los 32.000 muertos ayer y solo ha hecho algo más de 2 millones de tests, en una población de 331 millones de habitantes. Esta semana Trump ha pasado de arrogarse ante los Estados una «autoridad total», saltándose la Constitución, a liderar la oposición. Se encuentra más cómodo en ese papel a la contra, volcado en criticar e impugnar los esfuerzos ímprobos de los gobernadores, algunos de los cuales han formado una coalición para ayudarse entre ellos, ante el vacío de liderazgo en la cúpula federal y la situación alarmante en sus territorios. La labor de creación y desgaste del enemigo tan propia de Trump se realiza desde el púlpito de la Casa Blanca, a través de largas y confusas comparecencias diarias. Frente a las críticas por su inacción entre diciembre y febrero, el presidente fabrica una realidad alternativa y la emite a cualquier hora. Su batalla es la de la propaganda, en un año electoral completamente alterado por los múltiples efectos de la pandemia.
17-04-2020 | Fuente: as.com
"Jovic me ha dicho que sólo quiere triunfar en el Madrid"
Bojan Custic, entrenador personal del madridista, detalla en AS su plan de trabajo en la cuarentena: "Está muy bien, sólo necesita tener paciencia".
17-04-2020 | Fuente: as.com
Pedro Duque: "No creemos que la vacuna esté antes de 2021"
El ministro de Ciencia e Innovación confía que con los 30 ensayos que hay actualmente en España y con los demás que van a comenzar, exista un mayor avance.
17-04-2020 | Fuente: elpais.com
Cuando la realidad supera a la ciencia-ficción
Ray Bradbury, Isaac Asimov, J. G. Ballard, Ursula K. Le Guin, Philip K. Dick y Stanislaw Lem imaginaron un futuro de pandemias, distancia social y redefinición del ser humano. Seis expertos analizan sus predicciones