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Noticias de centroamerica

05-10-2017 | Fuente: abc.es
El cura que molesta a alcaldes y narcos
El mexicano Alejandro Solalinde era «un cura burgués», como él mismo se define. Miembro de El Yunque en su juventud, quiso ser jesuita pero sus dirigentes le disuadieron por ser «demasiado progresista». Gracias a los carmelitas comprendió que aquello era «una organización extremista» y tomó distancia. Pero «me gustaba comer bien, los buenos trajes?». Tardó mucho tiempo en encontrar su lugar en el mundo, «con los migrantes». A los 60 años lo dejó todo para fundar en Ixtepec el albergue Hermanos en el camino, a 30 metros de las vías del tren por donde pasa La Bestia. «Ahora el único objeto importante para mí es la cruz griega que llevo al cuello». Nominado al Premio Nobel de la Paz, han intentado asesinarle en varias ocasiones. Una noche un sicario le apuntó a la cabeza, pero una orden inesperada hizo que no le matara. Otra noche entraron al albergue el alcalde de Ixtepec y su séquito, armados de bidones de gasolina y dispuestos a quemarlo todo. «Me puse con los brazos en cruz delante y les pedí que me quemaran. El Espíritu Santo me habló claro: fue Él, fue la fe, lo que me dio la fuerza para resistir». Lo que más le duele no son las amenazas de las autoridades, sino la incomprensión de muchos hermanos sacerdotes y obispos. «Yo molesto porque hablo. ¿Tú te podrías quedar callada cuando siete mujeres son asesinadas al día en este país? Pues aquí nadie levanta la voz». Recuerda con nostalgia el documento de Aparecida. «Te caes de espaldas de la maravilla que es». Pero como mucho «algún obispo sacó un cuadernito para la pastoral. No se ha puesto en práctica». Un prelado de una diócesis pequeña le dijo: «No creas que no entendemos lo que nos pides, pero cuesta trabajo cambiar». El sacerdote recalca: «Cuando se entiende bien el mensaje de Cristo, se puede». María sabía que la iban a violar. Y no una, ni dos veces. «Aún así emprendí el camino hacia el norte, porque no quería que mis hijos se convirtieran en soldados de las maras». Viajaba con su pareja y sus dos hijos, de 10 y 8 años. En un momento del trayecto fueron interceptados por una banda y trasladados a una «casa de seguridad», nombre por el que se conocen las guaridas donde los narcos esconden a cientos de migrantes a los que secuestran cada día. «Nos pidieron el contacto de nuestros familiares para que pagaran un rescate. Mi madre les contó que era viuda y tenía otros tres hijos, no sabía de dónde sacar el dinero. A causa del dolor que le produjo no poder ayudarme le dio un infarto». El padre de Juan, la pareja de María, dijo que no podría reunir más de 1.000 dólares. «Como era poco dinero, me vendieron como prostituta y cada noche me violaban varios delante de Juan. No recuerdo sus caras, solo sus ojos despiadados. Para ellos no era más que un cuerpo». La primera ley para las mujeres centroamericanas que cruzan México para alcanzar el sueño americano es «sobrevivir a los abusos sexuales». La cumplen las siete de cada diez mujeres migrantes que soportan violaciones durante meses «por parte de las autoridades, de los narcos, e incluso de compañeros de viaje». Antes de partir se inyectan el Depo-Provera, un anticonceptivo de una sola hormona que dura 90 días y tiene un margen de error del 3 %. La llaman comúnmente la inyección anti-México y se vende en Honduras, Guatemala o El Salvador de forma libre por tres euros. Ana María se la inyectó, aunque también llevaba preservativos «para evitar enfermedades». Lo que nunca podría imaginarse era que sus mayores enemigos iban a ser sus compañeros migrantes, que abusaron de ella a golpe de machete. «Aún así quiero proseguir mi camino hacia Estados Unidos. Yo ya estoy arruinada. Pero si llego al norte y envío dinero a casa al menos mis hermanas podrán estudiar y llevar una vida decente. Ellas no se verán obligadas a partir». Lo cuenta casi como una autómata, sentada frente a Lucia Capuzzi, la periodista del diario Avvenire que tras conocer al padre Solalinde ha escrito un libro que Mensajero acaba de publicar en España con el título de Una vida en riesgo. «Anda, le han cambiado el nombre. El otro no me gustaba», reconoce el padre Solalinde en conversación con Alfa y Omega en la sede en Madrid de Amnistía Internacional. El título en italiano, donde se realizó la primera edición, rezaba: Los narcos me quieren muerto. Pero él no quiere darse importancia. Los verdaderos héroes de la historia son los migrantes. Otro negocio para los narcos En México desaparecen cada día 54 personas. Esta es la cifra oficial, pero el número es infinitamente mayor. «Todo el país es un fosario, pero nadie habla», afirma el padre Solalinde. Los migrantes son un negocio para los criminales de los cárteles. No tienen nombre. Nadie los echará de menos. El modus operandi para atrapar a los migrantes consiste en esperar a que La Bestia, el tren de mercancías que cruza México, esté abarrotado de ilegales. Los narcos paran al maquinista a punta de pistola con una frase común: «Plata o plomo». El conductor suele elegir no morir y llevarse un pico de dinero. Los llevan a granjas aisladas y allí se hace la selección: «Lo ancianos, inútiles, son asesinados». El resto se quedan como rehenes ?bajo la vigilancia de sádicos que les torturan? y piden a las familias hasta 7.000 dólares. La tragedia es que ese dinero, que suele dejar a las familias en la ruina y con deudas de por vida, no conduce a la libertad del rehén sino a su cesión a otra banda: «Son cuerpos para prostituir, para obligar a enfrentarse a tiros con bandas rivales o para destinar a trasplantes. Los traficantes de órganos llegan a pagar por un riñón o un hígado hasta 150.000 dólares», explica el sacerdote. De hecho, en los vertederos urbanos aparecen con frecuencia cuerpos sin ojos o pulmones. Solo en la región de Coahuila descubrieron en 2016 alrededor de 4.500 restos humanos. Sigue leyendo en Alfa y Omega.
11-09-2017 | Fuente: elpais.com
Fallece Hato Hasbún, un político salvadoreño clave
Participó en la guerrilla salvadoreña y jugó un papel fundamental en los acuerdos de paz del país centroamericano
10-09-2017 | Fuente: abc.es
Dreamers: «La decisión de Trump es una concesión a los racistas»
María Siaca se encuentra atrapada en una paradoja triste. Quienes fueron sus compañeros en la academia de la Policía de Nueva York podrían tener dentro de poco la orden de detenerla para su deportación. Esta joven de origen mexicano es una de los cerca de 800.000 jóvenes inmigrantes sin documentos que fueron regularizados durante la presidencia de Barack Obama a través del programa de Acción Deferida para Llegada de Niños (DACA, en sus siglas en inglés) y cuyo estatus migratorio ha sido puesto en cuestión recientemente por Donald Trump. Se les conoce como «dreamers» -soñadores-, y la mayoría son mexicanos y de países centroamericanos como El Salvador, Honduras o Guatemala. Vinieron en la infancia, siguiendo los pasos de otros familiares, que emigraron al vecino del Norte en busca de un futuro mejor. Muchos apenas recuerdan los barrios y los pueblos en los que pasaron sus primeros años. Es habitual que se encuentren más cómodos en inglés que en español. Gracias a DACA, María pudo regularizar su situación y buscar una vida digna, fuera de trabajos de segunda en negro y sin la amenaza de que cualquier traspiés legal o con la policía acabe en una deportación. Fue aceptada en la universidad para estudiar Criminología en CUNY, un centro público de Nueva York, y uno de los requisitos del programa de estudios es el paso por la academia de policía.«Fue una experiencia increíble», recuerda a ABC por teléfono desde Washington, donde con otros jóvenes activistas ha participado en una huelga de hambre para presionar a los legisladores sobre el futuro de DACA. Trump ha dado a los congresistas un plazo de seis meses para elaborar una solución para estos «dreamers». La que él defendió durante la campaña es su deportación masiva, como la del resto de cerca de once millones de inmigrantes indocumentados. «Me sentí muy agitada», reconoce María sobre el momento en el que se confirmaron los planes de Trump. «Pensar en empezar desde cero, buscar un plan B, que todos los logros y las oportunidades se terminen? Regresar a nuestro país también supone un conflicto, hay mucho rechazo a la vuelta, hasta nuestro español es diferente», cuenta. Moneda de cambio Isaac Montiel es otro «dreamer» activista en la defensa de DACA. Trabajaba limpiando un gimnasio y no se atrevía a presentarse a posibles ascensos por miedo a que miraran sus papeles. Se apuntó al proceso de regularización y acabó como supervisor en su trabajo, que después abandonó para ingresar en la universidad, donde estudia informática. Critica que el presidente de EE.UU. le utilice a él y al resto de «dreamers» como «moneda de cambio» dentro de una maniobra de «cálculo político» para contentar a sus bases en medio de fracasos legislativos. «No somos un número. Somos seres humanos afectados por esta decisión, con vidas y familias que dependen de ella». Isaac Montiel llegó a EE.UU. con 13 años Isaac cruzó la frontera a los 13 años, después de cuatro años sin ver a su madre, que había abandonado México tras ser incapaz de hacer frente a la hipoteca de su casa y perder todo. Lo hizo con «coyotes», los traficantes de personas en la frontera. Recuerda caminar horas por el desierto y después días de viaje en coche hasta encontrar a su madre. «Fue muy difícil. Lo único que me daba fuerza era volver a ver a mi mamá». Cada historia de llegada a EE.UU. da para una película. Algunas, como la de María, de suspense. Ella pasó a los siete años, por el aeropuerto, con los papeles de otra niña. No supo mentir a la policía de aduanas cuando le preguntaron el motivo del viaje. La respuesta obligada era que venía de turismo. «Pero se me olvidó y dije que venía a ver a mi mamá. Por alguna razón, me dejaron pasar», recuerda. Pura hipocresía Otro «dreamer», Sheridan Lagunas, ni siquiera recuerda su experiencia. Solo tenía un año cuando llegó a EE.UU. Prefiere hablar con este periódico en inglés, donde se siente más cómodo. A los 18 años, tras graduarse en el instituto, no sabía bien qué pasaría con su futuro. «Llegué a tener resentimiento hacia mi madre, a odiarla por haberme puesto en esta situación», explica. Sin documentos, las opciones de trabajo son limitadas y el acceso a la universidad era una quimera. Era el verano de 2012, cuando Obama presentó DACA -que simplemente difiere en el tiempo la deportación de los indocumentados y les da una residencia temporal- como decreto presidencial, tras ser incapaz de que el Congreso aprobara un regularización más ambiciosa de estos jóvenes. «Estuve todo el verano esperando que apareciera la web para solicitar el ingreso en DACA. Me pegaba los días apretando el botón de refrescar la página», recuerda. Sheridan Lagunas se expresa mejor en inglés que en españolAhora su futuro en el único país que conoce como propio -«es frustrante, esta ha sido mi casa durante más de veinte años»- es incierto. Considera que la decisión de Trump «es pura hipocresía. No tiene que ver con la economía o con políticas públicas. Es simplemente una concesión a los racistas que le votaron, a la América que piensa que el país es solo para un tipo de personas». Los tres comparten una preocupación honda. Pero, como otros muchos «dreamers», están dispuestos a pelear por su futuro. «Justicia es lo que queremos y lo que vamos a tener», sentencia María.
05-09-2017 | Fuente: elpais.com
Costa Rica y México chocan por la batuta de Concacaf
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04-09-2017 | Fuente: elpais.com
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02-09-2017 | Fuente: elpais.com
México se clasifica para el Mundial de Rusia 2018 tras vencer a Panamá
El Tri gana al equipo centroamericano (1-0) con un gol de Hirving Lozano y logra el pase al Mundial sin haber perdido un solo partido
30-08-2017 | Fuente: elpais.com
?México tiene que prepararse para una mayor llegada de refugiados de Centroamérica?
El Alto Comisionado de ACNUR pide mayor compromiso a México como país de llegada
30-08-2017 | Fuente: elpais.com
El Constitucional de Guatemala falla definitivamente en favor del magistrado Iván Velásquez
El presidente Jimmy Morales violó la Constitución al decretar la expulsión del responsable anticorrupción de la ONU en el país centroamericano sin el respaldo de sus ministros, según la decisión
24-08-2017 | Fuente: elpais.com
La masacre de 72 migrantes que conmovió a Centroamérica, impune siete años después
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23-08-2017 | Fuente: elpais.com
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