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22-07-2018 | Fuente: abc.es
Sergio Ramírez: «Espero que no se repita la historia de Nicaragua y las armas no se impongan a la sociedad civil»
Tanto la cuenta de Twitter como de Facebook del escritor S ergio Ramírez muestran la misma imagen: una ilustración de dos niños que, colgados de sendos globos, ascienden al cielo. La ilustración, de Otero, es un homenaje a los dos menores que perecieron el pasado 16 de junio en su casa de Managua durante un incendio presuntamente provocado por las fuerzas progubernamentales afines al presidente Daniel Ortega. En aquel incendio, producido en el marco de las protestas contra el gobierno, murieron seis miembros de la misma familia. Tres semanas antes, cuando recogió el premio Cervantes en Alcalá de Henares, Ramírez dedicó sus primeras palabras para recordar a las víctimas de las protestas que habían comenzado apenas cinco días antes en su país, Nicaragua. Se han cumplido ya tres meses de los enfrentamientos entre la oposición y las fuerzas gubernamentales y el número de muertos se acerca a los 400, mientras que los heridos asciende a casi 2.000. Desde que comenzó el conflicto el escritor nicaragüense se ha convertido en «portavoz» y «cronista» , en medios de comunciación y redes sociales, de esta tragedia. ¿Ese 23 de abril pensó que la situación derivaría en lo que es hoy: una represión armada contra la sociedad civil? Ortega está ensordecido por el éxito de la represión desmedida de sus fuerzas paramilitares No, me pareció una explosión de euforia contenida que iba a encontrar algún cauce de diálogo, sobre todo porque la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CNE) ya estaba actuando como mediadora y la sociedad civil se estaba movilizando. Uno tiende, ingenuamente, a pensar en el grado de civilización, y me he encontrado que aquí no hay ninguno. Este asunto ha ido hacia el salvajismo más espantoso que uno tiene en la memoria. El número de muertos, heridos, perseguidos.. se ha multiplicado. Los que protestan están siendo tratados como delicuentes.. Ha habido una gran degradación de la situación. Ayer mismo [durante la celebración del 39 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista] lo que hizo Ortega fue criminalizar a los obispos de la CEN, calificándolos de «golpistas», cuando ellos han sido los mediadores. Los está demonizando y echándoles la culpa, como si fueran los caudillos de una revuelta que quiere derrocarlo. El deterioro ha sido tan grande que si antes pensabamos que Ortega podía ser lo suficientemente razonable, y que aceptaría que su tiempo había terminado y que había que abrirse a una salida negociada, dando la oportunidad de formar un nuevo gobierno, esas esperanzas ya las he perdido. Ahora veo a alguien ensordecido por el éxito de la represión desmedida de sus fuerzas paramilitares. No veo salida por medio de un diálogo, sobre todo después de criminalizar a los obispos. Eso es cerrar las puertas al diálogo. Aunque el cardenal Brenes ha afirmado que continuará con la negociación porque lo considera su deber evangélico. Pero va a ser muy difícil. Usted cree incluso que detrás de esta criminalización de los obispos existe una estrategia planeada.. Creo que la intención de Ortega es apartar a los obispos del diálogo y buscar a un mediador más complaciente, que sería el SICA (Sistema de la Integración Centroamericana), que emitieron una resolución tibia hace dos semanas, en la reunión de presidentes en la República Dominicana, llamando al diálogo y pidiendo el cese de la violencia de ambas partes, como si hubiera dos partes armadas, y no las hay. Si fuera así, la situación ha cambiado porque en la votación de la OEA de esta semana, ellos votaron contra Ortega: Guatemala, Honduras, la República Dominicana, Costa Rica, Panamá.. excepto el Salvador, que se abstuvo. La posición internacional de Ortega es muy débil como para exigir que la CEN deje de mediar. Los obispos aquí son muy respetados por todos por el papel ejemplar que están desempeñando. El detonante de las protestas fue la reforma del Instituto de la Seguridad Social, pero realmente ya había un mar de fondo de malestar social contra el gobierno de Ortega.. Hoy ya nadie se acuerda de la reforma de la Seguridad Social, eso ha pasado a ser secundario, pero abrió la compuerta de unas aguas que se desbordaron. Había una cólera contenida por los desmanes del gobierno, los abusos, la corrupción, el autoritarismo, la ausencia de instituciones civiles.. La gente se levantó por la democracia. Usted luchó junto con Ortega contra la dictadura de Somoza, y formó parte de su primer gobierno como vicepresidente, del que luego se desmarcó. ¿Qué ha pasado para que en estas cuatro décadas Ortega haya pasado de libertador a dictador? Todo lo que la revolución significó, en 2006 ha desaparecido completamente, solo queda la postura retórica de ese discurso antiimperialista, antioligárquico La revolución no tuvo un líder único, y los verdaderos líderes, a los que la gente respetaba, como Carlos Fonseca, murieron. Tras ellos no había un liderazgo definido. El fenómeno de Ortega se fue formando poco a poco, gracias a maniobras, alianzas, por lo que resultó el dirigente electo para representar al gobierno de la revolución, quizá porque era el menos hábil y el menos carismático. Se buscaba a un líder que no hiciera ola frente a todas las luchas de poder que había. La transformación de Ortega como caudillo único se produce una vez que la revolución pierde el poder en 1990 frente a Violeta Barrios de Chamorro. El Frente Sandinista de entonces desaparece y se producen enfrentamientos internos entre los que queríamos la democracia y los que preferían la línea autoritaria, de la que Ortega se declara líder. Ahí comienza esta deriva que se consolida a través de pactos políticos. Y en 2006 ya empieza a concentrar en sus manos todo el poder, pero no en nombre de una idea o de un proyecto revolucionario, de un poder familiar y personal. Todo lo que la revolución significó, en 2006 ha desaparecido completamente, solo queda la postura retórica de ese discurso antiimperialista, antioligárquico.. que es solo un cascaron, por debajo está un gobierno que lo único que busca es la concentración de poder y alianzas contranatura, con grandes empresarios. Algo que se rompe, y por lo que en parte está aislado. También le aisló internacionalmente la victoria en las elecciones de 2016, consideras ilegítimas, en las que no participó la oposición y la abstención fue del 70%. Sí, porque Ortega gana las elecciones como las gana Kim Jong-il en Corea del Norte, con más del 70% del voto, pero a través de unos procesos electorales en los que la gente no va a votar porque sabe que el aparato electoral está controlado por el poder, nadie confía en él. Hubo una enorme abstención. Existen muchos paralelismos entre los gobiernos de Nicaragua y de Venezuela, que también sufrió cuatro meses de protestas el verano pasado, y sus últimos comicios no han sido reconocidos por la comunidad internacional.. El desempleo que se ha producido con esta crisis alcanza los 300.000 puestos de trabajo, se han fugado más de 500 millones de dólares del país Hay similitudes, pero también diferencias. El aparato de poder de Venezuela es muy distinto, y descansa sobre todo en un enorme Ejército parasitario, que dispone de enormes recursos. Por otro lado, descansa en una enorme producción petrolera que aunque está disminuida, siempre funciona. Aquí no existe ni el ejército clientelista que tiene Maduro, ni la producción petrolera. El Ejército nicaragüense se ha mantenido, hasta ahora, al margen de esta situación. La fuerza bruta la ha puesto Ortega en manos de la Policía y de los paramilitares. Por otro lado, Nicaragua tiene una economía muy pequeña, diez veces más pequeña que la de Costa Rica. El desempleo que se ha producido con esta crisis alcanza los 300.000 puestos de trabajo, se han fugado más de 500 millones de dólares del país, cuando las reservas netas no alcanzan más que los 2.000 millones de dólares. Estas no son las proporciones de la economía de Venezuela, por mucho que se encuentre en ruinas. De manera, que en ese sentido Ortega es mucho más frágil que Maduro. Se ha hablado de la existencia de reuniones de emisarios de EE.UU. con Ortega en las que se habría pactado un adelanto electoral a 2019, pacto del que al final se habría echado atrás el presidente nicaragüense.. Hay una cosa muy llamativa del discurso de Ortega durante la celebración del 39 aniversario del triundo de la Revolución Sandinista, en el que se dedicó a atacar a los obispos y no dijo nada de EE.UU., de la derrota que sufrió en la OEA, que lo aisla, ni del secretario general Almagro, que una de las reuniones dijo que él había pactado con Ortega el adelanto de las elecciones, y que este se había echado para atrás. Si Ortega ha discutido con la OEA, habría tenido que discutir también con EE.UU. este adelanto. De esto no ha hablado nada. A una militancia enardecida, fanática, que es la que le sigue, no le va a decir que le obligaron a afirmar que le forzaron a pactar unas elecciones anticipadas. En el momento que diga que hay que buscar una salida, adelantar las elecciones, todo ese tinglado se desarma. Ortega ha convencido a los más fánticos no solo de que se queda hasta 2021, sino que se queda para siempre. Uno de los lemas que se coreaba ayer es «Daniel se queda, Daniel se queda..», que es defensivo; muy parecido al de Somoza en 1979: «No te vas, te quedás; no te vas, te quedás». ¿Hay todavía posibilidad de alcanzar una solución pacífica después de tantos muertos? Tiene que haberla. Qué otra salida podría tener el país: ir con Ortega hasta 2021 y que se vuelvana producir unas selecciones fraudulentas, eso es imposible. La gente tiene un límite de resistencia que ya llegó a su fin. Si Ortega se quedó sin el apoyo de la sociedad civil, de los empresarios, de los obispos.. está en una situación de aislamiento. Él finge, falsifica las imágenes en televisión, de tener más respaldo del que realmente tiene, pero la verdad es que tanto políticamente como socialmente está aislado. La gente no va a dejar de resistir, buscará otras formas de presión; y estoy hablando de una resistencia cívica. Lo que menos quisiera es hablar de una guerra civil, porque no le conviene a Nicaragua. Hay que recordar que la guerra para quitar a Somoza costó 20.000 vidas, y la siguiente guerra civil del sandisnismo y contrarrevolucinarios costó otros 20.000 muertos. Era un país de 4 millones de habitants entonces, hoy somos seis. Somos un país pequeñito. Ojalá que la cuota que hemos tenido que pagar de sangre sea esta, y se logre una solución negociada a pesar de la sinrazón de Ortega. Rechazo que una guerra civil sea la solución. Siento que por primera vez tenemos la oportunidad como país de encontrar una salida cívica a una situación de conflicto frente a un gobierno dictatorial, que nos dé instituciones nuevas, firmes, transparentes; y no un nuevo caudillo militar triunfante de una guerra civil que vuelva a repetir la historia que hemos vivido siempre: aquí las armas siempre se han impuesto sobre la sociedad civil. ¿La comunidad internacional está haciendo lo suficiente para ayudar a Nicaragua? Cada vez está haciendo más. Hace un mes había más indiferencia. Lo ha demostrado la votación de la OEA, que apoyó, con 21 votos a favor, la exigencia de un adelanto electoral, mientras solo tres votaron en contra. Esta es una derrota muy fuerte. Si Ortega no cumple la resolución, de impulsar un verdadero proyecto de paz y que retire a los paramilitares, se le aplicaria la Carta Interamericana, que requiere de 24 votos. Ahora, creo que la Unión Europea, a parte de declaraciones de España o Alemania, siento que tiene que hacer mucho más porque tiene mucho prestigio en América Latina. Una declaración unánime señalando lo que está sucediendo en Nicaragua seria de gran importancia.
22-07-2018 | Fuente: abc.es
Así desmanteló Daniel Ortega las instituciones de Nicaragua hasta convertirse en dictador
Tiene las alas cortas y los colores brillantes. Al guardabarranco lo nombró ave nacional de Nicaragua Anastasio Somoza en 1971, una de las muchas ironías que presenta la grotesca repetición de la historia nicaragüense en este nuevo tumbo revolucionario. A las crías las tiran al barranco para que aprendan a volar «y así me lancé yo, nadie me dio preparación ninguna». No le entrenó la CIA ni le dio armas Cuba. Ni siquiera le adoctrinó ningún partido político. Hasta hace tres meses el comandante Guardabarranco se consideraba «un ciudadano modelo» que nunca se imaginó a sí mismo haciendo las cosas que hace hoy. Le ha tocado amenazar a la directora de un hospital para que atendiera a los heridos, defender las barricadas y encontrar casas de seguridad para su gente en la clandestinidad. Él mismo anida en las lomas y cambia de cama cada noche desde que el martes el gobierno de Daniel Ortega embistió con toda su fuerza paramilitar contra Monimbó, el último reducto rebelde de la emblemática Masaya que le diera la victoria al Frente Sandinista hace exactamente 39 años. Esta cría no lo vio, nació en 1990. Ortega es prácticamente todo lo que ha conocido como presidente en su vida adulta. Formaba parte de la Nicaragua complaciente que había aceptado el desmantelamiento de las instituciones a cambio de un modesto bienestar económico que convirtió al segundo país más pobre de Centroamerica en la tercera economía de mayor crecimiento en el continente, según las previsiones que hizo para este año el Banco Mundial. Le elogiaba el Fondo Monetario Internacional (FMI), aumentaba el turismo, las exportaciones y la inversión extranjera. Iberia planeaba vuelos directos entre Madrid y Managua. Era el país más seguro de Centroamérica, el narcotráfico pasaba de largo respetando pactos secretos, los salvadoreños pedían asilo político en sus fronteras. La figura del comandante de la revolución convertido en dictador era tolerada, «hasta la Iglesia miraba para otro lado», recuerda. De camino a recoger el Premio Cervantes de este año, el escritor Sergio Ramírez, que estaba junto a Ortega cuando triunfó la revolución y fue su vicepresidente en 1985, decía tener «la idea extravagante» de que una generación agota sus posibilidades de cambio, «pero llega un momento en que otra recupera esos ideales y los echa a andar de nuevo». Mostraba un cierto deje de nostalgia, porque a sus 75 años no pensaba que lo fuera a ver. A esta generación «colgada de internet» que sólo veía movilizarse con el fútbol la creía fruto del individualismo «que comenzó a comerse los sesos de la gente en los 90», cuando se derrumbó lo que se llamó el socialismo real «y pensar en los demás se quedó demodé». Sentía una juventud ausente, sin imaginar que sería como ese pájaro tropical que permanece quieto y silencioso antes de lanzarse sobre los insectos. Quién se iba a imaginar que les importaba la ecología. La chispa de la protesta El chispazo de la movilización fue un incendio casi bíblico que hizo arder la reserva de Indio Maíz y la leña seca de la revolución. «Así ocurren los milagros», suspira el escritor. En una semana de desidia gubernamental las llamas cruzaron tres ríos y carbonizaron 5.400 hectáreas del pulmón centroamericano. Costa Rica puso en la frontera 40 bomberos con diez vehículos, pero el gobierno nicaragüense los rechazó. Había planes de infraestructura para esas tierras. Ardía la sangre de los estudiantes y de los campesinos en las calles «porque lo que nos estaban quitando no era la tierra, sino el país». Hasta que un diluvio igual de bíblico puso fin al incendio de la reserva, pero no a la avaricia del gobierno. Las imágenes de la policía golpeando a los jubilados que reclamaron la bajada de sus pensiones puso en armas a esos estudiantes movilizados que, sin saberlo, llevaban dentro la semilla de la revolución. «Los sandinistas nos enseñaron», les da crédito Guardabarranco. Con su lente afilada, el pulitzer de fotografía Javier Bauluz les ha llamado «los nietos del sandinismo». Sus padres fueron los cachorros del Servicio Militar Patriótico que defendieron al país de la contra financiada por Reagan. Sus abuelos estuvieron del lado de Ortega, de 72 años, aunque no lucharon con él porque estaba refugiado en Costa Rica después de robar un banco. Volvió al país con el triunfo de la revolución. Como ahora, ellos pusieron los muertos y él se quedó con el poder. Ellos pueden dar fe de las diferencias entre esas dos revoluciones que se cruzan en la historia y en las redes sociales con portadas en blanco y negro de la época de Somoza, tan marcadamente similares y aun así, tan diferentes. «¡Este es peor que Somoza!», jura en la calle Julián Bander. «Ellos estaban mejor armados que la Guardia Nacional. Tenían rifles Galil, M16, FAL, AK-47.. ¡Hoy la lucha es desigual! Los pobres chavales andan con tirachinas y morteros caseros que llenan de pólvora y disparan a manos. ¡Son unos asesinos!». Cada injusticia ha sido una chispa que ha incendiado la hoguera de los agravios. En los últimos once años de gobierno, Ortega ha desmantelado las precarias instituciones para permitir la victoria con un 35% del voto, la reelección indefinida, el debilitamiento de otros partidos políticos, la captura del Consejo Electoral, el sometimiento de la Asamblea Nacional y del poder judicial. De ahí que el lema de la nueva revolución sea «Justicia y Democracia». La consolidación del poder con las bases se produjo a través de un férreo control estatal que requería militancia al Frente Sandinista para cualquier actividad y priorizaba la lealtad partidista a la titulación. «Por eso los gobiernos populistas tienden a ser tan ineficientes», explica Roberto Courtney, director ejecutivo de la fundación Ética y Transparencia, que trabaja en sistema electoral y gobernabilidad. No compran votos, «los alquilan», aclara. Cuando languideció la financiación venezolana tuvo que aplicar la austeridad para seguir manteniendo ese clientelismo político que aún aspira a robustecer para eternizarse en el poder. Previsiones económicas a pique Muchas cosas han cambiado en estos tres meses. Las previsiones económicas se han ido al garete. Nicaragua ya no es «la nueva Costa Rica» que celebraba en febrero la revista «Travel+Leisure». Ha roto la alianza con los empresarios, ha tiroteado las iglesias, ha formado un ejército paramilitar con el que sembrar el terror y ha secuestrado y torturado a jóvenes desarmados «que por supuesto fueron a esconderse bajo las sotanas de los curas», otorga. Ni todas las lágrimas de Nicaragua han podido apagar el incendio. En ese proceso se ha revelado como un sangriento dictador dispuesto a matar para mantener el poder. «Y una cosa es estar cómodo con un autócrata y otra con un asesino», reflexiona el director de Ética y Transparencia. Ortega ha perdido las alianzas sobre las que cimentó su status quo y la financiación para su populismo. El canto del guardabarranco al amanecer es hoy el de su ocaso.
20-07-2018 | Fuente: abc.es
Ayuno en Nicaragua en desagravio por la violencia represora
La población de Nicaragua respondió hoy a la invitación de los obispos para guardar un día de ayuno y recitar la oración de exorcismo a San Miguel Arcángel, en «desagravio por las profanaciones» de estos últimos meses «contra Dios» por la violencia desatada en el país. Las manifestaciones de protesta ?originalmente por razones económicas? contra el régimen autoritario sandinista se han saldado hasta el momento con 351 muertos, en su mayoría manifestantes abatidos por bala por policías y paramilitares. Los obispos instaron, «especialmente a los policías, militares y demás empleados públicos» que apoyan la violencia contra los nicaragüenses por orden del Gobierno, a reflexionar sobre la «grave y urgente» situación del país y a tomar las decisiones «que su conciencia les dicte y se comprometan a defender la vida, la verdad y la justicia». El llamamiento de la Conferencia Episcopal Nicaragüense (CEN), que preside el arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo Brenes, se produce tras un recrudecimiento de la «represión y la violencia por parte de los paramilitares progubernamentales hacia las personas que protestan cívicamente». La crisis sociopolítica que atraviesa Nicaragua, que comenzó el 18 de abril como consecuencia de unas controvertidas y fallidas reformas a la seguridad social por decisión del presidente, Daniel Ortega, es la más sangrienta desde la década de 1980 en la nación centroamericana. «Lamentamos profundamente tanta muerte, dolor y sufrimiento de nuestro pueblo. Heridos, enjuiciados injustamente, amenazados, intimidados y los ultrajes cometidos contra quienes permanecieron en lugares de protestas pacíficas. Denunciamos los secuestros y detenciones arbitrarias, de que está siendo objeto la población civil», señaló la CEN mediante un comunicado. Asimismo, los obispos nicaragüenses denunciaron los ataques que sufren miembros de la mesa del Diálogo Nacional opuestos al Gobierno, defensores de los derechos humanos y medios de comunicación independientes. Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denunció ayer hoy la existencia de una «campaña de estigmatización» contra la Iglesia católica en Nicaragua y respaldó su labor en el diálogo nacional ante las crecientes críticas del Gobierno, que considera «golpistas» a los obispos. «Hemos visto una campaña de estigmatización a los miembros de la Iglesia como actores imparciales en la conducción de la mesa de diálogo nacional», dijo a Efe el secretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrão. La Conferencia Episcopal de Nicaragua ha jugado un papel fundamental como mediadora en el diálogo nacional que busca poner fin a la violencia y que reúne al Ejecutivo y la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que aglutina al sector privado, la sociedad civil, estudiantes y campesinos. El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, calificó por su parte de «golpistas» a los obispos del país, y consideró que son cómplices de las fuerzas internas y de los grupos internacionales que, a su juicio, actúan en Nicaragua para derrocarlo. Ortega hizo esas acusaciones ante miles de sandinistas en una plaza de Managua y mientras conmemoraba el 39 aniversario de la revolución sandinista. El 7 de junio, la Conferencia Episcopal propuso a Ortega que adelantara a marzo de 2019 las elecciones fijadas para 2021.
20-07-2018 | Fuente: elpais.com
La ceremonia de inauguración de los Juegos Centroamericanos 2018, en imágenes
La edición XXII de los Juegos Centroamericanos y del Caribe reúne un número histórico de deportistas de 36 disciplinas. Colombia busca en las justas superar a Cuba, campeón en Veracruz-2014, y a México
19-07-2018 | Fuente: abc.es
Claves para entender la crisis de Nicaragua
Cuando se cumplen tres meses del inicio de las protestas en Nicaragua, que, de momento ha dejado 350 muertos y más de 1.800 heridos, según Human Rights Watch, la OEA exige a Daniel Ortega el adelanto de elecciones a 2019. El gobierno del matrimonio Ortega y Rosario Murillo (vicepresidenta), cuenta con el apoyo de las fuerzas policiales, las turbas paramilitares y las Juventudes Sandinistas, además de sus aliados socialistas: Cuba y Venezuela. Estas son las principales claves y fechas para entender el caos que sufre el país centroamericano. Inicio de las protestas: El 18 de abril estudiantes, jubilados y empresarios salieron a las calles contra la reforma del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), que el presidente Ortega aprobó unilateralmente, por la que aumentaba las contribuciones de trabajadores y empresarios e imponía una retención del 5% a los jubilados, con el objetivo de tapar los casos de corrupción multimillonarios. Al día siguiente, las protestas se extienden a otras ciudades y los antimotines reprimen a los estudiantes, donde mueren tres personas: Dos estudiantes y un policía. Esa misma jornada Ortega ordena el cierre de dos cadenas de televisión independientes y un canal de la Conferencia Episcopal. Marcha atrás de Ortega Después del inicio de las protestas, las calles siguen incendiadas. El 22 de abril Daniel Ortega anuncia la retirada de la reforma de la Seguridad Social que en una semana ya había provocado tres decenas de muertos. A pesar de la marcha atrás, aumenta la violencia y Ortega ordenó el despliegue del ejército en ciudades importantes como la capital, Managua. Un día después, el día del libro, el escritor Sergio Ramírez dedicó su premio Cervantes a «los nicaragüenses asesinados estos días por reclamar justicia». Fracaso de diálogo El 18 de mayo, cuando se cumplía un mes del inicio de las protestas, comienza la primera jornada de diálogo con una tregua de 72 horas, que no se cumple y continúa la violencia, por lo que se suspenden las conversaciones. El papel de la Iglesia es clave en las negociaciones, ya que actúa de mediadora y testigo en la mesa de diálogo, sobre todo, el monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, que se han convertido en símbolos de la protesta nacional y en defensores de los jóvenes que resisten en las calles. Propuesta a Estados Unidos El mes de junio se inicia con un giro, Ortega ofrece una propuesta a Estados Unidos para adelantar las elecciones de 2021, para solucionar la crisis. Pero las protestas siguen en las calles: La patronal convoca una huelga para presionar a Ortega y que ponga fin a la violencia en las calles. El 15 de junio se vuelve al diálogo y tanto oposición como gobierno deciden invitar a mediadores internacionales para investigar las muertes violentas, pero la violencia continúa y seis miembros de una familia muren calcinados en su casa tras un ataque de grupos parapoliciales, según los testigos. Dos meses del inicio de la crisis, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos pone de manifiesto que la situación en Nicaragua «bien podría merecer» una investigación internacional. Continua la violencia en julio El 7 de julio la Asociación Nicaragüense por los Derechos Humanos recoge la cifra de 351 muertos, después de que los enfrentamientos en Jintope y en Diriambia dejasen 21 víctimas mortales. También la Conferencia Episcopal sufre ataques violentos, como el que padeció el cardenal Leopoldo Brenes, y como consecuencia se suspende el diálogo. Las manifestaciones continúan y piden la dimisión de Ortega, además de otro paro nacional, mientras los sandinistas recrean el repliegue táctico de fuerza de época de Somoza a través de una caravana entre Managua y Masaya. Presión internacional Estados Unidos, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y trece países latinoamericanos exigen el fin de la violencia policial. Daniel Ortega hace oídos sordos y un día después, el 17 de julio, más de 1.500 efectivos del ejército, de la policía y parapoliciales asedian la ciudad de Masaya, último bastión contra Ortega. El 18 de julio la OEA se reunió en sesión permanente y aprobó por 21 votos a favor y tres en contra, entre ellos la propia Nicaragua, Venezuela y San Vicente y las Granadinas, y con la ausencia de Bolivia, que se levantó de la sesión, el adelanto de las elecciones en el país centroamericano a 2019.
18-07-2018 | Fuente: elpais.com
Declaración urgente por Nicaragua
Intelectuales, activistas sociales y académicos difunden una carta en la que manifiestan su rechazo a la represión y la violación de los derechos humanos en el país centroamericano
18-07-2018 | Fuente: abc.es
Al menos cuatro muertos en nuevos disturbios en Nicaragua
La Asociación Nicaragüense Por Derechos Humanos (ANPDH) ha asegurado este pasado martes que al menos cuatro personas, entre ellas tres civiles y un agente de Policía, han perdido la vida en una nueva jornada de enfrentamientos en la ciudad nicaragüense de Masaya. Álvaro Leiva, secretario de la ANPDH, ha declarado que el oficial de la Policía Nacional Kevin Javier Rivera ha fallecido en el barrio de Monimbó tras recibir un disparo en la cabeza, según ha recogido el diario local 'La Prensa'. Algunos de los heridos aún no han podido ser trasladados a los centros improvisados y temen que les lleven al hospital Humberto Alvarado, ya que es el centro al que son trasladados los agentes de Policía heridos. «No pudimos llevar a los muchachos heridos. Está complicada la ruta de emergencia. Hay varios que han recibido disparos, porque están disparando a cualquier parte sin importar los niños y ancianos», ha señalado un ciudadano, según ha recogido 'La Prensa'. «La situación está muy difícil en Monimbó. Hay varios heridos, pueden fallecer desangrados. Que nos ayuden por favor», ha aseverado. Las fuerzas policiales y paramilitares a favor del Gobierno del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, continúan desde la mañana de este pasado martes en el barrio de Monimbó. Mientras, la población se esconde de los ataques en sus hogares. Por su parte, el obispo auxiliar de la Diócesis de Managua, Silvio Báez, ha denunciado el ataque y ha asegurado que la Comisión de Verificación y Seguridad están solicitando el ingreso a la zona. El arzobispo de Managua, el cardenal Leopoldo Brenes también ha llamado a la población a resguardarse en sus hogares o en lugares seguros para evitar más muertos. Más tres meses de enfrentamientos entre partidarios de Ortega y manifestantes que piden su dimisión han dejado tras de sí más de 300 muertos, de acuerdo con grupos de derechos humanos, sumiendo al país centroamericano en su mayor crisis política desde el triunfo de la revolución sandinista hace cuatro décadas.
17-07-2018 | Fuente: elpais.com
Aumenta la presión internacional contra Ortega por la represión en Nicaragua
Estados Unidos, el secretario general de la ONU y 12 países latinoamericanos, entre ellos México, exigen el fin de la violencia policial en el país centroamericano
17-07-2018 | Fuente: abc.es
Denuncian el uso de armas de guerra en Nicaragua para reprimir las protestas contra Ortega
La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) exigió al presidente Daniel Ortega que retome el Diálogo Nacional para solucionar la grave crisis que atraviesa el país tras la ejecución de la Operación Limpieza el fin de semana. «Es necesario entrar en diálogo para evitar muertes», insistió el cardenal Leopoldo Brenes, presidente de la CEN, después de que fallecieran quince personas durante el desarrollo de la misión que llevó a cabo el Gobierno centroamericano para eliminar las barricadas y bloqueos que habían instalado los ciudadanos por las calles del país para protegerse de las turbas orteguistas. Sin embargo, un total de once civiles, entre ellos dos menores, y cuatro policías han fallecido en la ciudad de Masaya como consecuencia de los diversos enfrentamientos durante el desarrollo de la operación, de acuerdo con la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos. «Que se cambie de método, no es la violencia la forma más adecuada», urgió Brenes. Asimismo, la CEN pidió a «policías, paramilitares y demás empleados públicos» a reflexionar sobre la grave crisis que sufre el país con cerca de 370 fallecidos en casi tres meses. Especialmente, los obispos expresaron su preocupación ante el recrudecimiento de la represión que ejercen los grupos «paramilitares progurbenamentales» contra las personas que se manifiestan de manera pacífica. «Nos hemos visto en la urgencia de asistir a los lugares de conflictos para defender la vida de los indefensos, llevar el consuelo a las víctimas y mediar a fin de lograr una salida pacífica a la situación», de acuerdo con un comunicado de la CEN. La recurrente utilización de las llamadas «fuerzas combinadas», conformada por policías y grupos paramilitares fieles a la causa sandinista encabezada por el presidente Ortega, ha elevado en las últimas semanas la violencia que sufre la oposición nicaragüense -estudiantes, empresarios y organizaciones civiles- desde el 18 de abril, fecha en la que comenzaron las protestas contra el Gobierno después de haber intentado implementar un severo recorte a las pensiones de los jubilados. Ante la continúa represión que el Ejecutivo ha ejercido para acallar las manifestaciones, miles de nicaragüenses han salido a las calles para exigir el adelanto de elecciones para sacar a Ortega del poder. Pero obstinado en su empeño por cesar toda resistencia a su régimen, el sandinista está recurriendo a estos grupos que emplean armamento de alto calibre -rifles automáticos y fusiles francotiradores- para realizar redadas y ataques contra todo elemento contrario al Gobierno. Así, el diario «La Prensa» volvió a mostrar imágenes de paramilitares portando estas armas de guerra, que según el periódico han sido utilizadas contra estudiantes que protestaban desde las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de Managua. Las imágenes, en ese sentido, contradicen una vez más las declaraciones realizadas la semana pasada por el Ejército del país en el que la institución rechaza estar involucrada en alguna manera en las actividades de mantenimiento del orden público. De acuerdo con expertos de Seguridad consultados por «La Prensa», el Ejército de Nicaragua es el único que tiene este tipo de armas -fusiles AK-47 o M16- en su inventario. Se trata de uso exclusivamente militar a las que la policía del país no tiene acceso. Mientras tanto, la Organización de Estados Americanos anunció que celebrará hoy martes una nueva sesión para abordar la crisis en Nicaragua. Se trata de la tercera reunión desde que la semana pasada la Comisión Interamericana de Derechos Humanos -organismo que pertenece a la OEA- publicó un informe en que hacía hincapié en el recrudecimiento de la violencia por parte del Gobierno de Ortega. A su vez, la Unión Europea calificó de «deplorables» los violentos ataques que han ocurrido durante el fin de semana en el país centroamericano.
16-07-2018 | Fuente: abc.es
Al menos 10 fallecidos en enfrentamientos civiles en Nicaragua en una nueva jornada de protestas
La Asociación Nicaragüense Por Derechos Humanos (ANPDH) ha asegurado este domingo que al menos 10 personas han perdido la vida a manos de agentes de Policía y paramilitares a favor del Gobienrno del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en una nueva jornada de protestas contra su gestión enmarcadas por la violencia. Álvaro Leiva, secretario de la ANPDH, ha declarado ante una televisión local que los fallecidos perdieron la vida en una serie de ataques por parte fuerzas gubernamentales a la comunidad de Monimbó y la cercana ciudad de Masaya, que estaban bajo asedio desde primera hora del domingo. «Estamos hablando de más de 10 fallecidos en este momento», ha afirmado Leiva. «Es muy importante que el derramamiento de sangre que hoy se está dando en el barrio Monimbó y en la ciudad de Masaya está siendo reforzado todavía por 22 camionetas de fuerzas combinadas que están ingresando», ha añadido, advirtiendo que esa medida podría aumentar la tensión en la zona. Más tres meses de enfrentamientos entre partidarios de Ortega y manifestantes que piden su dimisión han dejado tras de sí más de 300 muertos, de acuerdo con grupos de derechos humanos, sumiendo al país centroamericano en su mayor crisis política desde el triunfo de la revolución sandinista hace cuatro décadas. Este mismo sábado, obispos católicos negociaron la liberación de docenas de estudiantes nicaragüenses que tuvieron que pasar una angustiosa noche dentro de una iglesia en Managua bajo asedio de grupos armados progubernamentales, en el que perdió la vida al menos un joven, de acuerdo a un grupo de derechos civiles. Tras conocerse lo sucedido en Monimbó y Masaya, a unos 27 kilómetros de la capital Managua, miembros del movimiento de estudiantes que pide la salida de Ortega del poder convocaron una nueva manifestación en apoyo de los jóvenes atrapados.