Infortelecom

Noticias de cdu

28-05-2017 | Fuente: abc.es
Merkel advierte que los tiempos en los que Europa se podía fiar del resto del mundo «están llegando a su fin»
La canciller de Alemania, Angela Merkel, ha reivindicado la unidad de Europa en sus primeras declaraciones al término de la cumbre del G-7, que ha puesto de manifiesto las diferencias con Estados Unidos, y puesto punto y final, según sus palabras, a los días de confianza plena en las relaciones bilaterales. «Los tiempos en los que nos podíamos fiar completamente de los otros están llegando a su fin, por lo que he visto los últimos días», ha declarado la presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU) en un acto junto con Horst Seehofer, líder de su partido hermanado, la Unión Cristianosocial (CSU), en Múnich. «Y por ello solo puedo decir que nosotros, los europeos, debemos ser los dueños de nuestro propio destino», ha añadido al día siguiente de la cumbre del G7 en Taormina (Italia). «Naturalmente» que esto se hace manteniendo una relación de amistad con Estados Unidos y Reino Unido y con los vecinos como Rusia y otros países», indicó la mandataria. «Sin embargo, debemos saber que debemos luchar nosotros mismos por nuestro futuro y nuestro destino como europeos», agregó.
15-05-2017 | Fuente: abc.es
Merkel: «Quizá sea Alemania la que deba aprender de Francia»
A Merkel le ha sido difícil dar inicio a la rueda de prensa de valoración de los resultados obtenidos ayer por su partido, la CDU, en las elecciones regionales de Renania-Norte Westfalia (RNW). No había forma de poner fin a los aplausos. Cuando finalmente lo ha conseguido, ha tomado la palabra evitando el triunfalismo, elevando la mirada al largo plazo y desde la más absoluta humildad. En su opinión, la clave del magnífico éxito no ha sido otra que huir de los titulares y «centrarnos en la educación, las infraestructuras y la seguridad, que es lo que de verdad le importa a la gente». Merkel se siente respaldada en su política de refugiados gracias a los tres últimos triunfos en elecciones regionales, pero ha dejado que sea el nuevo presidente de RNW el que se anote el tanto. «Había dos caminos: cerrar las fronteras y traspasar el problema a los vecinos o reforzar las fronteras exteriores de la UE y llegar a acuerdos como el cerrado con Turquía. Sencillamente, tomamos la decisión correcta», ha explicado Armin Laschet. Igualmente modesta, o quizá más centrada en no cometer errores hasta el 24 de septiembre que en lanzar por adelantado propuestas arriesgadas, Merkel ha dado un paso atrás en política europea para dejar el estrellato a Emmanuel Macron. «Quizá sea Alemania la que tenga que aprender de Francia», ha respondido al periodista que le preguntaba qué reformas aconsejará esta tarde al nuevo presidente de Francia. «Macron ha sido elegido por los franceses, les ha transmitido su optimismo y les ha presentado buenas iniciativas, por lo que mi primer objetivo es escucharle, escuchar sus prioridades y ver en qué podemos trabajar juntos», ha dicho la canciller alemana, «soy la última persona indicada para decirle lo que tiene que hacer, que me diga en qué podemos trabajar juntos, tiene toda mi confianza y me centraré en lo que sí podemos hacer juntos, no en lo que no», ha dicho sobre la cita de esta tarde, sugiriendo que está abierta a acuerdos sobre digitalización y cualificación de trabajadores jóvenes que ayuden a Francia a poner coto al problema del desempleo. Ese mismo tema es el en el que piensa centrar sus esfuerzos en esta última fase del año electoral. En un país con pleno empleo técnico puede sonar paradójico, pero Merkel sigue pensando a largo plazo y considera que tomará delantera en las generales de septiembre el partido que logre presentar a los ciudadanos «propuestas de empleo para la era de la digitalización, soluciones para los retos que afronta la educación, las ayudas adecuadas para la necesaria innovación y las garantías de justicia en el nuevo mapa laboral que irá cobrando forma». También ha aludido a esa nueva justicia en el ámbito laboral el candidato socialdemócrata a las generales alemanas, Martin Schulz, que ha hablado de un «camino pedregoso» hasta la votación del 24 de septiembre y ha identificado al Partido Socialdemócrata (SPD) como la formación que puede dar esa orientación social al futuro alemán y europeo. Pero su compungido lenguaje corporal contradecía esa confianza y no ha sido capaz de responder a la pregunta sobre quién sustituirá en la vicepresidencia del SPD a Hannelore Kraft, que inmediatamente después de la estrepitosa derrota en NRW presentó anoche su dimisión. Apenas fue formulada esta pregunta, los miembros de la directiva del SPD que había subido al escenario para respaldar a Schulz en las declaraciones de valoración del resultado electoral comenzaron, no sin cierta comicidad, a cuchichear entre ellos y a lanzarse miradas de preocupación, lo que denota que el SPD debe afrontar ahora un nuevo e inesperado obstáculo. Aunque para cómica, la comparecencia de los políticos de Alternativa para Alemania (AfdD), Frauke Petry y Marcus Pretzell. Ambos son pareja en la vida íntima y Petry no dudó en hacer públicamente carantoñas de consolación a su chico anoche, cuando resultaba ya evidente que, aunque el partido anti europeo y xenófobo conseguía por la mínima entrar en el parlamento regional, el resultado era mucho inferior a lo esperado. Pretzell considera que ese mal resultado se debe al «nuevo rumbo» que ha tomado AfD, que en su último congreso defenestró a Petry y la sacó de la directiva. Petry, por su parte, cree que la clave de la derrota es que la CDU de Merkel les está robando ideas. «Todavía estoy esperando una carta de agradecimiento de Laschet», dijo con ironía sobre el vencedor, a quien está pensando si demanda por plagio por hacerse con propuestas que le se le ocurrieron a ella antes. No consta que la CDU vaya a tomar prestadas ideas de AfD en la elaboración de su programa electoral, que comenzará a elaborarse oficialmente a principios de julio. Con la pataleta de la extrema derecha y el descoloque de los socialdemócratas, se diría que Merkel no tiene que hacer nada más que no hacer nada, no cometer ningún error desde hoy hasta el 24 de septiembre, para hacerse con una siguiente legislatura.
15-05-2017 | Fuente: abc.es
Merkel y Macron perfilan hoy la Europa del siglo XXI
Merkel recibe esta tarde a Emmanuel Macron en la Cancilléria de Berlín, solo un día después de que haya tomado posesión del cargo, y en principio todo serán facilidades. Ambos están profundamente de acuerdo en la necesidad de una «Europa fuerte» y hoy comenzarán a consensuar los pasos políticos concretos hacia esa Europa fuerte. La canciller alemana quiere dar facilidades a Macron, cederle espacio que le permita afrontar las próximas legislativas y aportar estabilidad al conjunto en plenos escenario Brexit. Fuentes del gobierno alemán han reconocido que Merkel planteará incluso la posibilidad de un programa conjunto de inversiones que ayude a reactivar el empleo en Francia, todo un paso hacia el gasto sin precedentes en el liderazgo europeo de la cristianodemócrata y sin duda un impulso adicional para que la reforma laboral que ha prometido Macron empiece con buen pie. También habrá buenas palabras alemanas sobre integración política europea, sobre la creación, por ejemplo, de un ministro de Finanzas europeo, pero Merkel será inflexible en un punto, no hay motivos para cambiar el pacto de estabilidad y el objetivo seguirá siendo que Francia logre reducir su déficit público hasta el límite del 3%. El gobierno alemán apoyará a Macron, pero no está dispuesto por ahora a abordar cambios en los Tratados. El nuevo presidente francés acude a Berlín sabiendo que su éxito es ahora clave para la estabilidad del conjunto europeo. Europa «se refundará y se relanzará» porque «nos protege y nos permite proyectar en el mundo nuestros valores», ha dicho en el discurso de investidura, marcando el camino por la vía de «una Europa más eficaz, más democrática, más política», que constituye «un instrumento de la potencia y de la soberanía» de Francia. La pregunta es cuánto más política permitirán los alemanes que sea Europa. Fuentes de la Embajada francesa en Berlín admiten que a Macron le han sorprendido algunas de las críticas vertidas los últimos días por políticos alemanes sobre su programa europeo. Apenas ganó las elecciones surgieron alarmas contra la posibilidad de que impulse los eurobonos, por ejemplo, y su asesora en materia europea y persona clave en las relaciones franco-alemanas de los próximos años, Sylvie Goulard, se ha visto en la obligación de salir al paso de esas críticas este fin de semana y pedir públicamente que «no se critique a Emmanuel Macron por puntos que no aparecen en su programa electoral». «Él no ha hablado en ningún momento en la campaña electoral sobre eurobonos», ha tranquilizado, reiterando el mensaje que el equipo de Macron ha hecho llegar a Berlín durante los contactos preparatorios para la reunión de esta tarde. Los temores no son exactamente gratuitos y surgen porque en el discurso que Macron pronunció todavía como candidato a principios de enero en la Universidad Humboldt de Berlín, mencionó dos puntos que traspasan la línea roja alemana. Uno de ellos era la posible emisión de deuda conjunta como un instrumento futuro de inversiones y que concretó en palabras como «una capacidad conjunta de endeudamiento que refuerce la capacidad defensiva de Europa». También propuso a principios de año un presupuesto común europeo que podría alimentarse de dos fuentes, la mencionada «capacidad de pedir prestado» y los denominados «recursos propios», aunque ninguno de estos puntos aparecieron después en el programa electoral de la «República en marcha». Lo que posteriormente ha precisado el equipo de Macron sobre estas ideas es que «la prioridad es un presupuesto común para la zona euro que podría cimentarse sobre diferentes formas de financiación». Hasta ayer domingo era una posibilidad que Merkel fuese reemplazada en la Cancillería de Berlín el próximo otoño por el socialdemócrata Martin Schulz, a favor de los eurobonos y de un gobierno europeo común, pero los resultados de las elecciones regionales en Renania del Norte Westfalia han alejado esa premisa de la realidad y todo apunta a que Macron tendrá que ponerse de acuerdo con Merkel. En los círculos cristianodemócratas no se descarta, por otra 0parte, que una Merkel ya en su cuarta legislatura y sin ambiciones de reelección en un quinto mandato, pudiese mover esas líneas rojas alemanas y volverse más europeísta incluso que hasta ahora. En la CDU se manejan informes que afirman que un 46% de los alemanes están a favor de la creación de un Ministerio de Finanzas Europeo y solamente el 45% en contra. Dos tercios de los encuestados en Alemania desean que Merkel imponga una dura barrera a la cesión de más competencias en su negociación con Macron, pero la resistencia en menor cuando se les pregunta por puntos concretos. La posibilidad de una emisión de deuda conjunta, por ejemplo, es aceptada por el 51% y rechazada por el 44%, porcentajes aceptables para gobiernos que tradicionalmente han avanzado en la integración europea más o menos un paso por delante de la opinión ciudadana.
14-05-2017 | Fuente: abc.es
La CDU de Merkel gana las elecciones en Renania del Norte-Westfalia, según un sondeo
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller alemana, Angela Merkel, se impuso de nuevo en unas elecciones regionales, las terceras en serie, al lograr un 34,5 % en el «Land» de Renania del Norte-Westfalia, según un sondeo de la televisión pública ZDF al cierre de los colegios. El Partido Socialdemócrata (SPD), hasta ahora fuerza dominante en ese estado federado, obtuvo 30,5%, mientras que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) entrará por primera vez en esa cámara regional, al conseguir un 7,5 % de respaldo. El Partido Liberal (FDP), bisagra tradicional en el esquema parlamentario alemán, conquistó un 12% de los sufragios y releva así como tercera fuerza a Los Verdes, actuales socios de Gobierno del SPD en el «Land», que sufrieron una fuerte caída y quedan en el 6 por ciento. Los comicios de ese «Land», el más poblado de Alemania, eran el tercer y último test en las urnas antes de las generales del 24 de septiembre, en las que Merkel buscará su reelección, con el líder socialdemócrata Martin Schulz como principal rival. Los datos, de confirmarse, supondrían un fuerte revés para el aspirante socialdemócrata a la Cancillería, quien fue designado a principios de año como hipotético rival a la medida de Merkel, pero que desde entonces ha tenido que ver cómo su partido iba de derrota en derrota, esta vez en uno de sus bastiones tradicionales. Las dos anteriores regionales de este año, en los estados federados del Sarre (oeste del país), en marzo, y en Schleswig-Holstein (norte), el anterior domingo, se saldaron con rotundas victorias para la CDU de Merkel. Con ello empezó a desvanecerse el llamado «efecto Schulz», el empuje atribuido por los sondeos al SPD desde que el expresidente del Parlamento Europeo fue designado candidato del partido, el pasado enero. Entre febrero y marzo, el SPD había remontado posiciones de forma espectacular en cuanto a intención de voto, hasta llegar a situarse al mismo nivel o incluso superar a las filas conservadoras de la canciller. Pero ese ímpetu decayó tras las primeras derrotas regionales y actualmente la CDU ha recuperado su posición de dominio en los sondeos frente al SPD, su socio en la gran coalición de Berlín. Un sondeo difundido hoy por el dominical del popular diario «Bild» situó a la CDU en un 37% de la intención de voto de cara a las generales, diez puntos por encima del SPD.
14-05-2017 | Fuente: elpais.com
La CDU gana las elecciones de Renania del Norte-Westfalia, según los sondeos
Los resultados reflejan la fortaleza de Merkel con vistas a las elecciones generales de septiembre
13-05-2017 | Fuente: abc.es
Los sondeos auguran una victoria de Merkel en el bastión del SPD
El domingo puede darse un paso de gigante hacia el colapso de la socialdemocracia europea si, como sugieren ya las encuestas, el SPD pierde ante la CDU en Renania del Norte-Westfalia, el principal poder territorial que tiene. El SPD que afrontaba la primavera electoral con optimismo, ha naufragado estrepitosamente en el Sarre en marzo y en Schleswig Holstein el domingo pasado y cedido ambas plazas a la CDU. Si pierde el SPD en este estado se plantearía la inminencia del fracaso de Martin Schulz como candidato a la cancillería. Y eso a cuatro meses de las elecciones federales del 24 de septiembre. El drama estaría servido. Tras las catástrofes de los socialistas en Holanda y Francia, partidos fundamentales del sistema, cuyos resultados en las pasadas elecciones cayeron hasta cifras de un dígito, anunciado como está el naufragio de Corbyn con los laboristas en las elecciones de junio en el Reino Unido y en crisis profunda el PSOE, podría llegar el turno del padre de todos los partidos obreros socialdemócratas europeos, el SPD. Hannelore Kraft es la presidenta del Estado de Renania Westfalia, el más rico, poblado y poderoso de Alemania. Y nadie dudaba hace unos meses de que lo seguiría siendo porque el candidato de la CDU, Armin Laschet, parecía poco rival para ella. A las elecciones en este estado federado las llaman coloquialmente las «pequeñas federales», (kleine Bundeswahl) porque son con diferencia las más significativas. La presidenta Kraft es una líder socialdemócrata enérgica que gobierna con solidez, en contraste con la debilidad del SPD en la política federal. Gobernó bien en crisis y también ahora que la economía alemana vuelve a sus plenos poderes, con un récord de exportación tras otro, en los que Renania Westfalia juega un papel capital. Hace dos meses nadie dudaba de que Kraft renovaría el mandato. Y de que esa sería la señal para el retorno de la socialdemocracia al poder en Berlín. Martin Schulz con ayuda de Kraft iba a acabar con la era Merkel y abrir una nueva de izquierdas. Angela Merkel llegaba a una primavera electoral de 2017 en principio muy complicada después de un año en que se había tambaleado por los efectos de la crisis de los refugiados. Y el SPD contaba ya con su carta ganadora que era Schulz. El expresidente del Parlamento Europeo había decidido dar el paso de volver a la política nacional y de golpe se convirtió en la gran esperanza. Los sondeos le otorgaban cifras de aprobación que no se veían desde Gerhard Schröder. Nuevas esperanzas Y, de repente, se comenzó a correr la voz de que volvía el SPD por fin y que el viejo partido de Willy Brandt y Helmut Schmidt sería el encargado de desmentir la agonía de la socialdemocracia en el continente. Así, en enero los socialdemócratas alemanes vivían experiencias desconocidas en esta generación. A las sedes del viejo partido SPD con sus más de 150 años de liderazgo de la socialdemocracia europea entraba gente joven a inscribirse como miembros. Todo era inaudito a principios de año en el SPD. Llegaban jóvenes y volvían los viejos a las reuniones, muchos tras ausencias de lustros. En la cuenca del Ruhr, donde los cambios industriales y la inmigración y sus problemas tanta desesperanza ha creado, el SPD volvía a verse capaz de ganar. Se respiraba un optimismo que no se recordaba ya, de antes de las tres legislaturas de Angela Merkel. Aunque el SPD lleva dos legislaturas gobernando en Berlín en una gran coalición con Merkel, los socialdemócratas alemanes asumen esta labor cada vez más como un deber patriótico no deseado, molesto y dañino para el partido. Todos los beneficios de una gran coalición van al partido de la canciller, muchos de los costes de la tarea de gobierno recaen en el SPD. Así las cosas, en enero había entusiasmo en el SPD y por primera vez en muchos años en las encuestas una mayoría de los encuestados llegó a preferir una cancillería de SPD a la de Merkel. Hoy una encuesta del Instituto Allensbach da unos resultados demoledores para Schulz que se ha hundido en expectativa de voto y preferencia a escala estatal. Hoy la preferencia suma 63 puntos para Merkel y 42 para Schulz. Y en un voto directo Merkel recibiría el 49% y Schulz el 36%. El SPD vuelve a estar en un sondeo federal en el 37% y el SPD en 27%. Mañana a las 18.00 horas se sabrá si el SPD ha logrado estabilizarse a última hora o si, como en las dos elecciones anteriores, lanza el mensaje de que Martin Schulz no es un líder ganador sino ya un lastre insoportable.
09-05-2017 | Fuente: abc.es
Berlín pide basar el eje franco-alemán en la austeridad
La elección de Emmanuel Macron ha sido celebrada en Alemania probablemente más que en Francia. Entre los franceses había parte que votó a su favor, parte que votó en su contra y otra parte que le votó solo para que no venciera su rival. En Alemania había consenso absoluto entre políticos y los medios en un apoyo fervoroso a Macron que no admitía fisuras. Elogiaron sin límites al candidato Macron y lo celebraron como el liberador de la pesadilla de una llegada al poder de Marine Le Pen. Hay muchos campos en los que Berlín espera que un eje franco-alemán renovado y con pujanza podría llevar a superar problemas enquistados en estos pasados años. La debilidad de Francia ha sido cada vez mayor, la fuerza de Alemania y su peso económico también y el desequilibrio resultante había desfigurado el eje. Merkel ha entrado en una serie de éxitos electorales que, de confirmarse este domingo en Renania Westfalia, la sitúan en puertas de su cuarta victoria consecutiva. Pero pasados los brindis y las hiperbólicas expresiones de alivio ya se han abierto paso expresiones más serias sobre la realidad del eje franco-alemán. Aunque sincera, la alegría por esta elección y por acabar con un capítulo agotado por su debilidad como fue la presidencia de Hollande, la ortodoxia avisa contra un presidente francés que a la vista de las inmensas dificultades que tendrá en el interior, intente compensarlo con soluciones imaginativas que vayan en contra de la ortodoxia presupuestaria. Lo que necesita Francia, dicen en Berlín, son reformas. Muchas reformas. Eurobonos Comenzó el comisario europeo para el presupuesto, el alemán Günther Öttinger, que descalificó abiertamente las intenciones de Macron de reformar el control europeo de las finanzas de los 27 con un superministro de Finanzas. «Los mecanismos de control presupuestario de la Comisión Europea son suficientes», dijo y añadió «no hay motivos para cambiar esta arquitectura». Pero donde salieron en tromba los miembros de la CDU y su hermana bávara la CSU es con la intención de Macron de introducir un mecanismo de eurobonos para la garantía de la deuda. El secretario de Estado de Hacienda, Jens Spahn de la CDU se manifestó radicalmente en contra y le recordó a Macron que «ni la zona euro ni Francia sufren de falta de endeudamiento», declaró al diario Bild. El jefe de la comisión parlamentaria de Europa en le Bundfestag, Günther Kirchbaun, también del partido de la canciller, subrayó que en nada ha cambiado el rechazo radical de Berlín a una «socialización de las deudas» en la Unión Europa. Aunque Merkel y su ministro de finanzas Wolfgang Schäuble aún no han hablado de ello, se da por sentado que quienes se han manifestando expresan la opinión en todo caso de los miembros democristianos de la Gran Coalición. Es decir que ni Francia ni nadie va a arreglar sus problemas con más deudas y por eso resulta equivocado animar y abogar por el endeudamiento que es lo que supondrían los bonos. El poderoso presidente de la Unión de Cámaras de Industria y Comercio alemanas Eric Schweitzer creyó necesario reafirmar que tiene «la peor opinión de los eurobonos». Porque fomentaría la deuda, debilitaría la credibilidad en la moneda y el propio valor de Alemania y Europa como localización. Macron va poder contar con la ayuda alemana sea cual sea el próximo gobierno. Ahora queda por saber qué va a suceder en las elecciones legislativas en Francia el mes próximo porque sin una Asamblea Nacional con ánimo de cooperar en las reformas atascadas ya décadas, ni la mayor ayuda del socio alemán le valdrá para nada.
08-05-2017 | Fuente: abc.es
Merkel quiebra el sueño de Schulz
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel, CDU, logró ayer una importante victoria en el estado septentrional de Schleswig- Holstein y asestó un duro golpe a las esperanzas de la socialdemocracia del SPD. En Kiel pierde el poder y cuatro puntos y en Berlín gran parte de sus esperanzas de que fuera consistente el impulso electoral que pareció darse en las encuestas tras la elección como candidato a la cancillería de Martin Schulz, expresidente del Parlamento Europeo. El SPD gobernaba Schleswig Holstein, estado fronterizo con Dinamarca en coalición con los verdes y el partido de la minoría danesa que está exento del mínimo de 5% para la representación parlamentaria. Ese gobierno no va a ser ya posible aunque los Verdes hayan mantenido su resultado de una forma inesperada en estos momentos en que su partido sufre su más severo ataque de debilidad en muchos años en toda Alemania. El «land» de Schleswig Holstein es muy particular en muchos aspectos por sus influencias históricas nórdicas, su tradicional fraccionamiento y una sociedad extremadamente liberal. Esto lo ha vuelto a demostrar con un espectacular resultado de los liberales del FDP que alcanzan un 11,4%. En el parlamento de Kiel ya estaban en esta pasada legislatura durante la que han estado ausentes de la mayoría de los parlamentos de los estados federados. El partido derechista de Alternativa para Alemania (AfD) también ha logrado aquí entrar por primera vez en el parlamento con un 5,7%. Los que vuelven a fracasar son los izquierdistas de Die Linke. Se abre ahora el plazo para buscar una coalición viable en el parlamento de Kiel con una mayoría de 35 de los 69 escaños existentes. Según los resultados provisionales la CDU no logra gobernar solo con los Verdes o los Liberales del FDP siempre con ayuda del SSW de la minoría danesa. Y la CDU no va a recurrir a los votos del antieuropeista y derechista AfD. Por lo que ayer se adivinaban en Kiel las tentaciones de algunos de proponer un pacto del principal perdedor SPD con su socio hasta ahora de Los Verdes a los que tendrían que sumar a los liberales. Es difícil creer que los liberales en estas circunstancias se presenten a gobernar con los dos partidos más débiles ante los retos de Renania Westfalia y sobre todo, ante las elecciones federales en septiembre, en la que se prometen volver a entrar al Bundestag del que fueron expulsados en las pasadas elecciones. El resultado de Schleswig Holstein llega una semana antes de las elecciones del estado de Renania-Westfalia que es de enorme importancia por su riqueza y población. Esta decepción llega después de que el SPD sufriera un serio revés en el estado del Sarre que gobernó durante tanto tiempo. En marzo, la CDU logró una rotunda victoria subiendo otros cinco puntos hasta el 40% mientras el SPD caía un punto y quedaba por debajo del 30%. El resultado de ayer viene a confirmar que el supuesto fenómeno electoral que se prometían el SPD de Martin Schulz amenaza con ser un fiasco histórico. La socialdemocracia alemana, con una larga depresión desde que Angela Merkel se convirtió en una máquina de ganar elecciones, había creído ver el principio del fin de su travesía. Martin Schulz ha llegado con la intención de buscar una solución que acabe con la condena que supone para el SPD acabar en una gran coalición como socio menor, que es el que más sufre en este tipo de alianzas. Schulz busca una coalición alternativa, ya en un Frente de Izquierdas con Verdes y Die Linke, o con los Verdes y los Liberales del FDP en caso de que sumaran en un nuevo Bundestag después de los comicios de septiembre. Pero para ello su propio resultado tiene que mejorar de una forma ahora puesta dramáticamente en duda. Hubo algunos momentos en que el SPD llegó a igualar e incluso superar levemente al CDU en expectativa de voto. No habían llegado aún las noticias de Bruselas sobre una gestión de cuentas y favores poco rigurosa por parte de Schulz y ya habían comenzado a declinar esas cifras tan optimistas para el SPD. Hoy la CDU de Merkel vuelve a tener una ventaja de varios puntos. Renania Westfalia será el próximo domingo una elección de alto voltaje especialmente para el SPD. Con 18 millones millones de habitantes, el 22% del PIB alemán, la sede de 40 de las 100 mayores empresas alemanas y gran cuna sindical, Renania Westfalia es pieza decisiva para unas elecciones federales. Aunque también jueguen un papel las consideraciones regionales y por supuesto los perfiles de los políticos que en las diversas elecciones se presentan, un nuevo desastre del SPD como los cosechados en marzo en el Sarre y ayer en Schleswig-Holstein, podrían desencadenar el pánico en el partido socialdemócrata.
07-05-2017 | Fuente: abc.es
Nuevo test electoral para Merkel y Schulz en unas elecciones regionales
Los colegios electorales en el estado alemán federado de Schleswig-Holstein abrieron hoy a las 8.00 horas (06.00 GMT) en unos comicios regionales convertidos en un nuevo test para la conservadora Angela Merkel y el socialdemócrata Martin Schulz, a menos de cinco meses de las generales. Con las miradas de todo el mundo en las elecciones francesas, Alemania sigue con atención la reñida competición que se resuelve hoy en ese «Land» fronterizo con Dinamarca, con apenas 2,3 millones de personas con derecho a voto, ante la posibilidad de cambios en el ejecutivo regional. Lidera el gobierno el Partido Socialdemócrata (SPD), al frente de un tripartito, pero las últimas encuestas lo sitúan tres puntos por debajo de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside la canciller Merkel. Si ganan las filas conservadoras, con un desconocido Daniel Günther enfrentado al popular primer ministro Thorsten Albig, será el segundo golpe del año para el denominado «efecto Schulz». La elección del expresidente del Parlamento Europeo como líder socialdemócrata y cabeza de lista para las elecciones generales del 24 de septiembre hizo subir al SPD en las encuestas y llegó a superar a la CDU por primera vez en una década, pero los sondeos vuelven a colocar en cabeza al partido de la canciller. En el primer pulso en las urnas, el pasado marzo en el estado de Sarre, la CDU mantuvo su hegemonía y logró mejorar en cinco puntos el resultado logrado cinco años antes. En Schleswig-Holstein el reto de la CDU es desbancar del Gobierno al SPD, fuerza con la que prácticamente empató en 2012 (30,8 % de los votos frente a 30,4 %) pero que le arrebató el poder con una alianza con Los Verdes y el partido que representa a la minoría danesa en la región, el SSW. Según las últimas encuestas, la CDU puede hacerse hoy con el 32 % de los votos, frente al 29 % del SPD, cuyos aliados también perderían apoyos. Otra de las incógnitas de la jornada es la fuerza que puede tener en la región el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que cuenta ya con presencia en once de los dieciséis parlamentos regionales alemanes pero que ha perdido empuje ante las constantes disputas internas. Las encuestas le auguran el 6 % de los votos, muy por debajo del el 24 % que logró el año pasado en el estado de Sajonia-Anhalt o del 20, cerca del 20,8% de Mecklenburgo-Antepomerania, apuntalada en un discurso xenófobo ante la crisis de los refugiados. Tras los comicios de Schleswig-Holstein, el próximo fin de semana se celebrarán elecciones regionales en el populoso estado federado de Renania del Norte-Westfalia, actualmente gobernado por socialdemócrata y verdes y última prueba antes de las generales.
28-03-2017 | Fuente: abc.es
Merkel aconseja a Schulz que se reoriente hacia la gran coalición
Merkel es inmune al triunfalismo, pero no se resiste al papel de profesora. Seguramente por eso evitó ayer sumarse a la fiesta con aires de revancha a la que se abandonaba el resto de su partido, tras una victoria inesperadamente abrumadora en las regionales de El Sarre. Eso sí, se sirvió del resultado para dar un par de lecciones. La primera de ellas al candidato socialdemócrata, Martin Schulz, recién aterrizado sobre una realidad electoral muy lejana al mundo tras el espejo de las encuestas, y al que aconsejó reorientarse hacia la formación de una nueva gran coalición en compañía de los democristianos tras las elecciones de septiembre porque «lo que quieren los votantes es centrismo y estabilidad». «El día de ayer fue bonito y alentador», fue la máxima expresión de júbilo de la canciller alemana, «me alegro por los resultados, que es lo que cuenta, y no me ocupo permanentemente de esos efectos que usted menciona», respondió a una pregunta sobre el muy jaleado «efecto Schulz», que había elevado a los socialdemócratas (SPD) en las encuestas previas hasta situarlo en primer puesto. Coqueteo con Die Linke Merkel sugirió que el responsable del fracaso de Schulz fue su coqueteo con una coalición de izquierdas en la que incluiría a La Izquierda (Die Linke) de Oskar Lafontaine, un partido radical y en algunos aspectos antieuropeo, que habría espantado a votantes propios y movilizado a los ajenos. «Nosotros tenemos muy claro que no negociaremos coaliciones con Die Linke y tampoco con Alternativa para Alemania», advirtió la canciller en alusión a los dos partidos, de extrema izquierda y extrema derecha, respectivamente, ambos con discurso populista y hostil con la UE, «ahora es el SPD el que debe reajustar su orientación». «En opinión de Merkel, «la gran coalición está haciendo un buen trabajo y los votantes saben apreciar el trabajo». Y como muestra de buena voluntad y entendimiento, confirmó que Schulz está invitado a participar en la inminente reunión de los directivos de la gran coalición en la que se establecerán las prioridades legislativas para los últimos meses de legislatura. Sin nervios «Por supuesto asistirá», dijo, «tiene todo el sentido y ahí se posicionará cada parte sobre nuestro trabajo conjunto, no veo que haya cambios por eso en la calidad del trabajo», señaló en unas declaraciones en las que así incluía de hecho a Martin Schulz en la gran coalición a la que este, según defiende en los mítines electorales, tanto empeño tiene en desalojar de Berlín. La segunda lección de Merkel iba dirigida de puertas adentro, concretamente a los colegas de partido que tan nerviosos se han mostrado en las pasadas semanas por la subida de Schulz en las encuestas. «Ganar está en manos de la CDU, lo que hay que hacer es ponerse a trabajar», arengó la canciller, «lo importante es mantener el ritmo de trabajo. Para mí siempre es campaña electoral. Después de las elecciones significa antes de las elecciones, aunque las campañas tienen diferentes fases, unas más intensas que otras. Se trata de trabajar, juntos y a nuestro ritmo, sin hacer demasiado caso a las encuestas y sin tener miedo», dijo, convencida de que cuanto más crezca Martin Schulz en las encuestas, más se movilizará un voto conservador que de otra forma se quedaría en casa, disgustado por los rescates europeos y la política de refugiados. Esta táctica que consiste en seguir sin modificaciones, consiga lo que consiga Schulz en las encuestas, es denominada ya en la CDU la «estrategia Sarre».