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18-09-2017 | Fuente: abc.es
Los ultras de AfD se perfilan como tercera fuerza política en Alemania
«Ya está dicho todo», ha sido la respuesta de Angela Merkel a la petición de un segundo debate televisado por parte de su principal oponente en las elecciones del próximo domingo, el socialdemócrata Martin Schulz. La canciller alemana se refería a que en el único debate celebrado ella quedó como clara ganadora y aludía indirectamente a que las encuestas le dan un 14% de ventaja sobre el Partido Socialdemócrata (SPD). Pero lo cierto es que todavía puede haber sorpresas. Esa misma encuesta de Emnid, publicada este domingo, señala que el partido anti euro y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD) se sitúa como la tercera fuera política de Alemania, con el 11% de los votos y por delante de Los Verdes (8%), Die Linke (10%) y el Partido Liberal (10%). Vetados para el Gobierno Desde su nacimiento en 2013, AfD ha logrado presencia, aunque muy minoritaria, en 13 de los 16 parlamentos regionales alemanes. Con su discurso nacionalista y sus coqueteos con el neonazismo, no logra su objetivo inicial de erosionar el voto conservador del partido de Merkel, la Unión Cristianodemócrata (CDU), pero sí se hace paradójicamente con un voto obrero indignado o descontento con la gran coalición que se está escurriendo de la cesta socialdemócrata. También parece beneficiarse de un discurso en teoría ajeno a estas elecciones, pero omnipresente en la campaña electoral, el del presidente turco Recep Tayyip, que reiteradamente ha llamado a castigar a los partidos de la gran coalición. Sin embargo, a pesar de su creciente peso político, tiene vetada la participación en una coalición de gobierno. «Mi partido es muy tolerante en lo que respecta a Los Verdes, los socialdemócratas del SPD y los liberales del FDP ?explicó este domingo Merkel en una rueda de prensa muy especial, en la que solo los niños podían hacer preguntas y en la que sacaron el asunto de los extremismos?, pero hemos dicho lo siguiente: como CDU, después de los comicios, en ningún caso trabajaremos con Die Linke (La Izquierda) y en ningún caso trabajaremos con AfD». En Sajonia Anhalt ya se ha roto ese tabú y hay un acuerdo entre los dos partidos, pero en Berlín hay acuerdo entre el resto de las formaciones para que AfD permanezca aislado en el parlamento, con la esperanza de que su propio discurso lo vaya desautorizando ante el electorado alemán en el transcurso de la legislatura.
14-09-2017 | Fuente: abc.es
La candidata de los ultras alemanes empleó en negro a una refugiada siria
Alternativa para Alemania (AfD) es el partido que pretende erradicar la inmigración en Alemania, a excepción de los extranjeros altamente cualificados, y que propone expulsar a los refugiados. Este programa electoral ha quedado en entredicho después de que el semanario Die Zeit revele en su edición de este jueves que la candidata de AfD, Alice Weidel, tuvo como empleada del hogar, sin contrato, a una solicitante de asilo siria. Según Die Zeit, en 2015 limpiaron la casa de Weidel una estudiante de ciencias islámicas y después una solicitante de asilo siria que trabajó para ella al menos hasta otoño de 2016, cuando la familia se mudó a una vivienda en propiedad. Todo esto sucedía en Basel, Suiza, donde Weidel tiene fijada su residencia junto con su pareja homosexual, una mujer originaria de Sri Lanka con la que comparte la custodia de dos hijos. Apenas ha sido publicada la información, AfD ha desplegado una serie de reacciones contradictorias entre sí. La primera respuesta, por parte del portavoz de AfD, Christian Lüth, fue que se trataba de una falsedad, para después precisar que en Suiza es «totalmente legal» pagar a las empleadas del hogar en efectivo y que estas sólo están obligadas a registrarse y declarar sus ingresos al Ministerio de Hacienda cuando su salario anual supera los 750 francos. Según el semanario, esto es exactamente lo que ocurría: les pagaba en efectivo, en mano, y las mujeres no tenían contrato ni presentaba factura, apunta el semanario. Posteriormente, en un comunicado publicado por los abogados de Weidel, se aclaraba que «es cierto que nuestra cliente tiene una relación de amistad con una solicitante de asilo de Siria, cercana a ella. Esta solicitante de asilo ha estado, como amiga de nuestra clienta, invitada en su casa. Pero que fuera contratada por nuestra clienta, que trabajara como empleada para ella o que recibiera un salario es falso». Para el electorado alemán, sin embargo, resulta difícilmente creíble que Weidel haya recibido en su casa a una refugiada siria, tras haber declarado reiteradamente que la entrada de refugiados sirios en Alemania, permitida por Angela Merkel, es una violación de las leyes y un ataque contra la sociedad alemana. Weidel lleva días soportando duras críticas por un correo electrónico que escribió en 2013 y que ha sido publicado ahora, en el que llamaba a los miembros del gobierno «cerdos al servicio de las potencias vencedoras de la II Guerra Mundial». En la candidatura bicéfala que presenta AfD, además, Weidel está siendo ninguneada por su colega de partido, Alexander Gauland. Allí donde ella había negado que AfD estuviera detrás de la organización de los manifestantes que recorren los actos electorales de la canciller Merkel con pancartas insultantes y armados de megáfonos y tomates, el portavoz de Gauland, René Springer, ha reconocido que «bueno, es un deber electoral de AfD acudir a los actos de campaña del gobierno». Un miembro dela directiva ha admitido, además, que existe un mecanismo por el cual un seguidor del partido pide apoyo desde cualquier punto de Alemania y AfD envía un correo electrónico a todos sus miembros llamando a la participación en los abucheos. «Los medios de comunicación nos ignoras, así que lo único que podemos hacer es acudir a donde ellos van y hacer oír nuestras protestas», ha justificado Springer. Estos actos de boicoteo de los mítines electorales de la Unión Cristianodemócrata (CDU) han ido a más, hasta el punto que la Fiscalía ha abierto una investigación contra el partido después de que sus juventudes repartiesen botes de gas pimienta en la ciudad de Bad Kreuznach, en la entrada a un acto electoral, supuestamente con el objetivo de que las mujeres alemanas puedan utilizarlos «en defensa de agresiones de inmigrantes norteafricanos». Damian Lohr, diputado regional y portavoz de las juventudes de AfD, defendió por su parte el reparto de gas pimienta para «ahuyentar a animales, un uso que es legal en Alemania, o también a personas en situación de emergencia». Las juventudes recibieron además el apoyo del presidente de AfD en el estado federado de Renania del Norte-Palatinado, Uwe Junge, que declaró que «repartir gas pimienta es mejor que repartir gominolas». Heike Kaster-Meurer, el alcalde de Bad Kreuznach, se ha visto obligado a imponer un toque de queda en los parques de la localidad en respuesta a repetidas peleas con inmigrantes. En medio de una campaña electoral en la que Merkel está a 15 puntos de ventaja de los socialdemócratas, con un 37% de los votos según el últimos sondeo publicado por Forsa, la única incógnita parece ser con quién decidirá la canciller formar esta vez coalición de gobierno. Y la única novedad es la presencia de AfD, que en las encuestas obtiene entre un 8% y un 1% de los votos, lo que parece garantizar su presencia en el Bundestag, trasladando su bronca permanente a la vida parlamentaria alemana.
11-09-2017 | Fuente: abc.es
Schulz pone condiciones a la próxima gran coalición alemana
Dos semanas antes de las elecciones alemanas, ya se está comenzando a negociar la próxima gran coalición de gobierno. El candidato del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz, ha convocado a primera hora y por sorpresa una rueda de prensa en la que ha expuesto las «líneas rojas» que no está dispuesto a traspasar a la hora de sentarse a negociar acuerdos. Y las resume en cuatro puntos: igualdad de salarios entre hombres y mujeres, garantizar plazas escolares gratuitas de horario prolongado, abordar una reforma que mejore las pensiones y una Europa más fuerte y solidaria. «Son innegociables», ha subrayado, «sin esto no nos sentaremos a hablar con nadie». En su peor nivel en las encuestas desde febrero y con los partidos pequeños por debajo del 10% en intención de voto, resulta muy difícil que una coalición de izquierdas liderada por Schulz pueda superar los 17 puntos que Merkel lleva de ventaja en los sondeos, por lo que estas condiciones apuntan a otra gran coalición. «Yo sigo luchando por ser canciller y lo seguiré haciendo hasta el último segundo», ha dicho Schulz, «y si Merkel quiere entrar en mi gabinete, puedo ofrecerle gustoso el puesto de vicecanciller». Lo que su equipo de estrategia pretendía presentar como el mensaje definitivo para diferenciarse de la canciller alemana, resulta en realidad un pliego inicial de negociaciones con el que hacer mirar a la izquierda el próximo gobierno de Merkel. «Me parece de verdad muy divertido que esté ofreciendo a Merkel el cargo de vicecanciller», ha bromeado el jefe del grupo parlamentario de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Volker Kauder, «y además con unas condiciones innegociables que están ya en parte superadas». Entre sus condiciones hay varias que chocan frontalmente con los propósitos de Merkel, como su negativa tajante a cumplir con las exigencias de Donald Trump y aumentar el gasto en defensa hasta el 2% del PIB. «Actualmente gastamos unos 36.000 millones en esa partida y, con una evolución modesta de la economía, estaríamos aumentándola en otros 30.000 millones en 2030. Y eso no se puede hacer en Alemania sin al menos llevarlo a una votación al Bundestag», ha protestado. Otras de sus exigencias parecen sin embargo diseñadas para terminar llegando a un acuerdo con Merkel, como la de una reforma que garantice y mejore el valor adquisitivo de las pensiones a largo plazo. Después de ver lo que hizo la canciller alemana con la legislación del salario mínimo hace cuatro años, todo apunta que esta es la carta que Merkel guarda en la manga para negarla en campaña y legislarla después bajo presión del SPD, lo que le permite quedar bien con su electorado y con el ajeno. «En una situación de superávit en las cuentas estatales como la que disfruta Alemania, resultaría inexplicable no ocuparse de esto», ha insistido Schulz. El resto son peticiones de guion, como la mejora de la calidad del empleo joven y la igualdad de los salarios, difícilmente regulable. Con la excepción de los asuntos europeos, en los que Schulz habla con gran autoridad y en los que critica a Merkel por su falta de rigor. El socialdemócrata ha criticado que el actual gobierno alemán no se esté mostrando mucho más duro con Hungría y con Polonia por su negativa a recibir refugiados en su territorio. «Estamos diciendo que un jefe de gobierno ha dicho en Bruselas que él hará lo que él quiera hacer en su país, ignorando alegremente los compromisos y los tratados. Y Alemania, que en cuestiones de disciplina fiscal es la primera que se precipita a hablar de sanciones y a exigir responsabilidades, sencillamente no está diciendo nada», ha protestado. Después, el socialdemócrata ha estado a punto de atragantarse varias veces cuando se le ha pedido que concrete hasta qué punto está pensando en una Europa más solidaria, en referencia a la deuda, y ha evitado responder. Sin duda esa sería una de las auténticas claves de la negociación de la próxima gran coalición y podría impulsar a la Unión Europea hasta un nivel de integración desconocido hasta ahora y que Macron, desde París, está tratando de desarrollar. Pero Schulz ha evitado declaraciones comprometedoras antes de la votación. Nada que pueda poner en un compromiso a Merkel antes de tiempo. La prueba definitiva de que Schulz está ya orientado a una siguiente gran coalición es que ha identificado como «auténtico enemigo» a la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), a la que ha prometido «no dar ni un segundo de descanso durante toda la campaña electoral» y ha declarado «enemigo de la democracia». A fecha de hoy y tal y como están las encuestas, la única otra opción de gobierno a esta gran coalición sería un «gobierno Jamaica», que debería formar Merkel con los liberales del FDP y con Los Verdes, pero una vez sobre la mesa esta propuesta de Schulz, la gran coalición queda precocinada, excepto, claro está, el punto de la vicecanciller Merkel.
11-09-2017 | Fuente: abc.es
Turquía emite una alerta de viaje para los ciudadanos turcos en Alemania
La escalada de tensión actual entre Turquía y Alemania toma un nuevo pulso con el comunicado web del ministerio de Asuntos Exteriores turco que alerta sobre los riesgos que corren sus ciudadanos al viajar o permanecer en Alemania durante el período electoral, que culminará con los comicios parlamentarios del 24 de septiembre. «Es aconsejable para nuestros ciudadanos en Alemania o los que planeen visitar el país que tengan una actitud equilibrada, que se mantengan fuera de discusiones políticas y que no asistan a manifestaciones celebradas por grupos terroristas antes de las elecciones», dijo el ministro de Asuntos Exteriores en un comunicado publicado este sábado en su página web oficial. El extenso comunicado también advierte que los líderes políticos en Alemania están utilizando una retórica anti-turca en sus campañas electorales y un discurso contrario al proceso de integración de Turquía como miembro de la Unión Europea. Esta alusión hace referencia sobretodo al debate televisivo preelectoral del pasado domingo, donde Angela Merkel afirmó que acabaría con las negociones de adhesión en caso de salir ganadora en las próximas elecciones. Su principal rival, Martin Schulz, ya lo había anunciado anteriormente. Erdogan, por su parte, anunció en declaraciones previas a mediados de agosto a «todos sus ciudadanos en Alemania» a no votar por los «enemigos de Turquía», en referencia a los socialdemócratas SPD, a los demócrata cristianos CDU o a los Verdes. El comunicado, además, acusaba a Alemania de acoger a organizaciones hostiles con el gobierno turco. «Una gran número de terroristas conocidos como miembros del PKK [Partido de los Trabajadores del Kurdistán] o de FETÖ [movimiento liderado por el predicador Fetulá Gülen] residen en Alemania. Las actividades de estos terroristas navegan libremente por las calles de este país y son admiradas». Erdogan, en la campaña alemana El partido de la Alianza de Demócratas Alemanes (ADD) ha colgado carteles electorales en la provincia de Duisburgo, en Alemania, con la imagen del presidente turco como reclamo ante las próximas elecciones. «Emita su voto para los amigos de Turquía. Vamos a expandirlos», reza el cartel en turco, destinado a los alemanes de origen turco que pueden votar en las elecciones del 24 de septiembre. El partido ADD, establecido en Alemania en 2016, mantiene vínculos estrechos con el gobernante AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo). «Si mi imagen puede contribuir a su fortaleza, estaré feliz», dijo Erdogan recientemente.
11-09-2017 | Fuente: abc.es
Los ultras alemanes focalizan la campaña electoral
La manifestación convocada en Berlín este fin de semana contra la extrema derecha apenas reunía a 250 personas y en las encuestas amenazan con situar como tercera fuerza política alemana al partido anti europeo y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD), traspasando la mejor de sus expectativas, el 10% de los votos. Y la tendencia se mantiene a pesar la publicación de este correo electrónico escrito por la candidata de AfD, Alice Weidel, en el que muestra un rostro mucho más radical y antisistema que el que exhibe en la galería electoral. En el e-mail privado, Weidel acusa al gobierno de la gran coalición de estar inundando Alemania «con árabes y gitanos» para «destruir sistemáticamente nuestra sociedad» y se refiere a los gobernantes de los dos grandes partidos de ser «una panda de cerdos manejados como marionetas por las potencias vencedoras de la II Guerra Mundial que tienen la tarea de encargarse de que el pueblo alemán siga siendo insignificante y que una guerra civil molecular sea inducida por extranjeros en los centros de mayor aglomeración de población». «Es un gran escándalo», juzgó en un acto electoral el presidente de Westfalia Norte, Armin Laschet, del partido de Merkel, la CDU, seguir sembrando ese odio después de 60 años solo puede tener una respuesta: eso no tiene nada que ver con los valores conservadores sino con la extrema derecha que no debería tener un lugar en el parlamento alemán. «Detrás de su fachada pseudoburguesa, Weidel muestra su verdadera cara y se identifica más bien con la ideología de los Reichsburger», criticó también el secretario general de la Unión Socialcristiana bávara (CSU), Andreas Scheuer, en referencia a un heterogéneo grupo que se hace llamar «Ciudadanos del Reich», que reclaman la vigencia del II Reich, niegan la legitimidad a la República Federal alemana y se niegan a pagar impuestos, además de protagonizar pintorescos intentos de emitir pasaportes propios y hacer ondear la vieja bandera, además de todo un catálogo de actos de desobediencia civil. Son viejos conocidos de la Oficina para la Protección de la Constitución (BfV) y el año pasado saltaron a los titulares cuando uno de sus miembros asesinó a un policía e hirió a otros tres cuando pretendías realizar un registro en su casa, en la que almacenaba 33 armas. Nazis y racistas «Tenemos que impedir que estos nazis y racistas entren en el próximo Bundestag. Este mail es una revelación», dijo por su parte el presidente del partido La Izquierda, Bernd Riexinger, mientras el portavoz de Los Verdes reclamaba a la sociedad un voto «contra Alternativa para Alemania». En la sede de AfD, mientras tanto, comenzaron alegando que en 2013, año en que fue fechado el correo electrónico, Alice Wiedel no pertenecía todavía al partido. Horas después negaron tajantemente que el correo hubiera sido escrito por ella y lo tacharon de «falsificación», a pesar de que aparece firmado por «Lille», apodo muy utilizado por sus amigos y familiares, y a pesar también de la declaración jurada del destinatario del correo en poder del periódico que lo publicaba ayer, Welt am Sonntag. A esto se sumaba la publicación por parte del semanario Der Spiegel de la decisión de la Fiscalía de Mühlhausen de presentar cargos contra el co-candidato de AfD, Alexander Gauland, por unas recientes declaraciones contra la secretaria de Estado de Integración, Aydan Özogur, de origen turco, en las que invitó a «eliminarla» en Anatolia, utilizando el término «Entsorgung», alusivo principalmente a la eliminación de basuras y paralelo a la «Endlösung», solución final como plan de exterminio para los judíos en la Alemania nazi. «Está claro que somos víctimas de una campaña orquestada contra nosotros porque les damos miedo», fue toda la respuesta de Gauland, convencido de que «una vez en el parlamento, generaremos una fuerza a la que ya no podrán oponer resistencia». Campaña con chiste El hecho es que los escándalos no están sirviendo sino para que la por otra parte anodina campaña electoral se focalice en este partido, que sale perdiendo por mucho en los programas de televisión de análisis y debate político pero que alcanza una gran difusión de sus ideas en las redes sociales en forma de viñetas y supuestos chistes anti inmigrantes. Uno de los que más repercusión ha alcanzado ha sido el que muestra a una mujer embarazada bajo el eslogan «los nuevos alemanes los hacemos nosotros», con el que AfD pretende contestar al argumento del gobierno a favor de la inmigración que se atiene a deficiencias demográficas. Otro de los más difundidos ha sido el cartel que muestra el trasero de tres jovencitas en traje de baño junto al lema «¿Burkas? Nosotros preferimos bikinis». «Por la propia naturaleza y uso de las redes sociales, se explica que ese tipo de imágenes electorales alcance una gran difusión, pero eso no quiere decir que todos los que hayan visto o pasado a otro teléfono los carteles se puedan sentir inclinados a votar AfD», señala Christian Mölling, director de investigación de DGAP. Pero todos los estudios demoscópicos adelantan para este partido un voto entre el 9 y el 11%, lo que garantiza que pondrá un pie en el parlamento un partido untranacionalista y anti europeo por primera vez en la historia de la República Federal de Alemania.
07-09-2017 | Fuente: abc.es
El mitin más difícil de Merkel
«Al contrario, es necesario ir a hacer campaña allí donde pueden escucharse esos gritos», dijo Angela Merkel, ante la advertencia de que el mitin de anoche podría ser muy complicado. En Torgau, bastión de la extrema derecha y población hostil con los partidos mayoritarios alemanes, se esperaba a la canciller alemana con beligerantes pancartas y muchos silbatos. El ambiente destilaba agresividad y los responsables de seguridad no las tenían todas consigo. Para colmo, hacía un tiempo de perros. Merkel pidió solamente que le trajeran su impermeable de color negro. Sujetó con firmeza un paraguas con la mano izquierda y atravesó a pie la plaza del pueblo, abriéndose paso entre la multitud y estrechando la mano derecha a todo aquel que quería saludarla, que fueron poco más de cien personas. A su alrededor, pitidos y gritos de «Hau ab» («Vete») a los que contestaría después, desde el escenario. Torgau, una ciudad de Sajonia de unos 20.000 habitantes y a orillas del Elba, en la Alemania del Este, aparece en los libros de historia porque fue el punto donde tuvo lugar el histórico encuentro entre el ejército soviético y los soldados estadounidenses en abril de 1945. Su nombre no había vuelto a aparecer en los periódicos hasta la crisis de los refugiados, cuando se convirtió en la cuna del movimiento nacionalista de extrema derecha y anti extranjeros Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente), cuyos seguidores forman hoy la base electoral del partido anti europeo Alternativa para Alemania (AfD). También es Torgau uno de los lugares favoritos de reunión de los moteros nacionalistas rusos autodenominados «lobos de la noche», una presencia que Polonia considera amenazante tan cerca de su frontera. Sobre por qué en esta región de la ex Alemania comunista la población ha percibido con tanto terror la llegada de los refugiados, a pesar de que porcentualmente el fenómeno prácticamente no les afecta, se han escrito páginas y páginas durante los últimos dos años. Pero el hecho es que si había un mitin electoral difícil para Merkel, era el de Torgau. En una calle adyacente a la plaza mayor, la Schlosstrasse, se había organizado dos horas antes del inicio del acato la «resistencia» a la canciller, incluido el reparto de carteles hostiles gratuitos. Voluntarios que vestían la camiseta del «Spektrum Aufrechter Demokraten» (Espectro de los Demócratas Reales), repartían instrucciones para distribuir silbatos y organizar la pitada de recibimiento, de modo que cuando llegó Merkel el ambiente estaba ya bien caldeado. La canciller abrió su discurso recordando la cita que acababa de mantener, en Berlín, con opositores venezolanos. «En otros países los ciudadanos se alegrarían de poder manifestarse tan abiertamente como ustedes, en estas condiciones democráticas», señaló. «En Alemania, por suerte, disfrutamos de una democracia y elecciones libres», subrayó, «tenemos la elección de intentar sacar adelante a Alemania solamente con gritos e insultos o de trabajar juntos por Alemania». Recordó a las víctimas de los atentados de Cataluña, del pasado 17 de agosto, y también al pequeño Aylan, el niño sirio muerto hace dos años en una playa turca. Expuso los grandes retos a los que se enfrenta Alemania, retos que, dijo, solamente puede asumir conjuntamente con los socios europeos. Aludió al bienestar del que disfrutan los alemanes y defendió los logros de su gobierno en la lucha contra el desempleo, también en el este del país, para terminar tras media hora larga de discurso, pidiendo el voto. «No den por decidida la elección a pesar de lo que digan las encuestas. No podemos regalar ni un voto. Si quieren que siga siendo su canciller otros cuatro años, denme su confianza el 24 de septiembre», solicitó ante un público entre el que no cesaban los abucheos de del que ella apenas lograba ver más que paraguas, capas de lluvia pancartas muy trabajadas, con montajes fotográficos insultantes y en las que lo menos agresivo que se leía era «Merkel, vete a Siria». El presidente de Sajonia, Stanilslaw Tillich, también de la CDU, atendía a los medios de comunicación a pie de escenario. «Estas personas no están en situación de exponer sus ideas en un debate democrático, solo son capaces de hacer ruido, pero este país no prosperará haciendo ruido, sino intercambiando ideas, votando y trabajando juntos por el futuro», respondía a los silbidos. Desde la CDU se observa con preocupación la tendencia al alza que los nacionalistas de AfD están registrando en las encuestas en las últimas semanas. La formación islamófoba y antieuro ha escalado desde el 7% hasta el 10% en el último sondeo del instituto demoscópico Insa. Un 10,5% de los alemanes votaría hoy por AfD, lo que convertiría al partido en la tercera fuerza política de Alemania. La revista Compact, órgano oficioso de AfD con sede en Leipzig, ciudad vecina a Torgau, celebraba esta encuesta al grito de «¡Ya estamos ahí!» en el mismo número en el que llamaba a protestar en Torgau contra la canciller. También ha promovido desde sus páginas la presentación ante Fiscalía federal de más de mil denuncias procedentes del entorno de AfD y acusando a la canciller «alta traición» por haber abierto la puerta a los refugiados. Las denuncias tienen nulas perspectivas de salir adelante, según la Fiscalía, por carecer de fundamento, pero sobre su existencia se basaba el grito de «traidora al pueblo» que Merkel hubo de escuchas anoche en reiteradas ocasiones. Tras todo ese despliegue de hostilidad, está la secreta esperanza por parte de AfD de que la CDU de Merkel los llegue a considerar socios de gobierno, única vía por el momento de obtener relevancia política en Alemania. Pero Merkel lo tiene muy claro y así lo ha afirmado a lo largo dela campaña: «Nunca, esto es inamovible, habrá acuerdos con AfD».
03-09-2017 | Fuente: abc.es
Merkel quiere poner fin a las negociaciones de adhesión de Turquía a la UE
El líder del Partido Socialdemócrata alemán (SPD), Martin Schulz, y la actual canciller alemana, Angela Merkel, han rechazado que Turquía sea miembro de la UE durante el debate televisivo mantenido este domingo con vistas a las elecciones federales del próximo 24 de septiembre. Schulz ha señalado que deberían romperse las negociaciones de adhesión, aún formalmente abierto. En respuesta, Merkel ha aseverado que «está claro que Turquía no debe convertirse en miembro de la UE» y ha anunciado que tratará esta cuestión con otros dirigentes europeos para «lograr una posición conjunta y poner fin a las negociaciones de adhesión». Estas declaraciones llegan después de que se diera a conocer que el jueves otros dos ciudadanos alemanes fueron detenidos en Turquía, con lo que los germanos arrestados ya suman 55. Hace meses que se suceden las acusaciones entre ambas administraciones debido a la campaña electoral de Ankara para el referéndum presidencial que se celebró en abril y a las continuas encarcelaciones de alemanes. Atrás quedaron los tímidos avances logrados el último año después de que estallara la crisis entre los dos países en junio de 2016, cuando el Parlamento alemán aprobó una resolución que calificaba como genocidio la masacre sufrida por los armenios a manos del Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. La marcada deriva autocrática e islamista de la que es acusado el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, desde que tuvo lugar el intento de golpe de Estado en Turquía en julio de 2016 tampoco ayudó a limar asperezas en los últimos meses. Crisis migratoria Merkel, por su parte, ha defendido durante el debate la gestión de su Gobierno de la crisis de los refugiados en su punto más álgido en septiembre de 2015 frente a las críticas de Schulz. «Fue la decisión correcta», ha señalado la líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) en el debate. «Se tenía que tomar una decisión», ha afirmado en referencia a la decisión de mantener las fronteras abiertas pese a los miles de refugiados que llegaban desde Hungría. «El gobierno húngaro no estaba dispuesto a mostrar solidaridad», ha recordado Merkel. «La situación era muy dramática (..). El Gobierno alemán actuó de acuerdo con la Constitución: La dignidad de las personas es inviolable», ha apostillado. Schulz, que se encuentra muy por detrás de Merkel en los sondeos, acusó a la canciller alemana de tomar la decisión sin hablar con sus vecinos europeos. «Merkel dijo en una entrevista reciente que volvería a hacer lo mismo que en 2015 y eso es algo que no aconsejaría hacer», ha argumetnado. «Se necesitaba una solución europea», ha defendido. «Me gustaría que dijera que hubo algunas cosas que no se hicieron bien», ha reprochado Schulz ante la insistencia de Merkel. Además, Merkel se comprometió a hacer todo lo que esté en su mano para convencer al presidente de EEUU, Donald Trump, de que se necesita una «solución pacífica» a la crisis norcoreana. Después de que el régimen de Pyongyang realizara un nuevo ensayo nuclear y de que Trump insinuara que no descarta un ataque a Corea del Norte, Merkel garantizó que trabajará en defensa de una salida diplomática. La canciller reconoció que mantiene «diferencias de mucho peso» con el presidente estadounidense y recordó como ejemplos su visión ante el cambio climático o ante los «horribles sucesos racistas» de Charlottesville, pero recordó que se necesita a EEUU en muchos planos y crisis globales.
03-09-2017 | Fuente: elpais.com
Las promesas de los candidatos
Los programas electorales de la CDU-CSU y el SPD tienen puntos en común en materia de impuestos y acogida a refugiados
01-09-2017 | Fuente: abc.es
Merkel impone sus condiciones en el debate televisado
«Nosotros hubiéramos querido hacer dos debates, no solamente uno, y hubiésemos querido flexibilizar el formato, para dar algo más de cancha a la espontaneidad, pero nos reunimos en tres ocasiones con los equipos de los dos candidatos y el de la canciller fue muy claro: o se mantenían las normas de los anteriores debates, en anteriores campañas electorales, o no había debate». Así ha resumido el redactor jefe de la televisión pública alemana, Peter Frey, las negociaciones en las que Merkel se ha salido con la suya de cara al único debate en el que se enfrentarán cara a cara el candidato socialdemócrata, Martin Schulz, y la canciller alemana en la noche del domingo. «No es que hayamos sucumbido a presiones», ha justificado Frey, «aquí lo que ha habido es una decisión, podíamos decidir que hubiera debate o que no hubiera debate y en consideración a los 20 millones de espectadores que lo verán el domingo por la noche hemos decidido que es mejor que haya debate». Merkel por su parte ha rechazado las críticas por haberse mostrado tan intransigente diciendo que es ?un buen estilo hablar todos acerca de las posibles modalidades sobre cómo se pueden hacer las cosas?, pero que «La libertad para decidir sobre aceptar o no la invitación a un programa es siempre tan importante como la libertad de prensa y la independencia?. Los organizadores del debate habían planeado cambiar el formato de forma que quedase dividido en dos sesiones de 45 minutos cada una por cada pareja de moderadores, que en total son cuatro y representan a las cuatro grandes cadenas de televisión que emitirán el programa en directo. Los representantes de la canciller, incluido el portavoz del gobierno Steffen Seibert, rechazaron la participación de la canciller bajo estas condiciones y, finalmente, ocho moderadores de cuatro canales de televisión contarán con sesiones más breves, similares a la elección de hace cuatro años. El ex editor jefe de la ZDF, Nikolaus Brender, ha acusado a Merkel de haber convertido el debate televisivo en un «formato de canciller» y habló de «chantaje» a las cadenas de televisión, pero los responsables del debate han rebajado esas críticas en una rueda de prensa ofrecida esta mañana y en la que, desde cada uno de los moderadores, hasta los responsables de la realización y la iluminación han respondido a las preguntas de los periodistas. «Todavía podemos darle la vuelta», ha dicho Martin Schulz en una entrevista esta mañana sobre las posibilidades que ofrece el debate en televisión, «tengan en cuenta que el 46% del electorado no ha decidido todavía su voto». Pero lo cierto es que Merkel acude al debate como la política alemana mejor valorada por los ciudadanos, según el Politbarometer, que da una puntuación de 2,1 a la candidata cristianodemócrata, frente al 1,7 anterior, en una escala de simpatía cuyo baremo oscila entre los cinco puntos positivos y los cinco puntos negativos. Su rival ocupa el séptimo puesto con una puntuación de 0,7 enteros, la misma nota que en el sondeo anterior y por detrás incluso de los líderes del Partido Liberal (FDP), Christian Lidner, y de Los Verdes, Cem Ozdemir. En cuanto a porcentaje de votos, la Unión Cristianodemócrata (CDU) se alza con el 39%, mientras que el Partido Socialdemócrata (SPD) mantiene su 22%. Los analistas alemanes consideran, por lo demás, que el debate encierra peligrosas trampas para Schulz, que se ve obligado a atacar a la canciller pero que carece de bases de crítica, por haber gobernado el SPD en la gran coalición junto a ella los últimos cuatro años. Schulz corre además el riesgo de resultar demasiado agresivo en una cultura política que aprecia la moderación y la contención. Su estrategia será sin duda arremeter en asuntos como la crisis del diésel, en la que culpa a Merkel de ponerse de lado de las empresas protagonistas del fraude del trucaje de los motores, en lugar de apoyar al consumidor, al cliente al que Volkswaen le está recomprando el coche en EE.UU. pero que en Alemania debe conformarse con un paso por el taller. Y atacará seguramente por el flanco de las pensiones, un problema ligado al cambio demográfico y para el que él plantea una gruesa reforma que Merkel trata de evitar. Pero lo más posible es que no llegue la sangre al río. Con los cuatro partidos pequeños por debajo del 10% en las encuestas y la consiguiente dificultad para que Merkel articule un nuevo gobierno apoyándose en alguno de ellos, la posibilidad de otra gran coalición sigue sobre la mesa y será más fácil abordarla si durante la campaña hay cierto entendimiento. «Yo en estos momentos no lo veo», ha dicho Schulz sobre esa posibilidad, subrayando sus diferencias con la CDU en materia de pensiones, pero con mensajes relativamente afines en política europea, inmigración y educación.
03-07-2017 | Fuente: abc.es
Merkel promete pleno empleo en 2025
«El empleo es la clave de todo», ha dicho Merkel en la Casa Konrad Adenauer durante la presentación de su programa electoral junto a los socios bávaros de la CSU. La canciller alemana, que se presenta a la que sería su cuarta legislatura, ha sacado pecho por los 5 millones de empleos ya creados desde su gobierno y ha prometido que, de ser de nuevo elegida, logrará el pleno empleo en Alemania en 2025. Y cuando promete pleno empleo, no está hablando exactamente de reducir el paro, que se situó en junio en el 5%, según la Oficina Federal de Empleo, hasta los 2,473 millones, el nivel más bajo registrado en un mes de junio desde 1991. Este porcentaje significa que en Alemania ya hay pleno empleo técnico en gran parte de su territorio y es posible que Merkel logre poner a trabajar todavía a alguno de los parados que quedan, pero su objetivo es lograr trabajadores que lleguen del exterior y con los que cubrir el millón y medio largo de puestos que permanecen vacantes, fundamentalmente ingenieros, expertos en informática y comunicaciones y también personal menos cualificado para el sector servicios. Solo así logrará cuadrar el círculo de su programa electoral, en el que promete más ayudas a las familias, más inversión en infraestructuras y en seguridad, al mismo tiempo que menos impuestos. El dinero para todo ello llegará, sobre todo, a través de las nuevas cotizaciones. Para complacer a la CSU, el programa también incluye polémicas medidas destinadas a frenar la ola migratoria que ha amenazado con tumbar la alianza entre los dos partidos y, aunque sigue contando con los trabajadores extranjeros, Merkel propone limitar el derecho a la doble nacionalidad a una sola generación, de modo que solo los hijos de padres extranjeros nacidos en Alemania podrán retener las dos nacionalidades. Este es sin duda uno de los puntos destinados a rebajar la tensión entre la CDU y la CSU. «La situación de 2015, en la que casi un millón de refugiados llegó a Alemania no puede volver a repetirse», ha advertido la formación bávara, que reniega de la política de puertas abiertas fomentada por Merkel. El tema migratorio es tan importante para la CSU que ha puesto como condición para formar parte del próximo gobierno que se limite a 200.000 el número de solicitudes de asilo concedidas por año. E l Partido Social Demócrata (SPD), el otroactual socio de coalición de la CDU, exigió la aprobación del matrimonio homosexual, ya aprobada por el Parlamento. Otra de las cifras que tiene Merkel entre ceja y ceja es la de 1,5 millones de viviendas que han de ser construidas en Alemania en la próxima legislatura. «El mejor seguro contra la falta de vivienda es la propiedad», ha descubierto la canciller alemana en un país que por cultura prefiere alquilar pero que a raíz de la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo se está volcando hacia la compra. Las ayudas de Merkel a la construcción serán progresivas, beneficiando más a familias que tienen más hijos y que verán también aumentar, en un siguiente gobierno Merkel, las ayudas directas que reciben por hijo y que se denominan Kindergeld. La canciller no ha hablado solamente de aumentarlas en cuantía, sino también de elevar la edad a la que los hijos las siguen recibiendo y que hasta ahora no iba más allá de los 17 o 18 años. A esa edad los jóvenes alemanes se emancipan mayoritariamente y pasan a recibir su sueldo o su beca de estudios, lo que les permite la independencia económica, pero Merkel está promoviendo que sigan viviendo con los padres al prolongar la ayuda. El programa contempla una subida de 25 euros mensuales en las ayudas por hijo que reciben las familias alemanas y que rondan actualmente los 200 euros por hijo. «Es un programa que une al país, no lo divide. Es un programa de bienestar y de seguridad para todos. Queremos que al final de la legislatura a la gente le vaya mejor que al principio de la misma», ha dicho durante la rueda de prensa en la que ha aparecido flaqueada por Horst Seehofer, sin duda el político del que más críticas ha recibido en los últimos cuatro años y con el que ha pactado este programa electoral en común, reconciliando a la familia conservadora. Merkel ha destacado que la hoja de ruta de 72 páginas incluye rebajas fiscales por valor de 15.000 millones de euros, un aumento del 14% en la inversión en infraestructuras y en investigación, partida esta última que habrá alcanzado el 3,5% del PIB en 2015. Merkel ha recordado que el crecimiento económico y el empleo no están garantizados por bien que le vaya al país, debido a la digitalización de la economía industrial, y ha decidido crear un consejo asesor permanente sobre este asunto y un «portal del ciudadano» que ayude a sobrellevar la transición y el «cambio de era económica» que estamos viviendo.
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