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27-03-2017 | Fuente: abc.es
Merkel, tras la victoria en El Sarre: «Los votantes quieren centro y estabilidad»
En la Casa Konrad Adenauer de Berlín están todos hoy pletóricos, tras la inesperada y aplastante victoria en las elecciones regionales celebradas ayer en El Sarre. Todos menos Merkel, a quien no le altera el pulso ni es demoledor triunfo de ayer, ni las encuestas que venían anticipando exactamente lo contrario durante las pasadas semanas. «Yo no me ocupo demasiado de los denominados efectos, creo que lo importante es seguir trabajando, solucionar los problemas de cada día y siempre con la vista puesta en el futuro», ha dicho la canciller alemana en una comparecencia junto con la presidenta de El Sarre que continuará cinco años más en su puesto, Annegret Kramp-Karrenbauer. Ambas consideran que al Partido Socialdemócrata (SPD), que llegó a estar en los sondeos por delante de la Unión Cristianodemócrata (CDU), le ha perjudicado el coqueteo con una posible coalición de izquierdas que su nuevo líder, Martin Schulz, ha dado a entender que desearía trasladar también al Estado federal. «Los votantes quieren centro y estabilidad», ha dicho Merkel, mientras que Kramp-Karrenbauer se ha permitido un tono una poco más jocoso: «Sobre el efecto Schulz solo puedo decir que antes de que llegase a la presidencia del SPD los sondos nos daban 12 puntos por delante y en las urnas hemos quedado 11 puntos por delante. Con ese efecto, bien podemos». Merkel también ha lanzado un par de mensajes a los suyos, que han estado muy nerviosos estas últimas semanas con las encuestas. «Ganar está en manos de la Unión», ha recordado, «lo que hay que hacer es ponerse a trabajar? Lo importante es mantener el ritmo de trabajo. Para mí siempre es campaña electoral. Después de las elecciones significa antes de las elecciones, aunque las campañas tienen diferentes fases, unas más intensas que otras. Se trata de seguir trabajando juntos y a nuestro ritmo, sin hacer demasiado caso a las encuestas y sin tener miedo». Y para seguir trabajando, ha confirmado que Martin Schulz está invitado a la reunión que mantendrá en breve la directiva de la gran coalición de Berlín para dar el último toque a las últimas decisiones de la legislatura. «Por su puesto asistirá, tiene todo el sentido, la gran coalición sigue trabajando. Ahora es el SPD el que debe aclararse sobre a qué coaliciones se orienta en el futuro. Nosotros tenemos claro que no haremos coaliciones con Die Linke (La Izquierda) ni con Alternativa para Alemania (AfD)». Martin Schulz, sin embargo, hace una lectura completamente distinta y no ve la conveniencia de descartar una futura coalición de gobierno con Die Linke. El aspirante socialdemócrata a la cancillería alemana, antes de que Merkel tomase la palabra, ha aconsejado hoy a sus adversarios a «no cantar victoria antes de tiempo» y asegurado que su partido mira «con gran confianza» hacia adelante, a pesar de esta derrota. «Las campañas electorales son una carrera de fondo y no un esprint, y nosotros tenemos muy buen aguante», ha dicho, garantizando que el SPD hará un «análisis objetivo» del resultado de ayer y extraerá «las consecuencias necesarias» para abordar las campañas para las próximas elecciones regionales que tendrán lugar en mayo en Schleswig-Holstein y Renania del Norte-Westfalia. También ha subrayado que para esos comicios, el SPD irá a la campaña con dos «excepcionales» primeros ministros socialdemócratas que, está convencido, serán reelegidos en su cargo. Estrategia Sarre Mientras el resultado de El Sarre podría obligar al SPD a reajustar su estrategia electoral, en la CDU la directiva se siente reafirmada y habla ya de la «estrategia Sarre», que vendría a consistir en no hacer absolutamente nada diferente de lo que el partido ya está haciendo, a pesar del revulsivo que Schulz parece haber impulsado en las encuestas. Desde inicios de año, en la CDU ha tenido lugar un debate soterrado sobre supuestos cambios tácticos necesarios ante el nuevo panorama que la vuelta de Schulz desde Bruselas había mostrado en el ámbito demoscópico. El ala más dura del partido ha estado reclamando un giro a la derecha. Los jóvenes han estado pidiendo «caras nuevas». Incluso Kramp-Karrenbauer había recibido críticas internas por su «parálisis». Pero las urnas dan la razón a quienes defendían que en el centro y en la continuidad, aunque menos mediáticos que el aire fresco de Martin Schulz, está la clave del triunfo electoral. Otros analistas señalan que precisamente ese efecto mediático está movilizando un voto conservador, cansado de Merkel durante ya tres legislaturas y crítico con sus decisiones en materia de rescates europeos y refugiados, pero que desea evitar a toda costa una coalición de izquierdas en Berlín. Merkel, por cierto, ha dejado claro hoy que sus opciones de coalición tras el 24 de septiembre serán los liberales del FDP, si logran presencia parlamentaria, y un nuevo trabajo conjunto con el SPD. También ha llamado a un cierre de filas del voto conservador: «Los conservadores somos la Unión Socialcristiana (CSU), el FDP y nosotros, y no deberíamos hacernos daño los unos a los otros».
27-03-2017 | Fuente: abc.es
Lafontaine, el izquierdista con el que coquetea el SPD
En El Sarre, su tierra natal, es Oskar a secas. En el resto de Alemania se le conoce porque fue el primer candidato socialdemócrata a la cancillería de la Alemania reunificada, contra Helmut Kohl, y porque su oposición a las reformas de la Agenda 2010, que implementó el mismo canciller socialdemócrata Gerhard Schröder que le había nombrado ministro de Economía, le llevó a abandonar el cargo y el partido, a fundar junto a los excomunistas de la antigua Alemania del Este una formación más radical, Die Linke (La Izquierda) y dejar así el voto de izquierdas dividido desde entonces. El candidato del SPD (socialdemócrata), Martin Schulz, tanteó su alianza para arrebatar el poder a la CDU de Merkel en El Sarre. Y le ha hecho varios guiños sobre la posibilidad de desmontar los recortes sociales de la Agenda 2010, acometida hace diecisiete años, con el objeto de propiciar una reunificación de la izquierda. Desde que se casó con Sahra Wagenknecht, actual presidenta del grupo parlamentario de Die Linke y 26 años menor que él, ha descendido el nivel de agitación que aportaba a la política alemana, pero junto con el francés Jean-Luc Mélenchon y el griego Yanis Varufakis, ha seguido reivindicando «una renegociación completa» de los tratados europeos que, en su opinión, «han solidificado el neoliberalismo y hacen imposible alcanzar la promesa de igualdad». Su europeísmo no tiene nada que ver con el de Martin Schulz y si una coalición de izquierdas llegase a Berlín sus opiniones tendrían peso. Lafontaine ha seguido estigmatizado por el SPD como enemigo en un enfrentamiento fratricida hasta que el actual ministro de Exteriores, Sigmar Gabriel, se reunió con él en otoño de 2016. En esa reunión fueron exploradas posibles alianzas para desplazar a Merkel y Gabriel regresó a Berlín con la consigna de la reconciliación. «Para Schulz es un oponente como el resto, alguna vez han hablado por teléfono», comenta un miembro del SPD, que sugiere que en caso de una coalición de izquierdas «no querría una primera línea, sino un puesto táctico en el grupo parlamentario».
27-03-2017 | Fuente: elpais.com
Merkel paraliza el ?efecto Schulz? en su primera prueba en las urnas
La contundente victoria de la CDU en el pequeño Estado del Sarre frustra el mensaje de cambio de los socialdemócratas
26-03-2017 | Fuente: elpais.com
Merkel paraliza el ?efecto Schulz? en su primera prueba en las urnas
La contundente victoria de la CDU en el pequeño Estado del Sarre frustra el mensaje de cambio de los socialdemócratas
26-03-2017 | Fuente: abc.es
El CDU de Merkel gana en El Sarre y desinfla el «efecto Schulz»
Un silencio sepulcral se impuso ayer en la sede del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) de el Sarre cuando, apenas cerraron las urnas, los medios de comunicación alemanes publicaron las primeras encuestas a pie de urna de las elecciones regionales. El gran impulso que ha inyectado en las encuestas durante el último mes el nuevo presidente del partido, Martin Schulz, se esfumaba en medio de un firme avance del partido de Merkel, la Unión Cristianodemócrata (CDU), que ganaba claramente con el 40,4% de los votos -frente al 30% del SPD- y se anotaba un ascenso de más de cinco puntos respecto a las anteriores elecciones. La discreta presidenta de El Sarre desde agosto de 2011, Annegret Kramp-Karrenbauer, pasaba de largo al mediático y esperanza de la izquierda europea Martin Schulz, que en su primera reacción sobre el resultado desde Berlín apenas alcanzaba a decir con voz entrecortada que «en este día, como presidente del Partido Socialdemócrata, quiero agradecer su trabajo a todas las colegas y todos los colegas, a todas las amigas y los amigos de el Sarre, aunque nuestras metas para esta noche no las hemos alcanzado». «Esto es más bien el efecto Kramp-Karrenbauer», bromeaban, pletóricos, en la sede regional de la CDU, donde en las semanas previas a la votación se había sufrido por unas encuestas que llevaban a Schulz a empatar e incluso a superar a los conservadores. La victoria de Kramp-Karrenbauer fue sin embargo tan clara que, al cierre de esta edición, no resultaba posible todavía definir si numéricamente es posible una coalición de izquierdas que los desplace del gobierno regional. Para que esa coalición de izquierdas funcionase habrían sido necesarios Los Verdes, que con un 4% quedaron fuera del parlamento regional. Tampoco ayuda en exceso Die Linke (La Izquierda) que obtenía un 12,4% de los votos con una pérdida de unos tres puntos, por lo que la reconciliación de las izquierdas alemanas, que habría sentado en El Sarre un notorio precedente de cara a las elecciones generales del próximo 24 de septiembre, parecía dejar paso anoche a una gran coalición entre los socialdemócratas y los conservadores cuya negociación va a resultar, por lo demás, en extremo complicada en medio de la campaña electoral. Continuidad A pesar de los estruendosos tambores que anunciaban días atrás cambio de gobierno, la única novedad indiscutible de estas elecciones regionales ha sido la entrada en el parlamento regional del partido xenófobo y anti europeo Alternativa para Alemania (AfD), que con algo más del 6% de los votos se hace con al menos tres diputados. «Quizá muchos medios de comunicación se dejen llevar por el efectismo de Schulz a la cabeza de los socialdemócratas, pero nosotros nos atenemos a las cifras y la fuerza política que realmente está emergiendo con fuerza somos nosotros», cantaba victoria su candidato Rolf Müller, con quien la ganadora de los comicios descartaba una vez más cualquier posibilidad de acuerdo o coalición. «Pase lo que pase, sí, pero ni siquiera hablamos de eso con semejante resultado que yo no habría imaginado ni en sueños», reconocía Kramp-Karrenbauer. «Creo que los votantes han expresado su claro deseo de continuidad, que podría tomar forma en una gran coalición», aseguraba el secretario general de la CDU en El Sarre, Roland Theis, «y sobre todo el resultado muestra una confianza indiscutible en la presidenta regional». «Es una inmejorable comienzo para el año electoral», celebraba otro miembro del partido, Michael Grosse-Brömer. Este pequeño campo de pruebas, con solo 800.000 votantes y que servirá de base para rehacer las estrategias de los partidos pensando en las generales, ha dado la razón a los analistas que adelantaban que un empuje tan espectacular de Schulz en las encuestas y una posible coalición de izquierdas como avanzadilla de la que podría tomar en otoño la Cancillería de Berlín, no hace más que movilizar a un voto conservador cansado de Merkel tras 12 años de gobierno y descontento con los rescates europeos y con la política de refugiados de la canciller alemana, pero que a toda costa desean evitar una izquierda reunificada y en el poder en Alemania. «La culpa es de Martin Schulz», acusaba también el jefe local de Die Linke, Bernd Riexinger, «los eslóganes y las frases sonoras quedan muy bien en las portadas de los periódicos, pero no se gana en las urnas con eso». Más participación No había una participación tan alta desde hacía 23 años, aumentó desde el 61,6% de las anteriores regionales hasta el 70,4%. Entre los anteriores no votantes, el partido que más seguidores pesca es AfD, pero también la CDU sale beneficiada, lo que apunta a que este año electoral la movilización será crucial para contrarrestar el ?efecto Schulz?.
26-03-2017 | Fuente: abc.es
La CDU de Merkel gana en El Sarre y desinfla el «efecto Schulz»
Un silencio sepulcral se impuso ayer en la sede del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) de el Sarre cuando, apenas cerraron las urnas, los medios de comunicación alemanes publicaron las primeras encuestas a pie de urna de las elecciones regionales. El gran impulso que ha inyectado en las encuestas durante el último mes el nuevo presidente del partido, Martin Schulz, se esfumaba en medio de un firme avance del partido de Merkel, la Unión Cristianodemócrata (CDU), que ganaba claramente con el 40,4% de los votos -frente al 30% del SPD- y se anotaba un ascenso de más de cinco puntos respecto a las anteriores elecciones. La discreta presidenta de El Sarre desde agosto de 2011, Annegret Kramp-Karrenbauer, pasaba de largo al mediático y esperanza de la izquierda europea Martin Schulz, que en su primera reacción sobre el resultado desde Berlín apenas alcanzaba a decir con voz entrecortada que «en este día, como presidente del Partido Socialdemócrata, quiero agradecer su trabajo a todas las colegas y todos los colegas, a todas las amigas y los amigos de el Sarre, aunque nuestras metas para esta noche no las hemos alcanzado». «Esto es más bien el efecto Kramp-Karrenbauer», bromeaban, pletóricos, en la sede regional de la CDU, donde en las semanas previas a la votación se había sufrido por unas encuestas que llevaban a Schulz a empatar e incluso a superar a los conservadores. La victoria de Kramp-Karrenbauer fue sin embargo tan clara que, al cierre de esta edición, no resultaba posible todavía definir si numéricamente es posible una coalición de izquierdas que los desplace del gobierno regional. Para que esa coalición de izquierdas funcionase habrían sido necesarios Los Verdes, que con un 4% quedaron fuera del parlamento regional. Tampoco ayuda en exceso Die Linke (La Izquierda) que obtenía un 12,4% de los votos con una pérdida de unos tres puntos, por lo que la reconciliación de las izquierdas alemanas, que habría sentado en El Sarre un notorio precedente de cara a las elecciones generales del próximo 24 de septiembre, parecía dejar paso anoche a una gran coalición entre los socialdemócratas y los conservadores cuya negociación va a resultar, por lo demás, en extremo complicada en medio de la campaña electoral. Continuidad A pesar de los estruendosos tambores que anunciaban días atrás cambio de gobierno, la única novedad indiscutible de estas elecciones regionales ha sido la entrada en el parlamento regional del partido xenófobo y anti europeo Alternativa para Alemania (AfD), que con algo más del 6% de los votos se hace con al menos tres diputados. «Quizá muchos medios de comunicación se dejen llevar por el efectismo de Schulz a la cabeza de los socialdemócratas, pero nosotros nos atenemos a las cifras y la fuerza política que realmente está emergiendo con fuerza somos nosotros», cantaba victoria su candidato Rolf Müller, con quien la ganadora de los comicios descartaba una vez más cualquier posibilidad de acuerdo o coalición. «Pase lo que pase, sí, pero ni siquiera hablamos de eso con semejante resultado que yo no habría imaginado ni en sueños», reconocía Kramp-Karrenbauer. «Creo que los votantes han expresado su claro deseo de continuidad, que podría tomar forma en una gran coalición», aseguraba el secretario general de la CDU en El Sarre, Roland Theis, «y sobre todo el resultado muestra una confianza indiscutible en la presidenta regional». «Es una inmejorable comienzo para el año electoral», celebraba otro miembro del partido, Michael Grosse-Brömer. Este pequeño campo de pruebas, con solo 800.000 votantes y que servirá de base para rehacer las estrategias de los partidos pensando en las generales, ha dado la razón a los analistas que adelantaban que un empuje tan espectacular de Schulz en las encuestas y una posible coalición de izquierdas como avanzadilla de la que podría tomar en otoño la Cancillería de Berlín, no hace más que movilizar a un voto conservador cansado de Merkel tras 12 años de gobierno y descontento con los rescates europeos y con la política de refugiados de la canciller alemana, pero que a toda costa desean evitar una izquierda reunificada y en el poder en Alemania. «La culpa es de Martin Schulz», acusaba también el jefe local de Die Linke, Bernd Riexinger, «los eslóganes y las frases sonoras quedan muy bien en las portadas de los periódicos, pero no se gana en las urnas con eso». Más participación No había una participación tan alta desde hacía 23 años, aumentó desde el 61,6% de las anteriores regionales hasta el 70,4%. Entre los anteriores no votantes, el partido que más seguidores pesca es AfD, pero también la CDU sale beneficiada, lo que apunta a que este año electoral la movilización será crucial para contrarrestar el ?efecto Schulz?.
21-03-2017 | Fuente: abc.es
Schulz supera a Merkel en los sondeos sobre las elecciones alemanas
La gran remontada del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), que ya tenía opciones para desbancar a Merkel con una coalición de izquierdas según los sondeos, adelanta hoy por primera vez en solitario a la Unión Cristianodemócrata (CDU), en una encuesta realizada por el grupo demoscópico Insa y publicada por Bild. El impulso que ha insuflado a los socialdemócratas su nuevo presidente, Martin Schulz, eleva la intención de voto hasta el 32%, sobrepasando el 31% de la CDU de Merkel y haciendo sonar todas las alarmas en la Casa Konrad Adenauer de Berlín. Como tercera fuerza política, con el 11,5% de los votos, aparece el partido xenófobo y anti europeo Alternativa para Alemania (AfD). Desde el partido de Merkel este ascenso se vive con cierta impotencia. Schulz apenas ha esbozado su programa electoral y «así es difícil poder dar respuestas», dice un miembro de su directiva. En el congreso en el que el pasado fin de semana fue elegido presidente del partido y confirmado como candidato a la Cancillería en las elecciones del próximo 24 de septiembre, Schulz adelantó solamente que estará a favor de Europa y a favor de la justicia social, contra Trump, contra Erdogan y contra las bajadas de impuestos. Además declaró la guerra política a AfD y resumió sus bazas electorales con la siguiente frase: «¡El SPD está otra vez de vuelta y esa es una buena noticia para la gente de este país!». El semanario Der Spiegel, tratando de concretar las propuestas socialdemócratas, ha titulado «Schulz es el programa». Merkel, por su parte, lleva tanto tiempo siendo canciller que apenas le es posible perfilarse como candidata. La cristianodemócrata ha tomado algunas medidas para poner remedio a la situación. Para empezar, ha fichado para su equipo electoral a Joachim Koschnicke, jefe del lobby de Opel desde 2013 y al que ha encargado la estrategia de comunicación de la campaña. Está citado en Berlín el próximo día 1 de abril y su objetivo será movilizar a las bases cristianodemócratas, desencantadas con los rescates europeos, con la política de refugiados y que en parte acuden a engordar los resultados de AfD. Merkel ha reconocido que afronta su contienda electoral más difícil hasta la fecha y uno de sus mayores retos es demostrar que todavía posee la energía y determinación que Schulz derrocha. «Tenemos que decir que las cosas van a mejorar y hacer que suceda así», ha dicho Merkel a sus colaboradores tratando de infundir entusiasmo, pero todos son conscientes de que no lo tendrán nada fácil. «Es el factor extraordinario de los refugiados sumado al factor ordinario de que la gente cree que doce años de mandato son suficientes», explica Hermann Binkert, el director de la agencia demoscópica Insa. «El ímpetu político está ahora con Martin Schulz. Merkel puede intentar cambiar eso, tomar la delantera, pero tras ejercer durante tanto tiempo el poder, no puede reinventarse», augura. Durante la crisis de los refugiados, la política de puertas abiertas de la canciller dio lugar a una entrada masiva de inmigrantes, lo que provocó preocupación entre la opinión pública y dio un impulso a la AfD. También abrió una dolorosa brecha entre la CDU y la CSU, cuyo su líder Horst Seehofer dio un giro a la derecha en un intento por recuperar votantes tentados por AfD. Esa disputa pública ha sembrado desconfianza y disgusto en los votantes conservadores y, aunque Merkel ha ido endureciendo su política de inmigración, el malestar en la opinión pública permanece. Más allá de las encuestas, las elecciones regionales de este mes en Sarre se convertirán en el primer termómetro tras la irrupción de Schulz, que ha captado la atención de los votantes que quieren un cambio. Estas se verán seguidas en mayo por los comicios en Schleswig-Holstein y en Renania del Norte-Westfalia. «Merkel ha inspirado siempre seguridad, continuidad, pero nunca ha generado gran entusiasmo ni ha significado cambio», advierte Manfred Güllner, que dirige Forsa, «despierta lealtad y casi el 90% de los votantes de la CDU la respaldan, pero eso ha dejado de ser una baza si tenemos en cuenta que Schulz ha sido elegido presidente por el 100% de los votos, un récord histórico». En la CDU, sin embargo, sugieren que tanto entusiasmo puede ser contraproductivo para Schulz y señalan que hay que «dejarle subir para después caer por su propio peso». Según esta ecuación, la amenaza del fortalecimiento de la izquierda movilizará a votantes de la CDU que de otra manera se habrían quedado en casa o votado AfD, de forma que terminará beneficiando a Merkel. «Hay votantes a los que puede aburrirles que ofrezcamos continuidad, e eso estamos de acuerdo, especialmente con la nueva comunicación y las redes sociales, que responden más a impulsos, a emociones. Pero la emergencia de Martin Schulz como alternativa inspirará a muchos votantes a volver a su voto tradicional», calcula Joachim Pfeiffer, diputado de la CDU.
16-03-2017 | Fuente: abc.es
Elecciones en Holanda: las posibles coaliciones
Nunca un solo partido ha logrado los 76 escaños que suponen la mayoría parlamentaria en Holanda. El sistema electoral proporcional de distrito único permite que la Cámara baja del país esté ampliamente fragmentada. Por ello, aunque el partido liberal VVD del primer ministro holandés, Mark Rutte, haya ganado las elecciones de Holanda con 33 escaños, necesitará formar una coalición si quiere gobernar. Coalición de centro-derecha Los resultados de las elecciones generales neerlandesas abren la puerta a la formación de un Gobierno de coalición de centro-derecha. Los diputados del VVD, 33 escaños, junto con los 19 que ha logrado Llamada Democristiana (CDU) y los otros 19 de los centristas de Demócratas 66 (D66), darían lugar a un Ejecutivo en minoría con 71 apoyos parlamentarios. El primer ministro ya adelantó durante un debate electoral radiofónico que los socios de coalición que tiene en mente son D66 y CDA. El líder de D66, Alexander Pechtold, también apostó durante la campaña por un gobierno progresista «de centro» formado con los liberales y los democristianos. Para superar los 76 parlamentarios que proporcionan la mayoría absoluta en una Cámara Baja con 150 miembros, Rutte podría recurrir a los 9 escaños de los laboristas (PvdA), sus socios de Gobierno en la pasada legislatura. Sin embargo, queda por ver si el PvdA está dispuesto a volver a pactar con los liberales de derechas del VVD tras cuatro años y medio de alianza y la pérdida de 29 escaños en estos comicios. Su líder, Lodewijk Asscher, dio un discurso tras la publicación de los sondeos a pie de urna en el que reconoció la derrota de su partido y, entre lágrimas, aseguró que seguirá siendo líder de su formación y que luchará «por una economía justa y una sociedad decente» en Holanda. Coalición de derecha Pese a los 20 escaños del Partido de la Libertad, la mayoría de formaciones políticas ya manifestaron durante la campaña electoral su negativa a pactar con el ultraderechista y eurófobo Geert Wilders. De hecho, Rutte aseguró durante las semanas previas a los comicios que la probabilidad de gobernar junto a Wilders «no es 0,1, sino cero». Aun así, el líder xenófobo, que entre 2010 y 2012 actuó como apoyo externo del primer Gobierno liderado por Rutte, llegó a exigir «un puesto en la futura coalición» y argumentó en su favor haber ganado cinco escaños, frente a las pérdidas del VVD con respecto a los anteriores comicios. Lo cierto es que es poco probable una coalición de derecha liderada por Wilders. Coalición de izquierda Tampoco parece probable una alianza entre las fuerzas de izquierda, pese al ascenso del partido verde Groenlinks, que ha pasado de los 4 hasta los 14 asientos en el Parlamento neerlandés. El apoyo de los 14 diputados pertenecientes al Partido Socialista (PS) resultaría insuficiente, si bien su líder, Emile Roemer, pidió a los demás partidos de izquierda «no ir detrás de la derecha» y aseguró que resultará «emocionante» conocer el color del futuro Ejecutivo. Además, una coalición de este espectro político requeriría de un pacto entre seis o más partidos: la asociación de los verdes, socialistas, socialdemócratas y socioliberales del D66 dan una suma de apenas 56 escaños, por lo que tendrían que lograr el apoyo de un gran partido, como el centrista CDA, que dejaría la coalición en 75 apoyos y la necesidad de unirse a otros partido de izquierda minoritario.
15-03-2017 | Fuente: abc.es
Clara victoria del liberal Rutte sobre la ultraderecha de Wilders en Holanda
El partido liberal VVD del primer ministro holandés, Mark Rutte, ha ganado las elecciones generales celebradas el miércoles en Holanda al lograr 33 escaños, según los resultados oficiales con más del 94,3% de los votos escrutados. Eso sí, se queda muy alejado de los 76 necesarios para conformar Gobierno, lo que le obligará a formar una coalición para poder liderar el Ejecutivo. En el otro lado, el Partido Por la Libertad (PVV) del ultraderechista Geert Wilders ha obtenido 19 escaños, empatado en la segunda posición con los democristianos de la CDA y los centristas de D66. Los resultados oficiales desmienten lo apuntado en los últimos meses por distintos sondeos que situaban al PVV de Wilders como la fuerza más votada.  Rutte, líder de la formación liberal de derechas VVD, pierde nueve escaños, mientras que Wilders obtiene cuatro más que los conseguidos en las anteriores elecciones.  Esta merma en los resultados, según explicaron varios analistas a Efe, es a tribuible a la impopularidad de las medidas de austeridad impuestas por Rutte en los últimos años.  El PvdA cae 29 escaños, y firma su desastre electoralLos grandes perdedores de estas elecciones son los laboristas del PvdA, que forman parte de la coalición que gobierna en la actualidad junto con el VVD, que se dejan hasta 29 escaños y se quedan con tan solo 9 diputados.  Los grandes beneficiados, por el contrario, son los verdes de GroenLinks, un partido que hasta hora tenía tan solo cuatro diputados, pero que en estas elecciones sube hasta los 15. El partido antirracista DENK entraría por primera vez en el Parlamento con una representación de tres diputados.  Los líderes de la mayoría de los partidos políticos organizaron eventos anoche para seguir los resultados electorales junto a sus miembros y seguidores.  Sin embargo, Wilders se quedó encerrado la mayor parte de la noche en su oficina del Parlamento a la espera de los resultados oficiales, y salió pasadas la 01.00 hora local (00.00 GMT) para reconocer su derrota. Victoria «al populismo equivocado» La participación ha aumentado bastante en estos comicios, con un 82 % frente al 74,6 % de las elecciones precedentes. Rutte celebró en un discurso en La Haya haber derrotado al «populismo equivocado» del ultraderechista Geert Wilders. «¡Qué noche! Pedimos que se le parara. Paradlo. Hemos parado el populismo equivocado», aplaudió el candidato del VVD. Un eufórico Rutte mostró su deseo de «volver a unir Holanda» y, en referencia al ultraderechista y eurófobo Geert Wilders, aseguró que el país «sigue siendo proeuropeo». «En una campaña, es inevitable que salgan a la luz las diferencias, pero ahora es importante unir de nuevo al país y formar un Gobierno estable para los próximos cuatro años», dijo el primer ministro en su primera comparecencia tras conocerse los sondeos a pie de urna. Wilders reconoció su derrota, aunque se declaró «ganador de cuatro escaños más» que en las pasadas elecciones. El político neerlandés llegó a exigir «un puesto en la futura coalición» de Gobierno, si bien la mayoría de partidos han descartado durante la campaña incluirlo en un hipotético Ejecutivo. «Esto es una primavera patriótica. Yo soy un luchador y no un populista. Nuestra influencia es grande», añadió el líder del Partido de la Libertad (PVV). Agregó que prefiere gobernar, pero señaló que está «dispuesto a hacer una fuerte oposición» en Holanda. Paso a una coalición de centro-derecha Los resultados de las elecciones generales neerlandesas abren la puerta a la formación de un Gobierno de coalición de centro-derecha. Los diputados del VVD, junto con los 19 que han logrado tanto Llamada Democristiana (CDU) como los centristas de Demócratas 66 (D66), darían lugar a un Ejecutivo en minoría con 71 apoyos parlamentarios. El primer ministro ya adelantó durante un debate electoral radiofónico que los socios de coalición que tiene en mente son D66 y CDA. El líder de D66, Alexander Pechtold, también apostó durante la campaña por un gobierno progresista «de centro» formado con los liberales y los democristianos. Para superar los 76 parlamentarios que proporcionan la mayoría absoluta en una Cámara Baja con 150 miembros, Rutte podría recurrir a los 9 escaños de los laboristas (PvdA), sus socios de Gobierno en la pasada legislatura. Sin embargo, queda por ver si el PvdA está dispuesto a volver a pactar con los liberales de derechas del VVD tras cuatro años y medio de alianza y la pérdida de 29 escaños en estos comicios. Su líder, Lodewijk Asscher, dio un discurso tras la publicación de los sondeos a pie de urna en el que reconoció la derrota de su partido y, entre lágrimas, aseguró que seguirá siendo líder de su formación y que luchará "por una economía justa y una sociedad decente" en Holanda. Pese a los 20 escaños del Partido de la Libertad, la mayoría de formaciones políticas ya manifestaron durante la campaña electoral su negativa a pactar con el ultraderechista y eurófobo Geert Wilders. De hecho, Rutte aseguró durante las semanas previas a los comicios que la probabilidad de gobernar junto a Wilders "no es 0,1, sino cero". Aun así, el líder xenófobo, que entre 2010 y 2012 actuó como apoyo externo del primer Gobierno liderado por Rutte, llegó a exigir "un puesto en la futura coalición" y argumentó en su favor haber ganado cinco escaños, frente a las pérdidas del VVD con respecto a los anteriores comicios. Tampoco parece probable una alianza entre las fuerzas de izquierda, pese al ascenso del partido verde Groenlinks, que ha pasado de los 4 hasta los 14 asientos en el Parlamento neerlandés. El apoyo de los 14 diputados pertenecientes al Partido Socialista (PS) resultaría insuficiente, si bien su líder, Emile Roemer, pidió a los demás partidos de izquierda «no ir detrás de la derecha» y aseguró que resultará «emocionante» conocer el color del futuro Ejecutivo. Participación histórica La jornada electoral se desarrolló sin grandes incidentes, aunque algunos centros de votación tuvieron que recurrir a cabinas adicionales ante la gran afluencia de votantes. Además, varias páginas web como Kieskompas, Prodemos o Stemwijzer, que publican información detallada sobre los programas políticos y ofrecen a los votantes someterse a un test online para elegir a su partido, fueron blanco de ataques cibernéticos a lo largo de la jornada. La agencia neerlandesa ANP informó de que las páginas quedaron afectadas por los ataques DDoS, que envían al mismo tiempo múltiples solicitudes de información para sobrecargar y desconectar las webs.  El Centro Nacional de Seguridad Cibernético (CNSC), junto con numerosos técnicos especialistas, trataron de detener los ataques que, según ANP, procedían del extranjero.   El recuento de los votos en estas elecciones se está llevando a cabo manualmente debido al miedo de las autoridades a un intento de países terceros, en particular Rusia, de influir en los resultados electorales. EFE
13-02-2017 | Fuente: elpais.com
La popularidad de Schulz pone en peligro la victoria de Merkel
Los socialdemócratas colocan a Steinmeier como jefe del Estado y logran superar a la CDU en una encuesta
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