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Noticias de casa blanca

21-09-2020 | Fuente: abc.es
Boris Johnson, agobiado porque su salario de primer ministro no es suficiente
Boris Johnson tiene «la miseria grabada en su rostro», algo que es «evidente» en sus apariciones públicas. Así lo declaró un político conservador de alto nivel al periódico The Times, que este fin de semana publicó un reportaje en el que asegura que el primer ministro británico no está viviendo su mejor momento, ya además de sus múltiples preocupaciones profesionales, entre las que se encuentran el Brexit y la gestión de la emergencia del coronavirus, también está pasándolo mal en el terreno personal, y se queja de que su sueldo como «premier» no es suficiente para hacer frente a sus gastos. Además de que Londres es una de las ciudades más caras del mundo, Johnson firmó hace poco un divorcio que no fue precisamente barato y tiene que mantener a cuatro de los seis hijos que ha reconocido oficialmente. El más pequeño, Wilfred Lawrie Nicholas, tiene tan solo cuatro meses. Y al asumir el mando del país su salario bajó considerablemente: pasó de embolsarse más de 350.000 libras esterlinas al año (unos 380.000 euros al tipo de cambio actual) mientras era diputado gracias a su columna en el Daily Telegraph, así como por dictar conferencias y discursos, a ganar un sueldo de 150.000 libras al año (unos 163.000 euros) desde que dirige al Reino Unido desde su oficina de Downing Street. Una residencia incómoda «Boris, como otros primeros ministros, está muy, muy mal atendido. No tiene ama de llaves, tiene una sola persona que hace la limpieza y están preocupados (él y su prometida, la periodista Carrie Symonds) por no poder pagar una niñera», aseveró un amigo del premier al prestigioso diario. La misma fuente añadió que el apartamento de «Downing Street no es un buen lugar para vivir. No es como el Elíseo o la Casa Blanca, donde puedes alejarte de todo porque son muy grandes. Incluso si él o Carrie quieren ir al jardín de rosas, tienen que pasar por la oficina», aseguró. Otro amigo afirmó que Johnson «siempre está preocupado por el dinero, tiene una necesidad genuina de mantener a su familia, y creo que eso le preocupa». Pero las quejas vienen de lejos: ya en el 2017, cuando trabajaba como ministro de Relaciones Exteriores, se quejaba de su sueldo de 140.000 libras anuales no era suficiente para vivir debido a sus «extensas responsabilidades familiares». Además del dinero, algunas fuentes consultadas por el diario afirmaron que hay preocupación en su entorno porque Johnson parece no haberse recuperado por completo tras haber enfermado de Covid-19, motivo por el que tuvo que estar una semana hospitalizado en abril, la mitad en la unidad de cuidados intensivos. La versión oficial es, sin embargo, que el premier está en plena forma física y mental.
21-09-2020 | Fuente: abc.es
Detienen a una mujer acusada de enviar una carta con veneno a Trump
Una mujer fue detenida este domingo por supuestamente haber enviado un paquete con ricina al presidente de EE.UU., Donald Trump, cuando intentaba entrar en territorio estadounidense desde Canadá por un puesto fronterizo en el estado de Nueva York, según medios de comunicación locales. La mujer llevaba una arma de fuego y fue arrestada por las autoridades estadounidenses, dijo una fuente de los servicios de seguridad citada por la cadena de televisión CNN. Se espera que fiscales en Washington DC presenten cargos contra la sospechosa. Interceptado El sábado dos funcionarios relacionados con el caso declararon a la cadena de televisión CNN que un paquete con ricina dirigido a Trump fue interceptado a comienzos de esta semana por los servicios de seguridad de la Casa Blanca. Según el canal, la portavoz del Ministerio de Seguridad Pública de Canadá, Mary-Liz Power, dijo el sábado que estaba «al tanto de los informes preocupantes de paquetes que contienen ricina dirigidos a instalaciones del Gobierno federal de EE.UU.». «La policía canadiense está trabajando en estrecha colaboración con EE.UU, pero como se trata de una investigación en curso no podemos comentar más», precisó. Los investigadores estaban analizando la posibilidad de que el paquete de ricina proviniera de Canadá y se estaban llevando a cabo pesquisas sobre envíos similares por correo a direcciones en Texas que podrían estar conectados con el mismo remitente en Canadá. Potente toxina La ricina es una de las toxinas más potentes que se conocen y se extrae de las semillas del ricino. Fue aislada en 1888 cuando se observó que el extracto de las semillas aglutinaba las células sanguíneas. Si se ingiere puede causar náuseas, vómitos y hemorragia interna del estómago e intestinos, seguidos de insuficiencia hepática, bazo y renal, y muerte por colapso del sistema circulatorio.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
La batalla política por la renovación del Supremo de EE.UU. es cosa de mujeres
La resaca de la muerte de Ruth Bader Ginsburg, la juez del Tribunal Supremo e icono progresista de EE.UU., ofreció este fin de semana imágenes de la brecha que separa al país. En la escalinata del alto tribunal, en Washington, o en la acera de la casa en la que Ginsburg creció en Brooklyn, se alargaban las vigilias, con tono sombrío, iluminadas con velas, cantos de «Amazing Grace» y carteles que decían «Respetad su deseo», en referencia al último llamamiento de la juez: que su reemplazo se elija después de la elección del 3 de noviembre. En los mítines de Trump, eléctricos, como en el de la noche del domingo en Fayetteville (Carolina del Norte), es otra historia. Los entusiastas del presidente han encontrado un nuevo cántico, que dominará el resto de la campaña electoral: «Fill the seat», «Ocupa la vacante», coreaban. La renovación del Senado es una batalla política de altos vuelos (el tribunal tiene un peso enorme en la configuración del país) que impacta de lleno en las elecciones. Los republicanos, que controlan la presidencia y el Senado ?los dos órganos decisivos en la elección de jueces?, tienen una oportunidad de oro para reforzar la línea conservadora del tribunal y perpetuarla durante muchos años (los jueces del Supremo son cargos vitalicios). En esta guerra, las primeras protagonistas son mujeres. Lo fue Ginsburg, despedida ?tanto por demócratas como republicanas? como una figura reverenciada en los progresos por la igualdad de género. Pero lo será también su sustituta, según ha reconocido Trump, que busca nominar y confirmar con rapidez a la nueva juez. Un proceso en el que el primer obstáculo serán, de nuevo, son dos mujeres, dos defectoras republicanas en el Senado. Trump aseguró el domingo que el reemplazo de Ginsburg será, «con mucha probabilidad», una mujer. Es una decisión que se esperaba. Elegir a un hombre hubiera exacerbado todavía más los ánimos del electorado demócrata, que amenaza con una movilización que expulse a Trump de la Casa Blanca y devuelva la mayoría en el Senado a los demócratas. La elección de una mujer acerca al presidente a un electorado clave: el de las mujeres suburbanas, de corte moderado, en estados decisivos, que podrían optar por inclinarse por el centrismo del candidato demócrata, Joe Biden. Las dos favoritas son dos juezas conservadoras, Amy Coney Barrett y Barbara Lagoa. El presidente dijo que ambas podrían hacer un trabajo magnífico y que son «muy respetadas». Las dos candidatas de Trump Amy Barret, conservadora de libro Con Barrett, Trump daría otro regalo al electorado conservador que le aupó en 2016. Asistente de Antonin Scalia -referente judicial conservador-, madre de siete, creyente y con posibilidad de dar la vuelta a la regulación del aborto. Sería, además, la jueza más joven del tribunal (48 años), lo que aseguraría esa impronta ideológica durante generaciones. Barbara Lagoa, gancho hispano Además de un historial judicial de enjundia -fue elegida el año pasado para la instancia inferior al Supremo con el beneplácito de los demócratas-, Lagoa aporta un activo a corto plazo: es de Florida y de origen cubano, en un momento en el que Trump necesita ganar ese estado y mejorar en el voto hispano. Cuatro defecciones En el Senado, que deberá confirmar la nominación de Trump, la mayoría ajustada de los republicanos les permite solo cuatro defecciones. Las dos primeras han sido mujeres, dos de las republicanas más moderadas de la cámara alta, Lisa Murkowski (Alaska) y Susan Collins (Maine). Ambas han asegurado que respetarán el precedente de 2016, cuando los republicanos, también con mayoría en el Senado, bloquearon durante ocho meses a un juez nominado para el Supremo porque era un año de elección presidencial. Ahora, a 43 días días de la elección, y empezando por su líder, Mitch McConnell, han cambiado de opinión. Los republicanos justifican el bandazo en que la situación es ahora distinta -el presidente y el Senado eran de distinto color político, al contrario que ahora-, aunque hace cuatro años esa no fue la explicación que se dio. Algunos, como Lindsay Graham, han tenido que comerse sus palabras. En 2016 dijo con claridad que se podrán «utilizar mis palabras contra mí», cuando defendió que si hay un presidente republicano y hay una vacante en el último año de su primer mandato habría que esperar a las elecciones. Murkowski, al contrario, defendió ayer que «debe aplicarse el mismo estándar» que se utilizó en 2016. En la víspera, Collins dijo que, igual que los republicanos defendieron hace cuatro años, el presidente elegido en las elecciones debería ser quien elija al nominado. Con ellas dos no basta. Mitt Romney, un senador crítico con Trump, podría sumarse al grupo. Algún otro, como Charles Grassley, dijo recientemente, pero antes de que muriera Ginsburg, que habría que esperar. Está por ver si también cambiará de opinión.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
Trump asegura que nominará a una mujer para sustituir a Ginsburg en el Tribunal Supremo
Donald Trump anunció en la pasada madrugada que su intención es nominar a una mujer para reemplazar el hueco dejado en el Tribunal Supremo de EE.UU. por la muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg. El presidente de EE.UU. dijo por la tarde a los periodistas que «con mucha seguridad» será una mujer quien sustituya a la magistrada del sector progresista, que falleció el viernes a los 87 años, y cuya muerte ha provocado una sacudida en la política del país y en la reelección de Trump, que se disputa a principios de noviembre. El adiós de Ginsburg abre la posibilidad a Trump y a sus aliados republicanos en el Senado a reforzar la mayoría conservadora en el Supremo, que hasta ahora ha sido de 5-4 (aunque uno de los magistrados nombrado por republicanos, John Roberts, se ha alineado en ocasiones con la minoría progresista) y que pasará a ser de 6-3 cuando se confirme a la nueva jueza. La renovación del Supremo ha desatado una batalla política entre republicanos y demócratas, por ocurrir a pocas semanas de las elecciones, en las que se pone en juego la Casa Blanca y la renovación del Congreso, además de cargos estatales. La elección de los jueces del Supremo, que en los años venideros será decisivo en asuntos como aborto, derechos LGBT, acceso a armas o financiación electoral, es una de las grandes prioridades del electorado, sobre todo del conservador Los demócratas han acusado a los republicanos de la «más alta hipocresía» por bloquear en 2016 durante ocho meses a un juez nominado por el expresidente Barack Obama. La nominación del candidato corresponde al presidente y su confirmación, al Senado. Entonces, como ahora, el Senado estaba bajo mayoría republicana. Ahora, sin embargo, los republicanos han cambiado de opinión y están dispuestos a permitir que se vote al nominado por Trump. El éxito de esta operación dependerá de que no haya defecciones en sus filas. Los demócratas necesitan cuatro republicanos contrarios a que se vote al candidato hasta que no haya un resultado de las elecciones presidenciales. Dos senadoras, Lisa Murkowski y Susan Collins, ya han anunciado que su intención es esperar hasta que se sepa la opinión de las urnas. Pero será complicado que se amplíe la revuelta. Trump dijo que su intención de conseguir un nuevo magistrado conservador en el alto tribunal «vaya muy rápido». En 2016, su compromiso a colocar jueces conservadores en el Supremo fue una de las claves de su conquista del electorado conservador. «¡Ocupa la vacante!», fue uno de los gritos de guerra que se escuchó este sábado por la noche en el mitin que Trump dio en Carolina del Norte, uno de los estados en los que la situación está empatada entre él y el candidato demócrata, Joe Biden, que ha insistido en que hay que esperar al resultado electoral para elegir juez. El presidente maneja una lista de 45 posibles nominados a juez. Dos mujeres de la lista, Barbara Lagoa y Amy Barrett, ambas de corte conservador, están entre las favoritas. Trump dijo que las dos «son muy respetadas».
20-09-2020 | Fuente: abc.es
Interceptan una carta dirigida a Trump que contenía veneno de ricina
Las autoridades estadounidenses interceptaron a principios de esta semana una carta que contenía veneno de ricina y estaba dirigida al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según ha informado la prensa estadounidense, que cita a dos agentes. La presencia de ricina, una sustancia muy tóxica que se extrae de las semillas de ricino, se confirmó mediante dos análisis. Todo el correo de la Casa Blanca se clasifica y se analiza en una instalación externa antes de llegar a las instalaciones de la que es la residencia oficial y principal centro de trabajo del presidente de Estados Unidos. La Policía Federal de Estados Unidos (FBI) y el Servicio Secreto ya investigan lo que han denominado como «carta misteriosa«. »En este momento, no hay ninguna amenaza conocida contra la seguridad pública«, ha puntualizado el cuerpo policial en un comunicado difundido a través de la red social Twitter. La ricina, que puede presentarse en forma de polvo, gránulos, vaho o ácido, se ha utilizado en actos terroristas. Si se ingiere causa náuseas, vómitos y hemorragia interna en estómago e intestinos. A estos síntomas les siguen insuficiencia hepática y renal y, finalmente, muerte por colapso del sistema circulatorio.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
El fin de los estereotipos al uso
Pocos desean tanto la victoria de Joe Biden el próximo 3 de noviembre como la ansía el régimen teocrático iraní. Ya no es sólo porque vuelva a respaldar el acuerdo nuclear con Irán -lo que con toda seguridad haría- es también porque la ayuda diplomática que ha dado en su mandato Donald Trump a la creación de una coalición anti iraní en Oriente Medio tiene un impacto de dimensiones históricas. La firma en la Casa Blanca el pasado martes del reconocimiento bilateral de Israel con los Emiratos Árabes Unidos y con Bahréin ha completado unas semanas de un éxito que este país cabeza de puente de Occidente en la región no vivía desde que la Unión Soviética y los Estados Unidos reconocieron al Estado de Israel en mayo de 1948, en los tiempos de su guerra de independencia. Pero no ha sido sólo la firma de la Casa Blanca. La Autoridad Palestina, en cuyas manos está la Presidencia rotatoria de la Liga Árabe, había intentado hacer aprobar a los ministros de Exteriores de los países miembros de la organización una condena a los Emiratos por reconocer a Israel. Por primera vez en la historia de la Liga una iniciativa así fue rechazada. Palestina ya no es una prioridad porque lleva más de medio siglo demostrando que nunca pierde la ocasión de perder una ocasión. Y el pasado domingo el Sultanato de Omán manifestó su apoyo a la decisión de Bahréin de reconocer a Israel. Recordemos que Omán ha sido siempre el mediador entre Estados Unidos e Irán. Casi el único interlocutor válido. ¿Seguirá siéndolo después de este gesto? Y no olvidemos otra acción relevante, la de un país europeo pero musulmán, Kosovo, que ha reconocido a Israel y ¡ha aceptado poner su embajada en Jerusalén! Algo inimaginable para muchísimos fieles del Islam. Éste es el fin de los estereotipos al uso. Todo esto es muy grave para Irán porque demuestra que en un tiempo en que Estados Unidos se muestra cada vez más aislacionista, en que Trump hace todo lo posible por retirar sus tropas de la región, los aliados de los norteamericanos saben que su seguridad frente a Irán pasa por entenderse con Israel. Y lo están haciendo aceleradamente porque les une el miedo a un Irán potencialmente nuclear. Y porque bajo la caricatura del odio generalizado a Israel, la realidad es que la población civil de buena parte del mundo árabe más rico y conservador cree que hay muchos más beneficios en la paz con Israel que en el apoyo a un estado terrorista como el que encabezan las autoridades de Gaza. La amenaza de Irán se ve reforzada por la deriva de la Turquía de Erdogan, el amigo de Zapatero y de la Alianza de Civilizaciones. La presión del Gobierno egipcio sobre los grupos islamistas de los Hermanos Musulmanes ha puesto a muchos de estos en fuga y han encontrado refugio en Turquía. Algo inimaginable en un estado miembro de la OTAN y, hasta la deriva erdoganista, fiel aliado de Occidente en la región. Todo eso se está diluyendo. En esas circunstancias es comprensible que Irán implore una victoria de Biden. Tienen la esperanza que además de reactivar el acuerdo nuclear se aleje de Arabia Saudí por las violaciones de los derechos Humanos de las que es acusado el Príncipe Mohamed bin Salman. Aunque no deja de ser irónico que los iraníes tengan el desparpajo de denunciar violaciones de derechos humanos de nadie. En medio de todos estos acontecimientos ha pasado desapercibido la ejecución el 12 de septiembre de Navid Afkari , un campeón de lucha libre y prisionero político iraní. Se le acusaba de manifestarse contra el régimen. Marián Rajavi, jefa del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní le rindió tributo el viernes en una teleconferencia con dirigentes políticos de todo el mundo. «Enfrentados a ejecuciones y masacres, el pueblo de Irán pide a la ONU y al Consejo de Seguridad que restablezcan las sanciones estipuladas en sus seis resoluciones contra el régimen clerical iraní. Si no, Khamenei continuará destrozando la nación porque la supervivencia de su régimen depende de de la muerte y la represión». ¿Lo permitirá Joe Biden?
20-09-2020 | Fuente: abc.es
Biden corteja al creciente voto puertorriqueño en Florida
«La comunidad puertorriqueña va a marcar la diferencia en Florida y va a asegurar que Trump no tenga otros cuatro años». Lo asegura Amy Mercado, una candidata demócrata local del estado sureño, y su optimismo podría sonar a exageración. Quizá no lo sea tanto. Sin Florida, uno de los estados más poblados de EE.UU. -y, por lo tanto, uno de los que más representantes envía al colegio electoral que elige al presidente de EE.UU.- las opciones de Donald Trump de conservar la Casa Blanca se estrechan como en un embudo. El estado sureño es una de esas bisagras electorales, donde el peso de demócratas y republicanos está muy empatado, y cualquier movimiento de fuerzas puede definir la elección. Y uno de esos movimientos lo ha protagonizado en los últimos años la comunidad puertorriqueña. «Con la crisis económica de los últimos años en Puerto Rico, la presencia de esta comunidad ha crecido, una tendencia que se aceleró tras el huracán María», explica Fernando Rivera, profesor de sociología en la Universidad de Florida Central y director del Puerto Rico Research Hub. El éxodo provocado por el desastre natural, del que hoy se cumplen tres años, impactó a las comunidades de Nueva York y, sobre todo, Florida. En especial, en los condados cercanos a la ciudad de Orlando, donde se asienta buena parte de esta comunidad. Según Rivera, Florida pasó de tener un millón de puertorriqueños en 2015 a casi 1,2 millones en 2018. No es un cambio determinante para una población estatal de 21 millones de personas, pero sí lo podría ser para una elección que puede decidirse -imposible olvidarse del precedente de 2000, cuando el estado propició la presidencia de George W. Bush- por un puñado de votos. Esta semana ha sido un ejemplo perfecto de la importancia que los puertorriqueños de Florida tienen para la campaña. El candidato demócrata, Joe Biden, se paseó por los condados de Orange y Osceola, donde se asienta buena parte de la comunidad. Presentó un plan para Puerto Rico. Se rodeó de famosos como Ricky Martin y Luis Fonsi. Hasta bailó «Despacito», a duras penas. Biden es consciente de que el voto puertorriqueño es más decisivo que nunca en esta elección y que puede crecer en él más que con el voto cubano o venezolano, donde Trump ha ganado terreno. Quizá llegue algo tarde. Las encuestas muestran que Biden tiene en Florida algo menos de apoyo de latinos que Hillary Clinton en 2016, y ella perdió el estado, por la mínima, frente a Trump.<iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/oXOlvWw8uXs" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe> Al contrario que su gran rival en las primarias, Bernie Sanders, Biden trabajó de forma superficial el voto latino, centrado en conseguir el apoyo de la minoría negra, que fue, junto al empuje del «establishment», lo que le permitió asegurarse la nominación. Ahora viene un esfuerzo de último minuto, impulsado por gente como Mercado, que es candidata local en el condado de Orange, y que pelea voto a voto «con muchos cafecitos» con sus vecinos. También con gente como Giovanni Pagan, un joven puertorriqueño que dedica su tiempo libre a llamar por teléfono a votantes hispanos, sobre todo de su mismo origen, para que apoyen a Biden. Pagan ni siquiera está en Florida. Lo hace desde Harlem, en Nueva York, otro núcleo de la comunidad puertorriqueña en EE.UU., pero sabe que los esfuerzos tienen que hacerse en el estado sureño (Nueva York es un estado demócrata donde Biden tiene la victoria asegurada). «Hay gente que en el confinamiento se ha dedicado a hacer pan o a jugar a videojuegos», explica. «Yo hago llamadas porque me importan la democracia y Puerto Rico». Una ayuda tardía Ante estos esfuerzos de última hora, Trump ha movido ficha. Dos días después de la visita de Biden a Puerto Rico y tras años de retrasos y críticas, anunció una ayuda de más de 11.000 millones de dólares para recuperar las infraestructuras destrozadas por el huracán María, del que hoy se cumplen tres años. «No creo en las casualidades», comenta Rivera sobre el repentino interés de ambas campañas por la comunidad puertorriqueña. El desafío para ambas, en especial para Biden, es que es un electorado con una abstención históricamente superior al de otros hispanos, como los cubanos. La pandemia y las críticas de Trump al voto por correo «han generado confusión», reconoce Pagan sobre su experiencia con votantes. Y más allá de eso, sobre todo para los recién llegados desde la isla, están más centrados en sobrevivir que en decidir su voto.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
El voto venezolano se vuelca en Trump en la recta final
José Iorio ya ha decidido a quién va a votar en las elecciones de Estados Unidos del 3 de noviembre. Nacido en Venezuela hace 52 años, es ciudadano desde 2010 y reside en Florida. La primera vez que pudo votar en unas presidenciales, en 2012, optó por Barack Obama, según dice por «lo que hizo por los inmigrantes y la reestructuración del sistema de salud». Cuatro años después, en 2016, se abstuvo, porque no le convencía ninguno de los dos candidatos. En esta ocasión, Iorio ha visto suficiente. Su voto será para Donald Trump, por una razón principal: «Este presidente ha sido el único que ha hecho algo concreto y conciso para la causa de Venezuela». Casos como el Iorio, que es parte de una comunidad de inmigrantes y exiliados venezolanos asentados en Florida, son una de las razones por las que los dos candidatos, Trump y el demócrata Joe Biden, están empatados en ese estado que es decisivo ?e incluso necesario? para ganar las elecciones. Una reciente encuesta de la universidad de North Florida y El Diario de Venezuela vaticina que dos de cada tres venezolanos en ese estado votarán por el presidente Trump. De los 421.000 venezolanos que hay en EE.UU., la mitad reside en el sur de la Florida. Desde que llegó a la Casa Blanca, el presidente Trump ha aprobado varias rondas de sanciones contra los jerarcas del régimen chavista, ha autorizado un embargo del crudo venezolano y ha amenazado con una intervención militar, que no se ha materializado. Las gestiones de la administración estadounidense han sido decisivas para que medio centenar de países reconozca al gobierno de Juan Guaidó como representante legítimo, y gracias a una invitación de Trump, el propio presidente interino visitó en febrero no sólo la Casa Blanca sino también el Capitolio durante el discurso del Estado de la Unión. El venezolano José IorioA pesar del apoyo de EE.UU. a un pronunciamiento el 30 de abril de 2019, el cambio no ha llegado. Aunque Maduro sigue en el poder, el grueso de esta comunidad venezolana está convencido de que Trump ha hecho todo lo posible, y que con cuatro años más puede cumplir el objetivo que se marcó en el mismo discurso del Estado de la Unión al que invitó a Guaidó: «La tiranía de Maduro será destruida». «El presidente Trump se ha comprometido a la causa venezolana usando todos los recursos posibles», asegura Andrés Malave, de 36 años y estratega republicano en Florida. «Está tratando de hacerlo todo de una forma legal y correcta, para asegurarse de que todas las injusticias de la dictadura se vean en todo mundo y se sepa la verdad. Gracias a él más de 50 países reconocen a Guaidó como presidente, y no a Maduro», añade. Acercamiento de Obama al castrismo Para Malave, hay además una razón de peso para no votar al demócrata Biden, que resuena en realidad en todo el sur de la Florida: el recuerdo del acercamiento del Gobierno de Obama al castrismo, que permitió el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Venezuela y el aligeramiento del embargo, que ha revertido en gran parte Trump. «El vicepresidente Biden quiere aflojarle las sanciones de nuevo a Cuba, y no hay duda de que eso ayuda a Maduro, porque depende de los cubanos», explica Malave, quien cree que en esta política de mano dura hacia los regímenes castrista y chavista han sido cruciales los dos senadores de la Florida, Rick Scott y Marco Rubio, ambos republicanos. Aunque el demócrata Biden lleva ventaja en las encuestas de intención de voto a nivel nacional, estas son mucho más reñidas en estados claves como Pensilvania, Wisconsin o la misma Florida, donde el presidente ganó en 2016. Aquel año, a nivel nacional, Trump obtuvo tres millones de votos menos que su contrincante, Hillary Clinton, pero se llevó la presidencia porque ganó en los estados necesarios para sumar más de 270 votos del colegio electoral, 29 de los cuales corresponden a Florida. La encuesta más reciente en ese estado, de Florida Atlantic University, vaticina un empate al 50%. Recientemente, un artículo del periodista venezolano Orlando Avendaño, director del diario PanAm Post, reivindicaba el uso de la palabra «magazolanos», uniendo los términos «maga» y «venezolanos». «#MAGA» es el acrónimo de la campaña de Trump en redes sociales, que usa las iniciales del lema «Make America Great Again», o «Hagamos América Grande de Nuevo». Según escribió Avendaño, «Trump ha sido el presidente americano que más ha apoyado la libertad de Venezuela. Punto. Punto, punto, punto. No hay grises en la discusión. El presidente americano y el presidente del mundo, porque hoy hemos logrado lo que logramos gracias a que en la Casa Blanca gobierna el odioso de piel naranja». Un golpe demoledor Según explica el periodista a ABC, «la presión que está notando en este momento el régimen es mayor de la que notaba cuatro años antes seguro, sobre todo por la presión a Cuba». Avendaño considera que una derrota de los republicanos sería un golpe demoledor para muchos venezolanos que padecen una crisis humanitaria sin precedentes. «Sería un golpe letal. El exilio aumentaría porque muchos venezolanos hoy en Venezuela han decidido quedarse estos últimos tres o cuatro años precisamente por la postura que asumió la administración republicana. Creo que una victoria de Biden sería algo completamente demoledor, sobre todo por el historial del Partido Demócrata con la causa venezolana y por su blanqueamiento de la tiranía castrista», añade. Daniel Di Martino, exiliado venezolano de 21 años, coincide. Él mismo tuvo la oportunidad de trasladar a Trump sus impresiones durante una reunión en el Despacho Oval el año pasado, en un acto con víctimas del comunismo. Ahora, desde Kentucky, donde reside, hace campaña a favor del presidente y trata de movilizar a su comunidad para que vote. Todos los fines de semana se echa a la calle a convencer a demócratas e indecisos y a asegurarse de que los republicanos también van votar. «Les digo que la destrucción de mi país fue por políticas de izquierda, socialistas, que nos hicieron pobres, y a mí me obligaron a irme», asegura. «Si Venezuela tiene opción de ser libre, solo será libre si Trump es presidente», asegura. Para Iorio, el venezolano nacionalizado en EE.UU. que ha pasado de Obama a Trump, no es necesario coincidir con todo lo que hace o dice el presidente: «No comparto muchas ideas de su política en cuanto a, por ejemplo, el tema de las armas. No comparto muchas de sus ideas de inmigración, o cosas que él quiere reestructurar en el sistema de salud. Vamos, no lo comparto todo al 100%, pero sí comparto su oposición al socialismo y su firmeza para que haya por fin un cambio en Venezuela».
19-09-2020 | Fuente: abc.es
El aborto, la fosa que separa a Trump y Biden en la campaña electoral
Desde la sentencia del Tribunal Supremo conocida como «Roe versus Wade», que hace casi medio siglo despenalizó el aborto por 7 votos frente a 2, no existe probablemente en Estados Unidos debate social más controvertido y apasionado que el de la interrupción voluntaria del embarazo. Y este año electoral no es una excepción. La novedad quizá estriba en la nitidez con que los dos contendientes a la Casa Blanca defienden sus posiciones: Donald Trump en contra de la práctica abortista, y Joe Biden a favor. Otra peculiaridad del debate de este año es su argumentario laico: pese a que a Trump tiene el respaldo sin fisuras de los líderes protestantes evangélicos, él no oculta su desinterés personal por la práctica religiosa. Biden, en cambio, ha jugado en varias ocasiones la baza de ser -por tradición familiar y origen irlandés- «católico y practicante», aunque defienda en materia de protección del nasciturus una posición meridianamente contraria a la doctrina de la Iglesia. Donald Trump quiere culminar lo que ya prometió antes de llegar a la Casa Blanca en 2016: lograr que el aborto sea ilegal en Estados Unidos y vuelva a estar penalizado, salvo para los casos de violación y grave peligro de la vida de la madre. El presidente republicano logró en su primer mandato situar en el Supremo a dos jueces antiabortistas, aunque el equilibrio sigue siendo favorable a Roe v. Wade. Junto a eso, centenares de jueces provida han llegado a los tribunales de justicia de los estados, facilitando en muchos de ellos restricciones a las prácticas abortistas. Alabama es el caso más emblemático. Paralelamente, el presidente Trump ha prohibido la entrega de fondos federales a las organizaciones que practican el aborto o facilitan los trámites y el acceso a las clínicas abortistas. No solo en los Estados Unidos. Algunas organizaciones internacionales, en particular Planned Parenthood, que promueve la planificación familiar y el aborto en el Tercer Mundo, han perdido millones de dólares en fondos del Gobierno federal. La denostada por los demócratas Enmienda Hyde prohíbe que el dinero federal de los contribuyentes financie prácticas contra la vida, un principio que algunos abortistas denuncian como «hipócrita» porque el dirigente republicano es abierto defensor de las armas y de la pena de muerte. «No para las víctimas inocentes en el vientre de la madre», suele replicar Trump. Irónicamente, si hay un candidato que ha tenido una experiencia fuerte con el drama de la muerte de seres queridos es Joe Biden. Años después de casarse, y ya con tres hijos, perdió a su primera mujer y a una hija en un accidente de tráfico. En 2015 su hijo Beau -que apuntaba una brillante carrera política- murió de un tumor cerebral. Joe Biden, que en ocasiones ha mostrado el rosario de su hijo que porta en una muñeca como señal de religiosidad, defiende no obstante la postura oficial de su partido en materia de aborto. Es «un derecho ya adquirido de la mujer» que él promete defender, aunque la moral católica respecto al no nacido no admite dudas ni excepciones. Consciente de que, pese a una eventual victoria en las presidenciales de noviembre, el Tribunal Supremo podría experimentar pronto un vuelco en favor de una mayoría de magistrados provida, el candidato demócrata promueve una ley federal dirigida a blindar el aborto. Si en su día se aprobase en el Congreso, la ley mantendría la práctica abortista despenalizada en todo el país aunque el Supremo llegara a revocar «Roe v. Wade». Para ello los demócratas necesitan no solo colocar a Joe Biden en la Casa Blanca sino también la victoria de sus candidatos en la renovación de las dos cámaras.
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