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Noticias de carteles mexicanos

03-06-2018 | Fuente: abc.es
Mal contadas, porque ninguna cuenta para bien, Colombia libra cinco guerras al mismo tiempo. Pareciera como si el país dejara una para inmediatamente entrar en otra. Así, hoy tenemos guerra contra el narcotráfico; contra los GAO (Grupos Armados Organizados), que incluyen a los paramilitares de derecha que se desarmaron entre 2003 y 2006, y algunos volvieron a la carga; y contra las guerrillas izquierdistas del ELN (Ejército de Liberación Nacional) y EPL (Ejército Popular de Liberación). El nuevo frente de batalla son las llamadas disidencias de las FARC, facciones armadas cuyo tallo común es que sus líderes pertenecieron a la guerrilla desmovilizada en 2016, otrora la más poderosa del país y la más antigua de América Latina. En los últimos meses han ganado notoriedad no solo por su crecimiento, sino debido a que el frente liderado por alias «Guacho» asesinó a tres periodistas ecuatorianos. ¿La llegada de estas estructuras cómo reacomoda el mapa de los grupos armados en Colombia? Varias claves las da el primer gran estudio sobre este fenómeno, «Las disidencias de las FARC: un problema en auge», recientemente publicado por la Fundación Ideas para la Paz (FIP), principal centro de pensamiento sobre temas de paz y seguridad del país. Pero antes de pasar al mapa, una pregunta obligada: ¿las disidencias son el plan alterno de la exguerrilla por si se resquebrajan los acuerdos firmados en 2016? Daniel Pardo Calderón, coautor del estudio, afirma que «la idea de que sean el plan B de las FARC ante el eventual fracaso de la implementación o una retaguardia estratégica de la organización es una hipótesis que no pudimos comprobar en año y medio de investigación. Hoy es irresponsable decir que siguen siendo las FARC». ¿Entonces cómo llamarlas? «La denominación es una discusión con gran carga política», dice Pardo. «El Gobierno los llama bandidos o residuos, argumentando que se dedican solo a actividades criminales (coca, minería ilegal, maderas preciosas, trata de personas, contrabando, etc). Pero hay factores sociales, geográficos y políticos que no se pueden omitir para entender la capacidad que tienen y la diversidad de perfiles de los que las componen». Tan político es el asunto que para poner punto aparte el propio Rodrigo Londoño ?Timochenko?, líder máximo del hoy partido Farc, el pasado jueves las calificó como «desertores del proceso» y del Acuerdo de Paz firmado. Se calcula que los disidentes son 1.500. Los estudios dicen que equivalen al 12% de los 8.000 guerrilleros de las FARC desmovilizados, cifra cuestionable porque siguieron trayectorias distintas durante el conflicto y después. Algunos sí saltaron directamente a la criminalidad. «La mayoría optó por el camino político y desmovilización», señala Pardo, y aclara que «esos grupos son el reciclaje de muchas violencias, no solo tienen exguerrilleros de las FARC; reclutan de otros grupos criminales y de la guerrilla del ELN y del EPL». Además, no son un grupo homogéneo, con fines compartidos y operación coordinada. Coinciden en tener líderes que fueron mandos medios de las FARC, con contactos y conocimiento de la guerra (redes de acopio, abastecimiento, sociales y comerciales) y que dejaron el proceso de reinserción por la crisis en la implementación de los Acuerdos, porque no recibieron beneficios similares a los que obtuvieron los líderes de las FARC o por decisión propia. El mapa de las violencias «El proceso de paz con las FARC, tras su desmovilización, dejó una serie de espacios vacíos en el territorio colombiano que el Estado ha sido incapaz de asumir con políticas sociales y servicios, a lo que se suma no tener el monopolio absoluto de la fuerza», señala el profesor universitario y analista político Víctor De Currea-Lugo. Entonces, los territorios y recursos asociados que un grupo armado deja, otros actores armados se los pelean. Estaba cantado que sin presencia del Estado más allá de la respuesta militar, así sucedería, tal como pasó antes con otros grupos armados. «La estrategia ha estado enfocada en objetivos de alto valor militar, en atacar las cabecillas, sin transformar los territorios», subraya Andrés Cajiado, especialista en análisis de zonas de conflicto, de la FIP. Además, estos grupos se adaptan rápidamente a la estrategia militar del Estado a través de alianzas con otras estructuras criminales. Aunque van en aumento, la presencia de las disidencias de las FARC no ha impactado la distribución territorial de los otros grupos armados. Si bien generan violencia, no tienen la capacidad de control territorial que tuvieron las FARC en su momento. Además, reclutan personas sin experiencia militar, como está sucediendo con los venezolanos que llegan a Colombia. A propósito de Venezuela, aunque los investigadores no lograron constatar cómo opera el apoyo, lo que sí es cierto es que muchos de estos grupos, especialmente el de ?John 40? (exguerrillero de las FARC, dueño de las rutas del narcotráfico y del crimen al suroriente de Colombia), tienen presencia y se mueven libremente por ese país. Así, el tráfico de armas, drogas y dinero puede ser constante. En Brasil están reclutando disidentes para grupos criminales. Con los carteles mexicanos aún no es claro el vínculo, basado en intereses criminales comerciales. En el caso del ELN, que adelanta conversaciones con el gobierno, tras los acuerdos «su expansión ha sido muy grande y no considero que las disidencias pongan en peligro la presencia de ese grupo en algunas zonas del país», dice De Currea-Lugo. Y el analista Cajiado complementa al especificar que «el ELN se ha expandido sobre la frontera con Venezuela, en los departamentos de Vichada, Meta, Arauca y Chocó. Además, ha aprovechado la salida de las FARC para reestructurarse y fortalecerse en algunas zonas del país». Por ahora ningún experto supone que se dé una unidad entre las disidencias ni que puedan proyectar una estructura común debido a la diferencia de intereses. «Los posibles escenarios futuros parten de supuestos. Uno, más visible hoy, que se sigan fraccionando y aparezcan más de estas estructuras, con sus lógicas e intereses, disputándose territorios. El otro, la posibilidad de que lleguen a unirse con el tiempo y conformar un gran bloque», dice Daniel Pardo Calderón. Según Víctor De Currea-Lugo, «los comandantes de varias disidencias han hecho llamados a la unidad. Eso se puede dar, pero sería más bien una unidad nominal pues las agendas no coinciden: hay grupos al servicio del narcotráfico, grupos que no se desmovilizaron y otros que se desmovilizaron y regresaron a las armas».
20-02-2018 | Fuente: abc.es
Carteles mexicanos comienzan a llenar el espacio de las FARC en Colombia
Dos máximas del narcotráfico son que quien está en una parte de esa actividad ilícita intentará extender su control, si puede, a toda la cadena del negocio, y que cualquier vacío de poder que deja la debilidad o desaparición de un cartel es ocupado de modo inmediato por otro. La desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) está permitiendo a los carteles mexicanos aplicar las dos máximas al mismo tiempo. El deseo de todo narcocartel es poder controlar los tres principales tramos del negocio: producción, transporte y distribución directa. La DEA, la agencia antinarcóticos estadounidense, ya ha advertido que los carteles de México han comenzado a operar dentro de EE.UU., implicándose en la distribución directa, e incluso en el menudeo, en el mercado de destino. Y ahora lo que se observa son los movimientos de esos mismos carteles mexicanos para estar presentes en el otro extremo del negocio: la producción en Colombia, país de donde procede el 92% de la cocaína que se consume en EE.UU. Desde que en la década de 1980 el tráfico de la cocaína que salía de Colombia y llegaba a Estados Unidos dejó de utilizar mayoritariamente la ruta Caribe-Florida y comenzó sustancialmente a pasar por México, los carteles mexicanos han dominado el negocio porque controlan la parte central de la cadena, que es la más difícil: introducir la droga en Estados Unidos. A partir de ahí, carteles como el de Sinaloa o Los Zetas fueron estableciendo contactos en sitios de paso de la cocaína (como Honduras o Venezuela) y en el lugar mismo de producción (Colombia), pero es ahora cuando comienzan a desembarcar de verdad en el punto de origen, ante el vacío que ahí está dejando la desmovilización de la guerrilla de las FARC. Confirmado por las autoridades Así lo ha señalado recientemente el Fiscal General de Colombia, Néstor Humberto Martínez, quien indicó que los mexicanos están comprando plantaciones de coca y enviando expertos para «mejorar la productividad» de las mismas, especialmente en zonas que hasta ahora estaban dominadas por las FARC. «El número de ciudadanos de ese país [México] que participan en actividad criminal está creciendo, son más de cien», afirmó. También el Defensor del Pueblo colombiano, Carlos Negret, se ha referido a esa cuestión, añadiendo que el cartel de Sinaloa está financiando y armando a grupos de crimen organizado locales (algunos de ellos, escisiones de las FARC), en lugares de cultivo de hoja de coca y producción de cocaína, así como en corredores de exportación. En la misma línea, Fernando Quijano, presidente de la ONG Corporación para la Paz y del Desarrollo Social y experto en crimen organizado a partir de su experiencia en el área de Medellín, ha manifestado a medios colombianos que los carteles mexicanos están reclutando a antiguos miembros de las FARC para fortalecer su control sobre el narcotráfico colombiano. «Los carteles mexicanos van a acabar controlando las estructuras criminales del país», ha advertido. En esa operación Quijano señala especialmente a los carteles de Sinaloa, Los Zetas y Jalisco Nueva Generación. La disidencia de las FARC Como en los últimos años ha ocurrido en México tras la captura del Chapo Guzmán, la figura dominante del narcotráfico en ese país (ha habido una redefinición de los territorios de dominio de los carteles, una mayor atomización de esas áreas de influencia y un aumento de las ya elevadas cifras de homicidios), la desmovilización de las FARC está llevando a una recolocación de los actores del narcotráfico en la nación sudamericana y a un incremento de episodios de violencia criminal. La anterior gran remodelación de este negocio ilícito en Colombia ocurrió con la muerte en 1993 del jefe del Cartel de Medellín, Pablo Escobar, momento a partir del cual las FARC y también los aún guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) comenzaron a tomar control del negocio de la droga. La disolución entre 2003 y 2006 de los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que igualmente se habían apoyado en el narcotráfico, ya supuso el establecimiento de alianzas entre disidentes de esos grupos y carteles mexicanos. Ahora los mexicanos están adquiriendo un mayor control, y ya están presentes en una decena de departamentos, como han indicado las autoridades de Bogotá. Ahí estarían estableciendo contactos con disidentes de las FARC, que están creando nuevos grupos armados organizados cuyo número de integrantes podría de momento rondar los 700, de acuerdo con un informe de la Fundación Paz y Reconciliación (incluye disidentes, reincidentes y nuevo reclutamiento). Aumenta la violencia y pasa a Ecuador La misma fundación estima que el 50% de los cultivos de coca se concentra ahora en diez municipios, en los que las hectáreas cultivadas aumentaron un 54% entre 2015 y 2016. Esos municipios están en cuatro departamentos: Nariño y Putumayo, que hacen frontera con Ecuador; Cauca, que colinda con ellos, y Norte de Santander, en la frontera con Venezuela. En Nariño la reorganización de los clanes del narcotráfico ha provocado los últimos meses episodios de gran violencia. Ha habido enfrentamientos entre disidentes de las FARC y elementos del ELN, y en una de las operaciones contra los nuevos grupos el Ejército localizó una caleta de armas de guerra que habían sido de las FARC. La violencia, especialmente mantenida alrededor de Tumaco, el municipio con mayor cultivo (el 16% del total) y fácil salida de la droga gracias a su puerto, ha pasado también al norte de Ecuador, a donde hace tiempo se ampliaron las redes de narcotráfico. El enero hubo un ataque con coche bomba contra un cuartel de la Policía ecuatoriana en San Lorenzo, cerca de la frontera, que ha sido atribuido a un comando dirigido por el «Guacho», un anterior mando de las FARC. El Gobierno colombiano ha tenido que reforzar con 2.000 efectivos más el área fronteriza, al tiempo que Ecuador ha decidido doblar sus esfuerzos de inteligencia en la zona. Los presidentes Juan Manuel Santos y Lenín Moreno abordaron este asunto en el encuentro gubernamental binacional mantenido la semana pasada en la ciudad colombiana de Pereira.
25-07-2017 | Fuente: abc.es
Paraguay mantiene su récord como foco americano del contrabando de tabaco
Paraguay, con solo 6,9 millones de habitantes, produce anualmente por encima de 60.000 millones de cigarrillos. Esas cifras hablan de un imposible: para absorber esa producción, todos los paraguayos, incluidos los recién nacidos, debieran fumar una media de 27 millones de cigarrillos diarios. En realidad, el consumo doméstico total queda por debajo de los 2.500 millones de cigarrillos al año, y como los datos de la exportación oficial son bajos, las diversas investigaciones realizadas hasta la fecha estiman que el 90% por ciento de la producción se destina al mercado negro. Paraguay es el principal foco americano de contrabando de tabaco y uno de los mayores del mundo: es el origen del 73% de los cigarrillos que se comercializan de modo ilícito en Latinoamérica y del 10% del mercado negro mundial. De acuerdo con las estadísticas de la OMS (Organización Mundial de la Salu), Latinoamérica es la zona del mundo con mayor porcentaje de comercio ilícito de cigarrillos ?el 16,7% del comercio total de tabaco en la región, casi el doble de la cifra global, que es del 9%. En el contrabando del tabaco de Paraguay intervienen carteles mexicanos, FARC y HezboláEse señalamiento de Paraguay no es nuevo, pero una actualización de esas cifras ha sido expuesta recientemente en un informe presentado ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos. El informe señala a grupos del crimen organizado, como los carteles mexicanos, y del terrorismo mundial, entre ellos Hezbolá, como los principales actores de ese contrabando. Así, apunta que las FARC de Colombia han utilizado esa actividad para lavar dinero procedente del narcotráfico, y cita un comunicado del Gobierno de Israel para indicar que «el comercio ilícito de tabaco constituye una importante fuente de financiación para Hezbolá». Por qué Paraguay ?Primero hay una razón geográfica. La llamada Triple Frontera ?el espacio donde se juntan las demarcaciones fronterizas de Paraguay, Brasil y Argentina? ha sido tradicionalmente una zona de contrabando de todo tipo, incluido el narcotráfico. Cuando surgió la industria del tabaco no tuvo más que utilizar las redes de distribución que ya se usaban para otros productos. Esa industria se beneficia de que Brasil y Argentina son los principales productores de hoja de tabaco de Suramérica (Brasil es el segundo mayor productor del mundo, después de China, y el primer exportador). ?Esa ubicación fue utilizada primero por ciertas multinacionales tabaqueras. Hay evidencias de que subsidiarias de Philip Morris enviaban cargamentos de cigarrillos a Paraguay para luego sacarlos de ese país de contrabando. Cuando la mayor supervisión sobre las multinacionales en sus países de origen aumentó, fueron sustituidas por empresas locales en esa labor de alimentar el mercado negro. ?Algo parecido a lo que hacían las multinacionales era llevado a cabo por empresas brasileñas, que remitían cigarrillos a Paraguay para luego reintroducirlos en Brasil de contrabando. Medidas contra el negocio ilícito tomadas por Brasilia han llevado a que simplemente parte de la producción se traslade a Paraguay, para luego persistir en la entrada ilícita de cigarrillos en Brasil. ?Dados los serios problemas en la Triple Frontera de violencia, contrabando de armas, narcotráfico, lavado de dinero y movimiento de extremistas islámicos, las autoridades locales, nacionales e internacionales han prestado poca atención al comercio ilícito de tabaco, un producto que es legal, a diferencia de la cocaína o el cannabis. Los negocios del presidente Mucho del tabaco aprehendido a los contrabandistas corresponde a marcas producidas por Tabacalera del Este (Tabesa). Tabesa forma parte del Grupo Cartes, el cual controla más del 50% de la industria de cigarrillos de Paraguay, como ha destacado «Foreign Affairs». El Grupo Cartes es uno de los principales conglomerados de negocios del país y es propiedad de la familia del actual presidente, Horacio Cartes. Frente a las alegaciones de que el Grupo Cartes produce cigarrillos básicamente para su comercio de modo ilegal, el presidente paraguayo responde que «el contrabando es una cuestión de aduanas; nosotros no hacemos nada de eso, tenemos la conciencia tranquila». Pero esas afirmaciones no logran disipar la sensación de corrupción que existe en el país, una de las más altas de Latinoamérica, algo que puede lastrar las buenas condiciones creadas para el desarrollo económico de Paraguay.
16-06-2017 | Fuente: elpais.com
Estados Unidos cree que los cárteles mexicanos colaboran con ISIS
El secretario de Estado asume la narrativa republicana de que el terrorismo internacional puede aprovechar la porosidad de la frontera sur
14-03-2017 | Fuente: abc.es
Los carteles mexicanos saltan a Estados Unidos
Los carteles mexicanos ya no se ocupan solo de hacer pasar la droga a través de la frontera sur de Estados Unidos, sino que han saltado el mismo muro y se han extendido por el territorio estadounidense, dirigiendo directamente la distribución de las sustancias ilícitas e incluso llegando al pequeño comercio, de acuerdo con el último informe de la DEA, la agencia antinarcóticos de Estados Unidos. Los carteles de México aprovechan en el vecino país las áreas urbanas con gran densidad de inmigrantes mexicanos para captar miembros y además pasar desapercibidos. Su mayor presencia explica en parte la actual epidemia de heroína que vive Estados Unidos, calificada por sus autoridades como la «peor crisis de drogas en la historia» del país: en 2015 murieron 33.000 personas por uso de opiáceos, de las cuales 13.000 fallecieron por sobredosis de heroína, una cifra esta última que por primera vez superaba los homicidios por arma de fuego. Aunque el salto de la frontera por parte de los carteles mexicanos no se ha traducido de momento en un derrame sobre Estados Unidos de la violencia que asola México, hay expertos que consideran inevitable que esa mayor operatividad de las mafias mexicanas en suelo estadounidense acabe provocando guerras entre bandas a medida en que estas vayan consolidando sus nuevas áreas de dominio. Entre los méxico-americanos En su informe «Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas de 2016», publicado a finales del pasado año, la DEA hace una descripción de la operatividad de los carteles mexicanos en Estados Unidos: MIEMBROS. Las redes están gestionadas tanto por ciudadanos de México, que han entrado de modo legal o ilegal, como por personas de origen mexicano pero con nacionalidad estadounidense. Hay miembros que antes de ser captados residían ya en Estados Unidos, mientras que otros son enviados directamente desde México. COMUNIDADES. Sus miembros buscan residir entre otras personas de origen mexicano. Según la DEA, «buscan esconderse operando dentro de las comunidades méxico-americanas densamente pobladas; a menudo poseen lazos familiares con la región natal de las principales figuras del cartel». ÁREAS. El cartel más extendido es el de Sinaloa, cuyas redes llegan a las zonas más pobladas de la mitad este de Estados Unidos, especialmente a sus grandes áreas metropolitanas, así como a las mayores ciudades de la coste oeste. Si bien el cartel del Golfo y el de Juárez tienen su dominio en una área más reducida, repartiéndose Texas, ambos operan igualmente en distantes conurbaciones del país. Otros carteles presentes son el de Jalisco Nueva Generación y el de los Zetas. PENETRACIÓN. La DEA destaca que las redes mexicanas llegan a operar en lugares muy alejados de la frontera mexicana, como ocurre en los estados de los Grandes Lagos, en ciudades como Minneapolis, Milwaukee y sobre todo Chicago, donde existen también extensas comunidades de inmigrantes hispanos. Futuro de violencia El informe de la DEA precisa que los integrantes de esas redes hacen un esfuerzo «para mantener baja visibilidad y generalmente abstenerse de la violencia entre carteles para evitar la detección y la vigilancia» por parte de las autoridades de Estados Unidos. Algunos asesinatos se han producido cerca de la frontera, pero de momento no se ha «desbordado» al norte del río Grande la generalizada violencia que se vive al otro lado. Esto último, de todos modos, puede llegar a suceder, como advierte el analista Peter Zeihan en su libro «The Accidental Superpower»: «Hace tiempo los carteles dominaban el arte de cruzar la frontera. Ahora han dado el siguiente paso lógico y están entrando en los principales centros de distribución de droga de Estados Unidos.. Dondequiera que van, entran en competición con redes criminales locales ?la mayor de las veces bandas urbanas? para el control de los sistemas de distribución local». La DEA constata que los carteles mexicanos dejan normalmente la distribución al por menor a grupos locales más pequeños, aunque en ciertos lugares también se asocian con bandas para esa última fase de la cadena. Para Zeihan es inevitable que las peleas virulentas entre carteles acaben ocurriendo. ¿Solución Trump? El presidente Donald Trump ha alegado el carácter delictivo de algunos inmigrantes mexicanos para justificar su proyecto de gran muro fronterizo y su negativa a una regularización de los inmigrantes ilegales. En realidad, la receta para impedir la violencia en ciernes debería ser justamente la opuesta, de acuerdo con Zeihan. Más que China, Rusia o Irán, es la expansión de la guerra mexicana de la droga a toda Norteamérica la mayor amenaza geopolítica contra el modo de vida americano»Peter Zeihan, analista geopolítico Este analista recuerda que el fenómeno de la inmigración ilegal, que ha llevado a la formación de guetos hispanos, donde sus miembros se ayudan para evitar el control de las autoridades, facilita la penetración de los carteles. Por eso cree que si el país no regulariza la situación de esos inmigrantes, los estadounidenses pueden estar ante «el amanecer del conflicto más horrible al que nunca se han enfrentado». «Más que China, más que Rusia, más que Irán, es la expansión de la guerra mexicana de la droga a toda Norteamérica lo que está emergiendo como la mayor amenaza geopolítica individual contra el modo de vida americano». Más heroína y cocaína La sustancial entrada de los carteles mexicanos en las tareas de distribución de la droga en Estados Unidos ha supuesto un aumento del consumo de heroína en ese país, según detalla el informe Estrategia Internacional para el Control de Narcóticos del Departamento de Estado, cuya última edición fue presentada este mismo mes. Hasta hace unos años, las organizaciones mexicanas de crimen organizado introducían en Estados Unidos sobre todo cocaína y marihuana, pero la producción de heroína ha aumentado sustancialmente en México, donde el cultivo de amapolas pasó de 11.000 hectáreas en 2013 a 28.000 en 2015. Eso ha dado lugar a un tipo especial de heroína blanca, cuya producción también se ha extendido, de forma más limitada, a Colombia y Guatemala. De forma que hoy «casi todos los derivados de opio encontrados en Estados Unidos son primariamente cultivados en México o graficados por organizaciones mexicanas». Las autoridades estadounidenses también esperan un incremento de la llegada de cocaína, dado que el cultivo de coca en Colombia creció un 39 por ciento en 2014 y un 42 por ciento en 2015. «Debido al lapsus de tiempo entre el cultivo de coca y la distribución de la cocaína, el impacto completo de este incremento en el cultivo de coca probablemente todavía tiene que materializarse», apunta el informe del Departamento de Estado. La mayor parte de la cocaína que llega a Estados Unidos está producida en Colombia y pasa por las manos de los carteles mexicanos, muchas veces a través de Venezuela.
27-09-2016 | Fuente: abc.es
El futuro de la droga en Colombia
En lo profundo del Cauca, departamento fuertemente afectado por el conflicto armado colombiano, los lugareños debaten sobre el futuro cercano de los cultivos de drogas ilícitas, más allá de los acuerdos alcanzados en la Habana entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno colombiano. La gente considera que mucho de lo que se ha dicho sobre ese tema, es letra muerta porque la realidad del campo es otra. Los acuerdos alcanzados contemplan atender estos temas, que incluyen plan de desarrollo agrario y solución a los graves problemas sociales, económicos y ambientales que se generan de la producción y el mercado de estos cultivos y que requiere una solución real a partir de una revisión de la actual guerra contra el narcotráfico. En el marco de las negociaciones el Gobierno colombiano y las FARC iniciaron un proyecto piloto de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos en el municipio de Briceño, en el departamento de Antioquia. El plan de sustitución constituye el inicio de la implementación de los acuerdos que se están logrando en La Habana y que en este caso llegan a las zonas rurales, los territorios donde más afecta el conflicto. «Acá ninguna autoridad llega para ayudarnos con los cultivos tradicionales. La guerrilla es la que pone el orden. Aquí seguiremos sembrado coca y marihuana», dijo un campesino que cultiva marihuana en la localidad de Jambaló mientras se tomaba un café en una estación de gasolina. De acuerdo con el último informe Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), 74.500 hogares colombianos están involucrados en la siembra de coca, un 11% más que en 2014. En el departamento del Cauca, además de las plantaciones de marihuana en el valle, se hallan alrededor de 3326 hectáreas de coca y se estima que en estas montañas se encuentran los cultivos más grandes de esta planta en Colombia. En las poblaciones se denuncia que tanto el Ejército como los grupos armados irregulares cobran impuesto a la coca, por lo que los cultivos ilícitos son cada vez mayores y a la vista de las autoridades. Incidencia de las FARC en las drogas ilícitas Durante muchos años, las FARC han sido calificadas como una guerrilla «narcoterroristas» por el Gobierno de Colombia, Estados Unidos y la Unión Europea, pero los guerrilleros niegan ser narcotraficantes e insisten en que sólo cobran el «gramaje», es decir, un impuesto a quienes manejan el negocio: los que mueven el clorhidrato de cocaína y los que tienen laboratorios de producción de clorhidrato, no a los campesinos ni los que producen base de coca. Es toda una cadena de pagos por la droga que se mueve y produce dentro de sus territorios que según informes oficiales pueden dejarle una ganancia promedio por kilo de 450 $ que multiplicados. Se estima que de la producción total de cocaína colombiana, las FARC controlan dos tercios. Aunque en sus inicios se oponían al cultivo de coca, lo aceptaron, así que la cocaína se convirtió en una de sus fuentes de autofinanciación más importantes. La Fiscalía colombiana ha dicho que tiene evidencias de que desde 1982 las FARC se incursionaron en el narcotráfico. La firma de la paz no garantiza que se acabe con el narcotráfico que circula en los espacios que dominan la FARC. Existe el riego y una gran posibilidad de que las unidades disidentes de la guerrilla entren en el negocio de las drogas por sí mismas y trabajen al lado de las bandas criminales o que otros grupos guerrilleros de izquierda asuman el control de todos los territorios. La Agencia Antidrogas estadounidense DEA no duda en señalar la vinculación entre varios frentes de las FARC y organizaciones criminales mexicanas. En el informe se incluyen redes con los Zetas, el cartel de los hermanos Beltrán Leyva, el cartel Jalisco Nueva Generación, así como el de Sinaloa, cuyo principal líder es Joaquín «Chapo» Guzmán. Al igual que las FARC, la DEA señala que las bandas criminales colombianas también han incrementado sus negocios con carteles mexicanos con la misma dinámica, pues se apoyan en las redes de los mexicanos para la distribución de droga en Estados Unidos Algunos analistas consideran que si en Colombia las FARC no estuvieran dedicadas al narcotráfico, no tendrían los recursos ni la estructura que los mantiene.
05-11-2015 | Fuente: elpais.com
Las FARC trabajan con los cárteles mexicanos para traficar cocaína
La DEA detalla en un informe la influencia de los criminales mexicanos en el mercado de narcóticos en Estados Unidos
27-02-2015 | Fuente: elpais.com
Texas aconseja no viajar a México en las vacaciones de ?spring break?
El Departamento de Seguridad texano afirma que siete de los ocho principales carteles mexicanos actúan en la frontera
17-06-2014 | Fuente: abc.es
Los cárteles mexicanos se hacen con el control del combustible en Tamaulipas
Los dos principales cárteles del estado de Tamaulipas, Los Zetas y el del Golfo, se han hecho con el control del petróleo que distribuyen en el mercado negro. Los traficantes venden el litro de combustible a menos de la mitad de su valor oficial.El rebajado precio se ha convertido en el principal motivo para que miles de personas se acerquen hasta las gasolineras clandestinas para hacerse con litros de petróleo robado a Petróleos Mexicanos (Pemex). Según ha informado el diario mexicano Milenio, los residentes de Tamaulipas no solo acuden a repostar sino que, además, se llevan el combustible en..
07-01-2014 | Fuente: abc.es
Agentes antidroga de EE.UU. se reunieron en secreto con importantes «narcos» mexicanos
Agentes de la oficina antidrogas estadounidense (DEA) y del Departamento de Justicia de Estados Unidos mantuvieron reuniones secretas con miembros de los cárteles mexicanos, incluido el dirigido por El Chapo Guzmán -uno de los narcotraficantes más buscados del mundo-, según detallan una serie de documentos publicados por el diario mexicano El Universal.El periódico asegura que el Gobierno de Estados Unidos estaba al corriente de dichas reuniones, que se celebraron sin que participaran autoridades mexicanas. De la misma forma, denuncia que la dirección regional de la DEA autorizó las reuniones ..