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Noticias de bruselas

21-07-2018 | Fuente: abc.es
«El plan de Bruselas para la frontera irlandesa no es viable»
Era su primera visita a Irlanda del Norte tras el referéndum del Brexit en 2016 Theresa May volvió a dejar claro que esta región no se mantendrá ni en la unión aduanera ni en el mercado único tras la salida de Reino Unido de la UE. En un discurso pronunciado en el puerto de Belfast en el segundo día de viaje oficial a la región, la primera ministra británica defendió nuevo su plan, recogido en el Libro Blanco, pidió a Bruselas «que evolucione» en su postura para así poder alcanzar un acuerdo que beneficie a ambas partes y evitar así la vuelta a una frontera dura. Es algo en lo que coinciden, quizá en una de las pocas cosas en la que están de acuerdo: no debe haber controles fronterizos entre las dos Irlandas para no caer en los problemas del pasado. Por eso May señalaba ayer que ahora la pelota está en el tejado de Bruselas que tiene la responsabilidad de «responder» a la propuesta que ya le ha hecho llegar y que está bastante suavizada desde los planes iniciales que se manejaban en Gran Bretaña. A pesar de eso, las intenciones de May siguen estando muy claras y pasan por sacar a todo el país, Irlanda del Norte incluida, tanto del mercado único como de la unión aduanera «mientras negociamos la salida de la UE, mi prioridad absoluta es proteger y reforzar nuestra valiosa unión, asegurando que el acuerdo que logremos es bueno para todas las partes del Reino Unido». La premier tiene además la presión de su principal socio de Gobierno, cuyo apoyo es imprescindible para tener mayoría absoluta en el Parlamento, los unionistas norirlandeses del DUP que también están en contra de esa frontera dura pero no permitirán, según palabras de su líder Arlene Foster, que esta región «quede marginada y con un estatus diferente al del resto de Reino Unido». Algo que colocaría, según May, la futura frontera en el Mar de Irlanda y dejaría a esta región fuera del mercado interno británico, poniendo en peligro la «integridad territorial de todo el país». Mientras, desde el otro lado de la frontera, el Gobierno irlandés continúa presionando a su homólogo británico para que presente cuanto antes una solución «viable» y «legalmente operativa» para que no existan controles fronterizos y se mantenga todo tal y como está en este momento, o al menos cambie lo mínimo posible. El gran problema de Theresa May sigue estando en su propia casa. Atada de pies y manos por sus propios compañeros conservadores, ha tenido que ir haciendo concesiones tanto al bando más euroescéptico como al proeuropeo para que ninguno de ellos vetase una propuesta que, esperan, convenza a Bruselas y flexibilice su postura ante Reino Unido. Encallados Nadie contaba en un principio con que la cuestión de la frontera, que se extiende a lo largo de 500 kilómetros se convirtiese en uno de los mayores obstáculos en las negociaciones entre ambas partes y la situación, que debería haberse solucionado en el mes de mayo, parece aún totalmente encallada. Esta ha sido en gran medida invisible desde que se retiraron los puestos de control del Ejército tras el acuerdo de paz alcanzado en el año 1998, que puso fin a tres décadas de violencia entre la mayoría probritánica y una minoría nacionalista irlandesa muy activa. La presencia de la banda terrorista IRA provocó un conflicto en el que murieron más de 3.600 personas.
21-07-2018 | Fuente: abc.es
La UE anima a países y empresas a preparse para un Brexit sin acuerdo
La negociación sobre el Brexit sigue estancada en los asuntos fundamentales y el último documento británico no ha servido para clarificarlos del todo. El negociador jefe de la Unión Europea, Michel Barnier, dijo que trabaja para llegar a un acuerdo antes de octubre, pero advirtió a todas las empresas y organismos implicados para que tomen medidas ante la eventualidad de que se llegue a una situación en la que la salida del Reino Unido de la UE se haga sin acuerdo alguno. La Comisión Europea había publicado la víspera una comunicación en el mismo sentido en la que recomendaba «a los estados miembros y entidades privadas acelerar los preparativos para cualquier eventualidad», incluyendo el no acuerdo. Barnier se reunió el jueves con el nuevo negociador británico Dominic Raab y ayer con los representantes de los demás 27 países para analizar el documento presentado la pasada semana por el Gobierno de Lóndres. Para Barnier, este «libro blanco» permite un «diálogo constructivo» sobre «elementos importantes» de la definición de la relación futura, pero sigue incluyendo «muchos interrogantes» en aspectos esenciales, el más importante de los cuales sigue siendo la cuestión de la frontera irlandesa y el mecanismo de salvaguardia que debe garantizar que no tendrán que establecerse controles entre la provincia británica y la República de Irlanda. A Barnier no le suena mal del todo la idea de una zona de libre comercio solo para las mercancías que propone May pero considera que «hay que analizar si lo que se plantea es compatible con los principios de los Ventisiete» y si es «legalmente operativo». Para ello necesita que Londres clarifique más sus propuestas que en ningún caso pueden representar una desventaja para las empresas europeas. Antes de octubre Barnier insistió en que es necesario acelerar las negociaciones porque el acuerdo debe estar listo antes de octubre de modo que haya tiempo para el farragoso proceso de ratificación, incluido el voto en el Parlamento británico, antes del 30 de marzo de 2019, fecha en la que inexorablemente se producirá la desconexión. Y es necesario que haya un acuerdo para esa salida ordenada incluso para poder pensar en un periodo de transición de dos años, como ha pedido Londres. Según Barnier, si se quiere llegar a buen puerto en otoño, «debemos alcanzar un acuerdo sobre todos los temas aún abiertos en el tratado de retirada. Eso incluye la cuestión de Irlanda e Irlanda del Norte, que es la más grave, pero también las bases militares británicas en Chipre y, evidentemente, Gibraltar», cuyo futuro será negociado en términos bilaterales entre Londres y Madrid. El antiguo comisario y ministro francés sigue compareciendo con su ejemplar del futuro tratado de divorcio en el que subraya en verde los asuntos en los que hay acuerdo y que según dice componen prácticamente el 80% del texto, pero también ha vuelto a reiterar que sin acuerdo en todo no habrá acuerdo en nada y que por ello, es necesario que todos se preparen para la posibilidad de esa posible ruptura. La Comisión Europea ha publicado ya un documento en el que se detallan minuciosamente las consecuencias dramáticas de una salida desordenada del Reino Unido de la UE, es decir, sin un acuerdo previo. Su lectura provoca escalofríos. Por ejemplo, todos los aviones matriculados en el Reino Unido perderían su licencia para volar en Europa y no podrían ni siquiera sobrevolar Irlanda. Los barcos mercantes tendrían el tratamiento aduanero y las inspecciones de los de países extraeuropeos, los bancos y compañías de seguros dejarían de poder operar y crear sucursales en la UE, en fin, se crearía una situación caótica para millones de personas y cientos de miles de empresas. Pero esto es lo que sucederá en la medianoche del 30 de marzo del año que viene, hora de Bruselas. Barnier recordó que fue la primera ministra británica quien eligió la fecha cuando firmó la carta para desencadenar el proceso del artículo 50. Las prisas de la Comisión por enseñar las imágenes del infierno que sería un Brexit sin acuerdo se pueden interpretar como una advertencia razonable o como la constatación de que teniendo en cuenta la situación en Londres, lo único claro es que no hay una mayoría para ninguna fórmula. Es decir, que lo más probable es que no haya acuerdo.
21-07-2018 | Fuente: elmundo.es
Bruselas no revisará ahora la euroorden
 
20-07-2018 | Fuente: elpais.com
May pide a la UE una alternativa a su plan ?inviable? para la frontera con Irlanda del Norte
La primera ministra británica exige a Bruselas que modifique su posición para lograr desatascar uno de los escollos clave de las negociaciones del Brexit
20-07-2018 | Fuente: elpais.com
Sánchez aumenta el gasto de los ministerios pese a pactar un ajuste con Bruselas
El Gobierno rebaja ligeramente la previsión de crecimiento para 2020 y 2021. Y aprueba los nuevos objetivos de déficit para las Administraciones Públicas
20-07-2018 | Fuente: elpais.com
Hacienda estudia un alivio de la deuda regional a corto plazo
Las comunidades se reparten el margen extra de déficit pactado en Bruselas
20-07-2018 | Fuente: elpais.com
La UE debate su respuesta al plan del Brexit de May en un clima de creciente inquietud
Los ministros de Asuntos Europeos y el negociador de la UE, Michel Barnier, se reúnen en Bruselas
20-07-2018 | Fuente: elpais.com
Bruselas solo aprobará la nueva meta de déficit tras ver los Presupuestos
Hacienda prepara unas cuentas públicas con margen para hacer frente a la negociación política
20-07-2018 | Fuente: abc.es
Boris Johnson ha empezado su nueva vida fuera del Gobierno criticando a Theresa May por sus planes para atemperar el Brexit. Con trazo grueso, acusa a su jefa de filas de querer dejar a su país en una situación de vasallaje económico respecto a la UE. En esta nueva reencarnación, la figura más popular entre los votantes conservadores se propone suceder a May, pero por ahora espera a que culmine una doble negociación durísima. Primero, la que tiene lugar con Bruselas, en la que los términos del divorcio y del período transitorio están acordados, pero en la que falta por definir las bases de la futura relación UE-Reino Unido. Es muy probable que estos términos acaben siendo muy genéricos y abiertos, para contentar a suficientes parlamentarios conservadores, y se negocien de verdad ya fuera de la UE. El problema es que la segunda negociación, entre los conservadores, tiene preferencia sobre cualquier otra, y no se atisba zona de acuerdo alguna. May aspira a un Brexit blando, con una unión aduanera que no se llame así y múltiples pactos bilaterales en otros aspectos económicos, incluido libre circulación de trabajadores. Dentro de su grupo parlamentario hay suficientes partidarios de una ruptura taxativa con la UE como para hacerla caer. Boris Johnson barrunta que si lo hacen en otoño pueden perder las elecciones o mantener el gobierno pero enseguida tener que gestionar el tramo más difícil de las negociaciones con la UE, una vez el Reino Unido empeora sus bazas al dejar de ser Estado miembro. Este cálculo no tiene por qué impedir al exalcalde ciclista jugar sus cartas si intuye que ha llegado su momento. Sus dos ventajas sobre sus competidores conservadores son su facilidad para conectar con el ciudadano de a pie y su capacidad de adaptación a las circunstancias. Incluso no es descartable que a medio plazo un hipotético paso de Johnson por la jefatura del gobierno permita al Reino Unido lograr un acercamiento comercial y económico a la UE. Justo lo que Boris considera anatema en estos días de sol e incertidumbre en Londres.
19-07-2018 | Fuente: elpais.com
Bruselas abre expendiente a Hungría por la ?ley Stop Soros?
La Comisión reprocha a Viktor Orbán que criminalice a quienes prestan ayuda a los refugiados
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