Infortelecom

Noticias de bibliotecas

03-09-2020 | Fuente: abc.es
Rumbo a una Venezuela desconocida
Los venezolanos marchamos rumbo a una Venezuela desconocida. Hacia un país cuyas realidades comunes y más fundamentales no conocemos con certeza, ni tampoco podemos imaginar, porque sus antecedentes, el de aquel país estructuralmente pobre, pobre y en muchos sentidos atrasado que éramos hasta comienzos del XX, está, ahora mismo, muy lejos en tiempo. Ha transcurrido un siglo, desde aquel borroso y a menudo olvidado 1920, cuando la renta proveniente de la explotación del petróleo, que recién se iniciaba, comenzó a cambiar las condiciones de vida de los venezolanos. Durante un poco más de seis décadas -hasta 1983- muchas cosas florecieron en Venezuela. Cierto es que fue un crecimiento desigual e irregular, muchas veces obstaculizado por errores, incompetencias y falta de horizontes, pero sería absurdo no reconocer que en aquellos años la nación venezolana se modernizó, las expectativas de futuro se potenciaron, mientras la mayoría de los indicadores fundamentales -sanitarios, sociales, educativos y económicos- en términos generales, tendían a mejorar año tras año. Existían problemas y fallas profundas, eso no puede obviarse. Pero el balance -eso lo entendemos hoy mejor que entonces-, a la postre, resultó cualitativamente favorable. En esas seis décadas y pico se creó una institucionalidad, que fue perfeccionándose y ajustándose en el tiempo, que hizo posibles varias décadas consecutivas, en las que predominó la convivencia por encima de los conflictos. Esa institucionalidad significa que, a pesar de los vaivenes, las luchas de intereses y facciones, y de las tareas que nunca alcanzaron a cumplirse, Venezuela logró hacer posible un Estado de Derecho. Porque hay que decirlo: tuvimos un Estado de Derecho, asediado por las dificultades, pero que actuó como eje axial de la nación, lo quieran o no sus detractores. En ese período se levantó y estructuró una industria petrolera, que tuvo la categoría de modelo planetario. Nació y se expandió una clase media, que se convirtió en el núcleo desde el que se proyectó el desarrollo educativo, cultural, profesional y científico del país. Carreteras y autopistas, represas, hospitales, centros educativos de todo nivel, hospitales, instalaciones deportivas, salas de concierto, bibliotecas, mercados y muchas otras más obras de infraestructura fueron poblando el país de oportunidades e intercambios. Venezuela recibió a cientos de miles de inmigrantes que llegaban, primordialmente de Europa y América Latina, y que se incorporaron, sin traumas destacables, a la economía y al funcionamiento de lo social. Este listado de cosas, al que se podrían agregar muchas páginas de logros, aunque también de huecos que quedaron sin tapar, confluyeron en esto: en una sociedad que compartía una idea, una intuición o una aspiración de un mejor futuro. Hasta 1983, creo que es posible decir, que en nuestro país compartíamos, de forma mayoritaria, la presunción de que vendrían tiempos mejores. Había una especie de buen ánimo nacional. Con el quiebre de 1983 -me refiero a la devaluación de la moneda que se produjo el viernes 18 de febrero de 1983-, comenzó un deterioro, que alcanzó su culmen cuando Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales quince años más tarde, en diciembre de 1998: ese día Venezuela puso en marcha la tragedia por la que hoy transcurrimos. Lo ocurrido en estos 21 años se sintetiza en una frase: la Venezuela de la modernidad, que comenzó a construirse hace un siglo, fue destruida hasta alcances insospechados. Digo insospechado porque no sabemos cuánta ruina hay escondida en las instituciones públicas, no sabemos hasta qué extremos ha sido devastada la industria petrolera, ni tampoco cuánta podredumbre y desechos industriales se acumulan en las empresas básicas de Guayana. Lo ocurrido en estos 21 años se sintetiza en una frase: la Venezuela de la modernidad, que comenzó a construirse hace un siglo, fue destruida hasta alcances insospechados No sabemos cuánto territorio de las regiones sur y amazónica de Venezuela ha sido expoliado, socavado y contaminado, con la participación abierta del régimen, de militares cómplices y de las narcoguerrillas del Ejército de Liberación Nacional de Colombia -ELN-, y de empresarios que se han adherido a ese inmenso crimen que es el Arco Minero. No hay informes sobre la extensión y las consecuencias que han tenido derrames de hidrocarburos y de otras industrias. No existen tampoco registros fotográficos o testimoniales del estado de cosas al interior de las empresas que fueron expropiadas, incluso aquellas que estaban en plena productividad. Lo que vemos a simple vista; lo que narran los usuarios de los servicios del Estado; lo que arrojan las investigaciones periodísticas; lo que denuncian los ciudadanos que todavía guardan coraje y se atreven; lo que narran los presos políticos y sus familiares; lo que cuentan usuarios y sobrevivientes de hospitales, ambulatorios, centros de reclusión, cementerios, geriátricos, escuelas, cuarteles, depósitos y garajes de uso oficial; los relatos de conductores, pilotos y navegantes sobre las condiciones en que operan los vehículos y las naves propiedad del Estado que todavía están activas; lo que documentan los profesionales que resisten en centros de salud; las narraciones de docentes sobre la debacle nutricional de niños y adolescentes, cuyos aprendizajes son cada vez más precarios: todas estas realidades se aglomeran y se alimentan unas a otras, y nos advierten, aunque las élites del país apenas hablen de ello, ni tampoco los políticos, que la Venezuela de 1998 ha sido sepultada y que lo que viene, de aquí en adelante, será un país distinto, desconocido y esencialmente precario. Pero todavía hay algo más que no puedo omitir en este marco de cosas: la pérdida de talento, especialmente de jóvenes y profesionales, que forman parte de los 5 millones de personas que han huido de Venezuela en la última década. ¿Cuántos volverían en un escenario de cambio de régimen? ¿10, 15, 20%? Tampoco es posible estimarlo hoy, pero es difícil suponer que regresarán a reconstruir un país exhausto, empobrecido, arrasado hasta sus entrañas. Difícil será que quieran regresar a una Venezuela irreconocible, deteriorada por sus cuatro costados, desconocida y poblada de carencias.
16-07-2020 | Fuente: abc.es
La destrucción esencial: el potencial humano
El pasado 14 de julio, la Organización de Países Exportadores de Petróleo -OPEP- ha informado que la producción petrolera venezolana durante el mes de junio fue de 393.000 barriles por día. Esto significa que, de un mes al siguiente se ha causado una caída vertical e insólita de 180.000 barriles. Puesto que en mayo el promedio fue de 573.000 barriles por día, hablamos de un desplome de casi 32%: una cifra desquiciada, que escapa a cualquier forma de racionalidad. Estos pocos datos son categóricos e inequívocos. No aceptan atenuantes o excusas. Son el resultado del planificado proceso de socavamiento y perversión de Petróleos de Venezuela -Pdvsa- y de la industria petrolera en conjunto, que Hugo Chávez activó desde el día en que accedió al poder. Medida tras medida, día a día, fueron liquidando la que era una de las empresas más importantes del mundo. Se despidió, violando las leyes laborales y los más elementales derechos, a más de veinte mil trabajadores de Pdvsa, para así despejar el terreno que ocuparían corruptos, ignorantes del negocio petrolero, incompetentes y rufianes, que se han encargado de su desmantelamiento. Se distorsionó la misión empresarial para desfigurar su institucionalidad y convertir aquello en una oficina de contrataciones y prebendas, en gestora de falsos programas sociales, en centro de compras para el Estado (con toda la secuela de corrupción que eso produjo). Se nombraron en cargos de enorme responsabilidad, en áreas fundamentales para la operación, a enchufados, amiguitas y amiguitos, militantes y otros incapaces. Se dejó de invertir en las propias operaciones petroleras, con lo cual se estaba sellando el declive de la producción de la que somos testigos. Se abandonaron por completo, en acciones de irresponsabilidad que entrañan delitos de carácter penal, las obligaciones de mantenimiento que exigen operaciones industriales de alto riesgo, en las que se utilizan líquidos y gases de alta capacidad inflamable. Y, lo que es más conocido por la opinión pública, se firmaron convenios con decenas de países para entregar el petróleo a precios irrisorios, a veces por debajo del costo de producción, para garantizar lealtades políticas y diplomáticas. Lo escribo con plena comprensión de lo que afirmo: no hay en la historia de las instituciones, un caso de destrucción tan alevoso e implacablemente ejecutado. Esta sinopsis del procedimiento de demolición, con algunas inevitables variantes, ha sido aplicado al sistema de salud y hospitalario, a las más importantes infraestructuras del país -como el Teatro Teresa Carreño, un simbólico ejemplo-, al conjunto del sistema hidroeléctrico nacional, a la desfalleciente infraestructura educativa nacional, a las universidades, a los puertos y aeropuertos, a museos, salas de conciertos y bibliotecas, a los hipódromos, a represas y embalses, a los parques nacionales, a las regiones donde está avanzando, a velocidad asesina, la devastación causada por el saqueo promovido por Maduro, que lleva el nombre de Arco Minero. El 80% de la población en pobreza extrema Podría continuar listando decenas y decenas de ámbitos y casos donde la destrucción ha hecho de las suyas. No hay exceso en esta afirmación: nada hay en Venezuela que haya logrado preservarse, nada que permanezca intacto, nada que no presente los síntomas que anuncian su próxima ruina. Pero llegado a este punto de este artículo, todavía no me he referido a lo primordial: al doblegamiento de las capacidades humanas, a la feroz y constante práctica de debilitamiento y sometimiento de las personas. Es duro pensarlo y escribirlo: el régimen ha actuado para reducir, aplanar, hacer inviable el potencial de la sociedad venezolana. Al rebajar y rebajar las condiciones de vida, en todos los planos donde ello sea posible, está anulando el derecho, la posibilidad de aspirar a una vida de progreso y bienestar. ¿Qué potencial tiene una sociedad, en la que 80% de la población vive bajo el asedio de la pobreza extrema? ¿Qué podemos aspirar, en todos los ámbitos de la vida pública -la producción, la formación, la investigación, el ejercicio profesional, las iniciativas de solidaridad, el desenvolvimiento de la política, la organicidad de la sociedad civil- cuando alrededor de 5 millones de compatriotas, en su mayoría jóvenes, muchos de ellos profesionales y personas sólidamente formadas, han huido del país y, en un porcentaje que luce relativamente alto, han logrado establecerse en otras partes del mundo, salvando todas las dificultades que ello representa? ¿Qué clase de prospección le está reservada a Venezuela hacia las próximas dos, tres o cuatro décadas, cuando ahora mismo hay 4 millones de niños y adolescentes que tienen problemas casi insalvables para asistir a la escuela, escuelas donde a menudo no hay maestros calificados, en las que no se cumplen los objetivos curriculares, donde no hay comedores, ni mucho menos computadoras, mi materiales escolares, ni electricidad, ni agua, ni mínima salubridad, ni seguridad, ni nada que remedie este creciente cúmulo de adversidades? ¿A qué expectativas se expone una sociedad que lleva en su seno a 700 mil niños que sobreviven bajo el hostigamiento de la desnutrición crónica, o en la que 60% del total de su población no alcanza a consumir las 2 mil calorías mínimas necesarias para aspirar a una vida activa y productiva? En definitiva, ¿de qué está hecho nuestro horizonte personal, social y como nación, cuando hora tras hora, se van reduciendo nuestras capacidades reales de organizarnos y actuar, carcomido nuestro país por el hambre y las carencias?
25-06-2020 | Fuente: abc.es
Arranca la votación de las enmiendas constitucionales para permitir a Putin seguir en el poder
Tras la muestra de poderío militar exhibida ayer en la Plaza Roja de Moscú bajo la inefable batuta del presidente Vladímir Putin, hoy se han abierto en Moscú y algunos territorios de Rusia los colegios electorales para poder votar de forma anticipada las enmiendas constitucionales que permitirían al actual jefe del Estado optar a dos mandatos más al frente del poder a partir de 2024. La consulta había sido convocada inicialmente para el 22 de abril, pero tuvo que posponerse a causa de la pandemia. Las urnas permanecerán disponibles desde hoy y hasta el próximo 1 de julio, día del «plebiscito» propiamente dicho, declarado festivo para facilitar la afluencia de ciudadanos. La votación se podrá efectuar también por correo postal o a través de las páginas web habilitadas a nivel local. Todo un despliegue dirigido a movilizar a la población para que participe en el evento electoral «con las máximas garantías para evitar contagios» de Covid-19 , pero que deja, a juicio de la oposición, numerosos agujeros susceptibles de favorecer el fraude y la manipulación de los resultados. Uno de los primeros en depositar su voto, esta misma mañana en un colegio en la parte oeste de Moscú, ha sido el expresidente del país y primer ministro hasta el pasado mes de enero, Dmitri Medvédev, que ha llamado a los rusos a pronunciarse a favor de la reforma de la Carta Magna para «fortalecer los derechos laborales de la ciudadanía». La nueva Ley Fundamental rusa, además de dejar a Putin la vía libre para continuar en el poder hasta 2036 y establecer, entre otras cosas, que el único matrimonio posible es el formado por la unión de un hombre y una mujer, obliga a actualizar anualmente los salarios y las pensiones. Más de 610.000 contagiados La capital rusa inició el martes la última fase de la desescalada permitiendo a los restaurantes recibir clientes, no sólo en las terrazas como venía sucediendo ya desde hacía una semana, sino también en el interior, aunque aumentando la distancia entre mesas y con instalación de mamparas. Se han abierto también los gimnasios, agencias de viaje, guarderías infantiles y piscinas. Se reanudan además los cruceros y paseos fluviales y las bibliotecas podrán funcionar ya sin ninguna limitación. Según el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, el ritmo de hospitalizaciones por coronavirus se mantiene en unas 500 diarias, cifra, a su juicio, perfectamente asumible por el sistema sanitario de la ciudad, en donde, desde ayer miércoles se han registrado 885 nuevos casos de Covid-19. Suponen 74 más que el día anterior y elevan el total a 217.791 contagios desde el principio de la pandemia, de los que 142.806 están ya curados. Moscú ha anotado en las últimas 24 horas 12 nuevos fallecimientos, lo que sitúa el total de muertes en 3.669. En el conjunto de Rusia desde ayer ha habido 7.113 nuevos casos de coronavirus, 63 menos que miércoles. El total de contagios asciende así a 613.994, de los que 375.164 fueron ya dados de alta. Significa que hay todavía 230. 225 casos activos. Desde el miércoles se han producido 92 nuevos fallecimientos después de que el día anterior se contabilizaran 154. Desde que estalló la epidemia, en Rusia ha habido 8.605 decesos por Covid-19.
16-06-2020 | Fuente: abc.es
Casi una veintena de regiones rusas no harán desfiles el 24 de junio por miedo a un rebrote de Covid-19
Casi una veintena de regiones rusas no organizarán el 24 de junio los desfiles conmemorativos del 75 aniversario de la Victoria sobre la Alemania nazi que debieron celebrarse el pasado 9 de mayo y se pospusieron a causa de la Covid-19. Las autoridades de estas regiones, 17 en total, temen que las paradas militares puedan disparar los contagios. El gobernador de la región de Oriol, Andréi Klichkov, explicó ayer que el Kremlin no les ha obligado a hacer los desfiles, les ha dejado libertad de acción en función de la situación epidemiológica particular de cada territorio. Efectivamente, el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, señaló ayer que «las autoridades locales actúan en el marco de sus prerrogativas y lo entendemos perfectamente». Sin embargo, la orden partió del Ministerio de Defensa, en donde todavía no ha habido reacción a la decisión de cancelar los desfiles en estos 17 entes territoriales de Rusia. En otras ciudades, por ejemplo en Volgogrado (la antigua Stalingrado), se llevarán a cabo paradas castrenses, pero sin espectadores. La idea de celebrar el desfile el 24 de mayo fue del presidente Vladímir Putin y ha sido muy criticada por la oposición, que considera que la pandemia no ha remitido todavía y existe el peligro de un rebrote. Por la televisión Moscú, en donde el desfile tendrá como de costumbre el imponente escenario de la Plaza Roja, se ajustará a un formato parecido al de siempre, aunque el alcalde de la ciudad, Serguéi Sobianin, ha llamado a la ciudadanía a quedarse en casa y contemplar el espectáculo a través de la televisión. El Kremlin está de acuerdo con el llamamiento de Sobianin. Mientras tanto, la capital rusa da hoy un paso más en la desescalada con la apertura de las terrazas de bares, cafés y restaurantes. Empiezan a funcionar también los dentistas, las bibliotecas, algunos museos, el zoológico y se podrá asistir a las competiciones deportivas, siempre y cuando en las tribunas no haya más de un 10% del aforo. Moscú registra ya más de 208.000 contagios por coronavirus y casi 3.400 fallecimientos. En el conjunto del país, la cifra de infectados se aproxima a los 550.000 y el de muertos supera los 7.000.
15-06-2020 | Fuente: as.com
Joaquín Carmona: el tuitero del atletismo que vive en la calle
El gran tuitero español del atletismo vive en la calle, en Madrid. Se conecta a sus redes sociales gracias al wifi de las bibliotecas.
22-05-2020 | Fuente: elmundo.es
Cómo convertir los gimnasios y las bibliotecas de los colegios en las nuevas aulas de la desescalada
Un grupo de alumnos estará en la clase tradicional, otro trabajará en otro espacio del colegio y un tercero lo hará desde casa 
21-05-2020 | Fuente: elmundo.es
Celaá dice que en septiembre los colegios tendrán que convertir en aulas los gimnasios, salones de actos o bibliotecas
La ministra aconseja que los centros educativos que acometan obras pequeñas durante el verano "lo hagan con la perspectiva de abrir espacios para garantizar las distancias" 
07-05-2020 | Fuente: abc.es
Francia iniciará el desconfinamiento con muchas cautelas y limitaciones
Sin descartar el riesgo de una «segunda ola» de propagación del coronavirus, Édouard Philippe, primer ministro, confirmó la tarde del jueves los contornos muy cautelosos del desconf inamiento que iniciará Francia a partir del próximo lunes día 11. Acompañado de los ministros del Interior, Economía, Trabajo y Sanidad, Philippe avanzó un panorama muy moderadamente optimista, con muchas zonas de incertidumbre: París, su región (Isla de Francia) y otras tres de las trece regiones de Francia, todavía no podrán beneficiarse plenamente del desconfinamiento previsto para el resto de Francia. A partir del próximo lunes, los franceses podrán desplazarse libremente, sin autorización, pero con muchas reservas: el uso del automóvil solo es aconsejado cuando sea indispensable; los transportes públicos irán recuperándose lentamente, sin alcanzar un tráfico definitivamente normal; solo están autorizados los desplazamientos a unos cien kilómetros del domicilio habitual; el tráfico dentro de la Unión Europea (UE) no será restaurado hasta mediados de junio, si existen las condiciones sanitarias esperadas; las playas continuarán estando cerradas, salvo autorización del Prefecto del Estado. Francia discutirá con sus vecinos el tráfico transfronterizo a partir de primeros / mediados de junio. El uso masivo de mascarillas y el distanciamiento serán siendo de rigor, en los desplazamientos públicos y privados. En París y la región parisina, autobuses y metro volverán a incrementar su circulación, que pudiera llegar al 75 o el 80% del tráfico normal. Se aconseja a los parisinos evitar las salidas a la «banlieue», la periferia, los suburbios, donde el multiculturalismo sigue alimentando una situación de crisis muy particular, con unos índices de contaminación altos. Limitado el tráfico individual y colectivo, el Gobierno francés espera relanzar la actividad económica: 400.000 empresas, en las que trabajan 875.000 empleados, volverán a funcionar con relativa normalidad. 77.000 peluquerías, 33.000 comercios textiles, 15.000 floristas y 3.300 librerías volverán a abrir sus puertas. Pequeños museos, bibliotecas, centros culturales con capacidad reducida, volverán a abrir «paulatinamente». Queda para más adelante el resto de los sectores productivos y culturales, como cines y teatro, bares y restaurantes, cuya situación se evaluará a finales de mayo. Sectores sensibles, como la construcción, podrán volver a trabajar. El Gobierno aconseja el recurso masivo al teletrabajo. Como estaba previsto, entre el 87 y el 90% de las escuelas y guarderías de toda Francia podrán volver a funcionar a partir de la semana que viene. La vuelta a clase irá siendo una realidad progresiva en los 50.500 escuelas de Francia. La reapertura de los institutos podría ser realidad dentro de dos semanas. El Gobierno sigue trabajando con la jerarquía de la Iglesia católica y los representantes de los cultos judío y musulmán la reapertura de iglesias y lugares de culto, más adelante. Tras la información básica de sus ministros, Édouard Philippe lanzó una advertencia de fondo: la situación evoluciona positivamente, se ha limitado el tráfico del virus? pero: no es posible descartar una segunda ola. En ese caso, el Gobierno francés tomaría las medidas que fuesen necesarias.
03-05-2020 | Fuente: as.com
Bibliotecas y museos: medidas y precauciones para acudir
Estos lugares culturales y de ocio no podrán abrir sus puertas hasta la fase 1. Para este 4 de mayo se permitirá la apertura de archivos y librerías, con medidas de precaución.
1
...