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Noticias de banca

23-09-2018 | Fuente: abc.es
El elegido de Trump protagoniza la última batalla por el Tribunal Supremo
Si sucedió, fue en 1982. Brett Kavanaugh tenía 17 años y era alumno de secundaria en Washington. Un fin de semana, en una fiesta en una casa de Maryland, en la que corrió el alcohol, él y un amigo, Mark Judge, llevaron a una habitación a una compañera dos años menor que ellos, Christine Blasey Ford. Tras poner la música a todo volumen, cerraron el pestillo, Kavanaugh la sujetó sobre la cama, se montó sobre ella, le tapó la boca y trató de quitarle la ropa. Ella se resistió, logró zafarse y se encerró en un baño. Esta es la versión de Ford, que denuncia ahora aquellos hechos ante el Senado de Estados Unidos para impedir que este confirme a Kavanaugh como miembro del Tribunal Supremo, un puesto vitalicio de una importancia trascendental para la vida judicial y política de la primera potencia mundial. No es un incidente menor. De aquella supuesta agresión no hay más pruebas que los recuerdos, difusos, de quien acusa. El candidato niega los hechos categóricamente. No hay pruebas de que en los 36 años que han pasado desde entonces Kavanaugh haya tenido un comportamiento similar al que denuncia Ford, que hoy es profesora de universidad en California. Es más, 65 mujeres que han estudiado y trabajado con él han firmado y difundido una carta en la que proclaman que «siempre se ha comportado con honorabilidad y ha tratado a las mujeres con respeto». El Senado, que debe confirmar a Kavanaugh, ha invitado el lunes a testificar a la profesora Ford. Esta ha exigido que antes el FBI investigue al juez. Movimiento #MeToo Este caso, que tiene en vilo a todo un país, es mucho más que una acusación de agresión por parte de un adolescente a una compañera de instituto hace casi cuatro décadas. La ofensiva contra la confirmación de Kavanaugh es la prueba definitiva de fuerza del movimiento feminista #MeToo en la era Trump. Por un lado, es una factura que le pasa la izquierda norteamericana al Partido Republicano por su apoyo al actual presidente a pesar de sus groseros comentarios sobre las mujeres. Por otro, y más relevante, supone el último intento a la desesperada para evitar una verdadera mayoría conservadora en el Supremo que anule, de una vez por todas, la legalización del aborto en EE.UU., una cuenta que la revolución conservadora tiene pendiente desde tiempos de Ronald Reagan. De los casos más relevantes en los que el Supremo de EE.UU. ha fallado para transformar los cimientos mismos de la sociedad norteamericana -el fin de la segregación racial, la tenencia de armas o el matrimonio gay- el del aborto es el de mayor trascendencia: estar a favor o en contra de él puede arruinar una carrera judicial y de hecho ha frustrado el intento de numerosos aspirantes a ingresar en la más alta instancia judicial norteamericana. Desde que el Supremo aprobara el aborto en 1973, los presidentes republicanos han nombrado a 14 jueces y los demócratas, sólo a cuatro. A pesar de ello, en las instancias en que se ha revisado esa decisión, la corte ha fallado siempre contra revocarla, interpretando la interrupción del embarazo como un derecho fundamental de las mujeres. El aborto, el tema central «El aborto ha sido y sigue siendo el asunto central en el tribunal», asegura Jeffrey Toobin, autor del libro más relevante sobre el Supremo en las pasadas décadas, titulado «Los nueve». «No hay una decisión suya sobre el aborto que no sea importante». En los fallos más recientes al respecto, los jueces han fijado -nunca de forma unánime- que el aborto es legal durante el primer trimestre de gestación; que las menores deben recibir permiso paterno, y que una mujer no tiene por qué obtener consentimiento previo de su marido. Hay sin embargo jueces conservadores en la bancada, como Clarence Thomas o Samuel Alito, que han hecho de la prohibición del aborto una causa prioritaria y su posible legado. Ahora están a punto de alcanzar la mayoría conservadora necesaria para poder tener éxito. La profesora Ford detalló sus acusaciones contra Kavanaugh en una carta que hizo llegar a la senadora demócrata Dianne Feinstein hace dos meses. Esta no hizo nada con ella hasta que el caso se filtró a los medios norteamericanos a principios de este mes. Entonces, la remitió al FBI para que investigue las alegaciones. En virtud de la Constitución, es el Senado quien debe confirmar a cualquier candidato a ingresar en el Supremo. Los republicanos, que apoyan a Kavanaugh y defienden su rectitud de carácter y buen juicio, tienen mayoría en esa cámara, que desde 1989 no ha rechazado a un solo nominado. Entonces, una mayoría demócrata vetó a Robert Bork porque había expresado su voluntad de ilegalizar aborto. Detector de mentiras La agitación que vive el país estos días recuerda a otra cuenta pendiente del movimiento feminista con el Supremo: la confirmación de Thomas, el único afroamericano y probablemente el más firmemente conservador de cuantos jueces han pasado por el tribunal. Cuando George Bush padre le eligió en 1991, una abogada que había trabajado con él años antes denunció que la había acosado sexualmente en el trabajo en repetidas ocasiones. El duro interrogatorio de Anita Hill en el Senado, con detector de mentiras incluido, se ha incrustado en la memoria colectiva de la nación porque, a pesar de que las pruebas eran más abundantes y las sospechas más plausibles que en el caso de Kavanaugh, el Senado, con una sólida mayoría demócrata, acabó confirmando a Thomas. Una investigación del FBI, que duró tres días, había concluido previamente que no había pruebas de las denuncias de Hill. Restringir el aborto «El caso de Thomas generalizó la creencia de que las confirmaciones para el Tribunal Supremo no son evaluaciones sobre las convicciones jurídicas y los méritos de los candidatos, sino campañas electorales para el control político de la Corte», opina el abogado Edward Lazarus, que trabajó como asistente judicial en el Supremo y es autor de otro libro fundamental sobre este, «A puerta cerrada». Esa afirmación es válida para el caso de Kavanaugh, licenciado y doctorado por la prestigiosa Universidad de Yale y juez desde 2006. En sus fallos sobre el aborto ha respetado, como requiere la ley, la jurisprudencia del Supremo, pero en repetidas ocasiones se ha manifestado favorable a restringirlo, algo que, si es confirmado, estará a su alcance.
23-09-2018 | Fuente: abc.es
La mujer que acusa al candidato de Trump al Supremo testificará en su contra
Por primera vez desde 1991, una mujer testificará ante el Senado de Estados Unidos contra un candidato a ingresar en el Tribunal Supremo al que acusa de agresión sexual. A través de sus abogados, la profesora universitaria Christine Blasey Ford ha aceptado este sábado la invitación a una vista oral ante la comisión de Asuntos Judiciales del Senado, que aún está pendiente de fecha. El juez Brett Kavanaugh, elegido por Donald Trump para ocupar el puesto vacante en el Supremo, ha negado las acusaciones que Ford hizo llegar a la senadora demócrata Dianne Feinstein y que esta ha mantenido ocultas durante dos meses. En principio, el juez Kavanaugh debía comparecer el lunes en la quinta vista oral sobre su candidatura, pero esta ha quedado pospuesta hasta que Ford testifique. Los abogados de la profesora han trasladado una serie de peticiones a la Comisión, como que el nominado no esté presente en la sala cuando ella testifique ?ha sido aceptada? y que se le impida tener a él la última palabra en las vistas orales ?rechazada?. Los abogados de la profesora Ford se han quejado en un correo a la Comisión de que esta no les ha dado garantías de «una investigación justa e imparcial sobre sus alegaciones», pero aun así aceptan que su clienta testifique. Previamente habían pedido que el FBI investigue el caso. La última ocasión en que un caso de acoso sexual amenazó la confirmación de un candidato a las más alta instancia judicial de EE UU fue durante las vistas orales de Clarence Thomas, hace 17 años. Entonces, Anital Hill, amiga y colaboradora del juez, acusó a este de habérsele insinuado en numerosas ocasiones en el trabajo. A pesar de que Hill dio detalles de los casos de acoso, y pasó la prueba de un detector de mentiras, el FBI no encontró pruebas fehacientes tras una investigación que duró tres días. El Senado, que entonces contaba con mayoría demócrata, confirmó a Thomas, que a día de hoy es la única persona de raza negra en el Tribunal y el miembro más sólidamente conservador de los nueve que ocupan su bancada. Hoy, los republicanos, que apoyan a Kavanaugh, han dado por hecha su confirmación, para la que sólo necesitan mayoría simple en el Senado, de la que disponen. El vicepresidente, Mike Pence, dijo este sábado en una conferencia ante un grupo de activistas conservadores en Washington que el juez Kavanaugh «es un hombre íntegro, con un historial impecable y un sólido bagaje judicial». El presidente Trump también le ha apoyado, y se ha preguntado en Twitter por qué Ford no presentó una denuncia cuando ocurrieron los hechos. «Le pido que presente esas denuncias, para que podamos estar seguros de la fecha, la hora y el lugar», dijo. La profesora Ford detalló en su carta a la senadora Feinstein que en 1987, cuando ella tenía 15 años, Kavanaugh, que contaba con 17, la encerró junto a un amigo en una habitación durante una fiesta en una casa en Maryland. Según su versión, el ahora juez la forzó, se tumbó encima de ella e intentó quitarle la ropa. Finalmente, Ford se zafó y huyó al baño, donde se encerró. No presentó denuncia y no mencionó el caso hasta hace sólo unos años, cuando el tema surgió en una conversación en una sesión de terapia de pareja. El viernes, 75 mujeres que han conocido a Kavanaugh en su vida profesional y personal se reunieron en un hotel de Washington para apoyar públicamente al juez frente a las acusaciones de Ford.
22-09-2018 | Fuente: elpais.com
Caixabank impulsa su apuesta por Telefónica tras abandonar Repsol
Considera a la operadora un socio estratégico con sinergias en tecnología, impulsadas por la banca digital y móvil El Grupo La Caixa controla más del 6% de la operadora
22-09-2018 | Fuente: abc.es
Moscú advierte a Washington de que «juega con fuego»
Las autoridades rusas han reaccionado con indignación a la nueva tanda de sanciones decretadas por Estados Unidos. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, hablaba ayer de «histeria», el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, de «competencia desleal» y su viceministro, Serguéi Riabkov, más duro todavía, advertía que los estadounidenses «juegan con fuego» y «amenazan la estabilidad mundial». Riabkov aseguró que se trata del paquete «número 60» de sanciones que Washington impone a Rusia desde 2011. Fue anunciado el jueves y afectará a 33 empresas y particulares vinculados al Kremlin, entre ellos Evgueni Prigozhin, conocido como el «chef» del presidente Vladímir Putin y a quien se le atribuye la creación de la «fábrica de trolls» de San Petersburgo y el grupo de mercenarios que actúa en Siria y la República Centroafricana llamado «Wagner». «Continúa la histeria sancionadora en Washington que es muy variada en todas sus manifestaciones», aseguró Peskov en su habitual comparecencia ante los medios. Según sus palabras, la actitud de EE.UU. «impide hacer una valoración sobria de a dónde puede conducir todo esto». El portavoz de la Presidencia rusa anunció sin precisar que habrá represalias. «Competencia desleal» Desde Sarajevo, Lavrov acusaba una vez más a la cúpula norteamericana de «competencia desleal» con el objetivo de perjudicar el negocio ruso de exportación de armas. China también ha sido sancionada por Estados Unidos por comprar aviones de combate Su-35 y misiles S-400 a Rusia. El jefe de la Diplomacia rusa anunció que su país y otros de Asia y América están «preparando medidas para depender lo menos posible del dólar», la moneda estadounidense. El viceministro de Exteriores, Riabkov, dijo que Washington «está haciendo tambalear de forma irreflexiva la estabilidad mundial». A su juicio, los americanos «juegan con fuego» y sostiene que por esa vía «EE.UU. no logrará ningún resultado» en su política con Rusia. Esa misma opinión expresó hace justo un mes Putin en Sochi, tras entrevistarse con su homólogo finlandés, Sauli Niinistö, y a la vista de la serie de sanciones contra Rusia aprobadas entonces por Washington. Calificó aquellas medidas de «contraproducentes» y «carentes de sentido». Pero el horizonte se presenta mucho más sombrío, ya que EE.UU. ha amenazado con sanciones mucho más severas, que podrían afectar al sistema bancario ruso, si Moscú no acepta una inspección para comprobar el estado de sus arsenales de armas químicas. El Ministerio de Exteriores ruso ya ha adelantado que no permitirá ninguna verificación.
21-09-2018 | Fuente: elpais.com
El alza fiscal sobre el ahorro afectará a los contribuyentes que ya pagan el 44% del tributo
Hacienda avanza que la subida del IRPF afectará a la hucha de las rentas altas Montero advierte a la banca que en 2019 pagará más por una u otra vía
21-09-2018 | Fuente: elpais.com
España es el país con más crecimiento de ejecutivos bancarios mejor pagados
Santander es el banco con mayor presencia de consejeras, el 38%. Bankia solo tiene una representante La ganancia media de los altos directivos es de 2,14 millones de euros
21-09-2018 | Fuente: as.com
PolémicAS: ?FitzMagic? tiene la mano caliente en Tampa Bay
El veterano de 37 años de edad ha roto varios récords con sus actuaciones en las dos primeras semanas; Jameis Winston está destinado a la banca
20-09-2018 | Fuente: elpais.com
España devuelve a la UE 3.000 millones más del rescate bancario
Pidió 41.300 millones y le faltan 17.600 millones por devolver, aunque tiene de plazo hasta 2027
19-09-2018 | Fuente: abc.es
El escándalo sexual de Kavanaguh se convierte en una guerra de guerrillas
«Lo que pasa en Georgetown Prep, se queda en Georgetown Prep». Lo dijo hace unos años Brett Kavanaugh, el juez nominado por Donald Trump al Tribunal Supremo, sobre el colegio en el que acabó su educación secundaria. Fue en la época en la que atacó sexualmente a Christine Blasey Ford, según el relato de la supuesta víctima, en una acusación que ha hecho estallar su proceso de confirmación en el Senado para la más alta instancia judicial de EE.UU. Ahora, esa bravuconada -una iteración del 'Lo que pasa en Las Vegas, queda en Las Vegas'- se le ha vuelto en su contra. La senadora demócrata Elizabeth Warren compartió en Twitter el vídeo del momento en el que Kavanaugh pronunciaba la frase para cuestionar la capacidad del candidato a servir en el Supremo y dar pábulo a las acusaciones de Ford. Es un ataque más en la guerra de guerrillas en la que se ha convertido la confirmación de Kavanaugh, con los republicanos esforzados en impulsar el proceso a toda costa y los demócratas decididos a retrasarlo al máximo. Ford es el único escollo que Kavanaugh tiene que salvar para convertirse en juez del Supremo y, con ello, reforzar la mayoría conservadora en el alto tribunal. La mujer le acusó en una carta de haberla agredido sexualmente cuando ambos eran menores. La carta, en manos de la senadora demócrata Dianne Feinstein desde julio, se filtró el pasado fin de semana como una misiva anónima. Ford acabó por salir a la luz y reconocer que ella era la autora. El asunto impidió la votación prevista para este jueves en el Comité Judicial del Senado, la antesala de su confirmación en el pleno de la cámara alta. Los republicanos, a regañadientes, y los demócratas, con entusiasmo, defendieron el derecho de la acusadora a explicar su caso en una comparecencia pública, en la que también hablaría Kavanaugh. Charles Grassley, el republicano que preside el Comité Judicial, decidió colocar la comparecencia de Ford y el candidato el lunes. «Argucía de los demócratas» La presencia de Ford en la comparecencia, incluso su propia celebración, están ahora en duda. La acusadora, a través de sus abogados, ha exigido que antes de dar la cara y exponerse ante la opinión pública, el FBI investigue a Kavanaugh. «Una investigación completa por las fuerzas de seguridad asegurará que los hechos cruciales y los testigos de este asunto se tomen en consideración de una forma no partidista y que el comité tenga toda la información antes de llevar a cabo una comparecencia o tomar cualquier decisión», explicaron sus abogados en una carta al Comité Judicial. Además, aparecer en un comité televisado en todo el país sin garantías de que su caso se tratará con justicia sería una factura demasiado grande para alguien que, según la carta, ha sufrido acoso, amenazas de muerte e intentos de hackeo de su correo electrónico desde que se conoció el caso. Para los republicanos, es una nueva argucia de los demócratas para entorpecer y retrasar la confirmación de Kavanaugh. Las elecciones legislativas de noviembre están a la vuelta de la esquina y si los republicanos no cierran la llegada del candidato de Trump al Supremo, los demócratas podrían recuperar la mayoría en el Senado -aunque lo tienen muy difícil- y torpedear todavía más la llegada del magistrado. Grassley se ha mostrado de momento impasible ante la petición de Ford. «La invitación para el martes sigue en pie», ha dicho. «Nada de lo que haga el FBI o cualquier otro investigador tendrá peso en lo que Ford diga al comité, así que no hay razón para otro retraso». Lindsay Graham, otro senador republicano en el comité, criticó que el llamamiento al FBI no tiene nada que ver «con encontrar la verdad, sino con retrasar el proceso hasta después de las elecciones». Incluso republicanos moderados, como Bob Corker, no han visto con buenos ojos otro alargamiento del proceso. «Los republicanos ofrecieron su mano de buena fe. Si no escuchamos a ambas partes el lunes, votemos», ha escrito en Twitter. Desde la otra bancada, el llamamiento era al retraso. Feinstein agitó el fantasma de un caso similar del pasado para exigir el mayor pulcro con el testimonio de Ford. «Estoy de acuerdo al cien por cien que colocar una comparecencia a toda prisa el lunes es injusto y recuerda al tratamiento que tuvo Anita Hill», dijo en referencia a la mujer que en 1991 acusó de acoso sexual a otro candidato conservador al Supremo, el actual juez Clarence Thomas. Los demócratas también exigieron que la comparecencia no solo tenga a Ford y Kavanaugh, sino que incluya a testigos clave, como Mark Judge, el amigo del candidato al Supremo que supuestamente estuvo presente cuando Kavanaugh agredió sexualmente a la acusadora. Judge escribió una carta al Comité Judicial en la que decía que no se acordaba de nada de ello y que prefería no hablar en público. Mientras tanto, quien más está midiendo la estrategia es, contra su costumbre, el presidente Trump. Ha defendido en todo momento a su candidato, pero también el derecho de Ford a contar su historia. Es consciente de la importancia para su electorado de que los jueces de corte conservador copen el Supremo, como prometió en las elecciones. El miércoles protestó por la forma «injusta» en la que se está tratando a Kavanaugh, pero aseguro que quiere ver testificar a Ford. «Quiero ver lo que tiene que decir. Si aparece, será maravilloso», dijo sobre la presencia de Ford. «Si no, será algo desafortunado».
19-09-2018 | Fuente: elpais.com
Si contratas un producto bancario, ¿qué datos personales deberás comunicar?
Las entidades financieras piden información a sus clientes, muchas veces preceptiva por ley. Los expertos explican porqué es seguro transmitirla
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