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Noticias de asia

15-06-2020 | Fuente: as.com
El Barcelona apuesta por La Masía y por el actual bloque
El club azulgrana ha renovado a las perlas de La Masía que estaban con el primer equipo y a pesos pesados como Torrejón y Pereira. Quiere seguir con la filosofía de esta temporada
14-06-2020 | Fuente: as.com
Guerra entre los jugadores NBA: "Demasiado LeBron y Paul"
La negativa de algunos a jugar enseña una brecha en el sindicato. Muchos, según varios agentes, creen que Chris Paul favorece solo a las estrellas.
14-06-2020 | Fuente: abc.es
El fascismo de la corrección política
James Douglas Bennet es un hombre al que la izquierda española definiría como progresista. Uno de los suyos. Es algo que le viene de familia. Su hermano mayor, Michael Bennet, es senador demócrata en representación de Colorado y este año fue candidato a la Presidencia en las primarias de su partido. James Bennet ha tenido una brillante carrera periodística, la mayor parte de la cual ha transcurrido en «The New York Times» a cuyas páginas llegó en 1991. El periódico lo nombraría a lo largo de su carrera corresponsal en la Casa Blanca y jefe de su oficina en Jerusalén. En 2006 dejó el diario tras ser nombrado director de «The Atlantic», una revista cultural fundada en 1857 que es un referente para la izquierda norteamericana. En mayo de 2016 Bennet regresó al Times como jefe de las páginas de Opinión del diario. Eso era en plena campaña de las elecciones presidenciales en las que el «Times» apoyó abiertamente la candidatura de Hillary Clinton. Todos conocemos la violencia que ha vivido Estados Unidos en las últimas tres semanas. Y la polémica desatada por el hecho de que el presidente Trump recurriese al Ejército ante la incapacidad de la policía -que depende de los ayuntamientos- para mantener el orden público. A Bennet se le ocurrió pedir a un senador republicano, Tom Cotton, que analizase la crisis. El senador por Arizona dijo en un artículo publicado el 3 de junio que el Ejército debería tomar el control de las ciudades donde la policía se viese desbordada, algo que está contemplado en el «Insurrection Act» de 1867, enmendado en 2006 y 2007. Esta ley especifica expresamente ese escenario y la invocó el presidente Bush padre en 1992 cuando las revueltas en Los Ángeles por la absolución de los cuatro policías que agredieron brutalmente al ciudadano negro Rodney King. Pero que un senador de los Estados Unidos invoque la aplicación de la ley ha sido considerado por la redacción del «Times» «fascista, anticonstitucional y demasiado repugnante como para que lo vean sus lectores». El editor del Times, Arthur G. Sulzberger defendió la autonomía de Bennet que adujo querer dar otro punto de vista en las páginas del diario. Pero a Sulzberger le duró poco su apoyo al equipo directivo de su diario: el pasado domingo Bennet fue «dimitido» y se encontró en el paro. Así está la libertad de expresión en Estados Unidos cuando no estás plenamente alineado con la progresía fascista que dicta la corrección política. No fue éste el único caso en los primeros días de junio. El «Philadelphia Inquirer» es un diario asabanado que fue fundado en 1829 y hasta la década de 1970 apoyaba candidatos republicanos, pero desde que lo compró el grupo Knight Ridder y con los sucesivos propietarios se ha convertido en un altavoz de la izquierda. Su director, Stan Wischnowski, ha sido destituido por publicar un artículo de su crítica de arquitectura y premio Pulitzer Iffra Saffron en el que se inspiró en el lema de las protestas de estos días «Black Lives Matter» («Las vidas de los negros importan») para titular «Buildings Matter, Too« («Los edificios también importan»). Saffron denunciaba que el vandalismo y la anarquía «dejan un enorme agujero en el corazón de Filadelfia». Parte de la redacción denunció el titular y el director fue despedido por apoyar a su crítica de arquitectura. Pero el caso más claro del fascismo progresista es el del «Times», donde el editor del diario no respaldó a su equipo directivo. Lo que quiere decir que la dirección del periódico ya no lo dirige de verdad. Y que el gran altavoz de la izquierda mundial ya no defiende la libertad de opinión ni el debate abierto. Como ha dicho en Twitter una directiva del Times, Bari Weiss, se trata de una lucha ideológica: «Una guerra interna entre defensores de la libertad de expresión y jóvenes luchadores por la justicia social». Pierde la libertad de expresión.
14-06-2020 | Fuente: as.com
Vicente Moreno: "Ellos salieron mejor; el 0-1 fue demasiado fácil"
El técnico del Mallorca no considera que la derrota sea por culpa de "falta de implicación ni de no querer", pero sí lamentó recibir un tanto en el primer minuto.
13-06-2020 | Fuente: as.com
Kyrie Irving rompe la fantasía Disney
El motivo principal de la rebelión en la NBA es de tipo social: la lucha contra el racismo. El base de los Nets ha encendido esa llama. Héroe y villano.
13-06-2020 | Fuente: elmundo.es
Kenneth Branagh: "En el confinamiento hemos recuperado el valor liberador del arte, del cine, de la cultura"
Kenneth Branagh es capaz de Shakespeare y de su contrario. Mientras ultima 'Muerte en el Nilo' estrena en Disney + la fantasía adolescente 'Artemis Fowl' 
13-06-2020 | Fuente: elpais.com
Espadas, magos y dragones de hoy mismo
Las historias medievales perviven actualizadas en el género de la fantasía, de Tolkien a 'Juego de tronos'
12-06-2020 | Fuente: abc.es
Twitter desactiva una campaña del régimen chino que defendía su gestión del Covid-19
China está, de nuevo, en el epicentro del debate sobre la influencia de las redes sociales en la sociedad. Hasta ahora, las empresas tecnológicas estadounidenses han sido cómplices de la censura del régimen chino, plegándose a sus intereses. Twitter, en cambio, ha decidido cortar por lo sano. En los últimos días ha desactivado más de 174.000 cuentas que, según la red de micromensajes, participaban en una campaña coordinada para promover discursos favorables a su gestión de la crisis del coronavirus Covid-19 y de las protestas prodemocracia de Hong Kong, entre otros temas. Las cuentas se desactivaron en los primeros tres meses de 2020 y, según explica Twitter en un comunicado, la mayoría escribían mensajes en mandarín. Su objetivo era mejorar la imagen del gobierno liderado por el Partido Comunista Chino, principalmente en otras regiones de Asia. En total, se desactivaron unas 23.750 cuentas y 150.000 perfiles automatizados por «bots», que potenciaban el contenido por medio de sistemas de automatización. En agosto del pasado año se iniciaron las primeras investigaciones acerca del uso progubernamental de esta plataforma, que se incluye en la lista negra de los servicios bloqueados en el país. Twitter defiende que las 23.750 cuentas eliminadas se detectaron rápidamente por medio de sus sistemas de revisión de contenido automatizados y no lograron gran relevancia. El informe concluye que, por lo general, eran perfiles con un escaso número de seguidores. Algo que también sucedía con las 150.000 cuentas encargadas de «amplificar» los mensajes. Los investigadores analizaron unos 348.608 «tuits» entre enero de 2018 y abril de 2020. Descubrieron que la mayoría de los mensajes se publicaron en horario comercial en Pekín en periodos comprendidos entre los lunes y viernes. El objetivo de sus actividades era influir en el debate social aprovechando los momentos de mayor actividad en la red social. La gran mayoría de las cuentas (78,5%) no tenía seguidores, mientras que el 95% albergaba a una media de ocho seguidores, aunque esas cuentas tenían un alto nivel de compromiso entre sus seguidores. Las sospechas se iniciaron después de descubrir que el «modus operandi»: muchas de esas cuentas recibían «retuits» sin tener ningún seguidor. La investigación concreta que un total de 156 «tuits» de recibieron más de 50 «me gusta» y 26 «tuits» de perfiles sin seguidores recibieron más de 10 «retuits». La compañía estadounidense ha insistido en que esta campaña de injerencia estuvo involucrada «en una variedad de actividades de manipulación» informativa. Propagaban sus mensajes en distintos idiomas chinos para amplificar el discurso y difundían opiniones favorables al Partido Comunista de China, mientras «continuaban promoviendo otras narrativas sobre la política en Hong Kong», denuncia la empresa. La red social explica que ha hallado vínculos entre esta operación y otra llevada a cabo también por el Gobierno chino a mediados de 2019 que se extendió, además de esta plataforma, a otras como Facebook y YouTube. Sin embargo, en esa ocasión, el objetivo principal de la campaña era influir sobre la percepción de la crisis desatada entre Pekín y la autonomía de Hong Kong, y contó con 210 canales de YouTube, 200.000 cuentas en Twitter, y siete páginas, tres grupos y cinco cuentas de usuarios en Facebook. Además, investigadores del Instituto de Política Estratégica de Australia descubrieron que, aunque Twitter está bloqueado en China, la campaña se diría a usuarios de habla china fuera del país «con la intención de influir en las percepciones sobre cuestiones clave, incluidas las protestas de Hong Kong, el multimillonario chino exiliado Guo Wengui y, en menor medida, la gestión de Covid-19 y sus relaciones con Taiwán». Polémica con Zoom, la «app» de videollamadas Por su parte, Zoom, conocida empresa de videollamadas, ha admitido que ha borrado cuentas de activistas siguiendo las recomendaciones del gobierno chino. Entre los perfiles desactivados se encontraban usuarios que organizaban reuniones en la que se conmemoraban las protestas de la Plaza Tiananmen de 1989 y las protestas de Hong Kong. «El gobierno chino nos informó que esta actividad es ilegal en China y exigió que Zoom cancelase las reuniones y las cuentas de los anfitriones», reconoció en un comunicado la compañía, que gestiona unas 300 millones de cuentas en todo el mundo. Pese a todo, la empresa ha insistido en que no colabora con el régimen: «No proporcionamos ninguna información del usuario ni contenido de la reunión al gobierno chino. No tenemos una puerta trasera que permita que alguien entre a una reunión sin ser detectado». Otra empresa que se ha plegado a los intereses chinos ha sido Apple, que ha decidido retirar recientemente la aplicación Pocket Casts de la App Store en China por incluir «contenido ilegal». Lo ha hecho después de recibir una petición de la Administración del Ciberespacio China -CAC, por sus siglas en inglés-, según han comentado los propios desarrolladores de la aplicación en un comunicado.
12-06-2020 | Fuente: abc.es
La guerra interna por el control de la derecha dura alemana llega a los tribunales
La guerra interna por el control del partido antieuropeo y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD) llega a los tribunales. Andreas Kalbitz ha presentado una demanda judicial contra la directiva de la formación política, impugnando su expulsión y dividiendo el partido en dos facciones ahora enfrentadas en los tribunales: la radical que apoya su causa y la moderada que trata de defender la actual directiva. Andreas Kalbitz era hasta mediados de mayo el representante del partido en Brandeburgo, donde obtuvo excelentes resultados en las últimas regionales, el segundo puesto con el 23,5% de los votos. También era el cerebro de Der Flügel, el ala más radical del partido, infiltrada por la inteligencia alemana de interior, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, cuyo informe filtrado a medios alemanes identifica a Kalbitz como miembro de la organización neonazi Heimattreue Deutsche Jugend (Juventudes Leales a la Patria Alemana) (HDJ), prohibida desde 2009. Por este motivo, en las peores semanas de la pandemia y tras una reunión en la que no está muy claro si se respetó la obligatoria distancia social, el copresidente de AfD, Jörg Meuthen, anunció la expulsión de Kalwitz. La idea era, seguramente, aprovechar la omnipresencia mediática del coronavirus para que la decisión fuera menos atendida, pero no sirvió de mucho. Kalvitz ha anunciado en la televisión pública de Brandemburgo que ha demandado al partido y ha pedido el apoyo de «los fieles», a los que se refiere en contraposición a los militantes que aceptan la autoridad de la directiva de AFD. Varias agrupaciones del partido en el este de Alemania, donde la AfD es especialmente fuerte, han expresado su solidaridad hacia Kalbitz. Especialmente contundentes han sido las muestras de solidaridad desde Turingia, donde la AfD está liderada por otro de los fundadores de Der Flügel, Björn Höcke. «No toleraré la división y destrucción de nuestro partido», ha advertido Höcke en un mensaje difundido desde su cuenta en Facebook. En ese mismo mensaje, ataca directamente la línea del presidente de AfD, Jörg Meuthen, y afirma que quien busca el conflicto interno incurre en «traición». Kalbitz, por su parte, ha llamado a sus partidarios a no dejar el partido, sino a seguir «actuando desde dentro». En el pasado, Kalbitz había admitido que mantuvo contactos e incluso asistió a un acto de la HDJ. Se estima que alrededor de un 20 % de los seguidores de la AfD se identifican con Der Flügel y tiene igualmente contactos con estas organizaciones nostálgicas del nazismo. A pesar de su expulsión, Kalbitz, se mantiene como jefe del grupo parlamentario de AfD en el parlamento regional de Brandemburgo, aunque ahora como independiente, por contar con el apoyo explícito de sus filas en ese estado federado. Meuthen, que comparte la presidencia del partido con Tino Chrupalla, más cercano a los radicales, ya forzó la disolución de Der Flügel hace unos meses, argumentando que, de lo contrario, todo el partido quedaría bajo vigilancia de la inteligencia alemana y sin citar la caída reiterada en las encuestas, en la que AfD parece haber tocado techo e iniciado un descenso. Los sondeos otorgan ahora a este partido una intención de voto del 9 % a escala nacional, su porcentaje más bajo desde 2017. «Cualquier elemento que nos relaciones con movimientos demasiado radicales nos hace perder votos, especialmente en el oeste, donde esas posiciones son más difíciles de entender?, ha justificado Meuthen». El partido ha intentado evitar la demanda judicial. El jueves de la semana pasada, su expresidente y todavía una autoridad en AfD, Alexander Gauland, comió en un restaurante de Berlín con Kalbitz en busca de algún tipo de arbitraje. El encuentro despertó muchas esperanzas, porque las dos corrientes del partido se han enemistado hasta el punto de retirarse la palabra los unos a los otros. Pero Kalbitz se limitó a exigir que su expulsión fuera declarada nula, alegando que ha eludido un procedimiento formal de exclusión de la parte. Al no haber entendimiento, Kalbitz ha pedido al abogado Nikolaus Steinhöfel que redacte la demanda.