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Noticias de asia

01-01-1970 | Fuente: abc.es
China bota su segundo portaaviones para hacer frente a EE.UU. en el Pacífico
Dentro de las celebraciones por el 68 aniversario de su Armada, que se conmemoró este domingo, China ha botado este miércoles su segundo portaaviones, según informa la agencia estatal de noticias Xinhua. Al contrario que el primero, un modelo soviético comprado a un astillero ucraniano en 1998 y luego reformado, este nuevo buque es el primero de construcción nacional y ejemplifica las aspiraciones de Pekín sobre su expansión por el Pacífico. Con sus 70.000 toneladas, 315 metros de largo y 75 de ancho, el Tipo 001A ? como todavía se denomina a la espera de recibir su nombre oficial ? ha sido botado en los astilleros de Dalian, importante ciudad portuaria al nordeste del país. Tal y como informa el «Diario del Pueblo», altavoz del Partido Comunista, a la ceremonia inaugural de su singladura ha asistido el vicepresidente de la Comisión Militar Central, Fan Changlong. Algo mayor que el «Liaoning», el primer portaaviones de China, este nuevo buque presenta algunas mejoras operativas e incluye un hangar con capacidad para albergar más cazas J-15, así como más espacio en cubierta para helicópteros y otros aparatos. Con una velocidad de crucero de 31 nudos, se empezó a construir a finales de 2013, un año después de que Pekín botara el «Liaoning». Como este, mantiene su singular pista de despegue con forma ascendente y se sumará a sus patrullas por el Océano Pacífico para confirmar así el auge naval de China. Aunque su botadura estaba prevista para estas fechas, ha coincidido con la última escalada de la tensión militar con Corea del Norte, hacia cuyas aguas se dirige un portaaviones de Estados Unidos para impedirle al régimen de Kim Jong-un nuevos ensayos nucleares y de misiles. Antes de llegar a la Península Coreana, el ala de ataque formada por el portaaviones «Carl Vinson» y otros barcos de guerra está efectuando unas maniobras con buques japoneses en el Mar de Filipinas, informó este miércoles en un comunicado la Séptima Flota. Su travesía ha resultado bastante controvertida porque, días después de que el presidente Trump anunciara su rumbo a Corea, se descubrió que navegaba en dirección contraria, ya que tenía programadas otras maniobras en Australia que finalmente fueron canceladas. Para hacer una demostración de fuerza ante el régimen estalinista de Pyongyang, que lució sus misiles en un gran desfile militar a mediados de este mes, el Pentágono también ha enviado el submarino nuclear «Michigan» al puerto surcoreano de Busan. Su llegada coincidió con las masivas tracas de artillería que el régimen del joven dictador Kim Jong-un disparó este martes para conmemorar el 85 aniversario de su Ejército, celebrado con una auténtica lluvia de fuego. A la espera de la llegada del portaaviones nuclear «Carl Vinson», la botadura del Tipo 001A pone de relieve la diferencia que todavía separa a la Armada china de la estadounidense, según analiza el diario de Hong Kong «South China Morning Post». Mientras el autoritario régimen de Pekín solo tiene dos buques de este tipo y planea botar otro en 2021, la Casa Blanca cuenta con diez y este año pondrá en servicio su superportaaviones Gerald R. Ford, que será el doble de grande con 100.000 toneladas y dos reactores de propulsión nuclear. Para 2020, el Pentágono prevé destinar el 60 por ciento de sus naves a la región de Asia-Pacífico, por donde ya navegan cuatro de sus portaaviones. Además, la Armada estadounidense se ha fijado aumentar su número de barcos de 272 a 350 en el futuro, mientras que el Ejército añadirá 60.000 nuevos soldados. Buena prueba de su compromiso con las fuerzas armadas es que Trump ya ha aumentado este año un 10 por ciento el presupuesto militar. «Haciendo frente a la cada vez más complicada seguridad marítima y lucha por la soberanía, hace falta una Armada fuerte para proteger la integridad territorial, los intereses nacionales y en el extranjero, así como para participar en tareas de cooperación internacional», justificó el «Diario del Pueblo» en una tribuna de opinión la botadura del nuevo portaaviones chino. Mientras el anterior, el «Liaoning», fue comprado de saldo por 20 millones de dólares porque, en teoría, iba a albergar un casino flotante en Macao, el Tipo 001A marca las aspiraciones de Pekín para hacer frente a EE.UU. en su pugna por la hegemonía en el Pacífico.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Turquía detiene a más de 1000 personas acusadas de golpistas
Han pasado más de nueve meses desde el fallido golpe de Estado con el que un grupo de militares sublevados trataron de arrebatar el poder al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. Sin embargo, las purgas, las acusaciones y las detenciones masivas continúan. Hasta 1.009 personas han sido detenidas durante la madrugada del martes al miércoles en 72 provincias del país eurasiático, según ha informado el ministro del Interior, Süleyman Soylu. La Fiscalía de Ankara acusa a todas ellas de pertenecer al movimiento de Fethullah Gülen, el teólogo musulmán al que Ankara señala como cerebro del sangriento levantamiento militar del 15 de julio. La macrooperación, en la que han participado alrededor de 8.500 agentes de seguridad, ha tenido como objetivo la propia estructura policial, según han informado diversos medios turcos citando fuentes de seguridad. Al parecer la mayoría de detenidos trabajaban dentro del cuerpo de Policía y el ministro de Interior los ha definido como «imanes». Según la narrativa del Gobierno sobre FETO [Organización Terrorista Fethullah Gülen], siglas con las que se refieren al movimiento, los «imanes» gülenistas son una suerte de jefes que dictan órdenes a otros miembros de la cofradía saltándose la jerarquía de las instituciones en las que trabajan, que en este caso sería la policía. Adil Oksüz, conocido por Ankara como el «Imán de las Fuerzas Armadas», es uno de los más conocidos de estos supuestos golpistas. Oksüz, a pesar de ser un civil sin ningún tipo de educación o pasado militar, fue encontrado y detenido la noche del golpe de Estado en la base aérea de Akinci, considerada el centro de mando de los sublevados. Sin embargo, fue liberado poco después por falta de pruebas y hasta el día de hoy se mantiene a la fuga. Ankara señala a Oksüz como una de los principales conexiones entre el golpe y la figura de Fethullah Gülen, quien desde 1999 reside en Estados Unidos. La negativa de Washington a extraditar al clérigo ha tensado la relación entre los dos aliados de la OTAN. La oposición turca considera que la respuesta de las autoridades a la sublevación militar está siendo «desproporcionada». El prokurdo Partido Democrático de los Pueblos (HDP) ha descrito la reacción como «un segundo golpe de Estado». Desde el pasado 15 de julio y sin contar la última macrooperación, cerca de 100.000 personas han sido detenidas, más de 48.000 de ellas han acabado encarceladas y, además, cerca de 134.000 han sido despedidas o suspendidas de empleo.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Turquía detiene a más de mil personas acusadas de golpistas
Han pasado más de nueve meses desde el fallido golpe de Estado con el que un grupo de militares sublevados trataron de arrebatar el poder al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. Sin embargo, las purgas, las acusaciones y las detenciones masivas continúan. Hasta 1.009 personas han sido detenidas durante la madrugada del martes al miércoles en 72 provincias del país eurasiático, según ha informado el ministro del Interior, Süleyman Soylu. La Fiscalía de Ankara acusa a todas ellas de pertenecer al movimiento de Fetulá Gülen, el teólogo musulmán al que Ankara señala como cerebro del sangriento levantamiento militar del 15 de julio. La macrooperación, en la que han participado alrededor de 8.500 agentes de seguridad, ha tenido como objetivo la propia estructura policial, según han informado diversos medios turcos citando fuentes de seguridad. Al parecer la mayoría de detenidos trabajaban dentro del cuerpo de Policía y el ministro de Interior los ha definido como «imanes». Según la narrativa del Gobierno sobre FETO [Organización Terrorista Fetulá Gülen], siglas con las que se refieren al movimiento, los «imanes» gülenistas son una suerte de jefes que dictan órdenes a otros miembros de la cofradía saltándose la jerarquía de las instituciones en las que trabajan, que en este caso sería la policía. Adil Oksüz, conocido por Ankara como el «Imán de las Fuerzas Armadas», es uno de los más conocidos de estos supuestos golpistas. Oksüz, a pesar de ser un civil sin ningún tipo de educación o pasado militar, fue encontrado y detenido la noche del golpe de Estado en la base aérea de Akinci, considerada el centro de mando de los sublevados. Sin embargo, fue liberado poco después por falta de pruebas y hasta el día de hoy se mantiene a la fuga. Ankara señala a Oksüz como una de los principales conexiones entre el golpe y la figura de Fetulá Gülen, quien desde 1999 reside en Estados Unidos. La negativa de Washington a extraditar al clérigo ha tensado la relación entre los dos aliados de la OTAN. La oposición turca considera que la respuesta de las autoridades a la sublevación militar está siendo «desproporcionada». El prokurdo Partido Democrático de los Pueblos (HDP) ha descrito la reacción como «un segundo golpe de Estado». Desde el pasado 15 de julio y sin contar la última macrooperación, cerca de 100.000 personas han sido detenidas, más de 48.000 de ellas han acabado encarceladas y, además, cerca de 134.000 han sido despedidas o suspendidas de empleo.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump alerta sobre la «posibilidad» de «un gran, gran conflicto» con Corea del Norte
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que «existe la posibilidad» de que haya «un gran, gran conflicto» con Corea del Norte, resaltando que la situación en la península de Corea «podría ser» su principal preocupación a nivel mundial. «Existe la posibilidad de que acabemos teniendo un gran, gran conflicto con Corea del Norte, totalmente», ha asegurado en una entrevista concedida a Reuters. Trump ha expresado además su deseo de solucionar la crisis «de forma diplomática», si bien ha resaltado que esta vía «es muy difícil». En este sentido, ha destacado que el presidente de China, Xi Jinping, «lo está intentando muy duro», añadiendo que el mandatario del gigante asiático «no quiere ver caos y muerte». «No quiero verlo. Es un buen hombre. Es un muy buen hombre, y he llegado a conocerlo muy bien», ha subrayado. «Sé que le gustaría ser capaz de hacer algo, quizá es posible que no pueda», lamentó. «Espero que Kim Jong-un sea una persona racional»Por otra parte, el jefe de la Casa Blanca manifestó «no tener una opinión» sobre si el líder norcoreano, Kim Jong-un, es una persona «racional», tal como se le ha preguntado. «Espero que sea racional», declaró. «Tiene 27 años, su padre muere, toma las riendas de un régimen, así que decid lo que queráis, pero eso no es fácil, especialmente a esa edad. Sabes que hay muchos generales y otra gente que quieren hacer lo que está haciendo», ha apuntado. «Como he dicho antes (..), no es que reconozca su mérito o no lo esté haciendo. Únicamente digo que es algo muy difícil de hacer», agregó el mandatario estadounidense. En la actualidad existe un clima de tensión en la península coreana tras los últimos ensayos nucleares y balísticos llevados a cabo por Pyongyang, criticados por la práctica totalidad de la comunidad internacional. Técnicamente en guerra Corea del Norte justifica su escalada nuclear y militar por la necesidad de defenderse de lo que considera movimientos provocadores de Corea del Sur y Estados Unidos. Las dos Coreas siguen técnicamente en guerra porque solamente firmaron un armisticio para cesar indefinidamente las hostilidades después de enfrentarse entre 1950 y 1953.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El baño de realidad de Donald Trump: ¿qué prometió y qué ha cumplido?
Junto a las escaleras del Capitolio y con su incombustible corbata roja ?y su llamativo tupé rubio platino?, juró sobre la Biblia «preservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos». Este sábado se cumplen 100 días de la toma de posesión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien, el pasado 23 de octubre, en plena campaña electoral, presentó su «contrato con el votante». En él, figuraban 28 promesas, 28 medidas que pretendía cumplir en estas primeras 14 semanas de gobierno. Todas ellas estaban enfocadas a hacer crecer la Economía y el empleo, frenar la inmigración ilegal y aumentar la seguridad del país. En definitiva, el mandatario pretendía hacer a «América grande de nuevo». Pero la duda es: ¿de verdad ha logrado todo lo que se proponía? Cruzada contra el Obamacare Trump juró y perjuró que haría todo lo posible por revocar el Obamacare, el sistema de cobertura sanitaria apadrinado por su antecesor, Barack Obama. Por ello, nada más llegar al poder, firmó su primera orden ejecutiva: una sola página que suponía el inicio del progresivo desmantelamiento de la ley, así como la reforma del sistema sanitario. Sin embargo, el pasado 24 de marzo, el dirigente recibió el que es, hasta ahora, el mayor varapalo de su mandato: el Partido Republicano ?que lidera? retiró de la Cámara de Representantes el proyecto de ley. Tras días de intensas negociaciones, se llegó a la conclusión de que no tendrían suficiente apoyo en el Congreso para aprobarlo. Si esto hubiera ocurrido, Trump habría quedado desacreditado, habría dado señales de debilidad; algo que se debía evitar. El presidente aceptó esta temporal derrota y reconoció: «Tenemos que dejar que el Obamacare siga su propio camino por un tiempo». Con el nuevo proyecto de ley, se quería reducir los subsidios estatales al sistema de salud, dejando a quienes están por debajo del umbral de pobreza a la intemperie. El objetivo era aminorar el gasto público. Esto le daría oxígeno para cumplir otra de sus promesas: recortar los impuestos. Por una Economía más fuerte Este miércoles, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, ha presentado el «mayor recorte de impuestos de la historia» de Estados Unidos: un plan de reforma tributaria ideado por Trump en connivencia con su equipo de gobierno. Ahora, deberá recibir el visto bueno del Congreso. La iniciativa, tan ambiciosa como controvertida, pretende reducir el impuesto a las empresas entre el 35% y el 15%. También a los ciudadanos con mayores ingresos (en este caso, del 40% al 35%). Los demócratas aseguran que estas premisas aumentarán los privilegios de quienes tienen más dinero y harán más grande la brecha entre ricos y pobres. Acercándose a una política de proteccionismo económico, la reforma también pretende establecer impuestos para disuadir a las compañías de despedir a sus trabajadores para trasladarse a otros países, así como un incentivo a la repatriación para las grandes empresas lleven de vuelta a Estados Unidos el dinero que tienen en el extranjero. Los economistas más críticos temen que la deuda del estado aumente en miles de millones de dólares durante la próxima década. Además, no le tembló el pulso a la hora de firmar el decreto en el que Estados Unidos abandonaba el Acuerdo Transpacífico. Una medida que, según explicó el dirigente, era beneficiosa para los trabajadores estadounidenses y que ya había prometido llevar a cabo durante su campaña electoral. La administración Obama negoció durante años las condiciones del pacto, un tratado de libre comercio que ahora tiene diez miembros: Brunei, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú, y Vietnam. Seguridad nacional, un pilar fundamental Uno de los pilares de la campaña electoral de Trump fue su promesa de preservar la seguridad nacional. Para ello, ha atendido a lo que ocurría tanto dentro como fuera de las fronteras de su país. Antes de llegar a la presidencia, aseguró que restablecería la Ley de Seguridad Comunitaria. Así buscaba luchar contra la delincuencia, el narcotráfico y la violencia. Por ahora, el magnate estadounidense no ha presentado la normativa, pero firmó un decreto, en febrero, para crear un grupo de trabajo sobre delincuencia. Trump también cumplió su palabra al aprobar la construcción ?o más bien ampliación? del famoso muro que separa a México de Estados Unidos, ya que ve la inmigración ilegal como uno de los detonantes de la inseguridad ciudadana. El mandatario norteamericano estimaba que se invertirán entre 10.000 y 12.000 millones de dólares, aunque el diario «The Washington Post» elevó la cifra a 25.000 millones. Y, como aseguró meses antes, pretendía que fueran los mexicanos quienes corrieran con los gastos. ¿Resultado? El presidente azteca, Enrique Peña Nieto, anuló su visita a Washington y que reiteró que su país no pagaría ningún muro. Sin embargo, a pesar del ímpetu que Trump mostraba para llevar a buen puerto la propuesta, ahora, se ha visto obligado a dar marcha atrás y anunciar que postergará su aplicación para evitar que el Congreso, que en su mayoría no apoya la medida, «cierre» su Gobierno. Siguiendo la misma línea antiinmigración, firmó una orden para contener la inmigración procedente de siete países de mayoría musulmana: Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia, Yemen e Irak. Es su forma de combatir la amenaza del terrorismo islámico. Las protestas no se hicieron esperar y un tribunal federal bloqueó la medida hasta en dos ocasiones. También estampó su rúbrica en otro decreto que amplía las competencias de los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) para «expulsar a los más de dos millones de in-migrantes ilegales criminales del país».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Corea del Sur denuncia que Corea del Norte ha lanzado un misil «no identificado»
Corea del Norte ha lanzado este sábado un nuevo un misil balístico que aparentemente explotó a los pocos segundos del lanzamiento, según informaron fuentes militares surcoreanas. «Corea del Norte ha disparado un misil no identificado desde un emplazamiento en las inmediaciones de Bukchang, en la provincia de Pyongyang Sur, a primera hora de esta mañana», ha afirmado la Junta de Jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas surcoreanas. Las autoridades de Seúl, que se encuentran en estos momentos analizando el tipo, señalaron en el mismo comunicado que el lanzamiento había resultado fallido. La nueva prueba de misiles se produce en un momento de alta tensión entre el régimen de Kim Jong-un y EE.UU. precisamente por los continuos lanzamientos de misiles de Pyongyang y la movilización de un portaaviones nuclear a la región por parte de Washington. Esta acción llega el mismo día en que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas está analizando la crisis derivada del programa nuclear y de desarrollo de misiles del régimen norcoreano, que lidera Kim Jong Un. Horas antes de que Corea del Sur asegurara que Corea del Norte ha lanzado un misil este sábado por la mañana, el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, ha advertido el viernes de que la amenaza de un ataque de Corea del Norte contra Japón y Corea del Sur es real, por lo que ha emplazado al Consejo de Seguridad a actuar «antes de que lo haga» el régimen que lidera Kim Jong Un. «Con cada prueba de misiles y la sucesiva detonación, Corea del Norte empuja a Asia y al mundo a esta r más cerca de la inestabilidad y de un conflicto más amplio«, ha afirmado Tillerson. «La amenaza de un ataque de Corea del Norte contra Seúl o Tokio es real», ha subrayado. La respuesta de Trump A este nuevo incidente en la escalada de tensión, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha asegurado que, con su nuevo ensayo de misil balístico, el líder norcoreano, Kim Jong-un, faltó al respeto a China. «Corea del Norte no respetó los deseos de China ni de su muy respetado presidente (Xi Jinping) cuando lanzó hoy, aunque sin éxito, un misil. ¡Mal!», ha dicho Trump en un mensaje en Twitter que más tarde ha borrado.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Corea del Norte lanza otro misil fallido en un gesto de desafío ante las presiones de Estados Unidos
Corea del Norte ha realizado este sábado un nuevo ensayo de un misil balístico que aparentemente explotó minutos después de su lanzamiento, según fuentes militares surcoreanas y de Estados Unidos. «Corea del Norte disparó un misil no identificado desde un lugar en Bukchang, en la provincia de Pyeongan del Sur, en dirección al noreste a las 5:30 horas (20:30 GMT)», informó el Estado Mayor Conjunto (JCS) de Corea del Sur en un comunicado. Seúl señaló que el proyectil voló a una altitud máxima de 71 kilómetros, mientras que fuentes militares estadounidenses aseguraron que pudo tratarse de un misil de medio alcance que fue lanzado en dirección al Mar de Japón pero que no consiguió salir de territorio norcoreano. La nueva prueba de misiles se produce en un momento de alta tensión entre el régimen de Kim Jong-un y EE.UU. precisamente por los continuos lanzamientos de misiles de Pyongyang y la movilización de un portaaviones nuclear a la región por parte de Washington. Varios ensayos sin éxito El pasado 16 de abril, Corea del Norte realizó otro ensayo fallido de un misil en coincidencia con las celebraciones del 105 aniversario del nacimiento del fundador del país, Kim Jong-un, y la visita a Seúl del vicepresidente estadounidense, Mike Pence. Después de otro lanzamiento fallido de un misil balístico el 5 de abril, Washington -que ha insinuado en las últimas semanas haber estudiado un hipotético ataque preventivo contra Pyongyang- respondió con el envío a la península coreana de un portaaviones nuclear, lo que ha disparado a niveles máximos la tensión en la zona. Corea del Norte ha advertido de que está ultimando el desarrollo de un misil balístico intercontinental (ICBM) con capacidad de alcanzar Estados Unidos, aunque los expertos se muestran escépticos con que su capacidades estén tan avanzadas. Horas antes de que Corea del Sur asegurara que Corea del Norte ha lanzado un misil este sábado por la mañana, el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, ha advertido el viernes de que la amenaza de un ataque de Corea del Norte contra Japón y Corea del Sur es real, por lo que ha emplazado al Consejo de Seguridad a actuar «antes de que lo haga» el régimen que lidera Kim Jong Un. «Con cada prueba de misiles y la sucesiva detonación, Corea del Norte empuja a Asia y al mundo a esta r más cerca de la inestabilidad y de un conflicto más amplio«, ha afirmado Tillerson. «La amenaza de un ataque de Corea del Norte contra Seúl o Tokio es real», ha subrayado. La respuesta de Trump A este nuevo incidente en la escalada de tensión, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha asegurado que, con su nuevo ensayo de misil balístico, el líder norcoreano, Kim Jong-un, faltó al respeto a China. «Corea del Norte no respetó los deseos de China ni de su muy respetado presidente (Xi Jinping) cuando lanzó hoy, aunque sin éxito, un misil. ¡Mal!», ha dicho Trump en un mensaje en Twitter que más tarde ha borrado. En Washington, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, confirmó que el Comando Pacífico del Ejército estadounidense había detectado el lanzamiento del misil y añadió que el proyectil no había salido de territorio norcoreano. Esta acción llega el mismo día en que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas está analizando la crisis derivada del programa nuclear y de desarrollo de misiles del régimen norcoreano, que lidera Kim Jong Un.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El coste del escudo antimisiles contra Kim Jong-un tensa la alianza entre EE.UU. y Corea del Sur
Mientras Kim Jong-un sigue disparando nuevos misiles, como el que estalló al poco de ser lanzado durante la madrugada del sábado, el escudo que Estados Unidos está desplegando para protegerse de sus amenazas tensa su alianza con Corea del Sur. Dichas baterías antimisiles, conocidas como THAAD por sus siglas en inglés, ya se están instalando en el condado de Seongju, en la provincia de Gyeongsang del Norte, en medio de fuertes protestas. Pero lo que ha enervado a la sociedad y la clase política de este país no son las violentas manifestaciones contra el escudo ni las críticas de China, que teme que sus potentes radares espíen su territorio, sino la última ocurrencia de Trump. En la entrevista concedida a la agencia Reuters por sus cien días de gobierno, el presidente de EE.UU. sorprendió a todo el mundo al asegurar que Corea del Sur debería abonar el escudo antimisiles, que cuesta mil millones de dólares (917 millones de euros). «¿Por qué deberíamos pagarlo? Es un sistema defensivo fenomenal, el mejor del mundo hasta ahora, y tiene como misión proteger a Corea del Sur. Con todo el respecto, creo que sería apropiado que ellos lo pagaran», reiteró después el magnate populista al «Washington Times». Aunque la Casa Blanca todavía no ha aclarado sus palabras, la propuesta de Trump ha causado un profundo malestar en Corea del Sur, donde ha dado todavía más alas a quienes se oponen a este escudo antimisiles. Entre ellos destaca el favorito a las elecciones presidenciales del 9 de mayo, Moon Jae-in, quien ya ha anunciado que revisará su despliegue si gana. Con una amplia ventaja en las encuestas, el candidato del Partido Democrático aboga por el diálogo con Corea del Norte y ha criticado que la instalación del escudo fue una decisión unilateral de la expresidenta Park Geun-hye, destituida y bajo arresto por el escándalo de corrupción de la «Rasputina». Tras casi una década de hegemonía conservadora, todo apunta a que este caso de tráfico de influencias devolverá el poder a la izquierda y propiciará un cambio de la política surcoreana hacia el régimen del joven dictador Kim Jong-un. Para empezar, Kim Ki-jung, principal consejero en política exterior de Moon Jae-in, ya ha dicho que «comprar el escudo antimisiles sería una opción imposible» porque, «incluso si lo adquirimos, su funcionamiento estaría en manos de EE.UU.». Por su parte, el periódico de centro-derecha «JoongAng Ilbo», uno de los tres mayores del país, también ha rechazado la propuesta de Trump. «El Tío Sam no puede pedirle a Seúl que asuma el coste del escudo. Como este sistema defensivo de misiles es un activo de las fuerzas de EE.UU., Washington es responsable de su coste», razona en un editorial este periódico. Basa su opinión en que «el THAAD está fundamentalmente destinado a proteger a las tropas estadounidenses destinadas en Corea del Sur de los ataques con misiles del Norte». Precisamente, el trato para mantener dichas tropas en su territorio es uno de los motivos que argumenta Seúl para no sufragar el escudo antimisiles. Según informa la agencia estatal de noticias Yonhap, el Ministerio de Defensa surcoreano ha asegurado en un comunicado que «sigue sin cambiar la posición oficial, por la que nuestro Gobierno aporta los terrenos y otras infraestructuras mientras que EE.UU. cubre el coste del despliegue y mantenimiento del sistema THAAD conforme a las normas del Acuerdo sobre el Estatus de las Fuerzas Armadas (SOFA, en sus siglas en inglés)». Debido a su especial tratado bilateral con Washington, que deberá renovarse en 2018, Seúl paga cada año casi un billón de won (740 millones de euros) por mantener a los 28.500 soldados estadounidenses acantonados en su territorio, lo que supone un 70 por ciento de su coste total. A pesar de tan elevada cantidad, Trump ya pregonó durante su campaña electoral que los aliados de EE.UU., como Corea del Sur y Japón en Asia, debían contribuir con más dinero a su defensa militar. Tras varios meses en los que no ha vuelto a mencionar dicha idea, su propuesta de que Seúl pague el escudo antimisiles parece ir en ese sentido. Sin embargo, otros expertos creen que pretende así presionar al Gobierno surcoreano para mejorar el tratado de libre comercio que ha heredado de Obama. «Es inaceptable, un trato horrible firmado por Hillary Clinton que vamos a renegociar o terminar», anunció en su entrevista con Reuters. Pero antes tendrá que esperar a las elecciones surcoreanas y a la previsible victoria del Partido Democrático, que aboga por depender menos de la Casa Blanca. A modo de declaración de intenciones, su candidato, Moon Jae-in, publicó en enero un libro donde aseguraba que Corea del Sur debía aprender «a decir no a los americanos». Habrá que ver si mantiene su discurso cuando llegue el poder.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Washington exige al mundo más presión sobre Pyongyang
«Esto no es un problema solo de EE.UU. Requerirá una solución internacional». Son palabras de Nikki Haley, la embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas, en un mensaje en Twitter este fin de semana, dentro de las reacciones de la diplomacia estadounidense tras la última provocación armamentística del régimen comunista de Pyongyang. «Ya basta de hablar sobre Corea del Norte. China sabe que tiene que actuar. Japón y Corea del Sur tienen que aumentar la presión». Las exigencias de EE.UU. tienen un destinatario principal: China, a cuyo Gobierno atacó Donald Trump también durante el fin de semana por no atajar un problema que el gigante asiático «podría resolver fácilmente». En un comunicado posterior, Haley negó que su país fuera a convocar una reunión de urgencia en el Consejo de Seguridad de la ONU para buscar nuevas resoluciones contra Pyongyang, que viola «con impunidad» estas medidas. «Una nueva resolución del Consejo de Seguridad que no incremente significativamente la presión internacional a Corea del Norte no tiene valor», dijo Haley. «De hecho, es peor, porque manda un mensaje al dictador norcoreano de que la comunidad internacional no es capaz de enfrentarse a él con seriedad. China debe decidir si finalmente está dispuesta a dar este paso vital. El tiempo de las palabras se ha acabado». Trump habla con Abe Pero el tiempo de las acciones y de los hechos tampoco ha llegado. Ayer, un reportero le preguntó a Donald Trump cuál será la estrategia para resolver esta crisis. «Arreglaremos lo de Corea del Norte, lo arreglamos todo», dijo sin dar muchas pistas. Antes, había arrancado el día con una conversación telefónica con Shinzo Abe, primer ministro de Japón, otro de los países que viven una amenaza directa de Corea del Norte. Ambos coincidieron en la necesidad de más medidas para parar la escalada armamentística de Pyongyang y que la presión hecha hasta ahora por la comunidad internacional no ha surtido efecto. «La comunidad internacional, Rusia y China incluidos, necesita tomarse esto en serio y aumentar la presión», aseguró Abe, que anunció que Japón y EE.UU. tomarán medidas concretas para parar al régimen de Kin Jong-un. Sin embargo, no dio ningún detalle sobre esas medidas. Trump y Abe tampoco entraron a tratar la posibilidad de una acción militar contra Corea del Norte ni qué constituiría una «línea roja» que motivaría una acción de ese tipo, según un portavoz del Gobierno nipón. Ambos sí recalcaron el papel «extremadamente importante» de China para contener a Pyongyang. Relaciones comerciales Desde Pekín, la crisis se ve con otros ojos. Trump ha tratado de vincular una relación comercial más beneficiosa con el gigante asiático a su colaboración en el freno a Corea del Norte, algo a lo que se opone China. «El asunto nuclear de Corea del Norte y las relaciones comerciales entre China y EE.UU. están en dominios completamente diferentes, no tienen relación. No deben ser negociados de forma conjunta», aseguró el viceministro de Comercio, Qian Keming. Los medios de comunicación estatales también criticaron los ataques por Twitter de Trump este fin de semana, en los que el presidente de EE.UU. se mostró «muy decepcionado» con China por su inacción con Corea del Norte. «Pyongyang está decidido a desarrollar su programa nuclear y de misiles y no le importan las amenazas militares de EE.UU. o de Corea del Sur. ¿Cómo van a cambiar esta situación las sanciones de China?», se cuestionaba un editorial del periódico del Partido Comunista. Otra opinión en la agencia de noticias Xinhua criticaba que Pekín necesita «un aliado que coopere en Washington, no uno que culpe a China de los fracasos de EE.UU.».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Arranca en Turquía el mayor juicio contra los supuestos autores del golpe a Erdogan
Las masivas purgas puestas en marcha por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan tras el sangriento y fallido golpe de Estado de hace un año han convertido a los juzgados de Estambul y Ankara en verdaderos centros de la actualidad política y social del país eurasiático. Hoy le toca el turno a la capital, donde ha comenzado el mayor caso hasta la fecha en la serie de procesos judiciales contra los supuestos golpistas. La fiscalía acusa a 486 personas de mantener vínculos con los militares sublevados que durante la noche del 15 al 16 de julio de 2016 mataron a 249 personas e hirieron a otras 2.193. La mayoría de los personas que se sientan en el banquillo formaban parte de las Fuerzas Armadas, aunque entre ellos también hay civiles. Las autoridades les imputan delitos que van desde asesinato y violación de la Constitución hasta intento de asesinato del presidente de la República de Turquía: Erdogan. Sin embargo, no todos comparecerán, pues siete de los acusados se encuentran todavía a la fuga. El más famoso es, sin duda, el clérigo musulmán Fethullah Gülen, a quien el Gobierno turco señala como el cerebro detrás del alzamiento. Gülen reside desde 1999 en los Estados Unidos y Ankara ha pedido que sea extraditado a territorio turco. La demanda, hasta el momento, no se ha traducido en ninguna acción, lo que ha agriado las relaciones entre los dos aliados de la OTAN. Del resto de acusados, 461 ya se encuentran en prisión preventiva, mientras que 18 están en libertad condicional a la espera de que se dicte sentencia. El macrojuicio, que se celebra en unas instalaciones creadas a propósito junto a la prisión de Sincan, en Ankara, tiene el objetivo de arrojar luz sobre lo sucedido la noche del golpe en la base militar de Akinci, que la Fiscalía describe como centro de operaciones de los militares sublevados. Desde allí, sostienen las autoridades, se ordenó el bombardeo del Parlamento turco. No obstante, no se espera que las vistas orales aporten nuevos datos a lo poco que se conoce sobre aquellas fatídicas horas, pues una de las figuras clave, Adil Oksüz, también se encuentra en paradero desconocido. Oksüz, un profesor de teología seguidor del movimiento de Gülen, es conocido como el «Imán de las Fuerzas Armadas» ya que fue capturado la noche del golpe en las inmediaciones de la base militar de Akinci. A pesar de lo extraña que resultaba su presencia en la zona, Oksüz fue liberado el día siguiente y desde entonces se le ha perdido la pista. Las autoridades ven en su implicación una de las principales pruebas de la responsabilidad directa de Gülen en el golpe. Sin embargo, encabezar la lista de los hombres más buscados en Turquía no ha evitado que, transcurrido ya un año, no se tenga ninguna pista sobre su posible localización. Y las autoridades cada vez son más pesimistas sobre la posibilidad de dar con él. A principios de julio, el hasta hace pocos días ministro de Justicia, Bekir Bozdag, especuló con la opción de que Oksüz haya sido asesinado por FETO [Organización Terroristas Fethullah Gülen, siglas que utilizan las autoridades para referirse al movimiento gülenista] para evitar que hable.