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Noticias de asia

01-01-1970 | Fuente: abc.es
La tortuosa carrera del astuto millonario hasta la Casa Blanca
Todo empezó el 16 de junio de 2015. En realidad, había comenzado antes, pues su aspiración a la presidencia de Estados Unidos se remonta nada menos que a la era Reagan. Pero nunca se habían dado las circunstancias. Esta vez, sí. Tras una campaña de autopromoción de diez años como presentador televisivo, los sondeos le decían que su popularidad ya había cruzado el país de costa a costa. Y, más importante aún, el instinto le decía que era la hora del outsider. El pueblo norteamericano estaba enfadado con los políticos de Washington. Convencido de que fuera de los partidos clásicos hacía demasiado frío, decidió finalmente presentarse a la nominación republicana. Aquel día, en el hall del célebre rascacielos que encabeza su despacho, repartiendo estopa a diestro y siniestro, irrumpía en escena Donald Trump . Su ruidosa aparición, con mofas de los rivales que ya habían dado el paso y con insultos a los mexicanos que cruzaban la frontera, le situaría en el centro de un escenario del que nadie sería capaz de hacerle bajar hasta la elección presidencial. Cuando los 17 candidatos, 17, que se iban a disputar la nominación estaban situados en la parrilla de salida, las opciones de Trump en la carrera parecían mínimas. La lógica tradicional de que el «establishment» volvería a darse el testigo, otorgaba el favoritismo a Jeb Bush, el hermano menor de George W., como daba por vencedora también a Hillary Clinton en las primarias demócratas. El arranque de Trump fue espectacular. Aupado por las televisiones, incrédulas ante un personaje generador de un río de audiencia cada vez que hablaba, el magnate se lanzó en tromba. No había una sola frase de Trump que no recibiera titulares sobreimpresionados en los canales de información 24 horas. Su perfil creció de idéntica manera en las encuestas. Semanas antes los caucus de Iowa, pistoletazo de salida para el proceso de primarias, el empresario de flequillo rubio que tanto voceaba en los mítines y gesticulaba en las televisiones, con retranca provocadora, ya era el líder indiscutible en los sondeos. Ni siquiera la llegada de los debates había bajado el suflé del aspirante sorpresa. Frente a la convicción de que su ignorancia sobre los problemas del país le acabaría desarmando ante políticos más versados, Trump fue eliminando adversarios uno a uno. Y siempre con el desprecio como arma, que su creciente número de fieles saludaba con júbilo. La leña contra el político tenía premio. A Jeb Bush le llamó «bajo de energía»; a Marco Rubio, «pequeño Marco»; a Ted Cruz, «mentiroso»? Su instinto y el manejo del lenguaje de la televisión y del ciclo informativo, con Twitter como eficaz herramienta de multiplicación de mensajes, hicieron el resto. Contra la cúpula Ni los intentos más o menos soterrados del Partido Republicano fueron capaces de detener un fenómeno que se había colado en lo más profundo del conservadurismo. Para cuando el «establishment» en pleno quiso cerrar le las puertas, el extraño se había aposentado en el salón. La campaña fue una repetición casi increíble. Un candidato sin aparentes opciones y una favorita indiscutible. Trump supo concentrar esfuerzos en el único grupo que podía dar el vuelco, robando votos a los demócratas en algunos de sus estados tradicionales, los industriales: Wisconsin, Michigan y Pensilvania. Pero fue tanta o más sorpresa que el magnate lograra recibir el suficiente voto tradicional republicano, sobre todo de mujeres y evangélicos, a quienes había mostrado su peor y más soez personalidad.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Al menos 39 muertos y 50 heridos al descarrilar un tren en la India
El descarrilamiento de un tren en el sudeste de la India ha causado 39 muertos y 50 heridos, en la primera gran tragedia ferroviaria que vive el país asiático en 2017 y una más en los últimos meses. Al filo de la medianoche del sábado el tren expreso 18448 descarriló por motivos que aún se desconocen cerca de la estación de Kuneru, en el estado indio de Andhra Pradesh (sureste), lo que dejó al menos 39 víctimas mortales y 50 heridos, siete de ellos de gravedad, confirmó a Efe el portavoz de la compañía de ferrocarriles East Coast Railway, P. J. Mishra. El tren accidentado había partido de la localidad de Jagdalpur, en el estado oriental de Chhattisgarh, y estaba previsto que llegase a Bhubaneswar, en Odisha (este) este domingo. El siniestro tuvo lugar en plena noche cerrada, en torno a las 23.15 hora local (17.45 GMT), detalló Mishra, lo que dificultó las labores de rescate durante las primeras horas. Las autoridades han abierto una investigación para determinar la causa del accidente, que se produce apenas un mes después de otro descarrilamiento en el norte de la India, en el estado de Uttar Pradesh (norte), en el que no se produjeron víctimas mortales y que causó 61 heridos. El pasado 20 de noviembre, en uno de los peores accidentes de los últimos años, otro tren sufrió un descarrilamiento en el mismo estado de Uttar Pradesh con 146 muertos y 200 heridos. En los últimos días comenzó a flotar el fantasma de Pakistán sobre este último accidente, después de que la Policía local lanzase la hipótesis de que podía haber sido provocado, algo que el Gobierno indio y los organismos de inteligencia del país no han respaldado pero tampoco descartado. Hoy la compañía East Coast Railway se limitó a señalar sobre el último accidente que la investigación se ha iniciado. Según informó la empresa, nueve vagones del tren, cuatro de ellos coches cama en los que descansaban decenas de pasajeros, descarrilaron. Compesaciones económicas El ministro de Ferrocarriles de la India, Suresh Prabhu, se trasladó al lugar del siniestro para reunirse con los afectados y anunció que el Gobierno indio concederá compensaciones económicas a los heridos y a los familiares de las víctimas mortales. Prabhu señaló en un mensaje a través de la red social Twitter que esos pagos se harán «sin demora». Por su parte, el primer ministro indio, Narendra Modi, se mostró conmocionado ante este nuevo siniestro en las vías de tren del país. «Mis pensamientos están con aquellos que han perdido a sus seres queridos en el descarrilamiento del tren expreso Jagdalpur-Bhubaneswar. La tragedia es triste», apuntó en un mensaje en su cuenta de Twitter. El grave accidente provocó durante el día de hoy varias cancelaciones y retrasos en el servicio ferroviario de la zona afectada, en el este del extenso país asiático. En concreto, siete trenes fueron cancelados, otros siete fueron detenidos antes de alcanzar su destino final y dos más fueron desviados para evitar el área donde tuvo lugar el accidente, detalló la empresa en un comunicado. La compañía de ferrocarriles estima que el tráfico en la zona será restablecido por completo a primera hora del lunes. El último suceso se suma al reguero de víctimas de los ferrocarriles indios: 26.066 personas murieron y 4.055 resultaron heridas en accidentes de trenes en la India durante 2015, según los últimos datos publicados por el Buró Nacional de Registro de Crímenes (NCRB). Las autoridades registraron un total de 29.419 accidentes, lo que supone un incremento del 3,7 % con respecto a (28.360). El informe del NCRB señala que la mayoría de estos accidentes, un 72,5 %, se produjeron por la caída de personas ?en algunas partes de la India es habitual que haya viajeros sobre el techo del vehículo? o por la colisión con individuos que se encontraban «de tránsito» en las vías. La red ferroviaria india, con 65.000 kilómetros de recorrido, es la cuarta más larga del mundo, detrás de las de Estados Unidos, Rusia y China, y cuenta con 1,3 millones de empleados y 12.500 trenes, que transportan a diario a unos 23 millones de pasajeros.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El mundo que Obama deja al nuevo presidente
En sus ocho años como presidente de Estados Unidos, Barack Obama se ha enfrentado a uno de esos periodos donde los cambios y el desequilibrio supera con creces la capacidad de cualquier gobierno para ofrecer respuestas eficientes. En su caso, el presidente número 44 llegó al despacho oval con las mejores intenciones bajo el prisma del idealismo internacionalista esbozado en un inevitable artículo en la revista Foreign Affairs. Su política exterior multicultural estaba basada en valores y no tanto en estrechas definiciones del interés nacional. Y su hoja de ruta internacional pasaba a través de alianzas en lugar del unilateralismo generado tras el 11-S, con mucha más fuerza que consenso. Estos deseos quedaron simbolizados desde el mismo momento de la llegada de Obama al despacho oval, con órdenes tajantes para cerrar la prisión extrajudicial de Guantánamo y prohibir la práctica de torturas en interrogatorios a sospechosos de terrorismo internacional. Sin embargo, la desbordada realidad de dos guerras simultáneas ?Afganistán e Irak? que sobrepasaban con creces las capacidad militar y financiera de Estados Unidos, terminó por imponerse. Y Obama empezó a desvincularse gradualmente de los multimillonarios experimentos de hard power promovidos por la Administración Bush para terminar con una visión mucho más calculada y realista en la que ha alineado los recursos de EE.UU. con sus objetivos internacionales, empezando por distinguir entre amenazas vitales y amenazas menores con la consiguiente dosificación de respuestas. Para Obama, Washington no debía empeñarse en seguir interpretando el papel de villano, ni pecar de orgullo al rebasar sus capacidades de forma temeraria. Para calibrar la Doctrina Obama, el documento de referencia es la entrevista concedida la pasada primavera a la revista The Atlantic. En ese prolijo análisis, el presidente reconoció que había terminado por contagiarse de un preocupante fatalismo sobre las limitaciones de Washington en la arena internacional. Especialmente ante una serie de profundas y poderosas fuerzas ?el tribalismo, líderes que no están a la altura y la prevalencia del miedo? que conspiran, chocan y limitan las mejores intenciones americanas en el mundo. Desde hace más de dos siglos, los grandes debates intelectuales que acompañan a la formulación de la política exterior de Estados Unidos se han empeñado en encontrar una gran estrategia omnipresente, una doctrina que lo explique todo. Y por eso resulta tan disonante que el propio Obama haya formulado el principio de no stupid shit (algo así como «no más cagadas») para distanciarse de la destructiva adicción al uso de la fuerza por parte de la Administración Bush. Bajo ese conformador principio escatológico, EE.UU. ha terminado por asumir una desesperante pasividad ante conflictos como el de Siria, apostar por un pivotaje hacia Asia y cuestionar viejas amistadas y enemistades. Obama incluso ha presumido de algunos éxitos «potencialmente históricos». Con una lista en la que figura el nuevo tratado contra el cambio climático; el TPP con Asia que representa un 40% del PIB mundial; el delicado acuerdo nuclear con Irán; y, por supuesto, el esfuerzo por normalizar relaciones diplomáticas con Cuba. Por supuesto, ante la llegada de la Administración Trump, estos grandes éxitos parecen más bien una lista de especies amenazadas y en vía de extinción. Ya que la gran mayoría de todas esas decisiones no son compartidas por el nuevo ocupante de la Casa Blanca, empeñado en cuestionar toda clase de principios que han dominado la política exterior del país desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Estas diferencias entre la visión internacional del presidente número 44 y del número 45 prometen resultar muy problemáticas en un país no acostumbrado a modificar radicalmente la dirección de su política exterior. Con el agravante de haber operado más allá de sus fronteras bajo sustanciales niveles de consenso bipartidista entre republicanos y demócratas. Cambios dramáticos Este cisma también se solapa con muchos de los frentes internacionales sometidos a dramáticos cambios en los últimos ocho años. Cuando en enero de 2007 Obama estaba enfilando su salto a la primera fila de la política de Estados Unidos, Steve Jobs presentaba el iPhone. Y desde entonces, la proliferación de teléfonos inteligentes, tabletas, acceso a internet y redes sociales no ha hecho más que dispararse. Con los consiguientes cambios asociados a la política general, la acción de gobierno y la forma de hacer campañas electorales. En particular, las redes sociales como Facebook y Twitter ahora son tan relevantes, o incluso más, que la televisión tradicional en el camino a la Casa Blanca. En la era Obama, el problema del cambio climático a pesar de las dudas y polémicas iniciales ha conseguido imponerse como uno de los principales retos para todo el mundo. La proliferación de climatología extrema, el deshilo del Ártico y la subida de temperaturas (con tres años consecutivos de plusmarcas confirmados esta misma semana) ilustran la existencia de una amenaza global que no puede ser enfrentada sin cooperación multilateral. Otro de los grandes cambios internacionales acelerados durante la presidencia de Obama, ha sido la proliferación de Estados fallidos, guerras y conflictos. Además de una explosión en el número de refugiados y desplazados, sin precedentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Es verdad que el censo de dictadores ha disminuido un poco pero la emergencia de actores no estatales como Daesh han suplantado cualquier saldo positivo sobre todo en el mundo árabe. En este periodo, China ha empezado a flexionar sus músculos a través de reclamaciones de soberanía marítima en detrimento de sus vecinos. El régimen comunista insiste en que, salvo la causa del libre comercio, no se considera obligado por un orden internacional formulado sin su voz ni su voto. Al mismo tiempo, Rusia ha continuado cuestionando la soberanía de países vecinos en su empeño de recrear esferas de influencia soviéticas. Y la pasividad occidental en Siria ha sido la gran oportunidad aprovechada por Putin para reclamar un papel positivo y hegemónico. En estos años, la globalización ha llegado a su máxima expresión y también a su máximo descrédito con ayuda de la grave crisis financiera que se encontró Obama al llegar a la Casa Blanca. Estas circunstancias se complican con el fundado pesimismo de que nada va a ser como antes de la crisis en virtud de una transformación radical en toda clase de sectores a través de robots ciberfísicos. Es decir, la cuarta revolución industrial resultado de la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológica, con el potencial de eliminar millones de puestos de trabajo en todo el mundo. Estas ansiedades, junto al descrédito de partidos políticos tradicionales como los demócratas en Estados Unidos o la socialdemocracia en Europa, han provocado en ambas orillas del Atlántico una epidemia de desafección, polarización y populismo. Este panorama más que problemático contrasta con las aspiraciones de unidad nacional, cambio y esperanza ofrecidos hace justo ocho años por Barack Obama al tomar posesión como presidente de Estados Unidos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Cientos de simpatizantes del Frente de Defensores Islámicos (FPI) se han concentrado este lunes en la capital de Indonesia, Yakarta, para protestar contra la investigación abierta al líder religioso Habib Rizieq, denunciado por, presuntamente, insultar a la moneda nacional. Las acusaciones, una de las numerosas a las que se enfrenta el líder religioso, se centran en un vídeo difundido en las redes sociales donde Rizieq alega que los nuevos billetes en circulación presentan los símbolos comunistas de la hoz y el martillo comunista. Su argumento fue desmentido por la empresa encargada de la impresión del papel moneda. «¡La Policía no debe ser utilizada como una herramienta para fines políticos!», fue una de las consignas durante la marcha en apoyo de Rizieq. Los manifestantes se aglomeraron en la mezquita de Al Azhar para posteriormente dirigirse a la sede de la Policía Nacional. Precisamente, la investigación contra el líder religioso se produce tras el controvertido proceso por blasfemia contra el gobernador de la capital de Indonesia, Yakarta, a quien se acusa de ultrajar al Corán. Entonces, el panel de jueces rechazó las alegaciones de los abogados de Basuki Tjahaja Purnama, conocido como «Ahok» para anular el caso. En este sentido, el país asiático se ha visto salpicado de violentas protestas que exigen la dimisión de «Ahok», quien ha negado que su intención fuera insultar al Islam . Los manifestantes, que caminan bajo el liderazgo del grupo FPI aseguran que el gobernador de Yakarta faltó al respeto al libro sagrado tras criticar a varios de sus oponentes, quienes se refirieron a un verso que advierte de la alianza con cristianos y judíos («Ahok» es de religión cristiana). «Señoras y señores, ustedes no tienen que votar por mí, porque les han mentido quienes utilizan el versículo 51 de la Surah al Maidah (del Corán)», aseguró el político en el polémico discurso, realizado el pasado 27 de septiembre. El FPI ya había intentado, sin éxito, impedir en 2014 la toma del poder de «Ahok» bajo la premisa de la incapacidad de un cristiano para representar a una ciudad de mayoría musulmana. Sin embargo, durante la apertura del juicio el pasado día 13, el gobernador negó los cargos. «Como persona que creció en los círculos islámicos, no es posible para mí insultar al Islam», aseguro «Ahok», quien de ser declarado culpable se enfrenta a una pena de cinco años de cárcel. En este sentido, organizaciones pro derechos humanos han pedido el fin de la investigación por blasfemia contra el político. «Al llevar a cabo una investigación criminal y nombrar a ?Ahok? como sospechoso, las autoridades han mostrado que están más preocupados por grupos religiosos que por respetar y proteger los derechos humanos para todos», aseguraba el pasado noviembre Rafendi Djamin, director de Amnistía Internacional para la región del Sudeste Asiático-Pacífico. Entre los principales rivales de «Ahok» en las elecciones del próximo mes de febrero se encuentran Agus Harimurti, hijo del expresidente Susilo Bambang Yudhoyono, así como el exministro Anies Baswedan.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El posible asesinato de una joven en Islandia mantiene en vilo al país con menos crímenes del mundo
El cuerpo de Birna Brjansdottir, una mujer de 20 años, fue encontrado el pasado domingo en una playa del sur de Reikiavik, en Islandia, el país con menor tasa de criminalidad del mundo. Habían pasado ocho días de su desaparición. Aunque aún no se conocen las causas de la muerte de la joven ?la Policía ni siquiera ha confirmado que se trate de un asesinato? hay dos hombres detenidos, sospechosos de la desaparición. Se trata de dos marineros, tripulación del barco groenlandés Nanoq Polar. Ambos fueron arrestados tras haber atracado en la capital islandesa mientras trataban de volver a Groenlandia. El caso comenzó el sábado 14 de febrero: la joven, dependienta en una tienda, acudió a los bares de la zona portuaria de la ciudad. La última imagen que se tiene de ella fue captada por una cámara de videovigilancia: la muchacha caminaba, tropezando, por las calles del centro en busca de un establecimiento para tomar un kebab. Llevaba pantalones negros, abrigo con capucha y botas de la marca Dr. Martens. Eran las cinco de la mañana. A partir de ese momento y a pesar de haber desarrollado la mayor operación de rastreo de la historia del país (725 voluntarios peinaron la ciudad), se perdió su rastro. Sus zapatos fueron encontrados en el puerto de Hafnarfjordur, al sur de Reikiavik, no muy lejos de donde estaba atracada la nave de pesca en la que viajaban los dos sospechosos, la groenlandesa Polar Nanoq. El barco zarpó hacia Grenlandia cuando la joven llevaba muy poco tiempo desaparecida. La Policía islandesa le obligó a dar media vuelta y regresar. Los marineros, que desde entonces están bajo custodia policial, confesaron haber alquilado un coche, un utilitario pequeño y rojo como el que las videocámaras grabaron en la zona en que la chica fue vista por última vez. El posible crimen ha conmocionado al país, de 330.000 habitantes. Desde 2001, en su territerio tan solo se producen 1,8 asesinatos al año, según las estadíaticas policiales. Casi siempre, son cometidos por personas que han consumido demasiado alcohol o poseen desequilibrios mentales. Un año especialmente funesto fue 2002, cuando se contabilizaron cuatro homicidios. Por el contrario, en 2003, 2006 y 2008 no se registró ningún asesinato.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
¿En qué consiste el tratado TTP?
El Tratado de Asociación Transpacífico (TTP, por su siglas en inglés) fue rubricado hace apenas un año. Fue una de las medidas «estrella» de Obama y ha muerto joven. A los pocos días de ser investido, Donald Trump ha pasado el borrador por el que para muchos era el acuerdo comercial más importante del mundo. El Tratado de Asociación Transpacífico representaba el 40% de la economía mundial, pues tenía entre sus firmantes a Estados Unidos y una decena de países del pacífico. Las primeras negociaciones comenzaron en 2008, pero no fue hasta el mes de octubre de 2015 cuando se firmó el acuerdo. La razón: que Estados Unidos y Japón, competidores en muchas materias, tardaron años en limar diferencias. Al final, los países firmantes fueron Estados Unidos, Japón, Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Pero, ¿en qué consiste este acuerdo que tanta prisa se ha dado Trump en eliminar? ¿Cuánto dinero movía? 1.- Movía cerca de 28 billones de PIB (un tercio de la economía mundial) y los expertos preveían un impulso de la actividad económica de unos 200.000 millones de dólares al año. 2.- Incluía sectores de todo tipo. Desde la industria automovilística, hasta la agricultura, la ganadería y la propiedad intelectual. Fue precisamente la industria del automóvil la que dificultó el acuerdo entre Estados Unidos y Japón. Contraindicaciones A pesar de la amplitud del acuerdo, los críticos decían que este pacto no era tan beneficioso como parecía para Estados Unidos. Los sindicatos aseguraban que el acuerdo supondría un perjuicio para el empleo americano. Los expertos argumentaron que, al unirse con países cuya mano de obra es más barata, buena parte del comercio interior se resentiría gravemente. En su deseo por «reconstruir el país con manos americanas», Donald Trump no ha tardado en anular esta medida de Barack Obama. Sin embargo, algunos de los países firmantes han señalado su voluntad de seguir con el acuerdo. En esa senda proteccionista y partidaria del sector privado que ha iniciado Estados Unidos, el presidente ha firmado hoy una orden que congela las contrataciones de funcionarios del Gobierno federal, exceptuando los de las Fuerzas Armadas. Algunos medios decían que Trump iba a firmar hoy otra orden para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), firmado con Canadá y México hace 20 años, pero esto no se ha producido.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump desmonta los grandes acuerdos comerciales con EE.UU.
Como una apisonadora, Donald Trump ha dado los primeros pasos contra los grandes acuerdos de libre comercio suscritos por Estados Unidos. El nuevo presidente rompió el compromiso con el Acuerdo Transpacífico, que su antecesor, Barack Obama, había suscrito con otros once países de América y de Asia el pasado año. Aunque todavía sin ser formalizada en una orden ejecutiva, como ocurrió ayer con el anterior, la Administración Trump también ha iniciado las conversaciones políticas con Canadá y México, los dos socios de Estados Unidos en el otro gran pacto comercial, para renegociar el Nafta (Acuerdo de Libre Comercio para Norteamérica, por sus siglas en inglés). El nuevo inquilino de la Casa Blanca eligió una puesta en escena con altos ejecutivos de grandes industrias estadounidenses para comunicarles sus decisiones y transmitirles en persona la filosofía proteccionista que va a marcar su mandato. No será por falta de reiteración. Donald Trump empieza a llevar a la práctica la máxima que proclamó bajo la cúpula del Capitolio el pasado después de jurar su cargo el pasado viernes: «Comprar americano y contratar a americanos». Con la determinación de «beneficiar a los trabajadores», un mensaje paternalista que tampoco va a abandonar, Trump excluye a Estados Unidos del que iba a ser el mayor acuerdo comercial del mundo y a abrir el mercado norteamericano a Asia, un espacio que suprimía las barreras al 40% del tráfico de productos y en el que se encuentran aliados asiáticos tradicionales como Japón. En el fondo late también el combate de Trump a la competencia desleal que a su juicio protagoniza China, lo que podría conducir a una guerra de aranceles. Aunque el gigante asiático decidió excluirse del Transpacífico, el acuerdo estaba llamado a intentar incorporarlo en el futuro. Minutos después, ante una docena de directivos de compañías, entre ellas Ford y Dell Technologies, el presidente reiteró con vehemencia su intención de penalizar a aquellas empresas que «pretendan fabricar en el exterior, contratando a trabajadores no americanos». Para ellas, como ha repetido recientemente con advertencias concretas desde su cuenta de Twitter, «implantaremos un alto arancel a la importación». Impuesto de sociedades En un manifiesto intento de mostrar a los ejecutivos una de cal y otra de arena, por lo que suponen de pérdida de competitividad para las compañías sus medidas proteccionistas, Trump también comunicó a los ejecutivos su intención de reducir la tasa del impuesto de sociedades, actualmente en el 35%, que podía quedar en «el 15 o el 20%», aunque advirtió que su equipo trabaja en coordinación con la mayoría republicana en el Congreso. Pese a las diferencias de criterio entre el presidente y el partido que lo sustenta, la ruptura del Acuerdo Transpacífico ha sido aceptada por los republicanos, en una primera muestra de que el partido conservador va a comulgar con ruedas de molino en algunas iniciativas de Trump, a cambio de compensaciones del presidente en otros asuntos. Es el nuevo signo de los tiempos. Las encuestas avalan hasta el fuerte cambio de opinión de sus votantes en los últimos dos años, que ya durante la pasada campaña electoral consideraban «perjudiciales para Estados Unidos» los grandes tratados de libre comercio, con un 68% frente a un 24% (Pew Research Center, octubre de 2016). La división es mayor entre los demócratas, prácticamente al 50% entre quienes apoyan y quienes rechazan estos grandes acuerdos, como se puso de manifiesto en las primarias entre Hillary Clinton y Bernie Sanders, al igual que Trump, combativo activista en contra el Acuerdo Transpacífico. Pero los republicanos renuncian a la liberalización impulsada por el gran referente del partido, el presidente Ronald Reagan (1981-1989). Fue él quien suscribió, en 1988, el otro acuerdo de libre comercio que va a impugnar Trump, el Nafta. Aunque en este caso no para romperlo, sino para renegociarlo. Tanto el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, como el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, se han mostrado ya dispuestos a abrir el melón del pacto norteamericano de libre comercio. Trudeau dio su visto bueno el domingo por teléfono. El ministro de Exteriores de México, Luis Videgaray, visitará mañana la Casa Blanca para emprender las primeras conversaciones con Trump. El presidente estadounidense exige más protección para Estados Unidos de un acuerdo que considera que ha beneficiado mucho más a sus dos socios que a su país, como recalcó en la campaña. El nuevo mandatario norteamericano suscribió ayer otras dos órdenes ejecutivas, entre ellas la que implica una congelación de la contratación de funcionarios del Gobierno Federal, otra de sus promesas electorales. Quedan excluidos los miembros del ejército, que Trump pretende reforzar. Aunque había barajado otorgar la excepcionalidad a los sectores de seguridad y los servicios sociosanitarios, finalmente han sido incluidos en la congelación. La otra orden firmada por Trump prohíbe el uso de fondos públicos para financiar a los movimientos proabortistas en el extranjero.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El Senado de EE.UU. confirma a Mike Pompeo para dirigir la CIA
El Senado de Estados Unidos confirmó hoy al congresista por Kansas Mike Pompeo como próximo director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en el gobierno del presidente Donald Trump, sustituyendo así a John Brennan. De este modo, Pompeo será el encargado de limar las asperezas entre el Gobierno de Trump y la agencia de inteligencia, quien reveló en los últimos meses la presunta participación del Kremlin en los resultados electorales para favorecer al magnate. El congresista no ha encontrado demasiada oposición en su proceso de confirmación en la Cámara Alta, al contrario que otros nominados del multimillonario, quienes han generado más dudas entre la propia bancada republicana. Los republicanos del Senado esperaban votar la nominación de Pompeo el viernes pasado, después de la toma de posesión de Trump, pero los demócratas lograron retrasarlo para abrir el debate. Los senadores demócratas Ron Wyden (Oregón), Richard Blumenthal (Connecticut) y Patrick Leahy (Vermont) se habían opuesto a lo que consideraron una «confirmación apresurada» y exigieron más tiempo para que la nominación de Pompeo fuese «examinada, cuestionada y debatida», pero solo la dilataron hasta hoy. Pompeo tomará el timón de la agencia de espionaje más importante del país en un momento crítico para la seguridad nacional de Estados Unidos, cuando la inteligencia, tradicionalmente un tema no partidista, ha sido lanzada a la arena política con la aparición de las filtraciones rusas. El senador por Vermont Bernie Sanders también se manifestó en contra de la nominación de Pompeo, sobre todo por su apoyo al espionaje masivo de las agencias estadounidenses sin preservar la privacidad de los ciudadanos a través de sus cuentas digitales. El hasta ahora congresista por Kansas, se encargará de la inteligencia estadounidense mientras aumentan los problemas de seguridad cibernética, la ambición nuclear de Corea del Norte y la amenaza terrorista del Daesh. Rex Tillerson, más cerca Horas antes, el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara alta aprobó por un resultado muy ajustado al empresario petrolero Rex Tillerson para convertirse en el próximo secretario de Estado. Con 11 votos a favor y 10 en contra -todos los demócratas-, Tillerson logró evitar el escollo del comité al contar finalmente con el apoyo de John McCain, Lindsay Graham y Marco Rubio, los republicanos que habían planteado más dudas acerca de su nominación por sus vínculos con Rusia. Ahora su candidatura pasará al pleno del Senado, donde previsiblemente será aprobada sin mayores problemas, ya que los republicanos son mayoría. «Dada la incertidumbre que existe tanto en el país como en el extranjero sobre la dirección de nuestra política exterior, estaría en contra de nuestros intereses nacionales retrasar innecesariamente esta confirmación o convertirla en una controversia», afirmó Rubio horas antes en un comunicado emitido a través de Facebook. «Por lo tanto, a pesar de mis reservas, apoyaré la nominación del señor Tillerson en el comité y en el pleno del Senado. Sin embargo, los próximos nombramientos a puestos importantes en el Departamento de Estado no recibirán de mí el mismo nivel de deferencia que he dado a esta nominación», agregó el senador. Durante las audiencias de escrutinio, las principales preocupaciones de los senadores fueron la larga relación personal de Tillerson con el presidente ruso, Vladímir Putin, y los posibles conflictos de interés derivados de esa amistad y de su cargo anterior como presidente de una petrolera con negocios en todo el mundo. Otros se mostraron preocupados por los informes que apuntan a que ExxonMobil presionó al Gobierno estadounidense para que levantara las sanciones impuestas a Rusia después de la anexión de la península de Crimea en 2014, aunque Tillerson negó durante la audiencia haberse implicado jamás en esa actividad. Hubo también senadores alarmados por la afirmación de Tillerson de que no había conversado con el nuevo presidente, Donald Trump, sobre la política hacia Rusia, o por su reticencia a condenar la campaña contra las drogas del presidente filipino, Rodrigo Duterte, cuyas fuerzas de seguridad han ejecutado a 6.100 personas.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Las alas de mariposa de la retirada de Estados Unidos del tratado comercial con el Pacífico comienzan a agitar la región. Filipinas ha pedido «unidad» a los países que conforman la asociación de estados del Sudeste Asiático (conocida como Asean), durante una cumbre de seguridad celebrada en Singapur. De igual forma, el Ministro de Defensa filipino, Delfin Lorenzana, ha hecho un llamamiento a no utilizar esta organización desde el exterior como un espacio para resolver rivalidades. La comunidad de los Asean es una asociación creada en 1967 por Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia, y donde se han ido incorporando progresivamente Brunei, Camboya, Laos, Myanmar (Birmania) y Vietnam. Entre los principales retos a los que se enfrenta la asociación regional, se encuentra el futuro establecimiento de un código de conducta sobre el mar Meridional de China, que permita así la generación de un marco legal sobre la disputa de estas aguas. El pasado año, la Corte Permanente de Arbitraje en La Haya aseguraba que los derechos históricos que alega Pekín para su reclamación «no tienen base legal». La denuncia efectiva ante el tribunal se remonta a enero de 2013 y tiene su origen en el Gobierno de Filipinas. Entre otras cuestiones, Manila pedía a la Corte que invalidara las alegaciones de soberanía que China ejerce sobre la mayor parte de la «línea de los nueve puntos», una polémica demarcación que encierra las aguas en disputa. Aquí es donde los intereses con la ASEAN se cruzan. Cada año más de 5,3 billones de dólares en comercio transitan por estas aguas. Y una quinta parte de estos pertenecen a cuentas de Estados Unidos. Por ello, en caso de producirse una crisis, el desvío de los buques de carga provocaría un flagrante apuro económico. Precisamente, en mayo del pasado año Rusia, anunciaba una hoja de ruta con 57 proyectos tecnológicos con los países de esta organización. De momento, el nivel de trabajo entre ambos no es demasiado destacado (21.400 millones de dólares en 2015, menos del 1 por ciento del volumen de negocios total de la Asean). Sobre todo, cuando los principales socios económicos de la región, según datos del propio organismo, son China (comercio total en 2014 de 350.000 millones de dólares), Japón (246.000 millones), Estados Unidos (240.000 millones) y la Unión Europea (206.000 millones).
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La desequilibrada relación comercial entre China y Estados Unidos
No está claro que un cierre de fronteras al comercio vaya a beneficiar a EE.UU. La economía de la potencia norteamericana depende en gran medida de sus intercambios con otros países, con lo que replegarse dentro de sus límites podría acarrearle problemas. EE.UU. es en la actualidad el segundo país más exportador del mundo, con más de 1,5 billones de dólares de ventas al exterior en 2015 y más de 1,3 billones hasta noviembre del pasado año. Solo le supera China, aunque los estadounidenses son los primeros en exportación de servicios. El petróleo refinado, los automóviles y los vehículos de transporte aéreo se sitúan en cabeza. Canadá y México, los dos países con los que EE.UU. suscribió el acuerdo de libre comercio de Norteamérica (Nafta) son los principales destinos, aunque si se toma la UE en su conjunto se colaría al menos por delante del país azteca. No obstante, las importaciones son más que las exportaciones. Ascendieron a 2,2 billones de dólares en 2015 y hasta noviembre del pasado año sobrepasaban ya los 2 billones, de modo que el saldo comercial negativo ronda los 700.000 millones. China es precisamente el principal origen de los bienes y servicios que entran en el país y por eso el dedo acusador de Donald Trump por los males que afligen a EE.UU. señala al gigante asiático. El déficit comercial con él es rotundo. Frente a los 116.000 millones de dólares que exportó EE.UU. a China en 2015, las importaciones desde allí ascendieron a 482.000 millones. Y el pasado año iba camino de terminar de igual, ya que hasta noviembre las cifras eran 106.000 frente a 423.000 millones. También con la UE el saldo de la balanza comercial es negativo. Hasta noviembre del pasado año, era ya de más de 130.000 millones. Dependencia del comercio En todo caso, la Cámara de Comercio de Estados Unidos advierte de que el país «no puede tener crecimiento económico ni salarios más altos si no sigue saliendo a vender sus productos y servicios al otro 95% de la población mundial que vive más allá de sus fronteras». Según apunta, más de 41 millones de empleos estadounidenses dependen del comercio, clave para numerosos sectores, entre ellos el del automóvil. En este sentido, citando cifras del Departamento de Comercio indica que las exportaciones de bienes sostienen directamente seis millones de puestos de trabajo en las fábricas, en torno a la mitad del total del empleo en centros fabriles. Lo mismo señala para a agricultura y la ganadería. Uno de cada tres acres de cultivo están plantados para vender productos al extranjero, advierte.