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Noticias de asia

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Rusia acusa a EE.UU. de declarar un «guerra comercial» con sus últimas sanciones
Rusia defenderá sus «intereses» frente a la «política miope» de Estados Unidos, que ha aprobado una nueva tanda de sanciones contra la nación euroasiática por su injerencia en las elecciones norteamericanas, en el conflicto ucraniano y en Siria, entre otras cuestiones, según ha advertido este jueves el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov. «No cabe duda de que Rusia preservará y defenderá sus intereses», ha dicho Peskov en una rueda de prensa, interrogado por las declaraciones del primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, que ha interpretado las nuevas medidas punitivas de Estados Unidos como el inicio de una «guerra comercial» y ha dado por «muertos» los esfuerzos de ambos países para tratar de mejorar sus relaciones bilaterales. Además, Peskov ha aprovechado para reiterar que «la política de sanciones de Estados Unidos es miope» porque frena el proceso de normalización de las relaciones bilaterales en el que estaban inmersos ambos países tras la era de Barack Obama, informa la agencia de noticias rusa Sputnik. El Congreso de Estados Unidos aprobó la semana pasada una ley con más sanciones contra Rusia y el presidente, Donald Trump, la firmó el miércoles, dándole así plena validez, a pesar de que desde la propia Casa Blanca habían reconocido que esta iniciativa parlamentaria era contraria a los «esfuerzos» de Washington y Moscú. Sanciones La nueva normativa prohíbe a individuos y empresas de Estados Unidos el suministro de maquinaria y servicios para nuevos proyectos de exploración y producción en aguas profundas, en la plataforma marítima del Ártico o proyectos de esquisto con participación de un 33 por ciento o más de empresas rusas sujetas a sanciones. También permite a Trump restringir las inversiones, ventas, alquileres o entregas de servicios y bienes para la construcción de gasoductos y oleoductos destinados a la exportación en proyectos con un valor de mercado de al menos un millón de dólares, o que cubran un período de doce meses y tengan un valor agregado de más de cinco millones de dólares. La ley norteamericana ha suscitado suspicacias en países europeos con intereses empresariales vinculados a Rusia, ya que no descarta sanciones contra las compañías que colaboren en proyectos energéticos como el Nord Stream 2, que prevé la instalación de tuberías de gas hasta Alemania con capacidad para transportar 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump reconoció a Peña Nieto que México no pagará el muro
Si la construcción del muro a lo largo de toda la frontera con México fue el principal gancho electoral de Donald Trump ante sus fervorosos seguidores, que el vecino del sur asumiría su coste constituyó el complemento ideal, la perfecta provocación, que aún mantiene en público. Sin embargo, la filtración de la primera conversación con su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, poco después de ocupar el Despacho Oval, reduce ahora aquella proclama a un simple cántico de campaña. Durante la charla telefónica de aquel 27 de enero, el presidente Trump no sólo asumió que México no pagaría la nueva construcción, sino que exigió a Peña Nieto que fuera poco desafiante en su negativa, bajo amenaza de romper relaciones: «No puedes decir a la prensa que México no va a pagar el muro, entonces no puedo volver a reunirme con vosotros más, porque yo no puedo asumir eso». «Llevo dos años diciendo que México va a pagar el muro, y mi gente también; tengo la obligación de seguir diciéndolo»Donald Trump El nuevo presidente de EE.UU. reconocía ya que había ido demasiado lejos en sus promesas y se justificaba con esta frase: «Llevo dos años diciéndolo, y toda mi gente lo dice también, y por eso tengo una especie de obligación política de decir que México pagará el muro, tengo que hacerlo». Tras la conversación, Peña Nieto cumplió con el requerimiento de Trump y eludió pronunciarse abiertamente sobre el muro, algo que fue transmitido a la prensa como un «acuerdo para no volver a hablar públicamente» sobre el polémico asunto. Trump se estrenó con su promesa el mismo día de junio de 2015 en que lanzaba su candidatura a la nominación republicana. Entonces, su ruidosa irrupción con insultos a los mexicanos que cruzan la frontera con EE.UU. disparó una tensión con el país vecino que protagonizaría toda la campaña. El momento álgido fue a finales de agosto del pasado año, cuando el ya candidato a la presidencia se trasladó a México en su avión privado y fue recibido por Peña Nieto, todo ello de manera sorpresiva, lo que granjeó duras críticas al mandatario, acusado de dar cobertura a las amenazas de Trump. Para entonces, su equipo de campaña ya había dado a conocer que barajaba diversas fórmulas para forzar a México a pagar el muro, entre ellas un bloqueo a las remesas, el dinero con el que los emigrados a EE.UU. mantienen a sus familiares del otro lado de la frontera. Sin compromisos La conversación telefónica entre ambos presidentes, desvelada ayer por «The Washington Post», que ha accedido también a la transcripción de la que mantuvo Trump esos días con el primer ministro de Australia, Malcolm Turnbull, refleja una notable diferencia en el tono y el lenguaje, mucho más diplomático y sin compromisos expresos en el caso de Peña Nieto. El mandatario mexicano, seguramente con la tranquilidad de saber ya que la financiación del muro no iba a ser el caballo de batalla para su gestión que esperaba, se limitaba a ser comprensivo en sus respuestas a Trump y a expresarle que entendía su «posición crítica». Para entonces, su interlocutor le había asegurado también que encontrar fondos para costearlo desde su propia Administración no le iba a suponer ningún problema. Además de mostrar abiertamente una necesidad de que Peña Nieto entendiera su situación: «Seguramente, este el problema menos importante del que tenemos que hablar, pero, políticamente, podría ser el más importante». Sin embargo, de puertas afuera, Trump se resiste a abandonar una provocación que tan bien reciben sus acólitos, que contemplan a México como origen de sus males. Hace menos de un mes, durante la última cumbre del G-20, en la que ambos presidentes volvieron a reunirse, la «cordialidad» con la que ambos definieron su reunión no impidió que el presidente estadounidense volviera a sostener que México «pagará el muro». .
01-01-1970 | Fuente: abc.es
EE.UU. se plantea declarar la guerra a Corea del Norte si continúa con su escalada militar
El asesor de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump ha confirmado que está barajando la posibilidad, entre otras opciones, de declarar una «guerra preventiva» a Corea del Norte ante los últimos ensayos balísticos efectuados por el país asiático, contrarios a las sanciones impuestas por Naciones Unidas. Herbert McMaster ha indicado a la cadena NBC que este plan podría adquirir sentido si se confirma que Corea del Norte es capaz de lanzar un arma nuclear que pudiera alcanzar el país. «¿Me está preguntando si estamos preparando planes para una guerra preventiva? Sí, si se demuestra que poseen armas nucleares que puedan amenazarnos. Desde la perspectiva del presidente, sería algo intolerable, así que, desde luego, tenemos que aportar todas las opciones posibles y ello incluye una opción militar», ha manifestado McMaster. Los expertos consideran que Corea del Norte todavía no está preparada para lanzar una cabeza nuclear contra Estados Unidos a pesar de que el mes pasado efectuó dos lanzamientos de prueba de dos misiles balísticos de alcance intercontinental, teóricamente capacitados para impactar en Estados Unidos. Con todo, McMaster ha hecho especial hincapié en que Estados Unidos no quiere apostar por esta opción. «Nos gustaría resolverlo sin tener que llegar a lo que sería una guerra muy costosa pero, insisto, es imposible exagerar el peligro que representa Corea del Norte», ha aseverado.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La ONU presiona a Pyongyang con sanciones a la exportación
La réplica de la comunidad internacional a los últimos desafíos del dictador norcoreano, Kim Jong-un, va a suponer un drástico freno a su economía. No es la primera vez que Pyongyang recibe sanciones que limitan su capacidad de obtener ingresos, desde que en 2006 emprendiera sus provocadoras pruebas de misiles, pero la resolución pactada por Estados Unidos, China y Rusia, que anoche se esperaba fuera aprobada en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, constituye una de las más contundentes. Su estricto cumplimiento supondría la reducción en un tercio de todas sus exportaciones, aproximadamente mil de un total de 3.000 millones de dólares al año. La iniciativa calma por ahora la frustración del presidente Trump, que ha aplazado su plan de emprender una ofensiva comercial contra Pekín, en respuesta por su nula colaboración para frenar al régimen de Corea del Norte. Aunque hasta ahora los castigos internacionales no han detenido la carrera de Pyongyang por tener a tiro de misil el territorio estadounidense, que según los expertos le permitiría ya alcanzar Alaska (pendiente aún de lograr insertar cabezas nucleares), Washington logra con las nuevas sanciones una respuesta rápida a los últimos desafíos. Un mes después del último y exitoso lanzamiento de un ICBM (misil balístico intercontinental), el despliegue diplomático de Estados Unidos consigue el respaldo de China y Rusia. Aunque la Administración Trump no ha descartado ninguna de las opciones, incluida la intervención militar en defensa de sus aliados en la región, Corea del Sur y Japón, las sanciones de Naciones Unidas, lideradas por su embajadora en la ONU, Nikki Haley, permiten una primera respuesta política de alcance. Mariscos, carbón y acero El castigo económico aprobado por la ONU prohíbe a los demás países la importación de los principales productos que vende Corea del Norte en el exterior. Principalmente, los mariscos, que suponen 295 millones de dólares anuales, y el carbón, unos 251 millones. Se incluye también el veto al plomo y el acero minerales, otras de las fortalezas exportadoras del país asiático. No así la prohibición a las exportaciones de petróleo, que Pekín exigió que quedaran fuera de la resolución final presentada por Estados Unidos. Pero no son las únicas medidas de fuerza contra la economía norcoreana. Las sanciones prevén también el freno a la habitual contratación de trabajadores norcoreanos que llevan a cabo otros países, que constituye una fuente de ingresos añadida para el país, en forma de envío de moneda desde el exterior. Además, la iniciativa hace un llamamiento a la comunidad internacional para que renuncie a «proyectos conjuntos» con Corea del Norte. La ofensiva diplomática de Estados Unidos intenta cubrir otro flanco que apunta al aislamiento de Corea del Norte como gran objetivo. Con la presencia del secretario de Estado, Rex Tillerson, el Fórum Regional Asiático, que agrupa a 27 países, ha condenado las pruebas de misiles del régimen de Kim Jong-un. Aunque su logro ha sido parcial, ya que la aspiración de Washington de que Corea del Norte fuera expulsado de la organización no se ha visto refrendada, a pesar de las presiones norteamericanas. «Las naciones asiáticas no están considerando esa opción, porque queremos que el diálogo con ese país será cara a cara», aseguró el ministro filipino de Exteriores, Robespierre Bolivar.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Corea del Norte amenaza con un «inimaginable mar de fuego» a Estados Unidos
Corea del Norte amenazó hoy con responder con«un mar de fuego» a las acciones militares o a las sanciones en su contra, tras la adopción en la víspera de nuevas medidas de presión sobre Pyongyang por parte del Consejo de Seguridad de la ONU e impulsadas por Estados Unidos. «El día en que Estados Unidos se atreva a provocar a nuestra nación con armas nucleares o con sanciones, el territorio estadounidense será sumergido en un inimaginable mar de fuego», advierte hoy en un editorial el diario oficial norcoreano Rodong Sinmun. El artículo acusa a Estados Unidos y a sus aliados de mantener su política «hostil» contra el país asiático y de arriesgarse a la «autodestrucción», y recalca la necesidad de que Corea del Norte cuente con armas nucleares para defenderse. «El empeño de la banda de Trump por continuar en este atolladero sólo tendrá como consecuencia motivar más a nuestro Ejército, y dar más razones a la República Popular Democrática de Corea (nombre oficial del país) para poseer armas nucleares», destaca el diario del Partido de los Trabajadores. «La capacidad de emprender una potente guerra disuasoria es una elección estratégica de defensa para nuestro pueblo, que ya atravesó un conflicto bélico horrendo», añade el editorial. Las sanciones adoptadas el sábado por el Consejo de Seguridad de la ONU elevan la presión al régimen que lidera Kim Jong-un con vetos a varios sectores de su economía, y envían un mensaje de unidad frente a la «amenaza global» que ve en sus ensayos con misiles. Los quince países del organismo adoptaron por unanimidad una resolución que llevó un mes de negociaciones, y que reduce hasta en 1.000 millones de dólares (849 millones de euros) al año los ingresos que régimen de Pyongyang obtiene con sus exportaciones. El texto incluye el veto a las exportaciones de carbón de Corea del Norte, que le supondrán al país una pérdida de 401 millones de dólares / 340 millones de euros al año; de hierro (250 millones de dólares / 212 millones de euros); plomo (110 millones de dólares/ 93 millones de euros) y mariscos (300 millones de dólares/254 millones de euros), entre otras medidas contra empresas y entidades que apoyen los programas armamentísticos del país. China pide a Corea que cumpla las sanciones El ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, ha pedido hoy a su homólogo norcoreano, Ri Yong Ho, que cumpla las decisiones de Naciones Unidas y ha presionado a Corea del Sur y Estados Unidos para asegurarse de que no tomen medidas de provocación. El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, y el ministro de Asuntos Exteriores surcoreano, Kang Kyung Wha, han definido la aprobación de la resolución como «un buen resultado». Por su parte, Wang ha asegurado que se necesitan sanciones contra Corea del Norte, pero que el objetivo final es resolver la situación a través del diálogo. El apoyo de China a la decisión adoptada por la ONU ha llevado Susan Thornton, Asistente a la Secretaría de Estado para los Asuntos de Asia Oriental y el Pacífico de EE.UU. a afirmar que «Beijing reconoce la gravedad de la amenaza que supone el programa nuclear de Pyongyang y sus ensayos de misiles». «Es importante que todas las partes dialoguen para "de-escalar" este problema», ha dicho.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Japón se blinda contra la creciente amenaza 
de Corea del Norte y China
Con una treintena de misiles disparados desde el año pasado, Corea del Norte se ha vuelto algo más que un incordio de vecino para Japón, en cuyas aguas cayeron buena parte de dichos proyectiles. Para blindarse contra las constantes provocaciones del joven dictador Kim Jong-un, que ha endurecido su retórica belicista, el Gobierno nipón está reforzando sus sistemas defensivos por tierra, mar y aire. A la amenaza de Pyongyang se suman las tensiones territoriales con China, que reclama las islas Senkaku (Diaoyu en mandarín), y con Corea del Sur, con quien Tokio mantiene un contencioso por los islotes de Dokdo (Takeshima en japonés). Todo ello sin contar la disputa con Rusia por los Territorios del Norte, las cuatro islas en el extremo septentrional de Hokkaido tomadas por las tropas soviéticas cuando reconquistaron el archipiélago de las Kuriles al final de la II Guerra Mundial. Con todos estos frentes abiertos, y en medio del auge de China como superpotencia, el Gobierno nipón lleva aumentando sus gastos militares desde 2012, cuando el primer ministro Shinzo Abe recobró el poder. Para este año fiscal, el presupuesto del Ministerio de Defensa asciende a 4,9 billones de yenes (37.450 millones de euros) sin contar las partidas destinadas a la base estadounidense en la isla de Okinawa. Incluyéndolas, el gasto total alcanza los 5,1 billones de yenes (39.000 millones de euros). Entre los refuerzos de este año, que se entregarán en 2020, destacan la adquisición de seis cazas F-35A, cuatro aparatos V-22 Osprey de despegue vertical y tres aviones de transporte C-2, así como uno de repostaje en el aire (KC-46 A) y seis helicópteros Chinook CH-47 JA para el traslado de tropas y carga. Además de comprar tres aviones no tripulados RQ-4B Global Hawk y ordenar la construcción de un submarino, el ministerio de Defensa tiene previsto dotarse de un dragaminas de la clase Awaji y del tercer barco de vigilancia marina tipo Hibiki. Para protegerse de un ataque en sus islas más lejanas, Tokio comprará once vehículos anfibios AAV7 y nuevos misiles tierra-aire, al tiempo que desplegará un destacamento con entre 500 y 800 soldados en las islas de Amami y Miyako, próximas a las disputadas Senkaku. «Habrá cambios en la organización para mejorar la respuesta rápida y se establecerá la fuerza defensiva aérea del suroeste debido a los problemas en esa zona», explica a ABC Yuya Goto, subdirector de la División de Contabilidad del Ministerio de Defensa, refiriéndose a las disputas territoriales con Pekín. Junto a China, el otro frente es Corea del Norte. Para protegerse de sus misiles, Tokio doblará en 2020 sus cuatro destructores con sistemas de combate «Aegis», que protegen todo el espacio aéreo nipón y son capaces de interceptar los cohetes en mitad del vuelo. Para destruirlos en su fase final, Japón tiene por todo su territorio una veintena de baterías antimisiles Patriot (PAC 3), que aumentará hasta las 28 dentro de tres años. «Serán suficientes para proteger importantes zonas, pero es difícil blindar todo el país», reconoce Yosuke Nagata, subdirector de la Oficina de Política Defensiva. A su juicio, «no hace falta un escudo antimisiles Thaad como el desplegado en Corea del Sur, pero sí nuevas baterías SM-3 Block II A especiales contra cohetes con trayectoria muy vertical», como los dos últimos intercontinentales disparados por Pyongyang. Presión Con capacidad para llegar a EE.UU., dichos proyectiles han demostrado los progresos del programa militar norcoreano, que avanza más rápido de lo que se pensaba pese a las sanciones internacionales. «El lanzamiento del misil intercontinental norcoreano fue alarmante», confiesa un responsable del Ministerio de Exteriores. Aunque asegura que Abe coincide con el nuevo presidente surcoreano, Moon Jae-in, en la necesidad de hablar con Kim Jong-un, deja claro que «no es el momento del diálogo, sino de ejercer más presión sobre Corea del Norte». Pero, dos décadas después de empezar su carrera nuclear, Pyongyang sigue enrocado en su desafío a Occidente. «Con Corea del Norte no hay una solución a la vista, solo opciones», admite Tomohiko Taniguchi, consejero especial del Gobierno Abe. A su juicio, «hay que presionar con sanciones no solo a Corea del Norte, sino también a las empresas y particulares chinos que hacen negocios con el régimen para forzar una reacción en Pekín». A pesar de estas advertencias, las sanciones no están funcionando porque Kim Jong-un ha acelerado su programa militar y la economía ha mejorado sensiblemente en Corea del Norte, donde todo tipo de artículos siguen entrando desde China. «El régimen de Pyongyang es muy habilidoso sorteando las sanciones y sabe manejarse en el mercado ilegal», analiza Katsuhisha Furukawa, quien formó parte de un comité de la ONU para imponer sanciones a Corea del Norte. Para este experto, que sabe que las sanciones son muy difíciles de implementar, «hay que compaginar la presión con la diplomacia», ya que cree que «Pyongyang está listo para el diálogo». Pero critica a EE.UU. «porque no se ha preocupado por este problema en todo el tiempo» e insiste en que «la Administración Trump no tiene forma de hacer presión sobre Kim Jong-un», ya que «en realidad, Corea del Norte es un Estado nuclear desde hace varios años». Frente a la «paciencia estratégica» que pregonaba Obama, Trump empezó su mandato amenazando a Pyongyang con un ataque preventivo, lo que hizo saltar todas las alarmas en Asia. Pero Tetsuo Kotani, investigador del Instituto de Japón de Asuntos Internacionales, aclara que «la opción militar no está sobre la mesa, ni siquiera para Trump». Esgrimiendo estas amenazas, el primer ministro Abe busca una reforma de la Constitución pacifista de Japón que permita a sus Fuerzas de Autodefensa intervenir en el extranjero en ayuda de un aliado incluso aunque el territorio nipón no sea atacado. Mientras buena parte de la sociedad critica que este cambio del Artículo 9 es un paso más hacia el militarismo, Kotani descarta que las tropas niponas vayan a empezar una guerra y reivindica que «Japón debe ser un país normal».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Duelo diario en las islas Senkaku
Cada día se repite el mismo duelo en alta mar. Tres o cuatro barcos de la Guardia Costera china se acercan a las islas Senkaku, controladas por Japón y reclamadas por el autoritario régimen de Pekín, que las denomina Diaoyu en mandarín. Para que no entren en aguas territoriales niponas, les cortan el paso otras dos o tres patrulleras de la Guardia Costera de Japón. Frente a frente, se pasan el día entero navegando alrededor de las Senkaku, donde el más mínimo incidente podría desatar un choque armado. En poder de Japón desde 1895, cuando fue incorporado a la prefectura de Okinawa, este diminuto archipiélago lo forman cinco islas y tres rocas, todas deshabitadas. Uotsuri, la mayor de ellas con casi cuatro kilómetros cuadrados, acogió desde 1896 hasta 1940 una planta de bonito y plumas de albatros del empresario japonés Tatsuhiro Koga que, en su momento de máxima actividad, llegó a albergar 248 trabajadores y 99 casas. Tras la derrota de Japón en la II Guerra Mundial (1939-1945), las Senkaku quedaron bajo la administración del Ejército de Estados Unidos, al igual que el resto de la prefectura de Okinawa, hasta su devolución a Japón en 1972. Pero, tras un informe de la ONU avisando de «su gran potencial de reservas submarinas de petróleo», Pekín empezó a reclamarlas en la década de los 70 y las ha convertido en una cuestión de orgullo nacional. A 330 kilómetros al este de China y 170 al nordeste de Taiwán, este archipiélago desierto es uno de los principales motivos de confrontación entre Pekín y Tokio, que las administra desde el municipio de Ishigaki, una bonita isla de 50.000 habitadas situada a 170 kilómetros que vive del turismo y la pesca. «Nos gustaría desarrollar las Senkaku para el turismo, con barcos que se acerquen a ellas sin desembarcar, y también llevar a cabo investigaciones científicas», explica a ABC el alcalde, Yoshitaka Nakayama. Aunque pertenece al partido del Gobierno, cree que «Tokio debería ser más fuerte en la reclamación del territorio nacional» y está convencido de que hay petróleo alrededor de las Senkaku. «Como China ha montado plataformas petrolíferas en la línea divisoria, Japón debería hacer lo mismo y explotar sus propios recursos», propone el alcalde. Según una responsable del Ministerio de Exteriores nipón, China tiene ya 16 plataformas en la zona, algunas dentro de las 200 millas náuticas que reclama Japón y otras justo fuera de su zona económica exclusiva. «De doce de ellas salen llamas, lo que indica que podría haber petróleo. Pero Japón no hace lo mismo para no alterar el statu quo», señala la funcionaria. Con esa misión, la Guardia Costera nipona mantiene tres patrulleras vigilando constantemente las Senkaku y otras 13 listas para zarpar en Ishigaki. «Ha habido disputas y escaramuzas en torno a estas islas y se teme que puedan desencadenar un conflicto», alerta Hiroaki Ohdachi, portavoz de la Guardia Costera. Al duelo diario de las patrulleras de ambos países se suma que, hasta julio, 63 barcos chinos habían entrado 17 veces en las doce millas náuticas de Japón. Ahora que se ha levantado la veda en China, Ohdachi teme la llegada masiva de barcos pesqueros chinos protegidos por sus guardacostas, como ocurrió en agosto del año pasado. «Los pescadores chinos son peligrosos porque van armados con arpones y se muestran muy agresivos», denuncia Kokichi Irabu, vicepresidente de la Cooperativa Pesquera de Ishigaki, junto a cinco marineros locales. Sin embargo, su mayor queja es contra un acuerdo de pesca con Taiwán en el que creen que «Japón ha cedido demasiado». Para compensarlos, el Gobierno les apoya con un fondo de 11.000 millones de yenes (84 millones de euros), que se destina entre otras cosas a abonarles diariamente 100.000 yenes (765 euros) a los barcos pesqueros que patrullen mientras faenan, grabando las incursiones de buques extranjeros en las zonas en disputa. «Aunque la situación ha mejorado desde 2014 y Pekín está más centrado ahora en el Mar del Sur de China, hay una posibilidad de que tome las islas si Japón baja la guardia», advierte Akio Takahara, profesor de la Escuela de Derecho y Política de la Universidad de Tokio. Para impedirlo, Japón está reforzando sus islas más remotas. «Cada vez se siente más la amenaza china», asegura Yoshiyuki Toita, secretario general de la Asociación para la Defensa de Yaeyama, grupo civil formado por 120 miembros y 40 empresas que fomenta el reclutamiento en las Fuerzas de Autodefensa. Actualmente, Toita está haciendo campaña a favor de la construcción de un cuartel en Ishigaki que tendría entre 500 y 600 soldados y baterías antimisiles, lo que ha dividido a la sociedad. «Ya hay una base de radares con 150 efectivos en la vecina isla de Yonaguni y el cuartel general estará operativo en Miyako a partir de 2020 con entre 600 y 700 militares», explica Toita. Mientras llegan estos refuerzos, sigue el duelo diario en las disputadas Senkaku.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los turistas españoles heridos en un accidente de tráfico en India podrían partir «esta misma noche» a España
Cinco de los nueve turistas que resultaron heridos en un accidente de tráfico que tuvo lugar el sábado en India regresarán «pronto» a España, según han informado a Europa Press fuentes diplomáticas, que han detallado que la salida podría producirse «esta misma noche». Los nueve heridos fueron trasladados desde el lugar del accidente, en el estado indio de Andhra Pradesh, hasta el Hospital Columbia Asia de la ciudad de Bangalore. Cinco ya han recibido el alta y se espera que vuelvan «pronto» a España. Los cuatro restantes siguen bajo observación médica y su regreso dependerá de cómo evolucione su estado. Por su parte, miembros de la Fundación Vicente Ferrer en India, con la que colaboraban los españoles, han afirmado que los heridos abordarán este domingo por la noche un vuelo de Air France con destino a Málaga vía París y que llegarán a la ciudad andaluza a mediodía del lunes. En cuanto a los cuatro fallecidos, las fuentes diplomáticas han rehusado indicar cuándo serán repatriados, si bien han subrayado que el cónsul español en Bombay se ha desplazado hasta Bangalore para «agilizar las gestiones» con las autoridades locales y las compañías de seguro. «Esperemos que sea lo antes posible», han confiado. El accidente tuvo lugar en torno a las 10.00 (hora local) del 5 de agosto cerca de la localidad india de Punganur cuando el minibús en el que viajaban los trece españoles fue arrollado frontalmente por un camión que iba a gran velocidad en sentido contrario, de acuerdo con el diario indio 'The Hindu'. Dos españoles y el conductor indio del minibús murieron en el acto y otros dos españoles fallecieron de camino a un centro médico, informa el 'Hindusian Times'. Además, los otros nueve españoles que viajaban en el vehículo resultaron heridos. El presidente de la Fundación Vicente Ferrer, Jordi Folgado, ha contado que los treces españoles eran colaboradores «muy cercanos» que iban todos los años a India para conocer a lo niños a los que apadrinaban, así como a las mujeres del proyecto 'De mujer a mujer'.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Un capitán prófugo en Miami
Juan Carlos Caguaripano Spott tiene una dilatada experiencia como golpista de la que no parece haber aprendido demasiado. Capitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), miembro del Grupo Antiextorsión y Secuestro del Estado Amazonas, en 2014 encabezó otro intento de derrocar a Maduro tan efímero y chapucero como el de este domingo. Al año siguiente estuvo implicado en el conocido como «Golpe Azul», un complot urdido por Caguaripano en comandita con oficiales de alta graduación de la Fuerza Aérea venezolana, cuatro de los cuales cumplen pena de prisión. No así Caguaripano sobre el que pesa una orden de busca y captura y que desde entonces vive en la clandestinidad, publicando de cuando en cuando un vídeo desde Miami instando al ejército a insubordinarse contra el régimen. Los afectos al madurismo le acusan, no sin razón, de alimentar la facción más intransigente de la oposición venezolana y de negarse en rotundo a cualquier negociación con el gobierno. En 2014 dio su apoyo a «La Salida», una campaña emprendida por los partidos opositores para «encontrar una salida pacífica, democrática y constitucional al gobierno de Nicolás Maduro». La campaña se vio truncada por la encarcelación de Leopoldo López y culminó con una oleada de protestas que se prolongó durante varias semanas. La última vez que sonó su nombre en los medios venezolanos fue en marzo de este año, a raíz de la sospechosa filtración a la prensa de unos informes de la inteligencia militar en los que se aseguraba que los cómplices de Caguaripano en la intentona de 2014 delataron, entre otros, a Julio Borges, actual presidente de la Asamblea Nacional y destacado opositor, como partícipes en la conspiración. Dado el cariz que han tomado las cosas en el país latinoamericano, no sería extraño que se tratase de una maniobra de intoxicación mediática orquestada por el gobierno.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Pyongyang amenaza a EE.UU. con sumergirlo en «un mar de fuego»
Tras imponerle la ONU nuevas sanciones por sus dos últimos misiles intercontinentales, Corea del Norte vuelve a rebelarse contra la presión de la comunidad internacional. Justo un día después de que los quince miembros del Consejo de Seguridad decidieran vetar sus importaciones de carbón, hierro, plomo y mariscos, valoradas en mil millones de dólares (ochocientos cincuenta millones de euros), el régimen estalinista del joven dictador Kim Jong-un respondió ayer con más amenazas. «El día que Estados Unidos se atreva a provocar a nuestra nación con armas nucleares o sanciones, su territorio será sumergido en un inimaginable mar de fuego», advirtió un editorial del diario oficial norcoreano «Rodong Sinmun». A su juicio, «el empeño de la banda del presidente Donald Trump por continuar con este atolladero solo tendrá como consecuencia motivar más a nuestro Ejército, y dar más razones a la República Popular Democrática de Corea, para poseer armas nucleares». Una vez más, Pyongyang justificó la necesidad de su programa atómico para impedir un posible cambio de régimen orquestado por Washington. «La capacidad de emprender una potente guerra disuasoria es una elección estratégica de defensa para nuestro pueblo, que ya atravesó un conflicto bélico horrendo», argumentó el periódico. Frente a estas quejas, Estados Unidos y sus aliados asiáticos, Japón y Corea del Sur, han conseguido impulsar las sanciones ganándose el apoyo de China y Rusia, únicos valedores que le quedan al régimen de Kim Jong-un. Además de lanzar un mensaje de unidad, aumentan la presión sobre Corea del Norte para que cumpla las resoluciones de la ONU y detenga su carrera nuclear. Así se lo pidió ayer el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, a su homólogo norcoreano, Ri Yong-ho, aprovechando su asistencia a la cumbre en Manila de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Aunque Wang Yi defendió que las sanciones eran necesarias, reconoció que no eran «el objetivo en sí mismo» y volvió a apelar a Pyongyang para reabrir el diálogo. No es momento de hablar Pero Estados Unidos y Japón insisten en que no es momento de hablar, sino de ejercer más presión sobre Kim Jong-un, que ha desarrollado su programa de misiles más deprisa de lo que se pensaba pese a las sanciones. Para blindarse en el poder y no acabar como Gadafi en Libia, el joven dictador aspira a dotarse de un misil capaz de golpear a Estados Unidos con una bomba nuclear. Para ello, Corea del Norte lleva ya cinco pruebas atómicas y numerosos ensayos de sus proyectiles. Aunque los expertos dudan de que Pyongyang sea capaz de miniaturizar una cabeza nuclear, sospechan que podría hacerlo en cinco o diez años. Una amenaza que aterra a la Casa Blanca, donde vuelve a sonar con fuerza la posibilidad de un ataque preventivo contra Corea del Norte, como admitió el fin de semana el general McMaster, consejero de Seguridad del presidente Trump. Tal y como reconoció, «si tienen armas nucleares que pueden amenazar a Estados Unidos, es intolerable para el presidente y tenemos que barajar todas las opciones, incluida la militar», aseguró el influyente militar.