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Noticias de asia

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Nueva vuelca de tuerca a la polémica por blasfemia en Indonesia. Dos asociaciones estudiantiles han denunciado al conocido líder islámico Habib Rizieq por, presuntamente, insultar al cristianismo durante un sermón el día de Navidad. Las acusaciones se produce la misma semana que un tribunal de Indonesia daba luz verde a continuar el controvertido proceso por blasfemia contra el gobernador de la capital de Indonesia, Yakarta, a quien se acusa de ultrajar al Corán. Entonces, el panel de jueces rechazó las alegaciones de los abogados de Basuki Tjahaja Purnama, conocido como «Ahok» para anular el caso. Mientras, en la causa contra Rizieq, líder del Frente de Defensores Islámicos (FPI), han sido la Asociación de estudiantes cristianos y el Instituto estudiantil por la Paz quienes han presentado los cargos. Precisamente, en los últimas semanas, el país asiático se ha visto salpicado de violentas protestas que exigen la dimisión de «Ahok», quien ha negado que su intención fuera insultar al Islam . Los manifestantes, que caminan bajo el liderazgo del grupo FPI aseguran que el gobernador de Yakarta faltó al respeto al libro sagrado tras criticar a varios de sus oponentes, quienes se refirieron a un verso que advierte de la alianza con cristianos y judíos («Ahok» es de religión cristiana). «Señoras y señores, ustedes no tienen que votar por mí, porque les han mentido quienes utilizan el versículo 51 de la Surah al Maidah (del Corán)», aseguró el político en el polémico discurso, realizado el pasado 27 de septiembre. El FPI ya había intentado, sin éxito, impedir en 2014 la toma del poder de «Ahok» bajo la premisa de la incapacidad de un cristiano para representar a una ciudad de mayoría musulmana. Sin embargo, durante la apertura del juicio el pasado día 13, el gobernador negó los cargos. «Como persona que creció en los círculos islámicos, no es posible para mí insultar al Islam», aseguro «Ahok», quien de ser declarado culpable se enfrenta a una pena de cinco años de cárcel. En este sentido, organizaciones pro derechos humanos han pedido el fin de la investigación por blasfemia contra el político. «Al llevar a cabo una investigación criminal y nombrar a ?Ahok? como sospechoso, las autoridades han mostrado que están más preocupados por grupos religiosos que por respetar y proteger los derechos humanos para todos», aseguraba el pasado noviembre Rafendi Djamin, director de Amnistía Internacional para la región del Sudeste Asiático-Pacífico. Entre los principales rivales de «Ahok» en las elecciones del próximo mes de febrero se encuentran Agus Harimurti, hijo del expresidente Susilo Bambang Yudhoyono, así como el exministro Anies Baswedan.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La tensión aumenta en la isla de Quíos entre refugiados y griegos
Abandonados por Europa, abandonados por Grecia. Tanto los refugiados e inmigrantes como la población local de Quíos comparten el mismo sentimiento de marginación. Aunque esta es solo una más de las islas griegas del Egeo a las que arriban barcazas cargadas de seres humanos, «aquí es todo mucho más complicado», confiesa una fuente de Acnur. Las fricciones entre las administraciones griegas y la frustración de las calles han convertido a esta pequeña isla en una olla a presión. «El ataque empeoró el estado mental de mi mujer, que sufre depresiones desde que tuvimos que marcharnos de Afganistán», explica Kamal Udin Noor Zai. De 40 años, trabajaba de agricultor en la provincia afgana de Wardak hasta que tuvo que huir después de que los talibanes le torturaran con el objetivo de que se uniera a sus filas. Un día, mientras dormía junto a su mujer, sus tres hijos y su hermano, empezaron a llover grandes piedras sobre su tienda. No eran los talibanes, sino neonazis de Amanecer Dorado. Un grupo de extremistas atacaron con cócteles molotov el campamento de refugiados de Souda, uno de los dos centros de Quíos. Fue en noviembre y la mujer de Kamal todavía arrastra secuelas psicológicas. «Ese ataque de unas pocas personas no representa a todos los griegos. Algunos refugiados también se portan mal y no nos representan a todos» A pesar de todo, el afgano se muestra agradecido por los tres meses que lleva viviendo en territorio europeo. «En general estoy muy contento con la población local. Ese ataque de unas pocas personas no representa a todos los griegos. Algunos refugiados también se portan mal y no nos representan a todos». La empatía mostrada por Kamal es un sentimiento cada vez más escaso en la isla. «Vosotros, los periodistas que venís aquí, solo entrevistáis a familias. Nunca a los jóvenes que causan problemas», protesta Manolis, que regenta una gasolinera en el centro de Quíos. Este griego de mediana edad cree firmemente que la situación es «insostenible». «El otro día robaron en un supermercado cercano. Por el día todo está tranquilo, pero por la noche no», añade. Omer, un veintañero sirio de la provincia de Deir ez Zor, no esconde que en Souda hay elementos conflictivos. «En los campamentos no hay nada que hacer. La gente se desespera y muchos que entran siendo buenas personas se convierten en malas». Hace un año muchos de los griegos de Quíos, entre ellos el propio Manolis, ofrecieron una extraordinaria ayuda a las miles de personas que llegaban hambrientas, heladas y asustadas a las playas. Pero la opinión pública local ha cambiado drásticamente. Manolis Vournous, alcalde de la isla, describe así el sentir de la gente: «Los habitantes de Quíos estuvieron del lado de los refugiados, ofreciéndoles comida, ropa? Mostraron compasión y entendimiento. Sin embargo, la presencia prolongada de los refugiados ha creado muchos problemas». Tres mil quinientos en Quíos En las islas del Egeo hay cerca de 15.500 refugiados e inmigrantes. Solo Quíos da cobijo a más de 3.500, aunque el Estado griego solo proporciona aquí 1.100 plazas. El resto las cubre Acnur y otras organizaciones no gubernamentales. El ministro de Inmigración, Yiannis Mouzalas, justifica la decisión de mantener a miles de personas en las islas en que transferirles a la Grecia continental podría «amenazar» el acuerdo con Turquía. Para minimizar tensiones con la comunidad local, Mouzalas propone centros «cerrados». En Quíos ya hubo durante un tiempo un campamento del que los refugiados no podían salir, pero las protestas de los reclusos y las críticas de las ONG consiguieron cambiar las normas del centro. «El acuerdo UE-Turquía ha funcionado muy bien para la UE, pero no para Quíos» El propio alcalde de la isla reconoce que «las condiciones miserables» en las que ahora viven los refugiados e inmigrantes provoca «tensión». «El acuerdo UE-Turquía ha funcionado muy bien para la UE, pero no para Quíos», protesta Vournous. Según denuncia, Bruselas y Atenas «no están prestando suficiente ayuda». No obstante, todas las asociaciones humanitarias consultadas por este periódico han destacado las trabas burocráticas que el Ayuntamiento está poniendo para la instalación de nuevas tiendas o la adecuación de los campamentos a los temporales del invierno en Quíos. Falta de electricidad y acceso regular a agua son las quejas más comunes. Denegando permisos, el Gobierno local quiere evitar que su presencia sea permanente, aunque ya lo es en la práctica. Debido a los pocos entrevistadores disponibles en el país, el tiempo de espera para dar una respuesta a las solicitudes de asilo es de un año. Demasiado tiempo para evitar la desesperación. Acogidos en su casa Pero, a pesar de la tensión social, sigue habiendo vecinos en Quíos dispuestos ayudar a los refugiados en todo lo posible. Un ejemplo es el empresario turístico Kostas Tanianis, quien prefiere no dar relevancia a las amenazas que ha sufrido por ello. «No es agradable no poder abrir la puerta de tu negocio. O encontrarte animales muertos en tu garaje». Durante más de dos meses Kostas, cuyo padre, como muchos otros griegos, también tuvo que emigrar de la actual Turquía, ha acogido a una familia siria bajo su propio techo. «En unos días se marchan ya para Atenas. Les vamos a echar de menos».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Detienen a la hija de la «Rasputina» surcoreana en Dinamarca
La hija de Choi Soon-sil, apodada la «Rasputina» surcoreana y protagonista del escándalo de corrupción que ha llevado a la destitución de la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, fue detenida hoy en Dinamarca, informó la policía. La hija de Choi, Chung Yoo-ra, fue detenida acusada de estancia ilegal en el país europeo, cuyas autoridades policiales así lo notificaron a la Agencia Nacional de Policía de Corea del Sur, según informaciones recogidas por la agencia local Yonhap. El grupo de la Fiscalía que investiga el caso pidió a Interpol el pasado martes incluir a la mujer, de 20 años, en su lista de personas buscadas, después de que ésta desoyera repetidos llamamientos para que se presentara en Corea del Sur a declarar. El equipo de investigación, que ya obtuvo una orden de arresto contra Chung el pasado 22 de diciembre, está colaborando con los organismos pertinentes para repatriar a la joven al país asiático. Los investigadores creen que Chung recibió un trato preferencial en la universidad y el bachillerato -cuyo título se le ha retirado por considerar que sus calificaciones y registros de asistencia fueron falsificados- por los lazos de su madre con la presidenta. Su madre, Choi Soon-il, está considerada el cerebro de la trama de corrupción y tráfico de influencias que ha llevado al Parlamento a destituir a la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, una decisión que ahora debe ratificar o no el Tribunal Constitucional. Choi, de 60 años y amiga íntima de Park, está acusada de intervenir en asuntos de Estado a pesar de no ostentar cargo público y extorsionar a grandes empresas para obtener dinero que se habría apropiado parcialmente, entre otros cargos. La fiscalía cree que el grupo Samsung, el mayor del país, firmó un contrato por valor de unos 22.000 millones de wones (unos 17,3 millones de euros) con una empresa con sede en Alemania propiedad de Choi y dio además apoyo financiero para que Chung, que se dedica a la hípica, entrenara en el país teutón y adquiriera caballos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El mundo busca en 2017 un equilibrio perdido
Súper K en la Trump Tower. Una de las imágenes más elocuentes para hacer balance del finiquitado 2016 puede ser la de Henry Kissinger peregrinando hasta el rascacielos en la Quinta Avenida de Manhattan donde reside el próximo presidente de EE.UU. A los 93 años, este león diplomático en mitad de su invierno vuelve a estar de moda. Rodeado como siempre por un intacto ejército de admiradores y detractores, ha vuelto para compartir su filosofía diplomática y hablar de la presidencia de Trump como una «extraordinaria oportunidad». Con toda su ironía vigente, Kissinger ha reconocido en una entrevista en el programa «Face The Nation» de la CBS que al contemplar el desembarco de Trump en las primarias «pensé que era un fenómeno transitorio». Pero con admiración, considera que el magnate ha realizado un alarde de astucia política: «Le doy un enorme crédito por analizar la situación de EE.UU., desarrollar una estrategia, aplicarla contra el liderazgo de su propio partido y prevalecer? Ahora su reto es aplicar esa misma habilidad a la situación internacional». De acuerdo con el análisis de Kissinger, para 2017 se dan las circunstancias para que algo notable se produzca en la escena internacional por una combinación de dos factores. Primero, el gran vacío de poder dejado por la Doctrina Obama obsesionada con evitar estériles compromisos para EE.UU. tras los excesos de la Administración Bush. Y segundo, «un nuevo presidente que plantea un montón de preguntas poco familiares». Kissinger insiste en su pesimista visión del mundo. Ante la brutalidad de Daesh, declara la inexistencia de «reglas comunes salvo la ley de la fuerza superior» Por supuesto, a Kissinger no le gusta que Trump se haya estrenado multiplicando tensiones con China. A él más que nadie no se le olvida que gracias a la aproximación americana al gigante asiático en los años setenta, EE.UU. pudo dar un golpe de timón a la dinámica de la Guerra Fría. Como siempre, o por lo menos desde la Paz de Westfalia o el final de la Segunda Guerra Mundial, todo es una cuestión de equilibrio de poder entre grandes potencias. Aunque, por definición, el equilibrio sea inestable. El mundo, de acuerdo a la visión realista de este académico de Harvard metido a «consigliere», es más que nunca hostil y peligroso. En sintonía con el pragmatismo de Trump, Kissinger sigue insistiendo en la necesidad de estabilidad y el avance de intereses nacionales, en detrimento de nociones idealistas como la democracia o los derechos humanos. En el que podría ser el último libro de Kissinger, «World Order», no hay ni choque entre civilizaciones ni un triunfante final de la historia en virtud de la democracia y la economía de mercado. Se trata más bien de una exposición razonada de sus obsesiones: la búsqueda de un equilibrado orden internacional y la escuela de pensamiento realista, que evita como algo peligroso mezclar política exterior con valores morales. El modelo de orden que Kissinger considera como arquetipo no es otro que la Paz de Westfalia, negociada en Europa al final de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). A su juicio, las condiciones en el Viejo Continente en mitad del siglo XVII se asemejan a las del mundo actual: «Una multiplicidad de unidades políticas, ninguna lo bastante poderosa como para derrotar a todas las demás». En aquel primer congreso diplomático moderno se adoptaron una serie de principios claros. De todos ellos, el más relevante sería consagrar al Estado ?no los imperios, dinastías o religiones? como el «bloque constructor del orden europeo». Una base estatal completada con autonomía soberana por la cual cada país signatario tenía «el derecho a elegir su propia estructura doméstica y orientación religiosa libre de intervención» («cuius regio, eius religio»). Con el resultado de producir «un sistema de Estados independientes que evitan interferir en los asuntos domésticos de otros y que controlan sus ambiciones a través de un equilibrio general de poder». En definitiva, la paz de Westfalia según Kissinger creó un nuevo orden internacional sostenido por grandes estadistas concentrados en intereses nacionales y limitados por el concepto de balance de poder. A su juicio, el sistema de Westfalia fue un preludio de modernidad por su énfasis en «lo práctico y ecuménico» y por establecer un orden basado en «la multiplicidad y la moderación». Mundo cada vez más digital Kissinger sigue insistiendo en su pesimista visión del mundo, y motivos no parecen faltarle en la actualidad. Ante la brutalidad desatada por Daesh, el autor declara la inexistencia de «reglas comunes salvo la ley de la fuerza superior». A su juicio, tampoco parece existir alivio en lo referente a la proliferación de armas de destrucción masiva y «la persistencia de prácticas de genocidio». A lo que se suman cuestiones como la peligrosa anarquía del ciberespacio, que en su opinión ha «revolucionado las vulnerabilidades» de un mundo cada vez más «online» y digital. Con un panorama internacional entre lo problemático y lo catastrófico, casi perteneciente al estado de naturaleza hobbesiano, Kissinger argumenta que todo el mundo, «de forma insistente, a veces casi desesperadamente, busca un concepto de orden mundial». Especialmente en un momento de la historia cuando «el caos amenaza por todas partes con una interdependencia sin precedentes». En cualquier caso, la gran insistencia de Súper K en la Trump Tower es que el mundo debería lograr por su propio bien un balance basado en «una acomodación práctica a la realidad, y no una extraordinaria comprensión moral».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Gran operación policial en Estambul para detener al terrorista de Nochevieja
La Policía turca ha lanzado una operación en Zeytinburnu, un barrio de Estambul, para detener al presunto autor del ataque terrorista contra la discoteca Reina durante la fiesta de Nochevieja en la que murieron 39 personas y otras 65 fueron heridas. Ya hay un detenido en la operación, según el diario turco «Daily Sabah», que se suma a los otros ocho arrestados durante este lunes. Además, las autoridades han difundido nuevas imágenes del presunto autor del atentado en el que se distingue por primera vez claramente su rostro. El terrorista, presuntamente procedente de Asia Central, tendría unos 25 años, según la última información difundida por la Policía y recogida por el diario turco «Daily Sabah» en su edición digital. Las primeras informaciones difundidas por la policía apuntaban a que el sospechoso era de Uzbekistán o Kirguizistán, aunque especulaban con que podría proceder de la región china de Xinjiang. Otros medios turcos que citan fuentes oficiales destacan el parecido del sospechoso con un miembro de la célula del atentado suicida perpetrado en junio contra el Aeropuerto Internacional Ataturk de Estambul, responsabilidad de Daesh. El atentado de Nochevieja ha sido también reivindicado por Daesh y la Policía ha detenido ya a ocho sospechosos presuntamente relacionados con el ataque, aunque el autor material sigue a la fuga.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Turquía fue uno de los objetivos preferidos de Daesh durante el año pasado
Hasta 119 personas en 2016. Más de 100 el año anterior y 39 víctimas mortales solo en los primeros 75 minutos de 2017. La sangrienta huella dejada por Daesh no deja de crecer en Turquía, que se ha convertido en uno de los países del mundo que más ha sufrido la barbarie de los yihadistas. Aunque no siempre fue así. Hubo un tiempo en que los militantes del también autodenominado Estado Islámico se movían aquí con un alto grado de libertad. Extremistas de todos los rincones del mundo utilizaban el país eurasiático para entrar en el territorio controlado por Daesh en Siria e Irak. Muchas voces, como la del presidente sirio, Bashar al Assad, o el líder ruso Vladimir Putin, acusaron en su momento a Recep Tayyip Erdogan de apoyar directamente al grupo armado yihadista. Las pruebas puestas sobre la mesa nunca han demostrado esa implicación y desde Ankara se niega categóricamente ese tipo de acusaciones. No obstante, los analistas no dudan en señalar que el Gobierno turco dejó hacer o miró para otro lado hasta 2014, según explica una fuente de seguridad consultada por este periódico. Hay quien sostiene que esta connivencia se extendió hasta el año siguiente. «Yo vi una bandera de Daesh en la mezquita de Fatih [situada en el centro de Estambul] durante el Ramadán de 2015», explicaba a ABC un refugiado sirio residente en Turquía que prefiere no dar su nombre. El sector de la población más ultraconservadora y religiosa de Turquía no llegaba a ver con excesivos malos ojos a Daesh, que propugna una visión radical y suní de la fe islámica. De ahí que incluso surgieran encuestas como una que aseguraba, con una muestra poblacional de únicamente 1.500 personas, que casi el 10% de los turcos no ven a Daesh como una organización terrorista. Turquía se sumó a la coalición internacional que golpeaba por el aire a Daesh, aunque en un primer momento concentró prácticamente todos sus esfuerzos en bombardear posiciones del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), y no yihadistas. Cambio de rumbo Sin embargo, 2016 ha supuesto un cambio de rumbo de 180 grados en la relación entre Turquía y Daesh a medida que los yihadistas aumentaban sus atentados en territorio turco. El año arrancó con un ataque suicida en la plaza de Sultanahmet, el corazón turístico de Estambul, donde once turistas alemanes perdieron la vida. La ciudad del Bósforo, debido a su importancia a nivel internacional, es sin duda uno de los objetivos principales. En la céntrica calle Istiklal, una arteria comercial, murieron cuatro personas en marzo, mientras que en el aeropuerto Atatürk, la principal puerta de entrada al país, tres suicidas llevaron a cabo un atentado que causó 45 víctimas mortales. Daesh, que ya había matado a más de 100 personas en la capital Ankara en 2015, también ha atacado otras zonas como Gaziantep, cerca de la frontera siria, donde un atentado acabó con la vida de 57 personas que festejaban una boda en las calles de la ciudad. Los primeros atentados en Turquía se produjeron sin que los canales oficiales de Daesh pidieran abiertamente ataques contra este país. Todo cambió cuando a finales de agosto el Gobierno turco puso en marcha la operación Escudo del Éufrates, con la que tropas regulares entraron en el norte de Siria en apoyo de grupos opositores a Assad para arrebatar las zonas que controlaba Daesh en la zona. El avance se ha estancado en la localidad de Al Bab, en el norte de Alepo. Desestabilizar Turquía En diciembre, un portavoz del grupo armado extremista que se hace llamar Abi al-Hassan al-Muhajer aseguró que los seguidores de Daesh atacarían «al Gobierno secular y apóstata de Turquía en cualquier infraestructura de seguridad, militar, económica y mediática». Ankara promete «luchar hasta el final» el terrorismo, y no diferencia entre Daesh, PKK o gülenistas (seguidores de Fetulá Gülen, el teólogo acusado de orquestar el fallido golpe de Estado). Todos tienen como como objetivo «desestabilizar Turquía», según las palabras del propio Erdogan. A pesar de los bruscos cambios de dirección en las políticas fomentadas por el presidente, después de más de año y medio de muerte y pánico, el Gobierno turco cree sinceramente que Occidente ha abandonado a Turquía en su lucha contra el terrorismo.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Alemania revisa el federalismo en materia de seguridad
Las policías regionales y la transferencia de competencias de Interior a los Bundesländer es algo que está muy bien para tiempos de paz, pero para afrontar exitosamente las nuevas amenazas globales y la violencia terrorista es necesario retroceder en el federalismo y hacer regresar ciertas competencias al Estado central. Esa es la idea que subyace en el artículo publicado este martes por el periódico alemán «Frankfurter Allgemeine Zeitung» y firmada por el ministro de Interior de Merkel, Thomas de Maizière, que reclama volver a centralizar las competencias de seguridad, un fortalecimiento de la Policía Federal y la desaparición de los departamentos regionales de los servicios secretos del interior a favor de una única oficina en Berlín. «El federalismo fortalece al Estado y crea la proximidad necesaria para asuntos regionales. Pero la seguridad del Estado debe ser controlada también por el Estado», ha propuesto como reacción a la experiencia del atentado al mercado navideño de Berlín, que ha puesto en evidencia las dificultades de coordinación de los numerosos organismos y cuerpos de seguridad, defensa e inmigración. De Maizière ha opinado que el Estado debe tener el control «por encima del resto de los organismos de seguridad» en todos aquellos aspectos relativos a la seguridad en los que Estado central y los estados federados trabajan conjuntamente. Sugiere una reorganización de las estructuras de seguridad que pueda trasladarse también al resto de la UE y que resulte más apropiada a los tiempos que nos ha tocado vivir, tiempos de células terroristas teledirigidas, ciberataques e inseguridad ciudadana como la vivida en Alemania durante la Nochevieja de Colonia del año pasado, que solamente con un gigantesco operativo policial ha podido ser evitada este año. Muy concretamente, el ministro ha propuesto que las competencias de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA), que cuenta con sus respectivos departamentos regionales, están demasiado restringidas y subraya la necesidad de «reglas uniformes para una mejor coordinación, por ejemplo en el control de potenciales terroristas». También en el seguimiento de sospechosos ha opinado el ministro que se requieren «medidas policiales de búsqueda centralizadas y más efectivas» y, sobre todo, De Maizière ha llamdo a ampliar las atribuciones de los organismos centrales frente a otras instituciones en lo que respecta a dictar órdenes de expulsión de solicitantes sin derecho a asilo y considerados un peligro para la seguridad del Estado. Centros de extranjería y más expulsiones De Maizière ha invitado a la creación de centros estatales situados en las inmediaciones de los aeropuertos, en los que permanecerían los extranjeros con una orden de expulsión a la espera de ser repatriados, lo que permitiría a los estados federados trasladar al Estado central las expulsiones, una cuestión ante la que hasta ahora no han logrado dar una respuesta efectiva. También ha dejado claro que deberían aumentar las expulsiones y critica las elevadas exigencias para poder declarar un estado como «de origen seguro». En su opinión debería bastar con que sea un lugar que garantiza condiciones dignas y seguras de acogida. Esta propuesta, consensuada con el Ministerio de Justicia, será planteada este mismo mes de enero en el consejo de ministros alemán.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La pista del terrorista de Estambul lleva a Siria y Kirguistán
Los investigadores que analizan el atentado terrorista contra la discoteca Reina de Estambul, en el que murieron 39 personas, intentan seguir la pista a un terrorista de identidad desconocida al que varios medios vinculan con Kirguistán y Siria, desde donde habría entrado en noviembre a territorio turco. Fuentes citadas por varios medios aseguran que el terrorista tiene nacionalidad kirguís. El Comité Nacional de Seguridad de este país asiático ha explicado que está investigando la veracidad de un pasaporte que «posiblemente pertenece al supuesto terrorista», según publicó este martes la agencia de noticias AKI Press. El Consejo ha explicado que ha abierto un canal de comunicación con las autoridades turcas de cara a compartir informaciones, si bien el portador del documento divulgado ha salido al paso para desmarcarse públicamente de la masacre, reivindicada por el grupo terrorista Estado Islámico. Iaje Mashrapov ha asegurado, en una entrevista a la agencia Turmush, que voló de Bishkek a Estambul el 1 de enero por motivos de trabajo. Una vez concluida su labor, regresó al aeropuerto, donde fue interrogado durante una hora por su parecido físico con el sospechoso. Tras unas comprobaciones, los agentes «se disculparon y me permitieron embarcar», ha afirmado Mashrapov, que no tiene «ni idea» de cómo su pasaporte pudo llegar a convertirse en una de las imágenes más compartidas en Internet. Iaje Mashrapov, uno de los sospechososLa Policía turca ha detenido por ahora a más de una decena de personas por su presunta vinculación con estos hechos, las últimas seis este martes en Estambul, según una fuente de seguridad citada por la agencia oficial Anatolia. La cadena NTV también ha confirmado el arresto de dos extranjeros en el aeropuerto de Ataturk. Las autoridades no han detallado el vínculo de estos sospechosos con el ataque de Nochevieja, pero sí han dejado claro que entre ellos no está el responsable directo de la masacre. La pista siria La pista que siguen las autoridades lleva también a Siria, desde donde habría entrado a Turquía el terrorista. Varios medios como 'Haberturk' o CNN Turk aseguran que el sospechoso llegó a territorio turco a través de la localidad de Konya en noviembre de 2016, con su mujer y dos hijos y sin levantar sospechas. Pocos días antes del ataque, habría llegado a Estambul, si bien no estaría claro el momento de su radicalización. Su mujer, que supuestamente figura entre las personas arrestadas, ha asegurado que se enteró del atentado por los medios y que desconocía la ideología terrorista de su marido, según CNN Turk. Las autoridades turcas no han revelado detalles de la investigación, pero un portavoz del Gobierno, Numan Kurtulmus, aseguró el lunes que ya estaban cerca de completar las identificaciones. Las fuerzas de seguridad turcas han detenido además a dos extranjeros en el aeropuerto de Atatürk (Estambul) por su presunta relación con el ataque, según informa la cadena NTV. Los dos sospechosos, cuyas identidades no han trascendido, han sido trasladados a una comisaría de Estambul. De esta forma, las autoridades han elevado a 16 el número total de detenciones por el ataque. Apología del terrorismo en las redes Las autoridades también turcas están investigando 347 usuarios de redes sociales por haber publicado comentarios a favor del terrorismo tras el atentado, según ha informado el viceprimer ministro turco, Numan Kurtulmus. Ha explicado que estos usuarios «sembraron la discordia en el país» con sus comentarios tras el ataque, reivindicado por Daesh y cuyo autor sigue aún en paradero desconocido. Además, según informa el diario «Hurriyet», ha indicado que el Gobierno está discutiendo con Twitter, Facebook y YouTube sobre la posibilidad de cerrar cuentas que den apoyo a organizaciones terroristas. Por su parte, el primer ministro, Binali Yildirim, también prometió este lunes «consecuencias» para aquellos que publicaron comentarios en las redes sociales apoyando el atentado contra el club «Reina». «Hay que saber que ensalzar el terrorismo es un delito y tiene sanciones penales», sostuvo en un comentario en Twitter. Tras el atentado, el ministro de Justicia, Bekir Bozdag, ya había alertado de que «hacer propaganda del terrorismo y de organizaciones terroristas constituye un delito». En este sentido, previno de que quienes comparte mensajes ensalzando a organizaciones terroristas antes y después de atentados están cometiendo un delito.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Confusión en Turquía en torno al autor de la matanza en Nochevieja
Que el asesino sigue suelto. Esto es lo poco que se sabe con certeza sobre la persona que llevó a cabo la matanza de Nochevieja en el club Reina de Estambul, donde 39 personas perdieron la vida y otras 69 resultaron heridas en un atentado reivindicado por los yihadistas de Daesh. Desde entonces diversos medios turcos han publicado algunos detalles sobre el autor de la masacre, filtrados de la investigación policial, que después han resultado ser falsos. Durante la jornada de ayer circuló por las redes sociales la imagen del pasaporte de un hombre de Kirguistán acusado de ser quien abrió fuego en la exclusiva discoteca. La cadena estatal TRT World publicó la información asegurando que la Policía había divulgado el documento de identidad del sospechoso. Sin embargo, el propietario del pasaporte habló con el portal de noticias «Aki Press», del propio país de Asia Central, para desmentir cualquier relación con el atentado. Asimismo, las autoridades de Kirguistán aseguran haber interrogado al hombre y descartado su implicación. Este no es el único bulo del que se han hecho eco los medios locales. Desde que comenzaron a llegar las primeras y dramáticas noticias del atentado, muchos señalaron, equivocadamente, que el atacante iba disfrazado de Papá Noel. Los expertos critican la filtración de informaciones que, además, acaban resultando falsas. Así lo denuncia una fuente bien conectada con las fuerzas de seguridad turcas consultada por ABC. Desde el Gobierno turco no se ha ofrecido ninguna información oficial hasta el momento. Los únicos detalles han sido los del portavoz Numan Kurtulmus, quien dijo el pasado lunes que las autoridades poseían las huellas y una básica descripción del sospechoso, por lo que su identificación total se produciría «rápidamente». La agencia de noticias turca Ihlas, en cambio, publicó ayer nuevos detalles de la investigación policial. Según su información el sospechoso habría llegado a Turquía el pasado mes de noviembre. Se instaló en la ciudad de Konya, situada en el centro del país y conocida por ser una de las zonas más conservadoras de Turquía. Para no levantar sospechas habría viajado con su mujer y dos hijos. El periódico «Habertürk», por su parte, ha hecho públicas unas imágenes en las que se puede ver cómo el supuesto autor de la matanza, portando una mochila y fumando, se sube a un taxi a las 23.58 en el distrito de Zeytinburnu, en dirección al Reina. El goteo de informaciones ofrecidas por los medios turcos señala que la Policía busca a un hombre de unos 25 años originario de Kirguistán. Esta sigue siendo la principal hipótesis, a pesar de la confusión por la publicación del pasaporte de una persona equivocada. De hecho, las imágenes que se han publicado sobre el sospechoso, incluyendo un vídeo tomado en estilo selfie en la céntrica plaza de Taksim, seguirían siendo las del verdadero hombre que busca la Policía turca. Al parecer, el atacante utilizó bombas de humo y granadas aturdidoras para crear el pánico entre las cerca de 700 personas que festejaban el Año Nuevo en el club Reina. La profesionalidad del atacante también se demuestra en el hecho de que portó cartuchos unidos al fusil para no perder tiempo cargando el arma. Además, hizo creer que había tomado rehenes en el cuarto de baño para aumentar aún más la confusión y aprovechar el momento para escapar mezclado entre la multitud que huía aterrada de la discoteca. Restricciones para informar Como después de cada atentado de gran escala en el país eurasiático, el Consejo Superior de la Radio y la Televisión Turca (RTÜK), órgano que supervisa los medios de comunicación, emitió una orden para restringir la información publicada sobre el atentado. Además de imágenes sobre la matanza, también se han restringido testimonios, lo que hace que los medios tengan que recurrir a fuentes anónimas. Mientras, las detenciones continúan. La Policía detuvo ayer a dos sospechosos más en el aeropuerto Atatürk de Estambul. Un equipo de la unidad antiterrorista dio el alto a dos extranjeros que se dirigían hacia las salidas internacionales del aeropuerto. Los agentes han registrado a fondo los móviles y el equipaje de los dos individuos, que han sido trasladados a la sede central de la Policía para continuar con los interrogatorios, según ha informado la agencia estatal Anadolu citando fuentes de seguridad en condición de anonimato. Con estas últimas detenciones el número total de personas retenidas relacionadas con el atentado asciende a 16. El lunes las fuerzas de seguridad detuvieron a ocho personas, mientras que otras seis fueron puestas bajo custodia policial ayer, martes, por la mañana. Para tratar de evitar nuevas masacres, el Gobierno ya ha anunciado que el Parlamento votará esta semana para decidir si extiende o no el estado de emergencia otros tres meses. Tras el fallido golpe de Estado del pasado julio, Turquía vive bajo esta situación extraordinaria, que no ha evitado repetidas masacres en diferentes puntos del país. Sin embargo, el Ejecutivo defiende su actuación. Suleyman Soylu, el ministro del Interior, aseveró ayer en intervención parlamentaria que las fuerzas de seguridad turcas han evitado 339 grandes atentados en el país durante todo 2016. «313 de estos fueron planeados por el PKK [Partido de los Trabajadores del Kurdistán], 22 por Daesh y cuatro por grupos de extrema izquierda», señaló Soylu. Y matizó: «247 explosivos improvisados, 61 coches bomba y 23 sospechosos suicidas fueron interceptados junto a 42 miembros de grupos terroristas que estaban preparando ataques».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El gobierno turco dice conocer ya la identidad del atacante de Estambul
Que el asesino sigue suelto. Esto es lo poco que se sabe con certeza sobre la persona que llevó a cabo la matanza de Nochevieja en el club Reina de Estambul, donde 39 personas perdieron la vida y otras 69 resultaron heridas en un atentado reivindicado por los yihadistas de Daesh. Desde entonces diversos medios turcos han publicado algunos detalles sobre el autor de la masacre, filtrados de la investigación policial, que después han resultado ser falsos. Ahora, el gobierno turco dice saber quién fue el autor de la masacre. El ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, confirmó hoy que la policía ha averiguado la identidad del autor. «Se ha identificado al atacante de Örtakoy (barrio donde se sitúa el club Reina), la investigación continúa», dijo Çavusoglu a la agencia semipública turca Anadolu. La policía distribuyó a la prensa varios vídeos del ataque, y su mujer fue puesta a disposición policial hace dos días para ser interrogada Durante la jornada de ayer circuló por las redes sociales la imagen del pasaporte de un hombre de Kirguistán acusado de ser quien abrió fuego en la exclusiva discoteca. La cadena estatal TRT World publicó la información asegurando que la Policía había divulgado el documento de identidad del sospechoso. Sin embargo, el propietario del pasaporte habló con el portal de noticias «Aki Press», del propio país de Asia Central, para desmentir cualquier relación con el atentado. Asimismo, las autoridades de Kirguistán aseguran haber interrogado al hombre y descartado su implicación. Este no es el único bulo del que se han hecho eco los medios locales. Desde que comenzaron a llegar las primeras y dramáticas noticias del atentado, muchos señalaron, equivocadamente, que el atacante iba disfrazado de Papá Noel. Los expertos critican la filtración de informaciones que, además, acaban resultando falsas. Así lo denuncia una fuente bien conectada con las fuerzas de seguridad turcas consultada por ABC. Desde el Gobierno turco no se ha ofrecido ninguna información oficial hasta el momento. Los únicos detalles han sido los del portavoz Numan Kurtulmus, quien dijo el pasado lunes que las autoridades poseían las huellas y una básica descripción del sospechoso, por lo que su identificación total se produciría «rápidamente». La agencia de noticias turca Ihlas, en cambio, publicó ayer nuevos detalles de la investigación policial. Según su información el sospechoso habría llegado a Turquía el pasado mes de noviembre. Se instaló en la ciudad de Konya, situada en el centro del país y conocida por ser una de las zonas más conservadoras de Turquía. Para no levantar sospechas habría viajado con su mujer y dos hijos. El periódico «Habertürk», por su parte, ha hecho públicas unas imágenes en las que se puede ver cómo el supuesto autor de la matanza, portando una mochila y fumando, se sube a un taxi a las 23.58 en el distrito de Zeytinburnu, en dirección al Reina. El goteo de informaciones ofrecidas por los medios turcos señala que la Policía busca a un hombre de unos 25 años originario de Kirguistán. Esta sigue siendo la principal hipótesis, a pesar de la confusión por la publicación del pasaporte de una persona equivocada. De hecho, las imágenes que se han publicado sobre el sospechoso, incluyendo un vídeo tomado en estilo selfie en la céntrica plaza de Taksim, seguirían siendo las del verdadero hombre que busca la Policía turca. Al parecer, el atacante utilizó bombas de humo y granadas aturdidoras para crear el pánico entre las cerca de 700 personas que festejaban el Año Nuevo en el club Reina. La profesionalidad del atacante también se demuestra en el hecho de que portó cartuchos unidos al fusil para no perder tiempo cargando el arma. Además, hizo creer que había tomado rehenes en el cuarto de baño para aumentar aún más la confusión y aprovechar el momento para escapar mezclado entre la multitud que huía aterrada de la discoteca. Restricciones para informar Como después de cada atentado de gran escala en el país eurasiático, el Consejo Superior de la Radio y la Televisión Turca (RTÜK), órgano que supervisa los medios de comunicación, emitió una orden para restringir la información publicada sobre el atentado. Además de imágenes sobre la matanza, también se han restringido testimonios, lo que hace que los medios tengan que recurrir a fuentes anónimas. Mientras, las detenciones continúan. La Policía detuvo ayer a dos sospechosos más en el aeropuerto Atatürk de Estambul. Un equipo de la unidad antiterrorista dio el alto a dos extranjeros que se dirigían hacia las salidas internacionales del aeropuerto. Los agentes han registrado a fondo los móviles y el equipaje de los dos individuos, que han sido trasladados a la sede central de la Policía para continuar con los interrogatorios, según ha informado la agencia estatal Anadolu citando fuentes de seguridad en condición de anonimato. Con estas últimas detenciones el número total de personas retenidas relacionadas con el atentado asciende a 16. El lunes las fuerzas de seguridad detuvieron a ocho personas, mientras que otras seis fueron puestas bajo custodia policial ayer, martes, por la mañana. Para tratar de evitar nuevas masacres, el Gobierno ya ha anunciado que el Parlamento votará esta semana para decidir si extiende o no el estado de emergencia otros tres meses. Tras el fallido golpe de Estado del pasado julio, Turquía vive bajo esta situación extraordinaria, que no ha evitado repetidas masacres en diferentes puntos del país. Sin embargo, el Ejecutivo defiende su actuación. Suleyman Soylu, el ministro del Interior, aseveró ayer en intervención parlamentaria que las fuerzas de seguridad turcas han evitado 339 grandes atentados en el país durante todo 2016. «313 de estos fueron planeados por el PKK [Partido de los Trabajadores del Kurdistán], 22 por Daesh y cuatro por grupos de extrema izquierda», señaló Soylu. Y matizó: «247 explosivos improvisados, 61 coches bomba y 23 sospechosos suicidas fueron interceptados junto a 42 miembros de grupos terroristas que estaban preparando ataques».