Infortelecom

Noticias de asia

09-06-2020 | Fuente: abc.es
La revuelta de Hong Kong cumple un año amenazada por la ley de seguridad china
Aquel día no se sabía pero, hace justo un año, estalló en Hong Kong la revuelta más peligrosa para el autoritario régimen chino desde de las protestas de Tiananmen en 1989. Aquel domingo 9 de junio, se calcula que un millón de personas inundaron las calles de Hong Kong para manifestarse contra la ley de extradición a China, que consideraban una pérdida de su libertad y autonomía judicial frente a Pekín. Como otros grandes acontecimientos de la Historia, ha hecho falta todo un año para ver con perspectiva la trascendencia de aquella gigantesca marcha. Su asistencia doblaba a la que, hasta entonces, había sido la manifestación más multitudinaria vivida en esta antigua colonia británica: la del 1 de julio de 2003 contra el primer intento chino de imponer una ley de seguridad nacional. Pero, al siguiente domingo, 16 de junio, volvió a quedarse pequeña cuando tomaron las calles dos millones de hongkoneses. Lo que ocurrió durante esa semana, y sobre todo lo que no sucedió, cambió para siempre el destino de esta ciudad y, probablemente, del régimen chino. Pero todavía nos hace falta más tiempo para verlo con su justa perspectiva y comprobar sus consecuencias. Tras aquella manifestación, que mostraba el enorme rechazo social a la ley de extradición a China, grupos de jóvenes acamparon alrededor del Parlamento local (Legco) para sitiarlo e impedir su debate el miércoles, 12 de junio. A pesar de esta fuerte oposición, el Gobierno siguió adelante con sus planes de celebrar la sesión parlamentaria ese día. Finalmente, no pudo hacerlo por la batalla campal que se desató alrededor del edificio entre miles de manifestantes, la mayoría jóvenes pertrechados con máscaras y gafas de protección, y los antidisturbios, que les dispararon gases lacrimógenos y se emplearon con contundencia durante toda la tarde para dispersarlos. Desde la «Revuelta de los Paraguas» en el otoño de 2014 no se veían tales enfrentamientos en Hong Kong, que siempre había sido una de las ciudades más cívicas y pacíficas del planeta. Junto al malestar general por la ley de extradición, la indignación por la actuación policial levantó a buena parte de la sociedad. Aunque muchos denunciaron la brutalidad de las cargas de los antidisturbios, distaron mucho de lo que solemos ver en Europa o, estos últimas días, en Estados Unidos. Pero los civilizados hongkoneses se rebelaron contra aquella violencia que, solo dos meses después, iba a ser habitual en la ciudad. Cadena de errores Con otra manifestación convocada para el domingo, la jefa ejecutiva del Gobierno local, Carrie Lam, compareció de urgencia la tarde anterior para hacer un anuncio importante. Tras tragarnos los gases lacrimógenos del miércoles y ver el mayoritario rechazo a la ley que había en Hong Kong, todos los periodistas que acudimos a aquella rueda de prensa pensábamos que iba a retirarla. Como en 2003, fin del proyecto de ley y se acabó el problema. Pero, en lugar de retirarla, lo que hizo Lam fue suspenderla, en el primero de una cadena de errores que se han ido agrandando como una bola de nieve hasta la deteriorada situación actual, con el diálogo roto entre el Gobierno y la oposición y la sociedad polarizada a extremos cada vez más radicales. Aunque Lam insistió en que la suspensión de la ley equivalía a su retirada, pues ya no se podría tramitar, su testarudez encendió aún más los ánimos. Al día siguiente se manifestaron dos millones de personas no solo contra la ley de extradición, sino pidiendo una investigación de la fuerza policial, la dimisión de la jefa ejecutiva y, lo más importante, el sufragio universal. Apagada desde el fracaso de la «Revuelta de los Paraguas» en 2014, dicha demanda volvía con fuerza y convertía en una lucha política lo que hasta entonces había sido una protesta contra una ley. La cerrazón del régimen chino fue respondida con una efervescente agitación social en forma de concentraciones, marchas y cercos al Parlamento, a sedes gubernamentales e incluso a la comisaría central de Policía. Jugando su baza como capital financiera de Asia, los manifestantes hasta pidieron ayuda a las democracias del G-20, que a finales de junio se reunía en la ciudad japonesa de Osaka. Aunque su llamamiento planeó sobre el encuentro, la guerra comercial entre Estados Unidos y China monopolizó la cumbre y Trump prefirió acordar una tregua con Xi Jinping en lugar de sacarle los colores por Hong Kong. Un grupo de antidisturbios intenta contener las protestas del 9 de junio de 2019 - AFP Por el sufragio universal Con los manifestantes quejándose de que nadie les hacía caso porque eran «demasiado pacíficos», era solo cuestión de tiempo que la violencia estallara. Y así lo hizo el 1 de julio, durante el aniversario de la devolución a China por parte del Reino Unido, cuando miles de jóvenes asaltaron el Parlamento como si fuera la Toma de La Bastilla. Con la duda de saber si la Policía lo permitió para socavar la imagen pacífica que cultivaba el movimiento democrático, ni siquiera los destrozos que causaron les valieron la repulsa de la sociedad. En lugar de rechazar el vandalismo, muchos hongkoneses entendieron y hasta disculparon a los manifestantes. Desde entonces, la violencia se propagó con enfrentamientos cada fin de semana con los antidisturbios y hasta entre partidarios y contrarios al régimen chino, como se vio en el brutal ataque de las triadas a los manifestantes de Yuen Long el 21 de julio. Cuando la jefa ejecutiva retiró finalmente la ley de extradición en septiembre, ya era tarde. Como le recordaron las continuadas protestas, la lucha era por el sufragio universal para elegir su cargo, hasta ahora designado por un comité afín a Pekín. Tras los graves disturbios en el Día Nacional de China, que aguaron al régimen su 70º aniversario, y las batallas campales en las universidades y la politécnica, la oposición demócrata arrasó en las elecciones municipales a los consejos de distrito en noviembre. Su victoria abrió una tregua que se rompió en Navidad y que solo pudo imponerse cuando la epidemia del coronavirus paró la ciudad. La ley de seguridad Pero el control de la enfermedad y los planes de Pekín de imponer una ley de seguridad nacional sin pasar por el Parlamento local han reactivado durante el último mes las protestas. Con dicha ley, el régimen del Partido Comunista penará la subversión, la secesión, el terrorismo y las injerencias extranjeras. Debido a su carácter autoritario, muchos temen que la use la use para aplastar la revuelta, silenciar a los activistas políticos como hace en el continente y recortar las libertades de Hong Kong, mayores que en el resto del país. Pero la batalla no ha terminado un año después de aquella masiva manifestación del 9 de junio. Además de recordar con concentraciones callejeras el aniversario de esta «Segunda Revuelta de los Paraguas», los sindicatos y grupos estudiantiles han convocado este domingo un referéndum popular sobre la celebración de una huelga general para presionar al Gobierno. Reviviendo los tiempos de la Guerra Fría, la Casa Blanca ha amenazado con retirarle a la ciudad su trato comercial como castigo al régimen chino, pero también dañará a la economía local. Con más de 8.300 detenidos y dos muertos en este año convulso y la economía hundida, primero por las protestas y luego por el coronavirus, Hong Kong se prepara para otro «verano caliente».
09-06-2020 | Fuente: abc.es
Johnson asegura que el Reino Unido «no es racista» y advierte que no tolerará las protestas violentas
El pasado fin de semana estuvo marcado en el Reino Unido por las protestas contra el racismo y como homenaje a George Floyd, el ciudadano afroamericano asesinado en Estados Unidos el pasado 25 de mayo. Miles de personas llenaron las calles de varias ciudades bajo el llamado del Black Lives Matter pese a las restricciones vigentes para evitar la propagación del coronavirus, y aunque todo transcurrió en general de forma pacífica, también se produjeron algunos disturbios y varias estatuas fueron vandalizadas, como la del ex primer ministro, Winston Churchill, en Londres, y la del comerciante de esclavos Edward Colston en Bristol. En un vídeo colgado en su cuenta de Twitter el lunes por la noche, el primer ministro Boris Johnson manifestó que «en este país y en todo el mundo, sus últimas palabras, ?no puedo respirar?, han despertado un enojo y un sentimiento de injusticia generalizado, incontrovertible e innegable, un sentimiento de que las personas de grupos étnicos negros y minoritarios enfrentan discriminación: en la educación, en el empleo, en la aplicación de la ley penal», señaló, y añadió que «los que lideramos y gobernamos simplemente no podemos ignorar esos sentimientos porque, en demasiados casos, me temo, están basados en la fría realidad». Sin embargo, llamó a la población a Jtrabajar pacíficamente, legalmente, para derrotar el racismo» y advirtió que «toda la fuerza de la ley» caerá sobre «los violentos». Cerca de 40 policías resultaron heridos en la capital británica y 135 personas fueron detenidas en todo el Reino Unido durante las protestas. Riesgo de nuevos contagios «No apoyaré a aquellos que ignoran las reglas sobre el distanciamiento social, por la obvia razón de que corremos el riesgo de una nueva infección en un momento crítico, justo cuando hemos hecho un gran progreso», aseveró, y añadió que «debo decir claramente que quienes atacan la propiedad pública o a la policía, o que hieren a los agentes de policía que intentan mantenernos a salvo? Esas personas enfrentarán toda la fuerza de la ley, no solo por el daño que causan, sino también por el daño que están causando a la causa que dicen representar». En declaraciones a ITV, el alcalde de Bristol, Marvin Rees, el primer alcalde negro elegido directamente en el Reino Unido, dijo que la estatua en el centro de Bristol fue una «afrenta personal» para él mientras crecía en la ciudad, pero explicó que «no puede tolerar el daño». «No lo tolero, pero hay que entenderlo, y hay una diferencia sutil pero significativa entre entender y tolerar, y eso es algo que el gobierno nacional haría bien en tener en cuenta», manifestó. Un portavoz de Downing street explicó el lunes que Johnson no cree que Gran Bretaña sea un país racista. «El primer ministro no duda de que sigue habiendo discriminación y racismo, pero no está de acuerdo en que este sea un país racista», detalló, y agregó que «hemos logrado un progreso muy significativo en este tema, pero aún queda mucho por hacer y no seremos complacientes en nuestros esfuerzos para erradicar el racismo y la discriminación».
09-06-2020 | Fuente: abc.es
La nueva Francia multicultural tiene rostros racistas muy diversos
La pandemia del coronavirus ha agravado todos los muy diversos racismos franceses, a los que el movimiento internacional Black Lives Matter (BLM) ha dado una visibilidad dramática inesperada, relanzando movimientos locales muy duros cuya «vocación» anti policial no siempre oculta sus flecos agresivamente racistas. La organización Liga de Defensa Negra Africana (LDNA), auto proclamada «anti racista», ha organizado varias manifestaciones de protesta contra las violencias policiales de carácter racista (contra negros de nacionalidad francesa), pero también ha «invitado» a sus militantes y simpatizantes a multiplicar sus «acciones» contra los franceses de familia asiática, propietarios o trabajadores en comercios «étnicos» (asiáticos). Desde mediados de abril, durante lo más alto de la crisis sanitaria nacional, la LDNA ha multiplicado sus acciones enarbolando esta proclama racista contra los franceses de origen chino o los chinos instalados en Francia: «#ChinaGoHome». Por el coronavirus Los estallidos de racismo anti chino y anti asiático comenzaron en Francia entre febrero y marzo pasado, cuando un influyente diario de provincias, La Courrier Picard, editado en Amiens, la ciudad natal de Emmanuel Macron, publicó en su portada este titular: «Alerta amarilla». Ese titular se transformó en «grito de guerra» contra las comunidades asiáticas, en París y varias capitales de provincias. Tras el comienzo del desconfinamiento, en curso, las manifestaciones estrictamente francesas, contra las violencias policiales, han sido muy mayoritariamente «multiculturales» (negros y blancos) y han tenido flecos de racismo velado, con llamamientos apenas velados a la violencia callejera: «¡No habrá paz mientras haya injusticia!». La aparición del movimiento «Chalecos negros» subraya la dimensión étnica de una organización consagrada a la defensa de los inmigrantes en situación irregular. Organización «solo» para inmigrantes negros: inmigrantes musulmanes (sirios, magrebíes), laicos o católicos (Europa del Este) no tienen cabida en sus acciones. La aparición de un racismo negro, en Francia (anti chinos, anti musulmanes, anti blancos), coincide con un incremento espectacular de las tensiones racistas de todo tipo. Según las cifras oficiales del ministerio del Interior, durante el 2019 se produjo un incremento del 132 % de las acciones racistas, de este tipo: manifestaciones de odio racista, acciones racistas, antisemitas, anti cristianas y anti musulmanas. Incremento que incluye desde la proliferación de insultos callejeros a la profanación de cementerios (cristianos, judíos y musulmanes). Los datos En esa estela, la aparición de un racismo anti chino, anti asiático, «consecuencia» de la propagación del Covid-19, es una novedad significativa, emergente, en una Francia cuyos racismos tienen profundas raíces históricas. Según el último informe del Comité Nacional Consultivo de los Derechos del Hombre (CNCDH), el 35 % de los franceses se dicen ellos mismos racistas, un 29 % se consideran «un poco» racistas y otro 9 % «más bien racistas». El 87 % de los franceses estiman que los gitanos son «un grupo étnico» aparte. Musulmanes, magrebíes, asiáticos, judíos y negros (de nacionalidad francesa, todos) son «gente aparte» para una mayoría o una minoría significativa de franceses, del 23 al 56 %.
09-06-2020 | Fuente: as.com
"Alonso y Hamilton comparten instinto asesino: Fernando más implacable y Lewis más cortés"
Kovalainen los compara y explica por qué no funcionó su unión en McLaren: "La lucha por la victoria y la necesidad de batir al otro era demasiado grande".
09-06-2020 | Fuente: elmundo.es
Orlando Figes: "Europa corre el riesgo de convertirse en una extensión turística de Asia, un lugar donde venir a ver edificios viejos"
El historiador británico reconstruye el nacimiento de la cultura europea a finales del siglo XIX 
08-06-2020 | Fuente: as.com
China asegura que advirtió a USA sobre coronavirus a inicios de enero
El ministro de sanidad chino aseguró que el país asiático no perdió tiempo en informar a Estados Unidos sobre la inminente pandemia surgida en la ciudad de Wuhan.
07-06-2020 | Fuente: elmundo.es
Un informe "lexicométrico" y "holístico" de Quim Torra a la sentencia del 'procés' detecta "intencionalidad política"
La Generalitat lee 300 sentencia del magistrado Manuel Marchena para concluir que usó demasiado "violencia", "multitud" o "urdir" 
07-06-2020 | Fuente: as.com
Michael Jordan alza la voz: "Nos han vapuleado demasiado..."
"En ciertos círculos el racismo es algo tolerado y no puede ser. Si dono 100 millones es para marcar diferencias. No se trata solo de firmar cheques".
07-06-2020 | Fuente: as.com
Miranda, otro candidato para 'la Masía verdiblanca'
El lateral zurdo reaparece en la órbita del Betis y apunta a engrosar la nutrida colonia con pasado culé que ahora mismo habita en el Villamarín
07-06-2020 | Fuente: elmundo.es
Un  informe "lexicométrico" y "holístico" de Quim Torra a la sentencia del 'procés' detecta "intencionalidad política"
La Generalitat lee 300 sentencia del magistrado Manuel Marchena para concluir que usó demasiado "violencia", "multitud" o "urdir"