Infortelecom

Noticias de asia

10-08-2020 | Fuente: que.es
Muchos han sido los actores de Hollywood que han perdido la vida cuando se encontraban en lo más alto de su carrera. En la mayoría de los casos, murieron como consecuencia de las drogas o fueron asesinados. A continuación, una lista de actores que murieron siendo niños… o demasiado jóvenes. Heather O ‘Rourke (1975-1988) La […] La entrada 10 actores que murieron siendo niños o muy jóvenes se publicó primero en Qué!.
09-08-2020 | Fuente: abc.es
Sombras de pucherazo tras la aplastante victoria de Lukashenko en las elecciones de Bielorrusia
El presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, a punto de cumplir 66 años y en el poder desde 1994, parece haber logrado la victoria en las elecciones presidenciales este domingo con un 79,7 por ciento de los votos, según un sondeo gubernamental a pie de urna difundido por los principales canales de televisión del país. Su rival, Svetlana Tijanóvskaya, de 37 años, se habría quedado en el 6,8 por ciento de los sufragios. La primera reacción entre los presentes en su cuartel general es que ha habido un nuevo pucherazo. Tras permitir la irrupción de Tijanóvskaya, la contrincante más poderosa que jamás haya tenido Lukashenko en unas elecciones, en la recta final de la campaña la apretó las tuercas. El dictador bielorruso, que consigue su sexto mandato de cinco años, ha vuelto a mostrar su verdadero rostro y arremetió contra ella tratando de limitar sus exitosas y multitudinarias apariciones públicas, arrestando a sus colaboradores y hostigando a los participantes en los mítines. Nada más cerrar los colegios electorales este domingo y sin que la oposición pudiera haber tenido tiempo de reunir a demasiada gente, comenzaron las detenciones mientras la Policía cortaba calles y acordonaba las plazas. Las medidas de seguridad adoptadas durante toda la jornada nunca se habían visto antes en la república durante unos comicios. Además de un despliegue adicional de tropas en la frontera con Rusia, se instalaron puestos de control del Ejército a la entrada de Minsk. También se vieron carros blindados y camiones militares desplazándose por la ciudad y más policías de lo habitual protegiendo edificios oficiales, reportaron distintas publicaciones digitales, entre ellas Znak.com. Además, Minsk y otras ciudades del país amanecieron con problemas de acceso a internet, según aseguró la radio Eco de Moscú. Las encuestas de popularidad quedaron prohibidas en junio, lo que impidió saber con qué posibilidades contaban cada uno de los cinco candidatos en liza: Lukashenko, Tijanóvskaya, la exdiputada Anna Kanopátskaya, el líder del Partido Sociademócrata Gromada, Serguéi Chereshnia, y el copresidente de la plataforma «Govori pravdu» (Di la verdad), Andréi Dmitriev. Por si no fuera suficiente, la Fiscalía General de Bielorrusia ordenó bloquear la página web de la plataforma «Golos» (Voz), que intentó organizar un recuento alternativo de los votos para evitar irregularidades. Invitaba a los electores a tomar fotografías de la papeleta antes de ser introducida en la urna, registrarse después en la web y enviarla para realizar el escrutinio. La votación anticipada comenzó el pasado martes, lo que, a juicio de los candidatos opositores, hacía ya temer una manipulación considerable de los resultados. La Comisión Electoral Central informó que cerca del 42% de los bielorrusos depositaron su voto antes del domingo, lo que da idea de la envergadura que puede haber llegado a alcanzar el fraude electoral. Además, esta vez no ha habido observadores independientes. Todos los analistas dan por sentado que las calles del país se llenarán pronto de manifestantes. La pregunta es cuántos y con qué resistencia a la presumible represión que se desencadenará. Tijanóvskaya hizo el sábado un llamamiento a la población para evitar la violencia en las calles. «Bielorrusos, civiles y vestidos de uniforme, les pido que no recurran a la violencia. Somos gente pacífica. Nuestra fuerza radica en la unidad y el amor a nuestro país y a nuestras familias. Somos mayoría y no necesitamos sangre en las calles de la ciudad», declaró la principal candidata de la oposición. Una de las dos mujeres que la arropaban, Verónica, la esposa del candidato excluido y escapado a Moscú, Valeri Tsepkalo, huyó este domingo también a Rusia por miedo a represalias. La otra, María Kolésnikova, representante del banquero y candidato también apartado de la lucha por la presidencia, Víctor Babariko, permanecía a su lado. No hay que perder tampoco de vista el factor Rusia, en donde en el Kremlin están muy descontentos con el actual jefe del Estado bielorruso, por negarse a la unión ruso-bielorrusa y al que exigen la puesta en libertad de los 33 supuestos mercenarios del grupo privado ruso Wagner. Se les acusa de haber estado preparando en Bielorrusia acciones para desestabilizar el país. Esta circunstancia ha sido utilizada por Lukashenko como revulsivo electoral, aunque podría terminar generándole problemas. «No nos vamos a relajar, todas nuestras estructuras de seguridad y los servicios secretos se encuentran en régimen especial -de alerta-. No hay fundamento para afirmar que mañana tendremos el país sumido en el caos o la guerra civil. Anuncio y garantizo que no será así», declaró Lukashenko en el momento de depositar su voto. Dijo también que 170 personas trataron de entrar en Bielorrusia con visados falsos y no se les permitió el paso. «No vamos permitir que las cosas se descontrolen (..) en la frontera hay una vigilancia muy estricta. Se ha redoblado el dispositivo de seguridad en el sector ruso-bielorruso», añadió. El primer mandatario bielorruso subrayó que en su conversación telefónica del viernes con Vladímir Putin, acordaron «esclarecer la verdad» sobre la presencia de paramilitares rusos en Minsk en la víspera de los comicios. Dijo después haber recibido una carta de Putin en tono conciliador. El embajador de Rusia en Bielorrusia, Dmitri Mezéntsev, aseguró que el asunto de la detención de los presuntos mercenarios fue una «provocación de un tercer país», en alusión a Ucrania, «con el objetivo de dañar las relaciones entre Rusia y Bielorrusia». Esta versión de los hechos es ahora la oficial en Moscú y la que difunden sin cesar los medios de comunicación estatales culpando a Kiev directamente de lo sucedido. «Puede ser que todo esto haya sido provocado por una tercera parte. Me da igual. Eso es secundario. Lo importante es que hemos montado un incendio en el centro de Minsk», afirmó Lukashenko refiriéndose al hecho en sí de la presencia en la capital bielorrusa de hombres de armas rusos.
09-08-2020 | Fuente: as.com
El regreso de Vallejo al Granada se complica
El Granada quiere seguir contando con Vallejo para el próximo curso. Tras llegar en el mercado invernal, ha convencido a Martínez, pero el precio en el que lo tasa el Madrid es demasiado.
09-08-2020 | Fuente: as.com
Ola de peste bubónica en China
En los últimos días se han registrado en el país asiático dos fallecidos a causa de esta enfermedad, lo que ha hecho aumentar el nivel de alerta.
09-08-2020 | Fuente: as.com
China se encuentra con otra epidemia: ola de peste bubónica
En los últimos días se han registrado en el país asiático dos fallecidos a causa de esta enfermedad, lo que ha hecho aumentar el nivel de alerta.
09-08-2020 | Fuente: as.com
Wawrinka renuncia al US Open: "Hay demasiadas preguntas"
Stan Wawrinka anunció que no iría al US Open. El campeón del Grand Slam en 2016 aseguró que tiene dudas y prefiere centrarse en la temporada europea.
09-08-2020 | Fuente: abc.es
Nagasaki pide a Japón que firme el tratado de la ONU prohibiendo las armas nucleares
En una pequeña ceremonia con solo quinientas personas para evitar contagios por el coronavirus, una décima parte que en ocasiones anteriores, la ciudad japonesa de Nagasaki ha conmemorado este domingo los 75 años de la segunda bomba atómica, lanzada por Estados Unidos tres días después de la de Hiroshima para forzar la rendición del país en la Segunda Guerra Mundial. Además de recordar a los 70.000 muertos que dejó, el alcalde de Nagasaki, Tomihisa Taue, ha vuelto a pedir el fin de las más de 13.000 armas nucleares que quedan en el mundo, la mayoría en EE.UU. y Rusia. «Si, como con el nuevo coronavirus, que no temíamos hasta que empezó a propagarse a nuestro alrededor, la Humanidad no es consciente de la amenaza de las armas nucleares hasta que sean usadas de nuevo, nos encontraremos de nuevo en un apuro irrevocable», alertó Taue ante representantes de 70 países, según recoge la agencia Kyodo. Aprovechando la presencia del primer ministro nipón, Shinzo Abe, le instó a que su Gobierno ratifique el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares aprobado por 122 Estados miembros de la ONU en julio de 2017. Con tres nuevas firmas esta semana, faltan siete para llegar a los 50 países que son necesarios para que entre en vigor. Pero las potencias nucleares no lo han ratificado y Japón tampoco porque está bajo la protección del paraguas atómico de Estados Unidos, su principal aliado desde el final de la guerra. «Entre los Estados nucleares y los países bajo sus paraguas atómicos ha habido voces clamando que es demasiado pronto para tal tratado. Pero no es así. En realidad, la reducción de las armas está llegando muy tarde», advirtió el alcalde ante Abe. Pero este, repitiendo calcado su discurso de Hirohsima hace tres días, eludió la cuestión y se limitó a comprometerse con un «mundo libre de armas nucleares». Inicialmente, el objetivo de EE.UU. era Kokura, un polo industrial algo más al norte. Pero las nubes que cubrían la ciudad aquel 9 de agosto de 1945 Como la mayoría de Estados, Japón sí ha suscrito el Tratado para la No Proliferación Nuclear y mantiene sus tres principios de no producir, poseer ni permitir armas atómicas en su territorio. Pero el demostrado militarismo del Gobierno Abe y las crecientes tensiones políticas en el mundo, exacerbadas por la pandemia del coronavirus, están acabando con el liderazgo pacifista que había abanderado Japón tras sufrir las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Como hace hoy 75 años, esta importante ciudad portuaria del suroeste de Japón se ha parado a las once y dos de la mañana (cuatro y dos de la madrugada, hora peninsular española), el momento exacto en que cayó la bomba. Inicialmente, el objetivo de EE.UU. era Kokura, un polo industrial algo más al norte en la misma isla de Kyushu. Pero las nubes que cubrían la ciudad aquel 9 de agosto de 1945 obligaron al bombardero B-20 «Bockscar» a cambiar su rumbo tras dar varias vueltas en círculo esperando a que el cielo se despejara. Como Nagasaki era también un punto militar estratégico por albergar una fábrica de armas de Mitsubishi, su destino quedaba así sellado para la posteridad por una casualidad meteorológica. EFE A esa hora fatídica, las once y dos minutos de la mañana, un artefacto de 3,25 metros de largo, 1,5 de diámetro y 4,5 toneladas estallaba a una altura de 500 metros sobre el barrio de Matsuyama-machi, al norte de Nagasaki, y desataba un nuevo infierno en la Tierra. Hoy, un monolito negro señala el lugar donde cayó la bomba, apodada «Fat Man» («El Gordo») por su forma gruesa. Su explosión, equivalente a 21.000 toneladas de TNT, mató a 70.000 de los 240.000 habitantes de la ciudad y dejó más de 120.000 personas sin hogar, ya que destruyó un tercio de las casas de Nagasaki. Al igual que en Hiroshima, la nueva bomba liberaba una cantidad de energía tan descomunal que su onda expansiva arrasaba casi siete kilómetros cuadrados y, con unas temperaturas de miles de grados, abrasaba hasta volatilizar todo cuando encontraba a su paso. Para honrar a las víctimas de esta tragedia, el novelista Kazuo Ishiguro, de nacionalidad británica pero nacido en Nagasaki nueve años después de la bomba, envió un mensaje pidiendo «no olvidar lo frágil que sigue siendo nuestra civilización» y recordando «el supremo valor de la vida humana». Ausente también por el coronavirus, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, alertó con otro comunicado de que «los progresos históricos en desarme nuclear están en riesgo porque la red de instrumentos y acuerdos diseñados para reducir el peligro de las armas atómicas y lograr su eliminación se están derrumbando». El aniversario de las bombas atómicas es especialmente emotivo para los «hibakusha», como se conoce en japonés a los 136.000 supervivientes que todavía quedan, ya que en el último año fallecieron 9.200 según los registros oficiales. Con una edad media de 83 años, saben que no les queda mucho tiempo y no quieren morirse sin ver el final de las armas nucleares. Pero luchan contra un enemigo mucho más peligroso que la radiactividad: el olvido.
09-08-2020 | Fuente: abc.es
El infierno que Truman desató para «salvar miles de vidas»
Nicolás Maquiavelo, el filósofo y diplomático florentino, nunca llegó a pronunciar aquella cita de que «el fin justifica los medios». Pero sí lo hizo Harry S. Truman, trigésimo tercer presidente de los Estados Unidos, cuando dijo una frase casi idéntica tres días después del lanzamiento de la bomba atómica sobre Nagasaki: «La usamos para acortar la agonía de la guerra, para salvar las vidas de miles y miles de jóvenes». El debate sobre la licitud de salvar miles de vidas estadounidense y precipitar el final de la Segunda Guerra Mundial a costa de matar a cerca de 150.000 japoneses persigue desde entonces a EE.UU., el único país del mundo que ha usado armas nucleares contra la población civil. Tras la toma de Berlín en mayo de 1945, la última herida abierta de un conflicto que destapó los mayores horrores humanos estaba en la guerra entre Japón y EE.UU. La contienda en el Pacífico, marcada por el odio racial y el fanatismo japonés, alcanzó cotas terroríficas incluso para la II Guerra Mundial. Ninguno de los dos bandos acostumbraba a hacer prisioneros y el acopio de trofeos necrofílicos, calaveras y dientes sobre todo, se convirtió en una aterradora diversión. Cada pequeño avance americano por el Pacífico se saldó en ese último año con una cifra insostenible de bajas frente a un ejército, el japonés, que parecía dispuesto a inmolarse antes de rendirse. Conquistar las cenizas y detritos volcánicos de Iwo Jima costó a los Aliados la vida de 6.821 marines y 20.000 heridos. De los 21.000 defensores japoneses apenas sobrevivió un puñado. La isla de Okinawa, guarnecida por 71.000 soldados, fue desalojada metro a metro a un precio de 65.631 bajas norteamericanas. Un marine, testigo del horror, lo sintetizó así: «Te mandan a un sitio? y el tiroteo es infernal? Pero luego vuelven a enviarte allí y te matan. ¡Dios!, o estás allí hasta que mueres, o no eres capaz de aguantarlo». El enorme número de vidas por tomar islas aisladas plagó de dudas la operación «Olympic», que planeaba el 1 de noviembre una invasión masiva sobre Japón con el doble de recursos que en el Día-D. Para el historiador Williamson A. Murray, coautor de «Historia de la guerra» (Akal), «el número de bajas causado por esta operación hubiera sido demoledor y solo los avances científicos [la bomba nuclear] lo pudieron evitar». Pese a que el país se encontraba totalmente aislado, con su flota hundida, su fuerza aérea neutralizada y su economía asfixiada, el alto mando japonés seguía aparentemente poco interesado en concluir la lucha y prefería buscar el final más honorable para sus oficiales. Fue ante esta encrucijada cuando Harry S. Truman autorizó el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre territorio japonés. Solo unos días después de las explosiones, el emperador Hirohito intervino para poner fin al obstinamiento suicida de sus consejeros. Según afirmó Koichi Kido, asesor del emperador, «la bomba atómica nos ayudó a los partidarios de la paz en nuestro empeño de acabar la guerra». El 2 de septiembre representantes del Gobierno japonés firmaron la rendición en la cubierta del Missouri. La justificación oficial de EE.UU. para arrasar Hiroshima y Nagasaki se enfrenta, sin embargo, a datos contradictorios. Por un lado, y así lo reconoce Murray, la guerra ya estaba ganada a principios de ese verano al margen de lo que hiciera Japón, cuyo aislamiento e incapacidad para producir armas le resignaban a elegir hasta cuándo iba a alargar la resistencia. El presidente Truman, durante uno de sus discurso - ABC Para la invasión de Japón, EE.UU. podría contar en semanas con el apoyo de las tropas soviéticas, mientras que la potencia asiática tenía en ese momento al grueso de su ejército en la Manchuria ocupada y el transporte de estas tropas a Japón era una tarea casi imposible ahora que el ejército rojo se preparaba para morder a su presa. Harry Hopkins, emisario de la Casa Blanca con Stalin, comunicó a Washington que «los japoneses están condenados, y lo saben». El abanico de posibilidades era mayor de lo que el discurso de Truman quiso reflejar. «Las pruebas obtenidas por la actual investigación demuestran que se podrían haber seguido otras opciones sin recurrir a la invasión, y que la guerra podría haber acabado en noviembre», escribió el historiador Barton Bernstein, de Stanford, en «La reconsideración de las bombas atómicas», publicado en el 50º aniversario de la tragedia. El propio Dwight Eisenhower, entonces máximo comandante de las fuerzas en Europa y eventual sucesor de Truman, reconocería años después que «los japoneses estaban listos para rendirse y no hacía falta golpearlos con esa cosa horrible». La amenaza soviética Hoy incluso hay dudas sobre la influencia directa de las bombas en la decisión japonesa. Ni el alto mando ni el emperador se habían conmovido con bombardeos tan devastadores como el de Tokio (83.000 muertos). Un factor tanto o más influyente para inclinar al emperador a mover ficha fue que, dos días después de la bomba sobre Hiroshima, la URSS atacó a los japoneses en Manchukuo y Mengjiang. En menos de dos semanas, el ejército japonés en la zona, cerca de un millón de hombres, fue borrado del mapa. No hay duda de que la decisión de Truman y la respuesta de Hirohito estuvieron condicionadas por la inminente Guerra Fría. EE.UU. no había sacrificado a tantos hombres para que, en el tiempo de prolongación, Stalin se metiera por medio en el nuevo orden del Pacífico. Cada día que se alargara el conflicto eran kilómetros que los soviéticos conquistaban con voracidad. Truman e Hirohito compartían el miedo a que un régimen comunista aterrizara en Japón.
09-08-2020 | Fuente: abc.es
Rusia actúa contra Biden y China contra Trump, según la CIA
La Inteligencia de EE.UU. ha detectado esfuerzos de Rusia para interferir en las elecciones presidenciales de este noviembre con intentos de deteriorar la candidatura del demócrata Joe Biden, y ha determinado asimismo que China prefiere que Donald Trump no consiga la reelección. Así lo ha señalado en un comunicado William Evanina, director del Centro Nacional de Contrainteligencia y Seguridad, que había recibido críticas por parte de altos cargos del partido demócrata por no compartir con la opinión pública detalles relevantes sobre los intentos de potencias extranjeras de interferir en las elecciones. En el caso de Rusia, se repite la historia de 2016, cuando la Inteligencia determinó que Moscú buscó influir en el resultado de las elecciones a favor de Trump, el entonces candidato republicano. «Determinamos que Rusia está utilizando diversas medidas para en primer lugar denigrar al exvicepresidente Biden y lo que ve como el ?establishment? anti-Rusia», aseguró Evanina en su comunicado. El alto cargo detalló los contactos entre un legislador ucraniano cercano al Gobierno de Vladimir Putin y el abogado personal de Trump, Rudy Giuliani. «El legislador ucraniano prorruso Andriy Derkach está difundiendo denuncias de corrupción -también con llamadas telefónicas filtradas- para perjudicar» a Biden. Giuliani se ha esforzado en buscar información comprometedora sobre Biden en Ucrania, y además de un encuentro con Derkach en diciembre, lo tuvo como invitado en su podcast en febrero. Además, Evanina determina que hay «actores vinculados al Kremlin que buscan impulsar la candidatura de Trump en redes sociales y en la televisión rusa». Sobre China, asegura que el gigante asiático desea que Trump no consiga su reelección, aunque los esfuerzos son más retóricos. Sin embargo, en plena escalada de tensiones entre la Administración Trump y Pekín, Evanina situó a China en primer lugar en su repaso de los intentos por influir en las elecciones, algo que fue criticado por los demócratas. La campaña de Biden aseguró tras el análisis que Trump «ha invitado de forma pública y repetida, ha reforzado e incluso ha buscado forzar la interferencia extranjera» en las elecciones, mientras que la de Trump dijo que «si alguien debe responder sobre cuestiones de interferencia extranjera en 2020, es la campaña de Joe Biden». «Puede ser», respondió Trump en rueda de prensa cuando le preguntaron si creía en el análisis de la Inteligencia de su Administración.
08-08-2020 | Fuente: as.com
"No sé si estamos rodando en pista de velocidad o de cross"
Así explica Fabio Quartararo la caída sufrida al final de la Q2: "Supongo que habrá sido un bache en el que he empujado demasiado al límite".
1
...