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Noticias de asaltos

11-03-2020 | Fuente: abc.es
La violencia se abre paso en el día a día de la política alemana
Anoche quemaron el cooche del presidente en funciones del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) en Berlín, Nicolaus Fest. Le prendieron fuego al Skoda a las dos de la mañana en el céntrico barrio de Charlottenburg, en plena calle, y salieron corriendo. La policía investiga el asunto como un delito de motivación política. Podría considerarse un hecho aislado si no fuera porque la semana pasada ardió también el coche del copresidente de AfD, Tino Chrupalla, en un incidente similar, por el que el político además tuvo que ser trasladado al hospital al resultar levemente intoxicado mientras trataba de sofocar el incendio. Al igual que el automóvil de Fuest, el Volkswagen Caddy de Chrupalla, aparcado en el exterior de su domicilio, resultó completamente calcinado. El grupo parlamentario de AfD condena los incendios y responsabiliza al resto de los partidos. «Los autores están sentados en las trastiendas donde los partidos tradicionales diseñan sus estrategias e idean cada día nuevas campañas de odio contra la AfD», se ha quejado el presidente del grupo parlamentario, Georg Pazderski. «Los partidos tradicionales, con sus campañas de difamación, han creado un clima en el que los extremistas se sienten legitimados para actual con violencia contra los políticos de AfD», interpreta por su parte Beatrix vonb Storch. Pero el hecho es que la violencia, que aumenta significativamente su presencia en el día a día de la política alemana, no se dirige exclusivamente contra este partido. En una de cada cinco ciudades de Alemania, hay empleados de la administración que han sido víctimas de violencia física. D os de cada tres alcaldes en el país admiten haber recibido amenazas violentas o haber sido víctimas de actos violentos, según una encuesta realizada por Forsa para la revista «Kommunal» (Municipal) que registra una tendencia alarmante: el número de ataques violentos ha aumentado más del doble en solo un año. En 2018, el 9% de todos los municipios informaron sobre funcionarios atacados. En 2019 el porcentaje alcanza el 20%. Los alcaldes, principales víctimas Los alcaldes resultan particularmente afectados. El 9% de los 2.494 entrevistados ha sufrido ataques físicos (escupidos o golpeados). En ciudades con más de 100.000 habitantes, el 32% reporta este tipo de ataques. Siete de cada diez del total ha enfrentado insultos personales y amenazas verbales, según el editor en jefe de la revista Christian Erhardt, que apunta como «incontables» los correos o mensajes de odio, abusos verbales en las redes sociales y cartas con amenazas. El 59% reconoce haber recibido insultos o asaltos en eventos públicos, el 57% en la oficina. «Esta hostilidad afecta no solamente a los políticos, sino también a sus familias y la consecuencia es que cada vez más alcaldes no quieren continuar en su cargo», explica Erhardt. El 29% de los alcaldes entrevistados reconocieron que ya no quieren volver a presentarse en las próximas elecciones. El 5% citó amenazas específicas como la razón de esta decisión. Otro 9% se refirió a «la forma básica de tratar el uno con el otro y la cultura brutal de discusión en la vida cotidiana». Existe el riesgo de un «colapso generalizado en el voluntariado político», advierte Erhardt. Andreas Zick, jefe del Instituto de Investigación Interdisciplinaria de Conflictos y Violencia de la Universidad de Bielefeld, ha dicho sobre este informe: «Vemos un elemento dramático: la violencia está saliendo de Internet. En los años pasados comprobábamos alarmados cómo en las redes se hacía más violenta la comunicación sobre política, pero las palabras han pasado ya a los hechos». Lo extraña, por ese motivo, ver en las noticias que alcaldes como el de la ciudad de Kamp-Lintfort, en la zona del Ruhr, el socialdemócrata Christoph Landscheidt, ha solicidtado autorización expresa para llevar un arma de fuego encima, porque se siente amenazado por extremistas de derecha que le acosan a él y a su familia. La presidenta de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, también ha exigido una protección adecuada para los políticos locales, en vista de los crecientes ataques, aunque ha dejado claro que está en contra de que los alcaldes vayan armados por la calle. «Alemania tiene un gran problema con el odio y la violencia», ha reconocido el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, «hay un clima de desinhibición, degradación y agitación que ha llegado a los ayuntamientos y los parlamentos, así como a los patios escolares y foros de internet». Durante un evento en Zwickau, Sajonia, ciudad en la que varios políticos locales han hecho públicas las amenazas recibidas, el presidente de Alemania se refirió al asesinato del presidente del gobierno de Kassel, Walter Lübcke, a principios de junio de 2019, el ataque a la sinagoga en Halle en octubre y el ataque racista en Hanau en febrero, y llamó a la sociedad a tomar medidas decisivas contra cualquier «forma de brutalización». «Nadie debería decir "eso no me concierne". Y nadie debería guardar silencio. Hay una mayoría silenciosa en el país que quiere vivir en paz y condenar la violencia, pero que ha estado en silencio durante demasiado tiempo», dijo, «es exactamente esta mayoría la que debe escucharse ahora».
09-03-2020 | Fuente: abc.es
Por qué el socialismo ha fracasado (hasta ahora) en Estados Unidos
Estados Unidos asiste en las últimas semanas al hecho insólito de que un político que se define como «socialista», Bernie Sanders , se sitúe como un serio aspirante a disputar a Donald Trump la Casa Blanca. Al contrario que en Europa, donde forma parte del paisaje político, ese término despierta tradicionalmente recelos en gran parte de la población. Sin embargo, no es ajeno a la historia estadounidense y llegó a haber un movimiento obrero mucho más importante de lo que hoy día se podría pensar. E incluso emergió un partido socialista de relativo éxito. Pese al bipartidismo imperante, EE.UU. no siempre ha estado dividido entre demócratas y republicanos, sino que la realidad es mucho más rica. En las primeras décadas de la joven nación surgida de la guerra de la independencia contra los británicos (1775-1783), el pulso por el poder era entre el llamado Partido Federalista de Alexander Hamilton, que abogaba de unas instituciones centrales fuertes, y el Partido Demócrata-Republicano de Thomas Jefferson, defensor de los derechos de los estados. De este último acabaría surgiendo el actual Partido Demócrata en 1826, que durante mucho tiempo encarnó el ideario conservador y tuvo su feudo en los estados sureños. Enfrente se situaba el Partido Whig, del que a su vez saldría en 1854 el Partido Republicano, abanderado de la abolición de la esclavitud y con el presidente Abraham Lincoln como figura emblemática. «Los partidos de masas fueron muy tempranos ?explica a ABC la catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia Aurora Bosch? y como tales ampliaron su composición conforme se extendía el voto y tenían una organización y una acción política dirigida a captar el voto de las nuevas mayorías. Eran y son grandes coaliciones, que incorporan en sí mismo distintas fracciones». «Estos partidos de masas tempranos eran los que gestionaban un estado federal muy débil y daban un sentido nacional», explica Aurora Bosch «En el caso del Partido Demócrata, ya en 1826 fue capaz de incorporar las demandas de los primeros partidos de los trabajadores de las principales ciudades del este» y «a la vez representaba los intereses de los inmigrantes irlandeses de Nueva York, de los plantadores en el sur, de los agricultores familiares del oeste?», destaca Bosch, autora de «Historia de Estados Unidos 1776-1945)» (Crítica, 2005). Además, explica, «estos partidos de masas tempranos eran los que gestionaban un estado federal muy débil y daban un sentido nacional», por los que «se les llamaba partidos constituyentes». Tras la guerra civil (1861-1865), la industrialización, el desarrollo económico y la explosión demográfica se extendieron por todo el país a lomos del capitalismo y el libre mercado. Era la «edad dorada» de las grandes corporaciones y multimillonarios magnates como John D. Rockefeller, Andrew Carnegie o J. P. Morgan. Pero también la época de la avalancha migratoria y los conflictos sociales. Ya en la década de 1860 se desató en las minas de carbón de Pensilvania una ola de palizas, asaltos y asesinatos de los que se acusó a los llamados Molly Maguires, sociedad secreta de inmigrantes de origen irlandés que se sentían discriminados frente a los nativos. En unos juicios de dudosa limpieza, los culpables fueron condenados y diez de ellos ejecutados en 1877, lo que marcó el fin de esa organización. Pero ese mismo año una gran huelga ferroviaria convocada por los recortes de salarios fue secundada por 100.000 trabajadores y paralizó buena parte del tráfico de mercancías del país. Visto por muchos como el principio de una insurrección comunista, el paro fue duramente reprimido por tropas federales, milicias estatales y ejércitos privados de las empresas, y se saldó con un centenar de muertos. En 1876, justo un siglo después de la Declaración de Independencia, se había formado el Partido de los Trabajadores de Estados Unidos (WPUS, por sus siglas en inglés), el primero de corte marxista en el mundo tras el SPD alemán, según apunta Aurora Bosch en su obra sobre la historia estadounidense. Al calor de la huelga ferroviaria, creció su activismo y se rebautizó como Partido de Trabajadores Socialistas (SLP). El auge de los Caballeros del Trabajo Pero la organización que más aprovechó este auge del movimiento obrero fue la noble y sagrada Orden de los Caballeros del Trabajo, o Knights of Labor, que en la década de 1880 llegó a superar los 700.000 miembros, en torno a la décima parte de la fuerza laboral de EE.UU. Tenía «una ideología de republicanismo de clase obrera, adaptado a las condiciones de 1880 e impregnado de socialismo», sostiene la profesora Bosch. «Aunque seguían creyendo que el trabajo asalariado era una amenaza para la república porque se creaba una serie de ciudadanos dependientes ?señala en el libro?, no trataban de volver a la época de los pequeños productores independientes, sino de extender la democracia al lugar de trabajo, como la única forma de mantener la república como régimen de gobierno, a través de la garantía de los derechos de los trabajadores y de su participación en los beneficios». Sin embargo, el fracaso en marzo de 1886 de la tercera huelga de los Knights contra el magnate ferroviario Jay Gould, que «el mago de Wall Street» reventó gracias a los detectives de la siniestra Agencia Pinkerton, marcó el comienzo del declive de la Orden. A ello se añadieron los sucesos del 1 de mayo de ese año en Haymarket Square, en Chicago. Aquel día los anarquistas protestaban contra la muerte de cuatro huelguistas por la Policía y en medio de un mitin se lanzó una bomba contra los agentes, siete de los cuales murieron, entre otras víctimas. El miedo a la revuelta comunista se disparó y el respaldo a los Caballeros del Trabajo cayó en picado. En memoria de los trágicos episodios de Haymarket se instituyó el 1 de mayo como Día Internacional de los Trabajadores, que aún hoy sigue celebrándose en buena parte del mundo, aunque, curiosamente, no en Estados Unidos. Aquel mismo 1886 se fundó la Federación Americana del Trabajo (AFL), que encarnaba un nuevo sindicalismo de trabajadores cualificados más pragmático, conservador y alejado de la ideología y la acción política. El socialismo y el radicalismo revolucionario pasaban a percibirse como propios de extranjeros, ajeno al espíritu estadounidense. Con todo, en la década de 1890 no desapareció la tensión social. En esos años EE.UU. sufrió la peor crisis económica de su historia hasta entonces y en 1894 se organizó una huelga nacional del ferrocarril de la que emergió la figura de Eugene Debs, llamado a liderar lo que sería el Partido Socialista Americano, fundado en 1901. Este partido, que buscaba entroncar con la tradición política emanada de la revolución de 1775, logró superar los 900.000 votos en 1912, el 6% del total, en las elecciones persdienciales. Pero ese fue su techo, porque la mayoría de los ciudadanos seguían acudiendo a los partidos tradicionales en busca de la respuesta a sus demandas. Además, llegaron la I Guerra Mundial y la Revolución bolchevique de 1917, lo que trastocó el panorama y desató el miedo a la «amenaza roja», lo que acabó por condenar al Partido Socialista Americano. En 1919 se formó el Partido Comunista, aunque solo a partir de la depresión de los años 30 conoció cierto relieve. En todo caso, el conservadurismo de la AFL y, más aún, las guerras mundiales reforzaron el sentimiento patriótico y capitalista, de modo que ni socialistas ni comunistas lograron cuajar como en Europa. En el fracaso de los socialistas influye, según Aurora Bosch, «por un lado la hegemonía ideológica del liberalismo con la que es difícil luchar» en el país, y por otro la tendencia, «desde la aparición del movimiento obrero más másivo», de «identificar socialismo como extranjerismo y por tanto considerarlo antiamericano». En su opinión, «esto es clave, aunque hubiera un socialismo como el de Debs que entroncaba la tradición política radical americana -es decir profundamente democrático mucho más que los europeos- con la lucha de clases». En relación a esto, Bosch destaca también «la fortaleza de la respuesta empresarial, judicial y estatal y federal contra el primer conato de organización del movimiento obrero ya en el siglo XIX». La exclusión de la minoría negra A todo ello añade que «el sector más oprimido y pobre de la población, la minoría negra, quedaba generalmente excluido de esta lucha, por su propia opresión en el sur, por el racismo de los sindicatos en el norte, hasta los años treinta, en que si se incorporaron al sindicalismo del CIO y el para el Partido Comunista fue un objetivo principal de acción». «Pero entonces ya se integraron en la Coalición Roosevelt del Partido Demócrata», anota. En la actualidad, reflexiona la especialista, «la asociación de socialismo y radicalismo en general con antiamericanismo puede aún ser utilizada como sabe subliminal o burdamente por la campaña del Partido Republicano y seguro que seguirá siendo eficiente, en parte también por cómo los estadounidenses se ven a sí mismos», señala en referencia a «la importancia de la no intromisión del estado federal y la convicción de que nadie defenderá sus intereses mejor que ellos mismos, así como el tema de la responsabilidad individual en un sentido amplio, incluido labrar su propia suerte». Sin embargo, sí percibe un cambio en la percepción del termino socialista en la sociedad estadounidense, ya que «estamos en un nuevo escenario político tras la recesión». «Lo hemos visto con el Partido Republicano y Trump -explica-. Lo vimos en la campaña de 2016 con Sanders y lo estamos viendo en esta campaña. En efecto, parece que para muchos votantes demócratas, tras la desigualdad con que se ha resuelto la gran recesión, medidas características de un socialismo democrático -más moderadas incluso que las europeas- no les parecen desde luego antiamericanas». Howie Hawkins, candidato del Partido Verde y del Partido Socialista de EE.UU. - ABC Howie Hawkins, candidato del Partido Socialista de EE.UU.: «Sanders logrado abrir la conversación» El candidato del minoritario Partido Socialista de EE.UU. -también del Partido Verde-, asegura que Bernie Sanders ha logrado que en EE.UU. se hable de socialismo, algo antes proscrito. A juicio de Howie Hawkins, el senador por Vermonthace campaña por un «liberalismo de New Deal a la antigua», no «un programa socialista tradicional de propiedad social y la gestión democrática de los medios de producción». Sin embargo, reconoce que ha logrado que se hable del socialismo y que ha beneficiado a su partido. El socialismo de Sanders, señala, se identifica con sus programas sociales exitosos. «Hasta Sanders, el socialismo era un obstáculo para la conversación. Ahora sirve para iniciarla», asegura a ABC. En este sentido, destaca que «millones de estadounidenses hablan de qué significa socialismo democrático, ha abierto el debate». Según explica, las élites empresariales y políticas de EE.UU. han «denigrado» históricamente a los socialistas democráticos, sobre todo en la represión del Temor Rojo tras las guerras mundiales. «Su propaganda los equiparó con estados represivos de partido único», apunta. El programa del Partido Socialista -heredero del de Eugene Debs del siglo XX- incluye «tres cuestiones de vida o muerte», destaca: un nuevo acuerdo verde ecosocialista para evitar una catástrofe climática, un proyecto de ley con garantías de empleo, ingresos por encima del umbral de pobreza, vivienda asequible, sanidad para todos, educación gratuita, jubilación, y desarme nuclear. En cuanto a regímenes como los de Cuba o Venezuela, defiende que EE.UU. levante las sanciones y los esfuerzos para cambiar su régimen. Su pueblo debe decidir su gobierno.
01-03-2020 | Fuente: abc.es
Los españoles de la «generación afgana»
Afganistán ha sido el mayor sacrificio humano realizado por las Fuerzas Armadas españolas en su historia reciente. Con un centenar de muertos, 62 de ellos en el accidente del avión Yak-42 cuando se estrelló en Turquía procedente de la misión, ese país encajonado en el corazón de Asia estará para siempre en las letras de oro de la Historia militar española. Ludina, Moqur, Sang Atesh, Bala Murghab, Golo Jirak, Mazar i Shariff, Herat, Qala i Nao o la propia Kabul dejan un sello imborrable en una generación de militares que será reconocida como «Generación Afganistán». Ya nacidos a mediados de los 70 y 80, estos soldados tomaban así el relevo de aquellas primeras grandes misiones de los Balcanes que abrían los telediarios de su adolescencia. Del puente de Mostar (Bosnia) a la Ruta Lithium afgana se puede trazar la línea que explique en los colegios la profesionalidad de nuestros militares en las misiones en el exterior. Con OTAN, ONU o UE?, pero siempre con el sello español propio. Y algunos militares más veteranos incluso la recorrieron, previo paso por Irak. Afganistán fueron nuevas operaciones hasta entonces no realizadas, cooperación cívica-militar (Aecid incluida), acciones para «ganarse los corazones y mentes» de la escéptica población local, helicópteros Tigre, Chinook y Cougar, vehículos de desminado Husky, revolución tecnológica de aviones no tripulados (ScanEagle, Raven o Searcher MK-III J) e internet, conceptos nuevos de la amenaza asimétrica (IED o «Green-on-Blue»), patrullas en pueblos polvorientos, la «Zona Verde» de los cuarteles de Kabul, adiestramiento en todas sus variantes (también con la Guardia Civil en el tajo), orografía inexpugnable, frío y calor extremo? ¡la GUERRA! Con mayúsculas porque así lo hacían ver los propios soldados cuando les dejaban hablar a los periodistas que allí se acercaban (también aquí hubo espacio para el cerrojo o la transparencia a conveniencia). «Se pegan tiros, sí. Unos pocos tiros se pegan», explicaban en su camareta de la base «Ruy González de Clavijo» de Qala i Nao tres soldados del RIL «Príncipe» Nº3 de la Brilat cuando en una de esas visitas ABC les interpeló si la misión era una «guerra». Aquel era el tiempo anterior al gran repliegue de mayo de 2013, cuando las fuerzas españolas comenzaron a reducir progresivamente su huella militar que alcanzó los 1.500 efectivos. El manual de instrucciones Y, como se demostró, las fuerzas aliadas tenían el reloj y los talibanes el tiempo (como rezaba el dicho afgano): algo más de 18 años. Para España exactamente 6.577 días desde aquel 26 de enero de 2002 en el que aterrizaron dos aviones C-130 Hércules con 26 soldados a bordo y material para preparar el terreno a la nueva misión en la que iba a participar España como consecuencia del atentado contra las Torres Gemelas y el Pentágono. El 11-S fue el origen de Afganistán, claro está. Curiosidad hay de aquel vuelo: el primer pie en suelo afgano lo puso el hoy diputado Manuel Mestre (Vox). El manual de instrucciones de la misión que tenía como objetivo acabar con el régimen del mulá Omar y con Osama bin Laden contenía advertencias tales como: «El trato con las mujeres es totalmente distinto en Afganistán que en la sociedad occidental. Allí habrá que tener especial cuidado en no fotografiarlas, no mirarlas fijamente, no darles la mano o evitar la cercanía física en exceso». Desde entonces unos 27.000 militares españoles han pasado por tierras afganas, con la misión de la OTAN en sus variantes (ISAF o Resolute Support). Actualmente España mantenía una misión de unos 60 militares de operaciones especiales desplegados en dos campamentos en la provincia de Kabul. Operaciones nocturnas, asaltos a edificios, incursiones en zonas enemigas? «Todo lo que permita degradar las capacidades de la insurgencia para cometer actos terroristas» eran las lecciones del destacamento español a sus colegas afganos. Así lo describía un «boina verde». Ahora, sí, la misión está cumplida. Fin a 18 años que cambiaron para siempre a las Fuerzas Armadas.
28-02-2020 | Fuente: as.com
Kerman: "Necesito hacer asaltos"
Kerman Lejarraga boxea este sábado en Pamplona ante el mexicano Macías. La idea es "hacer 3 o 4 combates en 2020 para acoplarse al nuevo peso", apunta.
15-02-2020 | Fuente: elmundo.es
Norman Mailer vs. Tomás Eloy Martínez: diálogo en dos asaltos
El periodista y el novelista se citaron el 30 de septiembre de 1979 en un diálogo formidable 
08-02-2020 | Fuente: abc.es
Un soldado asesina a 20 personas durante un tiroteo en un centro comercial de Tailandia
Al menos 20 personas han muerto y 14 resultaron heridas hoy cuando un soldado disparó de manera indiscriminada en un centro comercial de la ciudad de Nakhon Ratchasima, en el este de Tailandia. El sospechoso, identificado como Jakrapanth Thomma, se encuentra dentro del recinto comercial, donde varias personas permanecen atrapadas, y, según medios locales, mantiene como rehenes a más de una decena de ellas. El asaltante publicó en su perfil de Facebook, que más tarde fue borrado, fotografías y comentarios sobre el asalto. El militar disparó a su comandante y otros compañeros en una base militar a las afueras de la ciudad, para después robar armas y munición y dirigirse a un centro comercial donde siguió disparando de manera indiscriminada contra varias personas. También se han producido una explosión y un incendio, que, según las informaciones preliminares, se deberían a la deflagración en la cantina del recinto de una bombona de gas a causa de los disparos. Dispositivo para capturar al asaltante Equipos de asalto del Ejército rodean el centro comercial y las autoridades han cortado calles y establecido un perímetro de seguridad de dos kilómetros alrededor de recinto para tratar de capturar al asaltante. La policía ha evitado pronunciarse sobre el posible motivo del crimen, aunque el supuesto asaltante ha publicado varios mensajes políticos y de venganza contra el Ejército en las redes sociales. Tailandia es uno de los países del mundo con mayor número de armas, con más de diez millones entre legales e ilegales y una media de unas quince por cada cien personas, según la organización Gun Policy, aunque los tiroteos o los asaltos con armas de fuego no son habituales.
26-01-2020 | Fuente: as.com
Blaydes pide paso: noquea a Dos Santos en dos asaltos
Curtis Blaydes derrotó por KO a Junior 'Cigano' Dos Santos en el combate estelar del UFC Raleigh. "No sé que más tengo que hacer", se quejó en referencia al título.
25-01-2020 | Fuente: as.com
Khabib reta a Mayweather: "11 asaltos de box y uno de MMA"
Luego de que Floyd Mayweather posteara un cartel en el que anunciaba una pelea contra Khabib Nurmagomedov, el ruso contestó al reto de 'Money'.