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Noticias de armamento

10-11-2017 | Fuente: abc.es
Macron termina en Líbano su gira triunfal por las autarquías musulmanas
Consagrado por la revista «Time» como «posible líder de Europa», Emmanuel Macron ha hecho una escala inesperada en Riad, capital de Arabia Saudí, tras su visita de Estado a los Emiratos Árabes Unidos (EAU), donde Francia tiene intereses de muy diversa índole y el presidente ha puesto a prueba su política de «franqueza comprensiva». En su día, Macron denunció el integrísimo islámico y sus secuelas (religiosas, financieras, bancarias) como una de las ?matrices? del terrorismo islamista. Meses más tarde, durante la inauguración oficial del Museo del Louvre del emirato de Abu Dabi, ha denunciado el «oscurantismo» (religioso) al mismo tiempo que ha dado un espaldarazo de la mejor escuela diplomática a la autarquía local, con muchas ramificaciones militares, incluso anti terroristas. Confirmada la presencia cultural francesa en Abu Dabi/Emiratos, a través de la franquicia del primero de los grandes museos nacionales, el presidente Macron se ha instalado en una posición de actor privilegiado en una región estratégica, a escala mundial. Tras ese viaje razonablemente triunfal, el presidente francés decidió a última hora hacer una escala de varias horas en Riad, para entrevistarse con el príncipe heredero al trono de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman (MbS). Trataron la situación en el Líbano tras la dimisión del primer ministro libanés Saad Hariri, quien anunció su renuncia el pasado día 4, cuando se encontraba en Riad. Cuando el presidente Trump continúa enzarzado en sus líos domésticos, y la canciller Angela Merkel intentar desbrozar el terreno de entendimiento de un posible pacto gubernamental, Emmanuel Macron confirma un liderazgo emergente. Sin duda, el «peso» de París en Oriente Medio quizá no pueda ser «determinante». Pero Macron si puede mover los peones franceses con posible eficacia: intentando «influir» en la metamorfosis en los regímenes autárquicos, intentando «convencerlos» de «incrementar» su cooperación en la lucha contra el terrorismo islámico, abriendo puertas a la industria nacional de armamentos, que sigue ocupando un puesto importante en la nueva geografía mundial del la venta de armas, tras los EE. UU. y Rusia. Las maniobras de Macron en los países árabes coinciden con la «cover» (portada) de Time consagrada al presidente francés, presentado como «posible» líder de Europa, si termina consiguiendo «poner orden» en una Francia con bajo crecimiento, incremento de la pobreza, mucha deuda y mucho déficit.
07-11-2017 | Fuente: abc.es
Trump insta a Corea del Norte a volver a la mesa de diálogo sobre su desarme nuclear
Rebajando su habitual retórica agresiva, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha instado este martes a Corea del Norte a «volver a la mesa» de diálogo para «alcanzar un acuerdo» sobre su desarme nuclear. Acompañado del presidente surcoreano, Moon Jae-in, ha hecho este llamamiento al régimen del joven dictador desde Seúl, adonde ha llegado procedente de Japón para la segunda escala de su gira por Asia. «Creo que tiene sentido para Corea del Norte hacer lo correcto. Pienso que estamos mostrando una gran fuerza. Una fuerza que no se puede igualar. Tenemos tres portaaviones posicionados y un submarino nuclear. Pido a Dios que nunca tengamos que usarlos. Espero que tenga sentido para Corea del Norte volver a la mesa», explicó Trump, según informa la cadena de televisión estadounidense Fox. Aunque el presidente se congratuló de que había «buenos progresos» con el régimen estalinista de Pyongyang, se negó a entrar en detalles y no quiso aclarar si se trataban de conversaciones directas. Sin embargo, así lo reconoció su secretario de Estado, Rex Tillerson, durante su visita de septiembre a China para preparar esta gira. Justo antes de llegar a Pekín, donde aterrizará este miércoles, Trump también lanzó un guiño al presidente chino, Xi Jinping, al alabar que «ha sido muy útil y ha estado trabajando muy duro para resolver el problema». Por eso, volvió a insistir en la necesidad de lograr la ayuda de China y Rusia para acabar con las constantes provocaciones de Kim Jong-un, que en septiembre llevó a cabo su sexta prueba nuclear y ya ha probado dos misiles intercontinentales. «Si conseguimos a China y Rusia, las cosas podrían ocurrir muy rápidamente. Este es un problema del que nos deberíamos haber encargado hace mucho tiempo, pero eso es lo que me he encontrado», razonó Trump. Pero el régimen de Pyongyang sigue enrocado en su desafío atómico y su retórica belicista. «Nadie puede prever cuándo el viejo loco de la Casa Blanca, privado de todo sentido, comience una guerra nuclear», le dio su particular bienvenida a Asia la agencia estatal norcoreana, KCNA. En su despacho, advirtió de que «EE.UU. no debería esperar ningún cambio de nosotros». Por si acaso fallan las negociaciones, como ha ocurrido en tantas ocasiones anteriores, Trump está aprovechando su parada en Seúl para reforzar la alianza militar con Corea del Sur. Buena prueba de ello es que él y su homólogo surcoreano, Moon Jae-in, han acordado eliminar el límite de la carga explosiva que hasta ahora tenían los misiles de este país, fijado en 500 kilos. Para que sirvan como elemento disuasorio ante los proyectiles del Norte, que pueden llegar a tener cargas explosivas de hasta mil kilos, Seúl mejorará su capacidad militar con la ayuda de la Casa Blanca. De igual modo, el Pentágono intensificará el despliegue de sus efectivos rotatorios en torno a la Península Coreana, lo que significa que habrá más maniobras de cazas, bombarderos y barcos a modo de demostración de fuerza ante Kim Jong-un. Cambio de discurso del presidente surcoreano «También hemos acordado empezar inmediatamente las conversaciones para el desarrollo y la adquisición de los más avanzados equipos militares de vigilancia», anunció Moon Jae-in, según informa la agencia Yonhap. Entre ellos destacan los satélites espía y los submarinos nucleares que Corea del Sur quiere comprar, que EE.UU. nunca ha suministrado a ningún país. Mientras siguen las negociaciones entre ambos, los próximos envíos militares serán de sistemas de radar Jstars, baterías antimisiles SM-3, aviones para patrullas marítimas P-81 y 20 nuevos cazas F-35s. «Tenemos el mayor equipamiento militar del mundo y Corea del Sur pedirá miles de millones de dólares, lo que tiene mucho sentido para ellos y para nosotros significa empleos y reducir nuestro déficit comercial», volvió a «vender» Trump los beneficios de la industria de armamento para la economía estadounidense, al igual que hizo el día anterior en Japón. Durante la última década, Corea del Sur ha comprado más de 36 billones de won (27.700 millones de euros) en armas a EE.UU., entre las que destacan 40 cazas F-35 invisibles al radar y cuatro aviones no tripulados RQ-4 Global Hawk. Todo con tal de mostrar una fuerza «arrolladora» ante Kim Jong-un, como coincidieron en señalar Trump y Moon Jae-in. Elegido en mayo, el presidente surcoreano ha cambiado radicalmente de discurso porque durante su campaña abogó por la distensión y el diálogo con Corea del Norte, hasta el punto de ofrecerse para viajar a Pyongyang y hablar directamente con Kim Jong-un. De hecho, se oponía al escudo antimisiles suministrado por EE.UU. que el anterior Gobierno conservador, de la depuesta Park Geun-hye, empezó a instalar en el centro del país entre protestas populares. Pero los continuos lanzamientos de misiles de Corea del Norte le han hecho olvidar, de momento, su mensaje apaciguador, que fue muy criticado por Trump. Ahora, ambos coinciden en combinar la fuerza militar con las presiones internacionales para acabar con la amenaza atómica de Pyongyang.
06-11-2017 | Fuente: abc.es
Trump promete a Japón armas para derribar los misiles de Corea del Norte
La amenaza de Corea del Norte y las relaciones comerciales han centrado este lunes la segunda jornada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Japón. Siguiendo su línea habitual, en ambos temas se ha mostrado igual de agresivo. Tras repetir que «se ha acabado la paciencia estratégica» con el régimen de Kim Jong-un que aplicaba su antecesor, Barack Obama, ha prometido al Gobierno nipón trabajar juntos para enfrentarse a «la amenaza norcoreana», informa la agencia Reuters. En una rueda de prensa con el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, Trump le ha ofrecido armas para derribar los misiles de Corea del Norte que sobrevuelen su territorio, como los de largo alcance que atravesaron el norte del archipiélago en verano. «Podrá eliminarlos del cielo cuando complete la compra de un montón de equipamiento militar adicional de EE.UU.», aseguró Trump. Aunque la Casa Blanca no ha anunciado la firma de ningún contrato de armamento durante esta visita, el presidente desveló que «el primer ministro va a comprar grandes cantidades de equipamiento militar, como debería. Y fabricamos el mejor con diferencia». Además de detallar que parte de dichas ventas serán cazas invisibles al radar y distintos tipos de misiles, insistió en que este suministro de armas «supone un montón de puestos de trabajos para nosotros y un montón de seguridad para Japón», informa Efe. Por su parte, Abe reconoció su intención de mejorar la defensa nipona «cualitativa y cuantitativamente» debido a la «muy dura? situación con Corea del Norte. Pero también dejó claro que solo derribaría sus misiles ?si fuera necesario?. Desde que subió al poder en 2012, el primer ministro ha venido elevando el presupuesto militar de Japón para blindarse ante la amenaza del régimen estalinista de Pyongyang. Buena parte de estas compras de armamento proceden de EE.UU., pero aún está por cuantificar el monto de las partidas anunciadas por Trump. En mayo, el presidente estadounidense anunció a bombo y platillo durante su visita a Arabia Saudí una venta de armas por valor de 110.000 millones de dólares (95.000 millones de euros). Poco después se descubrió que no se había firmado ningún contrato y que esa cifra era lo que se podía llegar a vender algún día al reino saudí. Déficit comercial Igual de especulativo y poco concreto se mostró Trump con su denuncia del elevado déficit comercial que tiene EE.UU. con Japón, que ascendió el año pasado a 69.000 millones de dólares (59.500 millones de euros). «Durante las últimas décadas, Japón ha estado ganando. Queremos un comercio justo y más abierto, porque ahora no lo es. Queremos un comercio libre y recíproco que ahora no lo es, pero lo será», dijo ante un grupo de ejecutivos norteamericanos y nipones, informa France Presse. A pesar del abultado déficit de la balanza comercial estadounidense, Trump erró el tiro al criticar a la industria automovilística japonesa en lugar de atacar la debilidad del yen, que favorece las exportaciones. «Tratad de construir vuestros coches en EE.UU. en vez de exportarlos. No es mucho pedir», aleccionó a los empresarios. Pero, según los datos de la Asociación de Fabricantes de Automóviles de Japón, tres cuartos de los coches nipones que se venden en EE.UU. se hacen ese país, donde producen cuatro millones de vehículos y 4,7 millones de motores. Además de tener 24 fábricas en suelo norteamericano, donde han invertido 45.600 millones de dólares (39.300 millones de euros), las marcas japonesas disponen de 43 centros de investigación y desarrollo. Por ese motivo, los expertos ya están calificando de infundadas y nada documentadas las críticas de Trump a la industria automovilística nipona. Nada más tomar posesión, Trump se retiró del Tratado Transpacífico de Libre Comercio (TPP), que había impulsado Obama con el pleno respaldo de Japón y una decena de países a ambas orillas de dicho océano. Mientras el resto de sus miembros intenta sacar adelante el proyecto sin EE.UU., el presidente abandera un nuevo «marco de comercio indo-pacífico» que incluirá también a la India y desvelará durante esta gira por Asia. Audiencia con el emperador En el terreno diplomático, el presidente estadounidense y su esposa, Melania Trump, fueron recibidos por el emperador Akihito y la emperatriz Michiko. Un encuentro que también dejó un par de anécdotas jugosas que demuestran el carácter de Trump. Acompañado del primer ministro Abe, el presidente se retrató dándole de comer a unos peces en un estanque del palacio imperial. Mientras Abe vertía pacientemente con una cucharilla la comida en el agua, Trump pareció cansarse del ritual y optó al final por volcar su cajita del todo sobre el estanque. Como inmortalizaron las cámaras, era la refinada paciencia oriental frente al acelerado pragmatismo estadounidense. Ante el emperador Akihito, Trump optó por inclinar ligeramente la cabeza mientras le estrechaba la mano, en lugar de postrarse ante él con una reverencia de casi noventa grados como la que le dedicó Obama durante su visita en 2009. Dicha muestra de respeto, sumamente valorada en un país que cuida tanto las formas como es Japón, fue muy criticada en EE.UU., donde a muchos no le gustó que su presidente quedara por debajo de un mandatario extranjero. Japoneses secuestrados por Corea del Norte Para terminar la jornada, Trump se reunió con familiares de japoneses secuestrados en los años 70 por Corea del Norte, raptados para enseñar la lengua y las costumbres niponas a sus espías. Entre los asistentes a este encuentro figuraba Hitomi Soga, antigua enfermera que tiene ya 58 años y estuvo retenida en Corea del Norte entre 1978 y 2002. Igual de duro fue el testimonio de los padres de Megumi Yokota, que desapareció cuando tenía 13 años y, según asegura el régimen estalinista de Pyongyang, ha fallecido ya. Pero ni su familia ni el Gobierno nipón se creen dicha versión y exigen conocer la verdad. Oficialmente, Corea del Norte admite haber secuestrado a 13 japoneses, pero podrían ser muchos más. Aunque algunos de ellos fueron devueltos a Japón, Pyongyang insiste en que la mayoría ya ha fallecido. Al igual que Abe, que ha abrazado su causa, Trump prometió luchar por ellos, pero las familias demandan resultados concretos para recuperar a sus seres queridos, si es que aún están vivos.
05-11-2017 | Fuente: abc.es
EE. UU. engañó al Reino Unido sobre el armamento de Irak según el ex primer ministro Gordon Brown
El Reino Unido «fue engañado» por Estados Unidos sobre el supuesto arsenal nuclear del régimen de Sadam Husein en Irak, lo que significa que «no estuvo justificada» la invasión del país árabe en 2003, concluye el ex primer ministro británico Gordon Brown en un nuevo libro adelantado hoy. Brown, que era ministro de Economía laborista durante la guerra liderada por Washington y Londres, publica el próximo martes «Mi vida, nuestros tiempos», donde asegura que el Gobierno estadounidense les ocultó información «crucial». El político escocés, que sucedió en 2007 a Tony Blair como primer ministro, hasta 2010, revela que la Administración estadounidense de George W. Bush manejaba un informe de Defensa «secreto» que nunca fue mostrado al Ejecutivo de Londres, y que supuestamente cuestionaba que Husein tuviera capacidad nuclear. La eventual constatación de que el Gobierno iraquí de la época no tenía armas de destrucción masiva ni tampoco capacidad para atacar a los países occidentales lleva a Brown a concluir en su libro que «la guerra no estaba justificada como último recurso y la invasión no fue una respuesta proporcionada». El exministro explica que supo del presunto informe secreto estadounidense después de salir del Gobierno y reflexiona que, si hubiera tenido acceso antes, el curso de la historia hubiera podido ser diferente. «Sabemos ahora por documentos clasificados estadounidenses que en los primeros días de septiembre de 2002 un informe preparado por el director de inteligencia de los Jefes del Estado Mayor conjunto de EEUU se puso sobre la mesa del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld», escribe Brown. Ese informe había sido encargado por Rumsfeld para «identificar las lagunas en el análisis de inteligencia», explica, y añade que «ahora resulta claro que desafió rotundamente la visión oficial». «Si estoy en lo correcto, que en algún lugar del sistema estadounidense se sabía la verdad sobre la ausencia de armas en Irak, entonces nosotros no solo fuimos desinformados, sino también engañados en el crítico asunto de las armas de destrucción masiva», asevera. La decisión de invadir Irak, apoyada por el Partido Conservador pero rechazada por muchos laboristas y millones de ciudadanos que se manifestaron en las calles, causó un grave daño político a Blair y también marcó la trayectoria de Brown. Una investigación de siete años de duración del juez británico John Chilcot concluyó en 2016 que Husein, que fue ejecutado en 2006 por sus sucesores, no representaba «una amenaza inminente» y que la guerra se declaró sobre la base de «inteligencia defectuosa».
28-10-2017 | Fuente: abc.es
El sombrío legado de la revolución comunista sigue vivo en Rusia
Pese a que el consumismo y la ostentación llevan lustros instalados en el tejido social de Rusia, se da la paradoja de que el gran país eslavo no ha logrado todavía sacudirse la impronta del comunismo. Moscú, cada vez más esplendorosa en su acicalamiento a medida que se acerca la celebración del Mundial de Fútbol 2018, igual que San Petersburgo, el resto de las sedes del campeonato y muchas otras ciudades rusas, convive con elementos imborrables del pasado soviético. En mitad de la Plaza Roja, «corazón de Rusia» y lugar más emblemático de su rutilante capital, se yergue todavía el mausoleo con el cuerpo momificado del cabecilla de la Revolución de Octubre y fundador del Estado Soviético, Vladímir Ilich Uliánov (Lenin). A través de todo el inmenso país sigue habiendo calles y plazas que llevan su nombre y miles de bustos y estatuas en su recuerdo. Aunque en menor medida, se mantiene el mismo culto hacia otras figuras visibles de aquella revuelta o «golpe de Estado», como Sviérdlov, Kírov, Kalinin o Dzerzhinski. Stalin aparece mucho menos debido a que su memoria fue proscrita en el XX Congreso el PCUS, celebrado en febrero de 1956, tres años después de la muerte del sanguinario dictador comunista. Pero hoy día el Kremlin se afana en rehabilitar e incluso ensalzar al terrible carnicero y se hace con tres argumentos fundamentales: Stalin, pese a sus crímenes y excesos, llevó a su pueblo a la victoria contra el nazismo, industrializó el país y lo convirtió en una potencia mundial. Hasta Trotski, el único de los dirigentes bolcheviques al que apenas se le han dedicado calles o monumentos, es el protagonista de un serial de inminente estreno en el Primer Canal de televisión ruso. Los símbolos de aquella época están igualmente presentes. El escudo soviético corona hoy día multitud de edificios oficiales, entre ellos el de la Duma (Cámara Baja del Parlamento ruso) y el Ministerio de Exteriores. La hoz y el martillo está por todas partes, en instituciones, centros docentes, fábricas, institutos científicos, instalaciones para entrenamiento de cosmonautas, cuarteles, fachadas de las casas e incluso en los puentes y las locomotoras del ferrocarril. El himno soviético fue restablecido por el presidente ruso, Vladímir Putin, nada más llegar al poder. «Hay que reconocer que entonces la gente humilde vivíamos mejor, todo era mucho más barato y accesible que ahora», sostiene Zinaida, una jubilada que apenas consigue llegar a fin de mes. Tiene 82 años y prefiere no recordar las penalidades que sufrió, siendo una niña, durante la Gran Guerra Patria (la Segunda Guerra Mundial). Tampoco quiere hablar de otros momentos difíciles como la escasez, las colas y el descalabro económico que provocó en la Unión Soviética la carrera de armamentos durante la Guerra Fría. Nostalgia de la URSS El líder del actual Partido Comunista de Rusia (KPRF), Guennadi Ziugánov, recordó el lunes en una rueda de prensa convocada para informar de los actos organizados con motivo del centenario de la Revolución de Octubre que «la educación y la sanidad eran gratuitas en la URSS». Nostálgicos de la época soviética, empezando por el propio Putin, sigue habiendo. Lo son casi todos los mayores de 60 años, coinciden en señalar los institutos sociológicos, y eso pese a que sufrieron algún tipo de represalia de parte del sistema. O lo vieron en cabeza ajena, no sólo con penas en campos de concentración (Gulags) sino hasta con ejecuciones sumarísimas. A medida que la edad disminuye lo hace también el porcentaje de adeptos al comunismo. Svetlana, de 19 años, una estudiante de primer curso en la Facultad de Filología de la Universidad Lomonósov de Moscú (MGU), ve todo aquello como muy lejano. «Parece que el comunismo en nuestro país tuvo ciertas ventajas, pero yo creo que era un régimen demasiado duro y represivo», asegura. Sin embargo, según los resultados de una encuesta publicada a principios de mes por el centro sociológico ruso VTsIOM, un 24% de la población no sabe nada de la represión estalinista. El director del instituto, Valeri Fiódorov, afirma que tal conocimiento aumenta con la edad. Entre los mayores de 60 años, el 86% sí saben de las purgas, persecución y exterminio llevado a cabo por el NKVD, la policía de Stalin y órgano precursor del KGB. El 53% de los encuestados creen que la mayor parte de los represaliados eran «personas inocentes». Pero el que puso la primera piedra del «terror rojo» fue Lenin con su tenebroso Comité de Excepción (ChK), la Cheka, a cuyo frente puso a Félix Dzerzhinski. En ese contexto de atrocidades sin límite fue ejecutado el último Zar ruso, Nicolás II, y toda su familia, el 17 de julio de 1918 en Ekaterimburgo. Nicolás II es hoy día venerado en Rusia. Pese a ello, en un reciente sondeo, el 56% estima que el papel de Lenin en la historia del país fue «positivo». Muchos psicólogos rusos consideran que lo más patente que ha quedado de la revolución bolchevique ha sido la «mentalidad de homo sovieticus», es decir, la predisposición a la uniformidad y a ser dirigidos por un «líder fuerte e incontestable». A juicio del periodista ruso exiliado en Ucrania, Evgueni Kisiliov, Putin ha sabido «aprovechar tal circunstancia». La herencia revolucionaria Lo más evidente, precisamente, de la herencia revolucionaria, aunque las autoridades rusas sean ahora alérgicas a las revoluciones, es el modelo sibilino de organización del Estado, su enorme opacidad y su carácter coercitivo. El político liberal ruso, Grigori Yavlinski, cree que «Putin se ha inspirado en el modelo comunista para construir su poder autoritaria organizado de manera vertical». En lo económico, asegura el exconsejero presidencial, Andréi Illariónov, «es un capitalismo monopólico de Estado». Utilizando como símil la palabra Gosplan, el órgano que en la URSS organizaba los planes quinquenales, Yavlinski llama al capitalismo de Putin Gosklan, palabra formada a partir de las palabras Estado (gosudarstvo) y clan.
28-10-2017 | Fuente: abc.es
Un bailaor en la corte de Lenin
Cuando Juan Martínez, bailaor flamenco natural de Burgos, se apeó del tren expreso en el andén de la estación de Petrogrado (hoy San Petersburgo) creyó que aquella gente estaba de fiesta pues se escuchaba un rumor de cohetes y fuegos artificiales. Juan Martínez procedía de París, en cuyos cabarets regentaba un cuadro flamenco, pero al comienzo de la Gran Guerra, con las tropas alemanas amenazando la ciudad, juzgó prudente alejarse del conflicto y buscar mejor acomodo para su arte en Rusia. Juan Martínez no sabía nada de Rusia. Tan solo que era un país enorme y rico. Una impresión basada en el hecho de que buena parte de la clientela de los cabarets parisinos fueran opulentos aristócratas rusos, gente alegre jovial y muy generosa con las propinas. Ignoraba nuestro bailarín que las riquezas que ostentaba aquella minoría procedían de la explotación laboral de un campesinado famélico y de obreros industriales sobreexplotados. Juan Martínez se llevó el susto de su vida cuando, al atravesar la sala de espera, se topó con el cadáver de un policía clavado con una bayoneta en la puerta de la estación. En la amplia avenida que conducía al ferrocarril, sospechosamente desierta silbaban las balas. No eran cohetes ni tracas de carnaval: eran disparos de fusil y ráfagas de ametralladora. Los rusos no estaban de romería sino de revolución. -¿Dónde he venido a caer? ?se preguntó Juan Fernández, medroso. Había ido a caer en medio de una revolución que cambiaría el curso de la historia. Ahora se cumplen cien años de aquello y todavía advertimos sus consecuencias. Rusia era entonces el país más atrasado de occidente. Hacía solo medio siglo (1861) que había abolido la casi medieval servidumbre que vinculaba al campesino (90% de la población) a la finca en la que nacía, pero esa medida no había redundado en una mejora de vida del campesinado analfabeto que proseguía su semi esclavitud en las enormes fincas de los grandes señores de la Corte o, peor aún, explotado por propietarios menores (los kulaks). El germen revolucionario había crecido en los últimos decenios entre obreros industriales y estudiantes. La omnipresente y temible policía secreta Ojrana y las masivas deportaciones a penitenciarías de Siberia apenas bastaban para mitigar el problema. Rusia también había entrado en la Gran Guerra al lado de Inglaterra y Francia contra Alemania y Austria. El ejército ruso, dirigido por aristócratas incompetentes, encajaba una derrota tras otra. Al propio tiempo, el desabastecimiento provocado por una deficiente administración condenaba a extensas regiones a la hambruna. A estas calamidades vinieron a sumarse los rigores de un invierno especialmente frío. El movimiento revolucionario, antes limitado a los obreros industriales ganaba muchedumbres de incondicionales entre los campesinos y aldeanos que el Ejército alistaba como carne de cañón. Las cifras de muertos eran pavorosas. Surgen los soviets Los proletarios de los polígonos industriales de Petrogrado, muy politizados por agitadores anarquistas y socialistas, se organizaron en soviets (consejos de trabajadores) y trasladaron sus multitudinarias protestas a los palacios y ministerios del centro de la ciudad. El desorden, agravado por la guerra y los motines de las tropas en el frente, creció hasta el punto de que la represión policial no pudo ya contener a las masas. «Sois pobres como nosotros, sois nuestros hermanos» podía leerse en las pancartas con las que los trabajadores se enfrentaban al Ejército. Algunos regimientos de la guarnición de Moscú se unieron directamente a los revolucionarios y les suministraron armas. Con la capital en manos de los amotinados, los propios generales aconsejaron al zar y autócrata Nicolás II que abdicara. Eso ocurrió en febrero, lo que puede considerarse el primer acto de la revolución. El segundo acto se aplazó hasta octubre. Durante esos ocho meses se fue gestando en el vientre de Rusia a revolución definitiva. El poder había quedado en manos del parlamento o Duma que nombró un gobierno provisional integrado por políticos liberales y burgueses del Partido Democrático Constitucional (KD o Kadete). Al principio, la población se sintió liberada y cundió la euforia y la camaradería. Los soviets de trabajadores, de estudiantes y de profesionales (con predominio de socialistas y marxistas) dictaban sus propias normas en un ambiente de libertad, confianza y amor al pueblo. Los marxistas propiamente dichos estaban divididos en dos facciones: mencheviques, la mayoría, más democratizadores y reformistas, y bolcheviques, una minoría de revolucionarios radicales. Consciente de sus obligaciones internacionales, el Gobierno provisional, adoptó la impopular decisión de continuar la guerra con Alemania. A ello se sumó que aplazaba las esperadas reformas, los repartos de tierras y las mejoras laborales exigidas. Tampoco reunía a la Asamblea Constituyente prometida (la guerra lo dificultaba todo). Los decepcionados obreros dejaron de apoyarlo y se adhirieron a las soluciones revolucionarias que pregonaban los bolcheviques liderados por Vladimir Lenin. Los bolcheviques se habían fortalecido después de convencer a docenas de soviets en toda Rusia de que solo ellos acabarían con la guerra y emprenderían la reforma agraria. Aparte de persuadir con promesas se apoyaban en la fuerza de sus fanatizadas milicias o Guardia Roja, germen del futuro Ejército Rojo. En verano de 1917, el hambre y la decepción por el fracaso de una ofensiva que prometía terminar con la guerra, animó a los bolcheviques a emprender acciones revolucionarias que venían preparando desde tiempo atrás. El gobierno provisional reaccionó restituyendo la pena de muerte y deteniendo a los agitadores. Lenin, siempre celoso cuidador de su integridad física, abandonó Petrogrado y se puso a salvo en la vecina Finlandia. Menudeaban las huelgas. El cinturón industrial de Petrogrado, ganado por los bolcheviques, amenazaba con adueñarse de la ciudad. Ante tal estado de cosas, a finales de agosto de 1917, el general Kornilov, comandante en jefe del ejército, intentó un golpe de estado apoyado por aristócratas y burgueses. De farol Los obreros de Petrogrado se levantaron en armas apoyados por regimientos de soldados y policías. Asediado por los revolucionarios, el Gobierno huyó. Los soviets obreros tomaron el control de las fábricas y los campesinos ocuparon las fincas y palacios campestres a menudo después de asesinar a los propietarios. En el frente se produjo una oleada de deserciones: los soldados querían regresar a sus aldeas para participar en el reparto. En este ambiente revolucionario, Lenin que había regresado a San Petersburgo en la clandestinidad, disfrazado de obrero, y Trotsky su inteligente colaborador, decidieron que era el momento de hacerse con el poder. La Guardia Roja ocupó los bancos, estaciones, cuarteles, central de teléfonos y ministerios de Petrogrado. Les salió bien el farol a los bolqueviques. La verdad es que no contaban con muchos apoyos fuera de los obreros fabriles de Petrogrado y de Moscú, pero Lenin maniobró hábilmente para hacerse con partidarios que le permitieran consolidar el golpe de estado: sustituyó al Gobierno huido por otro formado por comisarios del pueblo (el Sovnarkom) y ofreció a las masas lo que esperaban, la terminación de la guerra y la reforma agraria. Traicionando los tratados suscritos con los aliados, Lenin firmó con Alemania una paz justa y democrática, inmediata, sin anexiones y sin indemnizaciones. Lo que no contó fue que cedía a Alemania una buena porción de Rusia, casi tanto como lo que ambicionaría Hitler unas décadas después. Rojos contra blancos Los bolcheviques abrigaban la esperanza de que su victoria provocara el levantamiento de la clase obrera en los países industrializados de Europa. Este cálculo falló pero, a pesar de ello, pudieron consolidar su poder por medio de medidas más represivas que las de la tiranía zarista. Las potencias aliadas no admitieron la deserción de Rusia de la guerra y apoyaron con tropas y armamento a la facción antibolchevique (los blancos) que intentaba defender el viejo orden. Durante cinco años rojos y blancos se enfrentaron en una guerra civil extremadamente cruel. Finalmente ganaron los rojos y Lenin, con su autoridad reforzada, declaró a Rusia la primera nación socialista, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Esto ocurría en 1922. ¿Qué fue del maestro Juan Martínez nuestro bailarín flamenco? Vivió la revolución rusa a pie de calle, vagando de un lado a otro para escapar de la guerra pero siempre alcanzado por ella. Cuando, por fin, pudo zafarse del peligro regresó a París y reanudó su carrera artística. Allí contó sus andanzas entre los soviets al periodista español Chaves Nogales que las plasmó en un libro: «El maestro Juan Martínez estaba allí».
19-10-2017 | Fuente: abc.es
Putin aprovecha los bandazos de Trump para comerciar con los saudíes sin alejarse de Irán
El tablero del histórico acuerdo nuclear con Irán se tambalea por el pilar clave. Rusia e Irán, profundos aliados en los últimos años, han mostrado públicamente sus dudas sobre si continuará en él los EE.UU. de Donald Trump, que ha amenazado con abandonar el pacto refrendado en julio de 2015 entre Teherán y las seis grandes potencias del Grupo 5+1 si no se corrigen los «débiles mecanismos de inspección» contemplados para hacer frente al «programa de misiles balísticos» y suprimir las «fechas de caducidad» de las restricciones impuestas. Pero las turbulencias que genera la Casa Blanca han propiciado también paradojas y extraños compañeros de cama. «En realidad no debemos hablar propiamente de la "Agenda Trump" para Irán, sino de la "Agenda Netanyahu" (primer ministro de Israel). Como pocas veces, Europa está más alineada con los intereses rusos que con los estadounidenses», dice a ABC Maxim Suchkov, experto del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia. La retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear de Irán supone un escenario bastante realista, especialmente si es el Congreso, que se ha manifestado reacio al acercamiento de Obama a la República islámica, el que decide. Como hizo antes con Afganistán o la propia Rusia, sugiere Suchkov, Donald Trump ha externalizado la resolución de las sucesivos cambios de rumbo internacionales al órgano legislativo, de mayoría republicana, para no incumplir sus promesas de borrar por completo el legado de Obama ni decepcionar a su ala dura. Moscú, nuevo socio comercial de Arabia Saudí «Esta diplomacia de Twitter refleja bien su tendencia a seguir sus sensaciones personales en lugar de plantearse estrategias claras a futuro», explica Barah Mikail, fundador de la consultora de seguridad Stractegia. El pasado 13 de octubre, Trump anunció su intención de compensar la influencia desestabilizadora de Irán y de paso presionar a la poderosa Guardia Revolucionaria, a lo que el Ayatolá Ali Jamenei ha reaccionado insistiendo en que Irán no saldrá del acuerdo nuclear. En su alocución, Jamenei ha respaldado además la posición de sus socios europeos: los Veintiocho de la UE han reiterado su apoyo esta semana al pacto y presionarán a Washington para que no lo abandone. «La posición de Trump acerca del acuerdo multilateral socava la credibilidad de EE.UU. como interlocutor; así que cuando algo no le interese romperá unilateralmente», sostiene el analista ruso. Salman ketemu Putin. Kelar omong kosong lo semua. pic.twitter.com/zAttMVtbeX? Eko Prabowo (@wustuk) 7 de octubre de 2017Moscú ha avanzado varias posiciones en Oriente Medio las últimas semanas, confirmado con el histórico desplazamiento del Rey Salman al Kremlin hace dos semanas para comprar armamento ruso. Ambas potencias firmaron un contrato de mil millones de dólares para el suministro de misiles de defensa aérea S-400 de Rusia a Riad y energía. «Esto es solo el comienzo», afirmó entonces el gobernador de la Autoridad de Inversiones Generales de Arabia Saudí, Ibrahim Al Omar. «Estamos (en Rusia) para conocer gente, darnos la mano, para encontrar todas las formas en que las empresas de nuestros dos países pueden trabajar juntas». Putin aplaudió el acercamiento: «Esta es la primera visita a Rusia de un rey saudí en toda la historia de nuestras relaciones. Esto ya es de por sí un acontecimiento muy significativo». La fotografía tomada del Rey Salman y Putin acercándose uno al otro, con la cabeza gacha y recorriendo los metros de alfombra que les separan como en una especie de duelo de caballeros, reflejó la importancia y épica del momento: Rusia, el aliado de Irán, junto a Arabia Saudí, el socio imprescindible en el Golfo de EE.UU. las últimas décadas. Y apenas unos días después de la visita histórica del jerarca saudí, el Kremlin -que se ha ofrecido como mediador entre Riad y Teherán- anunció la pasada semana que Putin viajará próximamente al país persa. «Desde el 11 de Septiembre, Arabia Saudí ha empezado a desarrollar lazos con actores emergentes al margen de EE.UU. Riad va a seguir privilegiando su relación estratégica con Washington, pero tampoco parece fiarse tanto de su aliado histórico y de la capacidad de los americanos para mantener una fuerte presencia en la zona con políticas fiables especialmente ahora que ha entrado Rusia con determinación en el escenario regional», subraya Mikail. Según Bloomberg, «los israelíes y turcos, los egipcios y los jordanos, están todos siguiendo la vía del Kremlin favoreciendo las aspiraciones de Putin de convertirse en el gran dominador de Oriente Medio». Pese a los ambiciosos proyectos del presidente ruso de recuperar para Rusia esplendores pasados, no significa que quiera dominar la región a cualquier precio para ganarse todos los gobiernos de Oriente Medio, señala Mikail. El presidente ruso considera que EE. UU. mantiene el dominio de la región aún hoy. «Aunque ven también que las evoluciones del mundo nos llevan ya a una transición de un mundo unipolar a un mundo que acabará siendo o multipolar», agrega el analista franco-sirio. Rusia, convertida en el principal aliado de Turquía, ahora enfrentada a Estados Unidos y la Unión Europea tras el fallido golpe de Estado, trata de ocupar un vacío que dejó tras el desmembramiento de la URSS. Como superpotencia durante la Guerra Fría, Moscú armó a los Estados árabes contra Israel. La contienda siria, en la que el Kremlin ha ejercido de sostén imprescindible de Bashar al Assad para su continuidad, ha confirmado su posicionamiento en la región y el rol que compartirá con Irán en un escenario de posconflicto. Con Siria, estima Mikail, los rusos quieren ayudar a encontrar una salida a la situación desastrosa que vive el país. «Y eso no lo digo yo, sino también representantes de la oposición al régimen sirio profundamente contraria a Rusia y pro Estados Unidos los últimos años».
18-10-2017 | Fuente: abc.es
Encuentran en Portugal el armamento militar robado en junio
La mayor parte del armamento militar robado hace cuatro meses en Tancos (Portugal) apareció este miércoles 18 de octubre a solo 20 kilómetros de distancia. Una llamada anónima alertó a la Policía de que había movimientos extraños en Chamusca y todo acabó siendo destapado. Se trata de 44 armas, explosivos y granadas, cuya desaparición había desatado la alarma internacional porque podía haber caído en manos de alguna organización terrorista próxima a Daesh. Tanto es así que el Gobierno portugués se vio obligado a avisar a Bruselas y a Europol, dada la dimensión del material sustraído. Fuentes oficiales confirmaron el hallazgo y aseguraron que todo está siendo analizado en el almacén militar de Santa Margarida para comprobar en qué estado se halla. La colaboración ciudadana se ha revelado, por tanto, fundamental en esta ocasión, tal cual acreditó la Guarda Nacional Republicana en la localidad de Loulé, donde al parecer se recibió la llamada. El ministro de Defensa ha llegado a dudar de que el robo se hubiese cometido realmente Como en la gestión de los incendios, de nuevo vuelve a quedar en entredicho el Ejecutivo socialista, pues el pasado 10 de septiembre el ministro de Defensa, Azeredo Lopes, se permitió realizar unas declaraciones en las que dudaba de que el robo se hubiese cometido realmente. Lo más insólito del caso es que el 27 de junio, cuando ni aún había amanecido, los asaltantes se llevaron de manera impune 1.450 cartuchos de munición nueve milímetros, 150 granadas de las denominadas ?ofensivas? y otras 18 de gases lacrimógenos. El estupor se instaló entre la población, que no se explicaba cómo pudieron acontecer semejantes fallos de vigilancia. Además, el robo sucedió solo 10 días después del gigantesco incendio de Pedrógao Grande, que acabó con la vida de 65 personas. Es decir, se dieron el relevo dos graves asuntos que evidenciaron grietas en la capacidad organizativa del Gobierno comandado por António Costa. Liderazgo del PSD Curiosamente, el hallazgo del material robado sale a la luz justo cuando han vuelto a la actualidad los incendios, a causa de los 41 fallecidos entre el domingo 15 y el martes 17 de octubre. El primer ministro revive así la doble pesadilla y se encuentra contra las cuerdas después de la dimisión de la ministra de Administración Interna, Constança Urbano de Sousa, y de la moción de censura que va a presentar el Centro Democrático y Social. La presidente de este partido se ha distinguido por dar un paso al frente en los últimos días, tal vez aprovechando que el PSD debe decidir quién próximamente quién sustituye a Pedro Passos Coelho.
06-10-2017 | Fuente: abc.es
La campaña internacional para la Abolición de las Armas Nucleares, Premio Nobel de la Paz 2017
La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) ha sido galardonada este viernes con el Premio Nobel de la Paz por alertar de «las catastróficas consecuencias humanitarias» de esos arsenales y por sus esfuerzos para lograr un tratado que los prohíba, según anunció el Comité Noruego. Esta coalición de asociaciones que se extiende por unos cien países ha sido una «fuerza motriz» y un «actor líder de la sociedad civil» del movimiento contra las armas nucleares y ha galvanizado esfuerzos para «estigmatizar, prohibir y eliminar» este tipo de armamento, apunta la argumentación del premio. El ICAN sucede en el palmarés al controvertido Nobel de la Paz del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. La concesión de este galardón llega en un momento en el que Corea del Norte ha aumentado su amenaza nuclear con la prueba de una bomba de hidrógeno en septiembre. Y cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea retirar la próxima semana su apoyo al acuerdo que las grandes potencias mundiales firmaron en 2015 con Irán para limitar el desarrollo militar de su programa nuclear, con el fin de forzar su revisión. El Comité subrayó, como «importante argumento» para la prohibición de las armas, el «inaceptable sufrimiento humano» que provocan y destacó que otros tipos de armamento menos destructivo como las minas antipersonas, bombas de racimo y las armas químicas y biológicas ya han sido prohibidas por distintos tratados, informa Efe. Es «también un llamamiento» a estos países para que inicien «negociaciones serias» para la eliminación de las «15.000 armas nucleares en todo el mundo»El Nobel destacó que el 7 de julio de este año 122 países firmaron un tratado internacional contra la proliferación nuclear, pero lamentó que ni «los países que tienen armas nucleares ni sus aliados» lo han ratificado, aunque EE.UU., Rusia, Reino Unido, Francia y China han dado un primer paso en este sentido. Este premio, agregó el fallo, es «también un llamamiento» a estos países para que inicien «negociaciones serias» para la eliminación de las «15.000 armas nucleares que hay en todo el mundo». ICAN sucede en el palmarés al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien fue distinguido por sus «decididos esfuerzos» por llevar la paz a su país tras 52 años de conflicto armado, una decisión que se anunció días después de vencer el «no» en el referéndum colombiano a los acuerdos con la guerrilla de las FARC. El anuncio de este año era el debut al frente del Comité Nobel de Berit Reiss Andersen, que accedió al cargo tras la muerte de Kaci Kullmann Five, exlíder conservadora noruega, en febrero. Entrega en Oslo El premio de la Paz cierra los anuncios de los Nobel esta semana, que se abrió el lunes con el de Medicina a los científicos estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, por descubrir los mecanismos del «reloj biológico interno». Este jueves correspondió el turno al de Literatura, que fue para el escritor británico de origen japonés Kazuo Ishiguro, en reconocimiento a la «fuerza emocional» de sus novelas, mientras que el lunes se dará a conocer el de Economía, último en la secuencia de estos prestigiosos galardones. La entrega de los premios tendrá lugar el 10 de diciembre, el aniversario de la muerte del fundador de los galardones, Alfred Nobel, en una doble ceremonia en el Ayuntamiento de Oslo, donde se entrega el de la Paz, y en el Konserthus de Estocolmo, para el resto de los galardones. Como cada uno de los restantes Nobel, el premio de la Paz está dotado con 9 millones de coronas suecas (943.784 euros).
01-10-2017 | Fuente: abc.es
Putin consigue apuntalar a Assad tras dos años de intervención en Siria
Cuando anunció, el 30 de septiembre de 2015, el comienzo de la intervención militar rusa en Siria, el jefe del Kremlin, Vladimir Putin, no ocultó que el objetivo de la operación era prestar apoyo y «estabilizar» al régimen «legítimo» de Bashar al Assad, que se encontraba contra las cuerdas acosado por los grupos armados de la oposición y los terroristas del Daesh y el Frente al Nusra. Dos años después, se puede decir que el propósito de Putin se ha hecho en gran parte realidad. Según el Ministerio de Defensa ruso, gracias a la ayuda de la aviación de Moscú, el Ejército sirio ha recuperado el 85% del territorio del país y ciudades como Alepo, Palmira y Deir Ezzor. Putin dijo el jueves en Ankara, tras reunirse con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, que «se han logrado crear las condiciones para poner fin a la guerra fratricida en Siria». La semana pasada, el ministro de Asuntos Exteriores sirio, Walid al Mualem, aseguró en su intervención ante la Asamblea General de la ONU que, tras los avances de estos dos últimos años, «la victoria se ve ahora como algo posible». Por su parte, el ex secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, afirmó a mediados de septiembre en Kiev que «Rusia es dueña de la situación en Siria». Demostración de poderío La irrupción de Rusia en Siria, según comentaban entonces los analistas, fue un golpe de timón del Kremlin ante el deterioro de su imagen por la anexión de Crimea y la guerra en el este de Ucrania. Pretendía, sobre todo, una mayor presencia de Rusia en la escena internacional. Los Estados Unidos habían llegado a Siria 14 meses antes, aunque sin demostrar demasiada contundencia. También hubo quien vaticinó que los rusos se empantanarían en Siria en un avispero similar al que sufrieron en Afganistán. Pero en Moscú consideran «positivo» el balance de estos dos años: 30.000 incursiones aéreas, más de 90.000 objetivos destruidos, nueve bombardeos efectuados desde navíos en el Mediterráneo y el Caspio, en los que se dispararon 70 misiles de crucero, y la devastación de las infraestructuras energéticas en las zonas controladas por el Daesh a fin de cercenar su base financiera. Assad y Putin se saludan en el Kremlin en un encuentro en octubre de 2015- Reuters En clave negativa está la muerte de cerca de 12.000 civiles como consecuencia de los bombardeos aéreos rusos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. En las filas rusas, las cifras oficiales hablan de 38 militares muertos, aunque fuentes independientes consultadas por la agencia Reuters las elevan al doble. También está pesando el coste de todo el operativo en una situación económica adversa para Rusia debido a las sanciones a las que hace frente. La editora británica IHS Jane?s calcula que Rusia ha venido gastando en Siria cada día entre 2 y 3,5 millones de euros. En marzo del año pasado, Putin declaró que, hasta ese momento, habían dedicado 33.000 millones de rublos (más de 500 millones de euros según el cambio de entonces) al dispositivo militar en el país árabe. A día de hoy, según el diario económico ruso RBK, la operación habría costado unos 140.000 millones de rublos (2.050 millones de euros). Por delante queda todavía una difícil transición política, que el Kremlin está intentando propiciar en las conversaciones de Astaná, la capital de Kazajstán. Moscú tendrá que bregar con el Ejército Libre sirio y la coalición formada por kurdos y árabes, que controlan amplias zonas en el norte del país, para hacer posible un acuerdo aceptable para Damasco, en donde no quieren oír hablar de una partición de Siria. En esta cuestión, Moscú tendrá también que limar asperezas con Washington en un momento en el que sus relaciones están peor que nunca en décadas. Campo de pruebas para las armas rusas Rusia ha aprovechado su campaña en Siria para adiestrar a sus militares y probar las últimas novedades en armamento. El analista castrense Vasili Kashin afirmó a la BBC que las fuerzas rusas «han ensayado a fondo misiles Iskander y Kalibr, capaces de portar armas nucleares tácticas, también cohetes para armar aviones de combate ?en referencia a los X-101?, lanzaderas navales Bastión para golpear objetivos en tierra y todos los tipos de aeronaves que Rusia tiene en su arsenal». Se han probado también los nuevos dispositivos de guerra electrónica, blindados de la última generación como el Taifún-K, robots de combate y desminado, empleados sobre todo en Palmira, y drones. Kashin cree que no hay mejor certificado de calidad para un arma que superar la práctica en condiciones de guerra.
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