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Noticias de aranceles

22-06-2018 | Fuente: elpais.com
¿Está midiendo bien la Bolsa el impacto de la guerra comercial?
Los expertos auguran más inestabilidad en el corto plazo ante los crecientes aranceles Citi advierte de que el mercado puede estar subestimando el alcance sobre la economía
21-06-2018 | Fuente: elpais.com
Trump y la nueva era
El presidente de los EE UU está iniciando una guerra comercial y el resto de territorios están subiendo aranceles a su país
20-06-2018 | Fuente: elpais.com
Las guerras son malas, las comerciales también
La batalla de aranceles entre las grandes economías podría precipitar un cambio de ciclo La Gran Depresión de 1929 surgió realmente del proteccionismo y duró hasta 1944, cuando América empezó a exportar
19-06-2018 | Fuente: elpais.com
Las guerras son malas, las comerciales también
La batalla de aranceles entre las grandes economías podría precipitar un cambio de ciclo La Gran Depresión de 1929 surgió realmente del proteccionismo y duró hasta 1944, cuando América empezó a exportar
19-06-2018 | Fuente: elpais.com
La guerra comercial entre EE UU y China se acelera y amenaza el crecimiento mundial
Trump prepara nuevos aranceles por 174.000 millones de euros Los expertos alertan de un posible boicot mundial a productos estadounidenses
19-06-2018 | Fuente: elpais.com
Trump redobla la escalada y amenaza con aranceles a productos chinos por otros 200.000 millones
Pekín promete contraatacar con medidas "cuantitativas y cualitativas" y habla de "chantaje" por parte del presidente estadounidense
18-06-2018 | Fuente: abc.es
Guerra comercial de Trump: así son las relaciones comerciales de China con el mundo
«No habrá ganadores en una guerra comercial. Seguir el proteccionismo es como encerrarse uno mismo en un salón oscuro: puede que evite el viento y la lluvia, pero también se quedarán afuera la luz y el aire». Estas palabras fueron pronunciadas por el presidente chino, Xi Jinping, en el Foro Económico Global de Davos que se celebró el pasado mes de enero. Palabras bastante sorprendentes si se tiene en cuenta que vienen del presidente del mayor país comunista desde que en 1991 desapareciera la Unión Soviética, y que se ha convertido en el abanderado del libre comercio y de la globalización. Esta posición del líder chino no se entiende sin tomar en consideración de las iniciativas que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha llevado a cabo. El pasado viernes, Donald Trump anunció la imposición de aranceles al 25% de las importaciones chinas, por valor de 50.000 millones de dólares. Los sectores más afectados serán el acero y el aluminio. El repetido y famoso «American First» de Trump es el ejemplo más sencillo para entender este giro en el comercio norteamericano y también mundial. Un cambio en el sistema comercial multilateral apoyado, además, en negociaciones basadas en la fuerza, en el poder y en el tamaño. Esta situación está siendo aprovechada por China, que ya desde su apertura a la economía de mercado sin renunciar al socialismo con la llegada al poder de Deng Xiaoping en 1978, junto con otros países como India y otros asiáticos, entendieron la necesidad de abrir sus mercados y transformar sus estructuras productivas para beneficiarse de los movimientos globalizadores de los países occidentales China respondió con nuevas medidas arancelarias por valor de 50.000 millones de dólares a productos norteamericanos. Estas imposiciones se harán sobre 659 productos, como productos agrícolas, en particular la soja, que es el producto más perjudicado ya que China es el principal comprador de esta semilla a Estados Unidos, por un valor de 12.000 millones de dólares. Datos macro de China-EE.UU. Según un estudio realizado por la consultora Price Waterhouse Coopers (PwC), la República Popular China se convertirá en 2050 en la primera economía del mundo, por delante de Estados Unidos superándolo en un 30%, manteniendo una tasa de crecimiento de un 6.8% y de esta manera aumentar la renta per cápita China es el mayor exportador e importador de bienes en el mundo y la primera potencia industrial. Entre las exportaciones principales de China podemos destacar: equipos tecnológicos (43%); textiles (12%); metales (7,3%) y productos químicos (4,6%). Los principales países a los que China exportan sus productos son: Estados Unidos (19%); Japón (6.3%); Corea del Sur (4.6%) y Alemania (3.2%). En 2016 las importaciones en China cayeron un 5.5% respecto del año anterior, representando en el PIB el 14.17%, que es una baja proporción si la comparamos con la del resto de los países. Ocupa el puesto 10 de 188 países del ranking de importaciones respecto al PIB. China es el segundo país con mayor volumen de importaciones. Los productos principales son circuitos integrados y microestructuras eléctricas (14.4 %); aceites crudos de petróleo o de mineral bituminoso (7.3 %) y minerales de hierro y sus concentrados (3.6%). Los principales países proveedores son Corea del Sur (10%); Japón (9.2); Estados Unidos (8.5%) y Alemania (5.4%). Como medidas arancelarias e impuestos a la importación, China posee un umbral de aduanas de 50000 CNY por el valor de la mercancía y de 50 CNY por el monto de los impuestos. Los aranceles promedio, sin contar productos agrícolas, están en un 8.37% según la CNUCYD. Se trata de una tasa relativamente baja.
18-06-2018 | Fuente: elpais.com
¿Roba el mundo a Estados Unidos?
Trump esgrime que los aranceles defienden el empleo frente a prácticas anticompetitivas, pero sus medidas pueden empeorar la economía local
17-06-2018 | Fuente: abc.es
Alemania, motor de la UE, será la más afectada por los aranceles de Trump
«El cambio se acerca», escribió Trump amenazante en su cuenta de Twitter apenas terminó la cumbre del G-7 que Merkel calificaría como «deprimente». «Solo pagan una pequeña parte de los costes y se ríen de nosotros», apuntaba sin nombrar expresamente a Alemania, el país al que más daño harán los nuevos aranceles comerciales. «Dentro de Europa, Alemania es el objetivo más obvio de las medidas de Trump», admiten los expertos de Rabobank en un informe que analiza la nueva política comercial estadounidense. En abril, el Departamento del Tesoro publicó su última lista de los principales socios comerciales «que merecen una atención especial debido a sus prácticas monetarias y macroeconómicas». China, Japón, Corea del Sur, Suiza, India y Alemania están siendo vigilados de cerca, precisan estos analistas, pero especialmente Alemania está en el punto de mira de Trump porque «tiene el mayor superávit por cuenta corriente del mundo en dólares, 299.000 millones en 2017, y ha tenido el mayor superávit la mayoría de años desde 2011». Por sectores, el automovilístico es el que EE.UU. tiene entre ceja y ceja. El Departamento de Comercio ha iniciado una investigación sobre las importaciones de coches para determinar si, al igual que el acero, también podrían considerarse una amenaza para la seguridad nacional. En 2017, los europeos vendieron coches por valor de casi 43.000 millones de dólares y componentes por un total de 18.000 millones a EE.UU. Casi la mitad de esas ventas fueron alemanas. Según los cálculos del instituto IFO de Múnich, el golpe de los nuevos aranceles sobre la economía alemana será de algo más de 5.000 millones de euros, 8.500 millones para toda la UE. «En Alemania se perderían unos 60.000 puestos del trabajo [..] En toda Europa podría llegar a 130.000», estima el analista de IFO Gabriel Felbemayr. Pero solo una mirada miope podría leer estos datos como la única clave del desbarajuste que percibe Berlín en el socavamiento de la relación trasatlántica. Tan importante como la económica, o más, se presenta la vertiente política. El primero en entender el fondo de la jugada fue Karl Theodor zu Guttenberg, ex ministro de Defensa de Merkel y futuro truncado de la derecha alemana al que la canciller dejó caer con indolencia tras la aparición de unas acusaciones de plagio en su época universitaria cuya procedencia era más que dudosa. «La victoria electoral de Donald Trump es una seria señal de alarma para las élites europeas», dijo entonces zu Guttenberg, ya exiliado en EE.UU. Y el tiempo le está dando la razón. «Alemania interpretó la llegada de Trump a la casa Blanca como el inicio de cuatro años que terminarían pasando, antes de volver a la normalidad», afirma Klaus von Dohnanyi, ex alcalde de Hamburgo y que augura peores tormentas globales que las que Trump ha desatado hasta ahora, «pero lo que vemos es que la esencia política que Trump destila desde Washington está calando en electorados por toda Europa, que se repliegan en torno a supuestos intereses nacionalistas y dan al traste con décadas de esfuerzos internacionales». Gran parte de esa esencia política consiste en derribar los principios no escritos del trato entre gobiernos y en dinamitar los métodos y foros de trabajo de que dispone la comunidad internacional, dejando al mundo huérfano de instancias superiores al ejecutivo de turno. «Habíamos estado hablando de temas clave, habíamos llegado por fin a un acuerdo, y entonces retiró su apoyo ¡a través de un tuit!», se quejó, desconcertada, Merkel, en el G-7. La revista alemana Wirtschafts Woche ha informado que Trump sugirió recientemente a Macron que será más tolerante con los coches franceses porque su objetivo es detener a los automóviles Mercedes-Benz que circulan por la quinta avenida de Nueva York. «El riesgo es que las políticas de Trump podrían abrir una brecha entre Alemania y sus aliados de la UE», advierten desde Rabobank. Incluso el nuevo embajador estadounidense en Berlín, Richard Grenell, ha reconocido que llega con la misión de «impulsar» los movimientos antisistema o populistas en Alemania y en toda Europa. El ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas , reconoce esa estrategia y señala como gran peligro el avance de «los nacionalismos, chovinismos y populismos», como «corrientes que se están extiendo y se retroalimentan en distintas partes del mundo», frente a las cuales debe actuarse «reforzando la política europea». Desolado, Maas, confesó el miércoles que «jamás hubiera imaginado que un ministro de la República Federal se vería en una situación como la actual». «Tenemos que buscar un nuevo equilibrio», pensaba en voz alta, denotando la zozobra de Berlín y la dificultad de Alemania para reajustar su lugar en el mundo tras descubrir que el amigo americano, en el que ha confiado ciegamente desde 1945, parece, inexplicablemente, dispuesto a destruirla. En 1901, cuando el abuelo alemán de Trump emigrado a EE.UU. volvió a su país con su mujer y su hija, las autoridades bávaras le denegaron la entrada por no haber cumplido con el servicio militar obligatorio. Se diría que su nieto busca ahora na venganza a lo grande.
16-06-2018 | Fuente: elpais.com
China responde a EE UU con nuevos aranceles a productos agrícolas
"Todos los acuerdos previos alcanzados mediante la negociación se verán invalidados", sentencia el Ministerio de Comercio
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