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Noticias de aranceles

31-05-2018 | Fuente: elpais.com
Trump lanza la guerra comercial contra la UE, Canadá y México
Washington confirma que los nuevos aranceles al acero y al aluminio entrarán en vigor esta medianoche. Bruselas y el Gobierno de Peña Nieto ya ha anunciado represalias.
30-05-2018 | Fuente: elpais.com
EE UU sugiere que abrirá la guerra comercial con la Unión Europea
Bruselas se prepara para responder a la posible imposición de aranceles o de cuotas a la importación
30-05-2018 | Fuente: elpais.com
China acusa a Estados Unidos de no cumplir con su palabra por la nueva amenaza de aranceles
Pekín se muestra contrariado por la decisión de Trump, aunque dice no estar sorprendido
24-05-2018 | Fuente: abc.es
Merkel acuerda con China mantener el pacto nuclear con Irán
Angela Merkel aseguró este jueves que China y Alemania apoyan el actual acuerdo nuclear con Irán, a pesar del abandono de Estados Unidos. «Quizá no es un acuerdo perfecto, pero las alternativas son bastante más inquietantes», defendió durante la rueda de prensa conjunta con el primer ministro chino, Li Keqiang, en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. Su interlocutor se mostró algo más reservado al respecto, pero asintió ante el cortejo de la canciller alemana, una de cuyas metas en este viaje era ganar a China para apuntalar el acuerdo internacional con Irán. A cambio de este compromiso, Merkel parece haber hecho concesiones en materia de mercados financieros y dejado en un segundo plano ciertas reivindicaciones en materia de Derechos Humanos. Li criticó que Berlín esté dificultando los esfuerzos del sector financiero chino de consolidarse en su mercado con una regulación excesiva y la canciller alemana se avino a facilitar un acceso recíproco y en igualdad de condiciones a los mercados, aunque exigió como condición al Gobierno chino que revise la ley de ciberseguridad a fin de garantizar a las empresas la protección de sus datos. «Para las empresas es muy importante que existan condiciones fiables, porque los datos son la materia prima del futuro, no se ven, pero hay que protegerlos igualmente», dijo Merkel. «Los datos deben estar a disposición de las empresas y ser seguros, deben ser transportables. Y a este nivel aparentemente queda todavía mucho por hacer» aseguró. Merkel ya había realizado diez visitas oficiales a China, pero la número once se ha convertido en la más complicada de todas. La canciller alemana llegaba a Pekín tras dos recientes viajes a EE.UU. y Rusia para reunirse con sus presidentes, con la agenda plena de asuntos internacionales en los que requiere a China para lograr que prevalezcan los equilibrios geopolíticos. Corea del Norte y aranceles de EE.UU. Durante la entrevista, abordaron en primer lugar la desnuclearización de Corea del Norte, y el primer ministro chino volvió a llamar a todas las partes a realizar esfuerzos para promover el diálogo. El segundo punto en el orden del día era el acuerdo nuclear con Irán, que «tanto China como Alemania desean proteger». Sin referirse directamente a las medidas proteccionistas de EE.UU., ambos líderes defendieron los principios del libre comercio y las ventajas del enfoque internacional para la resolución de los conflictos, desmarcándose de nuevo de las iniciativas de Washington.
23-05-2018 | Fuente: abc.es
Rusia, Turquía y Japón imitan a la UE y amenazan a Trump con aranceles ante la OMC
Pese a la suspensión temporal de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las tensiones mundiales continúan en su punto álgido por la respuesta de otros territorios a los aranceles al acero (25%) y al aluminio (10%). Rusia, Turquía y Japón enviaron ayer notificaciones a la Organización Mundial del Comercio en las que avisaban de su intención de imponer aranceles al país norteamericano si continuaba con su deriva proteccionista. Ya son cinco los países que han iniciado este trámite, además de la Unión Europea que agrupa a otros 28. Sin embargo, tan solo la UE, India y Turquía han enviado en su notificación la lista con los porcentajes de gravamen que impondrían. En el caso de Japón y Rusia todavía no han anunciado nada más que su intención. El caso de Putin es la otra gran novedad que surgió ayer a raíz de su notificación a la OMC. Así, Rusia prevé aplicar aranceles, más bien llamadas medidas de salvaguardia en el seno de la organización internacional, a partir de los 30 días siguiente de esta notificación. Siempre en el caso de que Trump opte por seguir adelante con sus impuestos al acero y al aluminio. En el caso de Turquía, impondría los aranceles a partir del 21 de junio de 2018, tan solo veinte días después de que entraran en vigor los gravámenes de EE.UU. a estas materias. Y en el supuesto de Japón, la situación se torna distinta: solo aplicarán las medidas a partir del 23 de marzo de 2021 o al quinto día siguiente a la fecha en que la OMC concluya que las medidas de Estados Unidos no fueron conformes a la normativa de esta organización. Lista de Turquía La lista de Turquía, el único país que ayer envió productos y porcentajes, abarca decenas de productos, pero no se acerca a las cientos de materias que gravaría la Unión Europea. Los turcos impondrían aranceles al tabaco (25%), al alcohol etílico (40%), ciertos artículos de plástico (30%), papel (25%) y vehículos de motor (35%), entre otros. Así, se asemeja en algunos productos a los que gravaría la UE, pero en menor medida. La lista de la Unión Europea contempla porcentajes desde el 10 ahsta el 50%. El whisky bourbon se llevaría el mayor gravamen, aunque otros emblemas de Estados Unidos como el tabaco (25%) o las motos Harley-Davidson (25%). De esta forma, buena parte del Viejo Continente ya ha respondido en forma de amenaza a los aranceles de Trump. La suspensión acordada con China no evita que otros territorios reaccionen de esta manera al mantener Trump los impuestos al acero y al aluminio. En consecuencia, Rusia ha calculado que los aranceles estadounidenses le obligarían a abonar 456 millones de euros más; Japón estima que 373 millones más; y Turquía que 226 millones más. En total, más de 1.000 millones de euros, que habría que sumar a los 1.358 millones de euros de más que pagaría la UE en el supuesto de que finalmente acaben entrando en vigor los aranceles.
22-05-2018 | Fuente: elpais.com
China reducirá los aranceles a los coches en plenas negociaciones con EE UU
Washington y Pekín ultiman un acuerdo para eliminar la prohibición que impide al gigante chino ZTE hacer negocios con compañías estadounidenses
22-05-2018 | Fuente: elpais.com
China reducirá los aranceles a los automóviles importados en plenas negociaciones con EE UU
Trump se declara insatisfecho por la marcha de la negociación y niega acuerdos sobre ZTE
21-05-2018 | Fuente: abc.es
Europa mantendrá la línea dura de negociación con Trump
«Con amigos como Trump, ¿quién necesita enemigos?», ha resumido recientemente el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Hasta el pasado sábado, la estrategia de la UE era mantenerse al margen, no decantarse por un bando ni por otro en la disputa comercial entre EE.UU. y China y centrarse en prolongar la exención temporal de los aranceles a la importación del acero y del aluminio desde Europa decidida por Washington. «Escoger un bando significaría que entramos en el clima de confrontación y esa no es la forma de manejar las cosas. Ciertamente hay desequilibrios que deben ser tratados y problemas que deben ser resueltos, pero no a través de la confrontación», había declarado el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, señalando que «esto significa encontrar primero un camino entre Estados Unidos y la UE». La canciller Merkel había ido un paso más allá, organizando un viaje a China que tendrá lugar esta semana y anunciando sus intenciones de promover que «China y Alemania refuercen juntas el multilateralismo», contra la tendencia Trump. Ahora, el acuerdo entre China y EE.UU., no solamente ha sorprendido a Bruselas con el pie cambiado, sino que además amenaza con convertir al PIB europeo en su principal víctima. La canciller alemana, Angela Merkel, viajará a China el jueves para reunirse en Pekín con el primer ministro chino, Li Kequiang, el presidente del país, Xi Jinping, así como el de la Asamblea Popular Nacional. Merkel ha reconocido que tratará en estas reuniones «temas controvertidos» en el ámbito internacional, como el del comercio, y, acompañada de una delegación de empresarios, se trasladará a Shenzhen, «donde comenzó la apertura», para entrevistarse allí con las autoridades locales, participar en la inauguración del hub de innovación de la Cámara de Comercio Exterior alemana y visitar una planta de la empresa alemana Siemens y una start-up china, además de asistir a una sesión de la Comisión Económica Asesora Germano-China (DCBWA). Fuentes de la delegación alemana confirmaban ayer «repasos de última hora» en los papeles del viaje y la valoración generalizada, por parte de la economía alemana, era que el acuerdo China-EE.UU. somete a la UE a una presión más elevada en su propia negociación con Trump, a pesar de lo cual los directivos son partidarios de una línea dura de negociación. El presidente de la Cámara Alemania de comercio e Industria (DIHK), Eric Schweitzer, ha pedido «un curso decidido» en las negociaciones y, aunque admite que no deben llegar a romperse, advierte también que «no nos estaremos moviendo en la dirección correcta si respondamos automáticamente a las nuevas demandas con concesiones». «La UE también debe sacar sus propias conclusiones correctas en interés de las empresas locales», sugería, de cara al plazo que termina el 1 de junio y en el que termina la exención de tasas estadounidenses a las materias europeas. También se perciben deseos de firmeza por parte francesa, aunque en un tono bastante más alarmante. «Europa podría ser la víctima de un posible acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, tras la aparente resolución de sus diferencias», advirtió ayer el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, «Estados Unidos y China podrían ponerse de acuerdo a espaldas de Europa si Europa no es capaz de mostrar firmeza». «Estados Unidos quiere hacer pagar a Europa y a los países europeos el mal comportamiento de China. Todo ello es aberrante e incomprensible para los aliados», agregó. Según Le Maire, el presidente francés Emmanuel Macron «ha sido muy claro: nada es posible mientras no haya una exención definitiva y total de los aranceles estadounidenses». Antes de apurar el plazo, Bruselas se aviene a negociar con EE.UU. cuatro capítulos, entre ellos una mejora en el acceso de los coches estadounidenses al mercado europeo y aumentar el volumen de gas natural licuado que Estados Unidos exporta gracias al desarrollo del fracking, que permitiría reducir la dependencia de suministradores como Rusia, que provee casi el 40% del gas que importa la UE. A cambio, reclama que las empresas del club comunitario puedan optar a la contratación pública en EE UU., una condición que ni siquiera pudo lograrse en la negociación del ambicioso tratado comercial que Bruselas ensayó con la Administración de Barack Obama, el denominado TTIP. Trump, por su parte, tiene la vista puesta en otras metas adicionales, como ha dejado claro tras entrevistarse con el secretario general de la OTAN Stoltenberg y quejarse del escaso presupuesto alemán para la compra de armamento. Y por supuesto Washington pide rebajar el arancel que la UE aplica a los coches estadounidenses del 10% actual al 2,5%. De esa forma, la penalización se equipararía a la que soportan los vehículos europeos que se venden al otro lado del Atlántico. Alguien hace mal las cuentas En promedio, las exportaciones de bienes y servicios estadounidenses a Europa tienen aranceles del 2,4%, según la Comisión Europea. EE.UU. impone un arancel promedio mínimo de 3,48% contra 5,16% de la UE, según la OMC. Los coches estadounidenses enfrentan aranceles de 10% mientras que los europeos tienen un gravamen de 2,5% en Estados Unidos. Sin embargo, dentro del sector del automóvil, Estados Unidos aplica un arancel de 25% a las importaciones de camiones y pick-ups, significativamente más elevado que el 14% que cobra la UE a los mismos vehículos.
20-05-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. confirma la suspensión de los aranceles contra China
El secretario del Tesoro estadounidense, Steve Mnuchin, ha confirmado este domingo la suspensión de los aranceles impuestos a China. «Hemos acordado poner en suspenso los aranceles mientras ejecutamos el acuerdo marco» comercial, aseguró Mnuchin en declaraciones a la cadena de televisión Fox News. Mnuchin concretó que se refería a los aranceles por 150.000 millones de dólares a cientos de productos chinos que Trump había amenazado con imponer por temas de propiedad intelectual y para forzar a Pekín a equilibrar la balanza de pagos bilateral. «Estamos poniendo en suspenso la guerra comercial», dijo Mnuchin. Estados Unidos y China anunciaron este sábado un acuerdo marco por el que el país asiático accedió a aumentar "significativamente" sus compras de bienes y servicios de Estados Unidos, con el objetivo de reducir el déficit comercial de 375.000 millones de dólares de Washington respecto a Pekín. China y Estados Unidos han decidido renunciar a cualquier guerra comercial y aumentar sus respectivos aranceles, dijeron el domingo los medios oficiales de China. Este anuncio se produce después de meses de tensión entre las dos potencias, y con el presidente estadounidense Donald Trump prometiendo en campaña electoral acabar con la supuesta relación comercial desequilibrada con China que constituye un peligro para Estados Unidos. «Las dos partes han llegado a un consenso, no participarán en una guerra comercial y no aumentarán las tarifas respectivas», dijo el viceprimer ministro chino, Liu He, según la agencia oficial de noticias Xinhua. El viceprimer ministro chino, que esta semana encabezó la delegación a cargo de las negociaciones con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, dijo que el acuerdo era una «necesidad».
20-05-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. y China alcanzan un acuerdo de mínimos que aleja la guerra comercial
La temida guerra comercial entre las dos grandes economías del mundo aún es posible, pero está más lejos que hace dos días. El acercamiento entre las delegaciones china y estadounidense ha fructificado este fin de semana en un acuerdo de mínimos consistente en un compromiso de Pekín de reducir o eliminar, según el caso, las barreras que encuentran algunos productos estadounidenses. El compromiso es firme en materia agrícola y energética, mientras que, por ahora, sólo hay voluntad de extenderlo a los productos manufacturados y los servicios, según el comunicado conjunto de ambas delegaciones, reunidas en Washington. En contrapartida, Washington anunció la congelación provisional de los aranceles al acero (25%) y el aluminio (10%), con los que Trump rompió las hostilidades el 1 de abril, en su obsesiva lucha contra el déficit comercial de Estados Unidos con China. La negociación aún es frágil. Pekín se resiste a poner una cifra a una reducción de la balanza comercial que la delegación estadounidense quiere brindar en bandeja a su presidente. Pese a las dificultades, Donald Trump está más cerca de salirse con la suya. Su permanente denuncia del creciente saldo desfavorable de Estados Unidos en su comercio con China, que el pasado año alcanzó los 375.000 millones de dólares, la cantidad más alta entre dos países, empieza a recoger frutos. El magnate ha clamado contra la «competencia desleal» de los asiáticos desde la campaña electoral, entonces como gancho para seducir a un amplio grueso de votantes enfadados, la mayoría en los estados industriales, que señalaban al extranjero como origen de sus males y que, aliviados por sus palabras, auparon a Trump a la presidencia. Ahora, el éxito político de una reducción del déficit con China es factible. El enfrentamiento comercial entre Washington y Pekín había alcanzado su punto álgido el mes pasado, cuando Trump ordenó medidas adicionales a los aranceles al acero y el aluminio. Las nuevas barreras a productos chinos se tasaban en 150.000 millones de dólares. China respondió con aranceles a productos agrícolas que habitualmente compra Estados Unidos al gigante asiático, en especial la soja. Los agricultores serían los más afectados, a pocos meses de la elección legislativa de mitad de mandato (midterm). A la hora de defender los productos propios, nadie da puntada sin hilo. Compromiso compartido En medio de una escalada sin precedentes, de la que la Unión Europea y otros socios de Washington han quedado por ahora al margen, Pekín aceptó finalmente sentarse a la mesa para negociar. Las conversaciones que abrieron hace tres semanas en Pekín, el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, y el viceprimer ministro chino Liu He, han derivado en un compromiso compartido para una «reducción sustancial» del déficit, según desveló hoy el portavoz de la Administración norteamericana. El moderado optimismo de los portavoces estadounidenses choca con la resistencia de las autoridades chinas a tasar la cantidad anual de esa disminución. El primer asesor de Trump en materia de comercio, Larry Kudlow, lanzó inicialmente las campanas al vuelo al proclamar que la bajada podría situarse en 200.000 millones de dólares. De una tacada, algo más de la mitad del déficit estimado total. El propio Kudlow tuvo que matizar que se trata de «una estimación genérica», después de que las autoridades chinas rechazaran poner cifras en la negociación. El secretario del Tesoro rectificó también las primeras afirmaciones de Kudlow, al referirse a «cambios estructurales, más que a cifras concretas», en su intento de fijar el ofrecimiento de Pekín. Mnuchin celebró que esa reforma de fondo en la relación comercial entre Estados Unidos y China «nos permitirá venderles miles y miles de millones más de dólares de nuestros productos». Pero se cuidó mucho de concretar cantidades: «Tenemos muchos productos específicos, pero no voy a concretarlos. Estamos negociando industria por industria». Y desveló que el secretario de Comercio, Wilbur Ross, viajará a China los próximos días para intentar un acuerdo definitivo con «compromisos concretos». Algunos economistas se muestran escépticos ante la posibilidad de lograr una reducción del déficit en 200.000 millones de dólares, dados los obstáculos estructurales de China y la dificultad de aumentar la producción por parte de Estados Unidos.
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