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Noticias de aranceles

13-07-2018 | Fuente: abc.es
El aceite de oliva, «sin preocupación» por los aranceles de Trump
Esta semana, EE.UU. ha confirmado el arancel del 34,7% contra la aceituna de mesa española, tras la decisión de su Comisión de Comercio Internacional (ITC, en sus siglas en inglés) de que, según su investigación, sus importaciones causan un daño importante al sector local y de que las aceitunas españolas «están subsidiadas y vendidas a precios inferiores al valor razonable». España protestó hoy contra la decisión, que debe confirmarse en otra reunión del ITC, prevista para el 24 de julio. «El Gobierno español se muestra contrariado por este resultado ya que, durante la investigación, ni los denunciantes ni la propia autoridad investigadora han aportada las evidencias suficientes» que justifiquen los aranceles, aseguró el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo en un comunicado. En él, se muestra dispuesto a utilizar «las posibles vías de acción para reaccionar en defensa del sector de la aceituna de mesa» y afirmó que «no descarta la posibilidad de llevar el caso a la Organización Mundial del Comercio». La medida de la Administración Trump coincide esta semana con el lanzamiento de una gran campaña para promocionar el aceite de oliva español en EE.UU., presentada ayer en el Instituto Cervantes de Nueva York. En la presentación participó el cocinero Seamus Mullen, uno de los abanderados en la Gran Manzana de la gastronomía española, que inspira a su restaurante del West Village, Tertulia. Pedro Barato, presidente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, aseguró a ABC que «de momento, no hay motivo de preocupación» en el sector ante la posibilidad de que este producto sufra una suerte similar a la de la aceituna de mesa, en plenas tensiones comerciales de la Administración Trump con la Unión Europea. «No hay correlación, porque no hay motivo para ello. Y las alarmas no son buenas», dijo. «El mercado estadounidense es abierto y funciona muy bien», dijo sobre el sector del aceite de oliva. Ello a pesar de que la secretaria general de UGT en Andalucía, Carmen Castilla, advirtió esta semana que el arancel a la aceituna de mesa «puede ser la punta del iceberg» en las barreras comerciales al campo española y que en el futuro otros productos estratégicos, como el aceite de oliva, podrían verse afectados. EE.UU. importó el año pasado cerca de 115.000 toneladas de aceite español, mientras que su producción doméstica está alrededor de las 15.000 toneladas. Se trata de uno de los sectores estratégicos para el aceite español, que en los últimos años ha disparado su exportación al exterior. Si hace diez años, el consumo interno del aceite de oliva era del 60%, ahora España exporta cerca del 75% de su producción. El objetivo de la campaña, según Barato, es que el público estadounidense conozca mejor el producto y contribuir a su promoción en zonas donde todavía no es muy conocido. El aceite de oliva español tiene una amplia implantación en los principales mercados de las dos costas estadounidenses -como California o Nueva York-, pero tiene mucho margen de crecimiento en el interior del país. La campaña, bajo el paraguas de la Unión Europea, está centrada en aeropuertos, estaciones de tres y puertos de cruceros de EE.UU., en los que se instalarán puntos de información sobre el aceite de oliva.
12-07-2018 | Fuente: abc.es
Trump cumple su amenaza con China: aranceles en importaciones por valor de 200.000 millones
La guerra total entre EE.UU. y China en sus relaciones comerciales está declarada. Solo hay que ver el documento publicado la noche del martes por la Oficina del Representante Comercial de EE.UU., en el que se proponen nuevos aranceles comerciales a China. Son más de 200 páginas que detallan miles de artículos chinos que se verán afectados por la medida. Incluyen productos agrícolas, cosméticos, tecnología, electrodomésticos, textiles, suministros, maquinaria, recambios de vehículos? En la guerra comercial entre ambos países, Donald Trump ha sacado los tanques. Su última medida supone imponer aranceles del 10% a importaciones chinas por valor de 200.000 millones de dólares. La decisión supone una escalada formidable en las tensiones comerciales. Después de meses de negociaciones, de visitas mutuas entre Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, de juegos de intimidaciones y buenas palabras, EE.UU. materializó su primera medida de envergadura el pasado viernes, con la entrada en vigor de aranceles a productos chinos por valor de 34.000 millones de dólares y con una propuesta para otros 16.000 millones. China siempre advirtió que respondería con las mismas armas si era castigado con nuevas barreras e impuso aranceles y propuestas por las mismas cantidades. Trump también advirtió que si Pekín hacía buenas sus amenazas de represalias, volvería con más ataques. Llegó a decir que podría subir su apuesta hasta los 500.000 millones de dólares, cerca del total del valor de las importaciones anuales de EE.UU. de productos chinos. Muchos nervios Con la decisión de esta semana, Trump ha cumplido. Por el momento, es una propuesta de aranceles que se somete a la opinión pública -un proceso habitual en la aprobación de normas en EE.UU.-, pero nadie duda de que, cuando concluya ese periodo, en dos meses, podría materializarse. EE.UU. siempre ha justificado los aranceles en los abusos comerciales de China, en especial en lo que se refiere a transferencias tecnológicas, propiedad intelectual e innovación. «Sus prácticas son una amenaza existencia a la principal ventaja que tiene EE.UU. y al futuro de nuestra economía»; dijo Robert Lighthizer, el principal responsable de comercio en la Administración Trump, tras el anuncio de la propuesta. China respondió ayer con amenazas de nuevas represalias. El problema es que le queda poca munición. Las importaciones anuales de productos estadounidenses son de 135.000 millones de dólares, así que no podría responder con la misma amplitud. El Ministerio de Asuntos Exteriores aseguró que su Gobierno está «sorprendido» por la medida estadounidense, que calificó de «inaceptable». No dio detalles, pero aseguró que responderá con «medidas cualitativas». Según ?The Wall Street Journal?, Pekín se plantea bloquear la aprobación de licencias a compañías estadounidenses, retrasos en operaciones empresariales o aumentar las inspecciones a los productos que llegan a su país. Cuando la semana pasada se concretó la imposición de los aranceles por 34.000 millones de dólares, los analistas confiaban en que si las tensiones comerciales se quedaban ahí, su repercusión en el comercio y en los mercados sería limitada. El panorama es ahora distinto. El republicano Orrin Hatch, que preside el Comité Financiero del Senado, calificó la propuesta de «temeraria». La Cámara de Comercio de EE.UU. criticó que la nueva imposición «aumentará el coste de productos cotidianos para las familias estadounidenses, agricultores, ganaderos, trabajadores y creadores de empleo. Además, provocará represalias, lo que perjudicará todavía más a los trabajadores estadounidenses». La preocupación es creciente en el campo, un sector dependiente de sus exportaciones a China. Charles Grassley, senador republicano por Iowa, un estado muy agrícola, reconoció que sus representados están «muy nerviosos» por la tensión comercial. Trump, que se encuentra en Bruselas en la cumbre de la OTAN, trató de tranquilizar a los agricultores y les prometió que su situación mejorará aunque advirtió que «no va a ocurrir rápido». «Espero que sepa lo que está haciendo», dijo Grassley.
11-07-2018 | Fuente: elpais.com
Trump redobla la presión sobre China con nuevos aranceles sobre otros 200.000 millones
Washington publica una lista de más de 6.000 productos chinos sujetos a un gravamen del 10% a partir de septiembre. La guerra comercial entra en una nueva fase
11-07-2018 | Fuente: abc.es
El gasto militar y los aranceles dividen a EE.UU. y sus aliados
La OTAN reveló ayer sus últimos datos de inversión en defensa con unas cifras estimativas de 2018 en las cuales ocho países alcanzarían el 2 por ciento del Producto Interior Bruto en gasto. EE.UU. (3,50%), Grecia (2,77%), Estonia (2,14%), Reino Unido (2,10%) y Letonia (2%) cumplirían en este momento el requisito; Polonia (ahora con un 1,98%), Lituania (1,96%) y Rumanía (1,93%) tienen iniciativas legislativas acordadas para alcanzar el objetivo del 2% a lo largo de este año. En 2014, cuando la OTAN decidió poner freno a los recortes en defensa con el impulso del presidente estadounidense Barack Obama, solo tres países superaban ese 2% (EE.UU., Grecia y Reino Unido). El anuncio se produjo a pocas horas del arranque de la Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los 29 países aliados en Bruselas, que se celebra hoy y mañana. A la cita acude el presidente de EE.UU., Donald Trump, con la clara demanda de que los países europeos de la OTAN y Canadá realicen más inversiones en defensa. Ayer mismo, antes de despegar desde Washington, Trump publicó dos mensajes en su cuenta de Twitter donde no deja dudas sobre cuál será su principal objetivo en las conversaciones que mantenga con Angela Merkel, Emmanuel Macron o Pedro Sánchez, quien se estrena en foro trasatlántico, y demás líderes cuyos países no cumplan con el criterio del 2% del PIB. Altura de miras «Los países de la OTAN deben pagar MÁS, los EE.UU. deben pagar MENOS. ¡Muy injusto!». Y «Preparándonos para partir hacia Europa. Primera reunión-OTAN. Los Estados Unidos están gastando mucho más que cualquier otro país para protegerlos. No es justo para el contribuyente de los Estados Unidos. Además de eso, perdemos 151.000 millones de dólares en comercio con la Unión Europea. ¡Nos ponen grandes aranceles (y barreras)!» fueron los mensajes de Trump que corrieron como la pólvora en la nueva sede de la OTAN. Según los datos facilitados por la OTAN, mientras que EE.UU. invirtió el pasado año 618.000 millones de dólares en sus presupuestos de defensa, los 27 países aliados restantes invirtieron 301.000 millones (falta Islandia que no tiene estructuras militares). Para apaciguar los ánimos y con el objetivo de que la Cumbre de Bruselas no reedite el fiasco y la división del último G-7, el secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, anunció ayer en su rueda de prensa previa que los países europeos de la Alianza Atlántica y Canadá invertirán desde este momento y hasta 2024 unos 266.000 millones de dólares extra en sus presupuestos de defensa. Asimismo, Stoltenberg se mostró confiado en que la OTAN dé esa imagen de unidad necesaria para ser eficaz en la disuasión y que la cuestión de la guerra de aranceles entre EE.UU. con la UE y Canadá no empañe iniciativas que se adoptarán en el campo de la lucha contra el yihadismo, la estabilidad del Sur y Oriente Próximo, para disuadir a Rusia o en ciberdefensa. «Las diferencias existen, y no sólo en comercio también en cambio climático. Pero mientras existan, trataré de minimizarlas para que no tengan un impacto en la seguridad y defensa», reconoció el secretario general de la OTAN, organización que el próximo año cumplirá 70 años. En una de sus respuestas a la Prensa, Stoltenberg quiso agradecer al presidente Trump, «su liderazgo» para provocar que los países de la OTAN eleven sus presupuestos. «Invertir en defensa es una cuestión de credibilidad», subrayó Stoltenberg. Uno de los encuentros más esperados será entre Donald Trump y la canciller alemana, Angela Merkel, cuyo país se sitúa sólo en el 1,24% del PIB en inversión de defensa. «Alemania es la economía más fuerte de Europa, por ello debe invertir más», subrayó ayer la embajadora estadounidense en la OTAN, Kay Bailey Hutchison. Trump, que se reunirá con el presidente ruso, Vladimir Putin, el día 16 en Helsinki, ha llegado incluso a amenazar con retirar los 37.000 militares que EE.UU. despliega en suelo alemán. Está por ver si cumplirá en parte con su amenaza. Declaración conjunta Para tratar de aplacar las demandas de Trump, el secretario general de la OTAN firmó ayer una declaración conjunta con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, por la cual se fortalece la cooperación UE-OTAN y se insta a los «Estados miembros de la UE a dar mayor prioridad a la seguridad y la defensa en lo debates sobre el próximo presupuesto de la UE a largo plazo». Sobre las nuevas iniciativas industriales en el ámbito de la UE como la Pesco (Cooperación Estructurada Permanente) y otras en la Alianza Atlántica se reafirma asimismo que deben ser inversiones para desarrollar nuevos sistemas de armas y capacidades militares «coherentes, complementarios e interoperables. Deben estar disponibles para ambas organizaciones, sujetas a las decisiones soberanas de los países que las poseen». «Los esfuerzos de la UE también fortalecerán a la OTAN y, por lo tanto, mejorarán nuestra seguridad común. Para los aliados de la OTAN, tales esfuerzos fomentan un reparto equitativo de la carga, los beneficios y las responsabilidades, de acuerdo con su compromiso asumido en el compromiso de inversión en defensa», reza el texto conjunto firmado por ambas organizaciones apenas veinticuatro horas antes de que Trump irrumpa en Bruselas.
10-07-2018 | Fuente: elpais.com
Estados Unidos ratifica los aranceles de Trump a la aceituna española
La Comisión de Comercio Internacional considera que el bajo precio daña a los productores locales en California
10-07-2018 | Fuente: abc.es
El resultado en México, ¿retrasa o acelera la integración latinoamericana?
Tras su triunfo en las presidenciales mexicanas del pasado 1 de julio, Manuel Andrés López Obrador se estrenará en la escena internacional latinoamericana en la reunión que la Alianza del Pacífico y Mercosur celebrarán el próximo 24 de julio en la localidad mexicana de Puerto Vallarta. La actitud que Obrador adopte en relación al libre comercio va a ser determinante en la cuestión de si América Latina está realmente preparada para abordar un proyecto de integración que vaya de Río Bravo a Tierra de Fuego. Un reciente informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aseguraba que Latinoamérica se encuentra a estas alturas en condiciones de poder afrontar la creación de un área de libre comercio que englobe a toda la región. Ya hoy casi el 90% del comercio intrarregional se encuentre libre de aranceles, después del impulso dado desde la década de 1990 a acuerdos de comercio preferencial bilaterales y subregionales. La forma más lógica de alcanzar esa nueva dimensión es una convergencia entre las dos mayores asociaciones comerciales de Latinoamérica: la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile) y Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), que conjuntamente equivalen al 81% del PIB de América Latina y el Caribe. En su informe, el BID indica que «no hay ninguna necesidad de que participen todos los gobiernos de la región en las primeras etapas de la negociación. Lo único que se necesita es una masa crítica de países con la suficiente fuerza gravitatoria y, en este sentido, Argentina, Brasil y México están en una posición inigualable para lograr que la iniciativa se haga realidad». La revitalización dada a Mercosur por Mauricio Macri y por Michel Temer (la suspensión del estatus de nuevo miembro de Venezuela es una muestra de que Mercosur ha vuelto a sus objetivos económicos, tras años de prioridades ideológicas) deja la pelota en el tejado de México. Aunque se plantean dudas sobre la orientación del próximo gobierno de Brasil (hay elecciones en octubre), la principal incógnita la constituye hoy la política que acabará adoptando López Obrador. Depende del acuerdo con EE.UU. El líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se ha mostrado cauto en relación al libre comercio. No es un entusiasta del libre mercado, pero defiende posiciones más centradas que muchos otros de sus correligionarios. La cuestión principal para México en esta materia es la renegociación en marcha del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Cualquier pacto para la renovación del acuerdo con Estados Unidos y Canadá tiene que pasar por concesiones de todas las partes, y las que pueda hacer México probablemente agoten las disposiciones de la izquierda de Morena a realizar ciertas liberalizaciones. Así que puede aventurarse que si la renegociación del TLCAN llega a buen puerto, difícilmente México se embarque de momento en promover un Tratado de Libre Comercio para América Latina y el Caribe (TLC-ALC). Un ruptura del pacto comercial en Norteamérica, en cambio, podría llevar a México a intentar liderar un proceso de integración de esas características con el resto de Latinoamérica. Para ello, no obstante, haría falta una convicción sobre el libre mercado que López Obrador no parece tener. Esa falta de convicción del nuevo presidente de México también podría lastrar la energía de la Alianza del Pacífico misma, que en los últimos años ha demostrado ser la más dinámica de las asociaciones comerciales en la región. Además, la invocación de la Doctrina Estrada en política exterior por parte del futuro Gobierno (esa doctrina ha llevado tradicionalmente a México a quedar al margen de los bloques políticos regionales) parece indicar que López Obrador no tiene deseo de un especial liderazgo latinoamericano. Aspiración de un acuerdo panregional El deseo de una integración comercial de todo el ámbito latinoamericano llevó en 1960 a la creación de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), que en 1980 dio lugar a la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). Aunque muchas veces los ojos han estado puestos en el proceso de integración de la Unión Europea, lo cierto es que esas estructuras apenas han servido para estrechar relaciones, que en realidad han sido postergadas por organizaciones subregionales de mayor efectividad, como el Mercado Común Centroamericano, la Comunidad Andina de Naciones, Mercosur y Caricom. Los cambios de política económica en la región durante la década de 1990 permitieron albergar la idea de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), propuesta por Bill Clinton en 1994. Ese año había entrado en vigor el Tratado entre EE.UU., México y Canadá y el ALCA suponía extender el acuerdo al resto del hemisferio occidental. El proyecto quedó enterrado en 2005, ante la proliferación de regímenes 'bolivarianos'. Con todo, el contacto económico entre los vecinos del continente ha ido incrementando. En la actualidad, de acuerdo con el BID, entre los países latinoamericanos (individualmente o como parte de entidades subregionales) existen 33 acuerdos preferenciales de comercio que cubren más del 80% de los productos y dan cuenta de aproximadamente el 85% del valor del comercio interregional. Además, a medida que se ha ido avanzando en el calendario de reducción de tarifas, hoy los aranceles aduaneras se aplican a menos del 10% del comercio interregional. Esta situación debería facilitar dar el salto a un TLC-ALC, como defiende el BID. Si la creación de acuerdos subregionales permitieron incrementar el comercio entre los específicos países en un 64% de promedio (los pactos norte-sur fueron más efectivos que los sur-sur), un acuerdo que cubriera a toda América Latina y el Caribe (ALC) supondría hoy un incremento extra del comercio interregional del 3,5% de promedio (11.300 millones adicionales). Según el BID, ante una guerra comercial que pueda estallar internacionalmente ?ahí están los roces entre EE.UU. y China?, «un TLC panregional mitigaría los efectos negativos sobre las exportaciones de ALC en hasta un 40%». La orientación ideológica de los países latinoamericanos, sin embargo, hace difícil la convergencia, lo que obstaculiza cualquier proceso de integración, aunque este se limite al ámbito económico. Dado el contexto político regional, no parece que el triunfo de López Obrador vaya a facilitar el camino.
09-07-2018 | Fuente: elpais.com
La industria del automóvil en la UE se juega 38.000 millones con los aranceles
EE UU es el primer socio europeo y absorbe el 29% de las exportaciones El 57% de las ventas procede de las 40 factorías situadas en Alemania
06-07-2018 | Fuente: abc.es
Reino Unido propone a la UE crear un área de libre comercio para bienes
Theresa May y sus ministros han cerrado esta noche un acuerdo para salvar sus diferencias sobre el Brexit y plantear de forma unida una propuesta a Bruselas para cuando se consume su salida del club europeo. La fórmula de consenso, según anunció la oficina de la primera ministra británica en un comunicado, es crear un «área de libre comercio» entre Reino Unido y la UE para «bienes industriales y productos agrícolas». Tras verse atrapada entre los miembros de su gobierno que piden una salida de la UE lo más blanda posible, dejando las cosas parecidas a como están ahora, y los partidarios de romper con Europa, May ha buscado contarreloj una tercera vía que satisfaga a ambos bandos. Por eso este viernes se encerró todo el día desde las 9.00 de la mañana con su Ejecutivo al completo en su residencia campestre de Chequers, una mansión del siglo XVI en la campiña inglesa, con el «deber» de alcanzar un acuerdo, según avanzó ella misma antes de la reunión. Tratando de que todos remen en una sola dirección y evitar distracciones, los 22 ministros británicos del gabinete tuvieron incluso que entregar a la entrada sus teléfonos. Esta vez la oferta que May les puso sobre la mesa y que presentará a la UE se puede considerar una solución intermedia, con la que Reino Unido accedería al mercado único en lo que a bienes se refiere, en una especie de acuerdo aduanero post-Brexit que le permitiría la libertad de establecer sus propias tarifas sobre los productos que lleguen al país. Esto solucionaría el problema más inmediato: el temor a la vuelta de una frontera dura en Irlanda. Para ello se utilizarían los avances de la tecnología, que determinarían hacia donde se dirigen esos bienes y, por tanto, donde se deberían pagar aranceles, si en Reino Unido o la UE. Plan para diciembre de 2020 Esta propuesta mantendría al país alineado con las regulaciones de Bruselas en algunos sectores, como el industrial o el agrícola. Los detalles de cómo funcionaría el plan en la práctica aún no se han publicado, pero desde Downing Street se confía en que todo estaría dispuesto para cuando acabe el periodo de transición, en diciembre de 2020. El único problema: que no existe aún esa tecnología a la que el Gobierno se aferra, o al menos aún no ha sido probada. El guiño para el sector «brexiter» estaría en no incluir en el acuerdo la libertad de movimientos, recuperando así el control fronterizo que tanto reclaman. May tiene previsto presentar su nuevo planteamiento a Bruselas en el llamado «Libro blanco del Brexit», en un día aún sin especificar de la próxima semana. Sin embargo, la propuesta no parece convencer a los partidarios de romper con Europa. Estos, liderados por el ministro de Exteriores, Boris Johnson, quieren un nuevo acuerdo comercial con la UE parecido al que esta tiene con Canadá y que evite así el «alineamiento regulatorio» con Bruselas que propone la primera ministra intentando suavizar el Brexit. Johnson reúne a los suyos El bando de Johnson llegó preparado a la cita en Chequers tras haber hecho piña el jueves con una reunión en el Ministerio de Exteriores. Hasta siete miembros del Ejecutivo, entre los que se encontraban el ministro para el Brexit, David Davis; el de Medio Ambiente, Michael Gove, y el de Comercio Interior, Liam Fox, formaron parte del encuentro. Mientras, Bruselas volvía a apremiar la semana pasada a Londres para que «ponga las cartas sobre la mesa», dado que apenas quedan tres meses para que el acuerdo tenga que estar finalizado. Una presión que se une a la que el sector empresarial británico ha ejercido en las últimas semanas hacia Downing Street, con empresas tan importantes como Jaguar Land Rover, Airbus y BMW, poniendo en duda sus futuras inversiones y su permanencia en Reino Unido si el gobierno de May no clarifica cuanto antes cómo va a ser la futura relación con la UE.
06-07-2018 | Fuente: abc.es
Theresa May acuerda con su gobierno una propuesta para suavizar el Brexit
Theresa May y sus ministros han cerrado esta noche un acuerdo para salvar sus diferencias sobre el Brexit y plantear de forma unida una propuesta a Bruselas para cuando se consume su salida del club europeo. La fórmula de consenso, según anunció la oficina de la primera ministra británica en un comunicado, es crear un «área de libre comercio» entre Reino Unido y la UE para «bienes industriales y productos agrícolas». Tras verse atrapada entre los miembros de su gobierno que piden una salida de la UE lo más blanda posible, dejando las cosas parecidas a como están ahora, y los partidarios de romper con Europa, May ha buscado contarreloj una tercera vía que satisfaga a ambos bandos. Por eso este viernes se encerró todo el día desde las 9.00 de la mañana con su Ejecutivo al completo en su residencia campestre de Chequers, una mansión del siglo XVI en la campiña inglesa, con el «deber» de alcanzar un acuerdo, según avanzó ella misma antes de la reunión. Tratando de que todos remen en una sola dirección y evitar distracciones, los 22 ministros británicos del gabinete tuvieron incluso que entregar a la entrada sus teléfonos. Esta vez la oferta que May les puso sobre la mesa y que presentará a la UE se puede considerar una solución intermedia, con la que Reino Unido accedería al mercado único en lo que a bienes se refiere, en una especie de acuerdo aduanero post-Brexit que le permitiría la libertad de establecer sus propias tarifas sobre los productos que lleguen al país. Esto solucionaría el problema más inmediato: el temor a la vuelta de una frontera dura en Irlanda. Para ello se utilizarían los avances de la tecnología, que determinarían hacia donde se dirigen esos bienes y, por tanto, donde se deberían pagar aranceles, si en Reino Unido o la UE. Plan para diciembre de 2020 Esta propuesta mantendría al país alineado con las regulaciones de Bruselas en algunos sectores, como el industrial o el agrícola. Los detalles de cómo funcionaría el plan en la práctica aún no se han publicado, pero desde Downing Street se confía en que todo estaría dispuesto para cuando acabe el periodo de transición, en diciembre de 2020. El único problema: que no existe aún esa tecnología a la que el Gobierno se aferra, o al menos aún no ha sido probada. El guiño para el sector «brexiter» estaría en no incluir en el acuerdo la libertad de movimientos, recuperando así el control fronterizo que tanto reclaman. May tiene previsto presentar su nuevo planteamiento a Bruselas en el llamado «Libro blanco del Brexit», en un día aún sin especificar de la próxima semana. Sin embargo, la propuesta no parece convencer a los partidarios de romper con Europa. Estos, liderados por el ministro de Exteriores, Boris Johnson, quieren un nuevo acuerdo comercial con la UE parecido al que esta tiene con Canadá y que evite así el «alineamiento regulatorio» con Bruselas que propone la primera ministra intentando suavizar el Brexit. Johnson reúne a los suyos El bando de Johnson llegó preparado a la cita en Chequers tras haber hecho piña el jueves con una reunión en el Ministerio de Exteriores. Hasta siete miembros del Ejecutivo, entre los que se encontraban el ministro para el Brexit, David Davis; el de Medio Ambiente, Michael Gove, y el de Comercio Interior, Liam Fox, formaron parte del encuentro. Mientras, Bruselas volvía a apremiar la semana pasada a Londres para que «ponga las cartas sobre la mesa», dado que apenas quedan tres meses para que el acuerdo tenga que estar finalizado. Una presión que se une a la que el sector empresarial británico ha ejercido en las últimas semanas hacia Downing Street, con empresas tan importantes como Jaguar Land Rover, Airbus y BMW, poniendo en duda sus futuras inversiones y su permanencia en Reino Unido si el gobierno de May no clarifica cuanto antes cómo va a ser la futura relación con la UE.
06-07-2018 | Fuente: elpais.com
China responde a los aranceles impuestos por EE UU y comienza la batalla comercial
Más de 800 productos chinos por valor de 34.000 millones reciben nuevos gravámenes desde esta medianoche de Washington y Pekín contraataca con medidas similares