Infortelecom

Noticias de angela merkel

19-09-2017 | Fuente: abc.es
Wolfgang Schäuble, el ministro inflexible del euro
Es sin duda el ministro más poderoso de Europa y se ha ganado la fama de ser también el más inflexible, pero hay un truco para entrar con buen pie en una conversación con él y ablandarlo un poco: hablarle de música. A menudo acude junto a su mujer a las representaciones de ópera de los teatros de Berlín, tanto la Staatsoper como la Deutsche Oper. Llega en el último momento, cuando se están apagando las luces, y coloca su silla de ruedas en el extremo izquierdo de la séptima u octava fila. Durante las pausas, suele tomar un sekt y charla amigablemente con todo aquel que se le presente. A los españoles nos admira por nuestra gran capacidad de reacción y, como todos los políticos de su generación, siente un gran agradecimiento hacia nuestro país porque fue el primero cuyo gobierno, el de Felipe González, se pronunció públicamente a favor de la reunificación alemana tras la caída del Muro de Berlín. Schäuble es el mediano de tres hermanos y heredó la militancia en la CDU de su padre, que fue diputado regional. Vivió de niño el milagro económico alemán y participa de la mentalidad de trabajo bien hecho y sacrificio de aquellos tiempos. Tras formarse como jurista y ser el segundo de su promoción en los exámenes de abogado del Estado, comenzó a trabajar como auditor, desarrollando desde los años 70 ese afán de fiscalidad por el que después ha sido conocido en la UE. Diputado desde 1972, en 1984 ya era ministro. Paralelamente, fue haciendo carrera en la estructura interna de la CDU y sentando las bases de un sólido liderazgo en el partido, perfilándose incluso como futuro candidato a la Cancillería de Berlín, hasta que el 12 de octubre de 1990, en un acto electoral en Baden-Wurtemberg similar a los que en estos días sigue participando, su destino quedó marcado de forma inesperada. El mitin había tenido lugar en la Selva Negra, en la cervecería Gasthof Brauerei, cerca de su casas y donde Schäbule había hablado ante unas 250 personas, la mayoría muy cercanas al partido y en presencia de buena parte del equipo de Kohl. Hacía solamente seis semanas que había firmado personalmente el contrato de reunificación entre las dos Alemanias, el mismo que se exhibe ahora en la entrada del Ministerio de Interior de Berlín y que supuso su entrada en la historia. Las elecciones estaban ganadas para la CDU y el ambiente era relajado, así que se quedaron después un rato en el local. Aproximadamente a las diez de la noche, Schäbule se dispuso a abandonar la sala cuando un hombre de 37 años, que había estado entre el público, se acercó a él, sacó una pistola y abrió fuego a medio metro de distancia. Dos de los tiros alcanzaron al ministro en la espalda y en el cuello. La tercera bala acabó en el abdomen de su guardaespaldas, de 28 años, que se interpuso entre el agresor y él para protegerlo. Las primeras palabras que le dijo a su hija, que trataba de reanimarle, fueron: «no siento las piernas». «Aceptó muy rápido la nueva realidad», explica siempre su mujer, Ingeborg, «fue extraordinario ver cómo luchó por recuperar su vida». Con una disciplina de hierro en la rehabilitación y a pesar de la parálisis que no le permitiría volver a caminar, volvió a su puesto sólo unos meses después del atentado, donde fue recibido como un héroe. El autor de los disparos fue detenido y recluido en un centro psiquiátrico. El arma y las balas las había tomado del armario de su padre, un alcalde de la zona. Otro momento crítico fue el escándalo de financiación ilegal de la CDU, los maletines con millones de marcos que Helmut Kohl recibió, no para su bolsillo, sino para engrasar la reunificación alemana, y el nombre de cuyos donantes se llevó a la tumba. Schäuble llegó a estar en el banquillo, pero Kohl fue quien cargó con toda la responsabilidad y él logró salir ileso, subiéndose al carro de Angela Merkel, que por entonces pasaba de ser la «chica del Este» a manejar los hilos de la CDU. Buena parte de la dilatada carrera y experiencia de gobierno de Schäuble ha tenido lugar ligada a la cartera de Interior. Por eso no ha de extrañar que, cuando Merkel lo colocó al frente de Finanzas, desarrollase en la Hacienda alemana y europea una estrategia más propia de un sistema de seguridad y defensa que cualquier otro más creativo y favorecedor del maquillaje y el crecimiento, que habría ideado alguien familiarizado con los mercados financieros. El manejo de la crisis griega terminó de definir su perfil y sus encuentros con Yanis Varoufakis constituyeron el choque de placas tectónicas europeas, generando grietas que amenazaron con separar el continente en dos pedazos. Pero eso no quiere decir en absoluto que Schäuble no sea un convencido europeísta. En la fiesta de cumpleaños en la que esta semana Merkel se encargó del discurso, Merkel recordaba cómo en una ocasión le preguntó por su opinión sobre el nuevo ministro de Finanzas francés y el respondió: «querida Ángela, el ministro de Finanzas de Francia será siempre un buen amigo mío, sea quien sea». Salvada la crisis del euro según las disposiciones de Schäuble, aunque con la inestimable ayuda de la máquina de hacer billetes del BCE, son muchos los que se preguntan si estará dispuesto a seguir otra legislatura más, Pero él no suelta prenda. En la CDU ha acumulado un prestigio y un poder mayores incluso que los de Merkel, de forma que su marcha dejaría un vacío y daría lugar a cierto desgobierno. En Bruselas, por muy estricto que quisiera ser su sucesor en el cargo, dejaría también espacio a las nuevas políticas con las que Francia desea refundar Europa y para el «Merkron», ese concepto con el que se espera que el nuevo eje franco-alemán emprenda políticas de crecimiento e integración de gobierno económico. Pero todo dependerá de su decisión porque tanto Merkel como el partido respetarán escrupulosamente su criterio. Schäube ha cerrado la última legislatura con el Estado alemán nadando en dinero y un superávit que incluso ha despertado las críticas del FMI y de Donald Trump, pero que para los alemanes constituye un gran éxito. Y los presupuestos sin nuevo endeudamiento e ingresando más de lo que se gasta están asegurados hasta finales de 2018. Con 75 años cumplidos, sería un buen momento para retirarse y dedicar más tiempo a su otra afición, el fútbol. Aunque oficialmente se seguidor del equipo de su ciudad natal, Friburgo, no es ningún secreto que se lleva un buen disgusto cuando el Bayern Munich pierde un partido.
18-09-2017 | Fuente: abc.es
Merkel quiere ser astronauta
Cualquier showman sabe que los niños son el público más difícil, pero Angela Merkel estuvo de lo más suelta con un grupo de sesenta pequeños alemanes que la sometieron a un exhaustiva batería de preguntas. Jugaba en campo propio, un acto electoral para familias en Berlín, distrito gubernamental de Mitte-Tiergarten, pero siempre que hay niños hay sorpresas y tuvo que afrontar preguntas como si no está aburrida ya de ser canciller o por qué no hace billetes de autobús gratis para los niños. Sobre esto último dijo que para eso no hay que hablar con ella, sino con los alcaldes, y sobre lo de aburrirse? ni de broma. Reconoció solamente que la primera vez estaba un poco tensa, porque era mucha responsabilidad, pero les explicó que ahora se siente muy a gusto y que es imposible aburrirse «porque siempre estoy haciendo cosas nuevas, como esto, es mi primera vez, y es muy divertido». Algunas preguntas parecían sugeridas por los papás, con cierta malicia imposible de suponer a delicias como Jakob, de 9 años. «¿Cuál es la principal diferencia entre tú y Horst Seehofer?», planteó, en referencia al presidente de Baviera y del partido socio bávaro, la CSU, además de principal piedra en el zapato de Merkel durante la última legislatura a cuenta de la crisis de los refugiados. Merkel se entretuvo diez segundos explicando que la CDU y la CSU son partidos hermanos para responder después directamente: «y la principal diferencia entre nosotros es que Horst Seehofer es por lo menos 30 centímetros más alto que yo, creció mucho más». Otras cuestiones destilaban inocencia y ternura, interesándose por su color favorito, el azul de la flor espuela de caballo, casualmente la del logotipo del partido, o por su comida favorita, espaguetis a la boloñesa. «Pues mi favorita es la sopa de pasta», disintió Lea, de cinco años. «Bueno, la sopa de pasta está también bastante arriba en mi agenda», se vio obligada a reconocer Merkel. El titular periodístico lo propició la pregunta de Eva, de 10 años, que quiso saber «¿qué piensas de los otros partidos?». Merkel respondió que en la CDU «somos bastante tolerantes con Los Verdes y con los liberales del FDP. Pero hemos estado hablando y hemos dicho lo siguiente: después de los comicios, en ningún caso trabajaremos con La Izquierda y en ningún caso trabajaremos con Alternativa para Alemania». Fue aquí donde los papás, situados en la parte de atrás de la sala, lejos de los cojines en el suelo sobre los que se habían colocado los chicos, dieron un gran aplauso. Pero Merkel quiso dejar claro que allí los protagonistas eran los niños e incluso en algún momento les afeó la conducta: «a ver, hay adultos ahí atrás que no paran de hablar, que salgan o que esperen en el salón Europa, para que podamos seguir conversando nosotros tranquilos». Pero los padres no se movieron. Menuda papeleta. La mamá de Clara, de 7 años, por ejemplo, deseó ser tragada por la tierra cuando la niña agarró el micrófono y preguntó: «y tú, ¿por qué no tienes hijos?». Y Merkel salió como pudo: «bueno, no se ha dado el caso», aprovechó para tragar saliva, «pero conozco a muchos niños y me parecen estupendos». Otra pregunta difícil fue la de Victoria, de 10 años sobre quién querría ser si pudiera ser otra persona. «Pues es algo que nunca me he planteado, pero creo que si no tuviera que entrenar mucho, me gustaría ser astronauta, para subir ahí arriba y saber cómo se ve todo desde allí», respondió Merkel, que logró un silencio estremecedor cuando le preguntaron si había tenido una mascota y relató la triste muerte de un conejo que tuvo su hermana de pequeña, por haber comido unas hierbas en mal estado. También conmovió a los adultos cuando admitió que el momento más bonito de su vida había sido cuando conoció a su marido, Joachim Sauer. A Merkel le gustaría atravesar las Montañas Rocosas y hacer el transiberiano. Reconoce que cuando tiene viajes muy largos suele dormir en el avión y que tiene un móvil que no es muy cool. «Tengo una Black Berry. Levantad la mano los que sepáis qué es una Black Berry? Bueno, no es lo más nuevo, pero es muy segura». Todo esto confesaba a los chicos, a los que tampoco pareció muy atractivo su coche. «Suelo ir en Audi y sí, siempre es negro, la verdad es que es un poco? quizá podríamos pensar en otro color? tienes razón». Sobre la tarea más difícil que le ha tocado hacer, no tuvo duda en la respuesta: Ucrania. «En medio de la guerra, de los disparos, vienen personas y me preguntan qué puedo hacer para ayudarles. Y es muy difícil. Todavía no lo he conseguido, creo que tengo que seguir intentándolo». También le recordaron que Obama dijo que si pudiera votar en Alemania votaría a Merkel y quisieron saber a quién votaría ella en el extranjero. «No debo responder a eso porque tengo que ser muy cuidadosa, pero sí os puedo decir que por ejemplo en Noruega ha ganado una colega con la que trabajo muy bien en ayuda al desarrollo y lucha contra la pobreza, y de verdad que yo deseaba que ganara ella», dijo una Merkel dotada para el trato con niños y al estilo de las profes más modernas. «Llevamos media hora de preguntas, mejor movernos un poco y después seguimos. Vamos a hacer una cosa? ¡Todos de pie! Vamos a mover los pies? ahora las manos? saltamos un poco? y ¡música por favor!». La canciller alemana hizo incluso un amago de arrancar a bailar, que quedó solamente en movimiento de cabeza y manos, al estilo raver, tan berlinés.
18-09-2017 | Fuente: abc.es
Los ultras de AfD se perfilan como tercera fuerza política en Alemania
«Ya está dicho todo», ha sido la respuesta de Angela Merkel a la petición de un segundo debate televisado por parte de su principal oponente en las elecciones del próximo domingo, el socialdemócrata Martin Schulz. La canciller alemana se refería a que en el único debate celebrado ella quedó como clara ganadora y aludía indirectamente a que las encuestas le dan un 14% de ventaja sobre el Partido Socialdemócrata (SPD). Pero lo cierto es que todavía puede haber sorpresas. Esa misma encuesta de Emnid, publicada este domingo, señala que el partido anti euro y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD) se sitúa como la tercera fuera política de Alemania, con el 11% de los votos y por delante de Los Verdes (8%), Die Linke (10%) y el Partido Liberal (10%). Vetados para el Gobierno Desde su nacimiento en 2013, AfD ha logrado presencia, aunque muy minoritaria, en 13 de los 16 parlamentos regionales alemanes. Con su discurso nacionalista y sus coqueteos con el neonazismo, no logra su objetivo inicial de erosionar el voto conservador del partido de Merkel, la Unión Cristianodemócrata (CDU), pero sí se hace paradójicamente con un voto obrero indignado o descontento con la gran coalición que se está escurriendo de la cesta socialdemócrata. También parece beneficiarse de un discurso en teoría ajeno a estas elecciones, pero omnipresente en la campaña electoral, el del presidente turco Recep Tayyip, que reiteradamente ha llamado a castigar a los partidos de la gran coalición. Sin embargo, a pesar de su creciente peso político, tiene vetada la participación en una coalición de gobierno. «Mi partido es muy tolerante en lo que respecta a Los Verdes, los socialdemócratas del SPD y los liberales del FDP ?explicó este domingo Merkel en una rueda de prensa muy especial, en la que solo los niños podían hacer preguntas y en la que sacaron el asunto de los extremismos?, pero hemos dicho lo siguiente: como CDU, después de los comicios, en ningún caso trabajaremos con Die Linke (La Izquierda) y en ningún caso trabajaremos con AfD». En Sajonia Anhalt ya se ha roto ese tabú y hay un acuerdo entre los dos partidos, pero en Berlín hay acuerdo entre el resto de las formaciones para que AfD permanezca aislado en el parlamento, con la esperanza de que su propio discurso lo vaya desautorizando ante el electorado alemán en el transcurso de la legislatura.
17-09-2017 | Fuente: abc.es
Schulz, que se ve perdedor, someterá a las bases otra coalición con Merkel
A una semana de las elecciones generales, el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) da las urnas por perdidas. Las encuestas apenas le auguran un voto del 20%, un resultado por debajo incluso de su peor registro en unas elecciones generales, el 23% obtenido en 2009, y su candidato, Martin Schulz, parece abocado a una nueva gran coalición de gobierno con Angela Merkel en la que su presencia quedaría disminuida respecto a la actual legislatura, en virtud de su escuálido resultado. Sin su apoyo, sin embargo, a Merkel le resultaría más complicado articular una fórmula de gobierno para los próximos cuatro años, por lo que Schulz ha encontrado la manera de transmitir a sus votantes el mensaje de que no todo está perdido y ayer anunció en un acto electoral que someterá a la votación de las bases un posible acuerdo de gran coalición. «Las bases del partido deberán decidir si quieren sellar una alianza con otros partidos y también elegir con quién», dijo, asumiendo que la incógnita de estas elecciones es con quién formará gobierno la futura ganadora, Merkel. Votación hace cuatro años con Steinbruck Hace cuatro años, después de echar por la puerta de atrás al candidato que había perdido las elecciones contra Angela Merkel, Peer Steinbruck, el presidente del partido ya sometió a la votación de las bases el acuerdo de gobierno con la ya entonces apodada la «eterna canciller». De los más de 470.000 militantes, participó cerca de un 78% y un 76% se mostró a favor. «Esa consulta de 2013 fue un momento cumbre en la democracia interna del partido. No podemos ni queremos ir hacia atrás», argumenta ahora Schulz, pero lo cierto es que en este momento las bases son bastante menos propensas a un nuevo gobierno con los conservadores y su candidato ha comenzado ya a adelantar cuáles serían las líneas rojas de la negociación. Las exigencias que pondrá sobre la mesa Schulz en la primera conversación con Merkel serán la igualdad de salarios entre hombres y mujeres, garantía de plazas escolares gratuitas de horario prolongado, una reforma de las pensiones que mejore la capacidad adquisitiva de los jubilados más desfavorecidos y una «Europa más fuerte y solidaria», siendo este último punto el que queda más abierto. Por el camino de la negociación dejaría caer seguramente su negativa a aumentar el gasto en defensa hasta el 2% del PIB, tal y como exige Trump y a lo que Merkel está dispuesta, lo que supone que el presupuesto actual de 36.000 millones al año podría haberse doblado en 2030 con las actuales previsiones de crecimiento económico. En el capítulo «Europa» de esa negociación, tanto Merkel como Schulz están completamente de acuerdo en plantar cara a Hungría y Polonia en su negativa a recibir refugiados y esa convicción se afianza con noticias como la de ayer, cuando la Policía interceptó en la frontera con Polonia un camión conducido por un turco de 46 años en cuyo interior se hacinaban 51 inmigrantes ilegales de procedencia iraquí, 17 de los cuales eran niños. Pero ampliando el concepto de solidaridad al manejo de las cuentas europeas, Schulz mostró en sus días de presidente del Parlamento Europeo bastante más simpatía por la mutualización de la deuda y por ideas como los eurobonos de lo que Merkel y su ministro de Finanzas Schäuble están dispuestos siquiera a comentar. Opción Jamaica ¿Y si la negociación no cuaja o las bases rechazan el pacto? Entonces a Merkel le queda la opción de la denominada «coalición Jamaica», junto con los liberales del FDP y Los Verdes, inédita en la historia de la República Federal alemana y posible solamente si la canciller puede formar una mayoría con sus propios votos, que según las encuestas rondarán el 39%, y los de esos dos socios menores, a los que los sondeos dejan por debajo del 10%. El actual presidente del SPD, Sigmar Gabriel, ha llamado esta semana a la que él considera la «coalición perfecta» y que no es otra que la «coalición semáforo», que reuniría al SPD con los liberales del FDP y Los Verdes, desplazando de la Cancillería a Angela Merkel, pero lo cierto es que el descenso de los socialdemócratas en las encuestas apunta a que no sería una fórmula mayoritaria en le Bundestag. Y lo que parece bastante claro es que Merkel no recurrirá en ningún caso a los ultras de Alternativa para Alemania (AfD), el partido antieuro y antiextranjeros que puede superar el 10% de los votos y con el que el resto de formaciones políticas no quiere tener nada que ver y que aumenta el nivel de provocación de su discurso a medida que se acerca la fecha. El último escándalo lo ha causado su candidato, Alexander Gauland, reivindicando el derecho de los alemanes a estar orgullosos de la actuación de sus soldados en la Segunda Guerra Mundial.
17-09-2017 | Fuente: elpais.com
La canciller es la favorita en las elecciones federales del 24 de septiembre
14-09-2017 | Fuente: abc.es
La candidata de los ultras alemanes empleó en negro a una refugiada siria
Alternativa para Alemania (AfD) es el partido que pretende erradicar la inmigración en Alemania, a excepción de los extranjeros altamente cualificados, y que propone expulsar a los refugiados. Este programa electoral ha quedado en entredicho después de que el semanario Die Zeit revele en su edición de este jueves que la candidata de AfD, Alice Weidel, tuvo como empleada del hogar, sin contrato, a una solicitante de asilo siria. Según Die Zeit, en 2015 limpiaron la casa de Weidel una estudiante de ciencias islámicas y después una solicitante de asilo siria que trabajó para ella al menos hasta otoño de 2016, cuando la familia se mudó a una vivienda en propiedad. Todo esto sucedía en Basel, Suiza, donde Weidel tiene fijada su residencia junto con su pareja homosexual, una mujer originaria de Sri Lanka con la que comparte la custodia de dos hijos. Apenas ha sido publicada la información, AfD ha desplegado una serie de reacciones contradictorias entre sí. La primera respuesta, por parte del portavoz de AfD, Christian Lüth, fue que se trataba de una falsedad, para después precisar que en Suiza es «totalmente legal» pagar a las empleadas del hogar en efectivo y que estas sólo están obligadas a registrarse y declarar sus ingresos al Ministerio de Hacienda cuando su salario anual supera los 750 francos. Según el semanario, esto es exactamente lo que ocurría: les pagaba en efectivo, en mano, y las mujeres no tenían contrato ni presentaba factura, apunta el semanario. Posteriormente, en un comunicado publicado por los abogados de Weidel, se aclaraba que «es cierto que nuestra cliente tiene una relación de amistad con una solicitante de asilo de Siria, cercana a ella. Esta solicitante de asilo ha estado, como amiga de nuestra clienta, invitada en su casa. Pero que fuera contratada por nuestra clienta, que trabajara como empleada para ella o que recibiera un salario es falso». Para el electorado alemán, sin embargo, resulta difícilmente creíble que Weidel haya recibido en su casa a una refugiada siria, tras haber declarado reiteradamente que la entrada de refugiados sirios en Alemania, permitida por Angela Merkel, es una violación de las leyes y un ataque contra la sociedad alemana. Weidel lleva días soportando duras críticas por un correo electrónico que escribió en 2013 y que ha sido publicado ahora, en el que llamaba a los miembros del gobierno «cerdos al servicio de las potencias vencedoras de la II Guerra Mundial». En la candidatura bicéfala que presenta AfD, además, Weidel está siendo ninguneada por su colega de partido, Alexander Gauland. Allí donde ella había negado que AfD estuviera detrás de la organización de los manifestantes que recorren los actos electorales de la canciller Merkel con pancartas insultantes y armados de megáfonos y tomates, el portavoz de Gauland, René Springer, ha reconocido que «bueno, es un deber electoral de AfD acudir a los actos de campaña del gobierno». Un miembro dela directiva ha admitido, además, que existe un mecanismo por el cual un seguidor del partido pide apoyo desde cualquier punto de Alemania y AfD envía un correo electrónico a todos sus miembros llamando a la participación en los abucheos. «Los medios de comunicación nos ignoras, así que lo único que podemos hacer es acudir a donde ellos van y hacer oír nuestras protestas», ha justificado Springer. Estos actos de boicoteo de los mítines electorales de la Unión Cristianodemócrata (CDU) han ido a más, hasta el punto que la Fiscalía ha abierto una investigación contra el partido después de que sus juventudes repartiesen botes de gas pimienta en la ciudad de Bad Kreuznach, en la entrada a un acto electoral, supuestamente con el objetivo de que las mujeres alemanas puedan utilizarlos «en defensa de agresiones de inmigrantes norteafricanos». Damian Lohr, diputado regional y portavoz de las juventudes de AfD, defendió por su parte el reparto de gas pimienta para «ahuyentar a animales, un uso que es legal en Alemania, o también a personas en situación de emergencia». Las juventudes recibieron además el apoyo del presidente de AfD en el estado federado de Renania del Norte-Palatinado, Uwe Junge, que declaró que «repartir gas pimienta es mejor que repartir gominolas». Heike Kaster-Meurer, el alcalde de Bad Kreuznach, se ha visto obligado a imponer un toque de queda en los parques de la localidad en respuesta a repetidas peleas con inmigrantes. En medio de una campaña electoral en la que Merkel está a 15 puntos de ventaja de los socialdemócratas, con un 37% de los votos según el últimos sondeo publicado por Forsa, la única incógnita parece ser con quién decidirá la canciller formar esta vez coalición de gobierno. Y la única novedad es la presencia de AfD, que en las encuestas obtiene entre un 8% y un 1% de los votos, lo que parece garantizar su presencia en el Bundestag, trasladando su bronca permanente a la vida parlamentaria alemana.
13-09-2017 | Fuente: abc.es
Juncker: «Reino Unido lamentará haber abandonado la UE»
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, defendió ayer el camino hacia una Unión Europea cada vez más poderosa y en una fugaz referencia al Brexit advirtió que el Reino Unido «lamentará» haber decidido abandonar la UE. Este ha sido probablemente el último gran discurso de Juncker, que también ratificó que no será candidato para un nuevo mandato en 2019. La Europa que propone el luxemburgués tendría un solo máximo dirigente, unificando los papeles de presidente del Consejo y de la Comisión, u n ministro de Economía para prevenir y reaccionar colectivamente ante las crisis en la zona euro, una unidad de inteligencia europea que coordine la información en la lucha antiterrorista y una Europa de la defensa a más tardar en 2025. «He vivido el proyecto europeo toda mi vida» desde numerosos puestos públicos y «lo he vivido y he luchado por ello durante los buenos y los malos tiempos». Por ello, ahora que la situación económica lo permite, propuso a los dirigentes de los países miembros que accedan a hacer reformas y «a reparar el tejado de Europa ahora que no llueve». La idea de más calado presentada por Juncker ha sido la de unificar las figuras de presidente de la Comisión Europea y del presidente del Consejo Europeo en una sola que sea a su vez designada por el sistema del llamado «Spitzenkandidat» en las elecciones al Parlamento Europeo. «El paisaje europeo sería más claro y más comprensible si el barco estuviera dirigido por un solo capitán», señaló. La mayoría de las ideas expuestas por Juncker necesitan el acuerdo de los 27 países miembros, por lo que es muy difícil saber cuales podrán ser aceptadas. En todo caso, la política europea sigue en estos momentos suspendida hasta conocer el resultado de las elecciones alemanas y que se sepa qué tipo de coalición va a formar la canciller Angela Merkel, que también tiene sus propios planes para el futuro de la UE y no siempre en la misma longitud de onda que los de Juncker.
13-09-2017 | Fuente: abc.es
Juncker apuesta por una UE fuerte y propone una era de grandes reformas
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, defendió ayer el camino hacia una Unión Europea cada vez más sólida y, en una fugaz referencia al Brexit, advirtió de que el Reino Unido «lamentará» haber decidido abandonar la UE. Este ha sido probablemente el último gran discurso de Juncker, que también ratificó que no será candidato para un nuevo mandato en 2019. La Europa que propone el luxemburgués tendría un solo máximo dirigente, unificando los papeles de presidente del Consejo y de la Comisión, un ministro de Economía para prevenir y reaccionar colectivamente ante las crisis en la zona euro, un fondo monetario europeo sobre la base del actual fondo de rescate, una unidad de inteligencia que coordine la información antiterrorista y una Europa de la defensa a más tardar en 2025. También propuso una agencia que se encargue de la ciberseguridad y una autoridad europea que vele por el cumplimiento de la legislación laboral para los trabajadores desplazados a otros países. «He vivido el proyecto europeo toda mi vida» desde numerosos puestos públicos y «lo he vivido y he luchado por ello durante los buenos y los malos tiempos», dijo el máximo responsable del ejecutivo comunitario, que ya no tendrá ocasión de definir su visión de futuro, puesto que el año que viene su discurso será ya el balance de su legislatura al frente de la Comisión. Por ello, ahora que la situación económica lo permite, propuso a los países miembros que accedan a hacer reformas y «a reparar el tejado de Europa y construir nuevos pisos ahora que no llueve», porque «cuando vuelva el mal tiempo -que volverá- ya será tarde». También recordó que Helmut Kohl, el excanciller alemán recientemente fallecido, y su antecesor en la Comisión Jacques Delors le «enseñaron que Europa avanza cuando exhibe su audacia» y por ello cree que «no debemos pecar de exceso de prudencia» a la hora de definir los cambios. Otra de las reformas que propuso fue pasar a la mayoría cualificada en lugar de la unanimidad para las decisiones de política exterior, que estaría enfocada a la creación de un espacio de seguridad alrededor de la UE y una asociación con África para intentar contener la presión migratoria. En cuanto a Turquía, dijo que este país «se aleja a pasos agigantados» de Europa, lo que «excluye» que prosiga la negociación sobre su adhesión al club. Por contra, mantuvo que debe llevarse a cabo la ampliación a los países de los Balcanes occidentales. Hizo muchas referencias al problema de los refugiados llegados a Europa, que el año pasado sumaron más de 720.000 personas, «el triple que Estados Unidos, Canadá y Australia juntos», por lo que «es falso decir que Europa es una fortaleza». En cuanto a la situación en los últimos meses, dijo que Italia «ha salvado el honor de Europa» y prometió hacer lo posible por mejorar la situación «inaceptable» de los campos de retención en Libia. En el aspecto institucional, la idea de más calado presentada por Juncker fue la de unificar las figuras de presidente de la Comisión Europea y del presidente del Consejo Europeo en una sola que sea a su vez designada por el sistema del llamado «Spitzenkandidat» (el candidato propuesto por la lista más votada en las elecciones al Parlamento Europeo). «El paisaje europeo sería más claro y más comprensible si el barco estuviera dirigido por un solo capitán», señaló. La mayoría de las ideas expuestas por Juncker necesitan el acuerdo de los 27 países miembros, por lo que es muy difícil saber cuales podrán ser aceptadas. En todo caso, la política europea sigue en estos momentos suspendida hasta conocer el resultado de las elecciones alemanas y que se sepa qué tipo de coalición va a formar la canciller Angela Merkel, que también tiene sus propios planes para el futuro de la UE y no siempre en la misma longitud de onda que los de Juncker. Por ejemplo, la idea de un ministro de Economía Merkel la ve pero no en manos de la Comisión, mientras que Juncker no cree que sea util crear una institución nueva ni una fórmula de parlamento de la zona euro como ha sugerido Alemania, De momento, Juncker ha expuesto los suyos en un discurso en el que también se pronunció a favor de la «igualdad» entre todos los países miembros. Juncker, propuso también la creación de un instrumento de preadhesión al euro para ayudar a los países que no han adoptado la moneda única pero que están legalmente obligados a hacerlo. «Si queremos un continente en el que el euro una en vez de dividir, entonces debe ser una moneda que no sea solo para algunos escogidos» dijo el presidente para quien el horizonte es el de una UE en la que «todos los países estén en todo, el euro, la Unión Bancaria y en área de Schengen». Con la salida del Reino Unido en marzo de 2019, solo Dinamarca mantendrá el permiso de no adoptar el euro y por ello, la Comisión pretende facilitar la entrada en el euro de los países que aún no lo han hecho, aunque sin cambiar los criterios de convergencia, para acabar con «los ciudadanos de primera y segunda», que se ha interpretado también como una alusión en contra de la idea de una UE a varias velocidades, que es el criterio más atractivo para los principales países, empezando por Francia, Alemania y España y que es visto como una amenaza para otros como Polonia y los demás países del este. Ese gesto de simpatía hacia estos últimos no evitó que se mantuvieran las críticas hacia la actitud de los gobiernos de Varsovia y Budapest a los que la Comisión reprocha haber hecho reformas que ponen en peligro los equilibrios democráticos de poderes. Pensando sobre todo en estos países Juncker ha vuelto a decir que es intolerable que continúen atacando los principios del estado de Derecho, que el respeto a la ley en Europa «no es optativo». Por primera vez en mucho tiempo, un discurso de Juncker fue aplaudido por los diputados -puestos en pie- de los proncipales grupos, populares, socialistas, liberales y verdes. Eso también fue una gran novedad en el actual ambiente político general.
12-09-2017 | Fuente: abc.es
Juncker planteará el Brexit como «oportunidad para más Europa»
El discurso anual sobre el Estado de la Unión ha sido tradicionalmente la ocasión para que el presidente de la Comisión Europea hablase un poco de sus logros. Jean-Claude Juncker se enfrenta mañana a una ocasión diferente porque la situación le obliga a lanzar un mensaje rotundo y creíble no solo sobre el futuro, sino sobre la mera supervivencia de la UE. La historia ha situado una coyuntura especial, justo después de un periodo de grandes zozobras, entre las que el Brexit no ha sido la menor, y los ataques electorales de las fuerzas populistas eurófobas. Ahora, con la llegada el poder de Emmanuel Macron en Francia y la esperada renovación de Angela Merkel en Alemania, Juncker considera que la situación es propicia para lanzar nuevos desafíos de alcance. En la agenda de Juncker están varios capítulos que pueden cambiar el ritmo de la construcción europea. En lo económico completar la arquitectura institucional de la zona euro con una especie de ministro de Economía con poderes de control fiscal sobre los países. En la seguridad, con el desarrollo de la defensa común y la protección de las fronteras exteriores. Y en el exterior, una ofensiva agresiva para captar tratados de libre comercio con los países más importantes de la economía mundial, para aprovechar la actitud de retraimiento del presidente norteamericano Donald Trump. Se supone que Juncker va a tener que hablar de todos estos proyectos sin referirse expresamente al Brexit, aunque todo el mundo sabe que la ausencia de Gran Bretaña podría acabar siendo el gran acelerador en los sectores donde la integración estaba tradicionalmente entorpecida por Londres. La economía se ha recuperado claramente tanto en la zona euro como en el conjunto de la UE y el presidente de la Comisión tiene razones para ser optimista cuando contempla cómo, por ejemplo, la dirigente nacional-populista francesa, Marine Le Pen, ha sido derrotada en toda regla y la amenaza que representaba se ha desvanecido por completo. Autoridad fiscal europea Sin embargo, no todo va a ser un camino de rosas. Aunque a Juncker le ha ayudado mucho la presencia en la campaña electoral alemana de Martin Schulz, que ha sido su gran aliado en Europa durante lo que llevamos de legislatura europea, todos los planes del presidente de la Comisión deben ser asumidos por el Consejo, por los gobiernos, y el más importante de ellos, el que se supone que volverá a dirigir Merkel. Schulz ha orientado la campaña electoral hacia su terreno y la candidata democristiana ha acabado admitiendo la posibilidad de que se diseñe una autoridad fiscal europea, que es lo que quiere Juncker. La diferencia es que el presidente de la Comisión quiere que esa figura se enmarque dentro de su institución y Merkel está pensando en que sean los países los que lo controlen. También va a proponer que el fondo de rescate europeo evolucione hacia una fórmula que se parezca a lo que hoy es el Fondo Monetario Internacional a escala planetaria. Y el debate vuelve a ser el mismo: ¿lo controlarán los países (es decir, Alemania y Francia) o lo hará la Comisión? El principal punto de sombra va a ser la escabrosa cuestión de la actitud de Polonia y Hungría, dos países que están desafiando la política europea en materia de principios esenciales, ya sea porque su funcionamiento institucional está siendo puesto a prueba como por la desagradable decisión de negarse a aceptar solicitantes de asilo y refugiados de guerra. Es probable que la Comisión sea la primera que tenga que afrontar una situación en la que un país miembro deba ser sancionado por no respetar los principios esenciales del ideal europeo
12-09-2017 | Fuente: abc.es
Dastis recibe el miércoles al ministro de Exteriores de Venezuela
El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, recibirá este miércoles en Madrid a su colega venezolano, Jorge Arreaza, que llegará a España después de haber intervenido este lunes ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, según supo ABC de fuentes solventes. Las visitas de los ministros de Exteriores venezolanos a España no son frecuentes, especialmente desde que en Venezuela comenzaron a restringirse las libertades. El último que lo hizo fue Elías Jaua, en junio de 2013; aunque hace un año, la entonces canciller, Delcy Rodríguez, hizo escala en Madrid, y habló por teléfono con quien era en ese momento el jefe de la diplomacia española, José Manuel García-Margallo. Arreaza, que al parecer podría mantener también, estos días, reuniones con ministros de Exteriores de otros países europeos, como Francia, quiere explicar la posición del Gobierno de Nicolás Maduro, después de que la pasada semana el presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Julio Borges, realizara una gira en la que fue recibido por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; por el presidente francés, Emmanuel Macron; por la canciller alemana, Ángela Merkel, y por la primera ministra británica, Theresa May, a quienes recabó apoyos para la oposición al chavismo. Dastis trasladará a Arreaza que, aunque España es partidaria de las medidas individuales, no apoya la adopción de sanciones económicas a VenezuelaDastis y Arreaza conversaron recientemente por teléfono, pero no han tenido ocasión de entrevistarse personalmente. A pesar de que el Gobierno español ha promovido en el seno de la Unión Europea que se tomen medidas restrictivas individuales contra los dirigentes bolivarianos, ha decidido recibir al canciller de Maduro con la esperanza de mantener una línea abierta con el régimen bolivariano para facilitar que se emprenda una negociación democrática con la oposición. España considera que esa es la única salida posible a la crisis que vive el país iberoamericano, y así se lo hizo ver el propio Dastis a Borges cuando le recibió en Madrid hace una semana. Las fuentes consultadas indicaron que el ministro reiterará, previsiblemente, a Arreaza que España no reconoce la Asamblea Constituyente impulsada por Maduro, y en la que sólo participan elementos chavistas. De igual modo, le trasladará que, aunque es partidaria de las medidas individuales, no apoya la adopción de sanciones económicas a Venezuela por considerar que no harían más que empeorar la ya delicada situación de la población venezolana. Tampoco se descarta que en la conversación se aborde la situación en que se encuentran algunos presos políticos que tiene la doble nacionalidad española y venezolano, como es el caso de Yon Goicoechea. Dastis tuvo oportunidad de hablar con detenimiento de la situación en Venezuela con el presidente de Cuba, Raúl Castro, durante las más de dos horas de conversación que mantuvieron el pasado martes miércoles en La Habana. Acusa a la ONU de mentir Arreaza llegará a Madrid después de haber acusado este lunes en Ginebra a la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas de agredir y querer desestabilizar al país, al «mentir» sobre la represión de las manifestaciones antigubernamentales que, según la ONU, puede constituir crímenes contra la humanidad. Según el canciller venezolano, el informe de la Oficina «está plagado de mentiras, datos incomprobables, argumentos tergiversados y ofensas a nuestro país». Por el contrario, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Hussein, denunció que el Gobierno de Maduro podría haber cometido crímenes contra la Humanidad por la represión de las fuerzas de seguridad contra los opositores.