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Noticias de angela merkel

29-06-2018 | Fuente: abc.es
Grecia, al «rescate»de Alemania
«Se ha quedado usted sola en Europa, sus socios no han querido participar en la integración que usted pregona, la integración en sus sociedades de la violación, la delincuencia y el asesinato», se burlaba ayer en el pleno del Bundestag el líder del partido antieuropeo y antiextranjeros Alternativa para Alemania (AfD), Alexander Gauland, sugiriendo que Angela Merkel cosechará un fracaso en Bruselas. La propia canciller alemana reconoció en la misma sesión parlamentaria que «estamos todavía lejos» de donde le «gustaría estar», en relación a un acuerdo migratorio europeo, pero anunciando que «si no funciona a 28, entonces estudiaremos cómo regular la situación con una coalición de países? No será la solución perfecta, pero es un inicio para conducir los flujos y la migración secundaria». Merkel ha superado docenas de cumbres, pero sabe que en esta se juega su supervivencia. Por eso la Cancillería acogió con esperanza las palabras del primer ministro griego, Alexis Tsipras, confirmando un acuerdo bilateral con Alemania para recibir de vuelta a los refugiados registrados en su país y luego desplazados a suelo germano. «Si sirve de ayuda, no nos importa recibir a los deportados desde Alemania», declaró a «Financial Times», mensaje recibido en Berlín como primer signo de rescate. Otros países europeos han comenzado a actuar en ese sentido, en cumplimiento de la Convención de Dublín. De hecho, las autoridades alemanas expulsaron en los primeros cinco meses del año a 4.100 peticionarios de asilo a otros miembros de la UE. La mayoría de peticiones de devolución cursadas hasta finales de mayo por Alemania (9.200) tenían como destino Italia y casi 1.400 personas fueron enviadas allí, pese a que el primer ministro Conte amaga con vetar el acuerdo europeo de «rescate» de Merkel.
28-06-2018 | Fuente: abc.es
Merkel no logra un acuerdo de mínimos en inmigración que calme a sus socios bávaros
Para la canciller alemana Angela Merkel no era habitual llegar a una cumbre en condiciones de tal debilidad. Lo de menos es que la selección alemana haya sido eliminada en el Mundial de Rusia (es muy aficionada al futbol) o que el bar preferido de los alemanes en la zona europea de Bruselas, el «Maxburg Schnitzel House», se haya incendiado la víspera de la reunión. Su principal interés en esta cumbre es lograr salvar su coalición en Berlín con un acuerdo para controlar la llegada de inmigrantes que tranquilice a sus socios bávaros. Y en Bruselas le esperaban no pocos socios europeos con más ganas de reprocharle sus casi 13 años de hegemonía política en Europa que de ayudarla, así que su máxima expectativa era un acuerdo genérico en el que aquellos gobiernos que quieran y puedan, ayuden a controlar el flujo de personas a través de las «plataformas de desembarco» en países terceros con acuerdos bileterales para restringir el «movimiento secundario» de los emigrantes dentro de la UE. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que había sorprendido con su carta de invitación al señalar el riesgo de una Europa dominada por los populismos nacionalistas, instó hoy a los líderes continentales a apoyar esas «plataformas de desembarco» porque la alternativa sería simplemente el cierre de las fronteras internas entre los países del bloque comunitario. «Algunos pueden pensar que soy muy duro con mis propuestas. Pero créanme, si no las acordamos, verán, veremos otras aún más duras por parte de algunos tipos realmente duros». Más aún, insistió en que «la alternativa a esta solución sería avanzar desordenadamente hacia el cierre de fronteras, también dentro de la UE, así como hacia conflictos crecientes entre los Estados miembros de la UE». Uno de los duros entre los duros fue, desde luego, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, que cuando la reunión ya había comenzado mandó a decir que no había ninguna posibilidad de que él aprobase el documento de conclusiones pactado porque no le parecía suficiente para sus aspiraciones. El texto menciona claramente que «la UE seguirá al lado de Italia y los otros países miembros de la línea de frente» de las fronteras exteriores. Lo que quiere el primer ministro italiano -apoyado por una coalición heteróclita de nacionalistas y demagogos, tan euroescépticos unos como otros- es que se establezca como modelo lo que se ha hecho en los últimos desembarcos de rescatados en el mar, es decir, llevarlos a puertos no italianos y desde allí repartirlos entre los países que los quieran aceptar. El problema de las «plataformas» no es el apoyo que daría la ONU a través de sus agencias correspondientes (ACNUR y OIM) sino que no hay ningún país dispuesto a aceptarlas en su territorio. Marruecos, que aparece en el documento de conclusiones mencionado para ello con la perspectiva de que se el ofrezca a cambio un «apoyo financiero» le dijo que de ninguna manera al nuevo ministro español de Exteriores, Josep Borrell. Queda Libia, pero ese lugar es ahora cualquier cosa menos un país y es muy complicado pensar que sus autoridades o como se quiera llamar a quienes detentan el poder, puedan garantizar un mínimo respeto a la dignidad de los que intentan llegar a Europa en campos de concentración instalados en su territorio. Como muestra gráfica de su debilidad, al llegar al Consejo Merkel se tuvo que quedar esperando detrás del presidente francés, Emmanuel Macron, mientras este se dirigía a los periodistas. Macron citó todos los temas que estaban en el programa (Defensa europea, futuro institucional del euro, Brexit) y apenas al final dijo que «también hablaremos de migración», mientras que para Merkel no hay otro asunto más importante. El luxemburgués Xavier Bettel, sin embargo, demostró que entendía perfectamente la situación: «Creo que hay que hablar de todo, pero si sigue habiendo países que marcan líneas rojas aquí y allá, no llegaremos nunca a un acuerdo. La inmigración legal ha de ser la regla y si hay tanta gente que ha llegado de otros países que se van a Alemania, entiendo que los alemanes se pregunten por qué deben cargar con esta situación». Para el presidente del Gobierno español, que se estrenaba en esta cumbre aunque en la última semana había multiplicado sus contactos con líderes europeos, también sonó la hora del realismo. El «chico nuevo» como lo definió el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ya se ha dado cuenta de lo complicadas que pueden ser las cosas y hoy tiró de argumentario básico: «Lo que necesitamos es una respuesta común a un desafío común». Aunque parezca mentira, el episodio de la acogida triunfal al Aquarius ya parece muy lejano en el tiempo y ahora lo que Sánchez predica es «combinar responsabilidad con solidaridad. Responsabilidad para controlar nuestras fronteras y para intensificar la dimensión exterior de la política migratoria». Tal vez esperaba que Borrell le anunciase que Marruecos estaba por la labor de echar una mano, para aparecer otra vez como el hombre providencial. Pero no.
28-06-2018 | Fuente: elpais.com
El sur de la UE promueve un pacto para compartir la gestión migratoria
?La migración puede decidir el destino de la UE?, advierte la canciller Angela Merkel
28-06-2018 | Fuente: abc.es
Tusk pide reforzar fronteras exteriores porque la alternativa sería cerrarlas
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha instado este jueves a los líderes de la Unión Europea a centrarse en el refuerzo de las fronteras exteriores del bloque y ha advertido de que la alternativa sería el cierre «caótico» de las fronteras y conflictos entre sus miembros. «Algunos pueden pensar que soy muy duro en mis propuestas pero créanme, si no las acordamos, entonces se verán algunas propuestas realmente duras del algunos 'tipos' realmente duros», ha dicho Tusk en una rueda de prensa previa a la cumbre europea que comienza hoy en Bruselas y que se centrará en inmigración. El presidente del Consejo ?la institución que representa a los Estados miembros? ha señalado que desde 2015 los flujos migratorios hacia la UE se han reducido en un 96% «solo» porque los Veintiocho decidieron cooperar con terceros países y bloquear la inmigración ilegal fuera de la Unión. Por ello, ha dicho , instará a los líderes a centrarse en la reunión de hoy en las fronteras exteriores de la UE, incluido el proyecto de crear plataformas de desembarco para inmigrantes fuera del territorio comunitario. «La alternativa a esto sería un avance caótico hacia el cierre de las fronteras, también dentro de la UE, así como conflictos crecientes entre Estados miembros de la Unión Europea», ha afirmado. Tusk ha dicho que el proyecto de plataformas de desembarco en el exterior «se haría eco» de las sugerencias expresadas «explícitamente» por la Agencia para los Refugiados de Naciones Unidas (ACNUR) en una carta que le envió ayer la organización. Los Veintiocho buscarán este jueves un acuerdo en materia de política migratoria en un momento en el que el Gobierno alemán de Angela Merkel, partidaria de una política de acogida, está bajo la presión de su ministro del Interior, Horst Seehofer. Seehofer ha dado un ultimátum a Merkel para encontrar acuerdos europeos o procedería a cerrar unilateralmente las fronteras alemanas, una línea dura en materia migratoria de la que también es partidaria la vecina Austria. La opinión de Orbán El primer ministro de Hungría, el nacionalista Viktor Orbán, ha explicado este jueves en Bruselas que los líderes de la Unión Europea (UE) deben escuchar a sus ciudadanos y detener la inmigración. «La democracia europea se ha quebrado, lo que es una consecuencia de que los líderes europeos no hacen lo que piden los ciudadanos, que quieren que no se deje entrar a más inmigrantes y devolver a los que ya están aquí», ha afirmado ante medios húngaros al llegar a la cumbre de los jefes de Estado y Gobierno de la UE en Bruselas. Según el primer ministro, los ciudadanos europeos quieren también «una fuerte defensa de las fronteras» y ha agregado que «la propuesta que está sobre la mesa (en la reunión de hoy) contiene elementos que apuntan a la dirección correcta, como la de instalar centros de acogida fuera de la UE». «Por ello, existe la posibilidad de que arranquemos en la dirección de la reconstrucción de la democracia europea», ha opinado Orbán, que considera que, al no escuchar los políticos a la ciudadanía, se ha debilitado la democracia del continente. «Nosotros pertenecemos a los demócratas», ha recalcado el primer ministro, conocido por oponerse a la inmigración y el sistema de reubicación de refugiados entre los países comunitarios.
28-06-2018 | Fuente: abc.es
La alianza de partidos europeos que prepara el presidente francés, Emmanuel Macron, romperá con las tradicionales familias políticas europeas. Está decidido a trasladar la transversalidad de su partido, La República en Marcha, a las elecciones al Parlamento Europeo. De momento ya ha sumado a Ciudadanos a su causa, y están avanzadas las negociaciones con el socialdemócrata Partido Democrático del ex primer ministro italiano Matteo Renzi. Los socialdemócratas, actual segundo grupo en número de escaños en la Eurocámara, podrían ser los más perjudicados en las europeas de 2019 por el movimiento de En Marcha, unido al auge de los populismos. Además de la debacle general del socialismo en todos los parlamentos nacionales, habría que sumar la fagotización del partido de Macron de los votos de los socialistas franceses. Y, por si fuera poco, podrían perder al Partido Democrático, la marca de los socialistas italianos, en negociaciones para confluir en la marca que prepara el partido del presidente francés. El movimiento transversal de Macron también absorberá partidos de otros grupos. Ciudadanos actualmente forma parte del grupo liberal en el Parlamento de Estrasburgo, al que En Marcha ya ha anunciado que no pretende sumarse. Hasta las próximas elecciones europeas, en mayo de 2019, el partido de Albert Rivera no abandonará a sus socios de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa, el cuarto grupo en número de escaños. Allí se sientan junto a partidos afines europeos, como el partido liberal alemán o el británico. Macron y Rivera - ABC En el grupo liberal europeo, sin embargo, Cs también comparte hoy espacio con unos socios improbables en el terreno nacional. Allí están los nacionalistas vascos del PNV y los independentistas catalanes del PDCat. El partido atrapalotodo de Macron no las descarta para su plataforma europea, a pesar de que el presidente francés se ha mostrado muy crítico con los movimientos independentistas. Nacionalistas repartidos La ubicación de los partidos independentistas, nacionalistas y regionalistas es un puzle en el Parlamento Europeo, muy repartidos en los diferentes grupos. A pesar del nexo común del nacionalismo, solo una minoría de ellos forma parte del grupo más netamente nacionalista, Europa de las Naciones y las Libertades (ENF), también marcado por su populismo y eurofobia. Allí están alojados los diputados del ultraderechista Frente Nacional francés de Marine Le Pen, ahora renombrado Reagrupación Nacional. También los anti europeístas italianos de La Liga de Matteo Salvini, y los no menos extremistas holandeses del PVV de Geert Wilders. En ese grupo de partidos nacionalistas no están, sin embargo, los ultraderechistas de Alternativa por Alemania, metidos en otro de marcado carácter populista, Europa de la Libertad. Allí comparten espacio con los británicos de UKIP, los promotores del «Brexit». Los populistas italianos del Movimiento 5 Estrellas siguen en este grupo, a pesar de su intento de abandonarlo y sumarse al liberal, que los rechazó por no encontrar afinidad política con ellos. El partido de Beppe Grillo, pese a haber realizado el año pasado ese movimiento de distanciamiento de los euroescépticos, no ha tenido problemas en aliarse con La Liga para gobernar Italia. El grupo de los ecologistas en la Eurocámara también recoge a numerosos partidos independentistas, nacionalistas o regionalistas. Allí están los catalanes de ERC y los gallegos del BNG. También está el Partido Nacional Escocés y el Partido de Gales. Los nacionalistas irlandeses del Sinn Féin forman parte de otro grupo, el situado más a la izquierda ideológica de la cámara, donde también habitán Podemos e Izquierda Unida. Ni demócrata-cristianos ni socialdemócratas, los principales grupos de la Eurocámara, tienen entre sus filas partidos nacionalistas. Los demócrata-cristianos, donde se alojan el PP, la CDU de Angela Merkel o Forza Italia de Silvio Berlusconi, son el grupo mayoritario. Los conservadores británicos no están ubicados junto a ellos, sino en el grupo de los conservadores, el tercero en tamaño en Estrasburgo. Ellos sí tienen separatismo dentro: los nacionalistas flamencos, que tanto han apoyado al expresidente catalán Carles Puigdemont durante su huida en Bélgica. Eurófobos y ultraderechistas a favor de la independencia de Cataluña El independentismo catalán ha recibido su apoyo en Europa de partidos euroescépticos y ultraderechistas. Matteo Salvini ha mostrado su entusiasmo con el proceso independentista catalán. La Liga, ahora en el Gobierno, nació como un partido que pretendía separar al rico norte de Italia del resto del país. El ultraderechista holandés Wilders también ha manifestado su simpatía. No así Le Pen, contraria a un proceso catalán que podría amenazar con extenderse a parte del sureste de Francia. El UKIP también ha hecho público su apoyo al independentismo catalán. El Partido Nacional Escocés, por su parte, siempre ha mantenido distancia para evitar el paralelismo con su causa, que no consideran equiparable. Están a favor de un proceso democrático pero siempre negociado. El Partido de Gales sí se ha manifestado a favor de los independentistas catalanes, al igual que el Sinn Féin irlandés. Los ultraderechistas de Alternativa por Alemania no apoyan formalmente el «procés» aunque sus dirigentes han realizado declaraciones en favor suyo y, especialmente, en defensa del expresidente catalán Carles Puigdemont, huido de la justicia española en Berlín. En Alemania, Die Linke (La Izquierda) sí se ha mostrado explícitamente a favor del «derecho a decidir» y de Puigdemont. El partido europeo que más se ha significado con el expresidente fugado han sido los nacionalistas flamencos, que le han dado cobijo político durante su periodo en Bruselas.
28-06-2018 | Fuente: abc.es
Los Verdes se ofrecen a Merkel para reemplazar a su aliado bávaro si éste se va del gobierno alemán
La última reunión de los miembros de la gran coalición alemana terminó el miércoles de madrugada y sin acuerdo migratorio. Angela Merkel sigue pendiente del ultimátum lanzado por su propio ministro de Interior, Horst Seehofer, y el peligro de ruptura del gobierno sirve de abono para que otros partidos se postulen como potenciales socios de la canciller. Así es como ha surgido la «coalición Kenia», una modalidad inédita en Alemania y fruto de la oferta de Los Verdes. «Con el objetivo de mantener la línea proeuropea del gobierno y una política migratoria humanitaria, si se establecen unas líneas claras de lucha por el clima, por supuesto estamos a disposición de la CDU para formar gobierno», ofrecía este miércoles Monika Heinold un gabinete junto a Merkel y los socialdemócratas en el que Los Verdes suplirían la salida de la CSU bávara. La presidenta del Partido Socialdemócrata (SPD), Andrea Nahles, no descartaba la posibilidad de que se celebren nuevas elecciones debido a la tensión entre los partidos conservadores en el gobierno. «Todavía no lo sé, (..) vamos a esperar y ver cómo termina la semana», dijo, mientras mostraba su desconcierto y su preocupación por los efectos en Europa de la situación política alemana. «Tenemos una situación en la que lo que proponen Seehofer y la CSU tiene implicaciones para toda Europa. Tendría un efecto dominó», señaló Nahles, «no consideramos que esta forma de rechazo unilateral de refugiados sea compatible con la legislación comunitaria». Botón de muestra Desde su propio partido, Merkel está recibiendo también duras presiones. En una carta pública dirigida a la canciller, su colega de la CDU Thomas Strobl, ministro de Interior y presidente del partido en el estado federado de Baden-Württemberg, exigía este miércoles «un giro reconocible» en materia de asilo, tras el escándalo causado por el viaje de una familia nigeriana de cinco miembros, trasladada con gran esfuerzo desde un centro de refugiados alemán en Pforzheim a otro en Francia, según los compromisos de reparto, y que tras pasar una sola noche en suelo francés tomaron el primer tren de vuelta a Alemania, sin que los controles policiales aleatorios impidiesen su llegada y su nueva solicitud de ayuda social. Merkel tiene plazo hasta el lunes para ofrecer una propuesta europea de gestión de la crisis migratoria que satisfaga a sus socios de coalición socialcristianos, de lo contrario el ministro de Interior tomará medidas unilaterales. Después de que la reunión de crisis que la coalición mantuvo hasta la madrugada del miércoles no arrojara acuerdo alguno, Alexander Dobrindt, líder parlamentario de la Unión Socialcristiana (CSU) bávara, descartaba ayer conceder tiempo adicional a una respuesta común europea. «Sabemos desde hace tres años de la dificultad de una solución europea. El plazo ahora es claro», señaló, recordando, en alusión al Consejo Europeo, que «el jueves y el viernes todavía habrá conversaciones a nivel europeo, pero esos acuerdos son en general complicados y Alemania debe actuar ya, negando la entrada a aquellos inmigrantes registrados ya en otro país comunitario, donde deben gestionar su solicitud de asilo». «No puedo imaginarme qué tiene de criticable ?insistió? que Seehofer quiera imponer en las fronteras el derecho vigente», sin mencionar que todo el peso de las corrientes migratorias caería, en ese caso, sobre los países europeos del sur con fronteras exteriores. Un asunto «clave» Volker Kauder, jefe del grupo parlamentario común formado por CDU y CSU en el Bundestag, al borde de la escisión por las posturas discordantes en materia de inmigración, reconoció ayer que la situación interna del gobierno de Berlín es «muy seria» y que «no se trata de una nimiedad, sino de algo central e importante». Aunque admitió que la CSU está sobreactuando por encontrarse en precampaña electoral, de cara a las regionales del 14 de octubre, recordó que «hay situaciones, también en política, en las que hay que discutir seriamente sobre un tema? es verdad que ahora debemos llegar próximamente a un resultado, de una u otra manera, pero este asunto es clave, central para nuestro modelo de convivencia, y no reconocer eso no facilitará las cosas».
28-06-2018 | Fuente: abc.es
Tusk advierte contra los movimientos populistas que se aprovechen de la crisis migratoria
Nunca antes había hablado tan claramente en contra del populismo. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk ha lanzado una señal de alarma contra las fuerzas «antieuropeas», «antidemocráticas» y de «tendencia autoritaria» que están conquistando a los electores a costa del problema de la inmigración. En su tradicional carta de invitación a los dirigentes europeos para la reunión del Consejo Europeo de este jueves, Tusk se refiere claramente a «las voces que hay en Europa y en todo el mundo que afirman que nuestra ineficiencia en el mantenimiento de la frontera externa sería una característica propia de la Unión Europea o, más ampliamente, de la democracia liberal. Hemos visto la creación de nuevos movimientos políticos, que ofrecen respuestas simples a las preguntas complicadas. Simple, radical y atractivo. La crisis migratoria les proporciona una cantidad creciente de argumentos. Cada vez más personas comienzan a creer que solo la autoridad fuerte, antieuropea y antiliberal en espíritu, con una tendencia hacia el autoritarismo manifiesto, es capaz de detener la ola de migración ilegal». El ex primer ministro polaco les dice a los jefes de Estado o de Gobierno que llegan hoy a Bruselas que «si la gente cree, que solo ellos pueden ofrecer una solución efectiva a la crisis migratoria, también creerán en cualquier otra cosa que les digan. El desafío es muy importante. Y no tenemos mucho tiempo». La que menos tiempo tiene es precisamente la cancilller alemana, Angela Merkel, que está siendo presionada por sus socios bábaros para que logre un acuerdo para frenar la impresión de que los africanos están invadiendo Europa. Los líderes europeos debatirán sobre el problema de la inmigración en la cena del jueves, específicamente sobre la idea de empezar a desarrollar el concepto de las «plataformas regionales de desembarco», que es el modelo que parece haberse convertido en el centro del único consenso posible ante la certeza de que no es posible llegar a un acuerdo para reformar la legislación basada en el reglamento de Dublin. Fuentes europeas insisten en justificar este modelo como el métido para «romper el modelo de negocio de los traficantes y detener la tragedia en el mar». La puesta en marcha de este modelo, que aún no está claro si será en el interior de Europa, el países terceros o en ambos casos, se hara en coordinación con el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (UNHCR) y la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). Y, sobre todo, hablarán del dinero que toda esta política va a costar dialogo con países terceros, UNHCR y OIM. También tenemos la futura financiación de la política migratoria. Tusk quiere que haya un instrumento dedicado a gestionar los flujos migratorios, una buena parte serrá para los países del sur, como Italia y España y deberán también descongelar la partida que se le ha prometido a Turquía de 3.000 millones de euros, todo ello se supone descontado de lo que en otros tiempos habría ido a parar a los países del este, que han trabajado en dirección contraria en este campo. Pero naturalmente, el grueso de la financiación será para reforzar las fronteras. El propio Tusk reconocía en su carta que «una condición previa para una auténtica política migratoria es que los europeos decidan efectivamente quién entra en el territorio europeo. El fracaso para lograr este objetivo sería, de hecho, una manifestación de nuestra debilidad y, sobre todo, podría crear la impresión de que Europa no tiene una frontera externa. Los ciudadanos de Europa esperan acciones encaminadas a restaurar su sensación de seguridad. La gente quiere esto no porque, de repente, se haya vuelto xenófobo y quiera levantar murallas contra el resto del mundo, sino porque es el trabajo de todas las autoridades políticas hacer cumplir la ley, proteger su territorio y su frontera».
27-06-2018 | Fuente: abc.es
Merkel se «encierra» con sus aliados bávaros para tratar de salvar la coalición
El presidente de Alemania, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, intervino este martes en la guerra fratricida entre los conservadores alemanes con la excusa de la inmigración, criticando los «ataques de fuerza desmedida» y las amenazas de ruptura del bloque, que pondrían fin al gobierno y a la carrera política de Angela Merkel. «Estos días me pregunto con frecuencia cómo vamos a pedir sensatez y sentido de la proporción si desde el más alto nivel e incluso a escala del gobierno se están peleando con una fuerza desmedida sobre problemas que tienen solución», advirtió sin citar su nombre al ministro de Interior, el socialcristiano (CSU) bávaro Horst Seehofer. La reprimenda tenía lugar unas horas antes de que los miembros de la gran coalición se enclaustrasen en otra tensa reunión en la que Merkel necesitaba pactar la postura que Alemania llevará al Consejo Europeo de esta semana y de la que todavía no habían salido al cierre de esta edición. El rapapolvo presidencial tuvo cierto efecto suavizante e incluso Alexander Dobrindt, jefe del grupo parlamentario de la CSU y que no ha jugado precisamente un papel moderado en esta crisis, entraba afirmando que «CDU y CSU forman una comunidad de destino», dando a entender que el bloque no se separa. También se mostró conciliador el jefe del grupo parlamentario de la CDU, Michael Grosse-Brömer, al señalar la «importancia de que se mantenga la comunidad CDU-CSU por respeto a la estabilidad de Alemania». Solamente el irreductible Seehofer se resistía a enterrar el hacha de guerra y hablaba en tono de mofa de las «especulaciones globales sobre la ruptura» del bloque conservador alemán, en referencia a la gran preocupación que a escala europea ha despertado la precaria situación de la coalición alemana y las consecuencias que tendría sobre la UE la caída del gobierno de Merkel. Después de reunirse por la mañana con el presidente español, Pedro Sánchez, y con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, la canciller alemana reconoció que «no será posible un acuerdo completo sobre inmigración en el próximo Consejo», como le exigía su ministro de Interior, «será necesario algo más de tiempo». Merkel entraba a la reunión sumándose a las declaraciones apaciguadoras y decía que «también para mí la unión CDU-CSU es una unidad de destino». Su hombre fuerte en el partido, Volker Kauder, añadía a la entrada de la Cancillería que «podemos estar orgullosos de lo que hemos conseguido juntos en los últimos 70 años» y sugería confiado en el éxito de la reunión que «todavía podemos hacer como la selección alemana, en política sucede lo mismo que en el fútbol, se pueden meter goles en el minuto 95». El hecho de que la CSU rebajase el tono en las horas previas a la reunión podría estar también relacionado con una encuesta del instituto demoscópico Forsa según la cual el 43% de los bávaros está satisfecho con el trabajo de Merkel, cinco puntos más que los otorgados al jefe del gobierno regional de la CSU, Markus Söder. Apenas un 37% valora positivamente al jefe de la CSU y ministro del Interior, Horst Seehofer, dato que sirve de toque de atención contra esta campaña emprendida por los socialcristianos en la precampaña de las elecciones regionales de octubre. Margen de maniobra El mismo sondeo señala que para un 75% de los electores bávaros la política migratoria no es asunto de la máxima prioridad, sino que hay otras cuestiones «tanto o más importantes» por resolver. Estos son datos a tener en cuenta en un contexto en el que los sondeos anuncian también que la CSU defenderá su primera posición con un 40% de los votos, lo que supone una caída del 7,7% respecto a las regionales de 2013. Los Verdes se convertirán en segunda fuerza con un 14%, un punto por encima del SPD y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), mientras que los llamados Electores Libres, una escisión regional de la CSU, obtendría un 8%. «En todo caso se esperará a que Merkel vuelva de la cumbre europea, antes de eso desde luego no habrá ruptura», garantizaban anoche fuentes cercanas a la reunión, cuyas conclusiones serán expuestas con detalle en una comparecencia de Merkel ante el pleno del Bundestag. Antes de eso, Seehofer no se resigna a perder el protagonismo en esta crisis y aparecerá este miércoles en una popular tertulia televisiva
25-06-2018 | Fuente: abc.es
Los líderes populistas suben la tensión sobre la inmigración pese al descenso de llegadas a la UE
Los principales Estados miembro de la Unión Europea tienen ahora una única y gran obsesión: la inmigración. En este campo, como en economía e incluso política, Europa sigue un rumbo a distintas velocidades: el frente anti inmigración de la UE, liderado el último lustro por los países del Visegrado (Hungría, Polonia, la República Checa y Eslovaquia) ha sumado dos aliados esenciales, Austria y sobre todo desde la llegada de la Liga Norte a los mandos de Italia, que parten la Unión en dos. A esto se une la inestabilidad interna de Alemania, donde Angela Merkel tiene aún unos días para ver si cede o no al chantaje de su socio bávaro y ministro de Interior, Horst Seehofer. Con la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia y su decisión de abrir el puerto de Valencia al Aquarius tras el cierre -solo a ONGs extranjeras- del ministro de interior italiano, Matteo Salvini, el Gobierno español lanzó su primer golpe de efecto para decirle a Bruselas que Madrid no es Roma y que quiere sumarse con fuerzas renovadas al eje París-Berlín. En esta línea, los jefes de Estado y de Gobierno del núcleo duro de la UE -los del Visegrado no acudieron- se reunieron este domingo en una cumbre de urgencia convocada por la Comisión Europea a la que acudieron políticos de distinto color político que han exigido los últimos meses un mejor control de las fronteras exteriores de la Unión, incluyendo hasta 10.000 policías fronterizos más. ¿Pero es tan grave la situación migratoria en cuestión de números? La política migratoria se ha vuelto cada vez más tóxica pese al descenso de llegadas por el mar Mediterráneo a Europa: el más bajo de los últimos cuatro años. Según cifras de Acnur, 42.653 personas han llegado por mar en lo que va de año, de las que el principal puerto de entrada ha sido la ruta occidental -desde Marruecos- con destino a España, con 16.354 hasta el 24 de junio , seguido de Italia con 16.179 y Grecia, con 12.824. De todos ellos, el 22% son sirios (unos 5.500), seguidos de iraquíes, con un 11% (2.800), y Túnez, con un 7% (1.910). La Organización Internacional de las Migraciones (OIM) rebaja la llegada de inmigrantes a España hasta 12.063 -y 292 muertos- en lo que va de año, por los 12.353 (45 muertos) de Grecia y los 15.610 (520 muertos) de Italia. La proyección de Acnur para el resto de 2018 no supera de los 80.000, menos de la mitad que en 2017, cuatro veces menos que en 2016, y 12 veces menos que en 2015 (cuando se superó el millón de llegadas), cuando la crisis de los refugiados rompió records con el momento álgido del califato yihadista del autodenominado Estado Islámico, los bombardeos del presidente sirio Bashar Al Assad y sus aliados y la inestable situación en toda la región. En 2015, la peor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, que desbordó a una incapacitada y lenta Unión Europea y alentó a los populismos en Estados tan determinantes como Alemania o Francia, pero también en Hungría y Polonia, dibujó un mapa de ignominiosas líneas con las rutas de los migrantes, en su mayoría sirios, iraquíes o afganos, pero también de África Subsahariana. También le asestó a la hasta entonces indestructible canciller alemana, Angela Merkel, el peor golpe a su valoración pública, por defender primero la apertura de fronteras a los refugiados sirios y después pergeñar, junto a sus homólogos, un acuerdo con Turquía para mejorar el control en las llegadas. La imagen icónica del niño kurdo Aylan muerto en la orilla de la costa turca supuso tal impacto mediático que por unas semanas la tragedia de la inmigración llegó a todas las televisiones del mundo. No fue Salvini, sino su predecesor La implementación del acuerdo UE-Turquía rebajó significativamente las llegadas a Grecia, hasta un 97%, según datos de la Comisión Europea. La propuesta de Bruselas de ayer incluía una mayor inversión en el Magreb, especialmente en países con Marruecos y Túnez, y Líbano, para tratar de vigilar la inmigración irregular. De fondo, aunque el núcleo duro de la UE camina hacia una «solución» con centros de detención y procesamiento de los irregulares, falta todavía llegar a un consenso sobre si esta suerte de Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) se levantarán en suelo europeo o en terceros países. Cuando el foco y las barreras se levantan en un punto, la crisis se desplaza a otro, y así sucesivamente. Los diques levantan más diques y la llegada de inmigrantes sigue la lógica de los vasos comunicantes. En 2015, las dos principales rutas eran la del Mediterráneo Central por Libia, la más peligrosa y mortífera, y la de Grecia y Balcanes por Turquía, la más numerosa. De enero a julio de 2018, las llegadas a Italia han descendido un 77% con respecto al mismo período del año pasado. El descenso coincide especialmente con los últimos meses del anterior ministro del Interior, el austero y discreto Marco Minniti (del socialdemócrata Partido Democrático), quien tejió una alianza con el primer ministro libio, Fayez Al Sarraj, que se tradujo en unas inversiones por valor de 800 millones de euros en el país norafricano. La Unión Europea financia y ha ofrecido cursos de formación para la guardia costera libia, un cuerpo algo irregular sobre el que pesan denuncias de malos tratos a los migrantes. Como recuerda la revista italiana «Internazionale», el pasado 6 de noviembre, un barco alemán llamado Sea Watch, durante una de las operaciones de rescate a 30 millas de la costa libia, documentó y denunció la conducta violenta de los guardacostas libios con los migrantes recién rescatados. Durante la operación, los libios no abandonaron las balsas para el rescate, dejaron que un hombre se ahogara en el mar y obstaculizaron la intervención del barco de la ONG alemana. Meses antes, la CNN se hizo eco de varios modernos 'mercados de esclavos' en Libia, donde migrantes subsaharianos eran vendidos por unos pocos dólares. Los testimonios de los migrantes hablan también de tortura, secuestros y violaciones en el «infierno libio».