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Noticias de angela merkel

20-02-2018 | Fuente: abc.es
Historia alemana de dos musulmanes
La manifestación del sábado en Berlín estaba anunciada y era legal. Convocada por mujeres contra la violencia sexual y por una mayor seguridad. Pocos pueden estar en desacuerdo con estos lemas porque la seguridad en las ciudades de Alemania ha colapsado. Sobre todo para las mujeres. Ya no se ven mujeres solas por la noche en el metro o en trenes. Hasta en pueblos en los que no se cerraban las casas ya no están cómodas las mujeres si han de salir después de anochecer. Los medios apenas hablan de ello. Salvo si no hay más remedio en algún suceso concreto, no dicen que los agresores son extranjeros. Y lo son en su inmensa mayoría. Mucho menos informan si son, como muchas veces son, refugiados llegados después de que Angela Merkel abriera las fronteras en septiembre de 2015. La manifestación sumaba algo más de mil mujeres cuando le salieron al paso decenas de jóvenes con atuendos negros de la «antifa» de extrema izquierda. Acompañados por unos políticos, dirigentes de Los Verdes y de Die Linke, para sabotear la manifestación de «mujeres fascistas». Según ellos, la protesta contra las agresiones sexuales aludía a sus autores inmigrantes. Luego era una «manifestación xenófoba e islamófoba. La ultraizquierda ganó. La Policía no protegió a la manifestación autorizada de mujeres frente al sabotaje de la violenta contramanifestación porque en esta había parlamentarios. Hay más razones. Convocaba la manifestación Leila Bilge, una inmigrante kurda y musulmana combativa. Si fuera de izquierdas o islamista estaría a diario en todas las televisiones y galas oficiales. Pero Leila Bilge es miembro de Alternativa por Alemania (AfD), un partido derechista que ha pasado a ocupar todo el espacio político que ha abandonado la CDU de Angela Merkel, en su deriva a la izquierda. Merkel, la izquierda y casi todos los medios tachan de «nazis», «ultraderechistas» y «xenófobos» a los militantes del AfD. Incluso a la kurda y musulmana Leila Bilge u otros inmigrantes de este partido. Que es legal. Que es de derechas. Que es democrático en funcionamiento, estatutos y objetivos. Que tiene 93 escaños en el Bundestag. Y que es desde ayer, según los sondeos, el segundo partido de Alemania, ya por encima del histórico SPD. La Policía y los medios ayudan a la «ultraizquierda» y atacan a la «ultraderecha». Pero la terca realidad es que las alemanas temen por su seguridad. No van a manifestaciones con la AfD. Muchas por miedo a ser tachadas de nazis. Pero ejercen su voto secreto. Como en septiembre. Como en los sondeos que ya han hecho del AfD el segundo partido de Alemania. Mientras la musulmana Bilge que exige legalidad y seguridad es agredida impunemente por izquierdistas en presencia de la Policía, otro musulmán, el sirio Ahmad A. ante las cámaras de SpiegelTV se declara feliz de estar en Alemania. Con sus dos mujeres y sus siete hijos está cómodo en la casa que le han dado. Pero advierte de que tendrán que ampliarla si trae otras dos mujeres hasta las cuatro que le permite su ley. ¿Bigamia, poligamia? Dice que a él no le afectan las leyes alemanas, solo la sharía. Tendrá los hijos que diga Alá, «veinte o más», dice con desenfado. Es refugiado pese a no cumplir las condiciones. Llegado por muchos países sin guerra. Estuvo en Grecia, Francia y Dinamarca. Pero quería Alemania. No buscaba seguridad. Esa la habría tenido en esos países. Quería las subvenciones. Ah, y dice que no piensa aprender alemán ni trabajar, que prefiere quedarse con los niños. Que con el dinero que recibe por ellos no lo necesita. Mientras, los trabajadores alemanes sufren dramáticos recortes en prestaciones y los servicios municipales se deterioran sin parar. Pregunten los sesudos analistas que cómo es posible el cada vez mayor éxito del AfD.
19-02-2018 | Fuente: abc.es
Annegret Kramp-Karrenbauer, candidata de Merkel a sucederla como presidenta de la CDU
«La decisión ha sido difícil para mí porque el electorado del Sarre me había dado su confianza, con más del 40% de los votos y esa no es una responsabilidad que pueda dejarse alegremente, pero creo que vivimos el momento político más difícil de la historia reciente de Alemania y en momentos como este no vale con decir lo que habría que hacer, sino que es necesario asumir responsabilidades y ponerse manos a la obra». Así ha explicado Annegret Kramp-Karrenbauer su paso al frente y su decisión de presentarse como aspirante a la presidencia de la Unión Cristianodemócrata (CDU) con respaldo de Angela Merkel. La directiva de la CDU había pedido expresamente a Merkel que solucionase el asunto de la sucesión cuanto antes y la canciller ha atendido la iniciativa propia de Kramp-Karrenbauer, que se había propuesto discretamente. «Ha demostrado en su región lo mucho que puede hacer por el partido, nos conocemos ya desde hace tiempo y creo que es muy capaz, por eso tiene mi respaldo», ha dicho sobre la candidata que será votada el próximo lunes, «cuando presenté su designación a la directiva, lo cierto es que fue recibida con gran apoyo». «La idea de asumir la secretaría general fue de ella», ha aclarado Merkel, «lo que a mí me llamó la atención bastante porque no es normal que una primera ministra exitosa y que ha ganado unas elecciones recientemente deje un cargo ejecutivo para asumir un cargo dentro del partido». Frente a otros posibles candidatos, que habrían desplazado a la CDU más a la derecha, tratando de placar el ascenso del partido populista y antieuropeo Alternativa para Alemania (AfD), Kramp-Karrenbauer ha sido una de las grandes defensoras dentro del partido de la política de puertas abiertas a los refugiados que lideró Merkel en 2015, ante la tragedia humanitaria que se vivía en Hungría, y su designación es interpretada como una señal de continuidad. Eso no quiere decir, sin embargo, que no llegue a la dirección de la CDU decidida a dejar su propia impronta. «Espero impulsar un proceso de renovación programática que tenga en cuenta tanto las raíces liberales como las raíces conservadoras del partido», ha dicho la propia Kramp-Karrenbauer en su primera comparecencia como secretaria general designada a la que ha acudido vestida con unos colores vetados en el manido guardarropa de Merkel y con los que da a entender que su designación aportará novedades. En El Sarre gobierna desde 2011 al frente de un tripartito con Los Verdes y el Partido Liberal, la denominada Coalición Jamaica que Merkel intentó como primera opción para el gobierno federal y que fracasó tras varias semanas de negociaciones, lo que la señala como una política capaz de tender esos puente con mayor efectividad. «Llegar a las próximas elecciones con un resultado que nos permita formar gobierno será el primero de mis objetivos», ha confirmado Kramp-Karrenbauer durante su presentación. A quienes la pronunciación de su nombre suponga un problema irresoluble, debe aliviar que en el partido todo el mundo se refiere a ella en la forma abreviada «AKK». Tiene 55 años, es católica y formada en Ciencias Políticas. Tiene numerosas conexiones personales y familiares con Francia y ha levantado polémicas cuando ha comparado, por ejemplo, la homosexualidad con el incesto o la poligamia. De hecho, hasta 48 horas antes del anuncio se esperaba la designación de un candidato mucho más discreto y menos controvertido como Peter Tauber, el secretario general de la CDU y estrecho colaborador de Merkel que sin embargo ayer hizo pública su intención de dejar el cargo. Recientemente ha debido sometarse a una operación y los «motivos médicos» a los que tan a menudo se recurre en este caso hubieran sido una buena y presentable explicación para su decisión, pero evitó mencionarlos y ha dejado tras de sí una estela de descontento. Todo esto sucede en la CDU mientras las bases socialdemócratas (SPD) van votando por correo postal sobre el acuerdo de gran coalición al que su directiva ha llegado con Merkel. El resultado será hecho público el próximo día 24 de febrero y, en caso de ser negativo, obligaría a la convocatoria de nuevas elecciones a las que muy posiblemente ya no se presentaría Merkel como candidata. Si la gran coalición llega en cambio a buen término, en el congreso que la CDU celebrará el 26 de febrero, Merkel espera anunciar los nombres de los próximos ministros de su gabinete, entre los que se espera figuren jóvenes personalidades de peso como Jens Spahn o Julia Klöckners, que a lo largo de la legislatura irán también ganando perfil y que podrían optar más adelante, en competencia con Kramp-Karrenbauer, a la candidatura por la Cancillería de Berlín.
09-02-2018 | Fuente: abc.es
Martin Schulz no asumirá la cartera de Exteriores en el Gobierno de coalición alemán
El que hasta esta semana era el líder del Partido Social Demócrata (SPD), Martin Schulz, finalmente no asumirá la cartera de Exteriores en la futura coalición con los conservadores de la canciller, Angela Merkel, según informan el semanario 'Der Spiegel' y la agencia Reuters. Schulz, que durante la campaña para las elecciones de septiembre pasado había asegurado que no sería ministro en un gabinete de Merkel, dimitió este miércoles como líder del partido para ser ministro de Exteriores de prosperar el acuerdo de coalición con los conservadores. Varios medios alemanes ya habían adelantado que Schulz estaba sopesando renunciar a ser titular de Exteriores debido a la presión interna en su partido. Según el diario «Bild», la cúpula del SPD le habría dado un ultimátum para renunciar al cargo hasta este mediodía.
08-02-2018 | Fuente: elpais.com
Bruselas confía en que la Gran Coalición impulse la reforma de la eurozona
Juncker y Tusk viajan a Berlín para entrevistarse con Angela Merkel
07-02-2018 | Fuente: elpais.com
Bruselas confía en que la Gran Coalición impulse la reforma de la eurozona
Juncker y Tusk viajan a Berlín para entrevistarse con Angela Merkel
07-02-2018 | Fuente: abc.es
El socialdemócrata Schulz, de renegar de la gran coalición a ministro de Exteriores de Merkel
Martin Schulz, el mismo que el 25 de septiembre afirmó con rotundidad que nunca formaría parte de un gobierno encabezado por Angela Merkel, ocupará la cartera de Exteriores de la gran coalición y figurará como el número dos de Merkel. A cambio de esto, ha llegado a un acuerdo interno con la dirección de su partido para dejar la Presidencia, que posiblemente recaerá en Andrea Nahles, hasta ahora ministra de Trabajo y que se concentrará en restructurar la formación política de cara a las próximas elecciones. El gran derrotado de las elecciones, había dejado atrás Bruselas y la presidencia del Parlamento Europeo para volver a la política nacional. Prácticamente la totalidad de su carrera ha trasncurrido en la capital europea y la cartera de Exteriores era la que podía asumir con mayor conrol técnico. A sus 62 años, sin ningún título universitario y autodidacta en seis idiomas, hibiese sido futbolista si una lesión no se lo hubiera impedido. Además del balón y los libros, tiene una gran pasión por Europa y ha peleado con uñas y dientes durante las negociaciones para diseñar un gobierno de gran coalición que respalde las propuestas de Macron. Dentro del partido, sin embargo, se considera que Schulz está amortizado. Llegó como un salvador que prendió en el electorado socialdemócrata la ilusión por desbancar a Merkel de la Cancillería, pero hoy ha decepcionado a propios y extraños, de froma que ni siquiera tiene seguro que las bases de su partido, 460.000 militantes, terminen ratificando en votación este acuerdo de gobierno. Schulz logró en septienbre el peor resultado electoral de la historia del SPD desde 1933, la fecha de llegada al poder de Hitler, y si hoy se repitiesen las elecciones obtendría varios puntos menos todavía, un 17% que algunas encuestas reducen incluso al 14%.
07-02-2018 | Fuente: abc.es
Merkel y Schulz alcanzan al fin un acuerdo para la gran coalición en Alemania
Algunos de los negociadores han salido de la sala y se ha filtrado a varios medios alemanes que Angela Merkel ha llegado por fin a un acuerdo de gran coalición para gobernar con los socialdemócratas del SPD. La mayor parte del contenido de ese acuerdo se ha conocido a medida que se iban cerrando capítulos. Estas últimas y tensas horas de negociación han sido empleadas en el reparto de los Ministerios. El que más ha costado acordar ha sido el de Trabajo y Asuntos Sociales, que en principio debía ocupar la socialdemócrata Andrea Nahles, pero que fue solicitado en el último momento por los socialcristianos bávaros. También han sido muy disputados los Ministerios de Finanzas ?que parece recaer en el socialdemócrata Olaf Scholz, alcalde de Hamburgo, que sustituiría al «carismático» Wolfgang Schäuble? y Exteriores, en un juego en el que los partidos se están adelantando y tomando posiciones de cara la próxima legislatura. Los socialdemócratas estarán al frente de Exteriores, Finanzas y Trabajo y Asuntos Sociales, aunque todavía no se han hecho público los nombres de los ministros. A la espera de que los partidos convoquen las ruedas de prensa de presentación del pacto, la atención se desvía ahora a los cerca de 460.000 militantes del SPD que deberán ratificar este acuerdo en votación y entre los que hay un gran rechazo a la idea de volver a gobiernar con Merkel.
06-02-2018 | Fuente: abc.es
Solo un pacto sobre sanidad retrasa la gran coalición entre Merkel y Schulz
Merkel entró este martes en la última reunión de negociaciones reconociendo que serían necesarias «concesiones dolorosas» para llegar a un acuerdo y, al cierre de esta edición, continuaba la agonía. El total de 91 integrantes de los equipos de negociación, encerrados en la Casa Konrad Adenauer y con intención de no salir de allí hasta haber cerrado un pacto de gran coalición, pulían con filigranas el borrador de 170 páginas que circulaba por las redacciones de los medios alemanes desde primera hora de la mañana y que a lo largo del día fue modificado a medida que se llegaba a sucesivos acuerdos parciales. Dos de los principales escollos sobre la mesa seguían siendo dos insistentes demandas socialdemócratas: acabar con los contratos temporales injustificados y garantizar la igualdad de trato en la asistencia sanitaria pública y privada. «Tenemos buenos motivos para suponer que en esta decisiva jornada se alcanzarían resultados buenos, constructivos, sólidos y compartidos para Alemania y para un gobierno estable y duradero», resumía sus espectativas al inicio de la última ronda el presidente de los socialdemócratas, Martin Schulz. Exportaciones de armas A media tarde quedaron resueltas las diferencias en torno a las exportaciones de armamento y el presupuesto de la Bundeswehr, el Ejército alemán, y poco más tarde se filtraba que también había fumata blanca en el tan conflictivo capítulo de la política laboral. Quien pase de un contrato indefinido a otro temporal podrá en el futuro regresar a su antiguo estatus y las empresas de más de 45 empleados deben garantizar el derecho de sus trabajadores a recolocarse en puestos indefinidos y las empresas de más de 200 empleados podrán tener un máximo de 15 temporales. «No os hagáis ilusiones, todavía queda el seguro médico y el reparto de carteras ministeriales», soltaba a modo de jarro de agua fría sobre los periodistas apostados a la puerta de la sede de la Unión Cristianodemócrata (CDU) uno de los portavoces del partido de Merkel. Ese último asunto es en esta coalición más controvertido que en ninguna otra anterior. La tradición dicta que el líder del socio menor, en este caso el socialdemócrata Martin Schulz, ocupe la vicecancillería y el Ministerio de Exteriores, pero se da el caso de que Schulz prometió personalmente a Sigmar Gabriel, cuando este le cedió la presidencia del partido para reforzar su candidatura a la Cancillería, que si el SPD llegaba a un nuevo gobierno con Merkel, la cartera de Exteriores seguiría en manos de Gabriel. Fuentes de la CDU reiteraban este martes que en ningún caso su partido aceptaría a Schulz en la cartera de Finanzas, que hubiese podido tomarse como un plan b. «Eso sería como renunciar a todo el trabajo de Wolfgang Schäuble en los últimos años y abrir de nuevo en Europa las puertas a la deuda», explicaban como motivos. Y además pesan las declaraciones que el propio Schulz realizó después de las elecciones del pasado 24 de septiembre, asegurando que nunca formaría parte de un gobierno dirigido por Angela Merkel. Fuentes del SPD repiten desde hace días que apenas terminen las negociaciones el partido pondrá sobre la mesa la sucesión en la presidencia, después de que Schulz se haya echado encima a las bases, primero con su negativa a negociar con Merkel y después defendiendo esa como la única y mejor opción. Su futuro al frente del partido, por tanto, es bastante incierto, y todavía queda en su agenda una comprometida cita. Una vez cerrado el acuerdo por parte de los negociadores, el pacto de a gran coalición debe cumplir un último requisito. Tal y como prometió el presidente del Partido Socialdemócrata (SPD) en el último congreso extraordinario de la formación política, el acuerdo será sometido a la votación de las bases, una consulta a los alrededor de 450.000 militantes que sin embargo está siendo examinada por el Tribunal Constitucional alemán. El máximo tribunal ha recibido cinco querellas por inconstitucionalidad contra esa votación por la vía de urgencia, que alegan que no se corresponde en sentido estricto con lo que establece la Ley Fundamental alemana. Dos de las querellas han sido rechazadas por falta de consistencia argumentativa y las otras tres están siendo evaluadas por los jueces de Karlsruhe, sin que se sepa todavía si serán admitidas a trámite o no y cuándo será tomada esa decisión. Ya hace cuatro años, cuando Merkel firmó su primera gran coalición con los socialdemócratas, fue sometido el acuerdo a votación de las bases y el Constitucional se negó a dictar la prohibición provisional de la votación. En aquel caso consideró que «solamente los actos de violencia pública contra la Constitución» pueden ser condenados y que aquella votación de las bases no podía ser tomada como un «acto de titularidad pública». Esta vez las querellas abundan en argumentación sobre una violación de la ley de mandato parlamentario, que situaría el voto de los diputados del SPD en el parlamento por encima del voto de los militantes en la toma interna de decisiones del partido. Un portavoz del Constitucional aclaró este martes, en todo caso, que lo decidido en 2013 no obliga a una decisión igual ahora, puesto que las argumentaciones de las querellas son diferentes. Los escollos Política laboral El SPD exigía obligar por ley a convertir e indefinidos los contratos temporales a menos que haya una justificación de peso para no hacerlo. El compromiso de la gran coalición consiste en fijar legalmente que quien pase de un contrato indefinido a otro temporal pueda regresar a su antiguo estatus y las empresas de más de 45 empleados deben garantizar el derecho de sus trabajadores a recolocarse en puestos indefinidos. Las empresas de más de 200 empleados podrán tener un máximo de 15 temporales. Seguro médico El SPD considera irrenunciable una equiparación de los seguros médicos públicos y privados y exige que los médicos cobren las mismas tarifas trabajando para ambos tipos de seguro. Los conservadores han ofrecido a modo de compromiso limitar esa equiparación a ciertas especialidades para evitar un desfase presupuestario, pero al cierre de esta edición los partidos seguían discutiendo sobre este último punto sin haber llegado todavía a un acuerdo.
05-02-2018 | Fuente: abc.es
Schulz arranca a Merkel «el fin de la austeridad en Europa»
El texto del acuerdo para la gran coalición en Alemania está casi cerrado y los redactores ya han hecho incluso un repaso eliminando duplicaciones de asuntos que aparecen en varios capítulos, pero quedan por pactar 15 puntos «de tercera y cuarta fila», según fuentes cercanas a la negociación, y otros tres de primera línea: la equiparación de los seguros médicos, la normativa para los contratos temporales y el capítulo de finanzas, aunque esta tarde Martin Schulz cantó victoria en las redes sociales con un mensaje en el que anunciaba que había acordado con Merkel «el final de la austeridad». El presidente del Partido Socialdemócrata adelantó que ha acordado con los conservadores de Angela Merkel una política europea que acaba con «la austeridad» y que las conversaciones sobre ese punto están ya «cerradas», añadiendo que todos comparten la idea de que Alemania «sólo tendrá un buen futuro en una Europa fuerte y unida». El acuerdo al que se refería es el que contempla un aumento de las inversiones públicas, un presupuesto de inversiones para la eurozona y «el final de la política de la austeridad», aclararon más tarde fuentes socialdemócratas al tanto de la negociación, puntos que ya habían quedado precocinados en las conversaciones de sondeo y a los que se ha añadido ahora además un «aumento de los medios en la lucha contra el desempleo juvenil y una tributación justa para empresas en Europa, especialmente los gigantes de internet como Google, Apple, Facebook y Amazon». «El acuerdo avanza en derechos laborales fuertes y un pacto social para Europa», proclamó Schulz, confiado en que el próximo gobierno de gran coalición de Berlín servirá para reforzar el Parlamento Europeo y facilitar la participación ciudadana en el debate para reformar la UE. En medio de una intensa campaña entre los militantes del SPD contra el acuerdo de gran coalición, Schulz insistía en que este capítulo en concreto es «un éxito para nosotros como socialdemócratas», pero no bastará con fuegos artificiales europeos para convencer. Una encuesta de Forsa publicada ayer muestra que la mayoría de los alemanes, el 54% de los encuestados está en contra de la gran coalición. Si hoy hubiera elecciones de nuevo en Alemania, los socios de la gran coalición no obtendrían ya mayoría suficiente para gobernar juntos, sumarían solamente el 47,5% de los votos, con el 30,5% de Merkel y el escuálido 17% de Schulz, que en otras encuestas desciende hasta el 14%. Entre los militantes del SPD, que deben ratificar en votación el acuerdo, el porcentaje de rechazo a la gran coalición es sin duda mucho mayor. Por eso Merkel y Schulz están apurando el tiempo en busca de pactos que el socialdemócrata pueda presentar ante los suyos como conquistas. Entre ellos esta el «seguro ciudadano», que equipara los seguros médicos públicos y privados, y la prohibición de poner fin a los contratos temporales sin una «justificación material». Los conservadores alegan que no se puede dar gusto a Schulz en estos puntos sin tocar el equilibrio presupuestario y la promesa electoral de la CDU de reducir la recaudación de impuestos en 15.000 millones anuales durante la próxima legislatura. La incógnita del puesto de Schulz en el gobierno Ambas partes destilan buen entendimiento y confianza en que este martes mismo, si no se presentan contratiempos extraordinarios, podrá presentarse públicamente el texto ya completamente cerrado. Para ello es necesario acordar qué puesto ocupará en el gabinete Martin Schulz. Él mismo anunció tras las elecciones que nunca formaría parte de un gobierno de Angela Merkel y al asumir la presidencia del SPD firmó un pacto tácito con Sigmar Gabriel según el cual, si el partido terminaba en el gobierno, Gabriel seguiría ocupando en cualquier caso la cartera de Exteriores, que es la que correspondería por tradición, junto a la vicecancillería, al líder del partido menor de la coalición. La mayoría de los alemanes rechaza en las encuestas, por otra parte, que Schulz asuma un ministerio. Y el SPD está esperando el final de las negociaciones para volver a poner sobre la mesa la presidencia del partido. Y hasta que no quede dirimido el futuro de Schulz, sobre cuyo destino ni siquiera su propio partido se pone de acuerdo, tampoco pueden repartirse el resto de las carteras ministeriales, un problema que se suma a los factores de retraso del final de las negociaciones. La protección del lobo, objeto de polémica Aunque secundario, uno de los puntos más polémicos en la negociación ha sido, dentro del capítulo medioambiental, la protección del lobo. La ministra de Medio Ambiente, Barbara Hendricks, muy implicada emocionalmente en la defensa de este animal en peligro de extinción en Alemania, pidió incluso romper con el estricto protocolo de negociación e irrumpir en la mesa más exclusiva, la de los 15 negociadores top, para presentar personalmente un alegato a favor del lobo. Manuela Schwesig (SPD), estaba del lado de ampliar la protección al animal. «Él mismo es un cazador», sentenció por parte de la CDU Michael Grosse-Bromer, mientras que las juventudes socialdemócratas, los Jusos, muy críticos con la directiva del SPD, se burlaban en las redes sociales de este debate, que señalan como muestra de que su partido está olvidando los asuntos verdaderamente importantes. Un negociador desde el quirófano Merkel está negociando con una importante baja en el equipo. El secretario general de la CDU y uno de los más estrechos colaboradores de Merkel, Peter Tauber, ha tenido que pasar 38 días ingresado en un hospital debido a una operación de intestino, doce de ellos en la unidad de cuidados intensivos, lo que ha tenido a este hombre de confianza de la canciller alemana alejado de las negociaciones. Fuentes de la CDU aseguran, sin embargo, que ha estado en contacto todo momento y que incluso en el preoperatorio se interesa por teléfono por la marcha de las conversaciones. Muchos de los asuntos no podían hablarse por teléfono, por lo que Merkel, el ministro de Interior, Thomas de Maiziére, el ministro de Salud, Herman Gröhe, y la presidenta regional de Sarre, Annegret Kramp-Karrenbauer, se han ido turnando para visitar a Tauber en el hospital y mantenerlo al tanto. Sustitución de las salchichas Wurst Si la fase de sondeo terminó con una sesión de dos horas consecutivas de negociación en las que el servicio de catering estuvo sirviendo como tentempié las típicas salchichas berlinesas Surry Wurst, en la fase de negociación formal han llovido las peticiones de los equipos negociaciones pidiendo un menú más clemente con los estómagos delicados. El líder de los socialcristianos de Baviera, Hosrt Seehofer, se ha dirigido personalmente a los responsables de la intendencia para solicitar que la salchicha berlinesa sea reducida a un porcentaje correspondiente al peso de la ciudad estado de Berlín entre el resto de los Bundesländer. A sus 68 años, ha advertido también que las noches sin dormir no ayudará a formar una imagen seria del próximo gobierno porque son más bien «propias de un estudiante que prepara el examen la noche antes».
04-02-2018 | Fuente: abc.es
La gran coalición alemana encalla por falta de acuerdo en el seguro médico
No fue necesario que los negociadores agotasen el plazo, que terminaba a las doce de anoche, para reconocer que todavía quedaba mucho por hablar. El bávaro Horst Seehofer llegó a primera hora anunciando que tenía que tomar el tren de las 16:05 de vuelta a Múnich y nadie quería repetir la nochecita toledana con la que terminaron las conversaciones de sondeo, dos horas consecutivas de negociación, por lo que a primera hora de la tarde decidieron utilizar los dos días de plazo extra previstos en la hoja de ruta, una especie de plan B para contar con algo más de margen. La canciller alemana, Angela Merkel, y el líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz, presentaron como importantes avances los acuerdos parciales ya cerrados y admitieron que la gran coalición había encallado en el complicado asunto de los seguros médicos, tema del que seguirán hablando a partir de las diez de la mañana de este lunes. Los conservadores rechazan sustituir el actual sistema dividido en seguros públicos y privados por un «seguro ciudadano», propuesta del SPD que unificaría los dos modelos y que mejoraría la posición de los seguros públicos, cambiando por ejemplo las normas de facturación de los médicos, que ganan más tratando a pacientes en la sanidad privada y a menudo los favorecen. La jornada había comenzado con falta de acuerdo en tres objetivos en política social que los socialdemócratas consideraban clave para el pacto: acabar con los contratos temporales injustificados, garantizar la igualdad de trato en los seguros sanitarios privados y públicos y mejorar la política de vivienda. El último de estos puntos quedó cerrado a media tarde, con medidas para frenar la subida de los alquileres, nuevas ayudas para familias con hijos y un paquete de 2.000 millones de euros públicos para la construcción de viviendas. Estos puntos se sumaban a otros que van dando ya forma bastante definida a un acuerdo que incluye también medidas política municipal y cultural y para impulsar la digitalización. A juicio de Martin Schulz, el retraso no debe entenderse como una falta de buena voluntad y la presión del tiempo no debe entorpecer las conversaciones, ya que «el objetivo n es ganar una carrera sino proporcionar a Alemania un gobierno estable y ello exige un acuerdo fuerte y consensuado sobre bases estables». «Hemos trabajado bien hasta ahora, pero todavía quedan puntos importantes que tienen que ser aclarados», admitió Merkel, que destilaba cierta satisfacción por los acuerdos logrados a lo largo de la semana. La dirección socialdemócrata ha subrayado avances como el acuerdo para la estabilidad de las pensiones, las mejoras en la atención a la dependencia, o las inversiones de hasta 11.000 millones de euros en educación, que considera tantos a su favor en el pulso entre negociadores. Inmigración La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su ala bávara de la Unión Socialcristiana (CSU) se anotan por su parte un compromiso en el área migratoria, punto conflictivo en el que los socialdemócratas reconocieron que fueron incapaces de imponer todas sus posiciones. Los tres partidos se han fijado como meta que la llegada de nuevos solicitantes de asilo al país no supere una horquilla de entre 180.000 y 220.000 personas al año, una concesión a los conservadores bávaros, que reclamaban un tope para la acogida. El derecho a la reagrupación familiar para las personas que cuentan con algún tipo de protección en el país pero no con el estatus de refugiados, que ahora está suspendido, será reactivado el próximo mes de agosto, pero limitado a 1.000 personas al mes. En cuanto al capítulo medioambiental y de política energética, que quedó cerrado el viernes, la gran coalición renuncia definitivamente a las metas de emisiones de 2020 y acuerda fijar en una ley los compromisos climáticos del Acuerdo de París para 2030, un acuerdo que el SPD presentó como triunfo propio. Ante la fachada de la Casa Willy Brandt, la sede del SPD en Berlín, en la que transcurrieron ayer las negociaciones, se manifestaron grupos ecologistas, como Greenpeace, protestando por lo que consideran un retroceso en los objetivos.Sobre lo que los negociadores mantienen un total hermetismo es el reparto de las carteras ministeriales. En círculos del Partido Socialdemócrata se pone en duda incluso que Martin Schulz vaya a ocupar el tradicional puesto de vicecanciller y se da por seguro que apenas terminen las negociaciones aumentará la presión sobre su permanencia en la presidencia del partido. Antes de abrir de par en par la puerta de la sucesión, el SPD tiene sin embargo que ocuparse de que los 443.000 militantes de base ratifiquen en votación el pacto que cierren los negociadores, y no va a resultar nada fácil. Aunque la negociación no se ha prolongado durante toda esta noche, los equipos técnicos sí han permanecido en vela trabajando en los puntos que todavía quedan pendientes y llegar a un acuerdo definitivo. El SPD quiere gastar hasta 2021 los 2.000 millones de euros pactados para la construcción de viviendas sociales, pero los conservadores exigen separar de ahí una suma específica. Además, deben acordar los puntos de reforma del seguro médico, uno de los más generosos del mundo y que el SPD espera todavía mejorar más para poder presentarse ante sus bases como directiva capaz de mantener el Estado de bienestar en Alemania.