Infortelecom

Noticias de angela merkel

24-09-2017 | Fuente: abc.es
En directo: Europa felicita a Merkel por su victoria
22:38 La canciller alemana y líder de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), Angela Merkel, ha defendido este domingo tras las elecciones federales la formación de un "gobierno estable" en respuesta a una pregunta sobre la posibilidad de impulsar un gobierno en minoría. 22:11 «Jamaica», la inédita y «única» coalición posible de Merkel en Alemania: Los resultados de las elecciones alemanas de hoy y el anuncio de los socialdemócratas de que van a la oposición deja sólo una opción viable de coalición: un inédito tripartito a escala federal entre conservadores, liberales y verdes tan exótico como su denominación, «Jamaica». 22:09 La crónica de Hermann Tertsch: Traumático triunfo de Merkel en las elecciones alemanas 22:05 El portavoz del Partido Popular (PP) en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, ha felicitado hoy a la canciller alemana, Angela Merkel, por su victoria en las elecciones generales celebradas hoy, un triunfo que "dará más estabilidad" a la Unión Europea (UE). 21:54 El Partido Democrático Libre alemán (FDP) se ha ofrecido como posible socio de gobierno de la Unión Cristiano Demócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel, aunque ha planteado condiciones. 21:40 Merkel: Confía en que se forme un Gobierno estable antes de Navidad Merkel, tras saber los primeros resultados- REUTERS 21:01 El partido alemán Los Verdes ha manifestado su «alegría» por los resultados que han obtenido en las elecciones federales, que se mezcla con la preocupación por «la entrada de nazis en el Parlamento». «La alegría por nuestro resultado se mezcla con preocupación. Vivimos en una república que ha cambiado: los nazis vuelven a entrar en el Bundestag», ha declarado el partido a través de su cuenta oficial de Twitter. 20:42 El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha felicitado a la canciller alemana, Angela Merkel: «Felicito a Angela Merkel por la victoria de la CDU en las elecciones generales. Una Alemania fuerte en una Europa mejor», ha escrito en su cuenta de Twitter. 22:33 «No hay que darle vueltas al asunto, esperábamos un mejor resultado pero no debemos olvidar que hemos pasado por una difícil legislatura: En todo caso, hemos logrado nuestros objetivos estratégicos, que era seguir siendo el partido más fuerte y que no se puede formar gobierno en contra nuestra», ha afirmado Merkel. 20:22 El líder del Partido Democrático Libre (FDP), Christian Lindner, ha afirmado que su formación «está dispuesta» a afrontar la «responsabilidad» que implican los resultados de las elecciones. Estas declaraciones son un claro guiño a la canciller y líder de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), Angela Merkel, después de que el Partido Socialdemócrata (SPD) anunciara su intención de no volver a pactar una coalición CDU-SPD. «Esta nueva oportunidad viene con una gran responsabilidad y estamos dispuestos para afrontarla», ha afirmado Lindner 19:59 Las imágenes que deja la jornada de elecciones en Alemania 19:45 El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, ha felicitado a la canciller alemana, Angela Merkel, por su victoria en las elecciones de su país: «Alemania sigue comprometida con las ideas europeas. Ahora vamos a trabajar juntos para reformar Europa», ha señalado en Twitter. 19:29 La líder del partido ultraderechista francés Frente Nacional, Marine Le Pen, ha felicitado a sus «aliados» (también extremistas) de Alternativa para Alemania (AfD): «¡Bravo por nuestros aliados de AfD por su resultado histórico! Es un nuevo símbolo de la rebelión de los pueblos europeos». 19:25 Angela Merkel ha señalado que escuchará las inquietudes de los votantes del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD): «Hemos tenido doce años de responsabilidad de gobierno y no estaba claro que fuéramos a ser de nuevo el partido más importante, pero en estas elecciones también hemos sido testigos de la llegada al Parlamento de AfD. Vamos a llevar a cabo un análisis concienzudo. Queremos recuperar a los votantes que votaron por AfD y queremos descubrir sus inquietudes y preocupaciones» 19:10 Angela Merkel, ha admitido que hubiera deseado «un resultado mejor», tras lograr la reelección para un cuarto mandato. Además, se ha comprometido a «reconquistar» al elector de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). «Hemos logrado el objetivo estratégico», ha aformado la líder conservadora, desde la sede de su Unión Cristianodemócrata (CDU), para destacar a continuación que ninguna otra formación, fuera de la suya, podrá tratar de formar una coalición de Gobierno. 19:04 El candidato socialdemócrata a la Cancillería de Alemania, Martin Schulz, ha reconocido su derrota en las elecciones celebradas este domingo y ha hablado de un día «difícil y amargo para la socialdemocracia». En una comparecencia en la sede de su partido tras conocerse los primeros sondeos a pie de urna, Schulz ha alertado además de la fractura que supone la entrada en el Parlamento de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). «Hemos fallado en nuestro objetivo», ha reconocido Schulz, quien ha alertado sobre la «impresionante fuerza de AfD». 18:48 Crónica de nuestra corresponsal en Alemania: Merkel gana con sustancial pérdida respecto a las anteriores elecciones 18:41 La cúpula del Partido Socialdemócrata alemán ha anunciado que ha decidido por unanimidad no volver a gobernar en coalición con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel y pasar a la oposición. 18:31 ¿Qué pasarán en Alemania? De confirmarse los pronósticos iniciales, sólo hay dos opciones de alianza de gobierno posible: 1-La reedición de la gran coalición con los socialdemócratas como la que ha liderado en la última legislatura Merkel. 2-Un tripartido inédito a escala federal entre las filas de la canciller, los Verdes y el FDP. 18:28 Siempre según los sondeos de ZDF, el Partido Liberal (FDP), mientras que La Izquierda y los Verdes empatarían en el 9 %. Estos resultados son muy similares al sondeo hecho público en paralelo por la primera cadena ARD, que otorga al bloque conservador un 32,5 % de los votos, seguido por el 20 % para el Partido Socialdemócrata (SPD) del aspirante Martin Schulz y el 13,5 % de AfD. Estos porcentajes suponen el hundimiento del SPD, bajo el liderazgo de Martin Schulz, en el peor resultado en unas generales de su historia. 18:25 Según nuevos datos basados en sondeos a pie de urna de la cadena pública ZDF, el bloque conservador de la canciller alemana, Angela Merkel ha ganado las elecciones con un 33,5 % de los votos, 12 puntos más que los socialdemócratas. En ellos también se especifica que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) es tercera fuerza, con un 13%. 18:19 El partido filonazi Alternativa para Alemania (AfD) se ha convertido en la primera formación de ultraderecha en llegar al Parlamento alemán desde 1961, con un 13,5 por ciento de los votos. 18:07 Angela Merkel se dirige hacia su cuarto mandato como canciller de Alemania. Según las primeras encuestas a pie de urna obtendría el 32,5% de los votos. 17:46 Este domingo, unos 61,5 millones de votantes están convocados a las urnas en Alemania. 17:11 The Guardian: «Los resultados electorales de hoy se estarán observando atentamente en toda Europa. Alemania es la mayor economía del continente y su papel en la toma de decisiones de la UE es determinante». 16:55 Sigmar Gabriel, ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, vicecanciller y miembro destacado del SPD, no espera que los resultados de su partido sean buenos. «No pinta bien», ha explicado esta tarde. 16:39 A pesar de la baja participación general, estados como el de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado de Alemania, han registrado hasta un tres puntos más de votos respecto a los comicios de hace cuatro años. 16.01 La participación hasta las 14.00 ha caído tres décimas respecto a la de 2013, según datos oficiales. Según el informe de la Oficina Electoral, un 41,1 por ciento de los alemanes registrados para votar había depositado su papeleta frente al 43,3 por ciento de la anterior convocatoria electoral. Se espera que las primeras proyeccciones se den a conocer en torno a las 18.00 horas, instantes después del cierre de los colegios. 15.00 Merkel votó hacia las 14:30 en el colegio instalado en el comedor universitario de la Universidad Humboldt de Berlín mientras que su rival más importante, el líder socialdemócrata Martin Schulz, había votado por la mañana en la alcaldía de Würselen (oeste de Alemania), su ciudad natal. La CDU de Merkel tiene una ventaja de en torno a 14 puntos en los sondeos de opinión frente al Partido Socialdemócrata (SPD). Si se cumplen los pronósticos de las encuestas, Merkel tendrá que volver a buscar socio para gobernar y probablemente estará ante la alternativa de continuar con la gran coalición con el SPD o formar una alianza tripartita por el FDP, considerado como el socio natural de la CDU, y Los Verdes. El presidente alemán Frank-Walter Steinmeier y su mujer, Elke Buedenbender, hacían cola esta mañana antes de emitir su voto en Berlín- AFP 13.27 Los partidos alemanes siguen haciendo campaña para pedir el voto durante la jornada electoral, con las redes sociales como protagonistas para movilizar a sus simpatizantes e intentar convencer a los indecisos antes del cierre de las urnas, según informa EFE. «Quien quiera que Angela Merkel siga siendo canciller, debe votar hoy a la CDU», es el reiterado mensaje de los cristianodemócratas en Twitter, donde piden apoyo para «fortalecer el centro», apoyar a las familias y los niños y garantizar empleos seguros y una economía fuerte. 12.00 Alemania es cada vez más española? y viceversa. Nos llevan ventaja en innovación tecnológica y en desempleo, pero estamos a la par en pracariedad. Lee aquí que nos separa y qué nos une. Dos jóvenes votan vestidas con trajes tradicionales de la Selva Negra- AFP 11.30 La canciller saca en todas las encuestas al menos 12 o 13 puntos de ventaja a su inmediato perseguidor, Martin Schulz 11.00 «Martin Schulz, el efecto suflé», aquí puedes leer un perfil del candidato socialdemócrata. 10.52 El candidato socialdemócrata a la cancillería alemana, Martin Schulz, ha votado, en compañía de su esposa, en su ciudad natal, Würselen, en donde empezó su carrera política. «Mi dos votos han sido por el Partido Socialdemócrata. Naturalmente eso no es suficiente, ahora tenéis que ir vosotros a votar», ha anunciado en Facebook. En Alemania cada elector tiene dos votos, uno para un candidato de su circunscripción y otro para la lista de un partido. El SPS de Schulz está en todas las encuestas en clara desventaja, en torno a 14 puntos, frente a la Unión Cristianodemócrata. Vista general del comienzo de la maratón en Berlín- Reuters 9.30 Difícil moverse por Berlín, pero no por la seguridad de la jornada electoral sino porque la ciudad celebra hoy su maratón. Cem Ozdemir, copresidente del Partido de los Verdes, y cocandidato a las elecciones generales, emite su voto para las elecciones federales en Alemania en un colegio electoral de Berlín-Kreuzberg- EFE 9.13 El presidente alemán, Frank Walter Steinmeier, ha llamado a sus conciudadanos a hacer uso del derecho de voto y ha advertido que quien no vota permite que otros decidan sobre el futuro del país. «El derecho a votar es un derecho ciudadano. Para mí además en una democracia es el mas alto deber ciudadano», ha dicho en un mensaje a los alemanes. «Quien no vota deja que otros decidan sobre el futuro de nuestro país», ha advertido. Según ha expresado, nunca antes se había sentido tan claramente que unas elecciones tienen que ver «con el futuro de Europa y el futuro de la democracia», probablemente en alusión al inminente acceso al Parlamento AfD. Un ciudadano vota en Berlín- Reuters 8.25 «Angela Merkel, la garante de la estabilidad». Lee aquí un perfil de la «Mujer más poderosa del mundo», como la denominó la revista Forbes. 8.15 Durante el tiempo que Merkel ha estado en el gobierno, Alemania se ha convertido en el motor de Europa y ha consolidado las relaciones con España. Aquí te contamos la transformación de un país que ha pasado de incumplir el Pacto de Estabilidad europeo, sobrepasando el límite de déficit del 3% del PIB y con un endeudamiento que escandalizaba a los contribuyentes, a recibir reprimendas del FMI por su excesivo superávit. 8.10 Las elecciones no depararán grandes sorpresas. Ya está claro que Angela Merkel conseguirá su cuarta victoria consecutiva tras doce años en la cancillería, pero habrá que ver cuál será el escenario a posteriori con la presencia de un partido ultraderechista en los escaños del Bundestag por vez primera desde 1961. Los sondeos auguran que Alternativa para Alemania (AfD) se estrenará en el Bundestag como tercera fuerza parlamentaria, con alrededor del 11 % de los votos. 8.00 Los colegios electorales en Alemania acaban de abrir sus puertas para celebrar unos comicios generales en los que 61,5 millones de electores podrán elegir a sus representantes en el Parlamento y su futuro Gobierno. Los colegios cerraran sus puertas a las 18.00 (hora peninsular española) e inmediatamente después se conocerán los primeros sondeos a pie de urna.
24-09-2017 | Fuente: abc.es
Angela Merkel, la garante de la estabilidad
Angela Merkel ha llevado colgados apodos de todo tipo. Desde el despectivo «chica del este» de los tiempos de Helmut Kohl hasta el de «Mujer más poderosa del mundo» de la revista Forbes. «La reina de Alemania», la llama ahora la prensa alemana por su vitalicia presencia en el poder, la «canciller de teflón», por la forma en la que le resbalan las crisis sin que se adhieran a su valoración política por parte del electorado o la «mujer de hierro», como la encontramos habitualmente en la prensa griega por su inflexibilidad en Bruselas. Lo que ella dice de sí misma es que es «conservadora y un poco liberal», pero sin duda la define mejor su verdadera religión, el pragmatismo, especialmente valioso en tiempos tan cambiantes y que le ha servido para jugar de pivot en la política alemana, desde el centro y pasando el balón a derecha o izquierda según exija el juego en cada momento. Superó la crisis de la RDA, la Alemania comunista, el país en el que creció y que desapareció bajo sus pies mientras se aseguraba un destacado lugar político en la Alemania reunificada. Superó la crisis de su partido, aupándose al poder sobre los restos del defenestrado Helmut Kohl, otrora su mentor. Más tarde la crisis financiera, garantizando a los ahorradores que su dinero estaba seguro en el banco, y la crisis del euro, organizando rescates contra los países periféricos y contra sus propios votantes y, finalmente, la desestabilizadora crisis de los refugiados. Lo curioso es que Merkel no suele satisfacer a los votantes con las decisiones que toma, pero consigue mantenerse como la opción más fiable por la estabilidad a pesar de todo, seguramente debido a sus éxitos económicos, y convencerlos de que no está gobernando para ahora mismo, sino para la Alemania de dentro de diez años. Su liderazgo es absolutamente indiscutible. Hasta la revista británica Nature, que solo publica los más estrictos análisis probados, ha pedido en su artículo editorial el voto para Angela Merkel, elevándola a la categoría de «hecho científico».
24-09-2017 | Fuente: abc.es
La era Merkel: del déficit al superávit
Ay, Alemania! ¡Quién te ha visto y quién te ve! En otoño de 2005, cuando Merkel ganó sus primeras elecciones generales, el país llevaba tres años incumpliendo el Pacto de Estabilidad europeo, sobrepasando el límite de déficit del 3% del PIB y con un endeudamiento que escandalizaba a los contribuyentes. Hoy recibe reprimendas del FMI por su excesivo superávit. Los «halcones» del BCE acogotaban por entonces sin piedad a las «palomas» y todavía se leía en la prensa que la institución monetaria europea había sido creada «a imagen y semejanza» del Bundesbank, sin que ningún economista germano pudiera siquiera imaginar hasta dónde podía llegar la política monetaria expansiva de un director del BCE de procedencia italiana. Solo un verso suelto, el socialdemócrata Thilo Sarrazin, osaba en 2005 criticar la política abierta de inmigración y subrayar sus costes para la identidad alemana, lo que le valió el ostracismo económico y político, con un altísimo precio para él y su familia. Y los berlineses todavía sonreían con condescendencia a quien se plantaba en la nueva capital alemana con intenciones de comprar un piso, en lugar de alquilarlo, y hacían cuentas sobre la servilleta de papel de la cafetería demostrando que el único que ganaría con esa operación era el banco. Hoy la prensa alemana emplea con soltura la expresión «burbuja inmobiliaria» sin que las autoridades se atrevan a reconocerla. Durante esta era Merkel, el mundo ha cambiado también con Alemania. Facebook no era en 2005 más que un catálogo de ligues que no traspasaba las puertas de Harvard y el Smartphone estaba por inventar, mientras que hoy Merkel hace campaña con youtubers y el populismo conquista voluntades en el reino de la posverdad, las redes sociales. El teléfono ya existía, claro está, pero en Washington se seguía repitiendo esa pregunta falsamente atribuida a Henry Kissinger: «¿A quién tengo que llamar cuando quiero hablar con Europa?». Y cuando los corresponsales escribían el adjetivo «todopoderoso» en un artículo firmado desde Alemania, no estaban refiriéndose precisamente al inquilino de la Cancillería de Berlín, recién mudada desde Bonn y cuyas obras todavía estaban en los últimos remates, sino a menudo al sindicato de la metalurgia, IG Metall. De Aznar a Rajoy ¿Las relaciones por entonces entre Alemania y España? Así, así. Schröder nos la tenía jurada después de que Aznar bloquease durante toda una noche la cumbre europea de Berlín, hasta que Alemania accedió a aumentar los fondos de cohesión para España. «Me voy a fumar un puro», dijo tras la enésima negativa y a eso de las cuatro de la mañana, cuando en la sala de prensa se hablaba ya de fracaso del encuentro. Después de eso y de la foto de las Azores, se había extinguido la relación política entre los dos gobiernos. En las imprescindibles bilaterales reinaba la tensión y el enfrentamiento. La incomunicación era total. Desde que Merkel gobierna en Berlín, por el contrario, los dos gobiernos han estrechado relaciones hasta la amistad personal, o al menos confluencia de intereses personales, que es a lo más que se puede llegar en estos casos. No solo Merkel y Rajoy han llegado a cierta complicidad en su relación política. Muy estrechos colaboradores de ambos pasan juntos incluso vacaciones de verano con sus familias, creando vías de influencia más efectivas que las puramente institucionales. Zapatero inició el proceso, agradando en su día a la canciller con la modificación exprés de la Constitución para limitar el déficit público, cuando Alemania, convertida a la austeridad, se empleaba afondo en imponer su fe al resto de los europeos. Y Rajoy, tras un quiebro alarmante para Berlín, cuando modificó unilateralmente su objetivo de déficit, ha sabido labrarse la fama de «hombre fiable» en la Cancillería. Decadencia socialdemócrata Pocos elementos permanecen inmutables en la era Merkel. Uno de ellos es la decadencia del Partido Socialdemócrata (SPD). Antes de irse, Schöder legisló una serie de recortes sociales, la «Agenda 2010», que según reconoce la canciller permitieron después a Alemania capear el temporal de la crisis, pero que partieron el partido por la mitad. El número dos del gobierno Schröder, Oskar Lafontanie, dio un portazo y se marchó a Die Linke, dejando a la izquierda alemana dividida e irredenta. Mientras tanto, Merkel ha ido superando crisis tras crisis : la financiera de 2008, colocándose del lado de los ahorradores y saliendo a garantizar «su dinero está seguro en el banco»; la del euro y los rescates, bajo el principio «no hay alternativa»; la de Fukushima, legislando el abandono exprés de la energía nuclear en Alemania; el Brexit, que «significa Brexit»; y la de los refugiados, repitiendo «podemos conseguirlo». Alemania ha dejado de ser aquel país dividido entre los quejosos Länder orientales y los provincianos occidentales para convertirse en una potencia indiscutible en cualquier escenario global. No solo Forbes ha declarado a la canciller la mujer más poderosa del mundo, sino que un nuevo sentir alemán ha despertado, posiblemente desde que volvieron a ondear banderas alemanas en Berlín, durante el Mundial de 2006. Por eso no es de extrañar que el programa electoral de la CDU se resuma únicamente en dos palabras: Angela Merkel.
24-09-2017 | Fuente: abc.es
La anunciada victoria de Merkel marca también un fin de era para Alemania
Estedomingo se celebran en Alemania unas elecciones federales que se saldarán, eso ya está claro, con la cuarta victoria consecutiva de Angela Merkel que cumple ahora doce años en la cancillería. Serán 61,5 millones de alemanes, menos que hace cuatro años pese a un drástico aumento de la población debida a la inmigración, los que decidan la composición del nuevo Bundestag. A partir de un voto cada vez más fraccionado, la aritmética será la que decida qué tipo de gobierno va a presidir Merkel los próximos cuatro años. La canciller saca en todas las encuestas al menos 12 o 13 puntos de ventaja a su inmediato perseguidor que es el candidato del SPD, Martin Schulz. El que fuera presidente del Parlamento Europeo, que al ser elegido como rival de Merkel parecía despertar un eco prometedor, se derrumbó muy pronto. Este domingo vuelve a ser como sus dos antecesores en la candidatura del SPD a la cancillería frente a Merkel, víctima propiciatoria de una candidata que ha logrado arrebatar y hacer suyo el mensaje político de todos sus rivales. Los socialdemócratas y los verdes se las ven y desean para expresar algo distinto a la retórica de unos cristianodemócratas que «merkelizados» han asumido un mensaje transversal y elástico que la canciller viste con un eficaz sentimentalismo de ama de casa que la hace imbatible. Sin embargo, todos son conscientes de que tras estas elecciones tienen que suceder muchas cosas, en Alemania y toda Europa. El síndrome de fin de era se manifiesta por doquier. Para Merkel es el final. Para toda la dirección del SPD lo es incluso antes. Todos son conscientes de que la población todavía tiene un voto tradicional que dar. Pero que puede ser el último. Para la clase política alemana y para la Unión Europea. Se percibe en el discurso de todos el eco de la necesidad de cambios urgentes. Los sondeos sitúan a Merkel en torno al 35%, a Schulz (SPD) por el 22% y a los restantes cuatro partidos entre el 12% de los derechistas del AfD y el 6% que le dan algunos sondeos a Los Verdes, solo un punto por encima de la desaparición parlamentaria. Para evitar la gran coalición que nadie quiere, Merkel pactaría con liberales en caso de ser suficiente. De no serlo tendría que sumar a los verdes en un tripartido que no será fácil. Con la irrupción del derechista AfD en el Bundestag una gran coalición dejaría el peso de la oposición frontal en este partidoLa alianza de izquierdas bajo Schulz con el SPD, Verdes y Die Linke (La Izquierda) en un Frente Popular parece excluido ya por cuestiones aritméticas. La gran coalición es desaconsejada por algo más. Con la irrupción del derechista AfD en el Bundestag una gran coalición dejaría el peso de la oposición frontal en este partido. Lo que en cuatro años de eco parlamentario podría convertirlo en un partido de masas como se advierte. Ha sido enorme la dificultad de Schulz para presentar un mensaje propio, como se vio en el único debate televisado habido entre ambos. De hecho las diferencias entre los dos grandes partidos son menores. Pero además Merkel se presenta como la mejor ejecutora del programa ajeno. A Los Verdes les ha pasado con Merkel lo mismo. Por eso están al borde de la desaparición. Cuando Merkel formó en 2005 la gran coalición se asumió como un gran éxito del patriotismo y el sentido común para afrontar las grandes reformas en marcha. Cuando se repitió porque no había más remedio en 2013, tras un paréntesis de una legislatura en la que Merkel gobernó con los liberales del FDP, el entusiasmo ya era mucho menor. La gran coalición deja el Bundestag sin oposición de peso. Los dos grandes partidos comparten gobierno, culpas y errores. Como no hay reproche al otro sin exponerse uno mismo, no hay las denuncias necesarias para que lleguen las enmiendas. Así, a Alemania le ha ido muy bien en la economía estos pasados años, ha batido récords de empleo y de bonanza financiera. Pero muchos sectores denuncian que el gobierno Merkel está anquilosado, las reformas no llegan y los retrasos son graves para una economía como la alemana. La lentitud en el proceso de digitalización es alarmante. La transformación energética tras el abandono de la energía nuclear, radical e inmediato tras el accidente de Fukushima, tiene inmensos costos y genera efectos muy protestados de costos, inseguridad jurídica y destrucción del paisaje con la la energía eólica. Supervivencia Merkel vuelve a ganar. Aunque genere odios como nadie. Hace dos años eran pocos los que creían que Merkel sobreviviría a la crisis que desató ella misma al abrir sus fronteras a todo refugiado. Contravino la legislación comunitaria con una decisión personal de inmensas consecuencias para las vidas de millones de alemanes. Pasada la ola de entusiasmo del idealismo alemán popular con su ejemplarizante generosidad y su gran dosis de superioridad moral, comenzó a extenderse el miedo a los efectos de la llegada de dos millones de inmigrantes musulmanes de muy difícil integración. Y la indignación por la obcecación de la canciller en negar el error y ocultar los efectos negativos y peligrosos de esta inmigración. Los atentados islamistas habidos y sobre todo el rápido y agudo deterioro de la seguridad pública, un bien de los alemanes desde la guerra, han sido achacados directamente a Merkel por sus enemigos. Lo que es indiscutible es que aquella decisión tuvo y tendrá inmensos efectos sobre Alemania y Europa. Propaganda de AfD exhibida durante una protesta contra Merkel el viernes en Heppenheim- Reuters Fin de la unanimidad La derechista Alternativa por Alemania (AfD) entrará en el Bundestag. Quizás con más de ochenta diputados. Serán una oposición muy real. Tras años en que el Gobierno de la canciller Merkel han dormitado sin nadie enfrente. La pesadilla de los democristianos de la CDU de tener un partido a su derecha en el Bundestag es ahora una realidad. AfD es leal a la Constitución ?si no, no sería legal? y su programa no es nazi ni extremista, aunque los demás partidos y la prensa los tachen de tales. No han podido liquidarlo. Será el discrepante en un parlamento en el que todos son facciones socialdemócratas del reinado de Merkel que apenas discrepan entre sí. Es el fin, en todo caso, de la unanimidad.
23-09-2017 | Fuente: abc.es
Hungría y Polonia se constituyen como la oposición europea a Merkel
Coincidiendo con el cierre de la campaña electoral alemana y a solo 500 kilómetros de Berlín, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha proclamado este viernes un discurso contra las políticas europeas de Angela Merkel. Arropado por el gobierno polaco, junto con el que compone lo más parecido que hay en Bruselas a una oposición a la visión de la canciller alemana, calificó como «inquisitorial» el proceso que ha abierto la Comisión Europea a Polonia, por unas reformas judiciales que las autoridades europeas consideran un riesgo para el Estado de derecho. «La UE no puede permitirse iniciar un proceso sobre el Estado de derecho o amenazar con ello a cualquier país miembro. ¿Quiénes se han creído?», se ha preguntado, asegurando que «Hungría nunca lo aceptará y nunca lo apoyará. Siempre será solidaria con los países a los que les pase lo mismo», ha asegurado. Orbán, al que la prensa alemana ha apodado el «Trump europeo» ha defendido este viernes en Varsovia que Hungría y Polonia son «los últimos guardianes de los tratados europeos vigentes» y que no permitirán que los burócratas europeos interfieran en las políticas nacionales. En la rueda de prensa que ha seguido a su reunión con la primera ministra polaca, Beata Szydlo, prometió un frente común con Polonia y sugirió que países como Alemania se están sirviendo de Bruselas para violentar la soberanía de los países miembros, «que es precisamente la base de la UE». Szydlo, por su parte, ha agradecido la solidaridad húngara y ha recalcado la gran sintonía que había reflejado el encuentro entre Varsovia y Budapest en las actuales cuestiones claves para la UE. Con respecto al debate sobre los refugiados, Orban ha reiterado su negativa a acoger emigrantes y ha expuesto su teoría geopolítica particular, en la que que diferencia dos tipos de países: los «países de inmigración» o «países excoloniales» y «los que no quieren ser países de inmigración». Estos segundos, entre los que se encuentran Polonia y Hungría, son los que «quieren resolver sus problemas demográficos con políticas de familia, así como sus problemas de empleo con políticas de familia y políticas económicas, pero que no quieren dar espacio a la inmigración». «No criticamos a esos países pero exigimos que respeten nuestra decisión de que no queremos ser como ellos y no queremos una población mixta», ha sentenciado, argumentando que en los países con inmigrantes «el elemento cristiano pierde influencia». Orbán mostró cierto cinismo cuando le preguntaron en una entrevista en la radio polaca por su pronóstico para las elecciones alemanas de mañana domingo y dijo que «rezamos una silenciosa oración por que el gobierno de la canciller Merkel se prolongue en el tiempo porque, dadas las opciones, esa es la posición que puede tomar Hungría». El principal contrincante electoral de Merkel, el socialdemócrata Martin Schulz, propuso cuando todavía ocupaba un alto cargo en Bruselas castigar a Hungría con sanciones económicas si se reafirmaba en su negativa a recibir refugiados, una idea que ha seguido defendiendo en la campaña electoral. «¿De qué me están hablando? El dinero europeo es nuestro dinero. Contribuimos al presupuesto europeo y hemos abierto nuestras fronteras a las empresas europeas. Formamos parte de Europa. ¿Nos vamos a castigar a nosotros mismos?», dijo acerca de esa posibilidad de sanciones, dejando claro que hay un frente contra Merkel en la UE y que ese frente no teme alzar la voz en un momento clave de la campaña alemana.
22-09-2017 | Fuente: abc.es
El lastre de la gran coalición
Se acerca el domingo electoral y se refuerzan los indicios de que los dos grandes partidos, los cristianodemócratas de la CDU/CSU y socialdemócratas del SPD, podrían sufrir un revés mayor de lo esperado. También de que el máximo beneficiario de ello sería el derechista Alternativa por Alemania (AfD), que podría destacar como tercer partido y superar en varios puntos a los otros tres partidos en liza, que son el izquierdista Die Linke, los Verdes y los Liberales del FDP. Solo este último parece reaccionar en algunas encuestas también para poder disputar el tercer puesto al AfD. Se daría así lo que tantos observadores habían advertido en estos pasados años: que la gran coalición, que ha gobernado durante dos de las tres legislaturas de cancillería bajo Merkel, genera hastío y desafección por la falta de debate real sobre los problemas en Alemania. Como los dos partidos se han de corresponsabilizar de la política de la coalición, ambos tienden a evitar críticas y esconder no solo los errores propios, sino los del compañero de coalición. Como muchos de los cadáveres en los armarios son compartidos, el debate acaba reducido a cuestiones menores y de matiz, como se pudo comprobar de forma muy preocupante en el debate entre Angela Merkel, la clara favorita, y su rival Martin Schulz, que ya acudía derrotado. «muchos alemanes han visto cambiar su vida de forma considerable por una llegada de extranjeros que jamás se les anunció ni consultó»Los problemas que más preocupan a los alemanes hoy en día no están en la economía cuando el país goza de un paro en mínimos históricos y una economía boyante por los éxitos exportadores. Los problemas son de seguridad, de inmigración y en gran medida de cultura e identidad. El trauma de los dos pasados años con la llegada de dos millones de inmigrantes sigue ahí. Y por mucho que los políticos, tanto Merkel como Schulz, proclamen que todo está poco menos que solucionado, muchos alemanes han visto cambiar su vida de forma considerable por una llegada de extranjeros que jamás se les anunció ni consultó. Y cuyos efectos han minimizado unos políticos que tienen muy poco contacto y apenas problemas con la presencia de estos inmigrantes en su mayoría musulmanes en los barrios populares. Exactamente el mismo efecto ha tenido la gran coalición en Austria, donde lleva gobernando nada menos que tres legislaturas y morirá muy probablemente tras las elecciones del próximo 15 de octubre. La seguridad y la inmigración son las dos cuestiones estrella; son los dos problemas íntimamente relacionados entre sí a los que más tiempo dedicaron Merkel y Schulz el debate. El drama es que están básicamente de acuerdo en todo, en lo uno y lo otro. Y también los partidos liberal y verde, y hasta los propios izquierdistas de Die Linke, tienen una posición respecto a la inmigración que difiere poco de ese mensaje merkeliano que se ha con vertido poco menos que en dogma de Estado. No es por tanto sorprendente que el único partido que discrepa abiertamente y se opone a esa política de inmigración se beneficie del consenso de todos los demás, que minimiza los efectos de la decisión de Merkel de abrir las fronteras aquel 5 de septiembre de 2015. Una decisión que muchos alemanes consideran un grave error que afectó a sus vidas de forma directa o indirecta. Se verá en qué medida una parte del electorado expresa esa opinión con un voto al AfD a quien todos los demás atacan y descalifican estos días como si temieran no ya que saque un 14%, sino que se pudiera hacer con la mayoría.
21-09-2017 | Fuente: abc.es
Merkel, la superadora de crisis
Angela Merkel aprendió de niña a nadar contra corriente. Hija de un pastor protestante enviado a evangelizar a la Alemania comunista, hizo el viaje a través del Muro en la dirección contraria, mientras todo el que podía escapaba hacia el oeste. La austeridad, el esfuerzo sereno y la discreción que imponía vivir bajo vigilancia fueron valores que se cultivaban en casa, tan básicos como la sopa de patatas que ella sigue cocinando los viernes. Fe y coherencia. En la escuela le gustaba aprender lenguas extranjeras, ruso e inglés, pero después estudió Física, según explicaría más tarde «porque el gobierno de la RDA no podía inmiscuirse en las leyes de la naturaleza». De esos estudios, además del brillante expediente, le quedó un certero instinto para la lógica y un apego a los hechos que le ha sido muy útil en la era de la postverdad. Fue en esos tiempos, también, cuando resolvió un primer y fallido matrimonio de cuatro años con Ulrich Merkel, físico como ella, del que solamente se llevó una gran decepción, el apellido y una lavadora que ella misma cargó en el maletero del coche. La crisis de la lavadora tuvo lugar en 1981 y no fue hasta 1993 cuando la vida privada de Merkel volvió a emerger, cuando nada menos que el cardenal católico Joachim Meisner se quejó nada menos en el diario Bild sobre cierta ministra democristiana que «convive fuera del matrimonio». Merkel era ministra de Mujer y Juventud, pero no dudó en tomar el primer tren a Colonia «para explicarle personalmente por qué es conveniente ser precavido cuando uno ya estuvo casado», escribe en su libro de memorias «Mi camino». Y siguió siendo precavida hasta 1998, año de la boda con Joachim Sauer, al parecer uno de los mayores expertos del mundo en química cuántica, con el que ha encontrado estabilidad y felicidad. Achim, como ella le llama, se mantiene sistemáticamente al margen y en silencio, aunque Merkel reconoce que es «muy observador» y «un buen asesor indirecto». Solo una vez, tras una conferencia en 2011, un periodista le preguntó si estaba orgulloso de su mujer y él dijo: «Hay razones para estarlo, por sus éxitos profesionales». La primera sorprendida fue Merkel, que se giró hacia el reportero para certificar: «!Vaya, sí que ha tenido usted suerte!». Pero antes de ese final feliz habían pasado muchas cosas. Ningún biógrafo de Merkel ha entrado a investigar a fondo el origen de su repentina vocación política, en los meses posteriores a la caída del Muro de Berlín. Merkel no formó parte de la resistencia contra el comunismo y cuando se le pregunta por el asunto responde que se mantuvo «a una elocuente distancia». La noche del 9 de noviembre, mientras el resto de los berlineses del Este se hacían fotos al otro lado, ella se fue con su amiga a la sauna, una cita semanal que no se vio alterada por el acontecimiento histórico. Y después, ya avanzada la noche, cuenta que cruzó y estuvo brindando en casa de unos alemanes occidentales que hasta ahora no han sido identificados. El caso es que mientras las potencias occidentales encargaban informes sobre lo que estaba pasando en la RDA, Merkel tramitó una afiliación exprés al nuevo partido Demokratischer Aufbruch y de pronto, en solo semanas, la encontramos ocupando el cargo de portavoz de gobierno de Lothar de Maizière, el último primer ministro de la Alemania comunista. Y en los meses siguiente, al tiempo que la crisis de la URRS cambiaba el equilibrio global y los políticos de la RDA se reconvertían torpemente a la democracia en partidos de izquierda, Merkel iba ya del brazo de Helmut Kohl, que exhibía orgulloso a la «chica del este» y la colocó tras las primeras elecciones en su gabinete de ministros. El partido no la consideraba más que una nota de color. Ella se hizo discretamente con la herencia política de Kohl, la tradición europeísta y la economía social de mercado de Konrad Adenauer, cuyo retrato cuelga hoy en su despacho, y cuando estalló el escándalo de la financiación ilegal de la CDU, en 1999, se lanzó sin piedad a la yugular política de su mentor, firmando un artículo en la Frankfurter Allgemeine Zeitung que propició la dimisión del Canciller de la Unidad, al que sustituyó en la presidencia del partido en un momento de bajón. La CDU, después de Kohl, cayó en una profunda crisis y carecía de un líder sólido, o al menos eso pensaban ellos. No esperaban ganar las elecciones de 2005 contra el depredador político que era Gerhard Schröder. Por eso lanzaron a Merkel como candidata. Alguien tenía que hacerlo. Y hasta hoy. El 22 de noviembre de 2005 se convirtió en la primera mujer al frente del Gobierno alemán. En su discurso de Nochevieja de ese año, prometió que en diez años conseguiría que Alemania fuese nuevamente líder de Europa. Se quedó corta. Una década más tarde Forbes ya la había destacado como la mujer más poderosa del mundo, con más influencia incluso que el entonces presidente de EE.UU., Barak Obama, con quien hizo muy buenas migas. Cuando Merkel llegó a la Cancillería de Berlín, el paro en Alemania rozaba el 15%, su nivel más alto desde la II Guerra Mundial. El PIB estaba estancado y Alemania llevaba tres años incumpliendo el Pacto de Estabilidad, con un déficit por encima del 3%. Si bien es cierto que fue gracias en parte a las reformas de la Agenda 2010 que puso en marcha su antecesor socialdemócrata, lo primero que hizo Merkel fue poner la economía a funcionar y las cuentas en orden. Y exigir esa misma disciplina fiscal al resto de los socios europeos. El resto de su política económica está orientado a 2030, marcada por la crisis demográfica que supone que uno de cada cinco alemanes es ya hoy mayor de 65 años, y por la transición digital. En 2005, en el inicio de la era Merkel, Facebook era solo un catálogo de ligues que no había traspasado los límites de Harvard y el Smartphone no se había inventado. Cuando Merkel termine en la Cancillería, previsiblemente en 2021, no es seguro que ningún actor económico pueda dar un solo paso sin ellos. El resto de las crisis, para Merkel, son coyunturales. Sin duda la más difícil de superar fue la crisis del euro, en la que Merkel mantuvo firmes las riendas de la estabilidad en Europa a pesar de que los movimientos indignados amenazaban con resquebrajarla. Y más ruido aún causó la crisis de los refugiados, en la que la canciller alemana adoptó la medida humanitaria de abrir las fronteras alemanas a los refugiados sirios y fue muy contestada políticamente desde dentro de su propio partido y desde el partido hermano bávaro, la CDU. Ella confiesa, sin embargo, que la crisis más difícil con la que ha tenido que lidiar ha sido la de Ucrania, todavía no cerrada y uno de los principales motivos por los que vuelve a presentarse en las elecciones. En comparación con esta, que sitúa una guerra en el continente europeo, las crisis generadas por el Brexit o por la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, resultan menores. Respondió a la crisis de Fukushima legislando el abandono de la energía nuclear en Alemania en unos plazos que ni siquiera Los Verdes se atrevieron a mencionar cuando formaron parte de la coalición de gobierno. Atendió a la demanda social del matrimonio homosexual, crítica con sus propias convicciones, otorgando a sus diputados el voto en conciencia y evitando el desgaste del debate parlamentario. Y su estrategia ente la crisis democrática e institucional que supone que un partido de extrema derecha amenace con convertirse en la tercera fuerza política de Alemania ha sido la de plantarles cara y presentarse a pecho descubierto allí donde Alternativa para Alemania AfD la espera con silbatos y caceroladas. Es la superadora de crisis, pero podría ser también la Canciller sin miedo. Sus políticas han resultado ser como las chaquetas tres cuartos que caracterizan su guardarropa: hechuras rectas, prendas básicas, lo suficientemente discretas como para que se vea a Merkel, y no a su modelito, y de diversos colores para ir utilizando según la agenda de la jornada. En el día a día de la política alemana, juega en el puesto de pivot que, desde el centro, gira a derecha e izquierda según la necesidad del juego. En la política exterior, ha entablado una red de relaciones personales con los jefes de gobierno de los más diversos signos políticos que ha eclipsado completamente al Ministerio de Exterior y que a nadie cabía esperar de aquella mosquita muerta. En el partido, se ha deshecho sistemáticamente de posibles rivales, con patadas hacia arriba o sentándose a esperar que cometan sus propios errores, hasta el punto que en la CDU hay críticas a sus decisiones, pero no hay luchas por el poder. Su liderazgo es absolutamente indiscutible. Hasta la revista británica Nature, que solo publica los más estrictos análisis probados, ha pedido en su artículo editorial el voto para Merkel, elevándola a la categoría de hecho científico.
21-09-2017 | Fuente: abc.es
El futuro socio de Gobierno de Merkel, una incógnita
La campaña de estas elecciones federales alemanas ha estado marcada desde hace meses por el hecho de que Angela Merkel va a ganarlas. Y sin embargo, esta certeza oculta que nadie sabe a estas alturas cómo ni con quién va a poder gobernar. Aparte de Merkel y Schulz, a cuyos partidos CDU/CSU y SPD separan al menos 12 puntos, hay otras cuatro formaciones supuestamente igualadas en dura liza. Y las variaciones en los resultados de estos podrían cambiar radicalmente las opciones de gobierno. Otro elemento que trastoca la supuesta calma es la irrupción espectacular del derechista AfD en el Bundestag , que se da por segura. Hay mucha inquietud ante esta magnitud desconocida. Los últimos sondeos lo sitúan como tercer partido, con el 12% y nada menos que 85 diputados, bien por delante de Die Linke, Liberales y Verdes. Fin del efecto Schulz Nada más ser designado como candidato a la cancillería del SPD, Martin Schulz se disparó en varias encuestas y se creyó que habría una alternativa a la canciller, después de ganar tres elecciones consecutivas. Aquello duró semanas, luego Schulz volvió a los niveles paupérrimos del SPD de estos años y Merkel es segura ganadora. Pero con las últimas encuestas Merkel y su aliado favorito, el liberal FDP, no alcanzan ni de lejos una mayoría. Por lo que tendrían que sumar al partido de Los Verdes que, en plena decadencia y poco voto previsto por encima del 5% que otorga presencia en el Bundestag, busca sobrevivir en cualquier sitio que dé visibilidad. Ese tripartido con dos partidos pequeños, por débiles que estos fueran, daría quebraderos de cabeza a Merkel aunque solo fuera por lo enfrentados que siguen esos dos programas, el verde ecologista y el amarillo liberal. La única posibilidad de que no sea Merkel quien presida el próximo gobierno está en que Schulz alcance un resultado bastante mejor del que espera y pudiera sumar con los neocomunistas de Die Linke y los Verdes. Pero esa alianza roji-roji-verde, que sería una especie de Frente Popular, no depende solo de la aritmética. Incluso siendo posible aritméticamente y no existir ya un veto de principio, como había antes en el SPD, a cualquier alianza con el partido sucesor de los comunistas de la RDA, esta alianza es muy improbable. El anticomunismo en el SPD por un lado, pero sobre todo la militancia antioccidental y anti OTAN de Die Linke sería un serio obstáculo. Con esta alianza de izquierdas casi imposible y la gran coalición como peor opción de todas, mucho va a depender de la movilización. Todos los demás partidos intentan movilizar con el espantajo del ultraderechista AfD, del que todos dicen barbaridades. Han de tener cuidado, porque ese «todos contra uno» acaba favoreciendo al acosado.
19-09-2017 | Fuente: abc.es
Wolfgang Schäuble, el ministro inflexible del euro
Es sin duda el ministro más poderoso de Europa y se ha ganado la fama de ser también el más inflexible, pero hay un truco para entrar con buen pie en una conversación con él y ablandarlo un poco: hablarle de música. A menudo acude junto a su mujer a las representaciones de ópera de los teatros de Berlín, tanto la Staatsoper como la Deutsche Oper. Llega en el último momento, cuando se están apagando las luces, y coloca su silla de ruedas en el extremo izquierdo de la séptima u octava fila. Durante las pausas, suele tomar un sekt y charla amigablemente con todo aquel que se le presente. A los españoles nos admira por nuestra gran capacidad de reacción y, como todos los políticos de su generación, siente un gran agradecimiento hacia nuestro país porque fue el primero cuyo gobierno, el de Felipe González, se pronunció públicamente a favor de la reunificación alemana tras la caída del Muro de Berlín. Schäuble es el mediano de tres hermanos y heredó la militancia en la CDU de su padre, que fue diputado regional. Vivió de niño el milagro económico alemán y participa de la mentalidad de trabajo bien hecho y sacrificio de aquellos tiempos. Tras formarse como jurista y ser el segundo de su promoción en los exámenes de abogado del Estado, comenzó a trabajar como auditor, desarrollando desde los años 70 ese afán de fiscalidad por el que después ha sido conocido en la UE. Diputado desde 1972, en 1984 ya era ministro. Paralelamente, fue haciendo carrera en la estructura interna de la CDU y sentando las bases de un sólido liderazgo en el partido, perfilándose incluso como futuro candidato a la Cancillería de Berlín, hasta que el 12 de octubre de 1990, en un acto electoral en Baden-Wurtemberg similar a los que en estos días sigue participando, su destino quedó marcado de forma inesperada. El mitin había tenido lugar en la Selva Negra, en la cervecería Gasthof Brauerei, cerca de su casas y donde Schäbule había hablado ante unas 250 personas, la mayoría muy cercanas al partido y en presencia de buena parte del equipo de Kohl. Hacía solamente seis semanas que había firmado personalmente el contrato de reunificación entre las dos Alemanias, el mismo que se exhibe ahora en la entrada del Ministerio de Interior de Berlín y que supuso su entrada en la historia. Las elecciones estaban ganadas para la CDU y el ambiente era relajado, así que se quedaron después un rato en el local. Aproximadamente a las diez de la noche, Schäbule se dispuso a abandonar la sala cuando un hombre de 37 años, que había estado entre el público, se acercó a él, sacó una pistola y abrió fuego a medio metro de distancia. Dos de los tiros alcanzaron al ministro en la espalda y en el cuello. La tercera bala acabó en el abdomen de su guardaespaldas, de 28 años, que se interpuso entre el agresor y él para protegerlo. Las primeras palabras que le dijo a su hija, que trataba de reanimarle, fueron: «no siento las piernas». «Aceptó muy rápido la nueva realidad», explica siempre su mujer, Ingeborg, «fue extraordinario ver cómo luchó por recuperar su vida». Con una disciplina de hierro en la rehabilitación y a pesar de la parálisis que no le permitiría volver a caminar, volvió a su puesto sólo unos meses después del atentado, donde fue recibido como un héroe. El autor de los disparos fue detenido y recluido en un centro psiquiátrico. El arma y las balas las había tomado del armario de su padre, un alcalde de la zona. Otro momento crítico fue el escándalo de financiación ilegal de la CDU, los maletines con millones de marcos que Helmut Kohl recibió, no para su bolsillo, sino para engrasar la reunificación alemana, y el nombre de cuyos donantes se llevó a la tumba. Schäuble llegó a estar en el banquillo, pero Kohl fue quien cargó con toda la responsabilidad y él logró salir ileso, subiéndose al carro de Angela Merkel, que por entonces pasaba de ser la «chica del Este» a manejar los hilos de la CDU. Buena parte de la dilatada carrera y experiencia de gobierno de Schäuble ha tenido lugar ligada a la cartera de Interior. Por eso no ha de extrañar que, cuando Merkel lo colocó al frente de Finanzas, desarrollase en la Hacienda alemana y europea una estrategia más propia de un sistema de seguridad y defensa que cualquier otro más creativo y favorecedor del maquillaje y el crecimiento, que habría ideado alguien familiarizado con los mercados financieros. El manejo de la crisis griega terminó de definir su perfil y sus encuentros con Yanis Varoufakis constituyeron el choque de placas tectónicas europeas, generando grietas que amenazaron con separar el continente en dos pedazos. Pero eso no quiere decir en absoluto que Schäuble no sea un convencido europeísta. En la fiesta de cumpleaños en la que esta semana Merkel se encargó del discurso, Merkel recordaba cómo en una ocasión le preguntó por su opinión sobre el nuevo ministro de Finanzas francés y el respondió: «querida Ángela, el ministro de Finanzas de Francia será siempre un buen amigo mío, sea quien sea». Salvada la crisis del euro según las disposiciones de Schäuble, aunque con la inestimable ayuda de la máquina de hacer billetes del BCE, son muchos los que se preguntan si estará dispuesto a seguir otra legislatura más, Pero él no suelta prenda. En la CDU ha acumulado un prestigio y un poder mayores incluso que los de Merkel, de forma que su marcha dejaría un vacío y daría lugar a cierto desgobierno. En Bruselas, por muy estricto que quisiera ser su sucesor en el cargo, dejaría también espacio a las nuevas políticas con las que Francia desea refundar Europa y para el «Merkron», ese concepto con el que se espera que el nuevo eje franco-alemán emprenda políticas de crecimiento e integración de gobierno económico. Pero todo dependerá de su decisión porque tanto Merkel como el partido respetarán escrupulosamente su criterio. Schäube ha cerrado la última legislatura con el Estado alemán nadando en dinero y un superávit que incluso ha despertado las críticas del FMI y de Donald Trump, pero que para los alemanes constituye un gran éxito. Y los presupuestos sin nuevo endeudamiento e ingresando más de lo que se gasta están asegurados hasta finales de 2018. Con 75 años cumplidos, sería un buen momento para retirarse y dedicar más tiempo a su otra afición, el fútbol. Aunque oficialmente se seguidor del equipo de su ciudad natal, Friburgo, no es ningún secreto que se lleva un buen disgusto cuando el Bayern Munich pierde un partido.
18-09-2017 | Fuente: abc.es
Merkel quiere ser astronauta
Cualquier showman sabe que los niños son el público más difícil, pero Angela Merkel estuvo de lo más suelta con un grupo de sesenta pequeños alemanes que la sometieron a un exhaustiva batería de preguntas. Jugaba en campo propio, un acto electoral para familias en Berlín, distrito gubernamental de Mitte-Tiergarten, pero siempre que hay niños hay sorpresas y tuvo que afrontar preguntas como si no está aburrida ya de ser canciller o por qué no hace billetes de autobús gratis para los niños. Sobre esto último dijo que para eso no hay que hablar con ella, sino con los alcaldes, y sobre lo de aburrirse? ni de broma. Reconoció solamente que la primera vez estaba un poco tensa, porque era mucha responsabilidad, pero les explicó que ahora se siente muy a gusto y que es imposible aburrirse «porque siempre estoy haciendo cosas nuevas, como esto, es mi primera vez, y es muy divertido». Algunas preguntas parecían sugeridas por los papás, con cierta malicia imposible de suponer a delicias como Jakob, de 9 años. «¿Cuál es la principal diferencia entre tú y Horst Seehofer?», planteó, en referencia al presidente de Baviera y del partido socio bávaro, la CSU, además de principal piedra en el zapato de Merkel durante la última legislatura a cuenta de la crisis de los refugiados. Merkel se entretuvo diez segundos explicando que la CDU y la CSU son partidos hermanos para responder después directamente: «y la principal diferencia entre nosotros es que Horst Seehofer es por lo menos 30 centímetros más alto que yo, creció mucho más». Otras cuestiones destilaban inocencia y ternura, interesándose por su color favorito, el azul de la flor espuela de caballo, casualmente la del logotipo del partido, o por su comida favorita, espaguetis a la boloñesa. «Pues mi favorita es la sopa de pasta», disintió Lea, de cinco años. «Bueno, la sopa de pasta está también bastante arriba en mi agenda», se vio obligada a reconocer Merkel. El titular periodístico lo propició la pregunta de Eva, de 10 años, que quiso saber «¿qué piensas de los otros partidos?». Merkel respondió que en la CDU «somos bastante tolerantes con Los Verdes y con los liberales del FDP. Pero hemos estado hablando y hemos dicho lo siguiente: después de los comicios, en ningún caso trabajaremos con La Izquierda y en ningún caso trabajaremos con Alternativa para Alemania». Fue aquí donde los papás, situados en la parte de atrás de la sala, lejos de los cojines en el suelo sobre los que se habían colocado los chicos, dieron un gran aplauso. Pero Merkel quiso dejar claro que allí los protagonistas eran los niños e incluso en algún momento les afeó la conducta: «a ver, hay adultos ahí atrás que no paran de hablar, que salgan o que esperen en el salón Europa, para que podamos seguir conversando nosotros tranquilos». Pero los padres no se movieron. Menuda papeleta. La mamá de Clara, de 7 años, por ejemplo, deseó ser tragada por la tierra cuando la niña agarró el micrófono y preguntó: «y tú, ¿por qué no tienes hijos?». Y Merkel salió como pudo: «bueno, no se ha dado el caso», aprovechó para tragar saliva, «pero conozco a muchos niños y me parecen estupendos». Otra pregunta difícil fue la de Victoria, de 10 años sobre quién querría ser si pudiera ser otra persona. «Pues es algo que nunca me he planteado, pero creo que si no tuviera que entrenar mucho, me gustaría ser astronauta, para subir ahí arriba y saber cómo se ve todo desde allí», respondió Merkel, que logró un silencio estremecedor cuando le preguntaron si había tenido una mascota y relató la triste muerte de un conejo que tuvo su hermana de pequeña, por haber comido unas hierbas en mal estado. También conmovió a los adultos cuando admitió que el momento más bonito de su vida había sido cuando conoció a su marido, Joachim Sauer. A Merkel le gustaría atravesar las Montañas Rocosas y hacer el transiberiano. Reconoce que cuando tiene viajes muy largos suele dormir en el avión y que tiene un móvil que no es muy cool. «Tengo una Black Berry. Levantad la mano los que sepáis qué es una Black Berry? Bueno, no es lo más nuevo, pero es muy segura». Todo esto confesaba a los chicos, a los que tampoco pareció muy atractivo su coche. «Suelo ir en Audi y sí, siempre es negro, la verdad es que es un poco? quizá podríamos pensar en otro color? tienes razón». Sobre la tarea más difícil que le ha tocado hacer, no tuvo duda en la respuesta: Ucrania. «En medio de la guerra, de los disparos, vienen personas y me preguntan qué puedo hacer para ayudarles. Y es muy difícil. Todavía no lo he conseguido, creo que tengo que seguir intentándolo». También le recordaron que Obama dijo que si pudiera votar en Alemania votaría a Merkel y quisieron saber a quién votaría ella en el extranjero. «No debo responder a eso porque tengo que ser muy cuidadosa, pero sí os puedo decir que por ejemplo en Noruega ha ganado una colega con la que trabajo muy bien en ayuda al desarrollo y lucha contra la pobreza, y de verdad que yo deseaba que ganara ella», dijo una Merkel dotada para el trato con niños y al estilo de las profes más modernas. «Llevamos media hora de preguntas, mejor movernos un poco y después seguimos. Vamos a hacer una cosa? ¡Todos de pie! Vamos a mover los pies? ahora las manos? saltamos un poco? y ¡música por favor!». La canciller alemana hizo incluso un amago de arrancar a bailar, que quedó solamente en movimiento de cabeza y manos, al estilo raver, tan berlinés.