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01-07-2018 | Fuente: elpais.com
Elecciones México 2018: la jornada electoral en imágenes
Los mexicanos comenzaron a emitir su voto este domingo en unas elecciones generales marcadas por una violencia brutal y en las que el candidato presidencial izquierdista Andrés Manuel López Obrador aparece como el puntero
01-07-2018 | Fuente: abc.es
México se inclina por el populismo para cortar de modo radical con el PRI
Más de 89 millones de mexicanos están llamados a las urnas hoy para elegir a su nuevo presidente para el periodo 2018-2024, unos comicios en los que los electores deberán decantarse por uno de los cuatro candidatos: el izquierdista Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que participa por tercera vez consecutiva a las elecciones; Ricardo Anaya, del derechista PAN; José Antonio Meade por el institucional PRI; y Jaime Rodríguez Calderón, alias «El Bronco», gobernador del estado de Nuevo León y que acude como candidato independiente a estos comicios. Desde las 8 de la mañana en México (las tres de la tarde en España) hasta las 6 de la tarde, los casi 90 millones de votantes podrán aproximarse a las diversas casillas para depositar su voto en estas importantes elecciones en las que AMLO llega como gran favorito, de acuerdo con los últimos sondeos publicados. Si se materializa la más que probable victoria de López Obrador, sería la primera vez que en casi 90 años que un presidente de México no pertenece ni al PRI ni al PAN, los dos principales partidos políticos en el país. Y es que las diversas encuestas que se han publicado vaticinan una enorme ventaja para AMLO, un candidato tildado de chavista por sus detractores y socialista por sus seguidores más fieles. Según el último sondeo publicado por la empresa Parametría, López Obrador será el ganador con un 53% de los votos. Anaya se llevará un 22% de los apoyos y Meade un 18%, mientras que «El Bronco» se quedará solo con un 7%. Todas las encuestas, en general, dan una ventaja a Obrador de hasta 20 puntos sobre el segundo favorito, una distancia tan abismal que hacen poco probable que se produzca un error en los sondeos similar al del referéndum del Bréxit o la elección de Donald Trump. Campaña de insultos En ambas ocasiones, las encuestas erraron el resultado. Sin embargo, la diferencia entre el resultado y los sondeos fue de apenas tres o cuatro puntos porcentuales. En el caso de México, las encuestas deberían cometer un fallo de más de 20 puntos, algo inusual. Con la votación del hoy domingo, México pone fin a una ardua campaña electoral plagada de insultos y acusaciones de corrupción entre los tres principales candidatos (AMLO, Anaya y Meade). Ha sido una campaña plagada de populismo y carente de propuestas detalladas para solucionar los problemas que afrontan los mexicanos, principalmente tres: corrupción, impunidad y violencia. Los tres candidatos, en cambio, se han dedicado a dividir a la población entre los buenos (cada uno de ellos) y los malos (los demás), pidiendo a sus electores el voto y apelando a la profunda honestidad que habita en cada uno de sus corazones. López Obrador, por ejemplo, ha dedicado su campaña a atacar al duopolio PRI-PAN como los representantes de «La Mafia del Poder», un término similar al que utilizaba Podemos para definir a PP y PSOE como «la casta». Cómo acabará con dicha «Mafia del Poder» es algo que el candidato afirma que logrará mediante ingenuas propuestas. Por ejemplo, su método para acabar con la corrupción se basa en que él será un presidente honesto, motivo por el cuál el resto de los funcionarios mágicamente dejarán de cometer actos de corrupción. «Si el presidente es honesto, todos los demás serán honestos», ha repetido hasta la saciedad en mítines y debates. Pero Anaya y Meade tampoco se han quedado atrás y han repartido también sus buenas dosis de populismo. Ambos han entrado en el juego de López Obrador y se han dedicado a dividir al electorado jugando la carta del chavismo. En vez de ofrecer originales y novedosas propuestas, han preferido centrar su campaña en repetir al unísono que López Obrador es un peligro para la propiedad privada y que provocará un retroceso económico para el país. «Amenaza a todos, amenaza nuestros empleos, a nuestros hijos y amenaza con sacar a tigres y diablos», dijo Meade durante su cierre de campaña. «Sí, López Obrador es el espanta inversiones», ha dicho una y otra vez Anaya. Cantos de sirena Pero a pesar de las advertencias lanzadas por Anaya y Meade, el hartazgo de los mexicanos con los partidos tradicionales es tan elevado que se ha convertido en la gasolina que alimenta la candidatura de AMLO, un político que fue segundo en las elecciones de 2006 y 2012. Tras un sexenio de Enrique Peña Nieto (PRI) plagado de casos de corrupción y de un aumento considerable de la violencia (casi 30.000 asesinatos en 2017), miles de mexicanos otorgarán su voto a López Obrador no por que les guste el candidato, sino porque aglutina el voto de castigo contra al PRI y el PAN. Al igual que ha ocurrido en varias elecciones alrededor del mundo, México es el nuevo escenario en el que los electores se debatirán entre si seguir votando a los partidos tradicionales o si, por el contrario, se dejarán seducir por los cantos de sirena del candidato anti-establishment. «Las grandes empresas gozan de privilegios fiscales y casi no pagan impuestos», dice uno de los principales puntos del programa económico de Morena, el partido de AMLO, quien favorece fortalecer el campo y defender la titularidad pública de empresas como Pemex, la petrolera estatal, antes que seguir fomentando la industrialización de México.
29-06-2018 | Fuente: abc.es
México se prepara para una masiva compra de votos en las elecciones del domingo
La compra de votos es una práctica ilegítima, aunque habitual en cada elección en México. Por una tarjeta con fondos para despensa o por tan solo 500 pesos (algo más de 20 euros), los partidos tratan de seducir a miles de votantes para que les entreguen su apoyo en las urnas. Y en las próximas elecciones del domingo 1 de julio, en las que el izquierdista Andrés Manuel López Obrador acude con una amplia ventaja, se espera una masiva compra de votos por parte de los tres partidos con posibilidades de ganar (PRI, PAN y Morena) para intentar conseguir que su candidato se convierta en el nuevo presidente de México para el periodo 2018-2024. Hasta el momento, los partidos han tratado de comprar el voto de 30 millones de los casi 90 millones de electores. Según la Encuesta Nacional Democracia sin Pobreza, que realizan tres organizaciones ciudadanas, uno de cada tres mexicanos ha recibido ofertas para comprar su voto durante el proceso electoral. El estudio fue publicado el pasado jueves 28 de junio, cuatro días antes de las elecciones, y contó con una muestra de 1.253 ciudadanos. Asimismo, la encuesta incluye un gráfico en el que se ve como el precio de cada voto por estado varía desde los 500 pesos que se pagan en Tamaulipas hasta los 10.000 pesos (500 euros) en Ciudad de México o Jalisco. Sospechosamente durante el periodo electoral la masa monetaria que circula en el país aumenta de forma significativa. De acuerdo con cifras del Banco de México, en época de elecciones la cantidad de dinero en efectivo que circula en México aumenta un 600%. El martes pasado, a modo de ejemplo, la Fiscalía detuvo un camión que transportaba 20 millones de pesos (874.000 euros) en efectivo a la sede del PRI, según diferentes documentos publicados por el portal independiente Animal Político. El PRI, sin embargo, emitió un comunicado en el que niega tener relación alguna con ese dinero. Y es que, con cerca de 53 millones de pobres, un 43,6% de la población, muchos mexicanos están dispuestos a entregar su voto a aquél que le haga una mejor oferta. Así, la policía del país ha reportado casos en los que los partidos regalaban por los municipios desde tinacos para almacenamiento de agua, hasta cajas con frutas que son entregadas sin símbolos electorales para evitar ser ligadas a algún partido político.
29-06-2018 | Fuente: abc.es
López Obrador desata la euforia en un triunfalista cierre de campaña
Como una estrella de rock y proclamándose ganador ante 80.000 personas, el líder izquierdista Andrés Manuel López Obrador cerró hoy su campaña electoral rumbo a las presidenciales en un abarrotado Estadio Azteca de Ciudad de México. Favorito en todos los sondeos, López Obrador -abanderado de una alianza de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social (PES)- aseguró que ganará las elecciones este 1 de julio y llevará a México a una nueva «transformación», donde corrupción e injusticia no tendrán cabida. Un discurso conocido pero altamente efectivo, pues los militantes y simpatizantes que inundaron el recinto, celebraron con aplausos y ovaciones cada frase del puntero en las encuestas. «No habrá represalias, buscaremos la unidad», aseguró. A lo largo de unos 45 minutos, desgranó sus planes de gobierno, y aunque sonó conciliador, arremetió contra la «mafia del poder» y los grupos que, asegura, ponen al «gobierno al servicio de una minoría». También afirmó que México no será «piñata» de ningún país, en referencia a la compleja relación bilateral con Estados Unidos desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca. El evento fue una auténtica fiesta, como si ya hubiera ganado. El mismo nombre del evento lo presagiaba, el «AMLOfest». «No les voy a fallar, soy un hombre de convicciones y principios», dijo arrancando gritos de «presidente» desde las gradas. Desde horas antes de su llegada, el Estadio Azteca y sus alrededores eran un hervidero de militantes y simpatizantes arribados desde distintos puntos del país. «¡Es un honor, estar con Obrador!», entonaban en este magno recinto propiedad de Televisa que López Obrador alquiló para la ocasión, y que ha acogido dos Copas del Mundo de fútbol y conciertos de artistas como Michael Jackson. Pero hoy la estrella era él, acompañado de varias cantantes de la talla de Belinda o Margarita, la diosa de la cumbia, que amenizaron la velada previamente. La esperanza de México Muchas, muchísimas camisetas y prendas de ropa vestidas por gente de todas las edades y con el eslogan de «Morena, la esperanza de México» daban fe de ello, que se sumaban a pancartas y pantallas con la imagen del líder izquierdista. Pero más allá de la propaganda política que ha acompañado esta larga campaña electoral de casi tres meses, en el ambiente se respiraba un emblema que trascendía al partido. Era la ilusión de un verdadero cambio en un país para muchos en llamas tras la ola de violencia y corrupción que han marcado el mandato de Enrique Peña Nieto (2012-2018). «Creo por convicción política en el movimiento y en su honestidad», dijo a Efe Dayana De Sousa, una capitalina que llevaba en la mejilla una simpática calcomanía con un dibujo del líder izquierdista. Dayana se definió como una «AMLOver» convencida, que votará por el líder de Morena por tercera vez en unas presidenciales, como ya hizo en 2006 y 2012. Aclaró que no forma parte de Morena, pero sí de «un México de gente que quiere un cambio». Tampoco le teme al fraude electoral, al que López Obrador atribuye sus derrotas anteriores, porque «la gente está harta del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del Partido Acción Nacional (PAN) y de la corrupción». Para David Irigoyen, López Obrador es la «única alternativa» para el país. «Todas estas personas desgraciadamente son corruptas, para mí», dijo a Efe sobre los otros aspirantes a la Presidencia, José Antonio Meade, del oficialista PRI, Ricardo Anaya, del conservador PAN y el independiente Jaime Rodríguez. A sus 23 años, la universitaria Estefanía Cruz acudió al estadio para vivir un momento histórico. «Queremos un cambio, todos sabemos que el PRI gobernó mucho tiempo, y dos sexenios estuvo el PAN. Y realmente lo que vimos fue un atraso general», comentó esta joven, que votará por primera vez en unas presidenciales. Y se mostró confiada en los resultados a tenor de unos sondeos que colocan a López Obrador con una holgada ventaja. Con la misma ilusión, pero varias décadas más a sus espaldas, Francisco Muñoz visitó el Azteca con la palabra «cambio» en la boca. A sus 72 años y con la camiseta de la Selección Mexicana de fútbol, que hoy pasó a octavos de final en el Mundial de Rusia, consideró que el líder de Morena es el único que puede devolver la tranquilidad al pueblo mexicano. Y, como no podía ser de otra manera, comparó al país, al líder político y al equipo nacional. «La selección está demostrando que queremos un cambio. Son una nueva generación de jóvenes que luchan por un México nuevo», apuntó.
29-06-2018 | Fuente: elpais.com
El rostro de los votantes mexicanos
El cambio en México está en manos de millones de ciudadanos convocados a las urnas el próximo domingo para elegir al sucesor del presidente Enrique Peña. Las encuestas sitúan en cabeza a Andrés Manuel López Obrador. Le siguen el candidato del Frente, Ricardo Anaya, y José Antonio Meade, del gubernamental PRI. Estos son los rostros y la historia que comparten muchos mexicanos de Norte a Sur
27-06-2018 | Fuente: abc.es
¿Por qué no hay segunda vuelta en México?
Este domingo 1 de julio se celebrarán las elecciones presidenciales en México, en medio de una campaña electoral marcada por la violencia política en el país. Los mexicanos eligirán al sucesor del presidente Enrique Peña Nieto, así como gobernadores, alcaldes, concejales, regidores, juntas municipales, sindicaturas, senadores y diputados locales y federales. De acuerdo al Instituto Nacional Electoral (INE) hay 18.311 puestos públicos en disputa y es la primera vez que se eligen tantos cargos en un solo proceso electoral. Los candidatos a la Presidencia son José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), Ricardo Anaya y Jaime Rodríguez Calderón «El Bronco». En el sistema electoral de la nación azteca prevalece la fórmula de la mayoría relativa, es decir, gana quien obtiene más votos que el resto de los contrincantes, pero no necesariamente más de la mitad del total de estos. Además, sólo se permite una ronda electoral. México es uno de los cinco países de Latinoamérica junto con Honduras, Panamá, Paraguay y Venezuela donde no existe la segunda vuelta electoral. A pesar de que se ha intentado establecer la segunda vuelta en varias oportunidades, las propuestas permanecen archivadas en la Cámara de Diputados. La última reforma electoral del año 2014 permitió la candidatura independiente más no se tocó nada del modelo electoral. De acuerdo a la consultora mexicana Strategia Electoral, desde 1998 se han presentado 22 iniciativas para reformar el polémico artículo 81 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos e introducir la segunda vuelta. El control del PRI Para Stephany Cajero, internacionalista de la Universidad de las Américas Puebla, no ha sido posible establecer una segunda vuelta electoral en México porque la mayoría en la Cámara de Diputados son del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y no les conviene ese modelo electoral. «No se quiere cambiar el sistema porque beneficia a las grandes mayorías como es el caso del PRI, que tiene casi 70 años ostentando el poder en el país y ganaba por un amplio margen», comenta Cajero. Sin embargo, reconoce que con una sorpresiva victoria de López Obrador todo el panorama pudiera cambiar. Una de las razones que se contempla para reformar la ley es la legitimidad del triunfo de los candidatos. Expertos señalan que tras una primera elección de varios candidatos, solo deben pasar los dos que tengan mayor apoyo. Eso da paso a que se formen alianzas entre los partidos que quedaron por fuera para obtener mejores resultados. Según la BBC, el PRI se ha opuesto a un nuevo modelo electoral porque de esa manera dispersa a la oposición y así es mucho más fácil asegurar la mayoría.
10-06-2018 | Fuente: abc.es
La corrupción hunde al histórico PRI y catapulta al izquierdista López Obrador
«Estamos hasta el gorro de políticos corruptos», dice Antonio, «por eso voy a votar por AMLO». Antonio, de 52 años, es conductor de Uber en Ciudad de México y es parte del 50% de los mexicanos que, según las últimas encuestas, aseguran que el 1 de julio votarán por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como próximo presidente de México para el período 2018-2024. «A mí, Obrador no me gusta como candidato. Siempre fui votante del PRI, pero ya estoy hasta la madre», concluye mientras maneja su coche por la megalópolis de más de 20 millones de habitantes. Salvo sorpresa de última hora, AMLO, el candidato de izquierda del partido Morena, será el siguiente presidente de México, una victoria con la que se pondría fin a casi 90 años de dominio interrumpido del PRI (Partido Revolucionario Institucional) y del PAN (Partido de Acción Nacional). Y es que al igual que ocurre en otras partes del mundo, López Obrador se presenta como ese candidato «anti-establishment» que aglutina el voto de descontento hacia las élites políticas tradicionales, un desencanto alimentado en este caso por el altamente impopular Gobierno de Enrique Peña Nieto, miembro del PRI. «Nunca hemos tenido años tan malos, vivimos niveles de corrupción asquerosos», dice Ariel López, dueño de una de las escuelas de idiomas más grandes de México. López da por hecha la victoria de AMLO, sin embargo, en los comicios se decantará por Anaya, el candidato del PAN que es el segundo en las encuestas con un 24% en intención de voto. Pero a pesar de que su candidato no vaya a ganar, considera que el 1 de julio será igualmente un día de festejo. «Será como si México ganara el Mundial porque esperamos deshacernos del PRI por muchísimo tiempo», añade. La dictadura perfecta El PRI gobernó ininterrumpidamente México entre 1929 y 2000, un partido calificado por Vargas Llosa como «la dictadura perfecta». En el 2000 perdió la presidencia por primera vez ante Vicente Fox, del PAN, un partido de derecha constituido por las grandes fortunas mexicanas. Y en 2012, Peña Nieto logró de nuevo que el PRI se hiciera con la presidencia del país. Sin embargo, el mandato de Peña Nieto ha quedado marcado por varios casos de corrupción que lo han salpicado a él mismo, a sus hombres de mayor confianza y a varios de los gobernadores de los estados que representaban al «Nuevo PRI». De hecho, dos gobernadores priistas han sido detenidos por corrupción y uno es prófugo de la justicia. Ante esta situación, el partido ha ido progresivamente perdiendo apoyo ciudadano y gubernaturas en las diferentes elecciones locales. «Corre riesgo de quedarse desdibujado si no consigue ganar una de las 9 elecciones a gobernador que también se celebran», opina Iván Arrazola, politólogo de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Para Arrazola, es prácticamente imposible lograr que López Obrador no se convierta en el próximo presidente de México. «Los números no dan. Ni aunque se juntarán Anaya y Meade (candidato del PRI) lograrían superar a López Obrador, según vemos en las encuestas», señala el académico. Con un discurso directo en contra de la corrupción, AMLO, un viejo conocido de la política mexicana, ha conseguido meterse en el bolsillo a millones de electores cansados de la inseguridad, corrupción y violencia. «He votado siempre por el PRI y todo sigue igual de mal. Voy a darle mi apoyo a AMLO para darle una oportunidad a otro», dice Gabriela, de 40 años. «Serán unas elecciones históricas porque nunca ha llegado un candidato con tanta ventaja», comenta Raúl, financiero en un importante banco quien duda si dar su voto a López Obrador u otorgárselo a Anaya. Pero más allá de ser el candidato diferente al duopolio PRI-PAN, el discurso de López Obrador no logra encandilar a muchos mexicanos que ven en él un potencial seguidor del expresidente venezolano Hugo Chávez. «La inversión extranjera es lo que mantiene a flote al país y temo que con AMLO dejen de llegar empresas a México», dice José Luis, quien votará por Meade. Aunque López Obrador nunca se ha declarado admirador de Chávez o Maduro, algunos de sus asesores si que han alabado a los socialistas venezolanos, lo que genera desconfianza entre los electores. Otros, en cambio, simplemente no creen que pueda ser un político capaz de poner fin a la corrupción en México. «Personalmente no creo que vaya a ser el mesías que la gente espera, al final todos son igual de corruptos», sentencia Luis Morán.
07-06-2018 | Fuente: abc.es
López Obrador dobla ya a su rival en intención de voto en México
Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sigue subiendo en las encuestas. El candidato del partido Morena, es el gran favorito para ganar las elecciones del próximo 1 de julio, fecha en la que los mexicanos elegirán presidente para el sexenio 2018-2024. Y, así lo evidencian las últimas encuestas que se han realizado. El diario «El Financiero» estima que AMLO, el candidato de izquierda, aglutina el 50% de la intención de voto de los mexicanos, muy por encima del 24% que registra Ricardo Anaya, por el partido PAN, o el 22% de José Antonio Meade, por el PRI. Mientras tanto, el diario «Reforma» publicó también un sondeo en el que calcula que López Obrador, quien se presenta por tercera vez a las elecciones, goza de una ventaja del 52% de las preferencias electorales, una subida de 4 puntos comparado con los resultados de la última encuesta que realizó el periódico a finales de mayo. Según «Reforma», Anaya se llevaría el 26% de los votos y Meade un 19%, resultados muy bajos para los representantes de los partidos (PAN y PRI) que han gobernado interrumpidamente México desde hace más de 80 años. A menos de un mes para que se celebren las elecciones, los sondeos dejan muy claro cuál es la preferencia de los mexicanos. AMLO, quien representa el voto de castigo contra las élites que han gobernado México, nunca había gozado de una ventaja tan amplia en las encuestas de las elecciones de 2006 y 2012. En 2006, Obrador tenía una ventaja de 10 puntos porcentuales sobre el segundo, Felipe Calderón, quien finalmente ganó los comicios con un 0,58% más de los votos. Mientras que en los de 2012, Enrique Peña Nieto, actual presidente, estaba un 15,49% en los sondeos por encima de AMLO. Limar asperezas De confirmarse en las urnas los resultados que pronostican las encuestas, sería la primera vez que la izquierda mexicana llega a la presidencia de la república. El candidato López Obrador se reunió el martes con los principales empresarios del país para «limar asperezas» y acabar con los temores que ha provocado su campaña electoral. Durante la reunión se abordaron temas como la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Estados Unidos y Canadá, la corrupción, el crecimiento económico y la creación de empleo. «Fue una reunión constructiva, de mucho respeto», manifestó López Obrador a salir de encuentro. Sin embargo, el sector privado mexicano lo ha acusado de ser una amenaza para la estabilidad y el crecimiento del país ante la posibilidad de que este adopte políticas similares a las de Cuba y Venezuela. El presidente del Grupo BAL y tercer hombre más rico de México según la lista Forbes, Alberto Bailleres, fue el último de un grupo de magnates y directivos en pronunciarse en contra de las propuestas del favorito para la ocupar la Presidencia. De corte populista, «El Peje», como también se apoda a Obrador, es un político carismático que venera la expropiación petrolera que realizó el presidente Lázaro Cárdenas a finales de los años 30, tras nacionalizar los activos de las empresas extranjeras establecidas en México. La referencia histórica es notable, dado que el Gobierno aprobó en 2014 una reforma para permitir la inversión de compañías extranjeras en el sector petrolero mexicano, algo que no había ocurrido desde aquella nacionalización de Cárdenas. Y AMLO promete revisar las decenas contratos que han sido firmados a raíz de este cambio legislativo.
22-05-2018 | Fuente: abc.es
México celebró el domingo el segundo debate electoral de cara a los comicios del próximo 1 de julio. Como era de esperar, el debate estuvo marcado una vez más por la estrategia de todos los candidatos en atacar a Andrés Manuel López Obrador, conocido como AMLO, el mejor posicionado para ganar las elecciones con más de 20 puntos porcentuales sobre el segundo, Ricardo Anaya por el PAN. Sin embargo, el encuentro quedó ensuciado por los insultos que se profirieron principalmente tres de los cuatro candidatos: AMLO, Anaya y José Antonio Meade, por el PRI. «Anaya es un demagogo, un canallita. Anaya y Meade pertenecen a la mafia del poder», dijo AMLO al candidato del PAN, «Ricky Riquín Canallín», continuó. «Los dos son unos hipócritas», indicó Anaya a López Obrador y Meade. «Cínico», le espetó de vuelta Meade a Anaya. Y, así, con constantes improperios entre candidatos, se desarrolló un debate de aproximadamente unas dos horas de duración que tuvo lugar en Tijuana, ciudad fronteriza con Estados Unidos, un encuentro definitivamente mucho más tenso que el primero que realizaron a finales de abril. Uno de los momentos más controvertidos fue cuando Anaya se aproximó a AMLO y este último mostró su cartera a las cámaras, asegurando que tenía que cuidarla ante la cercanía del otro candidato. Por lo demás, el guion siguió la misma pauta que se ha visto durante la campaña electoral. Todos se acusan de haber incurrido en diferentes casos de corrupción y muchas propuestas sin profundizar demasiado en cómo las llevaran a cabo. Ahí está la promesa de López Obrador de que durante su mandato se acabará la corrupción porque el será un presidente honesto y, por ende, todos los funcionarios públicos seguirán su ejemplo. O, por otro lado, está el brindis al sol de Meade, quien promete lograr la equidad salarial entre mujeres y hombres sin explicar qué acciones implementará. Y todos, por supuesto, afirman que durante su Sexenio, en México el presidente gobierna durante seis años, se subirá el salario mínimo que actualmente ronda los 3 dólares al día. Pero, una vez más, ninguno detalla a cuánto ascenderá dicha subida. Como novedad, el segundo debate estaba abierto a la participación de los miembros del público al estilo del programa «Tengo una pregunta para usted». Sin embargo, los 42 espectadores apenas formularon preguntas a los candidatos, un hecho severamente criticado por la prensa del país.
28-02-2018 | Fuente: elpais.com
La carnicería: Meade y Anaya
No hay nadie que contemple con mayor interés esta batalla ?fratricida? que Andrés Manuel López Obrador