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Noticias de america

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Colombia confirma que Luisa Ortega y su marido están en Bogotá
La exfiscal general venezolana Luisa Ortega, destituida por la Asamblea Nacional Constituyente de su país, y su esposo, el diputado Germán Ferrer, han llegado a Bogotá procedentes de Aruba, según informa Migración Colombia. «El día de hoy en horas de la tarde ingresó al país proveniente de Aruba la señora fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, quien arribó en un vuelo privado al Aeropuerto de Bogotá», reza un comunicado difundido por Migración. La información añade que ambos hicieron «su correspondiente trámite migratorio ante las autoridades colombianas», sin precisar mayores detalles. La cadena de televisión Univision ha señalado que Ortega aterrizó a las 3.30 de la tarde (hora local) en el Aeropuerto Internacional de El Dorado de Bogotá tras coger un vuelo procedente de la isla caribeña de Aruba. El canal privado Caracol ha difundido la fotografía de la declaración de salida de la aeronave en la que viajó a Colombia la exfiscal general desde Aruba, en la que se observa que, además de Ortega y Ferrer, iban a bordo la exdirectora de su despacho, Gioconda González, y el fiscal anticorrupción, Arturo Vilar Esteves. Horas antes, Luisa Ortega intervino vía telefónica en la Cumbre de Procuradores y Fiscales de América Latina, que hoy concluye en la ciudad mexicana de Puebla, y atribuyó la «persecución sistemática» del Gobierno de Nicolás Maduro hacia ella y personal del Ministerio Público al proceso por los sobornos de la firma brasileña Odebrecht. «Es el mayor hecho de corrupción en la región y eso los tiene muy preocupados y angustiados porque saben que tenemos la información y el detalle de todas las operaciones y montos y personajes que se enriquecieron», afirmó la exfiscal, y advirtió de que la investigación «involucra al señor Nicolás Maduro y su entorno». Luisa Ortega Díaz, muy crítica con Maduro El pasado 5 de agosto, Ortega fue destituida de su cargo por la ANC que la acusó de haber cometido «actos inmorales», una acción que para la exfiscal es un paso más del Gobierno de Maduro hacia el establecimiento de una dictadura. Ortega estuvo vinculada en el pasado al chavismo y se distanció de Maduro en los últimos meses después de denunciar la ruptura del orden constitucional en su país tras dos sentencias del Tribunal Supremo de Justicia que le quitaban competencias al Parlamento y limitaban la inmunidad de los diputados. Además, la destituida fiscal genreal criticó duramente la actuación de la fuerza pública venezolana para contener las manifestaciones en contra de Maduro, que en cuatro meses dejaron más de un centenar de muertos. La ANC también decidió este jueves retirar la inmunidad parlamentaria a Germán Ferrer por estar supuestamente vinculado a una red de extorsión. Los delitos que se le atribuyen a Ferrer se sustentan en los comprobantes de apertura de una cuenta por varios millones de dólares en un banco internacional, unos documentos con la supuesta rúbrica del diputado.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Corea del Norte solicita a Hispanoamérica que no rompa relaciones
El gobierno de Kim Jong-un ha solicitado a varios paises de América del Sur que hagan oidos sordos a la petición del gobierno de Estados Unidos y que, de este modo, puedan seguir manteniendo relaciones «basadas en los principios de amistad, autosuficiencia y paz» Durante el viaje realizado por el vicepresidente estadounidense Mike Pence a Chile la semana pasada, este pidió abiertamente a naciones como Brasil, México o Perú que dejaran de mantener relaciones con el gobierno de Pyongyang. Ha sido un miembro de la cancillería norcoreana (citado hoy en un artículo de la agencia estatal KCNA) quien ha expresado que «semejante comportamiento coercitivo da muestra de un egoismo y arrogancia extremos por parte de Estados Unidos». Ha advertido también al resto de países de que estos «caeran víctimas del intervencionismo estadounidense» en caso de que accedan a las demandas de la administración del presidente Trump. Sin embargo, el Canciller chileno, Heraldo Múñoz, respondió a la petición de Pence argumentando que no piensa romper la «lejana» relación que mantiene su país con el régimen de Kim Jong-un. El político chileno dijo además que Corea del Norte ya cumple con los requisitos impuestos por la ONU; toda vez que la organización mundial obligó al país asiático el pasado 5 de agosto a pagar una dura penalización por el lanzamiento de misiles balísticos intercontinentales.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La Asamblea de Venezuela resiste con el apoyo del cuerpo diplomático
Doce representantes de países de América Latina y Europa acudieron ayer a la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional de Venezuela, controlada en su mayoría por la oposición, para rechazar la decisión de la Constituyente de Nicolás Maduro de quitarle sus facultades legislativas. El cuerpo diplomático que acompañó a la Asamblea Nacional estuvo integrado por los embajadores de España, Países Bajos, Chile, Italia, Alemania, Austria, Argentina, Polonia, México, Francia, Reino Unido y Portugal. La presencia de los embajadores impidió que el encuentro parlamentario derivara en enfrentamientos violentos y evitara que la sangre llegara al río como en anteriores ocasiones. El equipo antimotín de la Guardia Nacional, escondido en el Salón Protocolar de la Asamblea Nacional, fue retirado a tiempo cuando se percató de que estaba el cuerpo diplomático extranjero. Quien llevó a cabo la denuncia de la presencia de uniformados de la Guardia Nacional bolivariana fue Freddy Guevara, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional. La presencia de los embajadores salvó a los parlamentarios. «¿Cuántas veces estarán dispuestos a seguir haciéndolo?» fue la pregunta que les formuló la prensa. «Las que sean necesarias», respondió el embajador de España, Jesús Silva. Freddy Guevara aseguró que el Poder Legislativo rechaza y desconoce la decisión de la «fraudulenta Constituyente» de atribuirse funciones del Parlamento por considerar que esa medida es totalmente nula. El decreto de la Asamblea Constituyente es una copia de los artículos 155 y 156 con los que hace unos cinco meses la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia despojó a la Asamblea Nacional de sus facultades legislativas, y que fue la causa por la que la ex fiscal general, Luisa Ortega Díaz, se enfrentó al régimen de Maduro alegando una ruptura del hilo constitucional. La quiebra no ha sido subsanada y el régimen ha vuelto a tropezar en la misma piedra. En una rueda de prensa de la directiva del Legislativo, Guevara sostuvo que los diputados continuarán trabajando «con mayor determinación para defender la Constitución de la República de Venezuela y al pueblo ante las acciones arbitrarias del régimen de Nicolás Maduro». «Ratificamos nuestras competencias y rechazamos el decreto de disolución. Nuestro deber es ser un ejemplo de lo que queremos para este país. El Parlamento resistirá», afirmó. Guevara añadió que no designarán ninguna comisión de enlace que funcione para dialogar con una Constituyente que «no reconocemos», en referencia a la invitación que realizó Delcy Rodríguez. «Aquí no hay convivencia. Aquí hay una ocupación militar. Ellos solo pueden estar aquí con la complicidad de la Fuerza Armada Nacional (FAN)», advirtió. Respaldo internacional El primer vicepresidente recordó que la AN ha sido atacada por el régimen desde el momento en que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ganó la mayoría de los escaños del poder legislativo en 2015. Stalin González, jefe del bloque legislativo opositor, aprovechó la presencia de los embajadores extranjeros para denunciar la grave situación laboral a la que,además, el gobierno ha puesto a los trabajadores y funcionarios de carrera de la Asamblea Nacional. Han perdido sus derechos laborales, como por ejemplo el Seguro HCM, y los diputados tampoco cobran sus sueldos desde hace un año. La Asamblea Nacional Constituyente, ANC, fue instaurada por el régimen chavista el pasado 4 de agosto, y tiene plenos poderes para reordenar el Estado y depurar todas sus instituciones. El Parlamento denunció en su acuerdo de ayer que esa asamblea -integrada únicamente por personalidades chavistas- tenga facultades ejecutivas pese a que los órganos constituyentes de este tipo solo deberían tener capacidad para cambiar la Constitución. En su declaración de ayer, la Cámara se comprometió a seguir denunciando ante la comunidad internacional y sus diversas instancias el «nuevo paso hacia la consolidación de una dictadura» en Venezuela. Paralelamente, organismos internacionales y varios gobiernos de América y Europa reafirmaron ayer su apoyo al Parlamento venezolano y su rechazo a la Constituyente, después de que esta decidiera asumir competencias para legislar. El comunicado fue firmado por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, llamado el Grupo de Lima tras la declaración suscrita por sus cancilleres hace diez días para denunciar una «dictadura» y el «quiebre democrático» en Venezuela. El Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Venezuela suspendida indefinidamente, también condenó la decisión «de usurpar las atribuciones» del Parlamento, elegido «democráticamente».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump ha despedido a diez miembros de su equipo en siete meses, con la salida Steve Bannon
«Dejad a Trump ser Trump», es una de las habituales proclamas de los fieles al singular presidente norteamericano, desde que su irrupción ofreciera la personalidad del primer antipolítico de la historia reciente que gobierna los Estados Unidos. Dicho y hecho. El ocupante del Despacho Oval se comporta con el mismo desapego a la institucionalidad de los cargos que aquel hombre de negocios televisivo que despedía a los concursantes desde su atalaya de presentador de un reality show: «¡You´re fired!» (¡«Estás despedido!»). Acostumbrado a hacer y deshacer al frente de su imperio, el veterano Trump, el presidente que llegó con más años al cargo, muestra la imagen de una adaptación imposible, en las antípodas de la estabilidad que requiere cualquier Gobierno. La inexperiencia y la necesidad de conformar un equipo lleno de equilibrios internos cuando desembarcó en el Despacho Oval, han hecho el resto. Siete meses después, el presidente acumula una decena de destituciones sólo en su staff de la Casa Blanca, que se elevan a catorce si se cuentan los miembros de la Administración, en el arranque de mandato más inestable que se recuerda. Las tres semanas que duró en el cargo su Asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn, obligado a dimitir por sus contactos rusos no confesados, podrían haber sido un hecho aislado. Sin embargo, la ruidosa llegada de Donald Trump a la presidencia no auguraba precisamente un periodo de tranquilidad. Un vistazo a las imágenes que inmortalizaron la toma de posesión del equipo del presidente, el pasado 22 de enero, muestra ya a un numeroso grupo de «caídos» en la cruenta batalla interna que aún se libra en la Casa Blanca. La salida el viernes del último de ellos, Steve Bannon, primer representante del nacionalismo de corte populista que impregna gran parte del discurso presidencial, forma parte de la «limpieza» que Trump ha encargado a su jefe de gabinete, el general John Kelly. En este tiempo de mandato, han convivido en el entorno presidencial enfrentamientos personales con pugnas de tinte ideológico. En el equipo de asesores, Bannon representaba un discurso opuesto al de Jared Kushner, yerno y asesor del presidente (aunque sin remuneración), a quien se sitúa entre los llamados «globalistas», opuestos al discurso proteccionista y de ruptura con las grandes instituciones occidentales promovido por su enemigo ideológico. Para algunos fieles a Trump, la marcha de Bannon puede suponer su abandono definitivo de las ideas que le permitieron al presidente conectar con sus bases, con lo que él mismo bautizó como su «movimiento». El núcleo duro de ese raquítico 39% de apoyo que refleja la media de las principales encuestas de popularidad (RealClearPolitics), sólo compensado con una fidelidad casi incondicional. Sin embargo, el anunciado regreso de Bannon al mismo diario digital que sirvió de palanca ideológica para la campaña de Trump, Breitbart News, permite pensar en que su ya ex asesor va a seguir ayudando al presidente desde la plataforma mediática. En una prueba de la buena relación que aún mantienen, Trump escribía ayer en Twitter este mensaje: «Quiero dar las gracias a Bannon por sus servicios. Llegó a la campaña durante mi campaña contra la corrupta Hillary Clinton. ¡Fue grande! Gracias». La marcha del polémico ideológo cuenta con dos interpretaciones. La primera respondería a una demanda del establishment republicano, que ha venido reclamando su salida, especialmente a raíz de los guiños que Trump lanzó al mundo de la extrema derecha, en concreto al del supremacismo blanco. La decisión del presidente obedecería también a un intento de compensar la destitución de Reince Priebus como su jefe de gabinete. El ex presidente del Partido Republicano estaba considerado la conexión de la Casa Blanca con el aparato y el establishment de la formación política. La lectura más plausible obedece al intento real de Trump de poner orden dentro de la Casa Blanca, para lo que nombró jefe de gabinete al miembro de su equipo en el que más confía, John Kelly. Tras algunas reticencias iniciales, el presidente logró convencer al general de cuatro estrellas de que era la persona idónea para imponer disciplina en el equipo, para lo que le ofreció carta blanca en sus decisiones. La destitución fulminante de Anthony Scaramucci, el fugaz director de Comunicación que Trump había nombrado apenas diez días antes, fue la primera prueba de que Kelly actuaba con mando en plaza. En el mismo movimiento, el general se cobraría la pieza del secretario de prensa, Sean Spicer, quien para entonces ya había perdido el favor del presidente. Pese al vacío que el polémico Bannon deja en su entorno, puede que la marcha de miembros del grupo ultranacionalista no haya concluido. El polémico Sebastian Gorka, asesor en materia de seguridad, conocido por sus propuestas radicales para combatir el terrorismo, podría ser el próximo destituido, si el presidente sigue dejando hacer su labor al jefe de gabinete, John Kelly. Así lo apuntaban ayer diversos medios, que reducen a Kellyanne Conway, una de consejeras artífices de la victoria electoral de Trump, la futura presencia de los fieles a su discurso más populista.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Corea del Norte amenaza otra vez con un «ataque» a EE.UU.
La tensión vuelve a la Península de Corea. La renuncia de Pyongyang a lanzar un misil contra la isla de Guam, el territorio estadounidense del Pacífico al que había apuntado después de algunos días de escalada verbal entre Donald Trump y el dictador Kim Jong-un, no fue más que un aplazamiento táctico. En un trazo más de su habitual línea de altibajos, el régimen norcoreano volvió a retomar las amenazas este domigo, la víspera de las maniobras militares conjuntas que llevarán a cabo los ejércitos de Estados Unidos y de Corea del Sur. Pyongyang amenaza con un «ataque sin piedad», transmitido a través de su diario oficial, el Rodong Sinmun. El mensaje del hermético Gobierno comunista denuncia en su editorial que las actividades militares en los que estadounidenses y surcoreanos ensayan sistemas de defensa, frente a la amenaza permanente de Corea del Norte, constituyen «un comportamiento imprudente que conduce la situación a una fase de guerra nuclear», del que culpan al presidente norteamericano, Donald Trump. Para los analistas, los mensajes que escribe este periódico están considerados la voz del régimen norcoreano. Washington y Seúl, cuyos ejércitos protagonizan todos los años por estas fechas maniobras conjuntas, que esta vez tendrán una duración de diez días, hasta el 31 de agosto, aseguran que sus actividades militares son «de naturaleza defensiva». La vuelta a la tensión esta semana se produce días después de que el régimen de Corea del Norte amenazara con enviar uno de sus misiles contra la isla de Guam. Después de la escalada de amenazas que protagonizaron ambos mandatarios, Trump logró doblegar momentáneamente a Kim Jong-un, cuyo régimen terminó aplazando el lanzamiento, que había programado para el 15 de agosto. Durante aquellos días de enfrentamiento, el presidente estadounidense envió este mensaje contundente a su homólogo: «Más le vale a Corea del Norte no amenazar más a Estados Unidos; de lo contrario, se encontrará con fuego y furia como nunca ha visto». Aunque Pyongyang respondió con ironía a las palabras de Trump y mantuvo su amenaza algunos días más, finalmente renunció a un ataque a Guam que habría supuesto «el comienzo de una guerra catastrófica», según advirtió el jefe del Pentágono, James Mattis. El secretario de Defensa, que inicialmente había utilizado un lenguaje agresivo frente a las amenazas norcoreanas, terminó situándose en la misma línea que el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson. Para algunos analistas, el responsable de la diplomacia estadounidense empleó esos días un lenguaje de «poli bueno», compaginado con el de «poli malo» que empleó Trump. En todo caso, aunque partidario del diálogo con Pyongyang, Tillerson siempre ha condicionado unas posibles conversaciones a una «inequívoca renuncia» del régimen a seguir desarrollando su carrera nuclear.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Putin nombra al viceministro de exteriores Anatoli Antonov nuevo embajador ruso en EE.UU.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha nombrado al viceministro de Exteriores Anatoli Antonov nuevo embajador en Estados Unidos, según un decreto ejecutivo difundido este lunes que recoge la agencia de noticias Sputnik. Antonov, que ha ocupado varios cargos en Exteriores y Defensa en los últimos años, reemplazará a Sergei Kisliak, embajador ruso desde 2008. El ya ex vicecanciller asumirá las riendas de la misión diplomática en Washington en un momento de crisis entre ambos países por la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Putin ha ordenado reducir a 450 los trabajadores diplomáticos de Estados Unidos en Rusia, para igualar el tamaño de la legación norteamericana con la misión rusa en Washington. Rusia ha respondido así a la orden dictada el año pasado por la Administración de Barack Obama de expulsar a 35 diplomáticos rusos y embargar dos propiedades diplomáticas de Rusia.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Ecuador empieza a distanciarse del bolivarianismo
Lleva apenas tres meses como presidente de Ecuador, pero la brecha abierta por Lenín Moreno con su antecesor y promotor, Rafael Correa, es profunda y diríase que irreversible. Desde que accedió al puesto el pasado 24 de mayo, Moreno ha ido separándose metódicamente de su padrino político. Los últimos días le ha tocado a la política exterior: Ecuador ha comenzado a desgajarse del frente bolivariano. Moreno sorprendió la semana pasada con un mensaje televisado, emitido el lunes 14, en el que condenó la violencia aplicada por el régimen de Nicolás Maduro y denunció la existencia de presos políticos. Unos días después, el viernes 18, anunció el cese en su cargo de los embajadores en Venezuela y en Cuba, donde ambos mantenían el alineamiento con el eje Caracas-La Habana que había cultivado el Gobierno de Correa. También deja sus funciones el embajador en Estados Unidos, a quien iba a resultarle difícil superar el discurso «antiimperialista» que había auspiciado el anterior presidente ¿Salida del ALBA? En su mensaje sobre Venezuela, Moreno calificó la situación de «preocupante», y aunque evitó mencionar directamente al presidente Maduro, sus palabras fueron claras: «Por encima de cualquier postura ideológico o política, la vida es sagrada e intocable. La muerte de seres humanos es un hecho que debemos lamentar y rechazar enérgicamente». Mostró además su preocupación por la existencia de «cantidad de presos políticos», una catalogación que el Gobierno venezolano niega. De acuerdo con Moreno, «la democracia es aquella en la que los problemas se solucionan con el diálogo entre todos los actores. Recordar que el mejor mecanismo para ello es la democracia directa, que para los mandatarios debería ser la última palabra». El presidente ecuatoriano terminó su alocución expresando su solidaridad con el pueblo venezolano, deseándole «que pronto alcance la paz y que no se derrame ni una gota más de sangre». Con esto Moreno contradijo los términos de lo que había sido la política exterior de Correa, quien desde que llegó al poder en 2007 se sumó al ALBA de Chávez (Venezuela), Castro (Cuba), Morales (Bolivia) y Ortega (Nicaragua). De momento es un distanciamiento tímido, pero si el nuevo presidente busca un perfil propio lo normal es que debilite los compromisos con el ALBA, si bien en un cuidado deslizamiento para no levantar reticencias en la base de izquierdas que le apoya. En cualquier caso, ha quedado en cuestión la canciller, María Fernanda Espinosa, quien en alguna ocasión ha manifestado que lo que más le impresa de Venezuela es la violencia de la oposición. Espinosa ha estado en Caracas para apoyar la Asamblea Constituyente ilegalmente promovida por Maduro. Tuits que repiten lo de Santos-Uribe Rafael Correa tuvo a Lenín Moreno como vicepresidente en los primeros años de su presidencia (2007-2013); luego designó a Jorge Glas para el siguiente mandato (2013-2017). Aunque forzando la legislación podría haberse vuelto a presentar a las elecciones de comienzos de este año, varios cálculos políticos le convencieron de no hacerlo, quizás reservándose para las siguientes, tras unos años de Gobierno de alguien que le cuidara la silla. Correa deseó que su partido, Alianza País, nombrara candidato a Glas, alguien de fidelidad probada, pero como las encuestas eran más favorables a Moreno, finalmente este fue el designado. Moreno ganó las elecciones, con Glas como vicepresidente. Lograda esa victoria electoral y nombrado presidente de Alianza País (Correa pasó a ser presidente vitalicio), Moreno despidió a quien había sido su padrino político ?«que tengas un buen viaje», le deseó públicamente cuando el ya expresidente marchó por un tiempo largo a Bélgica? y comenzó a distanciarse progresivamente de él. Algo así ya se había experimentado recientemente en Latinoamérica cuando Álvaro Uribe promovió a su ministro de Defensa, Manuel Santos, para sucederle; cuando Santo ganó la presidencia en 2010, pasó a ser el enemigo político de Uribe. A la semana de que Moreno tomara posesión, la Fiscalía General comenzó a hacer actuaciones por el caso Odebrecht, sobornos que afectan al Gobierno de Correa y que hasta entonces no se investigaban convenientemente. Ahí Correa abrió desde Bélgica, país de donde es originaria su esposa, una guerra de mensajes en Twitter y Facebook: «Estrategia de 'diferenciarse' no solo es desleal, es mediocre?, dijo en uno sus muchos tuits. «Síndrome de abstinencia», le respondió Moreno. En la pugna el vicepresidente Glas ha hecho causa común con Correa, lo que le ha valido el apartamiento de sus funciones decretado por Moreno el 3 de agosto (no le puede cesar porque fue elegido por sufragio para el puesto). «Ecuador en su propio 'Juego de Tronos' entre presidente, vicepresidente y expresidente», ha titulado la BBC. Riesgo de escisión en Alianza País Moreno está buscando una base electoral propia (ha tenido gestos amistosos con movimientos indígenas a los que Correa se había enfrentado); está echando la culpa de las dificultades económicas al endeudamiento incurrido por el anterior Gobierno, que no quiso aplicar recortes para no ser castigado en las elecciones (niega que se haya encontrado «la mesa servida», como decía su antecesor); está denunciado situaciones de sobrecostes en refinerías y otras infraestructuras realizadas por la Administración saliente, y está facilitando que la Justicia reciba documentación sobre casos de corrupción de la era Correa. Correa pensó que Moreno era la marioneta perfecta para cubrir los rastros de corrupción que se han convertido en su principal legado»Francisco Swett, exministro El expresidente pensó que «Moreno era la marioneta perfecta y que sería la persona ideal para cubrir las rastros de corrupción que se han convertido en el principal legado de Correa. También escogió a Glas como su confiable guardián», ha afirmado Francisco Swett, quien anteriormente fue ministro de Hacienda y presidente del Banco Central de Ecuador, en un debate organizado por Inter-American Dialogue, un think tank de Washington. El problema, añade, es que Glas es un «muerto viviente» político por su vinculación a los sobornos de Odebrecht. Los últimos días, la entrega a la Justicia de Carlos Pareja, exministro de Hidrocarburos, y la orden de detención del exministro de Industria Ramiro González, está poniendo a Correa «de los nervios», en expresión de Swett. El viaje a Bélgica anunciado para esta semana por la secretaria ejecutiva de Alianza País, Gabriela Rivadeneira, quien vela por los intereses de Correa en esta formación política, pone en evidencia las tensiones internas. La exigua mayoría de Alianza País en la Asamblea Nacional, donde tiene 74 de los 137 puestos (solo cinco por encima de la mayoría absoluta) preconiza complicaciones políticas. A finales de agosto Moreno cumplirá cien días de gobierno con encuestas favorables (hasta un 76% de aceptación) que valoran su moderación: su llamada al diálogo con otras fuerzas políticas y un tono lejos de las descalificaciones propias de Correa.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La exfiscal Ortega saldrá de Colombia hacia EE.UU., donde podría pedir axilo
La exfiscal venezolana Luisa Ortega, quien llegó el viernes pasado a Bogotá junto con su esposo, el diputado chavista Germán Ferrer, saldrá en las próximas horas desde Colombia hacia Estados Unidos, informaron hoy medios locales. Según la emisora Blu Radio, Ortega se reunió durante el pasado fin de semana con diplomáticos de Estados Unidos y aceptó viajar a ese país, en donde pediría asilo político. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, dijo este lunes a través de Twitter que Ortega «se encuentra bajo protección del Gobierno colombiano» e indico que «si pide asilo se lo otorgaremos». De inmediato, dirigentes del Gobierno de Nicolás Maduro arremetieron contra Colombia, entre ellos el nuevo fiscal general de Venezuela, Tarek Saab, quien dijo que el apoyo «incondicional» de Santos a la exfiscal demuestra que Colombia es el «epicentro de la conspiración» internacional contra su país. «Bogotá se ha convertido en centro de la conspiración contra la democracia y la paz en Venezuela. Vergüenza histórica del 'Caín de América'», afirmó por su parte el ministro de Exteriores venezolano, Jorge Arreaza, que calificó de «cínica» la decisión de Colombia. Ortega llegó el pasado viernes al aeropuerto El Dorado desde Aruba luego de una travesía, que, según versiones de prensa, inició en Caracas, prosiguió en las costas de la Península de Paraguaná, en el noroeste de su país, desde donde viajó en lancha hasta la isla caribeña. La autoridad migratoria de Colombia informó ese día en un comunicado que Ortega «ingresó al país proveniente de Aruba» en un vuelo privado en compañía de su esposo «e hizo su correspondiente trámite migratorio». Medios locales señalaron el viernes que en la aeronave viajaban también la exdirectora del despacho de la exfiscal Gioconda González, y el fiscal anticorrupción Arturo Vilar Esteves. En las horas siguientes, el Gobierno colombiano mantuvo total hermetismo con respecto al caso de la exfiscal y solo el ministro del Interior, Guillermo Rivera, se limitó a confirmar su llegada al país, sin precisar su «situación jurídica». Esto alimentó las conjeturas en torno al futuro de la exfiscal general venezolana e incluso líderes como el expresidente Andrés Pastrana sugirieron que ella podría pedir asilo político en Estados Unidos. Ortega fue destituida del cargo el pasado 5 de agosto, por «actos inmorales», por la Asamblea Nacional Constituyente, cuya convocatoria fue cuestionada por la exfuncionaria cuando se desempeñaba como fiscal. Contra el esposo de Ortega se dictó una orden de captura al ser acusado por la Constituyente y por Saab de ser parte de una trama de extorsión que presuntamente operaba desde la Fiscalía.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Chile concede asilo a cinco magistrados venezolanos designados por la oposición
Este martes se cumplió un mes de la designación oficial de los 33 nuevos magistrados del Tribunal Supremo de justicia, a los que el régimen de Nicolás Maduro se encargó de expulsar y aplastar. Cinco de los jueces afectados recibieron este martes asilo del gobierno de Chile después de haberse refugiado en la Embajada chilena en Caracas. El otorgamiento de asilo lo anunció el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz, «como es de conocimiento público, desde hace algunas semanas, cinco ciudadanos venezolanos que tenían la condición de magistrados elegidos por la Asamblea Nacional han estado en calidad de huéspedes en la residencia de nuestra embajada en Caracas». Los beneficiarios son los magistrados Elenis del Valle Rodríguez Martínez, Luis Manuel Del Valle Marcano Salazar, José Fernando Núñez Sifontes, Beatriz Josefina Ruiz y Zulema Del Valle. La mayoría de los jueces, nombrados por la Asamblea Nacional, vive en clandestinidad debido a la cacería ordenada por Maduro en el exilio o refugiados en embajadas latinoamericanas y otros en los sótanos del Sebin, la tenebrosa policía secreta, que es el terror de los 676 presos políticos venezolanos. Hace 30 días cuando fueron designados y juramentados en asamblea pública en la Plaza Alfredo Sadel de la caraqueña urbanización Las Mercedes, nadie se imaginó que el acto iba a terminar en una frustración colectiva. Lo que debió ser un día de celebración y motivo de orgullo en la carrera de un jurista se convirtió 24 horas después en una pesadilla de la que ninguno ha podido escapar. En ese momento la oposición vivía una oleada de protestas antigubernamentales contra la ruptura del hilo constitucional que había iniciado el tribunal supremo, brazo jurídico de Maduro. La dura represión contra las protestas había dejado unos 126 muertos, cientos de heridos y detenidos. El parlamento, controlado por la oposición, decidió nombrar entonces a los 33 magistrados que habían concursado con sus credenciales y experiencia seis meses atrás, cumpliendo todos los requisitos exigidos por la constitución. El primero en caer preso fue el juez Angel Zerpa. Desde entonces permanece preso el primer día le mantienen encerrado en un baño del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional). Como protesta se puso en huelga de hambre y la familia teme que su estado de salud se complique. El juez Zerpa ha perdido más de 10 kilos con la huelga de hambre. «Está en condiciones muy deplorables, no lo dejan verlo, ni siquiera a sus familiares. Su salud es delicada y se está desestabilizando», cuenta el diputado Carlos Berrisbeitía. También se encuentran detenidos los jueces Zuleima González y Jesús Rojas Torres El diputado Berrisbeitía lamenta que los 33 magistrados «cuentan con orden de captura. No se le ha abierto ningún tipo de proceso judicial ni posibilidad de defender sus derechos que han sido violados por la justicia chavista». Tras ser nombrados por la Asamblea Nacional, los bienes y las cuentas bancarias de los magistrados han sido congeladas. «Han violado sus derechos humanos. Como abogados sabían los riesgos. Ellos piensan seguir resistiendo. El problema lo tiene Maduro, que está quedando aislado», dijo Berrisbeitía. El resto de los magistrados se exiliaron bien en Colombia como es el caso de Gonzalo Oliveros, Rafael Ortega, Gonzalo Álvarez, Rubén Carrillo, Evelin de D?Avolio, Cioly Zambrano, Rommel Gil, José Luis Rodríguez, bien en Estados Unidos en el caso de los jueces Miguel Ángel Martín, Alejandro Rebolledo, Antonio Marval, Ramsis Ghazaoui, Domingo Salgado, Thomas Alzuru, Pedro Troconis, Cruz Alejandro Graterol y Gabriel Calleja. Los magistrados continuan su trabajo desde fuera de las fronteras venezolanas con el objetivo para restituir la Democracia, la Justicia y Libertad de Venezuela y de todos los presos, perseguidos y asilados políticos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump acepta el reto de Afganistán pero se desmarca de Bush y Obama
La decisión de Donald Trump de revisar la estrategia y reforzar el frente en Afganistán no obedece a un convencimiento personal. Al contrario. Como él mismo reconoció la noche del lunes en el primer mensaje televisado que dirige a la nación, sobre la guerra más larga de la historia de Estados Unidos, su instinto le decía lo contrario. Un escepticismo con las aventuras militares que ya mostró en campaña y que ha evolucionado meses después de escuchar a los generales: «Las decisiones son a veces diferentes cuando uno se sienta en el Despacho Oval». Presentada la disculpa a sus fieles, gregarios del discurso nacionalista y contrario a intervenir en el exterior con el que ganó las elecciones, el presidente intentó diferenciarse de sus antecesores, George W. Bush y Barack Obama, de quienes sugirió que habían sido unos «perdedores». Trump se propone «dar la vuelta y ganar» la guerra de Afganistán dieciséis años después, pero «no para reconstruir el país, sino para matar terroristas», en alusión al anterior presidente republicano, impulsor de la «guerra contra el terrorismo» tras el 11-S. Su crítica a Obama, que intentó la salida progresiva del país hasta que asumió la realidad militar, la resumió en la necesidad de no repetir el error de Irak, con un «inaceptable» abandono que refuerce la presencia del yihadismo de Al Qaida y de Daesh (ISIS). Donald Trump dio las primeras muestras de aceptar la recomendación del establishment militar el 19 de julio. Aquel día, fue especialmente incisivo en la Situation Room (Sala de Emergencias de la Casa Blanca que el presidente comparte con los mandos militares y la Inteligencia): «Vamos perdiendo». Se refería la guerra de Afganistán. Por primera vez, sus numerosas preguntas apuntaban a una aceptación de que había que hacer algo. El pasado viernes, en Camp David, Trump cerró la nueva estrategia para Afganistán con el jefe del Pentágono, James Mattis. Su discurso ofreció grandes trazos de la nueva orientación, pero pocos detalles. «El enemigo nunca sabrá por adelantado lo que vamos a hacer», fue su máxima. Nada de calendarios o de planes previos, sino actuaciones y decisiones: «Nunca diremos que vamos a atacar, pero atacaremos». El mejor ejemplo se encuentra en la megabomba con la que Estados Unidos mató por sorpresa a un centenar de talibanes el 13 de abril. Era la primera vez que utilizaba la GBU-43, el proyectil no nuclear más poderoso de la historia. Trump ni siquiera ratificó el próximo envío de 4.000 soldados, la principal medida, que sí confirmaron fuentes republicanas en el Congreso. Se sumarán a los 8.400 desplegados en la actualidad. Sobre el terreno, algunos expertos apuntan al despliegue de una contrainsurgencia contra los talibanes y el yihadismo de Al Qaida y Daesh, consistente en la eliminación selectiva de terroristas. Aunque requeriría una estrecha coordinación con el Gobierno afgano, mucho tiempo y mucho dinero, que el legislativo estadounidense no está dispuesto a aprobar. La doctrina Trump deja también margen a una geopolítica diferenciada con relación a la Administración Obama, en la que Paquistán es el blanco de los reproches. Con su habitual visión mercantilista, siempre en busca de rentabilidad, Trump arremetió con dureza contra el Gobierno de Islamabad: «Les hemos pagado miles de millones de dólares al tiempo que dan cobijo a los mismos terroristas contra los que luchamos. Eso tiene que cambiar, y cambiará inmediatamente. Es hora de que Paquistán demuestre su compromiso con la civilización, el orden y la paz». Por si quedaban dudas, el presidente estadounidense fue muy específico cuando eligió como socio preferente a la India, país con el que los paquistaníes mantienen unas tensas relaciones. Las amenazas de Trump no generaron precisamente indiferencia en Islamabad, donde fuentes políticas y militares reconocían ayer su inquietud por la posible reducción de la cuantiosa ayuda que recibe su país de Estados Unidos. La relación entre ambos países siempre se ha movido entre fuertes altibajos. Washington asumía la laxitud con la que Paquistán alberga a terroristas en su frontera con Afganistán, a cambio de valiosa información de sus servicios secretos sobre los movimientos de los talibanes y los yihadistas. El mayor fruto para los norteamericanos fue la operación que permitió matar a Osama Bin Laden, el líder de Al Qaida y autor intelectual del 11-S, quien sorprendentemente llevaba viviendo mucho tiempo en una casa cercana a un cuartel militar paquistaní. El chivatazo habría provenido de este país. El mensaje de Trump fue recibido con aplausos en Afganistán. Su Gobierno calificó de «diez sobre diez» el compromiso de la nueva Administración estadounidense. Enfrente, los talibanes advertían de que seguirán haciendo la guerra eterna. Frente a la promesa de Trump de impedir que la autodenominada insurgencia retome el poder, un portavoz de los terroristas tachó su discurso de «viejo y poco claro». Pese a la contundencia del mensaje, el presidente norteamericano había dejado abierta la puerta a una «negociación» con los talibanes, aunque siempre en posición de fuerza.