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Noticias de america

07-01-2021 | Fuente: abc.es
La división de los republicanos les complica su futuro
Cuando ya quedó claro que las cosas habían llegado demasiado lejos, los más veteranos líderes del Partido Republicano se dejaron de disimulos y repudiaron abiertamente el presidente, desde su «número dos» Mike Pence hasta el líder en el Senado, Mitch McConnell. Esto abrió una suerte de cisma entre sus filas, ya que 147 republicanos ?139 diputados y siete senadores? de un total de 262 se mantuvieron en sus trece y a pesar del asalto violento al Capitolio votaron en contra de validar la victoria de Joe Biden en las elecciones de noviembre. Ese es el legado de Trump, un partido dividido que hoy debe vivir con la humillación de haber perdido en dos años la Cámara de Representantes, la presidencia y, más recientemente, el Senado. El sentir mayoritario era el que expresó el senador Lindsey Graham, que se ha pasado cuatro años tratando de ganarse a Trump, jugando con él a golf y repitiendo algunas de sus provocaciones más escandalosas. «Trump y yo tuvimos una buena relación. Odio que acabe así. Lo único que puedo decir es que ya he tenido suficiente. Lo que está bien, está bien». El Partido Republicano, el de Lincoln y Reagan, defensor de las instituciones y la ley y el orden, acababa de ver cómo su propio presidente soltaba a una turba para que tomara el Capitolio y obligaba a evacuar a su propio vicepresidente y todos los diputados y senadores. Y en lugar de enviar a la Guardia Nacional y pedir disculpas, Trump les decía a los asaltantes que comprendía su dolor. Cuatro personas habían muerto ya. Enemigo a las puertas Justo cuando esa masa enardecida se asomaba a las ventanas del Capitolio, el líder republicano en el Senado, McConnell, acababa de pronunciar la mayor condena que se recuerda en tiempos recientes de la presidencia de Trump. «Debemos respetar los límites de nuestro propio poder. No podemos quitarles derechos a los ciudadanos. No podemos imponernos y anular las decisiones de las cortes y de los estados en base a unos argumentos tan pobres, tan escasos», dijo McConnell en un discurso recibido por un silencio sepulcral. «Si anulamos estas elecciones por las alegaciones de la parte perdedora, nuestra democracia entraría en un ciclo mortal. Sería imposible que esta nación aceptara de nuevo unos resultados electorales», añadió. «Si anulamos estas elecciones por las alegaciones de la parte perdedora, nuestra democracia entraría en un ciclo mortal. Sería imposible que esta nación aceptara de nuevo unos resultados electorales», dijo McConnell Minutos después de esas palabras lapidarias, sus señorías estaban en un búnker a recaudo de la policía y el servicio secreto. En aquellos momentos se ajustaron muchas cuentas, hubo acaloradas conversaciones, se midieron las dos almas de un partido que ahora debe decidir su rumbo. Se impuso momentáneamente la conservadora a la populista, pues la primera hizo descarrilar los intentos de Trump de perpetuarse en el poder. Cuando entraron en aquel búnker, 13 senadores habían prometido oponerse a validar las elecciones. Al salir, ese número había caído a ocho, en su mayoría aspirantes a la presidencia en cuatro años. Los diputados tuvieron menos margen de maniobra porque esos escaños se renuevan cada dos años y los que han renegado del presidente saben que ya en un año van a tener dura competencia trumpista en sus correspondientes primarias. Muchos perderán. En cualquier caso, el Partido Republicano ha ganado en todo ese proceso todo un abanderado de la razón y la concordia, el senador y fallido candidato a la presidencia en 2012 Mitt Romney, que se ha ganado a pulso el respeto de propios y extraños con su mezcla de firmeza y modales impolutos. Con tono suave, dijo en el Senado ya de madrugada que él sabe lo que es perder unas elecciones, y que es doloroso pasarlo, pero qué se le va a hacer. Dijo más, y fue muy claro: «Estamos aquí hoy debido al orgullo herido de un hombre egoísta y la indignación de sus partidarios, a quienes deliberadamente ha engañado durante los últimos dos meses y les ha incitado a actuar esta misma mañana. Lo que pasó aquí hoy fue una insurrección, incitada por el presidente de EE.UU.». «Estamos aquí hoy debido al orgullo herido de un hombre egoísta y la indignación de sus partidarios, a quienes deliberadamente ha engañado», denunció Romney Romney se lo decía a una nación en vilo, y en especial a sus compañeros de partido que seguían empeñados en bailarle el agua a Trump rechazando los resultados. Dos son los candidatos a parias en la nueva fase del conservadurismo estadounidense: los senadores Josh Hawley y Ted Cruz. Ambos lideraron el intento fallido de anular la victoria de Biden, prestando un apoyo crucial a sus compañeros en la cámara Baja y blanqueando a Trump hasta el final. Ahora, los disturbios del miércoles pesarán sobre su currículum de cara a las elecciones de 2024, especialmente una foto de Hawley, el más joven de la bancada, saludando puño en alto a los manifestantes momentos antes de que rompieran las ventanas y acometieran uno de los saqueos más deshonrosos en la historia americana. Por su parte, al vicepresidente Pence no se le había visto nunca tan molesto. «La violencia nunca gana. La libertad gana. Y esta sigue siendo la casa del pueblo. Cuando volvemos a reunirnos en esta Cámara, el mundo vuelve a ser testigo de la resistencia y la fuerza de nuestra democracia», dijo ya de madrugada, desde un asiento que unos momentos antes había ocupado uno de los asaltantes. Su propio jefe, el presidente, le había llamado cobarde unos horas antes, por no plegarse.
07-01-2021 | Fuente: abc.es
Biden culpa a Trump de instigar un «asalto a las instituciones democráticas» y Pelosi pide su destitución
El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, y destacados dirigentes del Partido Demócrata elevaron este jueves el tono y culparon a Donald Trump por instigar el asalto al Capitolio del miércoles por parte de partidarios suyos. Para Biden, el de ayer fue «uno de los días más oscuros en la historia» de la nación norteamericana y los incidentes en la sede de las dos cámaras legislativas fue un «asalto, literalmente, en el bastión de la libertad» atizado por el mandatario saliente. «Los últimos cuatro años hemos tenido un presidente que ha despreciado nuestra democracia, nuestra Constitución, nuestro estado de derecho», afirmó Biden en un acto en el que se preveía que anunciara la persona designada para encabezar el Departamento de Justicia. «Él desató un asalto total a las instituciones de nuestra democracia desde el principio», aseguró. «No eran manifestantes. No os atreváis a llamarlos manifestantes. Eran una turba desenfrenada. Insurrectos. Terroristas domésticos», dijo Biden durante su intervención desde Wilmington (Delaware). «Desearía que pudiéramos decir que no habíamos visto esto venir -comentó el presidente electo-. Pero no es cierto. Pudimos verlo». Joe Biden introdujo así mismo la cuestión racial en la valoración de lo sucedido en el Capitolio. En su opinión, no se hubiera tratado igual a los manifestantes de haberse tratado de personas negras. «Nadie podría decirme que si fuera un grupo de manifestantes de Black Lives Matter (Las Vidas de los Negros Importan) no se les hubieran tratado de forma muy diferente que a los matones que asaltaron el Capitolio ayer». Pelosi denuncia un «acto sedicioso» Mientras, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, pidió la inmediata destitución de Trump a través de la 25ª Enmienda de la Constitución. «Ayer, el presidente de Estados Unidos instigó una insurrección armada contra América», aseguró a los periodistas en el Capitolio, y añadió que Trump cometió un «acto sedicioso», informa Reuters. «Al llamar a este acto sedicioso -continuó-, el presidente ha cometido un asalto indecible a nuestra nación y a nuestro pueblo». La 25ª Enmienda, en boca de muchos desde los incidentes del miércoles, establece que el Gabinete, con el visto bueno del vicepresidente, podría declarar incapaz al presidente.
07-01-2021 | Fuente: abc.es
El Reino Unido seguirá reconociendo a Guaidó como presidente interino de Venezuela
En la primera ocasión que se ha presentado, el Reino Unido ya fuera de la UE ha demostrado de un plumazo los problemas que arrastra la Unión Europea para mantener una política exterior agil y creíble. Mientras la ministra española de Asuntos Exteriores Arancha González Laya tenía que hacer grandes malabares para explicar cuál es su posición respecto a Juan Guaidó, el Reino Unido anunció por su cuenta la extensión del reconocimiento a la legítima Asamblea Nacional y a Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Cuando solo decide uno la unanimidad es asunto más sencillo. En la Unión Europea hay que esperar que todos estén de acuerdo para adoptar una postura así y de momento, González Laya se limitó a explicar en una entrevista radiofónica que la UE le confiere a Guaidó «reconocimiento político» en la declaración del Alto Representante, Josep Borrell, publicada el miércoles después de ser acordada por todos los países miembros. En ella también se afirma -como hace el Reino Unido- que no se reconoce la legitimidad de las elecciones del 6 de diciembre organizadas por el régimen, por lo que la Asamblea que preside Guaidó y que ya ha completado su mandato puesto que fue elegida en 2015, se considera como «la última expresión libre de los venezolanos en un proceso electoral». La ministra podría haber hecho referencia a cuál es la posición concreta del Gobierno español, teniendo en cuenta que en la coalición que lo sostiene hay una fuerza política que nació y creció en la misma órbita que la dictadura chavista. En lugar de eso, se escuda en el texto de la declaración de Josep Borrell para indicar que «más que en un reconocimiento jurídico» en lo que todos los países miembros están de acuerdo es en mantener «un reconocimiento político». Juego de palabras Para la ministra, los dos enunciados, es decir, el no reconocimiento de las elecciones organizadas por la dictadura porque «no tuvieron las garantías democráticas mínimas» y al mismo tiempo la decisión de seguir manteniendo «un reconocimiento de la legitimidad política» hacia Juan Guaidó, es algo de lo que ni en la UE ni en el ministerio se deduce la única conclusión lógica que se impone. Pero al mismo tiempo, es un hecho que Guaidó carece de medios para ejercer sus prerrogativas, le sean o no reconocidas como presidente interino, porque el poder real lo ejerce la dictadura y ni el Ejército ni las Fuerzas de Seguridad han dado señales claras de que piensen abandonar a Maduro y todo el sistema de represión y corrupción institucional. Aunque el Parlamento Europeo sí que reconoció formalmente a Guaidó como presidente interino, varios países europeos son reticentes a hacerlo de forma explícita porque temen que la reacción de la dictadura sea romper todos los contactos con sus respectivas embajadas y de este modo desaparecería la capacidad para seguir estando presente en Venezuela. La embajadora de la UE ya ha estado una vez al borde de ser expulsada. Por ello, González Laya cree que la Unión Europea mantendrá el reconocimiento político a Juan Guaidó cómo líder de la oposición venezolana y «más que el nombre de la persona o su título jurídico o político, lo importante es la unidad de la oposición venezolana». En este caso, «hay una cuestión jurídica pero también política. Desde el punto de vista político todos tenemos claro en Europa que Juan Guaidó es quien encarna la oposición. Un cargo que va más allá de las lecturas políticas. Aquí la línea entre lo político y lo jurídico es tenue».<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">The UK continues to recognise the Venezuelan National Assembly elected in 2015 and to recognise its president as interim president, since legislative elections in December were neither free nor credible. <br><br>We call on all Venezuela&#39;s leaders to support the restoration of democracy</p>&mdash; Dominic Raab (@DominicRaab) <a href="https://twitter.com/DominicRaab/status/1347197334363533318?ref_src=twsrc%5Etfw">January 7, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> En contraste con esta confusión en la UE, el ministro de Asuntos Exteriores británico, Dominique Raab, anunció ayer en redes sociales que «El Reino Unido sigue reconociendo a la Asamblea Nacional venezolana elegida en 2015 y reconociendo a su presidente como presidente interino, ya que las elecciones legislativas de diciembre no fueron libres ni creíbles». En este caso, el Reino Unido se alinea más expresamente con la posición norteamericana, aunque teniendo en cuenta que el presidente va a cambiar en dos semanas, falta saber cual será la orientación que dará a sus relaciones con Venezuela el próximo presidente Joe Biden.
07-01-2021 | Fuente: abc.es
Trump se comprometea una «transición ordenada», pero promete seguir su «lucha»
El aún presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se comprometió este jueves a regañadientes a facilitar un traspaso de poderes «ordenado» a su sucesor en la Casa Blanca, el demócrata Joe Biden, cuya victoria certificó este jueves el Congreso en una sesión conjunta de las dos cámaras. Trump, sin embargo, no se refiere al violento asalto al Capitolio por parte de sus seguidores, que obligó a interrumpir precisamente la sesión en que se validaban los resultados del 3 de noviembre. En cambio, insiste en su rechazo al recuento de votos y apunta que seguirá con su «lucha para hacer América Grande Otra Vez», el lema con el que llegó a la presidencia hace cuatro años. Tal vez un aviso de que piensa tratar de regresar a la Casa Blanca en las elecciones de 2024. Trump se pronunció en un comunicado hecho público por su portavoz (su cuenta de Twitter ha sido suspendida), pocos minutos después de que la victoria electoral de Biden fuera certificada por el Congreso: «Aunque estoy en total desacuerdo con el resultado de la elección, y los hechos lo lo confirman, no obstante habrá una transición ordenada el 20 de enero». <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Statement by President Donald J. Trump on the Electoral Certification: <br><br>?Even though I totally disagree with the outcome of the election, and the facts bear me out, nevertheless there will be an orderly transition on January 20th. I have always said we would continue our..</p>&mdash; Dan Scavino (@DanScavino) <a href="https://twitter.com/DanScavino/status/1347103015493361664?ref_src=twsrc%5Etfw">January 7, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> «Yo siempre he dicho que nosotros seguiríamos nuestra lucha por asegurar que solo se cuentan votos legales -continúa Trump en su declaración-. Mientras esto significa el fin del mejor primer mandato en la historia presidencial, es solo el comienzo de nuestra lucha para Hacer América Grande Otra Vez». El día anterior, mientras los miembros de las dos cámaras se preparaban para validar el resultado del 3 de noviembre, Trump había asegurado ante miles de seguidores que «jamás» se rendiría ni concedería la victoria de Biden.
07-01-2021 | Fuente: abc.es
Trump se compromete a una «transición ordenada», pero promete seguir su «lucha»
El aún presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se comprometió este jueves a regañadientes a facilitar un traspaso de poderes «ordenado» a su sucesor en la Casa Blanca, el demócrata Joe Biden, cuya victoria certificó este jueves el Congreso en una sesión conjunta de las dos cámaras. Trump, sin embargo, no se refiere al violento asalto al Capitolio por parte de sus seguidores, que obligó a interrumpir precisamente la sesión en que se validaban los resultados del 3 de noviembre. En cambio, insiste en su rechazo al recuento de votos y apunta que seguirá con su «lucha para hacer América Grande Otra Vez», el lema con el que llegó a la presidencia hace cuatro años. Tal vez un aviso de que piensa tratar de regresar a la Casa Blanca en las elecciones de 2024. Trump se pronunció en un comunicado hecho público por su portavoz (sus cuentas de Twitter y Facebook han sido bloqueadas), pocos minutos después de que la victoria electoral de Biden fuera certificada por el Congreso: «Aunque estoy en total desacuerdo con el resultado de la elección, y los hechos lo confirman, no obstante habrá una transición ordenada el 20 de enero». <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Statement by President Donald J. Trump on the Electoral Certification: <br><br>?Even though I totally disagree with the outcome of the election, and the facts bear me out, nevertheless there will be an orderly transition on January 20th. I have always said we would continue our..</p>&mdash; Dan Scavino (@DanScavino) <a href="https://twitter.com/DanScavino/status/1347103015493361664?ref_src=twsrc%5Etfw">January 7, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> «Yo siempre he dicho que nosotros seguiríamos nuestra lucha por asegurar que solo se cuentan votos legales -continúa Trump en su declaración-. Mientras esto significa el fin del mejor primer mandato en la historia presidencial, es solo el comienzo de nuestra lucha para Hacer América Grande Otra Vez». El día anterior, mientras los miembros de las dos cámaras se preparaban para validar el resultado del 3 de noviembre, Trump había asegurado ante miles de seguidores que «jamás» se rendiría ni concedería la victoria de Biden.
07-01-2021 | Fuente: abc.es
¿Qué es el Capitolio de Estados Unidos y por qué es tan importante?
En las últimas horas si hay un edificio foco de atención de medio mundo ese es el Capitolio de los Estados Unidos. Aunque se trata de un edificio muy popular y parada casi obligatoria de toda visita a Washington D.C., hay muchas personas que desconocen por qué el Capitolio es tan importante y, por tanto, la verdadera relevancia de los hechos que ayer sucedieron tras el asalto, por parte de cientos de partidarios de Trump, al Capitolio de EE.UU. Este edificio, es uno de los más importantes del país norteamericano. En el Capitolio se encuentran las dos cámaras del Congreo de los Estados Unidos y, por eso, los sucesos acontecidos ayer son tan relevantes. Además, se da la circunstancia de que ayer, justo en el momento del asalto al Capitolio, se estaba produciendo la votación en la que el Congreso estadounidense debía ratificar a Joe Biden como nuevo presidente de Estados Unidos. El Capitolio de Estados Unidos se encuentra en Washington D.C. En concreto en el barrio Capitol Hill de la capital norteamericana. Fue construído en 1973, aunque no fue hasta 1800 cuando se inauguró. En el ala norte se encuentra el Senado, mientras que en el ala sur la Cámara de Representantes de Estados Unidos. No es la primera vez que el Capitolio se ha visto amenzado. Ya en 2001, fue blanco de los atentados del 11 de septiembre. El vuelo 93 de United Airlnes, que fue secuestrado por los terroristas, tenía como objetivo estrellarse contra el Capitolio. Biden califica el asalto al Capitolio de «insurrección» Aunque Biden aún no es presidente de Estados Unidos de manera oficial (jurará su cargo el próximo 20 de enero), no tardó en salir ante los medios para dirigirse a los ciudadanos tras el asalto al Capitolio de EE.UU. «No es una protesta, es una insurrección», así de claro fue Joe Biden referente a los sucesos que estaban sucediendo aún en esos momentos en el Congreso de Estados Unidos. Biden fue muy claro y afirmó que «en estos momentos, nuestra democracia sufre un ataque sin precedentes».
07-01-2021 | Fuente: abc.es
Miedo y orgullo durante el gran asalto al Capitolio
Entre el caos, los gritos, los disparos, las ventanas rotas y el puro miedo, uno de los asaltantes se abrió paso hasta la sala del Senado, se encaramó a la silla que apenas unos momentos antes ocupaba el vicepresidente, alzó el puño y gritó, a pleno pulmón: «¡Ha ganado Trump!». El asalto al Capitolio estaba en marcha. Hacía apenas unos momentos, ante la Casa Blanca, el presidente Donald Trump había incitado a los miles partidarios a los que había convocado en Washington: «Ahora marchemos al Capitolio». Allí, en el Capitolio, diputados y senadores se disponían a validar la victoria de Joe Biden en las pasadas elecciones. Trump no marchó. Se quedó en la Casa Blanca. Pero sus partidarios le tomaron la palabra, y rodearon el congreso. Los plenos duraron apenas unos minutos. Tras discursos solemnes de los líderes del Capitolio, defendiendo la democracia y las instituciones, una horda se abría paso a las puertas. Inmediatamente se evacuó el Senado, y el vicepresidente quedo a recaudo del Servicio Secreto. La Cámara de Representantes quedó clausurada, con sus señorías dentro, rodeadas, asediadas, protegidas por agentes de paisano que empuñaron sus pistolas y de dispusieron a defenderlas como fuera. En un momento tuvieron que acostarse en el suelo, y colocarse máscaras antigás. Afuera, la Policía usaba gas pimienta para despejar a la multitud. La turba rompió los cristales y entró en el Capitolio por las ventanas, algo que en circunstancias normales se antojaría impensable. El Capitolio está siempre custodiado por la policía, a recaudo de un fortísimo perímetro de seguridad, y quien entra lo hace tras pasar por detectores de metal y varias inspecciones. El caos que se vivió después es sólo comparable al que los libros de historia describen sobre el saqueo británico de Washington en 1814, cuando ardió este mismo edificio. Las legiones trumpistas se pasearon por los pasillos con sus banderas, subiendo y bajando escaleras, entrando en despachos, dejando notitas en los escritorios con mensajes como «no nos rendiremos», algo que el propio Trump había dicho unos minutos atrás en su arenga. Todo esto lo documentaron en fotos y vídeos, que compartieron en redes sociales. Era todo un saqueo del siglo XXI. El interior del Capitolio era un verdadero zoológico, pero de animales ya conocidos. El tipo de la cara pintada, con los cuernos y el pecho descubierto, se suele pasear por todo tipo de manifestaciones y protestas del llamado movimiento «QAnon», que cree que existe una conspiración de pederastas contra la que Trump lleva luchando en secreto durante años. En un momento, entró también al Senado, y se encaramó a la silla del vicepresidente con una bandera americana en la mano. Desprotegido En un país con uno de los ejércitos más poderosos del mundo, cuyos agentes patrullan unas fronteras cada vez más fortificadas, la sede del poder legislativo se antojaba ayer completamente vulnerable, asaltada con tanta facilidad. A la Policía le llevó horas recuperarla. Cuando lo hizo, los alrededores parecían una zona de guerra, llenos de andamios destrozados, basura por las aceras. Cuando cayó el toque de queda, todavía seguía abandonando el recinto del Capitolio la multitud que lo había asaltado, que no parecía para nada nerviosa. Seguían gritando, puño en alto, «no al fraude». «Nosotros somos el pueblo», gritaba uno de los concentrados con un megáfono, ante una imponente hilera de agentes vestidos de antidisturbios, protegidos por escudos transparentes. Al otro cabo de la avenida Pensilvania, la Casa Blanca estaba completamente rodeada por un perímetro de seguridad. Durante meses, la sede de la presidencia fue el centro de todas las protestas, pero nunca nadie osó asaltarla. Cuando fue necesario, la Policía le colocó un perímetro alrededor, algo que sólo hicieron ayer con el Capitolio, y a duras penas, tras que anocheciera. La moral de esta turba estaba alta. La sensación parecía ser la de una misión cumplida. A estos asaltantes se les veía anoche satisfechos, después de llevar al caos al corazón mismo de la democracia más veterana del mundo. Al abandonar el Capitolio, de regreso a sus hoteles, ondeaban sus banderas con el nombre de Trump, y alzaban el puño, como si volvieran de una batalla triunfal. Cuando veían a un policía, le gritaban: «traidor». Estaban convencidos de que habían cumplido su misión, encomendada por un presidente que primero guardó silencio y que después publicó un vídeo en el que les decía: «Entiendo vuestro dolor, nos han robado estas elecciones».
06-01-2021 | Fuente: abc.es
Sánchez y Casado coinciden en defender la democracia en Estados Unidos
El asalto del Capitolio por seguidores de Donald Trump ha convulsionado Estados Unidos pero también ha preocupado en nuestro país, provocando reacciones de los líderes nacionales, como el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En un mensaje publicado en español e inglés, ha dicho seguir preocupado los acontecimientos al tiempo que ha respaldado a Joe Biden. «Sigo con preocupación las noticias que llegan desde el Capitolio en Washington ?ha escrito a través de Twitter?. Confío en la fortaleza de la democracia de EE.UU. La nueva presidencia de Joe Biden superará la etapa de crispación, uniendo al pueblo estadounidense».<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Sigo con preocupación las noticias que llegan desde el Capitolio en Washington. Confío en la fortaleza de la democracia de EE.UU. <br>La nueva presidencia de <a href="https://twitter.com/JoeBiden?ref_src=twsrc%5Etfw">@JoeBiden</a> superará la etapa de crispación, uniendo al pueblo estadounidense.</p>&mdash; Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) <a href="https://twitter.com/sanchezcastejon/status/1346919451539566593?ref_src=twsrc%5Etfw">January 6, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> También dentro del Gobierno de España, la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, ha trasladado tosa su «confianza» a Joe Biden y llama a la transferencia pacífica del poder. «La democracia se basa en la transferencia pacífica del poder: quien pierde tiene que aceptar la derrota. Plena confianza en senadores y representantes para cumplir con la voluntad del pueblo. Plena confianza en el presidente electo Joe Biden». El líder de la oposición, Pablo Casado, ha calificado de «inaceptable» el asalto al Capitolio y recalca que la democracia se sustenta precisamente en la representación parlamentaria. El presidente del PP dice que esta crisis deberá atajarla Trump y confía que Biden podrá superarla. <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">El asalto al Capitolio es inaceptable. La democracia se basa en la representación parlamentaria que no puede ser coaccionada. Es lamentable que una gran Nación como EEUU sufra esta crisis institucional que debe atajar el Presidente saliente y confío superará el Presidente electo.</p>&mdash; Pablo Casado Blanco (@pablocasado_) <a href="https://twitter.com/pablocasado_/status/1346921958462648321?ref_src=twsrc%5Etfw">January 6, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha comentado también en Twitter que la toma de la sede legislativa de EE.UU. es «el modus operandi de la ultraderecha. Frente a su violencia y sus mentiras allí y aquí: democracia y antifascismo», ha finalizado. Otros líderes políticos, como los líderes de Ciudadanos y Vox también han querido expresarse al respecto. Inés Arrimadas ha culpado directamente a las ideologías reaccionarias: «Cuánto daño y qué peligroso es el populismo». Por su parte, Santiago Abascal comentó que «es una noticia trágica para la democracia y la libertad en todo el mundo». Además, comparaba esta irrupción en el Capitolio con la iniciativa de Podemos hace unos años de asaltar el Congreso de los diputados: «Me extraña que a la izquierda progre le parezca tan mal el asalto al Capitolio. Aquí tenemos a un vicepresidente que llamaba a asaltar el Congreso». Reacciones en el resto del mundo El primer ministro británico, Boris Johnson, ha calificado de «escenas vergonzosas» lo sucedido en el Congreso de Estados Unidos. «Estados Unidos defiende la democracia en todo el mundo y ahora es vital que haya una transferencia de poder pacífica y ordenada», ha señalado el «premier» en su cuenta de Twitter. También ha manifestado su preocupación el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, a través de las redes sociales: «Escenas impactantes en Washington. El resultado de las elecciones democráticas debe ser respetado». Mientras que Borrell, ha comentado que «a ojos del mundo, la democracia estadounidense parece estar asediada». «Esto es un asalto sin precedentes a la democracia, las instituciones y el Estado de Derecho en Estados Unidos», ha asegurado el Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, en un mensaje en redes sociales. GALERÍA Vea la galería completa (26 imágenes) En unos términos muy parecidos se ha pronunciado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, abogando por una transmisión pacífica del poder.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">I believe in the strength of US institutions and democracy. Peaceful transition of power is at the core. <a href="https://twitter.com/JoeBiden?ref_src=twsrc%5Etfw">@JoeBiden</a> won the election. <br><br>I look forward to working with him as the next President of the USA. <a href="https://t.co/2G1sUeRH4U">https://t.co/2G1sUeRH4U</a></p>&mdash; Ursula von der Leyen (@vonderleyen) <a href="https://twitter.com/vonderleyen/status/1346943173637988354?ref_src=twsrc%5Etfw">January 6, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> La OEA (Organización de los Estados Americanos) ha emitido un comunicado contundente, en el que hablan de «atentado contra las instituciones». «La Secretaría General de la OEA condena y repudia el atentado contra las instituciones que se está perpetrando en el día de hoy en Estados Unidos por manifestantes que desconocen los recientes resultados electorales. La Democracia tiene su pilar fundamental en la Independencia de los Poderes del Estados, los cuales deben actuar libres de presión. El ejercicio de la fuerza y el vandalismo contra las instituciones constituye un grave ataque contra el funcionamiento democrático».<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Comunicado de la Secretaría General de la <a href="https://twitter.com/OEA_oficial?ref_src=twsrc%5Etfw">@OEA_oficial</a> sobre incidentes en Washington, DC<a href="https://t.co/XOSTgxmBbU">https://t.co/XOSTgxmBbU</a> <a href="https://t.co/RK8RNFBrfp">pic.twitter.com/RK8RNFBrfp</a></p>&mdash; Luis Almagro (@Almagro_OEA2015) <a href="https://twitter.com/Almagro_OEA2015/status/1346922374701187072?ref_src=twsrc%5Etfw">January 6, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> .
06-01-2021 | Fuente: abc.es
El peor escenario
A la hora de explicar lo que ocurre en Estados Unidos se podría hablar de un fracaso colectivo de imaginación. Tanta incredulidad y falta de anticipación han impedido apreciar la profunda y peligrosa degradación democrática acumulada durante la era Trump por un país considerado históricamente como referencia política para el resto del mundo. Para rectificar este déficit de imaginación urge considerar que estamos ante el peor de los escenarios posibles: un desenlace tan caótico como violento del ciclo electoral iniciado el pasado 3 de noviembre. De que los resultados de estas reñidas presidenciales iban a ser cuestionados y litigados, había pocas dudas. Lo de menos habría sido una batalla judicializada que llegase hasta el Supremo como en el año 2000. Es cierto que el umbral de la violencia ha sido históricamente muchísimo más alto en Estados Unidos. Desde que en 1804 el vicepresidente Aaron Burr mató en duelo al exsecretario del Tesoro, Alexander Hamilton, la democracia americana ha sido más bien de gatillo fácil. Sin embargo, en 2021 no estamos hablando de unas élites pendencieras sino de un país tan desquiciado como para perder por completo cualquier noción de respeto a sus instituciones de gobierno y dignidad en la vida pública. Donald Trump, con su nacional-populismo, no ha hecho más que alentar toda esa degradación y corrupción en su propio beneficio. La pandemia ya había logrado convertir el pautado camino hacia la Casa Blanca en un proceso casi irreconocible. De hecho, el Covid-19 no ha hecho más que exacerbar todo lo que en Estados Unidos previamente no funcionaba: la desigualdad, el problema racial, la sanidad, la extrema polarización política y la espiral de crispación. Pero eso no es todo, el gran legado del trumpismo es haber hecho también irreconocible a la democracia de Estados Unidos.
06-01-2021 | Fuente: abc.es
La Justicia británica niega la libertad bajo fianza a Assange
La Justicia británica ha rechazado este miércoles poner en libertad bajo fianza al fundador de Wikileaks, Julian Assange, a pesar de que el lunes el Tribunal de Magistrados de Westminster fallara en contra de su extradición a Estados Unidos debido al estado de salud del programador australiano. Si bien las anteriores solicitudes al respecto han sido rechazadas, el equipo legal de Assange consideraba que esta vez había posibilidades de que fuera liberado a la espera de que se resuelva el recurso presentado por los fiscales estadounidenses -algo que podría llevar meses-, según informaciones del diario «The Guardian». Los abogados de Assange habían aludido a los lazos familiares de su cliente en Reino Unido, donde tiene dos hijos con Stella Moris. En este sentido, habían asegurado que este permanecería en la vivienda que ambos tienen en la capital británica. Sentencia recurrida Por su parte, la abogada estadounidense Clair Dobbin ha confirmado que Estados Unidos ha recurrido la sentencia de la Justicia británica que impide la extradición de Assange al país norteamericano. Durante la vista, en la que se ha indicado que Assange permanecerá encarcelado hasta que se resuelva el recurso ante el Supremo británico, Dobbin ha confirmado que los fiscales estadounidenses seguirán adelante con el proceso contra el programador, que está acusado de violar la Ley de Espionaje estadounidense. En este sentido, según informaciones del diario «The New York Times», Dobbin ha matizado que Assange no debe ser puesto en libertad porque «se ha mostrado suficientemente capaz de hacer lo necesario para evitar la extradición». Así se ha referido la letrada a los siete años que el también periodista pasó en la Embajada de Ecuador en Londres, donde buscó asilo para no ser extraditado a Suecia, país en el que pesaban cargos en su contra por una presunta agresión sexual -cargos finalmente retirados-. La resolución de este miércoles se debe, en gran medida, al precedente de fuga y la oferta de asilo por parte del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, entre otras cuestiones. Además, la jueza ha recalcado que su tratamiento médico está garantizado en la prisión de Belmarsh en la que se encuentra encarcelado Assange. El lunes, la jueza Vanessa Baraitser, del Tribunal de Magistrados de Westminster, dictó que Assange no sería extraditado a Estados Unidos debido a sus problemas de salud mental y a su comportamiento suicida. Asimismo, indicó que esta medida sería «injusta y opresiva» dadas sus condiciones. Sin embargo, la jueza ha rechazado los argumentos del equipo legal de Assange, que insisten en que los cargos en su contra suponen un ataque contra la libertad de prensa y están políticamente motivados. Assange, de 49 años, está imputado en Estados Unidos por haber incurrido en 17 delitos bajo la Ley de Espionaje al haber revelado secretos de Estado, especialmente al publicar documentos militares secretos en relación con las guerras de Irak y Afganistán. De ser hallado culpable podría ser condenado a una pena de hasta 175 años de prisión. Posible asilo en Nueva Zelanda John Shipton, padre del fundador de WikiLeaks, ha pedido en una carta al Gobierno de Nueva Zelanda que dé asilo a su hijo después de que la Justicia británica rechazara la solicitud de extradición, tal y como han señalado fuentes legales cercanas al asunto. «Nueva Zelanda es ciertamente una opción», ha dicho el abogado Greg Barns, asesor de la campaña en Australia a favor de la liberación de Assange. Tanto él como su colega neozelandés Craig Tuck consideran que se trata de «un caso político» que puede ser negociado con Reino Unido. «Esta carta es una petición a los países progresistas como Nueva Zelanda de que reconozcan la importancia de lo que defiende Assange y se aseguren de que no sea procesado por ejercer su libertad de expresión", ha subrayado Barns, según informaciones de la emisora RNZ. El letrado ha afirmado que muchos países «están preocupados por que la posición de Julian Assange respecto a la libertad de expresión no sea criminalizada por Estados Unidos» y ha destacado la oferta de México de conceder asilo al activista australiano.