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Noticias de america

09-10-2018 | Fuente: elpais.com
Lucy Tejada, la artista contemporánea de la ternura
Dibujante, muralista, grabadora e investigadora de diversas técnicas artísticas, la pintora colombiana de la naturaleza y la sensualidad es un referente del siglo XX en América del Sur
09-10-2018 | Fuente: as.com
Red Sox - Yankees: resumen, resultado y anotaciones
Boston le dio una verdadera paliza a los New York Yankees en el tercer duelo de la serie divisional de la Liga Americana con lo que toman ventaja
09-10-2018 | Fuente: elpais.com
El FMI pone en números rojos a la economía argentina
El organismo rebaja desde 0,4 a -2,6% las previsiones de crecimiento para el país sudamericano en 2018
09-10-2018 | Fuente: abc.es
Lo mejor de Estados Unidos es que su actualidad se comporta como un regalo que nunca se acaba (the gift that keeps on giving). Cuando parecía que la sobrecarga política de la era Trump había tocado techo y no podía ir mucho más allá sin el riesgo de fundir los plomos en Washington, l a saga del juez Kavanaugh ha servido para demostrar que todavía era posible aumentar el superávit de polarización, e incluso tribalismo, que acumula la distinguida democracia americana frente a los dilemas del nacional-populismo y toda su guerra cultural sin armisticio a la vista. Al conseguir el respaldo del Senado para su candidato al Supremo ?forzando un tóxico pulso entre el #MeToo y la presunción de inocencia? Donald Trump ha logrado movilizar todavía más pasiones políticas. Más madera para un conflicto en el que la moderación y el consenso llevan las de perder. Con un presidente de Estados Unidos empeñado en dar voz, canalizar y aprovechar algunos de los peores instintos de Estados Unidos. En este sentido, Trump estaría intentando revertir algunas de las tradiciones políticas de Estados Unidos que hasta ahora se han venido cumpliendo casi sin excepciones. La primera es que el partido que controla la Casa Blanca SIEMPRE pierde escaños en las legislativas de medio-mandato. Y la segunda es que un segmento decisivo de aquellos votantes que se llegan a movilizar para unas presidenciales no suele participar en otro tipo de consultas electorales. Al consagrar una mayoría conservadora en la cúpula del Poder Judicial ?un viejo anhelo del Partido Republicano? y presidir sobre los mejores resultados en materia de empleo registrados en medio siglo, Trump intenta hacer frente al reiterado comportamiento de los votantes americanos y dar esquinazo a su normalidad electoral. Por lo menos contener la sangría en la Cámara Baja y retener el Senado. Aunque el problema de generar tantas pasiones políticas es que al final hay sentimientos para todos. Y los demócratas también esperan que llegue el 6 de noviembre con más «entusiasmo» que nunca.
09-10-2018 | Fuente: abc.es
El revés de Morales en La Haya pone a Bolivia en estado preelectoral
Evo Morales necesitaba una victoria en La Haya para que su acto dictatorial de presentarse una vez más a la reelección, en las presidenciales del próximo año (a pesar de lo que dice la Constitución y del rechazo a tal posibilidad en un referéndum de hace dos años), fuera aceptado con suavidad por una mayoría de bolivianos. Le hubiera bastado incluso que esa Corte Internacional de Justicia, que el pasado 1 de octubre rechazó la petición de Bolivia, hubiera asumido alguno de los 14 requerimientos incluidos en la demanda que el Gobierno boliviano había presentado contra Chile para reabrir la histórica disputa con ese país por la pérdida de su acceso al Pacífico. Que había una finalidad sustancialmente electoralista en esa demanda, presentada ante la Corte en 2014 y ahora resuelta, lo indica la forma con que el Gobierno de Morales la redactó. La demanda no iba al fondo del problema (no cuestionaba la soberanía que Chile ejerce sobre la franja costera que Bolivia perdió en la Guerra del Pacífico, que tuvo lugar entre 1879 y 1883), ni abordaba la cuestión de modo completo (no incluía a Perú, el tercer litigante en aquella guerra y al que los tratados internacionales le otorgan también voz y voto en este asunto). La demanda únicamente pretendía que la Corte obligara a Chile a sentarse a «negociar» un arreglo pactado, algo que en La Paz pensaron que sería más fácil de aceptar por parte de ese tribunal, dado que Bolivia renunció al mar en el Tratado de Paz y Amistad firmado con Chile en 1904. Electoralmente, a Morales le bastaba que la Corte hubiera trasladado a los chilenos esa «obligación», aunque en realidad el Gobierno de Sebastián Piñera podría haber luego desoído la invitación. Pero la Corte le dijo «no» incluso en eso. Recurso de las dictaduras «A Morales le salió el tiro por la culata», afirma Carlos Sánchez Berzaín, exministro de Bolivia, director ejecutivo del Instituto Interamericano para la Democracia y la voz opositora más destacada en el exilio. «Los bolivianos llevamos en la sangre la reclamación del mar; la pérdida del acceso al Pacífico es algo que todos aprendemos desde niños, es como la leche materna», explica. Por eso, a pesar de que el derecho internacional está básicamente de parte de Chile, «todas las dictaduras en Bolivia han invocado esta cuestión, para contar con el apoyo del pueblo, cuando han tenido problemas para mantenerse, según Sánchez Berzaín. «También Morales, cuando vio que su estrella iba a declinar, que sus socios se dirigían al naufragio [Venezuela, Nicaragua] y que la economía apuntaba a una caída decidió recurrir a este asunto como estrategia para sostener el régimen». Bolivia presentó la demanda en 2014 cuando aún el peso de los países del ALBA, la internacional bolivariana, era fuerte en la región, pues además contaba con la ayuda de la Argentina de Kirchner, el Brasil de Lula-Rousseff y de la multitud de islas caribeñas beneficiadas por el petróleo venezolano. Todo ese «sindicato político», en palabras de Sánchez Berzaín, junto con las simpatías también de países como Rusia, China, Irán y algunas naciones árabes, dieron la impresión de que la demanda de Bolivia era imparable, de forma que el propio Gobierno de Chile llegó a temer una sentencia contraria a sus intereses. El pueblo de Bolivia también creyó que iba a ganar, pues qué institución internacional no va a recomendar que dos países se sienten para dirimir negociadamente sus diferencias. El chasco y el sentido de derrota ha sido grande entre los bolivianos. Plan B: Mesa candidato Todo indica que el Plan B de Morales ha sido utilizar al expresidente Carlos Mesa para «normalizar» su propia candidatura electoral. Hace unas semanas Morales anunció que amnistiaba a los expresidentes Mesa y Tuto Quiroga, a los que él mismo había hecho condenar tiempo atrás, de modo muy cuestionable, por asuntos administrativos. Morales justificó ese perdón por la conveniencia de contar con Mesa y Quiroga en la defensa de los intereses de Bolivia ante La Haya. Mesa acaba de anunciar que se presentará a las elecciones presidenciales del próximo año, dando validez a un proceso que la oposición en bloque podría haber desautorizado si Morales huye hacia adelante y vuelve a ser candidato. Mesa probablemente piensa que dados los crecientes signos de complicación económica y de malestar popular con Morales, podrá ganarle las elecciones al actual presidente. Subestima la capacidad de manipulación de un bolivarianismo empeñado en perpetuarse en el poder. Si ahora no se hace valer la prohibición legal de que Morales vuelva a ser candidato en 2019, ya no habrá razones para impedirlo en 2023. El autor es director del centro de estudios estratégicos Global Affairs de la Universidad de Navarra
09-10-2018 | Fuente: abc.es
Trump convierte la campaña electoral en un referéndum sobre su juez
Como una victoria política. Así celebró anoche Donald Trump el ingreso del juez Brett Kavanaugh en el Tribunal Supremo, después de una de las vistas de confirmación más tensas y divisivas de cuantas ha visto EE.UU. en su historia reciente. El presidente norteamericano convirtió la jura del cargo para el noveno asiento de la más alta instancia judicial del país en toda una celebración del Partido Republicano, a un mes de unas elecciones que bien pueden costarle a esa misma formación la mayoría en el Capitolio. Fue una ceremonia innecesaria, porque Kavanaugh ya había jurado el cargo el sábado, pero Trump quiso repetirla televisada a toda la nación en horario de máxima audiencia. Primero le pidió perdón al juez en nombre de todo el país «por el terrible dolor que ha tenido que padecer», en referencia a las acusaciones de agresión sexual y la investigación que el FBI realizó la semana pasada, en la que no halló pruebas incriminatorias. «Se ha demostrado que es inocente», dijo el presidente. Luego, se colocó tras Kavanaugh, su mujer y sus dos hijas mientras este juraba el cargo ante el magistrado al que ha sustituido, Anthony Kennedy, quien ya está jubilado. «Soy consciente de que el Tribunal Supremo no es una institución partidista o política», dijo Kavanaugh, quien agradeció su apoyo a Trump y a los republicanos, entre aplausos. A pesar de las palabras del juez, todo en el acto de anoche estaba impregnado del ambiente belicoso previo a las elecciones legislativas del 6 de noviembre: un juez que entra en el Supremo con el menor número de votos en su historia, con la gran mayoría de los demócratas en su contra y con la amenaza, si estos recuperan el control de la Cámara de Representantes, de un proceso de recusación. Kavanaugh fue confirmado el sábado, entre protestas del colectivo feminista. El 6 de noviembre se renuevan un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes. Las últimas encuestas prevén que los demócratas recuperen el control de esta última por primera vez desde 2010. Como suele suceder en este tipo de elecciones parciales, en ellas se juzga, sobre todo, la gestión del presidente. Y en este caso, Trump se enfrenta a una oposición muy motivada, que cree que la elección de Kavanaugh supondrá un giro a la derecha del Supremo, sobre todo en asuntos como el aborto. Sin embargo, las encuestas se han equivocado antes, y los republicanos han decidido convertir el caso Kavanaugh en su propio caballo de batalla. Según el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, las acusaciones contra el juez han resultado ser «un regalo político», un ataque sin fundamento a alguien que puede darle un rumbo marcadamente conservador al país.
09-10-2018 | Fuente: elpais.com
Sitges homenajea a Pam Grier, el icono afroamericano incombustible
Reina del 'blaxploitation' y musa de Tarantino, la actriz habla de sus "orgasmos de siete horas", de los abusos sexuales que ha sufrido en su vida y de su larga carrera
08-10-2018 | Fuente: as.com
Tway gana el Safeway en el playoff a Snedeker y Moore
El trío norteamericano cerró la cuarta jornada en -14. Snedeker falló en el primer hoyo de desempate y Moore resistió hasta el tercero. Primer triunfo PGA para Tway.
08-10-2018 | Fuente: abc.es
La lucha contra la corrupción y la defensa de la seguridad, las grandes bazas de Bolsonaro
Brasil enfila el camino de la derecha a imagen y semejanza de su vecino de América del Norte. Los parecidos entre Jair Bolsonaro (63) y Donald Trump (72) no son pocos. En lo negativo coinciden en su racismo, desprecio a las mujeres y comentarios homófobos. En lo positivo, ambos hombres, abanderados del ordeno y mando, conquistaron a buena parte de su electorado con mensajes implacables de lucha contra la corrupción, defensa de la seguridad y promesas de un futuro mejor para la economía de Brasil y de sus ciudadanos. El excapitán Bolsonaro, entusiasta, al menos de boquilla, de la dictadura brasileña, está a un paso (unos cuatro puntos) de convertirse en presidente del país que podría formar, por sí mismo, un continente. Las elecciones, como los partidos de fútbol, hay que jugarlas pero resulta muy difícil imaginar un escenario, dentro de tres semanas, con Fernando Haddad victorioso y Bolsonaro hundido. El escrutinio final de la primera vuelta arrojó un saldo de 46 por ciento de los votos para el primero y de poco más del 29 por ciento para el elegido de Luiz Inacio Lula Da Silva. El balotaje del 28 de octubre parece que apuntaría a confirmar la debacle del Partido de los Trabajadores (PT). La caída del movimiento que logró mantenerse en el poder, cerca de quince años consecutivos, fue tan dura que hasta se cobró la cabeza de la expresidenta Dilma Rousseff, incapaz de lograr un escaño de senadora en Minas Gerais, su territorio. La monumental corrupción destapada con el escándalo Lava Jato, el deficit económico y el récord de asesinatos en el 2017 (más de 64.000) sumado a la sombra de Lula y su estrategia de manotazos de ahogado desde prisión, no ayudaron a levantar en las urnas a un hombre tratado, por lo suyos, primero como un pelele y al final, a la desesperada, como su último recurso. El atentado contra Bolsonaro, como era previsible, logró el efecto contrario al propuesto. Su imagen se disparó y los sondeos, una vez más, no lograron registrar hasta donde llegaría la nueva estrella de la política brasileña. Evo Morales, imprudente histórico a la hora de opinar en las elecciones de los países que tiene más cerca (de los otros también), supo en esta ocasión guardar la ropa y manifestarse con una diplomacia sin precedente. Anticipó para la segunda vuelta, «la victoria del pueblo brasileño» y omitió pronunciar una palabra en contra de Haddad. El presidente de Bolivia sabe que corren nuevos vientos y con Bolsonaro en Brasil las cosas serán ?si las urnas no lo remedian- muy distintas de cómo fueron con Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, Lula y Dilma Rousseff en Brasil, Michel Bachelet en Chile, Rafael Correa en Ecuador y el matrimonio Kirchner en Argentina, sin olvidar a José «Pepe» Mujica en el pequeño y armonioso Uruguay. Todos ellos formaron un equipo dispuesto a cerrar los ojos o hacerse los distraídos ante los abusos de unos y otros, fueran estos en Caracas, Buenos Aires, Quito o Brasilia. La nueva Sudamérica tiene ya otros protagonistas de la historia. La Argentina de Mauricio Macri, la Colombia de Iván Duque, el Chile de Sebastián Piñera, el Paraguay de Mario Abdo o el Ecuador de Lenin Moreno y el Uruguay de Tabaré Vázquez, están lejos de ese modo de entender la democracia que tanto daño hizo a buena parte del continente. Aunque sus parecidos con Jair Bolsonaro no sean los de Trump, su llegada al Palacio de Planalto, en el fondo, no sería tan mala noticia.
08-10-2018 | Fuente: abc.es
Alemania quiere un Consejo de Seguridad Europeo
Ante el escenario internacional de creciente incertidumbre, Europa se esfuerza por agilizar su capacidad de respuesta en política exterior y la primera herramienta sobre la mesa es la eliminación del veto en las decisiones conjuntas. El presidente del Partido Popular Europeo, el alemán Manfred Weber, ha defendido que las decisiones europeas de política exterior sean tomadas en el futuro de acuerdo a un principio de mayoría y durante un encuentro en Kiel con las juventudes conservadoras de la Unión Cristianodemócrata alemana (CDU), su partido, ha explicado que «Europa ganaría así agilidad ante las cuestiones internacionales más urgentes como un proceso de paz en Siria o el establecimiento de sanciones a Rusia». Weber, llamado a convertirse en el próximo presidente de la Comisión Europea, ha expuesto que «económicamente, Europa es un gigante que ha de actuar con peso en las decisiones globales» y ha descrito el proceso de eliminación del veto en política exterior como el «gran proyecto de futuro» de la Unión. Los planes de Alemania para Europa en materia de política exterior no se limitan a la eliminación del veto. La canciller Merkel ha defendido recientemente una reorganización general de la toma de decisiones y la creación de un Consejo de Seguridad de la UE con miembros rotatorios «que nos permita actuar con rapidez». No es la primera vez que esta idea se pone sobre la mesa en Bruselas y el propio Jean Claude Juncker se mostró a favor en la última Conferencia de Seguridad de Múnich y ha formulado la propuesta de eliminar el veto en su último discurso sobre el estado de la Unión. «Es la única manera de que la UE sea un actor capaz e la política global», dijo, pero los países pequeños desconfían. Esa rotación de miembros significaría posiblemente que los grandes estarán siempre presentes pero los pequeños solo por turnos. «Lo que no puede ser es que haya que decidir sanciones en procesos tan sumamente laboriosos», se ha quejado la canciller alemana. Hasta ahora, las decisiones de política exterior las toma el Consejo Europeo y lo sometido al panel requiere unanimidad. Lo que Alemania desearía es que en la cumbre europea del próximo mes de mayo en Sibiu, Rumanía, los estados miembros alcancen un pacto para suprimir el derecho de veto nacional en esta área, pasando a un sistema de decisiones por mayoría cualificada para decisiones sobre sanciones, misiones de paz y pronunciamientos de la UE sobre situaciones internacionales de Derechos Humanos. «No puede ser que un solo Estado pueda frenar la renovación del embargo de armas a Bielorrusia para chantajear al resto o que las sanciones a Venezuela se retrasen durante meses porque no le logra la unanimidad», ha expuesto Juncker como ejemplos. En términos políticos, lo ha expresado como una propuesta para recuperar la «soberanía europea». «Europa afronta un dilema muy claro: si los europeos decidirán su destino o si su destino será decidido por otros». En Alemania, desde los más diferentes puntos del espectro político se han escuchado opiniones a favor de este nuevo sistema de decisiones. Si fuera ministro de exteriores, ha dicho Fischer, «removería cielo y tierra para acercarme a Francia y dar velocidad a Europa. Esto es lo más importante. Estamos notando el desarrollo de un orden geopolítico nuevo centrado en el Este de Ásia y el Pacífico. La dimensión transatlántica decrecerá. En Europa todas las 'megatendencias': la tecnología, la demografía, todo, la distribución energética, están mostrando su declive, y la capacidad de Europa para decidir como uno solo será cricial», ha dicho el ex ministro de Exteriores y destacado miembro de Los Verdes Joshka Fischer. «Con Siria, Europa ha recibido una lección amarga», ha dicho por su parte la ministra conservadora de Defensa, Ursula von der Leyen, «los problemas que aparecieron allí, la guerra civil que se ha desatado, demuestra que si no lo solucionamos desde el primer momento, llegará directamente a nuestras puertas». Von der Leyen garantiza que «siempre vamos a necesitar a la OTAN para la defensa colectiva», pero insiste en que "debemos ser más europeos". El asunto, en todo caso, toma protagonismo en la agenda política alemana. En su discurso ante las juventudes de la CDU, Junge Unión, la canciller Merkel ha instado este fin de semana a la Unión Europa a mantener una política exterior común para defenderse como un «actor global» fuerte respecto a sus propios "intereses", una vez que EE.UU. está concentrado en los suyos. Merkel aseguró que Europa tiene que reaccionar ante el «America first» (América primero) de la Administración estadounidense y mejorar su autonomía, pese a que el lazo transatlántico sigue siendo «vital». «Sentimos que algo ha cambiado. En EE.UU. dicen "America first" y se ocupan de sus intereses. Nosotros tenemos que estar en disposición también de defender nuestros intereses», indicó Merkel, que consideró que eso sólo es posible para Alemania «dentro de la UE», fueron sus palabras. Una política exterior común resulta, en este contexto, «esencial», prosiguió la canciller, que lamentó que en la comunidad internacional se espere que la UE hable con "una voz", pero que en realidad los líderes de distintos países difundan «distintas opiniones». «Eso no es bueno. Nos debilita», criticó, abogando por consensuar una «política europea común» para aparecer en la comunidad internacional como un «actor global». También consideró de «significado decisivo» avanzar en una política común en defensa y seguridad, «no contra la OTAN, sino como complemento», que sirva para "garantizar nuestros intereses". Merkel, por último, reiteró su apoyo "de todo corazón" al alemán Manfred Weber para la candidatura a liderar la lista del Partido Popular Europeo.