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Noticias de alemania

13-09-2018 | Fuente: abc.es
Cómo mueren las democracias
El cliché compartido sobre el acoso y derribo de una democracia suele incluir hombres armados que por la fuerza logran violentar las reglas, libertades y derechos asociados con la forma de gobierno que mejor gestiona los conflictos y la transferencia de poder. Sin embargo, frente a los espadones, hay otra forma mucho más insidiosa de romper una democracia a través de líderes electos empeñados en subvertir el proceso que les ha permitido convertirse en gobernantes. En estos casos, irónicamente nacidos de la legitimidad democrática, la velocidad es diversa pero los resultados suelen ser igual de lamentables. A veces el desmantelamiento es fulminante, como ocurrió en Alemania en 1933 después de que Hitler convirtiese el Reichstag en una falla. Aunque bastante más a menudo, la erosión es gradual. Con outsiders que se convierten en demagógicos cruzados contra una élite corrupta y prometen una democracia «más auténtica». Al no cruzarse ninguna línea roja tradicionalmente asociada la génesis de una dictadura -golpe militar, situación de excepcionalidad, suspensión de garantías constitucionales- las alarmas no se disparan hasta que es demasiado tarde. Este es el caso de Hungría, víctima de una penosa agonía democrática hasta el punto de forzar una mayoritaria votación del Parlamento Europeo a favor de retirar su derecho de voto en asuntos comunitarios clave. Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, politólogos de Harvard, en su lúcido libro «How Democracies Die» establecen cuatro criterios clave para identificar democracias en estado comatoso: Rechazo (o débil compromiso) con las reglas democráticas; negación de legitimidad a los oponentes políticos; tolerancia o promoción de la violencia; disposición a restringir las libertades de la oposición, incluidos medios de comunicación. Cuando un líder electo cumple uno solo de estos requisitos, hay razón suficiente para preocuparse. El problema de Viktor Orbán y su trumpista apoteosis de nacional-populismo en Hungría es que acumula más de uno. Y curar una democracia del autoritarismo consentido es algo más fácil de decir que de hacer.
13-09-2018 | Fuente: abc.es
Merkel intenta moderar el tono del debate sobre la inmigración
Después de que el partido anti extranjeros y anti inmigración Alternativa para Alemania (AfD) forzase la conversión del debate presupuestario en un debate sobre el estado de la inmigración, la canciller Merkel ha hecho su primer discurso ante el pleno del parlamento sobre las marchas ultras en el este de Alemania y ha optado por un tono firme, pero moderado, y por poner el foco en la dignidad de la persona. Merkel reconoció que «puedo entender a cualquiera que se sienta indignado cuando los solicitantes de asilo cometen delitos», pero subrayó que «no hay excusa» y que «la dignidad humana es inviolable». «Nada justifica llevar a cabo manifestaciones contra personas. No hay excusa alguna para la instigación al odio, el uso de la violencia, las consignas nazis contra las personas de aspecto diferente o los ataques a policías». «Nada justifica llevar a cabo manifestaciones contra personas. No hay excusa alguna para la instigación al odio», dijo Merkel Bastante más exaltado, el diputado del Partido Socialdemócrata y candidato del SPD a la Cancillería en las pasadas elecciones, Martin Schulz, se dirigió al presidente de AfD en un turno de respuesta como a un «montón de estiércol» y enviándolo verbalmente «al estercolero de la historia», por «simplificar y reducir todos los problemas de esta sociedad a un solo tema, la inmigración, lo que Constituye un método fascista». El aludido, Alexander Gauland, había afirmado que quienes se han paseado por las calles de Chemnitz con los brazos en alto y gritando consignas nazis «son idiotas y tontos que componen solamente una minoría». «La única verdad es que cientos de personas utilizaron en Chemnitz espontáneamente su derecho de reunión y que fueron tomados como amotinados? perseguidos como en un estado totalitario», dijo, acusando al resto de partidos de «estar tratando de criminalizar a la oposición mediante una especia de frente popular contra AfD». Merkel, en cambio, evitó toda provocación, esquivó un tono desconocido en el Bundestag desde antes de la II Guerra Mundial y trató de poner paz, rechazando la sospecha generalizada sobre todos los refugiados o sobre todas las personas del este de Alemania. «Ni unos son criminales per se, ni los otros de derechas per se», defendió, «judíos, musulmanes, todos forman parte de nuestra sociedad, de nuestras escuelas, de nuestros partidos, al igual que los cristianos y los ateos? Estoy convencida de que la mayoría de la gente en Alemania vive y trabaja por una coexistencia tolerante». Merkel recordó que en Alemania existen reglas «y estas reglas no pueden ser reemplazadas por emociones. Esta es la base del Estado de derecho».
12-09-2018 | Fuente: abc.es
AfD dinamita el sobre los presupuestos en Alemania
punto de arrancar ayer el debate presupuestario en el Bundestag, el partido nacional-populista AfD anunciaba en rueda de prensa una moción para incluir hoy miércoles, jornada de la intervención de Merkel, una pregunta sobre «el daño que la figura de Frank-Walter Steinmeier está haciendo a la Presidencia de Alemania». Los copresidentes de AfD, Alexander Gauland y Alice Weidel, arremetieron contra Steinmeier por haber apoyado públicamente el concierto contra la xenofobia y la violencia celebrado el 3 de septiembre en Chemnitz, después de que ultras y hooligans marchasen por esta ciudad exhibiendo símbolos de apología del nazismo, por «violar la neutralidad del cargo». Con igual dureza criticaron al diario «Bild», celebrando que «hayan caído ya un par de directores» por defender a los refugiados y a la Iglesia, a la que Weidel comparó con la del Tercer Reich. Reconocieron contactos con el jefe de la inteligencia alemana de Interior, Hans Georg Maassen, que el día anterior había puesto en duda la «caza al extranjero» en Chemnitz y la autenticidad de los vídeos que la denunciaban, pero que después se ha retractado. Se distanciaron de los elementos neonazis de Pegida, pero defendieron la «revolución pacífica» que está teniendo lugar en Alemania, que dará lugar en su opinión a un «cambio de sistema». «Naturalmente estaremos encantados cuando la señora Merkel caiga, pero no será suficiente con eso», dijo Gauland. Brotes xenófobos Ya en la sala de plenos, el presidente del Bundestag Wolfgang Schäuble (CDU), con todo su peso político, sentó la base de un debate inevitablemente marchado por los brotes xenófobos que sufre Alemania. «Las personas que temen los rápidos y numerosos cambios, la ola migratoria, hay que tomarlas tan en serio como a las que han crecido en un ambiente de solidaridad global», dijo. Y añadió: «No cualquier grito en una manifestación desacredita a los participantes. Pero la no violencia está por encima de cualquier disenso. La xenofobia, el saludo hitleriano, la parafernalia nazi, los ataques a establecimientos judíos no merecen comprensivo ni indulgencia». La policía alemana abrió ayer una decena de investigaciones contra manifestantes que exhibieron símbolos anticonstitucionales en las marchas ultraderechistas y mañana empezará el primer juicio en Chemnitz contra un hombre de 33 años acusado de haber hecho el saludo hitleriano.
11-09-2018 | Fuente: elpais.com
Ryanair anulará 150 vuelos este miércoles por la huelga en Alemania
Los tripulantes de cabina de la compañía han decidido sumarse a los paros convocados por los pilotos
11-09-2018 | Fuente: elpais.com
Otra muerte violenta en el Este aviva la tensión xenófoba en Alemania
El jefe de los servicios secretos internos, cuestionado tras minimizar las marchas ultras
11-09-2018 | Fuente: elpais.com
Constructoras españolas entran en la carrera por el tren que cruzará Sudamérica
Alemania, Suiza, Reino Unido y Rusia ya habían mostrado interés a Bolivia y sus socios El corredor entre Atlántico y Pacífico está valorado en 8.600 millones
11-09-2018 | Fuente: abc.es
Nordic Noir
El país de Ikea, Volvo, Abba y las köttbullar (albóndigas) ha cerrado su dominical cita con las urnas respaldando a la ultraderecha como tercera fuerza política. Los Demócratas de Suecia (Sverigedemokraterna) han logrado los mejores resultados de toda su xenófoba historia. Y aunque las más optimistas expectativas del SD no se han cumplido, celebrar que la derecha populista «solo» ha llegado al 17,6 % es un error. Sobre todo, por las significativas consecuencias de estos resultados: Incertidumbre y parálisis: Aunque los Demócratas de Suecia se enfrentan a un prometido cordón sanitario para evitar su llegada al poder, su avance es más que suficiente para generar confusión e incertidumbre en la primera economía nórdica. Con el potencial de paralizar la política sueca hasta llegar a un gobierno en minoría, ya que no existe tradición de corresponsabilidad a través de grandes coaliciones como en Alemania. Política de siempre : Los socialdemócratas han sido el partido con mayor respaldo electoral. Sin embargo, su 28,4 % del voto es también su peor resultado en décadas. Un retroceso de tal magnitud que impide formar una mayoría de gobierno con el resto de las formaciones del bloque de centro-izquierda. Radicalización: Si sirven de precedente los cristiano-demócratas de Baviera, el avance de la ultraderecha suele venir acompañado de una epidemia de radicalización. En Suecia, el país europeo que ha aceptado más refugiados per cápita, gran parte del arco parlamentario ya se ha resignado a que su ejemplar generosidad es inviable. Dimensión internacional: La ultraderecha sueca es partidaria de un Swexit. Además de hacer guiños a Putin y al resto de populistas en alza. Sin olvidar, un mayor proteccionismo y más nacionalismo, junto a un modelo de sociedad menos abierto. Límites cuestionados: La derecha populista está consiguiendo alterar por toda Europa la definición de lo que es aceptable y no es aceptable en el discurso público. Su ventaja electoral pasa por cuestionar los tabúes de la corrección política, junto a la manipulación de emociones.
11-09-2018 | Fuente: abc.es
Angela Merkel: la férrea líder de la Europa del siglo XXI
Angela Merkel, la mujer destinada a definir el cambio de siglo en Alemania y la Europa de las primeras décadas del XXI, llegó al poder por una suerte de azar político. Derribado su mentor, Helmut Kohl, por un escándalo de financiación ilegal del partido en el que la propia Merkel le propinó el empujón definitivo, sus colegas de la Unión Cristianodemócrata la vieron como un personaje de transición al que enviar a unas elecciones que no esperaban ganar. No se percataron de ciertas características de su figura política que no solo arrebatarían el poder a los socialdemócratas de Gerhard Schröder, sino que además conectarían con el electorado alemán en una especie de relación materno-filial durante cuatro legislaturas seguidas, características marcadas sin duda por la infancia y juventud de la joven procedente de la Alemania del Este. Su formación científica y pragmática, y su recta moral cristiana, digna de una hija de un pastor protestante que creció en el entorno hostil comunista, proporcionarían a los alemanes una sensación de seguridad política incluso en los momentos de mayor incertidumbre. Angela Merkel se presentó a las elecciones de 2005 en sustitución de Helmut Kohl, descartado por un escándalo de financiación ilegal, y las ganó, como recoge ABC en su portada. Desde entonces no ha abandonado la cancillería.Merkel no tenía anclajes en ninguna de las familias conservadoras alemanas, pero forjó desde el principio una complicidad personal, basada en el respeto mutuo, con el que había sido mano derecha de Helmut Kohl, Wolfgang Schäuble. Resultó un matrimonio político estable. Juntos relanzaron la economía alemana, que en otoño de 2005 llevaba tres años incumpliendo el Pacto de Estabilidad europeo y sobrepasando el límite de déficit del 3% del PIB. Hoy Alemania recibe reprimendas del FMI por su excesivo superávit y disfruta de una de las mejores calificaciones de deuda del mundo. En el plano internacional, la debilidad de Francia catapultó a Merkel a un liderazgo europeo que mantuvo con mano férrea las políticas de austeridad y reformas estructurales incluso en los años más duros de la crisis del euro. En un momento en que la UE se jugaba su existencia, Schäuble mantuvo hasta el final el pulso contra el griego Varoufakis en el Eurofin. La del euro y los rescates, con su «no hay alternativa», fue solo una de las crisis superadas por Merkel. En la financiera de 2008 garantizó a los ahorradores: «Su dinero está seguro en el banco». Tras la de Fukushima, legisló el abandono exprés de la energía nuclear en Alemania. Tras el Brexit, que «significa Brexit», llegaron la del diésel, en la que se puso del lado de las empresas alemanas, y la de los refugiados, en la que convenció al país de que «podemos conseguirlo». Su último reto, todavía por resolver, es el ascenso de un partido populista y antieuropeo que ha devuelto al Bundestag a bochornosos momentos. De momento, Merkel opta por ignorarlos. Galería de imágenes Vea la galería completa (10 imágenes)
10-09-2018 | Fuente: elpais.com
Otra muerte violenta en el Este aviva la tensión xenófoba en Alemania
El jefe de los servicios secretos internos, cuestionado tras minimizar las marchas ultras
10-09-2018 | Fuente: elpais.com
Lesmes: ?Hay que defender la Constitución cuando resulta golpeada?
Lesmes critica las trabas de Bélgica, Alemania y Reino Unido a la entrega de los líderes del 'procés'