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Noticias de afroamericanos

21-08-2019 | Fuente: abc.es
Trump considera «seriamente» acabar con el derecho a la ciudadanía por nacimiento
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró hoy que está considerando «seriamente» acabar con el derecho a la ciudadanía estadounidense por nacimiento, una vieja promesa de su campaña electoral que la oposición demócrata y muchos expertos consideran inconstitucional. «Estamos pensando en acabar con la ciudadanía por nacimiento muy en serio», dijo Trump en declaraciones a los periodistas antes de emprender un viaje hacia el estado de Kentucky. «Francamente, es ridículo (..) Tienes un bebé en nuestro país, es decir, cruzas la frontera, tienes un bebé y "felicidades, el bebé es ahora un ciudadano estadounidense"», añadió. Trump ya prometió acabar con ese derecho cuando competía por la Casa Blanca en 2016, y el pasado octubre, durante la campaña de elecciones legislativas en EE.UU., el mandatario recuperó la idea y aseguró que firmaría un decreto para implementarla, algo que finalmente no hizo. La oposición demócrata le recordó entonces que sería necesaria una reforma constitucional para lograr ese objetivo, dado que ese derecho está amparado por la decimocuarta enmienda de la Carta Magna, aprobada en 1868 para conceder el estatus de ciudadano a los esclavos afroamericanos liberados. Esa enmienda establece que «todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos, y sujetas por tanto a su jurisdicción, son ciudadanos estadounidenses y del estado en el que residen». El Tribunal Supremo respaldó ese derecho para los hijos de inmigrantes en 1898, pero la Casa Blanca subrayó el pasado octubre que la máxima instancia judicial nunca se había pronunciado sobre el tema en casos en que los padres del aspirante a la ciudadanía fueran indocumentados. Trump no aclaró hoy si su plan para acabar con ese derecho se basaría exclusivamente en su poder ejecutivo, pero si llegara a intentarlo por decreto, esa medida desencadenaría con toda seguridad una batalla judicial que acabaría en el Supremo.
03-08-2019 | Fuente: abc.es
Joe Biden ha salido bien parado de los debates electorales de Detroit. Rodeado de los candidatos más agresivos de la izquierda del partido ha tirado de galones para resistir los ataques. Deja atrás la mala imagen que desplegó al inicio de las primarias en Miami, cuando no supo contestar a las acusaciones de racismo. La candidatura de Biden, en primer lugar en las encuestas, demuestra que tal vez los demócratas aprendan algo del error cometido con Hillary Clinton. Por fin un candidato centrista, alguien capaz de competir en serio con Donald Trump. Este abuelo de América, de 76 años, católico y de origen irlandés, es muy popular entre los afroamericanos. También conecta con la clase trabajadora blanca, propensa a escuchar los cuentos proteccionistas del presidente. Con la mirada puesta en su electorado, Trump acelera en estos días la guerra comercial con China, que acabará debilitando a las empresas norteamericanas. Sin embargo, para muchos militantes demócratas, Biden pertenece al pasado. Quizás el dato más importante de los debates en Detroit ha sido la impugnación generalizada del legado de Barack Obama. La nueva hornada de aspirantes hace responsable al entonces vicepresidente Biden de la dureza en la lucha contra la inmigración ilegal o de las carencias de la reforma sanitaria. Obama es ninguneado como un presidente pragmático, un predicador en jefe incapaz de impulsar cambios radicales. A cambio, estos demócratas abrazan el populismo de izquierdas, con una agenda económica intervencionista, alejada de las preocupaciones del americano medio, beneficiado por el crecimiento y el pleno empleo aunque preocupado por el empeoramiento de la movilidad social. Ante el racismo que alienta Trump, muchos candidatos vuelven a la senda de Hillary y abanderan la política de identidades, como si el país fuera un mosaico de minorías destinadas al choque, incapaces de entenderse entre sí. Pero Obama sigue siendo un icono admirado y querido por la gran mayoría de los votantes demócratas. En el fondo, los radicales del partido hacen un favor a Biden cuando lo identifican con las ideas obamitas de moderación, unidad y esperanza, las mismas que permitirían derrotar a Trump.
23-06-2019 | Fuente: abc.es
Todos contra Biden: arranca la guerra electoral demócrata
Faltan hoy 499 días, casi año y medio, para que los estadounidenses acudan a las urnas y decidan entre dos posibilidades: cuatro años más de Donald Trump o entregar la Casa Blanca a un demócrata. A pesar de lo mucho que queda, la campaña de las presidenciales de 2020 ya carbura a pleno rendimiento. Esta semana, Trump se regaló un mitin de arranque de campaña multitudinario ?aunque en estos dos años y medio de presidencia no se ha quitado el traje electoral? y este miércoles y jueves será la puesta de largo de los demócratas, con los primeros debates televisados. Estos son los contendientes para ganar la nominación demócrata: JOE BIDEN. El favorito. Goza del capital político de haber sido vicepresidente en las presidencias históricas de Barack Obama y lidera las encuestas con solvencia. Propone un mensaje centrista, capaz de atraer a votantes independientes y a republicanos moderados, muy diferente del giro izquierdista que vive el partido desde 2016. Tendrá más apoyos financieros y del ?establishment? demócrata que nadie, pero su caso es muy diferente al de Hillary Clinton en las anteriores elecciones, donde era la candidata irremediable. Biden será el objetivo de todos los ataques ?y todos desde el flanco izquierdo? y habrá que ver si eso no deteriora su propuesta moderada. En las últimas semanas, ha tenido que cambiar su posición sobre la financiación federal del aborto ?durante décadas ha estado en contra? y le han llovido críticas por decir que en los setenta había «cierta civilidad» en el trato con senadores que apoyaban la segregación de la población negra. Esa será la tónica de su candidatura. BERNIE SANDERS. El socialista. El senador independiente por Vermont se perfila como el principal adversario de Biden, el que tiene más posibilidades de aglutinar la vertiente más izquierdista del partido y provocar una revolución populista en los demócratas similar a la que Trump consiguió con los republicanos. Estuvo cerca de dar el campanazo en 2016 frente a Hillary y ahora lo intentará de nuevo. Lo tendrá, sin embargo, más complicado. Hace cuatro años, él era el único candidato para capitalizar el descontento social desde la izquierda. Ahora, sigue sin el apoyo del ?establishment? del partido y son varios los candidatos que presentan programas similares al suyo y con los que tendrá que pelear por captar la atención. Su edad -tendrá 79 años cuando se elija al presidente en noviembre del año que viene- podría ser un inconveniente, aunque es un problema que comparte con Biden (tendrá 78). ELIZABETH WARREN. La pragmática. Nadie daba muchas posibilidades a la senadora de Massachusetts, una de las primeras candidatas en confirmar sus aspiraciones presidenciales. Es una de las legisladores izquierdistas más conocidas y ocupa un espectro político similar al de Bernie Sanders: era difícil pensar que podría imponerse frente al político de izquierdas más popular de EE.UU. Warren, sin embargo, ha hecho hasta ahora quizá la mejor campaña de todos los candidatos, centrada en propuestas de programa socioeconómico ?sanidad universal, universidad pública gratuita, plan de infraestructuras, presión fiscal a los más ricos?, con una actividad frenética por todo el país y desprovista del mayor inconveniente de Sanders: la etiqueta de ?socialista?. KAMALA HARRIS. La promesa. Las primarias demócratas son más diversas que nunca ?varias mujeres entre las favoritas, candidatos hispanos y afroamericanos?, pero Kamala Harris engloba la diversidad en una persona: es mujer y birracial, de padre jamaicano y madre india. Es una de las grandes promesas del partido, recién llegada al Senado en la oleada de representantes femeninas demócratas que trajeron las legislativas del año pasado. Su escasa experiencia política le da la posibilidad de ser una candidata transversal, aunque ha abrazado el nuevo credo izquierdista demócrata ?medio ambiente, reparaciones a los descendientes de esclavos, legalización de la marihuana?. Muchos ven a esta antigua fiscal general implacable de California como una de las rivales más incómodas para Trump si consigue imponerse en las primarias. PETE BUTTIGIEG. El diseño. Es la irrupción más sorprendente de este ciclo electoral. Resultaría imposible pensar que el alcalde de South Bend, una ciudad de cien mil habitantes de Indiana, desconocida para muchos incluso en EE.UU., podría aspirar a la Casa Blanca. Pero Buttigieg parece un candidato sacado del laboratorio para el momento político que vive el país: muy joven (37 años), gay, educado en Harvard, distinguido con la prestigiosa beca Rhodes, con experiencia militar en Afganistán y el aire optimista y unificador de JFK u Obama. Apenas ha presentado ideas o programa, algo que, de momento, es una ventaja. BETO O' ROURKE. La cara amable. Subió al estrellato de la política estadounidense en las legislativas del año pasado, cuando le disputó el puesto de senador por Texas al republicano Ted Cruz, peso pesado del conservadurismo. Estuvo a punto de ganar en un estado de fuerte implantación republicana y su mensaje renovador caló más allá de Texas. Es difícil que su buena imagen y su mensaje renovador sean suficientes para tener aspiraciones a ganar las primarias. JULIÁN CASTRO. El hispano. La candidatura de Julián Castro está basada en la esperanza de que, alguna vez, el voto hispano sea decisivo. El exalcalde de San Antonio e integrante del Gobierno de Obama es el único hispano candidato pero sus opciones ?a pesar de que asuntos como la inmigración o la relación con México dominan buena parte del discurso político? son mínimas. CORY BOOKER. El sucesor. Como uno de los candidatos afroamericanos, el senador por New Jersey busca convertirse en el sucesor de Obama, pero el EE.UU. de hoy es muy diferente al de 2008. Frente a la moderación y el mensaje optimista de Obama, Booker ha seguido la corriente izquierdista y de política identitaria que domina al partido. EL RESTO. De todos los colores. Entre el resto de las dos docenas de aspirantes a enfrentarse contra Donald Trump, hay una gran variedad de perfiles. Se encuentran senadores con cierto prestigio pero pocas opciones ?Michael Bennet, Kirsten Gillibrand y Amy Klobuchar?, gobernadores como Jay Inslee (Washington), John Hickenlooper (Colorado) o Steve Bullock (Montana), diputados de la Cámara de Representantes y hasta el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, que trata de levantar su futuro político tras un gobierno mediocre en la Gran Manzana (sin conseguirlo, es el único candidato demócrata que pierde en las encuestas frente a Trump). También hay candidatos que vienen de fuera del mundo político, como el emprendedor Andrew Young ?cuyas propuestas han tenido cierta popularidad? y la autora Marianne Williamson, que es popular por escribir libros de autoayuda. Las posibilidades para todos ellos son mínimas, pero las primarias, como demostró Donald Trump en las primarias del año 2016, son una puerta abierta a las sorpresas.
10-06-2019 | Fuente: elpais.com
?Así nos ven?: Cinco mártires en Central Park
La serie examina en Netflix el caso real de un juicio por violación que culminó con la prisión de cinco afroamericanos inocentes
25-04-2019 | Fuente: abc.es
Ejecutan a un supremacista blanco por el asesinato de un negro en 1998 tras arrastrarlo con una camioneta
El estado de Texas ejecutó este miércoles a John William King, un hombre condenado a muerte por el asesinato racista del afroamericano James Byrd, que conmocionó a Estados Unidos en 1998 por su brutalidad. A King, blanco de 44 años, lo declararon muerto a las 19.08 hora local (01.08 GMT del jueves) tras recibir una inyección letal en la prisión de Huntsville (cercana a Houston), según notificó el Departamento de Justicia Criminal de Texas. Preguntado por sus últimas palabras antes de administrarle la inyección, King no dijo nada. El crimen por el que King fue ejecutado este miércoles ocurrió el 7 de junio de 1998, cuando Byrd, que tenía 49 años, regresaba a su hogar en Jasper, una pequeña localidad de 7.500 habitantes del este de Texas cercana a Luisiana. King y sus cómplices Lawrence Brewer (ejecutado en 2011) y Shawn Berry (condenado a cadena perpetua) se toparon en su camino con Byrd, al que abordaron, ataron por los tobillos a su camioneta y lo arrastraron durante cinco kilómetros por una carretera, según se consideró probado en el juicio. Según los informes forenses, Byrd murió a la mitad del recorrido al ser decapitado y perder un brazo. Finalmente, King, Brewer y Berry arrojaron su cuerpo al frente de una iglesia de feligreses afroamericanos. Años después, el nombre de Byrd quedó unido a sendas leyes para endurecer los crímenes de odio promulgadas tanto en Texas como a nivel federal. King, este miércoles ejecutado, tenía 23 años cuando cometió el crimen y ya había estado en prisión por robos. En la cárcel formó parte de una banda de supremacistas blancos. En su cuerpo tenía tatuajes nazis como la esvástica y las SS, del Ku Klux Klan, una bandera de la Confederación, «orgullo ario» o un dibujo de un afroamericano colgado de un árbol por una soga, según documentos judiciales. Una de las hermanas de la víctima, Louvon Harris, presenció la ejecución de este miércoles, igual que hizo con la de Brewer en 2011, y dijo al The Washington Post que ambos trataron a Byrd «como un animal». «Eran un peligro para la sociedad. Ahí es cuando empezamos a cambiar nuestra opinión sobre la pena de muerte», manifestó al explicar que la tumba de su hermano ha sido profanada dos veces y que ahora está protegida con una reja. Sin embargo, varios familiares de Byrd, como su hijo y otra de sus hermanas, se habían opuesto a la ejecución. King fue el cuarto reo ejecutado este año en Estados Unidos y tercero en el estado de Texas. Desde que el Tribunal Supremo restituyó la pena de muerte en 1976 han sido ejecutadas 1.494 personas en todo el país, 562 en Texas.
03-04-2019 | Fuente: elpais.com
Solo siete chicos negros en el olimpo de la educación pública de Nueva York
El afamado instituto Stuyvesant se convierte también en epicentro de la segregación: únicamente siete de los 895 nuevos estudiantes para el curso 2019 son afroamericanos, mientras que las tres cuartas partes son asiáticos
09-03-2019 | Fuente: abc.es
Los demócratas se pliegan a la facción izquierdista, pero no cierran su división
La polémica de esta semana por los comentarios antisemitas de la diputada Ilhan Omar ha retratado al partido demócrata: las elecciones de noviembre les han dado más poder en Washington pero también han disparado las divisiones internas en un momento en el que necesitan presentarse como un frente común ante la reelección de Donald Trump. Omar es uno de los referentes de la nueva camada izquierdista dentro del partido demócrata, además de la primera mujer musulmana -junto a Rachida Tlaib- en ir al Congreso de EE.UU. La semana pasada hizo comentarios sobre la «lealtad a un país extranjero», en referencia al apoyo histórico de los demócratas, impulsado por el «lobby judío», a Israel. El comentario fue criticado como antisemita, ya que alude a la supuesta «doble lealtad» de los ciudadanos judíos y le valió reprimendas de buena parte de su partido. Sobre todo, porque era la segunda vez en un mes que Omar se desmarcaba con alusiones antisemitas. El liderazgo del partido en la Cámara de Representantes -la presidenta, Nancy Pelosi, y el segundo abordo, Steny Hoyer- trató de apaciguar la reacción furiosa de los legisladores judíos de su partido y propusieron la votación de una resolución contra el antisemitismo. El tiro salió por la culata: los aliados de Omar en la cámara baja -la propia Tlaib o Alexandria Ocasio-Cortez, la sensación izquierdista- y fuera de ella -varios candidatos presidenciales, encabezados por el líder socialista Bernie Sanders- criticaron una doble vara de medir con la diputada, y exigió que se criticaran «otras formas de odio». El liderazgo demócrata tuvo que dar marcha atrás. Retrasaron la votación, cambiaron de arriba abajo la resolución y trataron de mostrar unidad. El texto ahora incluía la condena al odio a musulmanes y no citaba los comentarios de Omar. A última hora, el borrador se cambió para extender la condena a los ataques del supremacismo blanco contra «la gente tradicionalmente perseguida, que incluye a afroamericanos, latinos, nativos americanos, asiáticos americanos y otros pueblos de color, judíos, musulmanes, hindúes, sikhs, la comunidad LGBTQ, inmigrantes y otros». El pliegue no acabó con la división. El diputado demócrata judío Ted Deutch reconoció que hay que «apoyar a todos» los que se sientan perseguidos, pero que el debate actual se debía «a las palabras de una de nuestras colegas» y se preguntó «por qué somos incapaces de condenar de forma específica el antisemitismo». De un brochazo, lo ocurrido durante la semana fue una disputa entre una facción cercana al establishment demócrata -mayoritariamente blanco, con varios legisladores judíos, con miembros veteranos- frente a las nuevas fuerzas más jóvenes, más diversas en lo racial y más izquierdistas. Es una brecha ideológica y generacional que Pelosi ha tratado de disimular con una resolución para agradar a todos, pero que volverá a abrirse con nuevos asuntos: política medioambiental -Ocasio-Cortez es la gran valedora del llamado ?Green New Deal?-, cobertura médica -la idea de un servicio público universal gana cada vez más apoyos- o el «impeachment» de Trump -Tlaib es una defensora férrea-. Mientras tanto, Trump se frota las manos. La división demócrata es su mejor opción para quedarse en la Casa Blanca y ayer azuzaba las tensiones. «La votación de ayer en la Cámara de Representantes fue una vergüenza», dijo. «Los demócratas se han convertido en el partido anti Israel, se han convertido en el partido anti judío».
08-03-2019 | Fuente: abc.es
«La política de inmigración de Trump es la acertada y la misma que Vox pide para España»
María Herrero Mellado (Sevilla, 1982), abogada y doctora en Derecho Mercantil, llegó a Estados Unidos en 2007 para trabajar en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, dependiente del Comité Económico y Social de la ONU. En la actualidad trabaja en un despacho de abogados de Miami que se dedica a apoyar a emprendedores que tratan de abrirse camino en ese país, pero también a representar a víctimas del tráfico de seres humanos y solicitantes de asilo. Hace año y medio, espoleada por la ofensiva de los independentistas catalanes de 2017, decidió embarcarse en el terreno de la política y ahora es la coordinadora del partido Vox en Florida, donde busca adhesiones y canaliza donaciones. Esta semana organizó en Miami la presentación del partido a cargo de su vicesecretario de Relaciones Internacionales del partido, Iván Espinosa de los Monteros. María Herrero habla con ABC por teléfono desde el estado mexicano de Nuevo León, recién donde impartía este jueves una conferencia en la sede del Consejo de la Judicatura sobre la «crisis humanitaria y seguridad en la frontera» con Estados Unidos. ¿Cómo llegó a convertirse en la representante de Vox en Miami? Me preocupaba mucho el tema de Cataluña y desde hace año y medio seguía a Santiago Abascal en las redes sociales. Me desencanté de todos los partidos políticos, porque no había una defensa de la soberanía y de la unidad de España. Le mandé varios mensajes, diciéndole que me alegraba de que por fin saliese un partido que hablase claro, en ese y en otros aspectos. Tardaron tres o cuatro meses en contestarme y les expliqué que podía ayudarles en la internacionalización del partido. En junio del año pasado me ofrecieron aficliarme y les respondí que sí, pero que mi interés era mayor, que me quería involucrar y que, a pesar de estar en Miami, podría ayudar y darles mi perspectiva del derecho internacional, el Estado de derecho, la inmigración.. Me contactaron de la Vicesecretaría de Relaciones Internacionales y, al ver mi currículum, me dijeron que les encantaría que fuera su representante. ¿Cuál es su labor desde Miami? Abarcamos desde aquí el estado de Florida, Georgia y Carolina del Sur. Organizamos a todos los simpatizantes y afiliados de Vox, para dar a conocer la ley electoral para que voten en las elecciones, andaluzas, generales, europeas.., que conozcan el proyecto y el programa de Vox y que aporten ideas que puedan acoger en Madrid, por ejemplo sobre los problemas de voto rogado, que es una discriminación a los españoles en el extranjero. ¿Qué acogida tiene Vox en EE.UU.? ¿Cómo se organiza? La acogida es magnífica, porque Vox está al alza, representando a los españoles que están frustrados con el actual Gobierno y con el anterior. En Florida es donde hay mayor número de cubanos y venezolanos exiliados, que son a la vez españoles, y que han sido víctimas del comunismo y del socialismo. Yo organizo actos cuando viene su cúpula política. En el último acto en Miami el pasado martes, con el vicesecretario de Relaciones Internacionales, Iván Espinosa de los Monteros, hubo unas 150 personas, y hubo gente que se quedó fuera. En el acto de Nueva York también hubo un centenar de personas. Los que hemos venido aquí sabemos por qué Estados Unidos es el número uno del mundo económicamente, porque el sistema permite crecer a los emprendedores, ayuda a los empresarios y no hay tiempo para hablar de memoria histórica, para gastar el dinero como se hace en España, ni para cuestionar la soberanía o la unidad de este país, ni la libertad de educación o la libertad de expresión. ¿Qué contactos están teniendo con el equipo de Donald Trump, del Partido Republicano o de Steve Bannon? La gira de Iván Espinosa y su equipo de Relaciones Internacionales comenzó por la Conferencia de Acción Política Conservadora, en Maryland. Se reunió con dos ministras de Trump (la secretaria de Transporte de EE.UU., Elaine Chao, y la de Educación, Betsy DeVos). Puede haber admiración hacia el trabajo y la reforma fiscal y el apoyo a los empresarios, las políticas económicas que están teniendo éxito y poniendo a Estados Unidos al alza en la creación de empleo, sobre todo entre los hispanos y afroamericanos. Aquí en Florida se acercan muchos simpatizantes de los republicanos y gente que trabaja en el ámbito gubernamental, y se interesan por el proyecto de Vox. A razí de esta visita, seguro que habrá más contactos. ¿Recibirá Trump a Santiago Abascal? De momento, no. Ahora está haciendo un enorme esfuerzo por preparar la campaña electoral, que está a la vuelta de la esquina. ¿Y hay algún tipo de sinergias con los republicanos para la recaudación de fondos? Vox respeta la ley española y ha puesto en marcha una campaña para recaudar fondos y está abierta a donaciones de hasta 50.000 euros, el límite legal. El proyecto de Vox le gusta más a los republicanos en EE.UU., que tienen mas simpatía por el proyecto. ¿Y usted está haciendo también esa labor? Sí, yo me encargo de los españoles en el extranjero que quieren afiliarse, y muchos me dicen quieren donar desde Miami, que es una de las ciudades más ricas de EE.UU. Aquí hay 55.000 españoles registrados en el Consulado, más que en Washington o Nueva York. Son muchas las personas que quieren donar y yo trato de ayudarlos. ¿Solo españoles o también extranjeros? Españoles y estadounidenses, latinoamericanos, puertorriqueños, personas que no quieren que España vaya a la deriva. Usted que trata con inmigrantes, ¿considera que España debería fijarse en las políticas de Trump sobre inmigración? Trump está acertando en la mayoría de políticas migratorias. Es verdad que los tribunales le dan la espalda y le exigen que enmiende sus leyes, pero como política disuasoria y evitar el efecto llamada, sí tiene éxito. A pesar de la retórica, que puede ser dura, la política y las órdenes ejectivas son las acertadas. Cuando habla de la construcción de un muro y habla del control de fronteras, es porque entran personas, no solo narcotraficantes sino otras que vienen huyendo de pandillas y de violencia doméstica, que no tienen opción de regularizarse en EE.UU. con la actual legislación y el derecho internacional. Hay partes de la frontera que están selladas y otras no, y en estas donde no hay ningún control y aprovechan las mafias de traficantes de personas. Sobre la separación de menores, hay que analizarlo desde el punto de vista de la legislación estadounidense, que exige que los menores no pueden permanecer detenidos durante más de 20 días y en la mayoría de los casos los adultos no consiguen probar con documentos en tan corto espacio de tiempo que cumplen los requisitos para el asilo o cualquier tipo de protección temporal inmigratoria. El Gobierno intenta cumplir la normativa y trata de evitar que los niños estén en cárceles federales, donde las condiciones son penosas, y por eso procede a la separación de adultos y menores. En España lo que exigimos es lo mismo que Trump: el contorl d ela entrada de inmigrantes indocumentados y el control de las subvenciones públicas a los inmigrantes que no hayan contribuido fiscalmente al país. Se acusa a los republicanos y a Vox de generar odio, pero lo cierto es que lo que por lo que abogan es por un control de fronteras para que los que entren lo hagan legalmetne y no abusen del sistema y lo colapsen, en el ámbito snaitario o de cualquier otra prestación. En España se habla de bulos, mientras que en EE.UU., la Administración Trump hace un esfuerzo para que haya trasparencia en el número de inmigrantes que entran y que delinquen. No es crear odio, sino trasparencia. Los números tienen que ser claros para que no se acuse de demagogia. ¿Cree que habría que levantar un muro en las fronteras de Ceuta y Melilla? Esa es una medida controvertida, pero lo que no puede hacer el Gobierno de España es política o declaraciones que tengan un efecto llamada, y que las fuerzas del orden se vean limitadas a la hora de proteger el territorio nacional. Tomando como base que Rajoy no creía en la frontera y el actual ministro del Interior y el presidente del Gobierno llevan a cabo políticas que incentivan el efecto llamada, se tienen que tomar medias. A día de hoy, a lo mejor no hace falta un muro de hormigón, pero sí otras medidas para controlar las fronteras mediante tecnología, como drones o incluso un muro virtual, y no alentar el efecto llamada. El 80% de las mujeres que cruzan la frontera de Estados Unidos son violadas, según un informe de Amnistía Internacional, y las mujeres africanas se tienen que prostituir para llegar a España. Ha habido casos en los últimos años en los que las ONG han manipulado el sistema de petición de asilo y han convencido a los inmigarntes para que se declaren como cristianno perseguidos, en lugar de musulmanes, para optar al asilo y beneficios inmigratorios. ¿Este 8 de marzo es del Día Internacional de la Mujer. ¿Cómo ve las movilizaciones organizadas en España? En 1911, cuando se celebró el Día de la Mujer por primera vez, era para reclamar que tuvieran derecho al trabajo e igualdad en los cargos públicos. Pero yo también quiero hablar de esas mujeres que son violadas, de esas niñas a las que traen e someten a la prostitución. Denunciemos el abuso contra las inmigrantes. Es una parte de la que no se quiere hablar. Vienen de países pobres, donde no tienen capacidad de sobrevivir y pagan a traficantes de seres humanos que las acaban violando y prostituyendo, y acaban en centros de detención de forma indefinida. ¿Considera que esas movilizaciones están demasiado ideologizadas? Sí, por eso muchas mujeres no se unen a ellas. Se critica mucho a aquellas mujeres que no quieren manifestarse, pero tenemos derecho a manifestarnos y a no manifestarnos. Muchas mujeres se sienten cansadas de que hablen en su nombre. No nos representan en muchas de las declaraciones que hacen. Aquí en Miami, el 8 de marzo estamos con la defensa de los derechos de la mujer, pero también de que todos somos iguales ante la ley. Como decía usted antes, en Miami hay gran número de cubanos y venezolanos exiliados. ¿Qué opina de la posición española y europea sobre Venezuela? España tiene que liderar la defensa por las libertades en Iberoamérica y cuando hay una crisis humanitaria, una dictadura como la que hay en Venezuela, no podemos permanecer callados ante el sufrimiento de nuestros hermanos. Pedro Sánchez ha reconocido tarde y mal a Juan Guaidó como presidente, pero ha dicho que no apoyará una intervención en Venezuela. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aceptando que no entre la ayuda y que los niños sigan muriendo, que el ejecutivo de Maduro siga mantando a estas personas? España tiene que liderar la defensa y la liberación del pueblo venezolano. ¿Es partidaria, por tanto, de una intervención militar en Venezuela? Se está intentando la vía diplomática, pero si se sigue negando la llegada de ayuda humanitaria y se sigue matando a personas en manifestaciones pacíficas, creo que habría que intervenir.
25-02-2019 | Fuente: elpais.com
?Green Book?, mejor película, en los Oscar de Cuarón y la diversidad
El realizador de 'Roma' consigue la quinta estatuilla a mejor dirección para un mexicano en seis años. La Academia premia un número récord de mujeres y afroamericanos
25-02-2019 | Fuente: elpais.com
Los Oscar premian con un récord a los creadores negros
Siete nominados afroamericanos obtienen una estatuilla en la 91ª edición de los galardones, la marca más alta de la historia
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